• Charlene Gallego

    Charlene Gallego
    • Clasificación: Asesina en serie
    • Características: Ayudaba a su marido Gerald Armond Gallego a cometer los secuestros y los asesinatos
    • Númeero de víctimas: 10
    • Fecha del crimen: 1978 - 1980
    • Lugar: Varios lugares, Estados Unidos (California), Estados Unidos (Nevada), Estados Unidos (Oregón)
    • Estado: Fue condenada a 16 años de prisión el 21 de junio de 1983
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  • Vincenzo Verzeni

    Vincenzo Verzeni
    • Clasificación: Asesino en serie
    • Características: Sádismo - Evisceración - Mutilación - Llegaba al orgasmo asiendo a sus víctimas por la garganta, ahogándolas, infligiéndoles heridas con los dientes y sorbiendo su sangre
    • Númeero de víctimas: 2
    • Fecha del crimen: 1870 / 1871
    • Lugar: Bérgamo, Italia
    • Estado: Condenado a trabajos forzados a perpetuidad en 1873. Transferido al psiquiátrico penitenciario de Milán el 13 de abril de 1874. Puesto en libertad en 1902. Muere de causas naturales el 31 de diciembre de 1918
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  • Vicente Sada Gómez

    Vicente Sada Gómez
    • Clasificación: Asesino
    • Características: Descuartizamiento - Conservó el cadáver en un arcón frigorífico
    • Númeero de víctimas: 1
    • Fecha del crimen: 30 de abril de 2013
    • Lugar: Zaragoza, España
    • Estado: Condenado a 22 años de prisión el 28 de septiembre de 2015
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Juan Carlos Aguilar, el falso maestro shaolín, en una imagen de su página web, en la que presumía de estar visitando el monasterio Shaolin en China.

Juan Carlos Aguilar, el falso maestro shaolín, en una imagen de su página web, en la que presumía de estar visitando el monasterio Shaolin en China.

 

Juan Carlos Aguilar, el autoproclamado fundador del «monasterio» budista Océano de la Tranquilidad.

Juan Carlos Aguilar, el autoproclamado fundador del «monasterio» budista Océano de la Tranquilidad.

 

Juan Carlos Aguilar, en una de las muchas fotografías autopromocionales de su escuela de artes marciales.

Juan Carlos Aguilar, en una de las muchas fotografías autopromocionales de su escuela de artes marciales.

 

Fotografía de Juan Carlos Aguilar extraída de su página de Facebook. En su página web afirmaba conocer el sufrimiento desde que era niño y que había vivido un auténtico infierno desde que uno de sus hermanos le iniciara en las artes marciales hasta convertirse en monje shaolín en la provincia china de Henan.

Fotografía de Juan Carlos Aguilar extraída de su página de Facebook. En su página web afirmaba conocer el sufrimiento desde que era niño y que había vivido un auténtico infierno desde que uno de sus hermanos le iniciara en las artes marciales hasta convertirse en monje shaolín en la provincia china de Henan.

 

Fotografía de Juan Carlos Aguilar, en 1995, durante una visita al templo de Shaolin, en China.

Fotografía de Juan Carlos Aguilar, en 1995, durante una visita al templo de Shaolin, en China.

 

Imagen de Juan Carlos Aguilar perteneciente a un vídeo promocional.

Imagen de Juan Carlos Aguilar perteneciente a un vídeo promocional.

 

Imagen de Juan Carlos Aguilar perteneciente a un vídeo promocional. El 25 de mayo de 2013 a las 3,20 h, Aguilar iba en su automóvil por una calle bilbaína cuando invitó a subir al coche a Yenny Sofía Revollo Tuirán, una mujer colombiana de 40 años y madre de dos hijos. Llevó a Revollo a su gimnasio de la calle de Máximo Aguirre, número 12, y tras maniatarla, la mató.

Imagen de Juan Carlos Aguilar perteneciente a un vídeo promocional. El 25 de mayo de 2013 a las 3,20 h, Aguilar iba en su automóvil por una calle bilbaína cuando invitó a subir al coche a Yenny Sofía Revollo Tuirán, una mujer colombiana de 40 años y madre de dos hijos. Llevó a Revollo a su gimnasio de la calle de Máximo Aguirre, número 12, y tras maniatarla, la mató.

 

Juan Carlos Aguilar en una de las fotografías de su «monasterio», perteneciente a una serie donde muestra su amor por los animales. Después de asesinar a Revollo, Aguilar se fotografió junto a su cuerpo desnudo en una actitud obscena. Posteriormente diseccionó el cadáver con la precisión de un carnicero.

Juan Carlos Aguilar en una de las fotografías de su «monasterio», perteneciente a una serie donde muestra su amor por los animales. Después de asesinar a Revollo, Aguilar se fotografió junto a su cuerpo desnudo en una actitud obscena. Posteriormente diseccionó el cadáver con la precisión de un carnicero.

 

La policía científica vasca custodia el «monasterio» budista del falso monje shaolin mientras busca pruebas en su interior.

La policía científica vasca custodia el «monasterio» budista del falso monje shaolin mientras busca pruebas en su interior.

 

 

El juicio de Juan Carlos Aguilar

 

Imagen del juicio contra Juan Carlos Aguilar, en la que se le muestran bridas y cuerdas con las que el acusado amordazó a una de las víctimas.

17 de abril de 2015. Imagen del juicio contra Juan Carlos Aguilar, en la que se le muestran bridas y cuerdas con las que el acusado amordazó a una de las víctimas.

 

Imagen de Juan Carlos Aguilar durante su juicio. El 2 de junio de 2013, Aguilar volvió a la calle del General Concha, donde contactó con Maureen Ada Otuya, mujer nigeriana de 29 años. Después de mantener relaciones sexuales, Juan Carlos la maniató, la amordazó y durante casi 9 horas la golpeó con saña. Otuya logró zafarse sobre las 3 de la tarde y llegó hasta las rejas de la cancela, donde pidió socorro a gritos desesperados, hasta que fue oída por Verónica L., una vecina que pasaba por la acera y alertó a la policía.

Imagen de Juan Carlos Aguilar durante su juicio. El 2 de junio de 2013, Aguilar volvió a la calle del General Concha, donde contactó con Maureen Ada Otuya, mujer nigeriana de 29 años. Después de mantener relaciones sexuales, Juan Carlos la maniató, la amordazó y durante casi 9 horas la golpeó con saña. Otuya logró zafarse sobre las 3 de la tarde y llegó hasta las rejas de la cancela, donde pidió socorro a gritos desesperados, hasta que fue oída por Verónica L., una vecina que pasaba por la acera y alertó a la policía.

 

Juan Carlos Aguilar, conocido como el falso monje shaolin, en una jornada del juicio. Durante la mayor parte del tiempo permaneció inmóvil y con los ojos cerrados, como si estuviera meditando.

Juan Carlos Aguilar, conocido como el falso monje shaolin, en una jornada del juicio. Durante la mayor parte del tiempo permaneció inmóvil y con los ojos cerrados, como si estuviera meditando.

 

Cuando fue detenido, Juan Carlos Aguilar dijo que cometió esos actos porque se encontraba «como en un estado de borrachera permanente, debido a un tumor que padecía».

Cuando fue detenido, Juan Carlos Aguilar dijo que cometió esos actos porque se encontraba «como en un estado de borrachera permanente, debido a un tumor que padecía».

 

La abogada de la defensa del falso monje shaolín, Livia González, junto a su defendido, Juan Carlos Aguilar .

La abogada de la defensa del falso monje shaolín, Livia González, junto a su defendido, Juan Carlos Aguilar.

 

El falso monje shaolin, Juan Carlos Aguilar, en pie, junto a su abogada defensora, Livia González.

El falso monje shaolin, Juan Carlos Aguilar, en pie, junto a su abogada defensora, Livia González.

 

Erguido, frente al micrófono en el centro de la sala, el gesto frío e impasible y las manos cruzadas bajo el pecho, Juan Carlos Aguilar, sin quitarse la chaqueta sobre los hombros, respondió a las acusaciones del fiscal con un «Sí, reconozco todo eso».

Erguido, frente al micrófono en el centro de la sala, el gesto frío e impasible y las manos cruzadas bajo el pecho, Juan Carlos Aguilar, sin quitarse la chaqueta sobre los hombros, respondió a las acusaciones del fiscal con un «Sí, reconozco todo eso».

 

Imagen de Juan Carlos Aguilar durante su juicio por doble asesinato.

Imagen de Juan Carlos Aguilar durante su juicio por doble asesinato.

 

Imagen de Juan Carlos Aguilar durante su juicio por doble asesinato.

Imagen de Juan Carlos Aguilar durante su juicio por doble asesinato.

 

Después de esa única declaración, Juan Carlos Aguilar volvió a la postura que adoptó durante la mayor parte del juicio.

Después de esa única declaración, Juan Carlos Aguilar volvió a la postura que adoptó durante la mayor parte del juicio.

 

Juan Carlos Aguilar finalmente fue condenado a dos penas de 19 años de cárcel cada una por asesinar con alevosía a Yenny Sofía Revollo, colombiana de 40 años, y a Maureen Ada Otuya, nigeriana de 29 años de edad, el 25 de mayo y el 2 de junio de 2013, respectivamente.

Juan Carlos Aguilar finalmente fue condenado a dos penas de 19 años de cárcel cada una por asesinar con alevosía a Yenny Sofía Revollo, colombiana de 40 años, y a Maureen Ada Otuya, nigeriana de 29 años de edad, el 25 de mayo y el 2 de junio de 2013, respectivamente.

 


VÍDEO: ENTREVISTA A JUAN CARLOS AGUILAR (PARTE 1)

VÍDEO: ENTREVISTA A JUAN CARLOS AGUILAR (PARTE 2)


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