La ley protección de datos de EEUU paraliza la investigación del asesinato de Ana Enjamio

Asesinato de Ana Enjamio

Sus restricciones impiden solicitar a Google que localice el teléfono de la ingeniera asesinada en Vigo.

El juzgado de Violencia sobre la Mujer de la Audiencia de Pontevedra todavía no ha podido dar con el paradero del teléfono móvil de Ana María Enjamio, acuchillada en Vigo en diciembre de 2016.

El aparato supone una prueba fundamental en el caso de la ingeniera de 25 años, asesinada supuestamente por el que había sido su jefe y pareja sentimental. Pero se necesita la colaboración de Google y de la justicia estadounidense para lograrlo.

Cuando va a cumplirse un año del crimen, el paradero del teléfono sigue siendo una incógnita porque el departamento de justicia de Estados Unidos no ha contestado a ninguna de las comisiones rogatorias enviadas por el juzgado. En ellas se solicita que requiera a Google el desbloqueo de los datos que permitan averiguar dónde está el móvil de la víctima. Se sospecha que el presunto homicida ocultó el aparato tras el asesinato. También se pide que facilite el tráfico de llamadas y mensajes que hubo entre ambos terminales.

El juzgado gallego no tiene constancia de que Google se haya negado a facilitar los datos solicitados. De quien no ha recibido respuesta es de la justicia estadounidense, debido «a la restrictiva ley de protección de datos del país», aseguraba este viernes el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

El Gobierno estadounidense lleva tiempo enfrentándose a los gigantes tecnológicos por asuntos similares. El año pasado, Apple se negó a una petición parecida, cuando se investigaba al autor del tiroteo en San Bernardino (California) de diciembre de 2015. La compañía alegaba que, de acceder a esta demanda, ponía en riesgo la privacidad de todos sus dispositivos.

El FBI tuvo que pagar más de 1 millón de dólares a un grupo de hackers profesionales para que le ayudasen a acceder, en este caso, al teléfono del sospechoso y no de la víctima. Lo mismo ocurrió en la investigación del tiroteo de Texas del pasado verano.