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El violador de la Verneda

  • El violador de la Verneda sale de prisión sin rehabilitar: atacó a 57 mujeres y pidió la castración

    El violador de la Verneda
    01/05/2018

    El violador de la Verneda

    Gregorio Cano Beltri fue condenado a 167 años de cárcel por 17 violaciones y 40 tentativas, pero sale a la calle habiendo cumplido 20 años de pena. Los informes penitenciarios son unánimes: no está rehabilitado. (más…)

    “Pegadme un tiro”. Eso fue lo que le pidió a la policía Gregorio Cano Beltri, el violador de La Verneda, cuando lo detuvieron. Fue el 9 de mayo de 1998. Gregorio tenía 27 años y había consumado 17 violaciones, aunque después reconoció al menos 40 intentos. Ya en el momento de su detención le confesó a la policía que tenía un grave problema de control de impulsos. Estando en la cárcel pidió la castración química. Advirtió a sus conocidos que si salía a la calle volvería a cometer los mismos delitos. Le cayeron 167 años de cárcel. Pero saldrá en libertad este jueves habiendo cumplido sólo 20 de condena. Y lo peor es que tiene muchas posibilidades de volver a reincidir. Así lo confirman los informes penitenciarios de la prisión donde cuenta sus últimas horas de condena. El violador de La Verneda saldrá el jueves de la cárcel de Brians 2 y los informes son claros: Gregorio Cano no está rehabilitado. Por este motivo, contará con vigilancia especial de los Mossos d'Esquadra. Cano saldrá de prisión sólo tres días después de que un violador sin rehabilitar haya asesinado a una niña menor de edad en Francia. El mozo de El Corte Inglés que estaba a punto de casarse Nadie imaginaba en el momento de su detención que aquel mozo de almacén de El Corte Inglés, hijo de un Guardia Civil y hermano de un policía, era uno de los mayores violadores de la historia de España. Estaba prometido y a punto de casarse. Años antes había tenido algunos escarceos con las drogas, pero nada fuera de lo habitual en su humilde barrio de La Verneda (Barcelona). Ya estaba limpio, rehabilitado y tenía trabajo fijo. Nadie imaginaba que en realidad, Gregorio llevaba una doble vida. Que por las noches se transformaba en el monstruo que sembró el pánico durante 13 meses entre las mujeres del extrarradio de Barcelona. Gregorio escogía a sus víctimas: veinteañeras que caminasen solas por zonas más despobladas de los suburbios. Esencialmente descampados. Al principio, Gregorio actuaba solamente los fines de semana, a partir de medianoche y en el entorno de su barrio, cerca del Puente del Trabajo de La Verneda. Cuando localizaba a una chica sola, la asaltaba a punta de navaja y la obligaba a practicarle una felación. Lo intentó más de 40 veces, pero si la mujer oponía demasiada resistencia, él huía.