Volker Eckert

El Asesino de la Carretera

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: «Es un enfermo que se excita estrangulando a prostitutas mientras realiza el acto sexual»
  • Número de víctimas: 6 - 19 +
  • Periodo de actividad: 1974 - 2006
  • Fecha de detención: 17 de noviembre de 2006
  • Fecha de nacimiento: 1 de julio de 1959
  • Perfil de las víctimas: Mujeres (prostitutas e inmigrantes sin arraigo)
  • Método de matar: Estrangulación
  • Localización: Varias, Alemania, España, Francia
  • Estado: Se suicida ahorcándose en su celda de la cárcel alemana de Bayreuth el 2 de julio de 2007
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Volker Eckert

Última actualización: 3 de abril de 2016

Volker Eckert (1 de julio de 1959 – 2 de julio de 2007) fue un asesino en serie alemán que confesó el asesinato de 6 mujeres, 5 de ellas prostitutas, aunque fue imputado por 19 muertes desde 1974 hasta el 2006.

Eckert, de 48 años de edad, era un camionero y estuvo acusado de asesinar mujeres en sus recorridos por Europa, en países tales como Francia, España y su propio país, Alemania.

Eckert confesó haber estrangulado a 3 prostitutas en España y a dos en Francia, además de asesinar a una compañera de clase en Alemania, en 1974, cuando él tenía 15 años de edad y su compañera 14.

En 1988, Volker Eckert fue condenado a 12 años de prisión por violaciones, malos tratos y varios intentos de asesinato, pero en 1994 ya se encontraba en libertad.

Eckert fue arrestado en su casa de Colonia, Alemania, el 17 de noviembre de 2006 en donde se encontró mechones de pelo y pedazos de ropa de las mujeres a las cuales asesinó; además en la cabina de su camión, guardaba fotos de las mujeres, amordazadas, violadas y asesinadas, para deleite propio.

Luego de ser arrestado, confesó: «Estoy tan desquiciado que me siento aliviado por el arresto».

El 2 de julio de 2007 fue encontrado muerto en su celda, un día después de cumplir 48 años.


Detenido un camionero alemán por el homicidio de una prostituta en Hostalric

Gerard Bague – El País

21 de noviembre de 2006

Un camionero de 47 años y nacionalidad alemana que realiza rutas internacionales fue detenido el pasado viernes en Alemania como presunto autor del homicidio de una joven búlgara cuyo cadáver fue localizado el pasado 3 de noviembre junto al campo de fútbol de Hostalric (Selva).

El cadáver, que apareció totalmente desnudo y con signos de estrangulamiento, tenía un mechón de pelo cortado que su agresor pudo quedarse como macabro trofeo fetichista. La investigación no descarta que el detenido pudiera haber protagonizado otros crímenes o agresiones a mujeres en sus itinerarios por las carreteras europeas.

Agentes de los Mossos d’Esquadra se desplazaron a la localidad alemana de Colonia para participar, junto con la policía alemana, en la detención del camionero, Volker Eckert, vecino de Oelsnitz (Alemania), justo en el momento en que devolvía el camión a la sede de la empresa de transportes para la que trabaja. Así culminaba la investigación que había permitido identificarle.

Tras el hallazgo del cadáver de la joven búlgara, que ejercía la prostitución en el tramo de Bàscara de la carretera N-II, los Mossos d’Esquadra buscaron huellas de los neumáticos del vehículo en la zona deportiva de Hostalric, junto a la autopista AP-7, lugar al que fue trasladado el. Las cámaras de seguridad de una empresa situada en el trayecto que necesariamente realizó el vehículo registró el paso de un camión, a través de cuyas placas de matrícula se llegó a la identidad del detenido.

Manos atadas

El juzgado de instrucción número 3 de Santa Coloma de Farners dictó una comisión rogatoria dirigida a las autoridades alemanas, en la que se incluía una orden europea de detención del conductor profesional.

El mismo día en que las compañeras de la joven búlgara denunciaron su desaparición, un camionero reclamó un servicio a varias prostitutas de la zona, aunque la petición de que deberían dejarse atar las manos causó desconfianza en la mayoría de ellas, que rehusaron cualquier trato con el conductor.

La policía está investigando si el camionero detenido puede tener relación con otros crímenes o agresiones contra prostitutas de carretera, analizando las características comunes de los sucesos.

Entre los asesinatos que tienen muchos puntos de coincidencia con el de Hostalric se encuentra el crimen de una prostituta ocurrido el 1 de marzo de 2005 en Sant Sadurní d’Osormort, en la comarca de Osona. El cadáver de esta mujer, todavía por identificar, apareció también estrangulado junto a una carretera muy frecuentada por camioneros, concretamente en el Eje Transversal.

El conductor alemán detenido deberá pasar próximamente a disposición de las autoridades judiciales de su país.


Tras la pista del camionero alemán

Jesús García – El País

22 de noviembre de 2006

Los Mossos d’Esquadra investigan si el camionero detenido en Alemania por el asesinato de una prostituta cuyo cadáver fue hallado en Hostalric es también el responsable de la muerte de otra joven que apareció estrangulada en Sant Sadurní d’Osormort (Osona).

Lo confirmó ayer la consejera de Interior, Montserrat Tura, tras conocer que la policía autonómica ha encontrado una fotografía de la joven en el camión de Volker Eckert, de 47 años. El cadáver de la chica fue hallado en esta localidad el 1 de marzo de 2005. Presuntamente, se dedicaba también a la prostitución, aunque aún no ha podido ser identificada.

El cuerpo sin vida de la mujer de Hostalric, por su parte, fue encontrado el pasado 3 de noviembre por una persona que paseaba por el campo de fútbol de Hostalric. La mujer estaba desnuda y presentaba signos de haber muerto de forma violenta.

Los Mossos han comunicado el hallazgo al resto de policías europeas, que han empezado a rastrear en sus archivos los casos de prostitutas asesinadas en la carretera para ver si el modus operandi coincide con el que el ciudadano alemán utilizó, supuestamente, en los dos asesinatos. Es decir, casos de homicidios de mujeres que aún no estén resueltos y que hayan aparecido desnudas y con signos de haber sido estranguladas.

De hecho, las policías europeas cruzarán sus propios datos con las rutas seguidas por el camionero detenido en Alemania, a lo largo y ancho del continente. El objetivo es comprobar si Volker puede ser el autor de alguna muerte más. E incluso, si se trata de un asesino en serie, aunque la consejera Tura se mostró ayer prudente sobre esta cuestión y aseguró que no facilitará más datos porque el caso está bajo secreto de sumario.

El camionero alemán fue detenido el pasado fin de semana en Colonia. Tras conseguir la autorización de la policía alemana, agentes de los Mossos d’Esquadra se trasladaron al país centroeuropeo para colaborar en el arresto y proseguir con las investigaciones. De hecho, la fotografía de la joven asesinada en Sant Sadurní d’Osormort fue encontrada durante el registro del camión.

«Este camionero se ha movido en los últimos años por muchas carreteras de Europa», señaló Tura. «Es posible que de este caso se hable durante las próximas semanas», insistió la consejera en funciones. El director general de Seguridad Ciudadana, Jordi Samsó, añadió que la reconstrucción de las rutas que seguía servirá para que «todas las policías puedan compartir información».


Un camionero alemán confiesa el asesinato de tres mujeres en España y otras dos en Francia

Elpais.es

22 de noviembre 2006

El presunto asesino en serie, detenido el viernes en Colonia, cometió los crímenes entre 1999 y 2006.

Un camionero alemán, identificado como Volker Eckert y detenido en Alemania a solicitud de la justicia española por la muerte de una prostituta búlgara en Hostalric (Gerona), ha confesado ser no sólo el autor de este asesinato sino de la muerte de cuatro meretrices más, según ha informado la Fiscalía alemana a primera hora de la tarde. Dos de los crímenes fueron cometidos también en España y los otros dos en Francia. El presunto asesino en serie, de 47 años, perpetró los crímenes entre los años 1999 y 2006.

La fiscalía de la ciudad bávara de Hof ha asumido el caso de Volker Eckert, ya que el sospechoso reside en la cercana localidad de Oesnitz. La detención del camionero por el crimen de Hostalric se produjo el viernes pasado en la sede de la empresa de transportes para la que trabaja, situada en el barrio de Wesseling de Colonia, en presencia de funcionarios policiales de Hof y agentes enviados por los Mossos d’Esquadra.

Las mismas fuentes de la Fiscalía, que no han precisado datos sobre las otras cuatro mujeres asesinadas, han explicado una comisión especial de la policía de Hof investigará ahora la confesión del presunto asesino para verificar la veracidad de estos cuatro crímenes, de los que dos habrían sido cometidos en España y los otros dos en Francia.

La fiscalía alemana cuenta para sus investigaciones con las fotos hechas con una cámara Polaroid por el camionero a sus víctimas desde 2003, así como mechones de cabellos y trozos de ropa. El cadáver de la prostituta búlgara de Hostalric fue localizado el pasado 3 de noviembre en un cuneta por una persona que paseaba por el campo de fútbol de la localidad. La chica estaba desnuda y presentaba signos de haber muerto de forma violenta.

La identificación de Volker como presunto autor de su asesinato fue posible gracias a las declaraciones de varias de sus compañeras y a la grabación de las cámaras de seguridad de una empresa cercana al lugar de los hechos.

Otros tres crímenes en Alemania

Cuando los Mossos d’Esquadra investigaban este caso comenzaron a sospechar que era también responsable de la muerte de otra mujer en Sant Sadurní d’Osormort (Barcelona). En el momento de su detención, la Policía autonómica halló una fotografía de la mujer, localizada muerta el 1 de marzo de 2005, en el camión de Volker. La joven aún no ha sido identificada probablemente procedía del Este europeo y tenía entre 20 y 25 años.

La consejera catalana de Interior en funciones, Montserrat Tura, informó ayer de que, tras el arresto del presunto asesino, los Mossos estudian otros crímenes en los que se utilizó el mismo modus operandi. «Hay pruebas suficientes para determinar que es el responsable del crimen de Hostalric y se cree que también las podría haber en este asesinato de Sant Sadurní d’Osomort», dijo Tura.

No obstante, las investigaciones policiales van «más allá», ya que «se está estudiando si en otros lugares se han producido muertes similares», por lo que, «a partir de las rutas internacionales que hacía el detenido se ha pasado información a policías de otros países», apuntó la consejera.

En este sentido, el rotativo Express de Colonia le adjudica otros dos asesinatos en Alemania. El rotativo revela que el conductor es sospechoso del asesinato en marzo de este año de una prostituta rumana de 22 años en la localidad bávara de Hof, donde también pudo haber dado muerte a dos prostitutas tailandesas, de 49 y 54 años, dos meses después.


La muerte viajaba en camión

Carlos A. Roldán / Marta R. Font – Elmundo.es

26 de noviembre de 2006

La espera. Viernes 17 de noviembre. Cae la tarde. Dirk Menda observa desde la ventana de su despacho, en el polígono industrial de la pequeña ciudad de 13.000 habitantes de Oelsnitz (Sajonia), la aburrida caída de la lluvia sobre su decena de camiones de transporte internacional.

Junto a los muchos charcos que se van formando en el suelo, un inmenso hueco, previsto para estacionar el largo trailer de Volker Eckert, que regresaba de un viaje allende las fronteras germanas. Como buen alemán, el dueño de Dirk Menda Transport-Unternehmen lo tenía todo calculado: «Cuando llegase, lo íbamos a aparcar, cerraríamos la empresa y hasta el lunes».

Pero su deseo nunca se cumpliría. El jefe no sabía aún que el que faltaba era el camión del asesino, su empleado. Una inesperada llamada telefónica de la policía de Colonia (Renania del Norte-Westfalia) pronto lo sacaría de dudas. Su camionero había sido arrestado en el barrio periférico de Wesseling.

Una euroorden de búsqueda y captura desde un juzgado de Girona le acusaba del asesinato, el 2 de noviembre, de una prostituta en Hostalric. «Fue un gran shock», admite Menda, que no suelta ni una palabra más y remite a la policía criminal de Hof, cuya fiscalía tramita el caso.

Desde la cárcel de Bayreuth, Volker confesaba el asesinato de seis meretrices desde 1999. Dos de ellas en Girona, Isabel Beatriz Díaz Muñoz (la única con nacionalidad española, en octubre de 2001) en Maçanet de la Selva, y Miglena Petrova (búlgara, este mes) en Hostalric, y otra joven no identificada en San Sadurní d Osomort, Barcelona (en febrero de 2005). Dos crímenes los habría cometido Francia (una en Burdeos en 1999 y otra en Reims este año) y otro en Alemania.

Volker Eckert, soltero de 47 años, comparte con muchos otros asesinos en serie de la Historia una misma característica. Al igual que su compatriota alemán Jürgen Bartsch, que violó y asesinó a media docena de menores en los años 60, o los españoles El Arropiero, El Mataviejas o El Asesino de la Baraja, para sus familiares y compañeros de trabajo este camionero era una persona «completamente normal».

Pero un dato muy particular en el caso de este germano provoca un nudo en el estómago a los agentes de policía de toda Europa: se trataría del primer asesino en serie internacional. Hoy mataba en Alemania, mañana en Francia y un día después en España, preferentemente en Cataluña. La muerte sobre ruedas.

Y un modus operandi que Volker repetía matemáticamente. Proponía a sus víctimas -siempre jóvenes, delgadas y preferentemente rubias- mantener relaciones sexuales en la litera de su camión con las manos atadas. Antes, durante o después del acto, extremo aún por determinar, las estrangulaba con una cuerda.

Y tras la muerte, el ritual: cortaba un mechón de cabello a la fallecida, a veces un trozo de ropa, sacaba fotos del cadáver en distintas posturas -incluso con una peluca que él mismo llevaba- y después se deshacía del cuerpo antes de descargar el vehículo y volver a su casa en Hof.

Según el jefe del Area Regional de Investigación (ARI) de los Mossos d Esquadra en Girona, Jordi Bascompte, en el caso de Hostalric Eckert tuvo la sangre fría de proceder a la descarga en una empresa de Sant Feliu de Buixalleu con el cadáver aún en la litera. Luego, se mantuvo varias horas aparcado en un descampado y por fin se deshizo del cuerpo al llegar la noche. «Es un enfermo que se excita estrangulando a prostitutas mientras realiza el acto sexual», aseguró el agente catalán.

Los vecinos de Volker, en la ciudad bávara de Hof (53.000 habitantes), apenas dan crédito. «Siempre fue un tipo normal», afirma un familiar, identificado como Herr X (Señor X). «Estamos hundidos, ¿cómo pudo hacerlo?».

Lo que ni ellos ni los amigos del asesino habían visto era la cabina del horror que el camionero paseaba por Europa. En su interior la policía alemana, acompañada de una delegación de los Mossos, encontró un pequeño museo de trofeos junto a la litera de Eckert, no visible desde el exterior del vehículo.

Varias fotografías de las víctimas, ya fallecidas, colgaban de las paredes y según la investigación el detenido las utilizaba para excitarse. Esto ha llevado a pensar que al criminal no le preocupaba que le localizara la justicia. Y sobre las fotos, palabras en alemán, que según algunas fuentes serían insultos. También en la cabina, y en riguroso orden, bolsas de plástico con cabellos y trozos de ropa de las víctimas. Fetiches que supuestamente usaba para excitarse recordando a sus víctimas.

Eckert, que no tenía novia ni esposa, es descrito por su entorno como un hombre «muy amable, educado y solidario». Herr X admite que ahora se siente incómodo al recordar que era muy amable con los niños de la familia, «siempre les traía pequeños regalos, uno podía fiarse de él, sin ninguna duda».

«¿Qué le diría ahora mismo?», se interroga para acabar el tal Herr X. «Le preguntaría quién es realmente. Y eso sería el punto final».


Volker, el asesino de la carretera

Jesús Duva – El País

26 de noviembre de 2006

El camionero alemán Volker Eckert está detenido en su país acusado de estrangular hasta la muerte a una joven prostituta búlgara en Girona. Pero la investigación le implica en otros cuatro crímenes. Ha declarado que sólo así lograba placer sexual.

El camionero Volker Eckert acababa de descargar más de 20 toneladas de plástico granulado en la factoría Neoplástica España, en Sant Feliu de Buixalleu (Girona). Tardó 120 minutos en vaciar la carga en el silo. Pero no dio muestras de impaciencia ni nerviosismo, pese a que en la cabina de su camión ocultaba el cadáver de la prostituta búlgara Miglena Petrova Rahim, de 20 años, a la que había estrangulado horas antes.

Después, condujo su vehículo Volvo hasta el campo de fútbol del cercano municipio de Hostalric. Aparcó y aguardó durante horas, sin prisas, a que cayera la noche. Amparado por la oscuridad, arrojó el cuerpo a la tierra y lo arrastró a un punto más alejado.

Al arrancar para emprender su regreso a Alemania, la cámara de seguridad de una empresa de logística grabó al vehículo… Y eso fue su perdición: esas imágenes fueron la pista que llevarían hasta él y que la semana pasada pondrían fin a su carrera criminal. Él ha reconocido cinco asesinatos en los últimos años. Pero la policía cree que ha cometido muchos más.

«Al fin me habéis detenido. Yo no podía parar de hacer esto. Sólo así, matando a las mujeres, disfruto del sexo. Sé que eso está mal, que así no podía seguir, y por eso tenía pensado entregarme dentro de un año». Eso es lo que Volker Eckert, de 47 años, soltero, nacido en Oeslnizt (antigua República Democrática Alemana) les confió a los policías alemanes que el pasado día 17 le colocaron los grilletes en Wesseling (cerca de la ciudad germana de Colonia).

La captura de este frío psicópata, propiciada por las investigaciones de los Mossos d’Esquadra de Girona, pone fin a las andanzas criminales de un estrangulador que ha confesado ya cinco homicidios (tres en Girona) y dos en Francia en los últimos siete años. No obstante, en la cabina de su camión guardaba «varias fotos» de otras mujeres muertas, aún no identificadas, y la policía cree que hace casi 20 años estuvo preso en la antigua RDA por dar muerte a una compañera de trabajo.

Los investigadores sospechan que Ecker ha matado a mujeres en otros países europeos. ¿A cuántas? «Imposible saberlo por ahora. Habrá que reconstruir sus viajes durante los últimos años», responde Jordi Bascompte, inspector de los Mossos d’Esquadra en Girona.

Los Mossos d’Esquadra iniciaron sus pesquisas a partir del estudio de las imágenes del camión captadas por la cámara de seguridad de la empresa emplazada junto al lugar donde fue hallado el cuerpo sin vida de Milegna. Y… ¡bingo! Descubrieron así que el vehículo llevaba el emblema de la empresa Me-Tra. Fue una pista clave: al preguntar en la empresa quién conducía el camión ese día, consiguieron poner nombre -Volker Eckert- al sospechoso del asesinato de la meretriz búlgara.

Miglena Petrova Rahim, nacida en Dobrich (Bulgaria) el 25 de mayo de 1986 es la última de las víctimas del estrangulador. La joven fue contratada por éste el 2 de noviembre pasado cuando se prostituía en el arcén de una carretera en Sant Julià de Ramis (Girona). Antes había intentado conseguir los servicios de la búlgara Vicki y de otras prostitutas, pero ellas se habían negado porque el camionero les exigía que se dejasen maniatar. Miglena aceptó la condición, sin saber que eso le iba a costar la vida.

Miglena, que convivía en España con su compatriota Severin Erol Rahim, de 25 años, fue hallada muerta el pasado día. En su cuello tenía marcas de haber sido estrangulada con un cordel y el asesino, además, le había cortado mechones de cabello.

La joven búlgara residía últimamente en el hostal Europa, al lado de la comisaría de Policía Local de Figueres. Pero durante los cuatro meses anteriores lo hizo en el hostal Xavi, de Vilajuiga. Gaspar Casadevall, su propietario, recuerda que la chica salía todos los días en un taxi y que durante largas horas esperaba a sus clientes al borde de la carretera. «Nunca dio aquí ningún problema. Era una muchacha muy maja, a la que le gustaban la ropa de marca y los perfumes», explica Casadevall.

Una joven empleada del establecimiento añade: «Miglena siempre estaba contenta. Veía normal su trabajo y nunca dijo que alguien la obligase a hacerlo. Su marido, Severin, la trataba bien y ella decía que estaba contenta de que él pudiera vivir bien gracias a ella».

La búlgara se veía obligada a salir de España cada tres meses, ya que carecía de permiso de residencia. Una vez comentó en el hostal Xavi que tenía un amigo policía que le estaba ayudando a tramitar sus papeles de extranjería. ¿Sería ese amigo el inspector Fermín M., del Cuerpo Nacional de Policía en La Jonquera, que en octubre pasado fue detenido acusado de extorsionar a prostitutas? Ella nunca reveló quién era ese amigo, pero lo cierto es que prestó declaración en relación con ese caso, según han confirmado fuentes policiales.

Miglena era una más de las cientos de jóvenes de Europa del Este que pululan en las carreteras de Cataluña. Sentadas en sillas de cámping, suelen aguardar insinuantes y provocativas en los arcenes y se prostituyen en el bosque más próximo a cambio de 30 ó 40 euros por servicio. Sus mejores clientes son camioneros, obreros de polígonos industriales y franceses que cruzan la cercana frontera en busca de sexo fácil y barato.

Cuando Eckert fue arrestado en Alemania, la policía halló una foto de Miglena, desnuda y estrangulada, en un cajoncito situado junto al parabrisas del camión, encima del asiento del conductor. Allí escondía sus tesoros fetichistas: la foto de otra chica desconocida hallada muerta el 1 de marzo de 2005 en Sant Sadurní d’Osormort (Girona), «varias imágenes de otras víctimas» de las que los Mossos d’Esquadra no saben nada, así como mechones de pelo, trozos de cuerda…

Entre el lote de fotos sí estaba la de esa mujer sin nombre cuyos servicios contrató a finales de febrero de 2005 cerca de Figueras. Su cuerpo exánime fue hallado por otro camionero. Pese a los meses transcurridos, la policía catalana todavía no ha podido saber de quién se trata, aunque cree que es una prostituta de origen extranjero.

Eckert, sin embargo, no conservaba la foto de Isabel Beatriz Díaz Muñoz, una prostituta española hallada muerta, en avanzado estado de putrefacción, el 9 de octubre de 2001 en Masanet de la Selva (Girona). No guardaba su imagen, pero el estrangulador tiene perfectamente grabado en su memoria que contrató a esta muchacha en agosto de 2001 y que, tras mantener relaciones sexuales, se había deshecho de su cadáver.

Isabel Beatriz vivía entonces en una pensión, pero su adolescencia la pasó en la barriada obrera de Germans Sabat, a unos tres kilómetros de la catedral de Girona, cuyos vecinos la recuerdan como una joven problemática. Su madre, que regentaba un bar con su marido, Coralio, se trasladó después del fallecimiento de su hija a Gor (Granada) donde reside con su segundo marido, Francisco.

El camionero dejó su rastro de muerte no sólo en España, sino también en Francia: en 1999 mató cerca de Burdeos a una prostituta; y en octubre pasado hizo lo mismo con la polaca Agnieszka Bos, de 28 años, que ejercía la prostitución en las carreteras próximas a Laon. La policía temió desde el primer momento que Agnieszka hubiera sido víctima de un cliente masoquista. Ahora se ha visto que la sospecha era fundada.

Todo apunta a que las inclinaciones homicidas del camionero Eckert vienen de muchos años atrás. Ya en 1990 mató a una compañera en Oeslnitz (antigua Alemania Oriental) y cumplió por ello pena de prisión. Al unificarse las dos Alemanias, los archivos penales de la extinta RDA no fueron incorporados a los de la República Federal de Alemania y eso hace que, a día de hoy, Ecker figure en las bases de datos de la policía germana como un hombre limpio y sin ningún tipo de antecedentes delictivos.

Cuando los Mossos d’Esquadra informaron de sus pesquisas sobre el asesinato de Miglena a Lucas Oswaldo Giserman Liponetsky, juez de instrucción de Santa Coloma de Farners, éste cursó una orden internacional de detención y autorizó a dos policías autonómicos catalanes a que se desplazaran a Alemania.

El camionero Eckert fue arrestado el pasado día 17 en la sede de la empresa Schmidt en Wesseling, a unos 500 kilómetros de su domicilio de Hot. Su detención dejó estupefactos a los policías alemanes de Renania y a los mossos d’esquadra, al descubrir que el chófer es un asesino en serie que ha ido sembrando la muerte durante sus viajes por media Europa.

La cabina blanca de su camión, decorada sólo con un escudo y una bufanda del equipo de fútbol Bayern Múnich, era una caja de sorpresas. Allí ocultaba fotos de sus víctimas -los investigadores no han querido informar de cuántas- y bolsitas de plástico con mechones de cabello.

La semana pasada, el chófer Eckert -camisa azul, pantalones tejanos y una parka verde- asistió impertérrito al registro de la cabina. Ese habitáculo era su verdadero hogar: allí tenía su litera para dormir y hacer sexo, su infiernillo para cocinar… y las fotos de sus víctimas. En el reverso de estas imágenes, tomadas con una cámara Polaroid, solía escribir comentarios soeces y ofensivos a modo de ficha sobre cada una de ellas.

El asesino ha declarado que sólo conseguía obtener placer sexual al ver el rostro de las mujeres en el momento en que las estrangulaba. «Estamos delante de una persona enferma, que tiene un grave problema, y ésa era su manera de excitarse sexualmente», comenta el inspector Bascompte.

Muñeca hinchable estrangulada

El chófer Volker Eckert es natural de Oeslsnitz, en Sajonia, pero en 1990 se trasladó a vivir a Hof (República Federal de Alemania) tras la reunificación. Hof, la ciudad más septentrional de Baviera, está habitada por unos 50.000 vecinos que afirman que es «ideal para relajarse» por estar rodeada de montañas. Cuenta con un museo de osos de peluche y el Parque de la Nostalgia, donde el visitante puede colocar placas o carteles con su nombre, el de su ciudad o cualquier otra cosa que se le pase por la cabeza.

La inspección policial en la vivienda del estrangulador, en la empinada calle de Oeslsnitzerstrasse de Hot, también permitió a los policías localizar ropas femeninas. ¿De quién son? Los encargados del caso están convencidos de que esas prendas pertenecían a las mujeres a las que arrebató la vida. «Ahora queda una larga tarea. Habrá que analizar esas prendas y ver si coinciden con el ADN de las víctimas identificadas o si pertenecen a otras personas», señala un mando de los Mossos d’Esquadra.

El camionero apenas era conocido en Hot, una ciudad a tiro de piedra de la República Checa, ya que a veces estaba fuera más de un mes por su trabajo en una empresa de transportes internacionales. Sus vecinos no recuerdan haberle visto jamás acompañado de una mujer. Los indicios apuntan a que sólo se relacionaba con prostitutas… o con una muñeca hinchable. Una fotografía de una muñeca con un cordón anudado al cuello ha sido encontrada entre los tesoros y fetiches que guardaba el enloquecido homicida.

El estrangulador de Hot, de 1,80 de estatura, delgado, de cara afilada y ojos oscuros, fue durante muchos años un oscuro conductor de uno de los 800 camiones de una empresa alemana. Poco más se sabe, hasta ahora, de su vida familiar, excepto que tiene un hermano que vive en Oelsnitz (Sajonia) y una hermana llamada Sabine, que reside cerca de Hof. Ésta, a requerimiento del diario alemán Express, se negó a hacer declaraciones.


Imputado por 19 crímenes el camionero asesino de prostitutas

Elperiodicodearagon.com

20 de marzo de 2007

Volker Eckert, el camionero alemán de 48 años que confesó haber matado a seis mujeres (cinco de ellas prostitutas), comparecerá ante la justicia alemana acusado al menos de 19 asesinatos o tentativas de asesinato. Así lo comunicó ayer la oficina de coordinación judicial europea, Eurojust, que añadió que el criminal cometió sus atroces actos entre 1974 y el año pasado.

Tras ser detenido el pasado mes de noviembre en Colonia, fue el propio Eckert quien reconoció haber estrangulado a tres prostitutas en Cataluña y a otras dos en Francia, además de a una compañera de clase a la que mató en Alemania cuando él solo tenía 15 años, y ella, 14.

El organismo de la Unión Europea acogió el miércoles pasado una reunión entre las autoridades de España, Francia y Alemania a la que asistieron también jueces y fiscales. En dicho encuentro, los 27 miembros del comité de gobierno de Eurojust (uno por cada país de la UE) decidieron que el juicio del camionero asesino se celebre en Alemania, dado que es este país «el mejor situado para juzgar todos los hechos incluidos», una afirmación que hace suponer que Eckert podría haber quitado la vida a varias mujeres en este país.

Mechones y trozos de ropa

La misma institución europea, cuya sede se encuentra en La Haya (Holanda), informó de que la gran mayoría de las víctimas del camionero son prostitutas. El propio acusado, además de guardar mechones y jirones de ropa de algunas de estas mujeres como si fueran trofeos, llevaba sus fotos en la cabina del vehículo. Estaba tan desquiciado, aseguró él mismo a la policía, que llegó a sentirse «aliviado» al ser detenido.

Eckert fue condenado en 1988 en la ciudad de Chemmitz (Alemania) a 12 años de prisión por violaciones, malos tratos y varios intentos de asesinato. Sin embargo, en 1994 ya se encontraba en libertad.


Un estrangulador en la autopista

Jesús García – El País

8 de agosto de 2015

Volker Eckert recorrió las carreteras de Europa matando a prostitutas con impunidad.

Volker Eckert empezó a sentirse excitado con el cabello femenino cuando era adolescente: le gustaba olerlo, acariciarlo, tirar de él. No tardó en descubrir que lo que de verdad le apasionaba era agarrar con fuerza el cuello de las chicas y observar su rostro desencajado.

Así, a fuerza de apretar buscando placer, mató a una compañera de clase a los 14 años y trató de fingir que se había suicidado. El caso quedó sin investigación ni castigo en la oscura República Democrática Alemana. El tiempo y la libre circulación convirtieron a Eckert en uno de los estranguladores más prolíficos que ha conocido el continente.

A Eckert se le atribuye el asesinato de una veintena de mujeres, en su mayoría prostitutas e inmigrantes sin arraigo ni familia. El perfil de las víctimas fue una de las claves de su éxito como asesino en serie. El otro, la falta de coordinación entre los cuerpos policiales: al volante de su tráiler, Eckert recorrió las carreteras europeas dejando tras de sí un reguero de cadáveres sin aparente relación. Una de sus zonas de paso como conductor de larga distancia fue Girona, donde mató a tres chicas a las que había contratado para tener sexo de pago.

La última de las tres fue Miglena Petrova, una prostituta búlgara de 20 años. El 2 de noviembre de 2006, la joven aceptó dejarse maniatar por Eckert a cambio de dinero. El camionero la estranguló con un cordel y recortó unos mechones de su cabello como recuerdo de la cita. Ocultó el cuerpo en la cabina y lo arrojó, de noche, junto a un campo de fútbol de Hostalric. Un operario acababa de instalar una cámara de seguridad en una empresa cercana: fue la pista que permitió a los Mossos d’Esquadra conocer la identidad del asesino y dar la voz de alerta.

Eckert fue detenido en Colonia. Al principio negó los hechos y pidió a la policía un respiro para buscar unos medicamentos en su cabina. Otro error. Dentro, los investigadores encontraron mechones de pelo, pero también ropa, fotos de mujeres muertas y unas notas manuscritas en las que describía sus crímenes. «Estoy tan desquiciado que me siento aliviado por el arresto», dijo.

Eckert confesó seis asesinatos, aunque la policía le atribuye 19. Trabajó primero como pintor y limpiador, y a los 40 años se hizo conductor de tráilers. Lo hizo solo porque la carretera le daba más posibilidades de encontrar a mujeres en situaciones frágiles, apretar su cuello y saciar así su apetito sexual.

En agosto de 2001, recogió a Isabel Beatriz Díaz, una prostituta de carretera, en Lloret de Mar. La joven trató de resistirse cuando Eckert empezó a estrangularla. El camionero alemán dejó el cadáver en un cruce de autopistas. Nadie la encontró en dos meses y, cuando lo hicieron, nadie la reclamó. El caso quedó como un crimen sin resolver.

Cuatro años más tarde, en otro de sus viajes por Girona, le llegó el turno a Mary Veselova, una joven rusa a la que la policía halló muerta en Figueres. Otras de las víctimas que se le atribuyen jamás fueron identificadas ni pudo esclarecerse lo que pasó con ellas.

Norbert Nedopil, un psiquiatra de Múnich, es testimonio privilegiado de los perversos gustos sexuales de Eckert. Durante varias sesiones, el camionero le contó que de pequeño disfrutaba tocándole el pelo a una muñeca de juguete con la que practicó, por primera vez, la asfixia. Recreó en su mente la fantasía hasta que la reprodujo con una compañera de clase, Silvia, relata Nedopil.

La carrera criminal de Eckert pudo haberse parado en 1978, cuando fue detenido mientras estrangulaba a una mujer en la calle. Salió de prisión al cabo de un año.

Eckert fue fiel a su perfil de asesino hasta el final. Celebró sus 48 años en prisión provisional a la espera de juicio. Ningún miembro de su familia —ni siquiera su hermana, a la que se sentía muy unido— acudió a visitarle. Al día siguiente, puso fin a su vida: los funcionarios encontraron el cadáver de Eckert colgando de los barrotes de la celda.

Ficha técnica del asesino

Datos personales: Volker Eckert. Nacido en la extinta República Democrática Alemana (RDA) en 1959.

Tipología: Asesino en serie. Estrangulador.

Víctimas: Seis reconocidas, aunque la policía le atribuye una veintena en varios países de Europa, en especial Francia, España y Alemania.

Perfil: Prostitutas, inmigrantes y mujeres sin arraigo.

Móvil: Sexual.

Su caída: Fue captado por una cámara de vigilancia mientras se deshacía del cadáver de una prostituta búlgara.

¿Qué fue de él?: Se suicidó en 2007 en su celda de la cárcel de Bayreuth.


Volker Eckert: mechones de cabello

José Luis Durán King – Operamundi-magazine.com

3 de diciembre de 2010

Este homicida vivía en un universo privado, rodeado de recuerdos que arrancó a las prostitutas que asesinó en varios países europeos.

Volker Eckert nació en Oeslsnitz, Sajonia, el 1 de julio de 1959. De su infancia no existen registros ni testimonios. Se sabe que tiene un hermano, que vive también en Oeslsnitz, y una hermana que reside en Hof, una ciudad pequeña de 50 mil habitantes, cuyos dos mayores atractivos son un museo que alberga decenas de osos de peluche y el Parque de la Nostalgia, llamado así porque el visitante puede dejar el recuerdo de su estadía en placas, carteles, llaveros, algo que deje constancia de que estuvo en el lugar.

Coincidentemente, Volker Eckert era un Museo de la Nostalgia itinerante, sólo que sus recuerdos estaban muy lejos de reflejar las doradas ensoñaciones de los turistas que confirman su paso por comarcas que parecen extraídas de un cuento de hadas.

A finales de octubre de 2006, Eckert llegó manejando su camión de carga a la fábrica Neoplástica España, en Girona, España. Durante dos horas descargó 20 toneladas de plástico granulado. En ese lapso permaneció impasible, fumando, colaborando en las maniobras.

Al terminar las tareas se colocó al volante de su vehículo Volvo y condujo hasta un campo de futbol que le quedaba de paso. Apagó el motor de su unidad, durmió un rato en la cabina y esperó a que anocheciera. Cuando la penumbra servía a sus propósitos, abrió la puerta del copiloto y por ahí bajó el cuerpo de una mujer, al que arrastró hacia el campo de futbol. Nuevamente trepó a su unidad y se marchó.

Nadie se percató de sus movimientos, excepto una cámara de vigilancia de una empresa, donde quedó registrada la matrícula del Volvo. El 17 de noviembre de ese año, la policía llegó a una casa de la calle Oeslsnitzerstrasse, en Colonia, Alemania, y arrestó a Eckert, quien no opuso resistencia y más bien se comportó bastante colaborador con las autoridades.

Los agentes no tenían idea de lo que iban a encontrar al registrar la casa y el camión de Eckert, pues de momento sólo sospechaban de un homicidio. En el interior de su domicilio, los investigadores hallaron mechones de cabello, trozos de cuerda y prendas íntimas femeninas, además de algunas fotografías que mostraban a mujeres en posiciones que integraban una especie de serie: amordazadas, violadas y finalmente asesinadas. La cabina del Volvo de Eckert sería una caja adicional de sorpresas.

Mujeres, mujeres

Volker Eckert era un individuo solitario, que manejaba camiones desde muy joven, ausentándose de su domicilio por varias semanas; por lo mismo, sus vecinos apenas si lo conocían. Uno de ellos, que tuvo roces ocasionales con él, decía que Eckert era cliente asiduo del distrito rojo de la ciudad, sólo mantenía contacto con prostitutas y con su muñeca inflable, con la que se masturbaba mientras apretaba un cordón alrededor del cuello del monigote.

Los bares eran el coto de caza de Eckert. En ellos contrataba prostitutas. Oficialmente, cinco de ellas, tres de España y dos de Francia, fueron asesinadas por el criminal. Sin embargo, los souvenirs de Eckert muestran algo distinto.

En la cabina de su camión, su «verdadero hogar» (El País dixit), la policía encontró, además de su cama para dormir y su estufilla, decenas de fotografías instantáneas, tomadas con una ya obsoleta Polaroid, donde se aprecia una legión de mujeres en tiempos y circunstancias distintas, todas al parecer compañeras de un destino al menos aterrador. Detrás de las imágenes, el hombre no escribía la fecha del acontecimiento, sino comentarios obscenos y atroces, humillantes para las víctimas.

Al ser detenido, Eckert dio gracias a la policía, porque sabía que terminaba su carrera de homicida en serie, la cual duró, de manera oficial, de 2001 a 2007. Dijo que sufría cada vez que asesinaba, que sólo matando lograba eyacular y que tenía planeado entregarse en el plazo de un año.

El predador arrepentido dejó a la policía de varios países europeos una tarea difícil de resolver. Por lo pronto, Italia abrió los expedientes de más de 40 casos sin resolver de prostitutas asesinadas. España, donde ocurrieron tres de los homicidios, ha hecho lo mismo. Scotland Yard se ha unido a la cruzada, pues el Reino Unido era frecuentado por Eckert por cuestiones de trabajo.

Y las corporaciones policiacas tendrán que hacer el trabajo solas, ya que no contarán con los testimonios de Volker Eckert, quien el 2 de julio de 2007 decidió poner fin a su martirio, colgándose en su celda.

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