• Higinio Sobera

    Higinio Sobera
    • Clasificación: Homicida
    • Características: Necrofilia
    • Númeero de víctimas: 2 +
    • Fecha del crimen: 11 - 12 de marzo de 1952
    • Lugar: México, D. F., México
    • Estado: Condenado a 40 años de prisión en 1952. Puesto en libertad en 1982. Muere en 1985
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  • Daniel Rakowitz

    Daniel Rakowitz
    • Clasificación: Homicida
    • Características: Caníbal - Descuartizamiento
    • Númeero de víctimas: 1
    • Fecha del crimen: 19 de agosto de 1989
    • Lugar: Nueva York, Estados Unidos (Nueva York)
    • Estado: Internado institución psiquiátrica el 22 de febrero de 1991
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  • Antonio Losilla Longares

    Antonio Losilla
    • Clasificación: Homicida
    • Características: Descuartizamiento - El cadáver de la víctima nunca apareció - El juez autorizó por primera vez en España el uso de la prueba P300
    • Númeero de víctimas: 1
    • Fecha del crimen: 2 de abril de 2012
    • Lugar: Ricla, Zaragoza, España
    • Estado: Condenado a 16 años de prisión el 1 de diciembre de 2015. El Tribunal Superior de Justicia de Aragón redujo en un año la sentencia el 11 de marzo de 2016
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Mark Essex nació en Emporia, Kansas. Fue criado dentro de un hogar modelo. Aprendió la tolerancia y la aceptación en su entorno, dominado por blancos. Él, que era negro, no sufrió nunca problemas de discriminación en la escuela o en la sociedad en la que vivía.

Mark James Robert Essex nació en Emporia, Kansas. Fue criado dentro de un hogar modelo. Aprendió la tolerancia y la aceptación en su entorno, dominado por blancos. Él, que era negro, no sufrió nunca problemas de discriminación en la escuela o en la sociedad en la que vivía.

 

Aunque en su juventud quería ser pastor, Mark Essex fue a la Universidad de Kansas. Pero después se enroló en la marina de los Estados Unidos y permaneció en ella entre 1969 y 1973. La Marina le trajo muchas sorpresas a Mark. Estaba desacostumbrado a los prejuicios raciales y no se hallaba preparado para aguantar las pequeñas indignidades que le hacían pasar los marineros blancos en la base de Imperial Beach. Pronto descubrió que se relegaba a los negros para llevar a cabo las tareas más bajas.

Aunque en su juventud quería ser pastor, Mark Essex fue a la Universidad de Kansas. Pero después se enroló en la marina de los Estados Unidos y permaneció en ella entre 1969 y 1973. La Marina le trajo muchas sorpresas a Mark. Estaba desacostumbrado a los prejuicios raciales y no se hallaba preparado para aguantar las pequeñas indignidades que le hacían pasar los marineros blancos en la base de Imperial Beach. Pronto descubrió que se relegaba a los negros para llevar a cabo las tareas más bajas.

 

 

Mark Essex: el asalto al Hotel Howard Johnson

 

La tarde del 1 de enero de 1975, John Essex provocó dos incendios en unos almacenes, en pleno corazón de la ciudad; los incendios tardaron cinco días en ser sofocados, y doscientos bomberos acudieron a apagar las llamas. La mañana del 7 de enero, Essex entró en una tienda atendida por Joseph Perniciaro, que había contado a la policía que había visto por la zona a John Essex. Este se dirigió al tendero y le dijo: “Tú, tú eres el que busco”, y le disparó en el pecho. Essex salió entonces en dirección del céntrico hotel Howard Johnson. En el noveno piso disparó a Robert Steagall en el brazo y el pecho y cuando acudió su esposa le voló la cabeza. Entró a continuación en la habitación de los Steagall, prendió fuego a las cortinas y volvió por el pasillo hasta la escalera. El fuego empezó a propagarse, y el humo a salir de las habitaciones.

La tarde del 1 de enero de 1975, John Essex provocó dos incendios en unos almacenes, en pleno corazón de la ciudad; los incendios tardaron cinco días en ser sofocados, y doscientos bomberos acudieron a apagar las llamas. La mañana del 7 de enero, Essex entró en una tienda atendida por Joseph Perniciaro, que había contado a la policía que había visto por la zona a John Essex. Este se dirigió al tendero y le dijo: “Tú, tú eres el que busco”, y le disparó en el pecho. Essex salió entonces en dirección del céntrico hotel Howard Johnson. En el noveno piso disparó a Robert Steagall en el brazo y el pecho y cuando acudió su esposa le voló la cabeza. Entró a continuación en la habitación de los Steagall, prendió fuego a las cortinas y volvió por el pasillo hasta la escalera. El fuego empezó a propagarse, y el humo a salir de las habitaciones.

 

Los agentes Michael Burl y Robert Childress fueron los primeros policías en llegar al hotel. Cuando subían en el ascensor, los primeros camiones de bomberos empezaban a llegar. El teniente de la brigada de bomberos, Tim Ursin, iba subiendo por una escalera lateral del edificio cuando Mark Essex apareció en uno de los balcones y le disparó. La bala lo alcanzó en el brazo izquierdo, destrozándoselo; tuvieron que amputarle el brazo.

Los agentes Michael Burl y Robert Childress fueron los primeros policías en llegar al hotel. Cuando subían en el ascensor, los primeros camiones de bomberos empezaban a llegar. El teniente de la brigada de bomberos, Tim Ursin, iba subiendo por una escalera lateral del edificio cuando Mark Essex apareció en uno de los balcones y le disparó. La bala lo alcanzó en el brazo izquierdo, destrozándoselo; tuvieron que amputarle el brazo.

 

Mark Essex disparaba cada vez que se ponía a tiro un policía o un bombero. La situación no tardó en volverse caótica, aunque aún no era nada en comparación con lo que vendría después. Las detonaciones de la escopeta de Essex mezcladas con los disparos esporádicos de la policía, los gritos de los clientes del hotel Howard Johnson atrapados en sus habitaciones y el humo que subía de los pisos en llamas contribuían a crear un escenario de descontrol. En la imagen, un francotirador apunta con su arma al hotel Howard Johnson, el lugar donde Essex había desatado el caos.

Mark Essex disparaba cada vez que se ponía a tiro un policía o un bombero. La situación no tardó en volverse caótica, aunque aún no era nada en comparación con lo que vendría después. Las detonaciones de la escopeta de Essex mezcladas con los disparos esporádicos de la policía, los gritos de los clientes del hotel Howard Johnson atrapados en sus habitaciones y el humo que subía de los pisos en llamas contribuían a crear un escenario de descontrol. En la imagen, un francotirador apunta con su arma al hotel Howard Johnson, el lugar donde Essex había desatado el caos.

 

Un helicóptero de la policía se acercó al hotel. Mark Essex le disparó hasta que lo obligó a alejarse. Poco después, un helicóptero blindado del Ejército, un CH-46 de la Reserva Aérea de la Marina Estadounidense, con dos marines a bordo, tiradores de élite armados con M-14 calibre .308 y tres policías armados con AR-15 calibre .223, sobrevolaron el lugar protegidos por la lluvia y la niebla.

Un helicóptero de la policía se acercó al hotel. Mark Essex le disparó hasta que lo obligó a alejarse. Poco después, un helicóptero blindado del Ejército, un CH-46 de la Reserva Aérea de la Marina Estadounidense, con dos marines a bordo, tiradores de élite armados con M-14 calibre .308 y tres policías armados con AR-15 calibre .223, sobrevolaron el lugar protegidos por la lluvia y la niebla.

 

A partir de entonces, el helicóptero haría un total de cuarenta y ocho batidas sobre el hotel en medio del fuego incontrolado de la policía y de los civiles armados; Mark Essex los rechazó a tiros todas las ocasiones, obligando a los marines a retirarse.

A partir de entonces, el helicóptero haría un total de cuarenta y ocho batidas sobre el hotel en medio del fuego incontrolado de la policía y de los civiles armados; Essex los rechazó a tiros todas las ocasiones, obligando a los marines a retirarse.

 

Un gran número de tiradores se apostó en los edificios cercanos al hotel.

 

Entre tanto, Mark Essex seguía dirigiendo sus disparos y sus insultos a la policía. “¡Vengan aquí arriba, policías blancos de mierda! ¿O tienen miedo de luchar como lucha un hombre negro?” Por su parte, la policía contestaba con el mismo estilo: “¡Que te den por el culo! ¡Que te den por el culo!” Por momentos, aquello era casi ridículo.

Entre tanto, Essex seguía dirigiendo sus disparos y sus insultos a la policía. “¡Vengan aquí arriba, policías blancos de mierda! ¿O tienen miedo de luchar como lucha un hombre negro?” Por su parte, la policía contestaba con el mismo estilo: “¡Que te den por el culo! ¡Que te den por el culo!” Por momentos, aquello era casi ridículo.

 

Vista de la azotea del hotel Howard Johnson.

 

Los policías que presenciaron los últimos momentos de Mark Essex, comentaron: “Lo que sucedió es que algunas bengalas prendieron fuego tras impactar en las paredes del cubículo. Fuera lo que fuera, el caso es que él salió corriendo y gritando con el puño izquierdo en alto. Parecía como si fuera corriendo sobre carbones encendidos. Con tantos disparos, había un anillo de fuego rojo a su alrededor. Las balas lo mantenían erguido, haciéndolo girar. Luego cayó de espaldas a unos veinte pies del cubículo. Todo el mundo siguió disparándole”.

Los policías que presenciaron los últimos momentos de Essex, comentaron: “Lo que sucedió es que algunas bengalas prendieron fuego tras impactar en las paredes del cubículo. Fuera lo que fuera, el caso es que él salió corriendo y gritando con el puño izquierdo en alto. Parecía como si fuera corriendo sobre carbones encendidos. Con tantos disparos, había un anillo de fuego rojo a su alrededor. Las balas lo mantenían erguido, haciéndolo girar. Luego cayó de espaldas a unos veinte pies del cubículo. Todo el mundo siguió disparándole”.

 

Varios policías se aproximan al cuerpo inerte de Mark Essex.

Varios policías se aproximan al cuerpo inerte de Mark Essex.

 

La multitud rodea el cuerpo sin vida de Mark Essex.

La multitud rodea el cuerpo sin vida de Mark Essex.

 

El cadáver de Essex yacía retorcido en el tejado. Tenía una pierna prácticamente amputada. El torso era una pulpa aplastada. Su rostro había volado. Pero el puño izquierdo seguía bien cerrado.

El cadáver de Mark Essex yacía retorcido en el tejado. Tenía una pierna prácticamente amputada. El torso era una pulpa aplastada. Su rostro había volado. Pero el puño izquierdo seguía bien cerrado.

 

Pintada realizada por Mark Essex.

Pintada realizada por Mark Essex.

 


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