• El caso de Jack el Invisible

    Jack el Invisible
    • Clasificación: Crimen sin resolver
    • Características: La policía nunca reveló el nombre del asesino
    • Númeero de víctimas: 6 +
    • Fecha del crimen: 1964 - 1965
    • Lugar: Londres, Inglaterra, Gran Bretaña
    • Estado: El desconocido asesino se suicidó en marzo de 1965, diciendo en una nota que la tensión era insoportable
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  • Joanna Dennehy

    Joanna Dennehy
    • Clasificación: Asesina en serie
    • Características: «Maté para ver cómo me sentía, para divertirme (…) Luego le cogí el gusto»
    • Númeero de víctimas: 3
    • Fecha del crimen: 19 - 29 de marzo de 2013
    • Lugar: Peterborough, Inglaterra, Gran Bretaña
    • Estado: Condenada a cadena perpetua el 28 de febrero de 2014
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  • Elena Lobacheva

    Elena Lobacheva
    • Clasificación: Asesina en serie
    • Características: «Cazadores de indigentes» - Junto con su amante estaban en una cruzada para librar a la ciudad de Moscú de vagabundos y alcohólicos
    • Númeero de víctimas: 12
    • Fecha del crimen: 2014 - 2015
    • Lugar: Moscú, Rusia
    • Estado: En prisión a la espera de ser juzgada
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Lizzie Borden nació en 1860; era la segunda hija viva de Andrew Jackson Borden y Sarah Morse. Esta murió en 1862, cuando Lizzie contaba dos años. En 1864 Andrew contrajo matrimonio con Abby Durfee Gray.

Lizzie Borden nació en 1860; era la segunda hija viva de Andrew Jackson Borden y Sarah Morse. Esta murió en 1862, cuando Lizzie contaba dos años. En 1864 Andrew contrajo matrimonio con Abby Durfee Gray.

 

Cuando Lizzie Borden cumplió catorce años, la familia se mudó al 92 de Second Street. Andrew, su padre, continuaba imponiendo una austera frugalidad a la familia, y Abby, la nueva esposa de Andrew, comenzó a sentirse progresivamente aislada en su propio hogar, viéndose despreciada por sus hijastras a causa de su origen humilde.

Cuando Lizzie Borden cumplió catorce años, la familia se mudó al 92 de Second Street. Andrew, su padre, continuaba imponiendo una austera frugalidad a la familia, y Abby, la nueva esposa de Andrew, comenzó a sentirse progresivamente aislada en su propio hogar, viéndose despreciada por sus hijastras a causa de su origen humilde.

 

En 1887, Andrew, el padre de Lizzie Borden, compró parte de una casa que había pertenecido a la familia de su nueva esposa Abby, inscribiéndola a nombre de ella. Esto irritó tanto a Lizzie como a su hermana Emma, que se consideraron despojadas de su herencia. Desde entonces se produjo una auténtica guerra interna, particularmente por parte de Lizzie, que contaba con el apoyo de su hermana.

En 1887, Andrew, el padre de Lizzie Borden, compró parte de una casa que había pertenecido a la familia de su nueva esposa Abby, inscribiéndola a nombre de ella. Esto irritó tanto a Lizzie como a su hermana Emma, que se consideraron despojadas de su herencia. Desde entonces se produjo una auténtica guerra interna, particularmente por parte de Lizzie, que contaba con el apoyo de su hermana.

 

Emma y Lizzie Borden comenzaron a retraerse de la rutina familiar, comiendo frecuentemente en sus habitaciones en vez de hacerlo con su padre y con su madrastra. Abby, en respuesta a esa actitud, se encerró en sí misma, mientras Andrew trataba de recuperar el cariño de Lizzie por medio de regalos, de dinero y de terrenos.

Emma y Lizzie Borden comenzaron a retraerse de la rutina familiar, comiendo frecuentemente en sus habitaciones en vez de hacerlo con su padre y con su madrastra. Abby, en respuesta a esa actitud, se encerró en sí misma, mientras Andrew trataba de recuperar el cariño de Lizzie por medio de regalos, de dinero y de terrenos.

 

Lizzie Borden, por su parte, continuaba alimentando su rencor en contra de su madrastra Abby y de su padre. Cuando, dos años después, Andrew Borden decidió transferir una granja a nombre de su esposa, realizó la transacción en un lugar alejado para mantenerla en secreto, pero Lizzie se enteró. La firma de la escritura iba a tener lugar el mismo día de los asesinatos.

Lizzie Borden, por su parte, continuaba alimentando su rencor en contra de su madrastra Abby y de su padre. Cuando, dos años después, Andrew Borden decidió transferir una granja a nombre de su esposa, realizó la transacción en un lugar alejado para mantenerla en secreto, pero Lizzie se enteró. La firma de la escritura iba a tener lugar el mismo día de los asesinatos.

 

Lizzie Borden fue sospechosa del asesinato de su padre, Andrew Borden, y de su madrastra, Abby Durfee Gray, el 4 de agosto de 1892.

Lizzie Borden fue sospechosa del asesinato de su padre, Andrew Borden, y de su madrastra, Abby Durfee Gray, el 4 de agosto de 1892.

 

El juicio de Lízzie Borden fue muy desafortunado. El tribunal, presionado por un poderoso sector del público que consideraba a la asesina como uno de los suyos, hizo todo lo posible para dejarla en libertad. Cuando el portavoz del jurado se levantó para pronunciar el veredicto de «inocente», el público de la sala y el que se agolpaba en las calles prorrumpió en vítores.

El juicio de Lízzie Borden fue muy desafortunado. El tribunal, presionado por un poderoso sector del público que consideraba a la asesina como uno de los suyos, hizo todo lo posible para dejarla en libertad. Cuando el portavoz del jurado se levantó para pronunciar el veredicto de «inocente», el público de la sala y el que se agolpaba en las calles prorrumpió en vítores.

 

Lizzie Borden. La casa de los Borden en el 92 de Second Street en Fall River, Massachusetts.

La casa de los Borden en el 92 de Second Street en Fall River, Massachusetts.

 

Lizzie Borden. El arma de los asesinatos.

El arma de los asesinatos.

 

 

Las supuestas víctimas de Lizzie Borden

 

Lizzie Borden. Andrew Jackson Borden, de 70 años.

Andrew Jackson Borden, de 70 años.

 

Lizzie Borden. Andrew Borden yacía en el sofá en la postura exacta que había adoptado al echarse en él a las 10,50, apoyado sobre el lado derecho y con un pie en el suelo. Once golpes le habían herido el rostro, reventándole el globo ocular que se había salido de su cuenca, arrancándole la nariz y cortando la carne hasta llegar al hueso. La sangre manaba aún de sus heridas.

Andrew Borden yacía en el sofá en la postura exacta que había adoptado al echarse en él a las 10,50, apoyado sobre el lado derecho y con un pie en el suelo. Once golpes le habían herido el rostro, reventándole el globo ocular que se había salido de su cuenca, arrancándole la nariz y cortando la carne hasta llegar al hueso. La sangre manaba aún de sus heridas.

 

Lizzie Borden. El cadáver de Andrew Borden.

El cadáver de Andrew Borden.

 

Lizzie Borden. Abby Durfee Gray, de 64 años.

Abby Durfee Gray (Abby Borden), de 64 años.

 

Lizzie Borden. Abby Borden yacía boca abajo en el suelo, entre la cama y la cómoda del cuarto de invitados. Fue atacada por detrás repetidamente y mostraba diecinueve heridas en la espalda y en la cabeza. Un golpe de través en el cuero cabelludo había arrancado una tira de la piel del cráneo. La sangre de la cabeza y la que había junto a su cuerpo estaba oscura y coagulada. Para el forense era obvio que había muerto algún tiempo antes que Andrew.

Abby Borden yacía boca abajo en el suelo, entre la cama y la cómoda del cuarto de invitados. Fue atacada por detrás repetidamente y mostraba diecinueve heridas en la espalda y en la cabeza. Un golpe de través en el cuero cabelludo había arrancado una tira de la piel del cráneo. La sangre de la cabeza y la que había junto a su cuerpo estaba oscura y coagulada. Para el forense era obvio que había muerto algún tiempo antes que Andrew.

 

Lizzie Borden. El cadáver de Abby Durfee Gray.

El cadáver de Abby Durfee Gray.

 

Lizzie Borden. El cráneo de Abby Durfee Gray.

El cráneo de Abby Durfee Gray.

 

Lizzie Borden. El cráneo de Andrew Borden.

El cráneo de Andrew Borden.

 


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