Ricardo Alberto BARREDA

Ricardo Barreda Nueva búsqueda
  • Martha Marek

    Martha Marek
    • Clasificación: Asesina en serie
    • Características: Envenenadora - Para heredar y conseguir el dinero de los seguros de vida
    • Númeero de víctimas: 4
    • Fecha del crimen: 1932 - 1937
    • Lugar: Viena, Austria
    • Estado: Ejecutada por decapitación el 6 de diciembre de 1938
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  • Marcelo Ruiz Ospina

    Marcelo Ruiz Ospina
    • Clasificación: Asesino
    • Características: Perpetró el crimen porque estaba «poseído» por el diablo y oía voces que le ordenaban que matara a su hija
    • Númeero de víctimas: 1
    • Fecha del crimen: 10 de noviembre de 2011
    • Lugar: Girona, España
    • Estado: Condenado a 19 años de prisión el 15 de diciembre de 2013
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  • La desaparición de Gloria Martínez

    • Clasificación: ¿Homicidio negligente?
    • Características: La joven, con problemas de insomnio y anorexia, desapareció de la clínica «Torres de San Luis» tras haber recibido cuatro dosis de 75 miligramos de los sedantes Haroperidol, Sinogan y Largactil
    • Númeero de víctimas: 1
    • Fecha del crimen: 29 - 30 de octubre de 1992
    • Lugar: L'Alfàs del Pi, Alicante, España
    • Estado: La Audiencia Provincial de Alicante condenó en 2008 a la psiquiatra María Victoria Soler Lapuente y a la mercantil Zopito S.A.L., propietaria de la clínica «Torres de San Luis», a indemnizar con 104.000 euros a la familia de Gloria Martínez Ruiz en concepto de daños morales. El cuerpo de la joven continúa en paradero desconocido
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Ricardo Barreda. Ricardo Alberto Barreda, el Dentista Asesino.

Ricardo Alberto Barreda, el Dentista Asesino.

 

Ricardo Barreda es un asesino en masa argentino que mató a tiros a su mujer, su suegra y sus dos hijas en La Plata el 15 de noviembre de 1992.

Ricardo Barreda es un asesino en masa argentino que mató a tiros a su mujer, su suegra y sus dos hijas en La Plata el 15 de noviembre de 1992.

 

Ricardo Barreda. Los crímenes de Barreda se desencadenaron tras un cruce de palabras con su esposa, Gladys McDonald. La relación familiar atravesaba una situación crítica desde hacía tiempo.

Los crímenes de Barreda se desencadenaron tras un cruce de palabras con su esposa, Gladys McDonald. La relación familiar atravesaba una situación crítica desde hacía tiempo.

 

En 1995, Ricardo Barreda fue condenado a prisión perpetua por el asesinato en masa de su familia.

En 1995, Ricardo Barreda fue condenado a prisión perpetua por el asesinato en masa de su familia.

 

Ricardo Barreda. Según contó el propio Barreda, la mañana de los crímenes se despertó y le dijo a su mujer que iba a limpiar las telarañas del techo. Al parecer, ella le respondió, despectivamente: «Andá a limpiar, que los trabajos de conchita son los que mejor hacés». Esa fue la chispa que encendió la llama definitiva.

Según contó el propio Barreda, la mañana de los crímenes se despertó y le dijo a su mujer que iba a limpiar las telarañas del techo. Al parecer, ella le respondió, despectivamente: «Andá a limpiar, que los trabajos de conchita son los que mejor hacés». Esa fue la chispa que encendió la llama definitiva.

 

Tras el cruce de palabras, Ricardo Barreda decidió ir a podar la parra, pero al ir a buscar un casco encontró la escopeta que su suegra le había traído de Europa. El odontólogo tomó el arma, la cargó y se dirigió decidido a la cocina de la casa donde se encontraban su esposa y su hija menor, Adriana. El horror estaba a punto de comenzar.

Tras el cruce de palabras, Ricardo Barreda decidió ir a podar la parra, pero al ir a buscar un casco encontró la escopeta que su suegra le había traído de Europa. El odontólogo tomó el arma, la cargó y se dirigió decidido a la cocina de la casa donde se encontraban su esposa y su hija menor, Adriana. El horror estaba a punto de comenzar.

 

Ricardo Barreda asesinó primero a Gladys, y luego a Adriana. Unos instantes después disparó a su suegra, que bajaba por las escaleras, y por último mató a su hija Cecilia, quien bajaba detrás de su abuela.

Barreda asesinó primero a Gladys, y luego a Adriana. Unos instantes después disparó a su suegra, que bajaba por las escaleras, y por último mató a su hija Cecilia, quien bajaba detrás de su abuela.

 

Tras los asesinatos, Ricardo Barreda recogió los cartuchos y los guardó en el maletero del coche. A continuación, el odontólogo alteró la escena del crimen con la intención de simular un robo.

Tras los asesinatos, Ricardo Barreda recogió los cartuchos y los guardó en el maletero del coche. A continuación, el odontólogo alteró la escena del crimen con la intención de simular un robo.

 

Ricardo Barreda. Una vez que se deshizo del arma y los cartuchos, Barreda se sintió tranquilo y se fue al zoológico, después al cementerio y más tarde a un hotel con su amante, Hilda Bono.

Una vez que se deshizo del arma y los cartuchos, Barreda se sintió tranquilo y se fue al zoológico, después al cementerio y más tarde a un hotel con su amante, Hilda Bono.

 

Ricardo Barreda. Al regresar a medianoche a su casa, el asesino llamó a un servicio de ambulancias. Cuando llegó la policía se mostró tranquilo y contó la historia que había planeado. Según explicó a los agentes, el robo era el móvil de los cuatro asesinatos.

Al regresar a medianoche a su casa, el asesino llamó a un servicio de ambulancias. Cuando llegó la policía se mostró tranquilo y contó la historia que había planeado. Según explicó a los agentes, el robo era el móvil de los cuatro asesinatos.

 

Al ser trasladado al destacamento policial, el comisario Ángel Petti entregó a Ricardo Barreda un ejemplar del Código Penal abierto en la página que contenía el artículo 34, que establece la inimputabilidad de aquellos que no entienden lo que hacen. El dentista, al parecer, se sintió seguro con este dato, y poco tiempo después confesó la verdad: él había sido el responsable de la matanza.

Al ser trasladado al destacamento policial, el comisario Ángel Petti entregó a Ricardo Barreda un ejemplar del Código Penal abierto en la página que contenía el artículo 34, que establece la inimputabilidad de aquellos que no entienden lo que hacen. El dentista, al parecer, se sintió seguro con este dato, y poco tiempo después confesó la verdad: él había sido el responsable de la matanza.

 


VÍDEO: ENTREVISTA A RICARDO ALBERTO BARREDA

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