Las 22 madres y tres madrastras que asesinaron a sus hijos en España

Asesinaron a sus hijos

«La gente quizá vea ahora el caso de Gabriel como una anomalía, pero no lo es». Habla Andrés Conde, director de la ONG Save The Children. «No es un suceso. Es un problema invisibilizado y sistémico», continúa. «Todas las semanas hay casos de violencia extrema contra los niños. Su muerte es, desgraciadamente, una oportunidad: debemos arrojar luz sobre la violencia contra los niños. Por Gabriel, incluso».

El asesinato por estrangulamiento de Gabriel Cruz, confesado esta semana por la pareja de su padre, Ana Julia Quezada, ha puesto el foco en un fenómeno que apenas suele tener recorrido en los medios de comunicación y que ningún organismo oficial contabiliza: el de los niños asesinados por sus madres o madrastras.

Pero encontrar una lista fiable de estos casos en España parece misión imposible. «No tenemos esos datos», responden en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; «sólo registramos a los menores asesinados por sus padres varones».

A menudo lo único que circula por Internet son números confusos sin fuente conocida y listados elaborados por webs contrarias a la denominada «ideología de género» en los que se mezclan casos de asesinato con otros de homicidio imprudente en los que ellas no tuvieron la intención de matar. De estos niños no se hacen informes ni estadísticas y por ellos no se convocan de forma automática concentraciones de repulsa.

Pero los pequeños existen, o existieron. Sus madres fueron investigadas y en muchos casos condenadas (a 20 años de cárcel como máximo). Ahora, la Fiscalía pide para algunas de ellas la prisión permanente revisable.

Según la recopilación de datos a partir de fuentes periodísticas y judiciales que ha llevado a cabo Crónica, en los últimos cinco años al menos 25 mujeres (22 madres y tres madrastras) han matado a sus hijos e hijastros en España. En tres casos acabaron con la vida de dos niños, de modo que las víctimas se elevan a 28 menores.

Han sido asfixiados, arrojados por una ventana, golpeados… incluso acuchillados. A menudo la madre tenía problemas psicológicos; a veces, en un comportamiento generalmente atribuido al hombre, actuaba en venganza contra su pareja. En cinco casos, las mujeres se suicidaron después. En todos, las víctimas fueron niños -desde recién nacidos a chicos y chicas de 12 años- que murieron injustamente y demasiado pronto.