Condenan a tres asesinos a 22 años de cárcel por quemar vivo a un hombre en Peñíscola

Quemar vivo a un hombre

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Castellón ha sentenciado a 22 años y medio de cárcel para cada uno de los tres acusados por el crimen de un compatriota en Peñíscola.

Después de que la pasada semana el jurado popular les declarase culpables de detención ilegal y asesinato por unanimidad, el magistrado-presidente ha hecho pública la sentencia, a la que ha tenido acceso EL MUNDO, en la que condena a H.C., T.K. y M.M. como autores de un delito de detención ilegal y asesinato a la pena individual de 22 años y seis meses de prisión.

Además, el fallo condena a T.K. y M.M. a una multa de 12 meses a razón de seis euros, por un delito de daños.

Entre las especificaciones que incluye el fallo establece que la clasificación en tercer grado de los penados, es decir cuando puedan salir en régimen de libertad, no podrá producirse hasta haber cumplido, como mínimo, la mitad efectiva de la pena privativa de libertad.

Al mismo tiempo, se condena a los acusados H.C., T.K. y M.M. a indemnizar a la mujer e hija de la víctima, un compatriota que fue asesinado por los tres condenados, con 120.000 euros para la pareja y 60.000 euros para la hija, así como otros 60.000 euros para un hijo de la víctima con otra mujer.

El fallo considera probado, confirmando la tesis de la acusación particular esgrimida por la letrada Laura Quesada, que en la noche del 10 al 11 de julio de 2009, los tres acusados de nacionalidad marroquí, acudieron con dos hermanos y un tercero (estos ya condenados en firme) a las inmediaciones del domicilio de la víctima, en Benicarló, reduciéndolo violentamente e introduciéndolo en un Audi A4, de color plata, con el fin de llevarlo a otro lugar y matarle.

Todos los indicados estaban de acuerdo y actuaban en ejecución del encargo que les había hecho M.M., quien por creer que la víctima sea había apoderado de una determinada partida de hachís en cuyo tráfico ambos participaban de algún modo, pretendía vengarse. Se dirigieron a una zona despoblada en la partida Hoach a las afueras de Peñíscola, donde rociaron a la víctima con gasolina y le prendieron fuego acabando con su vida.