Actualidad

Pirata de Culiacán

  • 15 balazos para matar al Pirata de Culiacán

    El pirata de Culiacán
    20/12/2017

    Pirata de Culiacán

    Un famoso ‘narcoyoutuber’ mexicano ha sido asesinado después de amenazar en un vídeo al líder del Cartel Jalisco Nueva Generación. (más…)

    Juan Luis Lagunas Rosales no tenía nada. Vivía con su abuela porque su madre lo abandonó cuando era pequeño y a su padre ni lo llegó a conocer. Nació en Villa Juárez (Navolato, Sinaloa), un municipio ubicado en el triángulo del narcotráfico mexicano, a una hora y media de la tierra de Joaquín El Chapo Guzmán.

    Cuando tenía 15 años se fue a Culiacán para buscar una vida mejor. Se dedicó un tiempo a lavar carros y ahí pronto conoció a los que serían sus máximos promotores: hombres armados, mujeres explosivas, grandes camionetas. Y que comience la fiesta.

    Enseguida lo apodaron El Pirata de Culiacán por su capacidad para integrarse en aquel sórdido universo donde lo único que importaba era la cantidad de litros de alcohol que era capaz de ingerir un menor de edad. Al principio todo eran risas. Hoy ha amanecido brutalmente asesinado en un bar de Tlaquepaque (Guadalajara, Jalisco). Su cuerpo enfrentó hasta 15 impactos de bala.

    Todo comenzó con unos vídeos espontáneos de aquellas fiestas. Un menor de edad, ebrio y con sobrepeso, que pronunciaba frases inconexas. Risas. «Ahí nomás quedó», era su lema. Una frase ambigua que se difundió entre los adolescentes mexicanos. Humor fácil y más risas. La única clave de aquellos vídeos desternillantes para algunos era que él estaba al borde del coma etílico y sus compañeros, que casi nunca aparecían frente a la cámara, le iban dictando cada frase como si se tratara de un mono de feria. Sus publicaciones no mostraban otra cosa que mujeres desnudas, armas y alcohol. Todo era gracioso, hasta que se metió con el líder de uno de los grupos criminales más sanguinarios de los últimos años. «El Mencho a mí me pela la verga». Pocos en México pueden presumir de haber pronunciado una frase así en público y haber salido airosos. En un país donde solo en este año han asesinado al menos a 12 periodistas por defender con su vida la libertad de expresión y el derecho a la información, las declaraciones de este joven se movían en la flexible línea que marca la narcoviolencia.