El descuartizador del Sena cazado 22 años después por felicitar a su hijo

El descuartizador del Sena

Asesinó a su esposa en 1995 y lanzó su cuerpo desmembrado al río parisino. Durante todos estos años ha vivido ocultándose.

Flashback. Mediados de junio de 1995. La noche ya ha caído sobre el verano de París. Entre las brumas asoma una maleta flotando en las aguas del río Sena a su paso por los Campos Elíseos.

Varios viandantes que pasean por los alrededores, sorprendidos por el hallazgo, llaman a la Policía gala, que al instante se presenta allí pensando que puede ser la chica que buscan desde hace varios días. Con esfuerzo y la ayuda de varios buzos los agentes sacan a la superficie aquel bulto. Su desproporcionado peso les hace estar casi convencidos de que es ella.

Al abrir la maleta, los policías encuentran en su interior el cuerpo decapitado y desmembrado de una mujer joven. Tras practicarle la autopsia, los forenses concluyen que el cadáver es el de Corinne di Dio, una parisina de 32 años a la que se le ha perdido el rastro tres días antes, el tiempo que lleva sin pisar la empresa en la que trabaja como administrativa.

La Policía Científica gala halla varias huellas cuando analiza la maleta y el cuerpo en busca de pistas que le lleven al asesino. Los investigadores llegan a la conclusión de que pertenecen a un varón, pero son incapaces de ponerle rostro y nombre ya que no tiene antecedentes en Francia y, por lo tanto, no está incluido en ningún fichero de delincuentes con el que cotejar las huellas.

Durante los días posteriores los agentes llaman a declarar al entorno de Corinne: compañeros de oficina, amigos, familiares… Y también a su antigua pareja, Antonio, un belga de padres españoles que emigraron a Charleroi a mediados de la década de los años 50.

Aunque en ese momento la relación amorosa entre ambos está rota desde hace meses, la fallecida y él, que trabaja en un mercado de París, tienen un hijo en común de 4 años. De ahí que a los policías les sea necesario interrogar al ex.