William Ambrose Collins

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William Ambrose Collins
  • Clasificación: Asesino
  • Características: Violador - Fetichista
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 12 de junio de 1942
  • Perfil de las víctimas: Margaret Mary Rice, de 24 años
  • Método de matar: Golpes con un revólver
  • Localización: Newcastle, Inglaterra, Gran Bretaña
  • Estado: Fue ejecutado en la cárcel de Durbam el 28 de octubre de 1942
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William Ambrose Collins

Norman Lucas – Los asesinos sexuales

Una de las primera víctimas de un asesino sexual en tiempo de guerra fue una joven cabo de la WAAF, particularmente atractiva, Margaret Mary Rice, que apenas tenía unas semanas de casada. Fue violada sádicamente y asesinada al regresar a su alojamiento militar después de pasar un fin de semana con su esposo.

Margaret, de veinticuatro años, hija mayor del señor L. W. Liell, procurador y magistrado de Wintory Park, Eppong, Essex, se había casado en la iglesia de St Mary’s, en Loughton, en abril de 1942 con el subteniente Patrick Rice de la Artillería Real. Estaba destacada en el campamento Kenton de la RAF, cerca de Newcastle, un poco más allá de Tyne. Hasta ahí, en The Uplands, Kenton, fue su esposo a recogerla para pasar las 48 horas de un permiso previo a su embarco. Cuando llegó el momento de separarse, a las 11:30 p.m. del viernes 12 de junio, dejaron la casa en la que habían estado y tomaron un taxi que los llevó a la estación del ferrocarril de Newcastle. Ahí se sentaron en la sala al aire libre hasta que el subteniente Rice tomó el tren a Londres a las 12:40 a.m.

El subteniente sugirió a su esposa que tomara un taxi para cubrir los seis kilómetros que había a su campamento, pero ella dijo que prefería caminar. Con frecuencia había caminado ese trayecto y pensó que en esta ocasión le ayudaría a mitigar la preocupación y tristeza de la separación.

Ocho horas después un lechero vislumbró, desde la altura de su asiento en un camión repartidor, las piernas de una mujer entre el pasto a la orilla de la ciénaga del lugar. El resto de su cuerpo esta a escondido detrás de unos grandes recipientes de agua para casos de emergencia que habían sido alineados listos para reparar daños por ataques aéreos en Claremont Road. El lechero se bajó a investigar y encontró a Margaret Rice con el cráneo hecho pedazos, su traje de cuadros gris y casi toda su ropa íntima, que era de la WAAF, arrancada de su golpeado cuerpo.

Se calculó que había sido asesinada aproximadamente entre la 1:15 y las 2:00 a.m. El profesor Louis Nickolls, del laboratorio forense del Departamento del Interior, quien en ese momento era huésped del señor F. J. Crayvley, alguacil jefe de Newcastle, examinó el cuerpo de la chica un poco después de que fue descubierto y opinó que había sido violado alrededor de dos horas después de muerta.

Hubo cierta tardanza en la identificación del cuerpo debido a que la tarjeta de identidad de la señora Rice y su pase no se encontraban con ella y a que sus anillos de boda y compromiso y sus objetos personales habían sido robados.

El detective sargento John Barrett, de Newcastle, encargado de las investigaciones, se informó en todos los campamentos de servicio pero en ninguno pareció haber ninguna ausencia. Cuando se publicó una descripción de la chica muerta en los periódicos locales se descubrió que su ausencia no había sido registrada porque una oficial benévola que sabía que el esposo de Margaret estaba por ser embarcado supuso que la joven cabo se había retrasado y no quería meterla en problemas.

Los policías que registraron el lugar encontraron a unos metros del cuerpo dos fragmentos quebrados de ebonita negra que un experto en armas dijo que provenían de la culata de un revólver modelo viejo. Se pensó que la fractura del cráneo podía haber sido producida con tal arma. Cuando se quitaron las tapas de las alcantarillas de Claremont Road se encontró que las rejas de metal interiores habían detenido un brazalete de plata, un guante, una polvera compacta y otros objetos que Patrick Rice identificó como de su mujer.

Es frecuente el descubrimiento de los asesinos sexuales cuando éstos pretenden “ayudar” en la resolución de su propio crimen, tal vez para obtener cierta satisfacción mitigando el horror, posiblemente para disfrutar de la publicidad o, tal vez -¿quién sabe?-, porque inconscientemente quieren ser detenidos y castigados. Neville Heath y Peter Manuel llegaron al patíbulo de esta manera. El asesino de la bella señora Rice nunca hubiera quedado bajo sospecha si no hubiera ofrecido, sin que se le solicitara, su ayuda a la policía.

Los detectives ocupados en Claremont Road fueron abordados por William Ambrose Collins, un aprendiz de la marina mercante de veintiún años que tenía un permiso por enfermedad y que estaba en su casa en Framlington Place, a menos de cincuenta metros de la escena del crimen. Collins informó voluntariamente que había estado en Claremont Road en las primeras horas de la mañana y ofreció hacer una declaración sobre sus movimientos.

Unas horas después dijo al inspector en jefe Jake Smith en la comandancia de policía que había pasado la tarde con un amigo y que alrededor de medianoche este amigo lo había llevado en coche hasta la curva de Claremont Road desde donde había caminado directamente a su casa. Agregó que no había visto ni oído nada.

Smith no quedó totalmente satisfecho con la declaración, de manera que ordenó un registro de la casa de Collins. La policía encontró bajo la almohada de su cama un revólver del que faltaba la cacha de ebonita. En otra parte del cuarto se encontró una parte de la cacha que unida como si se tratara de un rompecabezas con los pedazos encontrados en el lugar del crimen completaba la pieza.

Parte de la historia de Collins era cierta. Había pasado la tarde con un amigo, principalmente en tabernas, y había bebido bastante. Un poco antes de medianoche los dos hombres visitaron la estación de ferrocarril para tomar café y comer algo y ahí fue donde Collins vio a Margaret Rice. La encontró nuevamente después de haberse bajado del coche de su amigo en Claremont Road.

– No sé que pasó – dijo -. Comenzamos a forcejear y yo debo haberla golpeado con la pistola. Tomé un brazalete y algunas otras cosas y corrí. Luego tiré las cosas por una alcantarilla.

Se fue a la cama y no pudo dormir. Pensó que tenía que volver a Claremont Road para ver si había matado a su víctima.

– La alumbré con una linterna – agregó – , Y me desmayé… Debo haberla desnudado. Le quité algunos anillos y corrí con todas mis fuerzas. Luego tiré los anillos por la alcantarilla.

Se plantearon dos teorías para explicar el aparentemente sin sentido robo y posterior desprendimiento de la joyería y de los otros objetos de la chica. Tal vez Collins intentó hacer creer a la policía que el propósito del asesinato había sido el robo o, como John Barrett creía, se trataba de un fetichista que cogió los objetos por el depravado placer de poseerlos como recuerdos del crimen y que después de tenerlos por un rato los tiró en un momento de pánico. Esta última teoría fue sustentada por el descubrimiento de bragas y sostenes en la recámara de Collins. Ninguna de las prendas íntimas pertenecía a la señora Rice, de manera que pudieron haber sido robadas de tendederos de ropa o guardadas como trofeos de aventuras sexuales previas.

Collins no dio ninguna explicación. Cuando se le dijo que sería acusado hizo un solo comentario.

– Hay algo que no está bien en la acusación porque no hubo premeditación.

Fue juzgado en Newcastle, Assinzes, en agosto de 1942. La defensa alegó que el frenesí con que había atacado a su víctima había sido producto de una demencia temporal causada por el alcohol. El jurado no aceptó este argumento ni tampoco la Corte de Apelaciones. La ejecución se llevó a cabo en la cárcel de Durbam el 28 de octubre de ese año.

Hace treinta años los médicos no conocían tan bien como ahora las mentes de los asesinos sexuales.

Por alguna razón que los médicos no han llegado a entender ha habido un gran aumento en todos los tipos de delitos sexuales a pesar de la era permisiva.

Todos los años llegan a los tribunales cientos de casos de coleccionistas de bragas. La mayoría de estos hombres roban las prendas íntimas de tendederos de ropa y son acusados de robo. La mayoría de los que llegan a la corte por primera vez son puestos en libertad condicional y por lo general, aunque lleguen a repetir el delito, viven sin perjudicar físicamente a los miembros de la comunidad. Por desgracia, hay un pequeño porcentaje que llega a cometer delitos más serios.

Llega un momento en que aquellos hombres con problemas mentales pero no dementes que se convierten en voyeristas ya no pueden contener su agresión sexual mediante el puro fetichismo. Para que de alguna forma puedan satisfacerse sexualmente pasan a la violencia sexual.

Collins, que, sin duda, no era un demente, fue descrito en los archivos de la policía como un fetichista. Era un pervertido cuyo propósito era hacerse de ropas o pertenencias femeninas. Esto es algo muy común entre los fetichistas.

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