• Andrew Urdiales

    Andrew Urdiales
    • Clasificación: Asesino en serie
    • Características: Violador
    • Númeero de víctimas: 8 +
    • Fecha del crimen: 1986 - 1996
    • Lugar: Varias, Estados Unidos (California), Estados Unidos (Illinois), Estados Unidos (Indiana)
    • Estado: Condenado a pena de muerte en Illinois el 3 de septiembre de 2002. Conmutada por cadena perpetua el 10 de enero de 2003
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  • Mónica Juanatey Fernández

    Mónica Juanatey
    • Clasificación: Asesina
    • Características: Parricida - Abandonó el cuerpo en un monte dentro de una maleta
    • Númeero de víctimas: 1
    • Fecha del crimen: 10 de julio de 2008
    • Lugar: Menorca, Baleares, España
    • Estado: Condenada a 20 años de prisión el 31 de octubre de 2012
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  • Santiago del Valle García

    Santiago del Valle
    • Clasificación: Asesino
    • Características: ¿«Abuso sexual no violento»?
    • Númeero de víctimas: 1
    • Fecha del crimen: 13 de enero de 2008
    • Lugar: Huelva, España
    • Estado: Condenado a 22 años de prisión el 18 de marzo de 2011
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Charles Manson (VII)

 

Preocupado por el aspecto de aquel extraño que había entrado en la propiedad, Hatami bajó a la acera, para hacer frente a Charles Manson. Detrás de Hatami, en la puerta principal de la casa, apareció Sharon Tate y le preguntó al fotógrafo quién llamaba. Hatami le respondió que un hombre estaba buscando a alguien. Hatami y Tate se quedaron allí parados, observándolo, mientras Manson, sin decir una palabra, se dirigió a la casa de huéspedes, regresó un minuto o dos más tarde, y luego se fue.

Preocupado por el aspecto de aquel extraño que había entrado en la propiedad, Hatami bajó a la acera, para hacer frente a Charles Manson. Detrás de Hatami, en la puerta principal de la casa, apareció Sharon Tate y le preguntó al fotógrafo quién llamaba. Hatami le respondió que un hombre estaba buscando a alguien. Hatami y Tate se quedaron allí parados, observándolo, mientras Manson, sin decir una palabra, se dirigió a la casa de huéspedes, regresó un minuto o dos más tarde, y luego se fue.

 

Esa noche, Charles Manson regresó a la mansión de Cielo Drive y de nuevo fue a la casa de huéspedes. Suponiendo que el porche estaría cerrado y no podría entrar, habló con Rudi Altobelli, que estaba saliendo de la ducha. Hablando a través de la puerta, Altobelli le dijo a Manson que Melcher se había mudado a Malibú. También le mintió diciéndole que no conocía la nueva dirección de Melcher. Manson no le creyó; supuso que Altobelli estaba ocultando el hecho de que ahora Melcher vivía allí mismo, en la casa de huéspedes.

Esa noche, Charles Manson regresó a la mansión de Cielo Drive y de nuevo fue a la casa de huéspedes. Suponiendo que el porche estaría cerrado y no podría entrar, habló con Rudi Altobelli, que estaba saliendo de la ducha. Hablando a través de la puerta, Altobelli le dijo a Manson que Melcher se había mudado a Malibú. También le mintió diciéndole que no conocía la nueva dirección de Melcher. Manson no le creyó; supuso que Altobelli estaba ocultando el hecho de que ahora Melcher vivía allí mismo, en la casa de huéspedes.

 

El 18 de mayo de 1969, Terry Melcher visitó el Rancho Spahn para, por fin, escuchar a Charles Manson y a las chicas cantar. Arregló una visita posterior, no mucho tiempo después, en el que llevó a un amigo que poseía una unidad de grabación móvil; pero él mismo no grabó al grupo.

El 18 de mayo de 1969, Terry Melcher visitó el Rancho Spahn para, por fin, escuchar a Charles Manson y a las chicas cantar. Arregló una visita posterior, no mucho tiempo después, en el que llevó a un amigo que poseía una unidad de grabación móvil; pero él mismo no grabó al grupo.

 

En el mes de julio de 1969, Charles Manson y “La Familia” llevaban una primitiva vida comunal en los límites del desierto. Seguían asentados en el Rancho Spahn, pero se retiraban a menudo al desolado e inaccesible Rancho Barker, en Panamint Valley. Era una población fluctuante, pero casi siempre compuesta por treinta o treinta y cinco seguidores.

En el mes de julio de 1969, Charles Manson y “La Familia” llevaban una primitiva vida comunal en los límites del desierto. Seguían asentados en el Rancho Spahn, pero se retiraban a menudo al desolado e inaccesible Rancho Barker, en Panamint Valley. Era una población fluctuante, pero casi siempre compuesta por treinta o treinta y cinco seguidores.

 

Tres cuartas partes de ellos eran mujeres y unos cuantos niños. Vivían en cuevas como perros salvajes o como coyotes, la imagen favorita que de sí mismo tenía Charles Manson. “La mayoría de la gente del rancho eran personas que ustedes rechazarían, que estaban en la carretera”, diría. El vehículo de combate de “La Familia” era un buggie de las dunas acorazado. Las pieles que cubrían la plataforma trasera ocultaban el soporte de una ametralladora.

Tres cuartas partes de ellos eran mujeres y unos cuantos niños. Vivían en cuevas como perros salvajes o como coyotes, la imagen favorita que de sí mismo tenía Charles Manson. “La mayoría de la gente del rancho eran personas que ustedes rechazarían, que estaban en la carretera”, diría. El vehículo de combate de “La Familia” era un buggie de las dunas acorazado. Las pieles que cubrían la plataforma trasera ocultaban el soporte de una ametralladora.

 

Para julio de 1969, Manson tenía integrada a la mayor parte de “La Familia”. Había tres chicas por cada chico. El tamaño de la comuna había aumentado tan rápidamente que ya no cabían todos en el autobús. Muchos comenzaron a vivir en chozas en Topanonga Canyon y sus alrededores. Aún ahora, es prácticamente imposible tener datos de cada persona que, vagando por la Costa Oeste, tropezó con el círculo de Manson.

Para julio de 1969, Manson tenía integrada a la mayor parte de “La Familia”. Había tres chicas por cada chico. El tamaño de la comuna había aumentado tan rápidamente que ya no cabían todos en el autobús. Muchos comenzaron a vivir en chozas en Topanonga Canyon y sus alrededores. Aún ahora, es prácticamente imposible tener datos de cada persona que, vagando por la Costa Oeste, tropezó con el círculo de Manson.

 

Susan Atkins quedó embarazada de Manson y poco después daría a luz a un hijo: Zezozoze C. Zadfrack. Las “Chicas Manson” criaban a los bebés entre todas. Inicialmente, “La Familia” no estaba compuesta por auténticos inadaptados o marginados sociales, aunque luego se convertirían en ello. Charles Manson no se rodeó de gente como él. La gran mayoría de los miembros de su grupo eran jóvenes impresionables y fácilmente manipulables. Sus chicas eran jóvenes blancas de clase media: bibliotecarias, empleadas, estudiantes, abogadas o profesoras que proporcionaban a Manson su sustento. Sólo Susan Atkins tenía antecedentes penales.

Susan Atkins quedó embarazada de Manson y poco después daría a luz a un hijo: Zezozoze C. Zadfrack. Las “Chicas Manson” criaban a los bebés entre todas. Inicialmente, “La Familia” no estaba compuesta por auténticos inadaptados o marginados sociales, aunque luego se convertirían en ello. Charles Manson no se rodeó de gente como él. La gran mayoría de los miembros de su grupo eran jóvenes impresionables y fácilmente manipulables. Sus chicas eran jóvenes blancas de clase media: bibliotecarias, empleadas, estudiantes, abogadas o profesoras que proporcionaban a Manson su sustento. Sólo Susan Atkins tenía antecedentes penales.

 

Los bienes materiales que muchos miembros llevaron consigo, como automóviles, acceso a propiedades, dinero en efectivo y tarjetas de crédito, permitieron a la comuna seguir adelante. Vivían como marginados contraculturales, colaborando en el rancho, robando droga y “pidiendo prestados” coches y tarjetas. Se alimentaban de la comida que desechaban los supermercados. Normalmente hacían sus recolectas en un Rolls Royce. Lynette Fromm, Sandra Good, Mary Brunner y Ruth Ann Moorehouse esperaban que los empleados de los supermercados tirasen los desperdicios en los contenedores de basura. Luego se dedicaban a seleccionar.

Los bienes materiales que muchos miembros llevaron consigo, como automóviles, acceso a propiedades, dinero en efectivo y tarjetas de crédito, permitieron a la comuna seguir adelante. Vivían como marginados contraculturales, colaborando en el rancho, robando droga y “pidiendo prestados” coches y tarjetas. Se alimentaban de la comida que desechaban los supermercados. Normalmente hacían sus recolectas en un Rolls Royce. Lynette Fromm, Sandra Good, Mary Brunner y Ruth Ann Moorehouse esperaban que los empleados de los supermercados tirasen los desperdicios en los contenedores de basura. Luego se dedicaban a seleccionar.

 

En el desierto, Charles Manson era el gobernante supremo. Algunos miembros del grupo sufrieron la incomunicación, la creciente paranoia de su líder y la amenazadora presencia de la banda de motoristas “Straight Satans”, a quienes Manson admiraba. Pocos lograron huir; sin embargo, los primeros en incorporarse al grupo le demostraron su total adhesión: “haríamos cualquier cosa para agradarle”, decían. Inclusive, estaban preparados para matar en su nombre sin remordimiento.

En el desierto, Charles Manson era el gobernante supremo. Algunos miembros del grupo sufrieron la incomunicación, la creciente paranoia de su líder y la amenazadora presencia de la banda de motoristas “Straight Satans”, a quienes Manson admiraba. Pocos lograron huir; sin embargo, los primeros en incorporarse al grupo le demostraron su total adhesión: “haríamos cualquier cosa para agradarle”, decían. Inclusive, estaban preparados para matar en su nombre sin remordimiento.

 

Charles Manson fue iniciado en la Cienciología en prisión. Aunque no hay pruebas de que realmente creyera en ella, no hay duda de que comprendió sus posibilidades. Al aplicarla sobre mentes jóvenes o en cerebros voluntariamente trastornados por las drogas, utilizaba todas las técnicas: pagar por entrar en el grupo, miradas intimidatorias, órdenes imposibles y amenazas de expulsión del grupo. Todo ello mientras fomentaba la aversión por el mundo exterior y sentenciaba a muerte a quien se atreviera a abandonarlo. Todo estaba dispuesto para el gran drama.

Charles Manson fue iniciado en la Cienciología en prisión. Aunque no hay pruebas de que realmente creyera en ella, no hay duda de que comprendió sus posibilidades. Al aplicarla sobre mentes jóvenes o en cerebros voluntariamente trastornados por las drogas, utilizaba todas las técnicas: pagar por entrar en el grupo, miradas intimidatorias, órdenes imposibles y amenazas de expulsión del grupo. Todo ello mientras fomentaba la aversión por el mundo exterior y sentenciaba a muerte a quien se atreviera a abandonarlo. Todo estaba dispuesto para el gran drama.

 


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