Juan Carlos Hernández Béjar

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El monstruo de Ecatepec

El Monstruo de Ecatepec

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Robos - ¿Necrofilia? - ¿Canibalismo?
  • Número de víctimas: 3 - 20
  • Fecha del crímen: 2012 - 2018
  • Fecha de la detención: 4 de octubre de 2018
  • Fecha de nacimiento: 1 de marzo de 1985
  • Perfil de las víctimas: Mujeres jóvenes
  • Método: Estrangulación
  • Localidad: Ecatepec, México
  • Estado: En prisión a la espera de juicio
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Detenido un matrimonio por el asesinato de más de 10 mujeres en México

Georgina Zerega – El País – Monstruo de Ecatepec

7 de octubre de 2018

Ocho cubetas de 20 litros con restos humanos bajo cemento y varias bolsas de plástico dentro de un refrigerador con más restos congelados. Eso fue lo que encontraron agentes de la policía mexicana en dos domicilios de una pareja detenida este jueves investigada por al menos 10 homicidios, según reportó este sábado la Fiscalía del Estado de México, entidad que rodea a la capital.

La información a la que ha tenido acceso este diario desveló que una de las pistas clave en la captura del matrimonio fue el celular de una de las víctimas, reportada como desaparecida, que fue encendido por los detenidos y prendió las alertas de las autoridades.

El arresto, a 25 kilómetros al sur de la capital mexicana, en el municipio de Ecatepec (el más poblado del Estado de México), se dio como consecuencia de una investigación policial iniciada tras la desaparición de tres mujeres en el mismo barrio de esta localidad durante los meses de abril, julio y septiembre.

Los detenidos, un hombre de 33 años y una mujer 38, entraron en la mira policial cuando las autoridades revelaron que las tres desaparecidas se habían relacionado con los sospechosos. La pareja vendía ropa y perfumes, entre otras cosas, y las víctimas habían entrado en contacto con ellos como clientas, según la investigación de la Fiscalía.

«Hice una videollamada con ella el día anterior por la noche y me dijo ‘mamá, mañana voy a ir por la ropa, me dijo la señora que fuera temprano para que fuera la primera en verla, porque iba a abrir la paca [bolsas grandes con prendas de vestir] antes de que llegaran los demás clientes», expresaba la madre de una de las desaparecidas a los medios locales hace apenas unos días.

Más de 10 víctimas

Sin embargo, se estima que la pareja asesinó a más de tres personas. El detenido, que ingresó en prisión este sábado junto a su pareja, admitió haber estado relacionado con al menos 10 feminicidios, según el comunicado del fiscal a cargo de la causa.

Pero el reconocimiento y análisis de los restos humanos encontrados podría llevar semanas o incluso meses, según un portavoz de la Fiscalía, quien aseguró que aún se desconoce tanto el número de víctimas, como su sexo e identidad. Algunos restos se encontraban en muy mal estado, por lo que las autoridades dudan incluso si serán capaces de llevar a cabo las pruebas de ADN.

El arresto de los presuntos feminicidas se produce en uno de los municipios más letales de México para ser mujer, una localidad que activó hace dos años una alerta de género para frenar la escalada de violencia y concienciar a la población. Solo durante los primeros cuatro meses de este año se reportaron 395 desapariciones en el Estado de México, de las cuales 207 eran mujeres.

El nivel de violencia e impunidad en México es alarmante (solo el 10% de los delitos se denuncia), y con la confesión de los detenidos, Ecatepec se coloca de nuevo en el epicentro del feminicidio mexicano.

 

Entrada principal de la pequeña casa donde vivían el matrimonio en Ecatepec. (El País)

Entrada principal de la pequeña casa donde vivían el matrimonio en Ecatepec. (El País)

 


Pareja de «Monstruo de Ecatepec» se dedicaba a la prostitución

Excelsior.com.mx

10 de octubre de 2018

Tras un examen de inteligencia que se le aplicó a Patricia, la pareja del llamado ‘Monstruo de Ecatepec’, fue considerada una persona ‘subnormal’.

Luego de un examen de inteligencia que se le aplicó a Patricia, la pareja del llamado «Monstruo de Ecatepec», fue considerada una persona «subnormal», además de que tiene un coeficiente intelectual por debajo del promedio.

La mujer al igual que su pareja sentimental Juan Carlos «N» permanece recluida en el penal de Chiconautla luego de haberlos relacionado con al menos 10 feminicidios cometidos en Jardines de Morelos, en el municipio conurbado de Ecatepec.

La semana pasada la Fiscalía del Estado de México detuvo a Juan Carlos «N», apodado «El Monstruo de Ecatepec», debido a su perfil clínico, ha sido catalogado como un psicópata misógino.

Patricia «N» conoció al «Monstruo de Ecatepec» en un bar de Jardines de Morelos, y por las investigaciones se dice que sería su ‘ surtidora’ de mujeres.

Necrofilia

Ella atraía a mujeres de cierto perfil físico y de una edad alrededor de 25 años, les ofrecía ropa o bisutería, las llevaba a su casa y Juan Carlos las observaba, si le gustaban les pedía que se quedaran un rato más y las asaltaba.

En su declaración ministerial, Juan Carlos «N», confesó: «Mediante un arma punzocortante, atacaba a las mujeres degollándolas para posteriormente tener relaciones sexuales con los cuerpos sin vida.

Acto seguido, procedía a descuartizar los cuerpos, colocaba los órganos en frascos con aparente formol, indicando que algunas extremidades se encontraban en un refrigerador y otros tejidos como la carne le servían como alimento para perros. La grasa corporal y la piel la colocaba en macetas como abono para plantas. Anteriormente arrojó restos humanos en bolsas de basura en distintas ubicaciones». También se sabe que vendía los restos óseos a santeros de la región.

Las autoridades confirmaron que, además de la bebé, hija de Nancy Noemi Huitrón, una de las mujeres desaparecidas, quien habría sido vendida por 15 mil pesos; hay cuatro menores más.


En la guarida del Monstruo de Ecatepec

Elena Reina – El País

13 de octubre de 2018

Un presunto asesino en serie mexicano confiesa haber torturado y matado a una veintena de mujeres en uno de los municipios con más feminicidios del país.

Hay un rincón en Ecatepec, una construcción de obra gris, que aglutina estos días todo el horror de un municipio. Unas cortinas ajadas flanquean la entrada a dos cuartos oscuros; un baño minúsculo con una ventana pequeña; y un salón, que huele estos días a excremento de animal.

En la entrada de esta versión paupérrima de la casa del terror permanece impasible el orinal de un bebé. Había niños. Entre estas paredes frías de cemento se cometieron, según las autoridades, algunos de los crímenes más atroces que recuerde una de las localidades más violentas de México.

Aquí vivía un hombre con su pareja y dos hijos, acusado de torturar y asesinar a sangre fría a lo largo de siete años a una veintena de mujeres en uno de los municipios con mayor número de feminicidios del país. Quería llegar a 100, confesó ante la policía. «Llámenme El Terror Verde».

Detalla el asesinato de 11 mujeres

Juan Carlos Hernández se ha convertido estos días en el monstruo de México. Nació el 1 de marzo de 1985 en Michoacán y comenzó a matar mujeres a los 22 años, según su declaración oficial, a la que ha tenido acceso a este diario.

Trabajó durante nueve meses en el Ejército, en el Segundo Batallón de Guardias Presidenciales —donde cuenta que le pusieron su apodo— y desde hace al menos siete años sobrevivía en uno de los municipios con los índices más altos de pobreza urbana del país —según un estudio del Gobierno federal, más de 100.000 personas viven en pobreza extrema en esta localidad—. Vendía quesos y revendía lo que lograba robar a sus víctimas.

En su confesión detalla el asesinato de 11 mujeres —asegura que hay más, pero no recuerda sus datos— con la ayuda de su pareja. Sus nombres, su aspecto, su edad, su ropa; el nombre de sus padres, dónde las había conocido, con qué pretexto las invitó a subir a esas cuatro paredes de hormigón; cómo evitó que gritaran, que sus hijos vieran de lo que era capaz su padre. Siempre era de día. Casi siempre en aquel baño.

Doce páginas donde relata cómo se deshizo de sus cuerpos, de lo que quedaba de ellos, cómo los almacenó durante meses en un refrigerador y averiguó cómo exprimirles hasta el último peso con la venta de sus objetos o sus huesos. Una mujer no costaba más de 90 dólares; de algunas solo sacó tres. El bebé de una de sus víctimas lo vendió en 15.000 pesos (unos 790 dólares) a un matrimonio que no podía tener hijos. Los dos se encuentran ahora en prisión.

Los detalles conocidos tras la detención de Juan Carlos Hernández y su pareja ha escandalizado a un país donde cada día mueren asesinadas más de siete mujeres víctimas de la violencia machista. Donde mientras los índices de homicidios generales han aumentado y disminuido en los últimos 20 años, a las mujeres las siguen matando igual y con más saña. Una epidemia que no ha dado tregua en su historia a la mitad de la población. Ellas no han tenido paz. Y Ecatepec, epicentro durante mucho tiempo de esta tragedia, se convierte con este caso en el reflejo de lo que puede suceder en cualquier rincón de la República.

Más de 100 mujeres desaparecidas en dos años

A unos 100 metros de aquella vivienda, las autoridades encontraron partes del cuerpo de algunas de sus supuestas víctimas entre bolsas de basura y escombros. Fue el primer lugar donde encontraron evidencias de los crímenes. Un terreno baldío entre dos humildes casas. Un basurero improvisado en uno de los barrios más duros de Ecatepec. Donde poca gente camina de noche, casi nadie se fía de su vecino y las mujeres que regresan de trabajar o de hacer algún recado aprietan el paso.

En su mente llevan grabadas las historias del municipio: más de 100 mujeres desaparecidas en dos años. Un lugar de un millón y medio de habitantes, el más poblado del Estado de México, a media hora en coche de la capital mexicana, que en 2014 superó las cifras de feminicidios más altas del país y despertó los demonios de Ciudad Juárez. Las autoridades no han hecho públicos los datos de homicidios desde 2015 a la fecha. En aquel terreno hay colocados ahora unos carteles que rezan «Ni una más».

El homicida y su pareja, Patricia, no pensaban quedarse en aquella casa mucho más tiempo. Hacía una semana que habían alquilado otro espacio a unos 15 minutos. Por un precio similar, 1.100 pesos por el primer mes (unos 58 dólares), además de otros 1.100 de depósito.

En este segundo cuarto, ubicado como el otro en la azotea, habían trasladado ya parte de sus pertenencias. Desde la puerta de cristal, precintada ahora por las autoridades, se observa una licuadora, una pequeña cocina de gas y un costal de comida para perros. En ese espacio, con baño interior, guardaron también, según la Policía, restos humanos de sus últimas víctimas entre abono para plantas dentro de un cubo de 19 litros.

Tenían previsto mudarse a aquella habitación de unos 10 metros cuadrados toda la familia unos días antes de su detención el jueves pasado. En la parte de abajo del edificio vive un matrimonio mayor que se dedica a hacer arreglos de ropa, pintar coches viejos y vender películas pirata. «Qué me iba a imaginar yo. Qué horror. Por lo menos aquí no las mataba», se lamenta la dueña.

La pareja fue detenida el 4 de octubre

Las autoridades cuentan que tras seguir la pista a tres desapariciones de mujeres en la colonia dieron con este matrimonio. Un día, Patricia encendió el móvil que le había robado a una de las víctimas y lograron detectar su ubicación. La pareja fue detenida el 4 de octubre. Y las acusaciones contra ellos de momento están asentadas principalmente en las confesiones de los detenidos. Pues no han resuelto todavía los análisis de ADN de las pruebas encontradas.

Según las investigaciones, el presunto homicida vendía, además de los objetos que les arrebataba, sus huesos. Un cráneo por 500 pesos (unos 26 dólares). Juan Carlos Hernández cuenta en la confesión oficial que su cliente era un santero al que apodaban El Bons.

La santería, una religión que trajeron a América los esclavos africanos y que se desarrolló principalmente en Cuba y se extendió a otros países de Latinoamérica, en las zonas más populares de México está muy relacionada con la veneración a la Santa Muerte. «El muerto parió al santo», explica un reconocido santero de Ecatepec.

Por ello, muchos de los que practican esta fe levantan también altares al siniestro esqueleto ataviado con una túnica. Sin embargo, solo hay una rama de esta religión que utiliza huesos humanos para sus ceremonias. «Muchos son de los panteones. Pero también se pueden conseguir en el mercado negro», asegura el señor vestido con su uniforme blanco, que prefiere reservar su identidad.

Un gato blanco con manchas pardas rasca su lomo por la puerta de la casa del horror. No come, solo llora, cuentan los vecinos. Él, que lo ha visto todo. Se pasea perdido por la azotea donde antes caminaban sus dueños, junto a la vivienda precintada de la pareja. En el piso de abajo viven más familias que no logran digerir todo lo que les han contado que sucedió solo a unos metros. «Claro que no escuché nada», insisten.

Ellos son los únicos encargados estos días de asegurar la escena del crimen. Frente a la puerta sellada de la terraza ha quedado un espacio libre donde, según las autoridades, el presunto asesino en serie colocaba un recipiente de metal y hervía algunos restos. Dos manchas negras de humo sobre una pared que da a una calle vacía, en silencio.

Al caer la noche, a unos pasos del terreno baldío donde se encontraron los primeros restos, un grupo de 20 mujeres se ha reunido para rezar. Junto a ellas revolotean mosquitos que ha despertado el canal de aguas negras que cruza la entidad. El aire levanta un olor a podrido. Y también a muerte. Pues ese río artificial de desechos es también un vertedero de personas asesinadas.

El grupo de mujeres hace un semicírculo alrededor de cruces rosas, flores y fotografías de mujeres muy jóvenes, desaparecidas o asesinadas. Es la hora del rosario en la colonia Jardines de Morelos. Para pedir que las almas de sus hijas o sus nietas descansen. Para que ninguna otra se cruce jamás con alguien así. Porque dicen estar seguras de que es imposible que los crímenes de este municipio los haya perpetrado un solo hombre.

 

Las autoridades indican que en este punto hervían los restos humanos. (El País)

Las autoridades indican que en este punto hervían los restos humanos. (El País)

 


Monstruo de Ecatepec metía los corazones de sus víctimas en Aguardiente y los ofrecía a la Santa Muerte

Diario 19

13 de Octubre de 2018

La imputación por el delito de feminicidio es por el asesinato de Nancy Noemí, desparecida el pasado 6 de septiembre, junto con su hija de dos meses de edad a la que vendieron en 15 mil pesos a otra pareja. La historia de la pareja feminicida inició vendiendo Elotes y tamales que pudieran ser de carne humana.

Los asesinos seriales de Jardines de Morelos preparaban pozole con carne de sus víctimas, además de que colocaba sus corazones en frascos con alcohol y los ofrecían a la Santa Muerte.

Juan Carlos «N» y Patricia «N» fueron imputados este día por el delito de feminicidio y el próximo lunes una juez de control determinará si los vincula o no a proceso por dicho delito.

Juan Carlos «N» dijo que quería matar a más de 100 mujeres, pues las más de 20 que lo hizo las consideraba pocas, trascendió durante la audiencia. Los corazones de los víctimas los guardaba en un frasco con Tonayan y los ofrecía a la Santa Muerte.

Los feminicidas fueron imputados del delito de trata de personas, toda vez que estos últimos entregaron 15 mil pesos a cambio de una bebé de dos meses, hija de Nancy Noemí, que fue asesinada.

La imputación por el delito de feminicidio es por el asesinato de Nancy Noemí, desparecida el pasado 6 de septiembre, junto con su hija de dos meses de edad.

En la audiencia se informó que la pareja ofreció ropa y un préstamo a Nancy Noemí, quien fue a la vivienda de Playa Tijuana, donde la asesinaron, la descuartizaron y parte de sus restos fueron dados a los perros y con otros «comimos pozole»; el resto del cuerpo fue incinerado en un tambo en la azote y sus huesos vendidos.

Juan Carlos «N» y Patricia «N» pidieron duplicidad del término para que la jueza de control determine si los vincula a proceso por el delito de trata de personas.

Adrián «N» y Rosa Laura «N», la pareja que supuestamente compró a la menor, pidieron que la jueza determine hoy su situación, por lo que continúa la audiencia.

Empezaron vendiendo elotes y tamales

Todo empezó con la misteriosa desaparición de tres jóvenes en la colonia Jardines de Morelos, cuyas madres se conocieron al denunciar esta pesadilla; hoy, a una semana de la detención de una pareja de psicópatas, se sabe que las tres desaparecidas podrían estar entre los restos descuartizados que el hoy llamado ‘Monstruo de Ecatepec’ dejó en diferentes predios de la misma colonia.

Fueron tres los casos más sonados en los últimos meses, tres madres solteras con características físicas similares que desaparecieron en la misma colonia bajo circunstancias similares, después se supo que tenían un detalle en común, conocían a una supuesta vendedora de ropa de paca.

María Guadalupe, madre de Arlet Samantha Olguín Hernández, de 23 años y madre de tres hijos, recordó que desapareció el pasado 25 de abril, cuando se dirigía por uno de sus pequeños al kínder ubicado en la sección Islas, a donde nunca llegó.

Asimismo, Lilia, madre de Evelyn Rojas Matus, de 29 años, madre de dos niños y que tenía semanas de haberse separado, ya no regresó a su casa, después de salir a ver a la señora dedicada a la venta de ropa americana, el 26 de julio, a tan solo diez minutos de su domicilio en la sección Playas.

También doña María del Refugio quedó desconsolada después de que su hija, Nancy Noemí Huitrón Solorio y su nieta Valentina, de tan solo 2 meses de edad, quienes salieron solo a dos cuadras de su casa en la Sección Ríos, rumbo a la primaria, a una junta de otra de sus niñas, el pasado 6 de septiembre, escuela a la que no se presentó y hasta la fecha no han logrado encontrar, porque al igual que el caso de Evelyn, extrañamente su WhatsApp y Facebook fueron borrados, como en los casos anteriores.

Aparentaban ser personas normales

Sin embargo, fue el pasado 4 de octubre que autoridades implementaron un operativo en calle Playa de la Cuesta, donde encontraron a dos personas, identificados como Juan Carlos y Patricia, quienes llevaban una carriola, y al revisarla, descubrieron que trasladaban restos humanos, por lo que fueron detenidos.

Ese mismo día, autoridades informaron que otra pareja fue detenida supuestamente por tener consigo a la pequeña Valentina, mismos que confesaron que pagaron una fuerte cantidad de dinero a Juan Carlos y Patricia, lo cual prendió las alertas en cuanto a las tres jóvenes que podrían estar entre los restos humanos.

Una vez detenido, el asesino confesó que al menos 10 mujeres fueron las que asesinó, número que después se elevó a 20, por lo que decenas de personas enviaron reportes a las autoridades sobre jóvenes desaparecidas en Ecatepec desde hace años, entre ellas María Guadalupe Castillo Ramírez y su hija de siete años, quienes son buscadas por su familia desde el 20 de febrero del 2017, cuya familia está en espera de los resultados forenses para saber si están entre las víctimas.

La mencionada confesión fue filtrada mediante un video a través de redes sociales, donde se puede escuchar al imputado al confesar lo que hizo, sin remordimiento, incluso mencionó ‘prefiero que mis perros coman de esas mujeres a que ellas sigan respirando mi oxígeno’, incluso, advierte que de ‘librarla’, seguirá asesinando mujeres.

Dos predios más han sido cateados en búsqueda de restos humanos, en los cuales han hallado cubetas, tinas y bolsas con las partes desmembradas cubiertas con cemento, pero se cree que existen más lugares donde los asesinos pudieron dejar más cuerpos.

Hoy se sabe por medio de vecinos que el Monstruo y su pareja aparentaban ser personas normales y humildes, incluso Arlet era su vecina y por medio de su madre se supo que ella los ayudaba comprándoles cosas e incluso con dinero; sin embargo, dentro de esa casa se cometieron de los peores crímenes que la historia de este municipio haya registrado.

Autoridades también informaron que los cuatro hijos menores de edad de esta pareja de dementes fueron asegurados y trasladados al DIF municipal para su resguardo y tratamiento médico y psicológico.

También, vecinos de varias partes de esta enorme colonia han aportado datos sobre las actividades y el pasado de estas personas, como el hecho de que Juan Carlos fue administrador de un edificio de departamentos y un salón de fiestas en una colonia contigua a Jardines de Morelos..

En tanto, autoridades municipales, estatales y federales han guardado mucho hermetismo sobre el caso, dejando a la fiscalía mexiquense la labor de pronunciarse e informar sobre todo lo que acontece, tal es el caso de Indalecio Ríos y Alfredo del Mazo, cuyas áreas de comunicación solo se han limitado a manifestar su repudio por lo ocurrido, sin que las familias de las desaparecidas hayan recibido apoyo directo o al menos saber que los encargados de gobernar presionen a los organismos de justicia para esclarecer lo ocurrido en este municipio que lleva años sumido en la violencia gracias a que los gobiernos del PRI lo convirtieron en el paraíso de la corrupción y un buen hogar para cientos de grupos criminales.

 

Juan Carlos Hernández Bejar, el monstruo de Ecatepec.

Juan Carlos Hernández Bejar, el monstruo de Ecatepec.

 


Ecatepec: un asesino serial en obra negra

José Luis Durán King – Milenio.com

13 de octubre de 2018

El pasado 5 de octubre, la Fiscalía General de Justicia en el Estado de México (FGJEM) informó sobre la detención de Juan Carlos «N» y Patricia «N», investigados por su posible participación en el homicidio de tres mujeres: Arlet Samanta Olguín Hernández, de 22 años; Evelyn Rojas Matus, de 29 años, y Nancy Noemí Huitrón Solorio, de 28 años, desaparecidas entre abril y septiembre de este año.

El 4 de octubre, de acuerdo con información de la FGJEM, Juan Carlos y Patricia fueron arrestados cuando salían de su domicilio en Playa de Tijuana número 530, en la Sección Playas de Jardines de Morelos, municipio de Ecatepec, Estado de México.

La aprehensión de la pareja, que compartía una habitación con sus tres hijos y al parecer dos perros, destapó, presumiblemente, una cadena de feminicidios que puede alcanzar la cifra de 20, aunque de momento las autoridades cuentan con indicios de al menos 10 homicidios.

Asimismo, quedó al descubierto una red de compradores de huesos humanos —al parecer santeros—, así como de tratantes de personas, luego de que los amantes vendieron una niña de dos meses en 15 mil pesos, la cual ya ha sido recuperada e integrada con la madre de Nancy Noemí Huitrón Solorio.

Especialistas en el fenómeno del asesinato serial

Para complementar la información aportada por la FGJEM consulté a cuatro especialistas en el fenómeno del asesinato serial.

Ricardo Ham, autor, entre otros, del libro Asesinos seriales mexicanos, respondió: «Se sabe poco del momento del asesinato, se sabe más de lo que sucede antes y después». En cuanto a Patricia ‘N’, indica: «Patricia funcionó como carnada; me deja muchas dudas ese papel, si aceptó o presenció los homicidios y violaciones, qué tan sumisa es la personalidad o si lo llegaba a hacer con la promesa de quedarse con los niños.

«En cuanto al descuartizamiento, éste puede responder a cuestiones de excitación sexual sin necesidad de manipulación genital; los restos fueron desechados muy cerca del domicilio, quizás para posteriores visitas que ayudaran al renacer de la fantasía o quizás para mantenerlos vigilados en una zona de confort de la que los asesinos no parecían separarse demasiado.

«Ecatepec es el gran laboratorio social de la violencia estructural; si el caso es real, se conjugan los feminicidios, la impunidad, el vacío de Estado, la fabricación de rumores y la filtración de información.

«Pareciera que se está construyendo un caso de muchos casos; las declaraciones nos pintan a un homicida esquizofrénico, pero metódico que odiaba a las mujeres bonitas, que una lo abandonó y su actual pareja es muy parecida a la que lo humilló, dejándolo; el sospechoso señala que lo vestían de niña cuando era infante, que veía un perro negro que nadie más veía, que escuchaba voces y que si sale seguirá asesinando, es decir, Bundy-Lucas-Berkowitz-Gein-Kemper; o es un asesino multifacético o una persona que sabe mucho de casos clásicos».

Emilio Braunschweiger, quien ha trabajado como agente de Ministerio Público en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, explicó: «No se ha podido establecer el método que utilizaron para matar, aunque el estrangulamiento o el degollamiento no pueden descartarse. Ambos son relativamente ‘silenciosos’.

«Patricia atraía a sus víctimas y las dejaba solas en la casa con él; ella se salía con sus hijos. La mujer satisfacía los caprichos de él por no quedarse sola. Presenta un retraso mental de nacimiento, hay un sentimiento de inferioridad y de dependencia hacia Juan Carlos. Para tenerlo ‘a gusto’, tranquilo, le proporcionaba de cierta manera su ‘vicio’.

«El descuartizamiento representa una desvalorización de la víctima, al igual que un excelente modo de deshacerse de los cuerpos. Hay contradicciones en varias cosas; por ejemplo, el canibalismo en la actualidad generalmente ocurre para que la víctima te pertenezca, que sea parte de tu cuerpo, ya sea por admiración o por querer que sea parte de ti, aunque él refiere odiar a las mujeres.

«Juan Carlos tuvo acceso a material donde se hace referencia a homicidas seriales, ahí pudo tomar ideas para justificarse o para llamar la atención. Si analizas esa entrevista que se compartió en las redes, es como el ‘homicida en serie’ descrito en un manual».

Carlos Manuel Cruz Meza, autor del libro Monstruos entre nosotros. Historia y tipología de los asesinos, abunda: «Sus nombres reales son Juan Carlos Hernández Bejar y Patricia Martínez Bernal. Él tiene 33 años y ella, 38. Él nació en Lázaro Cárdenas, Michoacán, en 1985; ella nació en 1980.

«Juan Carlos tuvo varios empleos en los que duraba poco. Un tiempo estuvo en el Ejército. Fue pepenador, vendedor de ropa y mesero en un bar. En una cantina conoció a Patricia, seis años mayor que él. Él compraba y vendía celulares a través de internet; se quedaba además con los teléfonos de sus víctimas y los seguía utilizando.

«El sospechoso atraía a las mujeres por medio de su pareja. A algunas las violaba. Para matarlas, las degollaba. En ocasiones también practicó la necrofilia, además de la antropofagia. Ambos veneraban a la Santa Muerte.

«Extraoficialmente: ella a veces lo ayudaba a cometer los crímenes, pero él era el principal perpetrador. El papel de ella era pasivo, como cómplice y ayudante. También lo auxiliaba para descuartizar, guardar y deshacerse de los cuerpos. Comía de la carne [de las víctimas] y se la daba a sus tres hijos.

«Tirar los cuerpos a la basura es una forma de demostrar desprecio hacia las víctimas y sus restos, además de ser una manera sencilla de deshacerse de los cadáveres».

Juan Carlos Quirarte, quien trabaja en la Fiscalía de Homicidios, indica: «Las víctimas fueron degolladas, Juan Carlos tenía varios cuchillos bastante filosos (menciona uno en especial de plata).

«Patricia ‘N’ sí participó tanto para la pesca como para los homicidios, y supongo, que en el abuso sexual.

«Más que el descuartizamiento, me llaman más la atención otros simbolismos, el descuartizamiento es meramente operativo y fácil de comprender dada la fragmentación de sus pensamientos y sentimientos: lo terrorífico de utilizar una carriola para transportar el tronco de una mujer. La simbología de una infancia cruel. Muy a la manera de El Caníbal de la Guerrero, que tenía su cama como corral de bebé».

«Ecatepec está en el top ten de los estados feminicidas y de delincuencia simple; pudo ser en cualquier parte. Lo interesante de este punto es que ya existía un aviso social de un asesino serial desde febrero. Juan Carlos, incluso, tuvo que declarar ante el MP por la desaparición de sus vecinas.

«Juan Carlos ‘N’ no es un psicópata, es un resentido, un simple asesino misionario».

 

Juan Carlos Hernández Bejar, el monstruo de Ecatepec.

Juan Carlos Hernández Bejar, el monstruo de Ecatepec.

 


«Monstruo de Ecatepec» se comía a sus víctimas en bisteces

Excelsior.com.mx

15 de octubre de 2018

Patricia ‘N’ detalló los asesinatos de las mujeres y cómo su pareja, Juan Carlos ‘N’, sacaba filetes del cuerpo de las víctimas y los comían asados.

Las declaraciones ministeriales de Patricia «N» dejaron perplejo a más de uno. La pareja de Juan Carlos «N», a quien llaman «El Monstruo de Ecatepec», confirmó la practica de canibalismo.

Juan Carlos le cortó un cacho de carne de la pierna derecha fileteándola, sacando cuatro bisteces y yo hice carne asada y comimos de ahí», señaló Patricia en la declaración ministerial a la que tuvo acceso el equipo de Ciro Gómez Leyva para Imagen Televisión.

Mi esposo puso un letrero para conseguir muchachas para trabajar en nuestra casa y las que le gustaban las contrataba, pero las jalaba para violarlas, a pesar de tenerme ahí, él quería tener sexo con más mujeres de fuera. Es el caso que llegó al domicilio Fabiola Luquín Reyes, una chica de aproximadamente 22 años de edad, de la que se sabía era casada y tenía un hijo. Sólo recuerdo que fue en el 2012, tocó a la casa y mi esposo Juan Carlos le dijo que quería contratar a alguien para que me ayudara en los quehaceres de la casa», relató.

Mencionó que la víctima se percato que no había muebles en la casa, pero al verla embarazada decidió aceptar la oferta.

Se quedó y mi esposo Juan Carlos le dijo que la ropa sucia estaba en el baño y cuando Fabiola entró al baño y se dio la vuelta dándole la espalda a Juan Carlos, este la tomó por la espalda y le dijo que era un robo y que no hiciera nada, que nada más hiciera lo que le dijera y que se iba a ir y me dijo que me saliera de la casa con mi hijo menor.

Me quedé esperando afuera, pasado como media hora Juan Carlos abrió la puerta de la casa para asomarse y me dijo que ya podíamos pasar y al entrar vi que en el baño que estaba la muchacha Fabiola tirada en el piso llena de sangre viendo que tenía una herida muy grande en el cuello y me espanté y le dije que lo iba a denunciar pero me dijo que fuera pendeja que nos iban a encerrar a los dos, y yo le creí.

Y como Juan Carlos le cortó un cacho de carne de la pierna derecha fileteándola, sacando cuatro bisteces, yo hice carne asada y comimos de ahí… metiendo el resto del cuerpo de Fabiola en un bote de cartón. En la noche la fuimos a tirar a un terreno baldío, en la calle Lázaro Cárdenas sobre las vías, en la colonia Jardines de Morelos en un diablo».

Patricia «N» mencionó que como los ubicaban como basureros, «no se les hacía raro que tiráramos basura en la noche y con las ropas de Fabiola las tiramos a la basura».

Conforme avanza la declaración, las escenas dantescas saltan… Así surgió el caso de Luz del Carmen, la hija de vecino que se moneaba.

En una ocasión me quedé sin gas y me prestó un anafre y luego le subí el anafre, estando Luz del Carmen Miranda González quien era hija del señor Jorge y la señora Araceli y le pregunté que si estaban sus papás y me dijo que estaba sola y le dejé el anafre. Después subí de nuevo para pedirle prestado su teléfono para que le hablara a mi suegra.

Después, bajando Luz del Carmen para ver qué estábamos haciendo entrando a la casa, sentándose en el sillón y mi esposo Juan Carlos le empezó a decir cosas, que estaba muy bonita y se le acercó y la comenzó a amenazar diciendo que hiciera todo lo que él le dijera que solo iba a robar su casa y que la iba a dejar en el baño amarrándole los pies con una venda, le decía que nos íbamos a ir y la aventó al colchón, diciéndome que las manos no se las iba a amarrar porque así podía ella».

Declaró que se salió de la casa con su hijo «a juntar basura y me tardé porque no quería regresar a ver a mi esposo. Cuando regresé a la casa me quedé afuera para separar la basura y cuando regresé a la casa vi a Luz del Carmen en el baño degollada y estaba partida a la mitad y en la tarde aproximadamente como a las 16:00 horas de igual forma Juan Carlos la fileteó y le sacó un kilo de bisteces de los muslos de Luz del Carmen e hice carne asada».


La declaración filtrada del «monstruo de Ecatepec» pone los pelos de punta con sus motivos para asesinar a 20 mujeres

EFE – 20 minutos

16 de octubre de 2018

La filtración en redes sociales de un vídeo con la explícita declaración de Juan Carlos «N» -como ha sido identificado por las autoridades el monstruo de Ecatepec- ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México ha puesto los pelos de punta a millones de personas que lo han visto.

La difusión del vídeo podría obligar a la Fiscalía a tener que dejar en libertad hasta que se celebre el juicio al acusado, que confesó haber secuestrado, violado y asesinado a una veintena de mujeres, por haber incurrido en un delito contra su intimidad, por dejar su cara al descubierto.

El llamado ‘monstruo de Ecatepec’ fue detenido cuando llevaba en un carrito de bebé restos humanos de una de sus últimas víctimas.

En el vídeo, Juan Carlos N, el presunto feminicida, habla de los motivos por los que había cometido los crímenes. «Prefiero que mis perritos coman carne de esas mujeres a que ellas sigan respirando mi oxígeno», llega a afirmar. A la pregunta de si tiene alguna misión en la vida, el hombre contesta que cree que no saldrá de esta, pero advierte de que si sale, «voy a seguir matando mujeres» a causa «del odio que les tengo».

El monstruo de Ecatepec vincula su inicio criminal a una ruptura con una pareja, una mujer que le dejó. «Yo dije si yo no fui feliz, nadie lo va a ser». Niega necesitar asistencia psicológica. «Yo estoy completamente sano y bien, lo que estoy haciendo es limpiar el mundo de porquería».

La esposa del acusado explicó, asimismo, que su marido conseguía atraer a la casa a las mujeres bajo la oferta de trabajo de limpiadoras, pero «las jalaba para violarlas. A pesar de tenerme ahí, él quería tener sexo con mujeres de fuera», explicó a los investigadores.

Por otra parte, en una entrevista con EFE, la periodista Lydiette Carrión, experta en feminicidios, ha presentado esta semana su libro «La fosa de agua», una investigación sobre las desapariciones de mujeres y feminicidios en el Estado de México, cuestiones en las que -defiende- se debe llegar a una «verdad concreta». «¿Dónde se encuentran las adolescentes que han desaparecido? ¿Quién se las llevó? ¿Qué les pasó? ¿Dónde están?», plantea Carrión.

‘La fosa de agua’ ahonda en varios casos de desapariciones en el centro de México, así como en los feminicidios de seis jóvenes que tenían entre 14 y 19 años, exhibiendo la falta de resultados en la investigación y las carencias e irregularidades de los procesos judiciales.

De acuerdo con datos del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), en México se han documentado 1.420 asesinatos a mujeres entre 2014 y 2017.

«Pasa cada ciertos años que hay un caso así, y te puedo apostar a que el próximo mes va a haber otro caso que va a borrar la atención (de este)”, expresa la periodista que pide ir más allá con las investigaciones.

La autora llama a los investigadores a hacerse muchas más preguntas y a no reducir el caso al matrimonio. «Preguntas que creo que son importantes en este momento, porque en esa zona, desde hace muchos años, desaparecen mujeres, y muchos indicios apuntan al crimen organizado», explica Carrión, quien remarca que las autoridades «no pueden eliminar esa línea de investigación» y quedarse únicamente con la declaración del acusado.

Si esto último ocurriera, se corre el riesgo de que se pueda «acabar con investigaciones de casos que se han dado ahí a lo largo de los años, y encubrir otro tipo de fenómenos». «Yo no puedo decir que esto va a pasar, pero sí es un riesgo», insiste la periodista.

 

Juan Carlos Hernández Bejar, el monstruo de Ecatepec.

Juan Carlos Hernández Bejar, el monstruo de Ecatepec.

 


Buscan más de 20 mujeres desaparecidas en Ecatepec

Debate.com.mx

19 de octubre de 2018

Estado de México.- De 2012 a la fecha por lo menos 20 mujeres han sido reportadas como desaparecidas en la Colonia Jardines de Morelos, en Ecatepec, donde una pareja de feminicidas confesó haber matado al menos a 20 mujeres en este lapso de tiempo.

El pasado 4 de octubre Juan Carlos Hernández y Patricia Martínez fueron detenidos al salir de su casa en la Sección Playas de la colonia, cuando transportaban restos humanos en una carriola.

Juan Carlos confesó haber matado a 20 mujeres desde 2012. Su primera víctima confirmada es Nancy Noemí Huitrón Solorio, de 28 años, desaparecida el 6 de septiembre de este año.

Sin embargo, en redes sociales se habla también de la desaparición de Arlet Samanta Olguín Hernández, de 22 años, de quien ya no se supo el pasado 25 de abril, así como de Evelyn Rojas Matus, de 29 años, desaparecida el pasado 26 de julio.

Se piensa que ambas víctimas tuvieron contacto con los presuntos feminicidas antes de desaparecer, sin embargo, esto no ha sido confirmado por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México.

En este año también se registraron al menos otras dos desapariciones en Jardines de Morelos, la primera ocurrió el 13 de abril, cuando Marlene Refugio Santiago, de 16 años, fue reportada como desaparecida, mientras que el 5 de junio le siguió Miriam Guadalupe Acosta Ronquillo, de 19 años.

En el 2017 se registraron por lo menos nueve desapariciones en la colonia. La primera fue la de Roxana de la Torre Medina, de 34 años, reportada como desaparecida el 7 de enero del 2017; el 20 de febrero le siguió María Guadalupe Castillo Ramírez, de 26 años, quien desapareció junto con su hija, María del Carmen Pérez Castillo, de 7 años; el 10 de mayo desapareció Ximena Jornada Reyna Avilés, de 13 años.

El 11 de junio se reportó, vía redes sociales, la desaparición de María Emma Barreda Vargas, de 14 años y, el 1 de julio se alertó de la búsqueda de Elba Marie Hurtado, de 17 años.

El 2 de julio Jatziri López Maya, de 13 años, también fue reportada como desaparecida a través de redes sociales; mientras que el 11 de octubre, la Fiscalía emitió un boletín de búsqueda sobre la desaparición de Jaqueline Balandrán Chávez, de 15 años; para el 12 octubre ya faltaba en su hogar Aime Elizabeth García Ortiz, de 18 años.

En 2016 se reportó la desaparición de tres mujeres en Jardines de Morelos vía redes sociales: Martha Laura Méndez Antonio, de 56 años, desaparecida el 3 de junio; Hallie Cruz Rodríguez, de 14 años, desaparecida el 14 de junio, y María Fernanda Hernández Ramírez, de 16 años, desaparecida el 16 de agosto.

En 2013 se reportó la desaparición de Luz María Jiménez Pérez, de 13 años, en la Sección Playas, cuando se dirigía a la farmacia Carvic.

En 2012 por lo menos se registraron dos desapariciones en Jardines de Morelos: la de Fabiola Nayeli Luquin Reyes, de 26 años, reportada como desaparecida el 10 de enero y la de Luz del Carmen Miranda, de 13 años, hallada muerta en un lote baldío.

 

Patricia Martínez Bernal, la pareja del llamado ‘Monstruo de Ecatepec’.

Patricia Martínez Bernal, la pareja del llamado ‘Monstruo de Ecatepec’.

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