Vlado-Taneski
  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Violación - Sirviéndose de su trabajo como periodista, redactó y publicó varios artículos sobre sus propios asesinatos
  • Número de víctimas: 3
  • Periodo de actividad: 2005 - 2008
  • Fecha de detención: 22 de junio de 2008
  • Fecha de nacimiento: 1952
  • Perfil de las víctimas: Mitra Simjanoska, de 64 años / Ljubica Licoska, 56 / Zivana Temelkoska, 65
  • Método de matar: Estrangulación con un cable telefónico
  • Localización: Kicevo, República de Macedonia
  • Estado: Fue hallado muerto en la prisión de Tetovo el 23 de junio de 2008
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Detenido en Macedonia un periodista sospechoso de asesinar mujeres y escribir sobre sus crímenes

Agencia EFE – Lavanguardia.com

21 de junio de 2008

El periodista Vlado Taneski, de 56 años, es sospechoso del asesinato, en la ciudad de Kicevo, de tres mujeres de entre 55 y 70 años, en 2003, 2004 y en mayo de este año.

Taneski fue detenido el viernes, después de que la policía encontrara, mediante el análisis de ADN, su esperma en dos de sus víctimas. «El monstruo de Kicevo», como le denominan los medios macedonios, desde que supuestamente cometió los asesinatos, trabajaba en el diario Utrinski vesnik y ahora como corresponsal local del también periódico Nova Makedonija.

«Cuando informaba de los asesinatos, visitaba las familias de las víctimas y hablaba con ellos de los sucedido, pero en realidad seguía de esa forma cómo se desarrollaban las investigaciones», dijo Kotevski.

La policía sospecha que Taneski tenía algún cómplice. El perfil de las víctimas es similar, todas eran mujeres de la limpieza, madres que mantenían a sus hijos solas, y se parecían físicamente a su madre, con la que tenía muy malas relaciones.

Según las investigaciones de la policía, Taneski secuestraba a sus víctimas, las sometía a maltratos brutales, para después violarlas y asfixiarlas. Tras descuartizar los cadáveres los introducía en bolsas de plástico y los arrojaba a diferentes basureros ilegales que hay a lo largo de la carretera que lleva de Skopje a Ohrid.

Taneski informaba con regularidad en sus textos de los detalles de las investigaciones de los asesinatos de las mujeres en Kicevo, sobre los que hubo ya procesos judiciales y dos personas han sido condenadas a cadena perpetua, pese a que negaban cualquier implicación en esos casos.

Se espera que hoy la policía imponga una detención preventiva de 30 días a Taneski.


Vlado Taneski, de periodista a asesino

Christian Campos – Criminalia

13 de marzo de 2017

Vlado Taneski fue un periodista de sucesos macedonio que violó, golpeó, estranguló y descuartizó al menos a tres mujeres de avanzada edad, pobres e iletradas, y después, ejerciendo su profesión, publicó varios artículos en distintos periódicos en los que informaba de estas muertes con sumo detalle.

Taneski nació en el año 1952 en Skopie, una ciudad perteneciente en aquel tiempo a la antigua Yugoslavia. A pesar de la pobreza en que vivía (su madre trabajaba como limpiadora), logró titularse en periodismo y ejerció la profesión de periodista durante veinte años, especializándose en sucesos.

Con la caída del régimen yugoslavo, la profesión periodística experimentó un cambio considerable. A partir de ese momento era posible consultar fuentes ajenas al Gobierno y circular libremente por el país. Sin embargo, esta circunstancia también trajo consigo una competencia feroz entre los profesionales de la información.

Crímenes

El primer cadáver descuartizado fue hallado en un basurero de la ciudad de Kicevo en 2005. Los investigadores descubrieron que se trataba de Mitra Simjanoska, una mujer de 64 años que había trabajado como limpiadora.

Vlado Taneski, que conocía a la víctima porque ésta había trabajado con su propia madre, comenzó a seguir las investigaciones policiales y a vender una serie de artículos que destacaban por una descripción detallada de los hechos.

Pasó el tiempo, y en febrero de 2007 fue descubierto el cuerpo sin vida de otra señora que trabajaba en la limpieza y conocía a la madre del periodista. El informe forense fue definitivo: Ljubica Licoska, de 56 años, había sido estrangulada de la misma forma que la víctima anterior.

De nuevo, Taneski escribió sobre este asesinato y reveló una serie de datos a los que ningún otro periodista había tenido acceso y que la policía achacó a alguna filtración por parte de alguno de sus miembros.

Finalmente, una tercera mujer apareció estrangulada en mayo de 2008. Se trataba de Zivana Temelkoska, otra limpiadora de 65 años que también había coincidido con la madre de Vlado Taneski.

El reportero volvió a publicar artículos en los que describía el escenario del crimen con tanta claridad que consiguió alertar a uno de los agentes implicados en la investigación. A este policía le resultó sumamente extraño que, entre otros detalles, el señor Taneski conociera el tipo de cable que el asesino había utilizado para estrangular a su víctima, y que incluso supiera que el instrumento había sido servido para amarrar el cuerpo.

Esta y otras descripciones llamaron poderosamente la atención de los investigadores porque eran informaciones que nadie podía conocer; tan solo el forense y aquellas autoridades que habían realizado el levantamiento del cadáver.

La prueba definitiva llegó cuando se comprobó a través de los exámenes de ADN que el esperma encontrado en las víctimas correspondía con el código genético del periodista.

Detención y muerte

Vlado Taneski fue arrestado el 22 de junio de 2008, y una vez en dependencias policiales comenzó a relacionar estos asesinatos con el recuerdo persistente de su madre, con la que dijo haber mantenido una tensa relación que se hizo más conflictiva a partir del suicidio de su padre en 1990.

La noticia causó una honda impresión. Ognen Cancarevik, un periodista de sucesos que había colaborado con el detenido, declaró que tanto él como otros colegas estaban en estado de shock. Según sus palabras, Taneski era «un tipo agradable y educado que parecía completamente normal».

Los investigadores sólo pudieron acusar formalmente a Vlado Taneski de dos muertes, ya que cuando estaban a punto de interrogarle sobre un tercer asesinato, el reportero fue encontrado muerto en su celda de la cárcel de Tetovo con la cabeza sumergida en un cubo de agua. El extraño fallecimiento fue catalogado como un suicidio.

Tras esta muerte, la policía nunca pudo resolver la desaparición de Gorica Pavleska, una mujer de 78 años que se encontraba en paradero desconocido desde el año 2003. ¿Se trataba de la cuarta víctima de Vlado Taneski?

Más información sobre Vlado Taneski y otros casos similares: Elena en el País de los Horrores – 2 de marzo de 2017.


Vlado Taneski, el periodista asesino

Javier Sinay – Elidentikit.com

19 de abril de 2012

¿Hay algo peor para un periodista que faltar a la verdad? Como si la pregunta brincara en su cabeza, Vlado Taneski escribió con vehemencia, poniéndose en riesgo para responder de un modo más o menos decoroso. Su pluma rodó por las páginas de Nova Makedonija, de Vreme, de Spic y de Utrinski Vesnik, entre otros diarios y revistas de la república de Macedonia. Taneski escribía sobre la vida cotidiana de la ciudad de Kičevo, situada en el medio de las praderas donde alguna vez Aristóteles formuló su Ética. En ese escenario -reducido a un moderno pueblo triste-, el melancólico periodista se convirtió para los medios de Skopie, la capital, en un corresponsal ermitaño pero eficaz. Deportes, política y economía: nada de lo que ocurría en la ciudad le era ajeno. Ni siquiera el crimen -mucho menos, el crimen.

«El cadáver de Ljubica Lichoska fue encontrado en una bolsa de plástico en un basural. La autopsia demostró que se trató de una muerte violenta», anotó Taneski en la edición del 5 de febrero de 2008 del Utrinski Vesnik. Los forenses señalaron que durante más de dos meses un asesino la había mantenido cautiva. En palabras de Vlado Taneski: una atrocidad. Pero ella no era la primera víctima. En enero de 2005 un chatarrero había encontrado sin vida a otra vieja, Mitra Siljanovska, a la que también habían mantenido cautiva durante dos meses, para luego ahorcarla con un cable. Y a eso había que agregar el caso de Gorica Pavlevska, otra anciana desaparecida en las calles de Kičevo.

Envuelto en el drama, Vlado Taneski buscaba información en los pasillos policiales y en los tristes hogares de las víctimas, y despachaba sin parar crónicas de sangre y de misterio. Su ciudad estaba finalmente en el centro de la nación y él era el único -o, al menos, el mejor- para contar los hechos de primera mano. De alguna manera, los crímenes le habían dado su revancha a un hombre que después de ser un líder juvenil del comunismo, un incipiente poeta, un editor de Radio Kičevo y un empleado del diario de mayor tirada, había sido despedido, acusado de plagio y señalado por los vecinos.

Sólo entonces, cuando Taneski pareció volver a vivir, comenzó su ruina. Un nuevo cuerpo, un cuarto cadáver, había sido encontrado. Era el de Zivana Temelkoska, de 65 años, y respondía el mismo patrón de violación, estrangulación y bolsa. Fue entonces cuando el tiempo de Taneski se acabó repentinamente: el 20 de junio de 2008 la policía golpeó su puerta. Los detectives tenían buenas razones para creer que los rastros de sangre hallados en los cadáveres pertenecían a él. Por otro lado, Taneski debía explicar por qué sus artículos contenían datos que sólo podían ser conocidos por el asesino y por la policía… y que la policía nunca había develado. Con su detención, el país entró en shock. Y también el mundo.

Y si Taneski las había matado y luego lo había escrito todo, ¿qué juicio merecía? ¿El de un perverso criminal o el de un periodista polémico? Para los criminalistas, el caso es apenas una anécdota. Y bostezan con el esquematismo de un asesino serial clásico, de inteligencia superior, conflictuado con su madre, regodeado en el dolor ajeno y acechado por una falta de ideas que el Doctor Lecter consideraría vergonzosa. El nudo de los homicidios, en cambio, está en el debate periodístico.

La ética de un periodista va en terreno gris cuando él mismo es noticia. Pero cada cual tiene su límite y el de Taneski parece haber sido la mentira, como si no hubiera estado dispuesto a engañar a su público… Y no lo engañó: informó, de hecho, que la última víctima había sido estrangulada con el mismo cable con el que sería maniatada. Y es que en este oficio, un pequeño dato puede ser la llave que abre la puerta más grande.

Sin embargo, del affaire Taneski se puede decir más. «Un periodista debe ser veraz y, sobre todo, debe mantenerse ajeno a lo que sucede para transmitir datos que existen fuera de sí y que serían de importancia para los demás», considera Fernando Sánchez Zinny, un miembro de la Academia Nacional de Periodismo, que le impugna al macedonio su protagonismo. «Lejos de pecar de voyeur, Taneski es un perverso en acción que suministra material para esa suma de novelitas macabras espantaburgueses que constituye la razón de ser de las secciones policiales». Las primeras formas del periodismo eran doctrinarias, pero Sánchez Zinny también niega que lo de Taneski tenga que ver con aquello. «¿Y si no es periodismo, qué es en realidad lo que ha escrito?», se pregunta. «Podría tratarse de literatura, quizá como un esbozo del género de ‘memorias’: Taneski, así visto, andaría tras los pasos de Raskolnikoff».

Luego, si la verdad siempre está en juego, también vale la pena preguntarse con qué verdad se debería jugar. En ese sentido, Javier Darío Restrepo, el experto en ética de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), apunta que «al periodista no le basta decir la verdad de los hechos, que tiene un impacto social del que él es responsable. No la dice sólo por decirla, sino con una intencionalidad de beneficio a la sociedad, de ahí que las verdades de Taneski se convierten en trucos truculentos para acceder a la verdad de los hechos».

Pero ni siquiera Raskolnikoff -el desafortunado protagonista de Crimen y castigo, la novela de Fyodor Dostoyevsky- terminó tan mal como Taneski, que tres días después de ser detenido fue hallado sin vida en su celda, al lado de un balde de agua con el que se había ahogado. ¿Un suicidio? ¿Un nuevo crimen? El misterio nunca se aclaró. La policía dijo que el periodista-monstruo se había sentido humillado ante su comunidad, por lo que había decidido acabar para siempre con sus crímenes… y con sus crónicas.

«Más que un gran periodista, Vlado Taneski es un gran personaje novelesco», propone ahora Jorge Fernández Díaz, secretario de redacción del diario La Nación y autor de varios libros exitosos (Las mujeres más solas del mundo es el último). «Tal vez era tan buen periodista que no pudo resistir usar sus conocimientos como asesino para darle más fuerza a sus crónicas. De ser así, su vanidad lo traicionó. Es interesante pensar entonces que el periodista le ganó al asesino. Y que resolvió los crímenes que él mismo había cometido. Pero si podemos bromear sobre el asunto es porque Macedonia nos parece un lugar mítico y lejano. Aquí es asesinada una mujer cada treinta horas. Si los asesinatos hubiesen ocurrido en el Tigre o en Lomas de Zamora no nos parecería una historia tan fascinante. Si Vlado fuera mi compañero de redacción no me parecería tan glamoroso. Me parecería simplemente un monstruo y alguien que le hace un daño catastrófico a mi castigado oficio. Dejémoslo lejos, en el terreno resbaloso entre la realidad y la ficción».


Vlado Taneski, el destacado periodista policial que se transformó en asesino en serie

Pagina7.cl

8 de enero de 2017

Vlado Taneski llegó a ser uno de los reporteros policiales más destacados de su país, Macedonia. Trabajó por más de 20 años en los medios de comunicación cubriendo algunos de los crímenes de mayor connotación de la historia de la nación europea, pero pronto sería él el protagonista de las páginas rojas.

En junio del 2008 la policía llegó a la casa de Taneski en la ciudad de Kičevo y lo arrestaron, acusado por el asesinato de 2 mujeres. Su pluma lo había delatado.

Aparentemente para no levantar sospechas el periodista había escrito sobre estos asesinatos en los medios para los que trabaja [trabajaba] en aquel momento, el Nova Makedonija y el Utrinski Vesnik con base en la capital de Macedonia, Skopie.

Sin embargo, estos artículos lo condenaron ya que los investigadores pusieron sus ojos sobre él al ver que incluían detalles e información que no había sido liberada a los medios e incluso algunos que eran desconocidos por los propios agentes.

Con estos antecedentes sobre la mesa y con otros casos en carpeta que parecían también estar relacionados con él, el famoso reportero fue arrestado luego de que los test de ADN lo conectaran con aquellos asesinatos.

Lo pusieron en prisión preventiva, pero amaneció muerto, aparentemente había cometido suicidio.

Los asesinatos

Las víctimas del sangriento periodista fueron Mitra Simjanoska, de 64 años, encontrada muerta el 2005; Ljubica Licoska, de 56, asesinada en febrero 2007; y Zivana Temelkoska, de 65, quien fue muerta en mayo del 2008.

Además antes del suicidio, los oficiales que investigaban el caso pretendían inculpar al hombre también por el asesinato de Gorica Pavleska, de 78 años.

La conexión entre las víctimas es estremecedora. Todas era pobres y con poca educación y se desempeñaban como auxiliares de aseo en la ciudad de Kičevo. La coincidencia no termina ahí, pues su madre, con quien Taneski tenía una relación tormentosa, trabajaba también en ese contexto y había conocido a cada una de las mujeres asesinadas por su propio hijo.

Dentro de los detalles que incluyó el reportero del crimen en sus artículos, que tenía información que no estaba presente en ningún otro medio, el que más llamó la atención a la policía fue que sabía que el asesino había usado un cable de teléfono para atar a sus víctimas y que este había quedado en la escena del crimen.

The Independent, dio cuenta de estos crímenes en 2008, cuando la noticia salió a flote y señaló que los tres cuerpos fueron encontrados desnudos y descuartizados, envueltos en bolsas plásticas ocultas en diversos lugares.

Las mujeres habían sido abusadas física y sexualmente y luego estranguladas con los cables telefónicos, con los que además las amarró.

Como si fuera poco, aprovechó su condición de periodista bien conocido en el área para visitar a las familias de las víctimas para conocer detalles y conversar con los parientes para obtener más información para sus artículos.

Fueron los exámenes del semen encontrado en las víctimas lo que permitió asegurar que Taneski las había asesinado.

Suicidio

Antes de que la policía lograra ingresar los cargos por el asesinato de la tercera víctima y apenas horas después de su arresto el periodista apareció muerto.

Taneski estaba tendido en su celda en la ciudad de Tetovo, se había ahogado en un balde con agua cuando solicitó permiso para ir al baño. Todo parecía indicar que había cometido suicidio, tal como lo había hecho su padre en 1990.

«No sabemos cómo ninguno de los internos o guardias se dieron cuenta de lo que estaba haciendo. Se terminó como en una película de terror»,señaló en la época el portavoz de la Policía Ivo Kotevski.

«Jamás se me ocurrió que un periodista que me solicitó información acerca de mi hermana estuviera involucrado. Es una vergüenza que muriera en prisión. Debió responder por sus crímenes ante la justicia y sufrir en prisión», dijo Cvetanka Licovska, la hermana de una de las víctimas, de acuero [acuerdo] a lo informado en 2008 por el medio francés L’express.

El denominado «Monstruo de Kicevo», el hombre que había reporteado e informado sobre asesinatos que el mismo había cometido se quitó la vida un día 23 de junio, dejando al menos 3 víctimas, y una roja mancha en la historia del periodismo.

 


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