Reabierta la investigación contra los dos urbanos por la muerte de un vendedor

Los dos urbanos

La justicia ha reabierto la investigación por la muerte de un vendedor de 49 años que en agosto de 2014 cayó supuestamente de forma accidental por un terraplén después de ser detenido por una patrulla de la Guardia Urbana.

Los agentes actuantes en aquel caso fueron Albert López y Rosa Peral, los dos urbanos acusados de asesinar a un compañero y quemar su cuerpo en una pista forestal del pantano de Foix, el 1 de mayo de 2017.

El juzgado de instrucción 31 de Barcelona ha ordenado la reapertura del caso para investigar si los dos agentes tuvieron una responsabilidad directa en la muerte del vendedor y lo lanzaron montaña abajo.

Por ello, según ha podido saber La Vanguardia ha citado a declarar a otros tres agentes que participaron del dispositivo para el próximo lunes 12 de febrero. Son un sargento, un agente y el cabo responsable del dispositivo que ya está jubilado.

La juez ha decidido revisar de nuevo el caso después de que el juzgado de Vilanova – que investiga el crimen– le informara de las confidencias que Rosa Peral le hizo a una reclusa con la que compartía módulo en la prisión de Wad-Ras.

Según la interna, Rosa le contó que Albert era capaz de matar por ella como cuando lo del mantero de Montjuïc. «Dijeron que él solo se lanzó y no era verdad», le dijo. A raíz de esta revelación, la juez ha acordado declarar la causa compleja por lo que la investigación puede prolongarse durante más de dos años.

El caso fue archivado después de que la juez llegara a la conclusión que la caída del vendedor fue accidental. Para ello tuvo mucho peso la versión mantenida por los agentes de aquel dispositivo que quedó plasmada en un atestado policial.

Los hechos sucedieron el 9 de agosto de 2014 cuando la Guardia Urbana desplegó un dispositivo contra la venta ambulante en los jardines de Miramar de la montaña de Montjuïc. Según el atestado policial, Albert López y Rosa Peral, que patrullaban juntos, hicieron un seguimiento de un individuo que tras darle el alto intentó zafarse y huir. Los dos agentes «lo sujetaron para identificarlo».

En ese momento, «el individuo se introdujo la mano derecha en el bolsillo, extrajo una navaja y sin mediar palabra agredió con ella por dos veces en la tibia a la agente Rosa Peral, y le lanzó un puñetazo en la cabeza provocando que perdiera el conocimiento de forma momentánea».