La joven de Susqueda fue asesinada de un tiro en la sien

Hasta ahora, de las distintas hipótesis que se barajaban sobre lo que les pudo pasar a Marc Hernández y Paula Mas, la pareja del Maresme asesinada el 24 de agosto en el pantano de Susqueda, había una que costaba entender. Hasta ahora. Pudo ser un asalto con fines sexuales, se decía. O pudo ser que las víctimas presenciaron alguna cosa que no debían.

Las complicadas autopsias han revelado que a la joven la asesinaron de un tiro en la cabeza, a cañón tocante. Un disparo en la sien, con trayectoria limpia de entrada y salida. En otras palabras, Paula fue ejecutada. Y lo más inquietante, con un arma corta, una pistola con munición de 9 milímetros o muy similar.

La 9 milímetros es una munición frecuente. La utilizan, por ejemplo, todas las policías en España y buena parte de Europa. Es también la munición de las pistolas que llevan los delincuentes comunes, el crimen organizado. Los asesinos de Marc y Paula no usaron un revólver ni un arma de cazador. Por tanto, esa hipótesis sobre algo que pudieron presenciar recobra importancia en una complicada investigación que lleva la unidad de desaparecidos de los Mossos d’Esquadra.

Las autopsias están siendo especialmente complejas, por el estado de los cuerpos. El de Paula permaneció al menos un día entero fuera del agua, expuesto a las altas temperaturas que aceleraron el proceso de descomposición. Por ello, los forenses del Instituto de Medicina Legal de Girona no pueden acreditar si la joven sufrió una agresión sexual. En los laboratorios se siguen analizando los restos obtenidos para dar con una respuesta que quizás nunca se obtenga.

El cadáver de Marc permaneció 33 días bajo el agua y presentaba heridas confusas. Hasta ahora no se ha determinado oficialmente la causa de su muerte. Hay un orificio de bala en un lateral, por la espalda, a la altura del hombro. Y otras señales de bala, como si hubiera tratado de protegerse, en una mano. Pero lo más desconcertante son las lesiones que aparecen en el pecho. Pueden ser de arma blanca, deformadas por la acción de algún animal, lo que dificulta su identificación.