Tony Alexander King

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El Estrangulador de Holloway

  • Clasificación: Asesino
  • Características: Agresión sexual - Sadismo
  • Número de víctimas: 2
  • Periodo de actividad: 1999 / 2003
  • Fecha de detención: 18 de septiembre de 2003
  • Perfil de las víctimas: Rocío Wanninkhof Hornos, de 19 años / Sonia Carabantes Guzmán (17)
  • Método de matar: Apuñalamiento / Estrangulamiento
  • Localización: Málaga, España
  • Estado: Condenado a 36 años de prisión por el asesinato de Sonia Carabantes y a otros 19 por el crimen de Rocío Wanninkhof. Las sentencias fueron dictadas por la Audiencia Provincial de Málaga en 2005 y 2006
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Índice

Interpol revela que King fue condenado en su adolescencia por dos intentos de violación

Walter Oppenheimer – El País

23 de septiembre de 2003

Interpol del Reino Unido ha confirmado al Ministerio del Interior español que Tony Alexander King, asesino confeso de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, fue condenado en su adolescencia por un intento de violación, un atentado frustrado contra la integridad física de una mujer y un robo con fuerza. El supuesto criminal viajó a España un año después de salir de la cárcel. «Cuando llegó aquí, era un ciudadano comunitario con libertad de establecimiento y no había contra él órdenes de busca y captura», declaró Agustín Díaz de Mera, director general de la Policía.

Anthony Alexander King se llama en realidad Tony Bromwich y en 1986 fue condenado a 10 años de prisión por dejar inconscientes a varias mujeres estrangulándolas para abusar luego de ellas, según publicaban ayer los tabloides británicos. Pero la policía británica no quiso confirmar que el británico detenido en Málaga sea el llamado «estrangulador de Holloway», el barrio del norte de Londres en que vivía y en el que cometió sus crímenes Tony Bromwich. La Interpol sí confirmó a la policía española que el supuesto asesino de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes fue condenado anteriormente en el Reino Unido. Fuentes próximas a la investigación citadas por Efe aseguraron ayer que Tony Bromwich se cambió el nombre de forma legal en su país antes de venir a España.

En el Reino Unido todavía no es oficial que Tony Alexander King, el asesino confeso de Sonia Carabantes y Rocío Waninkhof, sea Tony Bromwich, condenado en 1986, cuando sólo tenía 19 años, a 10 años de cárcel por abusar de siete mujeres.

A cinco de ellas las estranguló primero con un cordón hasta dejarlas inconscientes. El entonces llamado «estrangulador de Holloway», recluido en un centro de jóvenes delincuentes, fue puesto en libertad en 1991, al cumplir la mitad de su condena. Pero seis semanas después fue arrestado de nuevo por robar a una mujer a punta de pistola.

La prensa británica relataba ayer algunos momentos del juicio que presidió en 1986 el magistrado Thomas Pigot, que describió al acusado como «Jeckyll y Hyde». Aludía con ello a la doble personalidad que le permitía ser devoto novio de su prometida, con la que estaba entonces a punto de casarse, para convertirse en perverso violador los lunes y los miércoles.

Esos eran los únicos días de la semana que no pasaba con su prometida, según el relato del Daily Mail, que dedica al caso su portada y una página en el interior.

Ataques de carácter sexual

Durante el juicio se reveló que los ataques de Bromwich tenían carácter sexual, aunque no violaba a sus víctimas, un dato que parece coincidir con el perfil del hombre que asesinó a Sonia y Rocío.

Bromwich trabajaba de aprendiz en una imprenta cuando fue arrestado en mayo de 1985 en el momento que acechaba a su próxima víctima. Según el relato de la acusación, pronunciado ante el tribunal un año después, abordaba a sus víctimas acercándose sigilosamente a ellas y les pasaba un cordón por el cuello para cortar su respiración hasta que se desvanecían.

«La presión se aplicaba con gran habilidad, lo suficiente para dejar a las chicas inconscientes o semiinconscientes de manera que eran incapaces de resistirse a sus intenciones sexuales. Es un sistema que se conoce comúnmente como garrote», relató entonces el fiscal Michael Sayers ante el jurado. Bromwich aplastó la cara de una las víctimas contra el pavimento, provocándole la rotura de la nariz y de la mandíbula.

El juez, que acabó sentenciándole a 10 años de cárcel, recordó que los ataques de Bromwich podían haber acabado con la vida de sus víctimas.

La policía española ha enviado a Scotland Yard las huellas dactilares de los dos británicos detenidos en España para confirmar su identidad. Pero los portavoces de Scotland Yard en Londres no quisieron a lo largo del día confirmar si Tony Alexander King y Tony Bromwich son la misma persona. La policía británica tampoco había querido confirmar la víspera las informaciones del dominical News of the World según las cuales estaba investigando la relación que podía haber entre el presunto asesino de las dos jóvenes españolas y los asesinatos nunca resueltos de 12 jóvenes inglesas que murieron en circunstancias parecidas a las que rodearon la muerte de Sonia y Rocío.


«Amo a mi hijo sin condiciones hasta el día en que me muera»

Walter Oppenheimer – El País

23 de septiembre de 2003

La puerta se abrió apenas un palmo, lo justo para dejar un antebrazo que cuelga en un santiamén una sencilla hoja de papel en la puerta del número 23 de Mulkern Road, Holloway, norte de Londres. Es la casa de Tony Bromwich, un hombre que en 1986 estranguló a cinco mujeres hasta hacerlas perder el conocimiento y que puede ser el británico detenido en Málaga.

En esa hoja de papel, la madre de Tony Bromwich le declara su amor para siempre, haga lo que haga. Harta del asedio de un puñado de periodistas ante la puerta de su casa, Lynda Bromwich escribió un mensaje para que la dejaran en paz. «Quiero decir lo siguiente», escribe. «Amo a mi hijo sin condiciones, hasta el día en que me muera. No me creo nada de lo se ha estado escribiendo, conozco muy bien las mentiras que se han dicho. Nunca diré ni una sola palabra más a la prensa. Lynda Bromwich».

Lynda no ha tenido una vida fácil. Su hijo Tony ha pasado muchos años en la cárcel y quizá pase muchos más. Su hija es heroinómana y ha dejado al cuidado de la abuela a sus dos críos, de 10 y 11 años. Lynda ya no vive con el padre de sus hijos. Su compañero salió ayer por la mañana del portal para subirse a su viejo coche, aparcado enfrente. No quiso hablar, más allá de decir que ella haría una breve declaración. Volvió un buen rato después, acompañado por dos jóvenes guardaespaldas en un pequeño utilitario que había salido poco antes de un complejo de viviendas de protección oficial, muy cerca de la casa de los Bromwich.

Dicen los vecinos que en ese otro bloque, en Buxton Road, justo en la esquina, vivía Celia, la joven chilena a la que Tony Bromwich dejó embarazada de su única hija, Charlotte, con la que dicen que viajó a España en 1997 convertido ya en Tony Alexander King. Los vecinos de Lynda Bromwich apenas quieren hablar. «Lo único que puedo decir es que son una pareja estupenda», acierta a decir una mujer.

Es un barrio humilde, pero la casa de los Bromwich tiene su encanto. Es una típica construcción victoriana con planta baja y un piso, con un jardín en la parte trasera.

Enfrente, casi todo son casas modestas, complejos de viviendas de protección oficial que acogen a una población que se queda perpleja al saber de las acusaciones que pesan sobre el hijo de Lynda.

Un vecino dice que vio a Tony hace apenas tres semanas. Una joven vecina no sabe muy bien de quién le están hablando. «Ah, sí, un hombre grande y fuerte», recuerda por fin. «Hace mucho tiempo que no le veo. Siempre estaba metido en casa. Sólo salía para coger el coche, un coche grande, un jeep», explica. «¿Y dicen que ha matado a dos chicas en España? ¡Qué horror!», acierta a decir.


King asegura que le dictaron las cartas de arrepentimiento para favorecer su defensa

Elpais.com

23 de septiembre de 2003

El presunto autor de los crímenes de las jóvenes malagueñas Sonia Carabantes y Rocio Wanninkhof, Anthony Alexander King, ha reconocido desde su celda haber escrito ayer las dos cartas de arrepentimiento por los asesinatos que hoy publica el diario sensacionalista The Sun. Según la versión de King, las escribió al dictado del periodista y abogado David Rojo, que le aconsejó que lo hiciera porque favorecerían su defensa. Tras la renuncia de la abogada de oficio a defender a King, Rojo se presentó ayer en la cárcel como letrado para ofrecerle sus servicios y hoy publica un avance de esta entrevista en la web Periodista Digital.

Según han informado fuentes penitenciarias, esta mañana King se lo ha comunicado al director de la prisión de Alhaurín de la Torre (Málaga), Jorge Castejón. Sobre la visita de Rojo, King ha explicado que, tras ofrecerle sus servicios como abogado de forma gratuita, le dijo que sería muy importante que hiciera un escrito de arrepentimiento, porque «en España se valora mucho» esta actitud. Cuidando al máximo los detalles, King redactó al dictado de Rojo una carta que luego suscribió no con su firma habitual sino con unos caracteres legibles aconsejado por el periodista y abogado, quien le señaló que así se entendería su rúbrica.

Posteriormente, Rojo le dijo que iba a traducir su carta de arrepentimiento al español, idioma que King no escribe y que el recluso firmó con una rubrica similar y que no coincide con la que estampó ayer en el acta de comparecencia ante Castejón, después de la visita de Rojo. En este acta, King explica al director que él tenía una abogada de oficio, Anabel Méndez, quien le comunicó que le visitaría otro letrado, sin precisarle su nombre. El pasado domingo, la letrada renunció a seguir ocupándose de su caso alegando que no tiene experiencia en causas graves. Además, se considera contaminada por el caso, ya que es vecina de Coín y participó en la búsqueda de Carabantes. De momento, el británico carece de defensor y el Colegio de Abogados de Málaga designará a uno nuevo del turno de oficio, según informó ayer su decano, Nielson Sánchez-Stewart.

«Ganar mucho dinero»

King ha asegurado que, durante la entrevista, Rojo le informó de que iría de nuevo a verle «dentro de una semana» con «su jefe». Según King, le hizo firmar «un papel en español y manuscrito que no entendía», diciéndole que se trataba de «un poder para personarse» en su causa. Además, ha señalado que no conocía a Rojo y que él no había llamado a ningún abogado, ni desde la prisión, ni desde el juzgado. El presunto asesino ha subrayado que en ningún momento Rojo le comentó que fuera periodista y que sólo le indicó sobre su entrevista que «cuando las diligencias no fueran secretas sería bueno publicarlas porque así podría ganar mucho dinero y poder pagar a su abogado».

El diario popular The Sun publica hoy las dos cartas del asesino de la costa, como denominan a King, en las que pide perdón a las madres de ambas jóvenes, al tiempo que asegura estar «enfermo» y necesitar «ayuda». Según este diario King, cuyo verdadero nombre es Anthony Bromwich, declaró a uno de sus reporteros que tuvo acceso «exclusivo» al recluso en la prisión, que estaba «aterrorizado». «Parece que todo el mundo quiere matarme. Estoy muy arrepentido de todo el daño que he hecho», añadió. «Yo también tengo una hija a la que quiero mucho y tengo el alma enferma por el daño y el dolor que he causado. Siento repugnancia de mí mismo», asegura King en la misiva dirigida a la madre de Wanninkhof.

«Mis más profundas disculpas para ti y para tu familia por la pérdida de su hija y también por no haber confesado el crimen y haber provocado desavenencias en su amistad con Dolores», en referencia a Dolores Vázquez, que pasó 17 meses en prisión por el crimen de Mijas, que las autoridades rconocen [reconocen] ahora que no cometió. «Estoy enfermo y necesito ayuda» reconoce King, al tiempo que «ruega por su perdón». «He confesado todo con la esperanza de que no tenga que pasar por otro juicio y sufrir más», añade. En una segunda carta, dirigida a la madre de Sonia, afirma sentirse «avergonzado» y asegura que la atropelló con su coche bajo los efectos del alcohol: «Estaba borracho y no sabía lo que estaba haciendo. Merezco estar en la cárcel».

«Sé que usted no quiere saber nada de mí o ni siquiera leer esta carta pero quiero que sepa que no quería atropellar a su hija con mi coche», comienza la carta. También le desea que no tenga que ir a testificar al juicio porque no quiere «que tenga que oír todos los hechos y sufrir más» y concluye: «Yo probablemente tampoco volveré a ver a mi hija [de siete años y fruto de su matrimonio con una mujer finlandesa que acabó en divorcio] por esto y entiendo parte de su pérdida. Nunca podré disculparme bastante». Las cartas fueron enviadas por fax ayer desde un hotel de cinco estrellas de Marbella, Don Carlos. El periodista británico Tom Worden, que firma la noticia, se aloja en este hotel.

El acta de comparecencia

Los responsables penitenciarios realizaron un acta de comparecencia al descubrir que Rojo había hablado con King como periodista. Éstas son las preguntas del director de la prisión y las respuestas de King:

P.- ¿Tuvo usted conocimiento de que en el día de la fecha iba a recibir visita de algún abogado?

R-. No, yo tenía una abogada de oficio, que me dijo que me visitaría otro abogado, pero no me dijo de que abogado se trataba.

P.- ¿Cómo se le presentó el letrado David Rojo?

R-. Me dijo que mi abogada de oficio había renunciado a mi defensa y que él se ofrecía para defenderme de forma gratuita, manifestándome que vendría de nuevo dentro de una semana él y su jefe. A la vez que me hizo firmar un papel en español y manuscrito que yo no entendía diciéndome que se trataba de un poder para personarse en mi causa y se lo firmé.

P.- ¿En algún momento tuvo usted contacto telefónico o de otro modo con el letrado Don David Rojo antes de su visita esta mañana?

R-. No. Yo personalmente no he llamado a ningún abogado ni desde la prisión ni desde el juzgado.

P.- ¿En alguno momento le manifestó el señor Rojo su condición de periodista?

R-. En ningún momento me comentó que era periodista.

P.- ¿En algún momento le solicitó su permiso para publicar o narrar a terceras personas lo manifestado en la entrevista?

R-. Me dijo que cuando las diligencias no fueran secretas sería bueno publicarla porque así podría ganar mucho dinero y poder pagar a un abogado.


Interior reconoce que recibió en 1998 un informe de la Interpol con el historial de King

Agencias – Elpais.com

24 de septiembre de 2003

El ministro del Interior, Ángel Acebes, ha reconocido a primera hora de la tarde que en el año 1998 se produjeron varias «comunicaciones» entre la policía española y la Interpol, en las que este organismo le informó de «algunos antecedentes» del presunto asesino Anthony King en el Reino Unido, aunque ha matizado que no se trataba ni de órdenes de búsqueda ni de extradiciones. La prensa sensacionalista británica ya publica hoy que la policía de este país alertó a la española de la presencia de King en la Costa del Sol y de su historial. King, de 38 años, se encuentra desde el lunes en la cárcel de Alhaurín de la Torre (Málaga), tras haber haberse reconocido autor de los crímenes de las jóvenes Sonia Carabantes, de 17 años, y Rocío Wanninkhof, de 19 años.

El ministro ha explicado que la policía británica se puso en contacto con la española para conocer el paradero de King, porque el asesino confeso de las jóvenes estaba siendo investigado por un delito sexual en su país. Acebes ha añadido la policía española solicitó a la británica las huellas de King para efectuar la comprobación de su identidad con plenas garantías, al tiempo que se comprobó su presencia en el sur de España, pero no se le detuvo, porque la comunicación no incluía una orden. Aunque este aviso era de intensidad «baja», se calificaba a King de «potencialmente peligroso». Al final, según el ministro, se descartó su implicación en el caso que se investigaba en Reino Unidos ya que King residía por aquel entonces en España.

Así, el ministro ha confirmado la información publicada hoy por el tabloide The Sun, que asegura que la policía española sabía que King era un delincuente sexual convicto que vivía en España bajo una identidad falsa, pero «no le tenía controlado». Este diario explica, sin citar fuentes, que las autoridades británicas informaron a las españolas de los antecedentes penales del presunto asesino y de que representaba «un peligro para las mujeres». El diario añade que la policía española «fue incapaz de seguir el rastro de la bestia, dejándole libre para matar».

La verdadera identidad de King

Según The Sun, tras cumplir condena, Bromwich fue investigado por la Policía de Surrey, a las afueras de Londres, por una agresión a una estudiante en la estación de tren de Leatherhead en agosto de 1997. La imagen de Bromwich antes de atacar a la chica, de nacionalidad húngara, quedó grabada en las cámaras de seguridad y fue difundida en el programa Crimewatch de la BBC, dedicado a la búsqueda de criminales. Pero el británico salió del país con la que era entonces su esposa un día antes de la emisión del espacio.

Aunque la fiscalía no reunió suficientes pruebas como para pedir su extradición, la Policía de Surrey envió, a través de la Interpol, un mensaje a las autoridades españolas, alertándoles de la presencia del sujeto en España. Tras su llegada, siempre según The Sun, algunos amigos informaron a la Policía de su nueva dirección. Por otro lado, la Policía británica ha confirmado esta mañana que Anthony Alexander King es, en realidad, Anthony Bromwich, el estrangulador de Holloway. Según ha informado Alastair Campbell, portavoz de Scotland Yard, las huellas dactilares de King son las mismas que las de este hombre, que aterrorizó a un barrio de Londres.

Campbell ha añadido que la Policía británica ha podido confirmar la identidad del detenido esta misma mañana, al finalizar el examen de las huellas dactilares que ha sido laborioso, ya que en el Reino Unido se destruyen las huellas de los delincuentes menores. La BBC ya informó anoche de que las huellas coincidían con las de Bromwich que, a los 19 años, fue encarcelado tras estrangular con un cable eléctrico a cinco mujeres en Holloway, un barrio del norte de Londres, y tratar de abusar de otras dos.

El detenido elegía a sus víctimas al azar, las estrangulaba hasta dejarlas incoscientes [inconscientes] y luego las agredía sexualmente, aunque no las violaba. El criminal, que cambió legalmente su identidad cuando se trasladó a España en los 90, fue condenado por estos delitos en 1986 a diez años de prisión, aunque sólo cumplió cinco. Tras salir de prisión en 1991, fue condenado por un robo a mano armada. Las autoridades británicas continuarán su investigación «al más alto nivel», ha precisado Campbell, para averiguar si Bromwich está relacionado con los asesinatos de 12 jóvenes en Reino Unido que murieron de forma parecida a Sonia y Rocío.

Se aplaza la publicación de la entrevista a King

La redacción de la web Periodista Digital ha decidido posponer «por el momento» la publicación de la conversación de dos horas que mantuvo la cárcel el director de este medio, David Rojo, con King, en calidad de abogado. Según asegura hoy este periódico digital, la decisión se ha adoptado por la «enconada polémica desatada» y por las «numerosas peticiones» por parte de sus lectores.

Rojo se presentó en la cárcel el lunes con el carné del Colegio de Abogados de Madrid y un volante del Colegio de Abogados de Málaga en el que el decano, Nielson Sánchez-Stewart, solicitaba que se le facilitase «comunicación letrada», según el director de la prisión, Jorge Castejón. En este escrito, se acreditaba que el letrado había sido llamado por el interno para su defensa y, dado que no existía incomunicación por orden judicial, se le permitió el acceso. Sin embargo, Rojo se ha defendido esta mañana en RNE y, aunque ha admitido que entró a la cárcel como abogado, ha asegurado que lo primero que le dijo a King fue que era reportero y director de un medio y que había ido allí para hacerle una entrevista «diga lo que diga King».

La actuación de Rojo ha llevado a los colegios de abogados de Madrid y de Málaga a la apertura de diligencias ante la posibilidad de que se haya vulnerado el secreto profesional, que está castigado con una pena de hasta cuatro años de cárcel. El colegio de Málaga ha designado ya a un nuevo letrado de oficio para King, después de que la asignada Anabel Méndez, renunciara a llevar su caso.


Robert Graham: «Aquella noche Tony me dijo: Creo que la he matado»

Montse Martín – ABC.es

29 de octubre de 2003

Robert Graham, detenido por encubrir el asesinato de Rocío Wanninkhof y posteriormente puesto en libertad al haber prescrito el delito, declaró ante la Guardia Civil y la juez de Fuengirola en el momento de su detención que su amigo Tony King se presentó una noche en su casa y que le contó que había cogido una chica en la carretera y que creía que la había matado. «Tony llegó muy extraño, hablaba de su mujer, de sus problemas, y empezó a decirme que había cogido una chica, que creía que la había matado o dejado inconsciente». Graham en su declaración dijo que se sintió «aterrorizado» y que le dijo a King que se marchara de su casa y negó rotundamente haber ayudado a su amigo a ocultar el cadáver de Rocío Wanninkhof.

Robert Terence Graham, de 39 años, natural de Saldford (Gran Bretaña), lleva seis años residiendo en España, primero en Lanzarote y luego en la Costa del Sol. En su país tiene antecedentes penales y estuvo en prisión por conducir ebrio. Graham asegura que conoció a King en España, en verano o Semana Santa de 1999, y que se lo presentó Cecilia, su mujer. Robert la conocía a través del cuñado de ésta, John, que era jefe de un negocio de multipropiedad en Mijas donde Graham era jefe de grupo. «Un día Cecilia me preguntó si podía darle trabajo a su marido. Tony es simple, extraño, se puede ver en sus ojos; se podía pasar horas sentado sin decir nada, pero es amistoso y obedece a todo. Normalmente la gente no quería ir a casa de Tony porque Cecilia no cuidaba la casa; y ella era la que se quejaba de que es Tony el que no la ordenaba», explica Graham.

La nueva cara del grupo

El británico reconoce que se hizo amigo de Tony en sus visitas conjuntas a los pubs para beber después del trabajo: «Toda la gente del timesharing (multipropiedad), incluido yo, tiene problemas con la bebida; es un trabajo muy complicado, de mentalidad muy inglesa: mucha bebida, mucho fútbol… Tony era la nueva cara del grupo. Era una calamidad; su relación de pareja se venía abajo».

La declaración de Robert Graham es, en un principio, confusa, no ofrece muchos detalles sobre la noche en la que Tony King se presenta en su casa. Sorprendentemente, al final del interrogatorio de la Guardia Civil, cuando los agentes le preguntan si quiere decir algo más, Graham, de forma espontánea -según se subraya en negrita en el folio número seis de su declaración- empieza a dar detalles de lo que ocurrió la noche del 9 de octubre de 1999, en la que desaparició [desapareció] Rocío Wanninkhof: «Tony me dijo que había salido entre la urbanización Torrenueva y La Cala (de Mijas), y me dijo: «Creo que la he matado». Yo no le quería escuchar». Añade que King llegó a su casa de forma imprevista, entre las nueve y las once de la noche, en un Ford Fiesta azul claro y que le dijo que había matado a una chica o la había dejado incosciente [inconsciente], que había sido cerca del camping entre Torrenueva y La Cala de Mijas: «No me dijo ningún nombre, pero recuerdo que sí dijo que iba a volver a echar un vistazo o a cubrir el cuerpo». Más adelante Graham añade: «Creo que dijo que vio a la chica cuando iba conduciendo, que le había recogido o cogido y le había dado «a good shagging» (la había dejado bien jodida), que la había dejado inconsciente o muerta; que había sido muy duro».

Más adelante Graham recuerda en su declaración que el coche que llegó conduciendo aquella noche Tony King pertenecía a Jane, la amiga de Cecilia. El amigo de King asegura que vio bolsas de plástico negras llenas de ropa en el coche: «Me dijo que eran de la chica y que no sabía qué hacer. Yo le dije que se marchara, y Tony me rogó e insistió para que le acompañase, pero yo no fui. Le dije que se marchase y lo cubriese (el cuerpo)». A lo largo de su declaración Robert Graham asegura que no vio ningún cuerpo, «porque tendría alguna imagen» en su mente, pero da algún detalle más del coche: «Vi un martillo viejo con el mango de madera en el maletero, pero no vi sangre ni ningún cuerpo».

Lagunas en su memoria

Robert Graham presenta algunas lagunas en su memoria durante su declaración. De hecho, aproximadamente media hora después de explicar de forma muy vaga si acompañó o no a Tony King a deshacerse de las ropas (asegura que posiblemente debido al estado de terror en el que estaba hubiese acompañado a Tony a destruir las ropas), dice recordar de «forma muy nítida» que después de ordenar a King que se marchara subió a su casa a consumir de nuevo cocaína y niega haberse montado en el coche.

Graham afirma que se enteró de la desaparición de Rocío dos o tres días después de la visita de Tony, cuando vio carteles de la chica en la urbanización Riviera del Sol. El británico asegura que cuando se enteró de la detención de King «me vino un flash de aquella noche en que Tony se presentó en su casa y me di cuenta de que quería hablarme de esto, pero que no le dejé hablar. Aquella noche tenía una cara que no había visto antes».

Graham asegura al final de su declaración que sabía que Tony había estado en la cárcel en Gran Bretaña, porque él mismo se lo había confesado. El amigo de King, que en un determinado momento solicita al juez ayuda psiquiátrica para recordar su lagunas de memoria, también fue interrogado por Dolores Vázquez. Primero afirma que ni él ni King la conocen, luego con palabras muy ambiguas se contradice: «Yo no la conozco; no tengo conocimiento de que Tony la conozca. Tengo la sensación de que Tony sí tiene relación con ella, pero es sólo una sensación; Dolores trabajó también un tiempo en Lubina del Sol (apartamentos) donde también trabajó Tony y la madre de Rocío».


Tony King: «La jefa del grupo es la puta de Dolores Vázquez, que es la que ha pagado todo»

Libertad Digital (Agencias) – Libertaddigital.com

17 de octubre de 2005

Tony Alexander King proclamó su inocencia durante el juicio que comenzó este lunes en la Audiencia Provincial de Málaga por la muerte de Sonia Carabantes en agosto de 2003 -por el que se enfrenta a una petición fiscal de 34 años de cárcel-, y se retractó de su primera declaración en la que confesó el crimen debido a que fue «torturado en todo momento».

A preguntas de la defensa, King dijo: «La jefa del grupo es la puta de Dolores Vázquez, que es la que ha pagado todo, y Robert Graham es un profesional» e implicó a los dos en las muertes de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof, así como en la desaparición de María Teresa Fernández en Motril (Granada), informa Efe.

El imputado, que se negó a responder a la acusación particular y al fiscal, habló sobre una «conexión directa» entre el asesinato de Rocío en octubre de 1999, la desaparición de María Teresa en agosto de 2000 y la muerte de Sonia Carabantes tres años después. En este sentido, apuntó que Sonia fue asesinada «un mes antes del juicio contra Dolores Vázquez», quien pasó diecisiete meses en prisión por la muerte de Rocío Wanninkhof y fue exculpada tras la detención del británico.

El procesado recordó que la noche en la que falleció Sonia consumió gran cantidad de bebidas alcohólicas, parte de ellas en la feria de Coón [Coín], además de una pastilla para conciliar el sueño, y que cuando se dirigía a su coche para marcharse del municipio «veía doble». Al dar marcha atrás con su vehículo, señaló que golpeó algo «fuertemente», que creyó que era la puerta abierta de otro coche, y al salir vio a Sonia Carabantes en el suelo y que «había un charco de sangre delante de su cara».

Sólo recuerda haber estado sentado junto con Sonia

Dijo que después recibió un par de golpes y que sólo recuerda haber estado en el asiento trasero de su vehículo junto a Sonia, y posteriormente que apareció en un paraje con rocas, del que se marchó a casa, si bien en el trayecto reconoció que arrojó el pantalón de la joven porque quería que la encontraran.

King justificó la coincidencia de su ADN con los restos encontrados en las manos de la joven en que ambos estuvieron sentados en el asiento trasero del coche, y que él tenía una herida abierta en la mano, y añadió que más tarde cuando la vio en el suelo «parecía que estaba muerta». Negó haber agredido a Sonia y subrayó que resultaba «físicamente imposible» para una sola persona trasladar las rocas que había encima del cadáver debido a su tamaño. Dijo que al llegar a su domicilio en la localidad de Alhaurín El Grande tenía «grandes heridas en la nuca, la muñeca torcida, rodillas sangrientas y sus manos sangraban».

Su pareja le vio llegar «con toda la cara destrozada»

Su compañera sentimental en esas fechas, María Luisa Gallego, declaró en calidad de testigo que King llegó a casa sobre las 8.30 horas con «toda la cara destrozada», heridas en la mano y piernas, y que le dijo que había tenido un accidente de circulación, pero no que había estado en Coín. Gallego, que convivía desde hacía seis meses con el acusado, manifestó que no lo notó muy bebido y que nunca había observado en él ningún comportamiento agresivo.

Respecto a la relación que King mantenía con Graham, comentó que eran «como de hermanos», y que el segundo tenía «influencia» sobre su pareja. Durante la primera sesión de la vista oral también comparecieron en calidad de testigos los padres de la joven, José María Carabantes y Encarnación Guzmán, quienes respondieron a las partes sobre la iluminación que había en las inmediaciones de su casa, donde la mañana siguiente se encontró sangre y objetos personales de su hija.

La Fiscalía mantiene que Sonia Carabantes, de 17 años, se dirigía a su domicilio caminando sola, sobre las 5 horas del 14 de agosto de 2003 tras haber estado en el recinto ferial de Coín con unas amigas, cuando el procesado la abordó para satisfacer sus deseos sexuales. Después, la introdujo en el maletero de su coche, le causó numerosas lesiones y la estranguló con la propia camiseta de la joven, tras lo que trasladó su cuerpo y lo ocultó en una oquedad existente entre unas rocas, según la calificación fiscal.

Tony Alexander King fue detenido el 18 de septiembre de 2003 y tres días después fue encarcelado como presunto autor de las muertes de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, en cuya investigación se hallaron restos que coinciden con su perfil genético.


El británico Tony King, condenado a 36 años de prisión por la muerte de Sonia Carabantes

Elmundo.es

15 de noviembre de 2005

El británico Tony Alexander King ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Málaga a 36 años de prisión por el asesinato de la joven Sonia Carabantes, que murió estrangulada y golpeada en agosto de 2003 después de asistir a la Feria de Coín (Málaga).

Tony King -cuyo nombre originario es Anthony Alexander Bromwich- está acusado también del asesinato de Rocío Wanninkhof, la joven de Mijas (Málaga) muerta en 1999.

En la sentencia, el tribunal condena al procesado por el delito de asesinato con alevosía a 23 años, por agresión sexual a ocho años y cinco más de cárcel por detención ilegal, y le impone una indemnización de 300.000 euros para los padres de la joven -150.000 para cada uno de ellos-, informaron fuentes judiciales.

Además, no podrá acercarse en 15 años a la localidad de Coín o a aquel municipio donde residan los padres o hermanos de Sonia Carabantes.

King, que ha sido absuelto del delito de lesiones que pedía la acusación particular, cumplirá un máximo de 30 años de prisión.

La defensa ha anunciado que presentará un recurso contra la sentencia ante el Tribunal Supremo, que calificó de «corta» al ser de «doce folios para tantos años» de condena. El abogado defensor, Javier Saavedra, aseguró que está en «disconformidad absoluta» con la resolución.

Sonia Carabantes, de 17 años, desapareció en la madrugada del 14 de agosto de 2003 cuando regresaba a su casa tras asistir a la Feria de Coín, y su cadáver fue encontrado semienterrado en el término municipal de Monda (Málaga), tras cinco días de intensa búsqueda en la que participaron centenares de personas.

Agresión sexual

Tony Alexander King fue detenido el 18 de septiembre de 2003 después de que su compañera sentimental informara a la Policía de que había visto restos de sangre en su ropa en la noche en la que desapareció Sonia. Tres días después fue encarcelado como presunto autor de las muertes de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, en cuya investigación se hallaron restos que coinciden con su perfil genético.

El auto estima que a King, al que califica de «obseso», no le importó producir un «extraordinario» dolor a la víctima para satisfacer sus deseos sexuales

La sentencia considera probado que el 14 de agosto de 2003 Tony King esperó a Sonia en las proximidades de su domicilio. Cuando la joven se despidió de sus amigos, «salió súbitamente de su escondite de un árbol y la abordó con el propósito de hacerle objeto de tocamientos lascivos, la golpeó en el rostro, en la cabeza y en todo el cuerpo hasta dejarla semiinconsciente», reza la sentencia.

Continúa el auto explicando que King introdujo a la joven en el maletero de su coche y se trasladó a Monda; allí buscó un lugar «oscuro y solitario», colocó a Sonia en el asiento trasero del vehículo y la agredió sexualmente, mientras continuaba golpeándola, lo que le provocó graves lesiones internas y externas «capaces por sí solas de causarle la muerte» además de «grandísimo sufrimiento», según el testimonio de los médicos forenses que recoge la sentencia. Posteriormente, cogió la camiseta de Sonia y la estranguló hasta la muerte.

Posteriormente, ocultó el cadáver entre unas rocas de una explanada cercana y tiró parte de la ropa a un contenedor de basura.

«Sin compasión»

En opinión del tribunal, resulta evidente que el acusado, al golpear «salvajemente» a la joven hasta dejarla semiinconsciente, aceptó que podría matarla, «pero al proceder a su estrangulación buscó de manera directa el desenlace final, con todo lo que aparece su indudable ánimo de matar como elemento subjetivo del homicidio».

Además, considera probado que golpeó a su víctima «sin compasión» hasta reducirla a «alguien pasivo y sin posibilidad más que de una leve e inútil defensa» y que la estranguló cuando estaba «totalmente extenuada».

El tribunal cree que en este caso concurre la circunstancia específica de ensañamiento y muestra su convencimiento de que el fin último de King era el de buscar una satisfacción sexual «y seguidamente la muerte», para lo que no le importó producirle un «extraordinario» dolor que la mantuviera indefensa.

Respecto al delito de agresión sexual, la sentencia ve «evidente» el propósito «lúbrico» del procesado, al que define como un «verdadero obseso» que atentó contra la libertad sexual de la joven «tocando todas las partes íntimas de su cuerpo tras desnudarla».

No obstante, afirma que no es posible apreciar el delito de lesiones que imputaba la acusación particular, «ya que las lesiones producidas eran por sí capaces de producir la muerte», como aclararon en el juicio los médicos forenses.

Pruebas de peso

El testimonio de dichos expertos y las pruebas halladas en la calle y en el vehículo y otros objetos del británico «son prueba circunstancial pero de gran peso» para entender que Sonia «fue agredida primero, secuestrada después, agredida de nuevo, sometida a la agresión sexual y estrangulada como episodio final del relato».

Durante el juicio, Tony King reconoció que estaba en Coín el día que se produjo la muerte de la joven, aunque aseguró en que él no la agredió.

El británico afirmó que los asesinatos de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes y la desaparición de la María Teresa Fernández en Motril (Granada) en 2000 están relacionados y responsabilizó implícitamente de ellos a su compatriota Robert Graham. Además, acusó a Dolores Vázquez de «pagarlo todo».

Moderada satisfacción en la familia

La familia de Sonia Carabantes ha acogido con alegría la noticia de la condena, a pesar de que habían solicitado 44 años de cárcel. Encarnación Guzmán, madre de la joven, ha reclamado que King cumpla la pena íntegra.

No obstante, reclamará responsabilidad civil al Estado porque el británico, «siendo un criminal con condena» en el Reino Unido «estaba aquí y ni lo sabían, ni estaba controlado».

Tanto Encarnación como su marido, José María Carbantes [Carabantes], y un hermano de Sonia, acudieron al juicio de este caso y la madre, que junto al padre compareció como testigo, aseguró tras una sesión que estaba convencida de que King era culpable y admitió haber sentido un poco de odio hacia el procesado cuando se enfrentó a un testigo.


King asegura: «Vi a Dolores Vázquez apuñalar a Rocío y a Robert Graham cortarle el cuello»

Marta Sánchez / EFE – Elmundo.es

21 de noviembre de 2006

El británico Tony Alexander King ha declarado que vio cómo Dólores Vázquez apuñalaba a Rocío Wanninkhof en la espalda cuando ambos se encontraban en un vehículo en compañía de su amigo Robert Graham, quien posteriormente le cortó el cuello porque la joven seguía con vida.

King, que el lunes fue expulsado del juicio tras insultar al juez, fiscal y peritos, a los que llamó «delincuentes», ha podido declarar ante el jurado popular que le juzga en la Audiencia Provincial de Málaga después de que el presidente de la Sala le diese una segunda oportunidad.

El acusado ha reiterado su inocencia y ha alegado que, tras su detención en septiembre de 2003, confesó el crimen ante la Guardia Civil y el juez porque temía que lo matara el instituto armado.

Tony King ha pedido al tribunal ser sometido a una hipnosis para que se conozca la verdad del caso. Según su versión, su amigo Robert Graham le hipnotizó la noche en que murió Rocío Wanninkhof. Después, fueron a casa de Graham, quien dos días antes le dijo que lo visitara porque «solucionaría sus problemas de dinero». Allí, bebieron vino y consumieron drogas.

Después, casi a medianoche, se prestó a que su amigo le hipnotizara porque éste llevaba mucho tiempo sin hacerlo y quería practicar.

Cuando «empezaba a sentir el efecto de la hipnosis», mientras la luz estaba apagada, dijo que se presentaron tres personas en la vivienda: Dolores Vázquez, un conocido y otra persona, y que Graham le pidió que fuese al balcón, y cuando regresó ya se habían marchado. A continuación, el acusado ha explicado que recuerda que estaba sentado en el asiento del copiloto de un coche británico, con el volante a la derecha, y en él fueron hasta el lugar donde fue encontrado el cadáver de la joven. En los asientos de atrás, ha declarado, vio a Vázquez «apuñalando en la espalda a Rocío mientras se reía».

El acusado, que pidió al juez que le quitaran las esposas porque le molestaban -sólo se las aflojaron-, ha añadido que «obviamente ella (Rocío) no tenía nada en la parte de abajo porque Dolores (Vázquez) tenía las bragas en su mano».

Ha asegurado que el cadáver fue depositado cerca de Elviria en Mijas, y que él no participó en el traslado del cuerpo al paraje de Marbella en el que fue encontrado el 2 de noviembre de 1999.

King únicamente ha reconocido que estuvo en el lugar donde fue hallado el cadáver, aunque ha mantenido en todo momento su inocencia.

Implicación de terceras personas

Tanto la defensa como la acusación particular sostienen que en la muerte de Rocío Wanninkhof intervinieron terceras personas, y por ello han pedido la inclusión de informes periciales derivados del hallazgo en agosto de 2005 de una bolsa con las bragas de la joven a las puertas de la casa de su madre, Alicia Hornos, petición que fue denegada.

Sobre la posible intervención de terceros, King ha respondido a la acusación particular: «No soy responsable de nada», y ha aseverado que es «un cabeza de turco», si bien sólo ha relatado los hechos de los que culpa a Dolores Vázquez y Graham a preguntas de la defensa.

Éste es el segundo juicio por la muerte de Rocío Wanninkhof, tras el celebrado contra Dolores Vázquez, que pasó 17 meses en prisión por esta causa y fue exculpada tras la detención de King, cuyo perfil genético coincidía con las muestras halladas en el lugar donde desapareció la joven y en el que fue encontrado el cadáver de Sonia Carabantes cuatro años después.

King fue condenado a 36 años de cárcel por este último crimen, y también a siete años de prisión por el intento de violación de una joven en Benalmádena (Málaga).

Tras la intervención de King, ha sido citada a declarar Alicia Hornos, la madre de la víctima, quien ha reiterado que siempre ha pensado que el asesino de su hija «no es Tony King, sino Dolores Vázquez».

Hornos mantuvo en su comparecencia que las bragas que encontró en la puerta de su casa en agosto de 2005 eran las que llevaba su hija el día del crimen, el 9 de octubre de 1999, y «contienen el ADN de Dolores Vázquez y de Rocío».

La madre de la víctima, que prestó declaración como testigo en la segunda jornada del juicio, reiteró que su hija no conocía al británico Tony King, único acusado del crimen, y que «nunca se hubiera parado con alguien desconocido, porque era muy sensata».

El juicio comenzó este lunes con la selección del jurado. Poco antes, King llegaba a la Audiencia Provincial de Málaga y reiteraba su inocencia. Más de 130 periodistas de 40 medios de comunicación están acreditados para seguir este proceso, que está previsto se prolongue durante dos semanas, hasta al menos el día 1 de diciembre.


Un testigo dice que King conocía a Dolores Vázquez porque fue su jardinero

ABC.es

27 de noviembre de 2006

Un testigo que declaró hoy en el juicio por el asesinato de la joven de Mijas Rocío Wanninkhof el 9 de octubre de 1999 dijo que el británico Tony Alexander King le contó que conocía a Dolores Vázquez, porque fue su jardinero durante un tiempo.

Ronald William Pettit, citado a declarar por la defensa y vecino de Vázquez, confesó ante el jurado popular que el procesado se refirió a ella durante una conversación con otras dos persones, en la época en la que ésta estaba siendo juzgada por el crimen.

Sin embargo, los otros dos interlocutores, una mujer y un hombre que trabajaron con el testigo en una empresa de la Costa del Sol, no recordaron estos hechos ante la Guardia Civil.

Por su parte, el acusado ha confesado en el juicio que no conoce a Dolores Vázquez, exculpada de la causa tras pasar diecisiete meses en prisión, aunque ha mantenido que ella apuñaló por la espalda a Rocío mientras viajaban en un coche.

Tanto la defensa como la acusación particular coincidieron en que con estas declaraciones se confirma el vínculo entre el británico y Vázquez.

En la jornada de hoy también prestó declaración María Luisa Gallego, ex compañera sentimental del británico, quien señaló que King «se ponía muy nervioso» cuando quedaba con su amigo Robert Graham, que «le dominaba e influía».

Según su relato, convivió con sus hijas y el acusado durante seis meses, en los que se mostró «tranquilo» y en ningún momento le habló de sus antecedentes por agresión sexual y robo en Reino Unido.

La testigo comentó que el británico en alguna ocasión abandonó la casa por enfado, pero negó que llevara cuchillos cuando saliera, pese a que en su coche se hallaron tres armas blancas y se le intervino una escopeta de caza sin licencia.

Agregó que Tony King apenas le hablaba de su familia, aunque sí le confesó que había sufrido malos tratos por parte de su padre.

En la sexta jornada del juicio, un comandante de la Guardia Civil admitió que en la primera investigación que incriminó a Dolores Vázquez «pudo haber errores» de enfoque, aunque se desarrolló de manera «concienzuda».

El testigo manifestó que si las muestras de ADN que se tomaron en la colilla encontrada donde desapareció Rocío hubieran conducido en 1999 a Tony King, «las conclusiones de la investigación hubieran sido distintas».

El investigador insistió en que todas las pruebas objetivas y los restos orgánicos hallados tanto en el lugar del crimen, como en la zona donde se halló el cadáver inculpan a King, al tiempo que descartó cualquier relación con Dolores Vázquez.

También habló de un posible móvil sexual en el asesinato, al referirse a la confesión de King, quien reconoció que se acercó a Rocío porque «la vio atractiva y tuvo deseos de tocarla».

El británico, encarcelado desde el 21 de septiembre de 2003, se enfrenta a una petición fiscal de 26 años y nueve meses de prisión por los delitos de asesinato y agresión sexual en grado de tentativa, mientras que la acusación particular pide que se le imponga una pena de 20 años de cárcel.


El jurado concluye que Tony King asesinó a Rocío Wanninkhof pero que no lo hizo solo

Fernando J. Pérez – El País

14 de diciembre de 2006

Tony King asesinó con alevosía el 9 octubre de 1999 a Rocío Wanninkhof, pero «no fue la única persona» que participó en el crimen. Tras 11 días de vista oral y 13 horas de deliberación, el jurado del segundo juicio del caso Wanninkhof concluyó que el británico mató a la joven de Mijas, aunque el veredicto asume gran parte de las tesis de la acusación particular, que ha mantenido durante el juicio la implicación de Dolores Vázquez, condenada sin pruebas en el primer juicio y que pasó 17 meses en prisión. El jurado descartó que King intentara agredir sexualmente a Rocío.

El jurado se había encerrado a deliberar en un hotel malagueño el pasado martes a las 11.00. Encima de la mesa, las seis mujeres y cinco hombres tenían un documento redactado por el presidente del tribunal, el magistrado José María Muñoz Caparrós, con nueve tesis acerca de la implicación de Tony Alexander King en los hechos.

La poca cantidad de preguntas y la concisión con que estaban redactadas indicaban que la discusión no se prolongaría mucho. Sin embargo, la deliberación se interrumpió el martes a las 20.00, para reanudarse ayer a las 10.00. Esta falta de acuerdo dio ciertas esperanzas al abogado de King, Javier Saavedra, que ha basado su defensa en sembrar «dudas razonables» sobre el papel de su cliente en crimen.

Finalmente, el jurado comunicó sobre las 14.00 de ayer que tenía el listo el veredicto. A las 14.15 entró King en la sala del jurado de la Audiencia Provincial de Málaga y el portavoz del tribunal popular comenzó a desgranar uno a uno los puntos de la deliberación.

La sorpresa llegó en el primer punto, que consistía básicamente en el relato de hechos del fiscal, Antonio González. El representante del ministerio público sostuvo durante toda la vista que King era el autor único del apuñalamiento de Rocío Wanninkhof en Mijas y el traslado del cadáver. Según el fiscal, King llevó el cuerpo en primera instancia a un descampado de Mijas y finalmente al paraje marbellí de los Altos del Rodeo, a 32 kilómetros del lugar del crimen y donde fue hallado el cuerpo 24 días después, el 2 de noviembre de 1999.

«Una persona conocida»

El jurado, con siete votos a favor y dos en contra, aceptó esta versión, pero introdujo una modificación fundamental: King «no fue la única persona» que participó en el crimen. Los miembros del tribunal basan este veredicto en primer lugar en un pañuelo de papel con manchas de sangre de Rocío hallado en el lugar del asesinato. Según el jurado, este pañuelo le fue ofrecido a la joven «por una persona conocida».

Además, el reguero de sangre que dejó el cadáver al ser llevado a un montículo próximo al lugar del crimen indica, para el jurado, que otras personas arrastraron el cadáver junto con King, cuyos restos de ADN fueron encontrados tanto en el sitio del asesinato como en el lugar donde fue abandonado el cuerpo sin vida de Rocío.

Precisamente, el jurado estima que, en la zona de Los Altos del Rodeo, el cadáver fue arrojado por encima de una valla, lo que requirió el concurso de más de una persona. Además, en ese lugar, un tío de Rocío pensaba abrir un negocio de hostelería. Según el tribunal popular, el hecho de que el cadáver de Rocío fuera abandonado en esa zona, de difícil acceso, indica que los autores del crimen querían hacer daño a la familia.

Esta modificación sustancial se vio reforzada en el punto séptimo. Por cinco votos contra cuatro el jurado se mostró de acuerdo con la tesis expuesta por el abogado de King de que el británico actuó «acompañado de otras personas». La familia Hornos, que durante la vista oral ha mantenido que Rocío fue asesinada por Dolores Vázquez, ex compañera sentimental de la madre de la víctima, acogió con alborozo este veredicto.

El jurado fue unánime al señalar que King cometió el crimen con alevosía, ya que se aprovechó de que Rocío estaba aturdida después de que el británico la golpeara, y estuvo de acuerdo sin fisuras en considerar un agravante que el ataque se produjera en un descampado poco iluminado. Además, todos los miembros rechazaron que el acusado tuviera las facultades mentales alteradas en el momento del crimen. Finalmente, el tribunal popular se opuso a la solicitud de un indulto para King.

Después de que el jurado desechara la acusación de tentativa de agresión sexual que imputaban a King tanto el fiscal como la acusación, llegó el momento de fijar las peticiones de pena para el británico, en prisión desde el 18 de septiembre de 2003 por el asesinato de la joven Sonia Carabantes. El ministerio público solicitó 20 años de cárcel, al igual que la acusación, que insistió en que King cumpla íntegramente su condena «como los terroristas». Por su parte, el abogado solicitó la pena mínima en caso de asesinato, 15 años, ya que «no es lo mismo ser autor de un delito que ser coautor».


El Supremo confirma la condena de 36 años a Tony King por el asesinato de Sonia Carabantes

EFE – ABC.es

14 de diciembre de 2006

El Tribunal Supremo ha confirmado hoy la sentencia de la Audiencia Provincial de Málaga que condenó a 36 años de prisión al británico Tony Alexander King por el asesinato de la joven Sonia Carabantes, que murió estrangulada en agosto de 2003 después de asistir a la feria de Coín (Málaga).

Así lo acuerda la sala de lo penal del Alto Tribunal en una sentencia notificada hoy que desestima el recurso de casación que King interpuso contra la dictada por la Audiencia malagueña en noviembre de 2005, que le impuso esa pena de prisión además de la prohibición de volver a esta localidad durante quince años.

Un jurado popular declaró ayer a King culpable del asesinato de la joven de 19 años de Mijas (Málaga) Rocío Wanninkhof, cometido el 9 de octubre de 1999, aunque apuntó que este crimen contó con la participación de terceras personas.

El Supremo rechaza todos los argumentos del recurso, en el que alegó, entre otras cuestiones, que no hubo ensañamiento ni alevosía en la actuación delictiva de King. Establece que «el acusado causó a Sonia males objetivamente innecesarios» para matarla «aumentando el dolor o sufrimiento de la víctima, lo cual integra los elementos objetivos del ensañamiento».

El tribunal le condena a 23 años de cárcel por un delito de asesinato, a 8 por agresión sexual y a 5 años por detención ilegal, además de al pago de una indemnización de 300.000 euros para los padres de la joven -150.000 para cada uno de ellos- por daños morales.

Cómo se cometió el crimen

Sonia Carabantes, de 17 años, desapareció en la madrugada del 14 de agosto de 2003 cuando regresaba a su casa tras asistir a la Feria de Coín, y su cadáver fue encontrado semienterrado en el término municipal de Monda (Málaga) tras cinco días de intensa búsqueda en la que participaron centenares de personas.

Según el fallo, King esperó escondido a la joven en las proximidades de su casa de Coín y la abordó y golpeó «en todo el cuerpo» hasta dejarla semiconsciente, tras lo cual la introdujo en el maletero de su vehículo y la trasladó hasta un paraje solitario del término municipal de Monda.

Una vez en el lugar, sentó a la joven en el asiento trasero del coche, la desnudó y realizó tocamientos a la vez que la golpeaba en la cabeza y tronco, ocasionándole numerosas lesiones «capaces por sí solas de causarle la muerte».

Posteriormente, y según los hechos probados, la estranguló con la camiseta que llevaba la joven ya inconsciente, lo que le produjo la muerte, y trasladó su cadáver a una explanada próxima, donde lo ocultó entre unas rocas.

Culpable también del asesinato de Rocío Wanninkhof

El británico Tony Alexander King escuchó ayer el veredicto del jurado popular por el crimen de Rocío Wanninkhof, que concluyó que asesinó a la joven en 1999 con la participación de terceras personas. En este caso, el jurado ha excluido la agresión sexual en el crimen, por lo que la fiscalía y la acusación particular solicitaron una pena de 20 años de cárcel y la defensa la mínima de 14 años.


Tony King, condenado a 19 años de cárcel por el asesinato de Rocío Wanninkhof

EFE – ABC.es

21 de diciembre de 2006

El británico Tony Alexander King ha sido condenado hoy por la Audiencia de Málaga a 19 años de cárcel por el asesinato de la joven de Mijas Rocío Wanninkhof, que murió tras sufrir nueve puñaladas cuando regresaba a su casa el 9 de octubre de 1999.

En la sentencia se le impone la pena de 19 años por el delito de asesinato con la agravante de despoblado y una indemnización de 210.000 euros para la madre de la víctima, Alicia Hornos, y de 42.000 euros para los dos hermanos de la joven.

Este fallo se produce ocho días después de que un jurado popular declarase a King culpable del crimen de Rocío Wanninkhof, que murió tras recibir ocho puñaladas en la espalda y una en el pecho izquierdo, en un descampado que estaba oscuro y ubicado en el núcleo de población de La Cala de Mijas.

El juez considera como hechos probados que King se acercó a la joven con un arma blanca que se la puso en el cuello para amedrentarla y la condujo a una explanada para que no fueran vistos; pero como ella se resistió, le propinó un fuerte golpe en la cara, le hizo un corte en el cuello y posteriormente la apuñaló en el abdomen.

Tras inmovilizarla, y sin que la joven pudiera defenderse debido a su situación de debilidad, «le asestó al menos ocho puñaladas en la espalda, cinco de ellas muy agrupadas», que al afectar a órganos vitales le causaron un hemoneurotórax masivo y shock hipovolémico que determinaron su muerte.

Otras personas presenciaron el crimen

En la sentencia, el magistrado indica que el acusado, «en compañía de otras personas que habían estado presentes y que han quedado indeterminadas, arrastraron el cuerpo por un terraplén hasta una explanada».

Posteriormente, se dieron a la fuga, pero regresaron para coger el cuerpo y trasladarlo hasta la zona de «Elviria» de Marbella, donde permaneció un tiempo hasta que «en fecha no determinada» lo depositaron en la urbanización «Altos del Rodeo», lugar donde fue descubierto el cadáver el 2 de noviembre de 1999.

En el fallo se señala que el británico se acercó a Rocío «con el ánimo de matarla», que se evidencia por el empleo del arma y los diversos golpes que le propinó aprovechando la indefensión de la víctima. Para avalar el extremo de que el acusado «no actuó solo», el jurado entendió que el pañuelo de papel manchado de sangre que apareció en el lugar del crimen fue ofrecido por una persona conocida por la víctima y que el reguero rectilíneo de sangre hacía pensar que el cuerpo fue transportado por varias personas.

Segundo juicio por la muerte de Rocío

El juicio contra Tony King es el segundo que se celebra por el asesinato de la joven de Mijas, después de que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía declarase nula una primera sentencia por este caso, debido a la falta de motivación del veredicto que declaró culpable en septiembre de 2001 a Dolores Vázquez, que quedó exculpada de la causa tras pasar diecisiete meses en prisión.

El británico se declaró inocente en el juicio, y pese a las distintas versiones que dio sobre el crimen, nunca negó que estuviera presente en el lugar donde fue asesinada Rocío. King, preso desde el 21 de septiembre de 2003, está condenado a 36 años de cárcel por el asesinato de la joven de Coín (Málaga) Sonia Carabantes en agosto de ese año y a siete años más de prisión por el intento de violación en 2001 de una joven en Benalmádena (Málaga).


El tribunal confirma la condena a Tony King por el «caso Wanninkhof»

Fernando J. Pérez – El País

28 de abril de 2007

Al criminal más conocido de la Costa del Sol le ha vuelto a fallar la estrategia de defensa. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) desestimó íntegramente el pasado jueves el recurso de apelación presentado por el abogado de Tony Alexander King contra la condena a 19 años de prisión por el asesinato de la joven de Mijas (Málaga) Rocío Wanninkhof que le impuso la Audiencia Provincial de Málaga tras un juicio con jurado en diciembre de 2006. El alto tribunal andaluz, en una sentencia que puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, rechazó uno por uno los argumentos del letrado de King, Javier Saavedra, quien, entre otras alegaciones, acusó de «falta de imparcialidad» al magistrado presidente del jurado, José María Muñoz Caparrós.

El pasado diciembre, el jurado consideró probado que la noche del 9 de octubre de 1999, King, de nacionalidad británica, abordó a Rocío Wanninkhof, de 19 años, en una carretera solitaria, aislada y mal iluminada y la amenazó con un cuchillo en el cuello para forzarla a ir a una explanada alejada de la carretera. La joven se resistió y King, de 41 años, le propinó un puñetazo en la cara y, una vez aturdida, le asestó ocho puñaladas en la espalda que resultaron mortales. El británico ocultó el cadáver de Rocío en un descampado cercano, y días después, tras formarse cuadrillas para buscar a la joven, lo volvió a trasladar a una zona vallada y de difícil acceso en la urbanización marbellí de Altos del Rodeo. El cuerpo de la joven fue encontrado la mañana del 2 de noviembre de 1999.

Opiniones gratuitas

El abogado de King interpuso un recurso en el que denunciaba que la Audiencia había infringido las normas y garantías procesales y había vulnerado el derecho a la presunción de inocencia de su cliente. El letrado pretendía que se declarara nulo el juicio oral por «contaminación y falta de imparcialidad del magistrado-presidente del Tribunal del Jurado», que, según él, había dispensado «desigualdad de trato (…) a la defensa respecto de las otras partes». El TSJA reprocha a Saavedra la «gratuidad de tal opinión» ya que en su escrito no concreta ninguna situación de presunta desigualdad. Además, el alto tribunal andaluz, tras visionar los siete DVD del juicio, considera «irreprochable» la actuación de Muñoz Caparrós.

Otro argumento de Saavedra para anular la sentencia era que un miembro del jurado había alegado su «prejuicio sobre la culpabilidad del procesado», lo que implicaría una «falta de imparcialidad». El TSJA, tras hacer constar el «hecho sorprendente» de que Saavedra no identifica en su escrito al miembro del tribunal popular sospechoso de parcialidad, afirma que en el acta de constitución del jurado, suscrita por el propio letrado, «no es posible hallar ninguna anomalía». El TSJA rechaza finalmente que se vulnerara la presunción de inocencia de Tony King, condenado también a 36 años por la agresión sexual y el asesinato de la joven de Coín Sonia Carabantes, en 2003.


La hija de Tony King muere tras ser rescatada de una piscina de Mijas

Juan Cano – Diariosur.es

5 de septiembre de 2007

La hija del británico Tony Alexander King -condenado por los asesinatos de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes-, y su ex mujer Cecilia Matilde ha fallecido en el Hospital Materno Infantil tras ser rescatada de la piscina privada de una vivienda en Mijas. La pequeña sólo tenía 10 años, según confirmaron a este periódico fuentes cercanas al caso.

Los hechos ocurrieron el pasado sábado sobre las 14.00 horas en una vivienda de la zona de Calahonda. El servicio de emergencias sanitarias 061 recibió una llamada de auxilio en la que se informaba de un ahogamiento. El aviso se transmitió también a la Policía Local de Mijas, que envió a una patrulla.

Los dos agentes que llegaron a la casa pudieron comprobar que se trataba de una niña que, al parecer, había caído a la piscina de la vivienda, según apuntaron otras fuentes consultadas. La menor estaba inconsciente. De su nariz emanaba un pequeño hilo de sangre. En la casa se encontraban la madre de la menor y un hombre.

Los policías intentaron reanimarla mientras llegaban los efectivos del 061. Ante la gravedad de su estado, los médicos del servicio de emergencias solicitaron su inminente traslado a un hospital en un medio más rápido que la ambulancia, por lo que se dispuso su evacuación en un helicóptero del 061.

La aeronave aterrizó junto a la venta La Butibamba y trasladó a la pequeña al Hospital Materno, donde ingresó en estado crítico. No pudo salir adelante. La niña murió durante la madrugada del domingo al lunes. Fuentes cercanas al caso señalaron que la madre, Cecilia Matilde King, autorizó la donación de órganos de la menor.

Causa de la muerte

Fuentes del servicio de emergencias 112 informaron el sábado de que la menor presentaba aparentes signos de disnea -insuficiencia respiratoria-, por lo que el ahogamiento se baraja como la hipótesis más probable de la muerte, aunque la causa del óbito está pendiente del resultado final de la autopsia. La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación del suceso.

La pequeña nació en Inglaterra en 1997 fruto del matrimonio entre King y Cecilia Winfield Pantoja, que tomó el apellido de su marido. La familia se asentó en la localidad de Sutton, al sur de Londres, y poco después se trasladó a la Costa del Sol, donde la pareja se separó.

Fue precisamente Cecilia King la que denunció a su ex marido el 12 de septiembre de 2003 por los crímenes de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof, primero a la policía inglesa y luego, a la española. Tony King fue detenido una semana después. Ahora, acumula condenas de 36 años de cárcel por el asesinato de Sonia Carabantes, 19 por el de Rocío Wanninkhof y siete por un intento de violación en Benalmádena.


La hija de Tony King y otros misterios

Francisco Pérez Abellán – Libertaddigital.com

7 de septiembre de 2007

Me informo en Libertad Digital de la sorprendente muerte de la hija del asesino Tony King. Es una noticia triste e inquietante. King es, como todos recuerdan, ese criminal que vino de un barrio de Londres con sus maneras de estrangulador. En su tierra natal llevaba a las mujeres hasta los umbrales de la asfixia, pero no se sabe que diera muerte a ninguna. En cambio, en España se transformó en «matador», y se le imputan los asesinatos de Sonia Carabantes y Rocío Wanninkhof.

King cumple condena en la cárcel, y no ha podido asistir al entierro de su hija de diez años, extrañamente ahogada en la piscina de su casa de Mijas, donde vivía junto a su madre, Cecilia.

En Londres, King era Tony Bromwich. Se cambió el nombre para despistar y comenzar una nueva carrera de crímenes sin el peso molesto del pasado. También era el Estrangulador de Holloway, un barrio pequeño burgués donde las chicas eran asaltadas por la espalda y se rendían a la acometida de un cable eléctrico que hacía lazo en el cuello.

King salió libre gracias a la comprensión de los hombres buenos y empezó una nueva vida casándose con Cecilia, a la que hizo una hija, ahora ahogada en un charco de cloro. Viajaron a España en una luna de miel y de sangre, y casi enseguida King volvió a las andadas, sin que le descubrieran, ebrio de tóxicos y sacudido por la insatisfacción.

Le descubrieron por una confidencia que se atribuye al entorno de la ex mujer. De pronto, Cecilia, separada del asesino, recordó una noche de agua revuelta, ropa inusualmente lavada y arañazos en la piel. King había necesitado doble centrifugado para quitarse la pringue del crimen la noche en que murió Rocío Wanninkhof.

Lo más misterioso es que King, cuando fue interrogado y acusado de tanta muerte, gritó que temía por la vida de su hija, la que ahora descansa en el pabellón de la muerte. La Guardia Civil investiga su fallecimiento por si hubiera intervención de terceros, pero entre tanto el cadáver ha sido licenciado por el juez, tras ceder su madre los órganos para trasplantes. Así, esa muerte, dentro del dolor, obrará el milagro de dar vida a un puñado de niños.

La hija de King ha muerto, como las víctimas de su padre, y su estela la pisan los investigadores en busca de posibles tramas ocultas. En el crimen, la casualidad no existe.

Pensemos en esa Cecilia de origen hispano casada con el guapo monstruo de Holloway, que vive angustiada la gestación de una criatura y acaba separada del padre por una convivencia imposible. Da a luz una niña que crece en un matrimonio que se hace pedazos mientras las jóvenes andaluzas, en un perímetro exagerado con centro en Mijas, sufren agresiones, abusos, violaciones, desapariciones y asesinatos.

King dice amar a su hijita, pero no actúa como un padre. Finalmente, se pierde como un perro callejero en los refugios de los coches abandonados, en las noches de alcohol. Encuentra nueva pareja con hijas de otro, adolescentes que tienen la misma edad que las víctimas.

King probablemente miente cuando dice tener miedo por la vida de su hijita, pero sin embargo acierta, porque la niña muere casi una mocita, en la piscina bien conocida de su propia casa. Volvamos a esa Cecilia atormentada por tanta muerte. Cae sobre ella el terror de las chicas asesinadas por el que fue su marido, y ahora se le va el propio fruto de sus entrañas, en este verano de misterios.

¿Por qué decía King que temía por la vida de su hija? ¿Manejaba algún dato en su jerga incoherente? King sabe y calla de varios crímenes. ¿Ha dejado un cabo suelto que le amenaza?

Raro asunto el que un cómplice torture al criminal en el cuerpo de su hija, pero el caso Wanninkhof ha demostrado sobradamente que sólo es la punta de un iceberg. La ex esposa tuvo el valor de casarse con el joven King, que cambió de nombre, convencida de que todo se arreglaría en España, que fuera la tierra prometida. Ahora se ve envuelta en la vorágine que ella ha exigido blanca y rosa, como en un entierro surrealista, en un nuevo giro del destino. Impresiona el valor de repartir los órganos que salvarán a otros niños. Pero resulta increíble la acumulación de tanta tragedia: casarse con un estrangulador, divorciarse del asesino y asistir a la muerte de la hija. El caso Wanninkhof se retuerce en su sepultura de papel.

Con todo, ha sido un verano de cosas insólitas, como la del atraco madrileño, en pleno día, en la calle Serrano, donde cuatro asaltantes, uno de ellos en bañador y con gafas de sol, intentaron un salvaje alunizaje. Hemos tenido un agosto en el que se peinó la Península en busca del rastro de Ylenia, otra niña de cinco años desaparecida en Suiza, mientras no se apagan los ecos del misterio Madeleine. Y se emite en Austria la nueva entrevista de Natascha Kampusch, la chica que pasó ocho años en manos de su secuestrador, que, al escaparse ella, se tiró al tren.

Natacha ha engordado, suspira por la amistad y descubre miradas de deseo. En su país apenas puede pasear sin sufrir el acoso de la curiosidad, por eso la entrevista contiene imágenes de la secuestrada paseando por Barcelona, confiada en las Ramblas, haciendo fotos en la Sagrada Familia. Una joven con un punto de sobrepeso que todavía se mueve como un buzo fuera del agua.

El misterio que nos atenaza forma parte de la imprevisión. Un atraco con un agresivo ladrón golpeando el cristal de la joyería con una maza mientras se coloca las gafas negras de Reservoir Dogs; la muerte en la piscina, que es demasiada muerte, donde mueren los niños en verano; el rastro de cadáveres que olfatean los perros del caso Madeleine entrenados en Inglaterra; la joven delicada que combate la ansiedad con dulces catalanes. Natascha ha visitado la tumba de su secuestrador, y cada vez siente más pena por su alma frágil. Quiere quedarse con la casa donde estuvo encerrada, y los rumores la señalan como liberada de necesidades económicas gracias a los beneficios de la publicidad.

Extraño mundo éste, en el que lo único seguro es que a la hija de King no la ha matado su propio padre.


El Supremo confirma la condena a Tony King por el caso Wanninkhof

Elcorreoweb.es

14 de septiembre de 2009

El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la condena de diecinueve años de cárcel impuesta al británico Tony Alexander King por el asesinato de la joven de Mijas (Málaga) Rocío Wanninkhof, quien murió tras recibir nueve puñaladas el 9 de octubre de 1999.

Así lo ha acordado la sala de lo penal del Alto Tribunal en una sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, en la que desestima el recurso que King interpuso contra la dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que confirmó la condena a diecinueve años que le había impuesto en diciembre de 2006 la Audiencia de Málaga tras el veredicto de culpabilidad de un jurado.

El TSJA estableció el pasado mes de abril que el veredicto de culpabilidad del jurado estaba «suficientemente motivado», al existir «una carga incriminatoria tan nítida y tan fácilmente identificable» que no cabe duda de cuáles fueron las razones por las que se llegó a la conclusión de que los hechos sucedieron tal y como se narraron en la sentencia.

Según el TSJA, la «trascendencia» de la declaración de King durante la instrucción, en la que confesó ser autor directo del crimen, viene corroborada por hechos o indicios «de gran relevancia» como los restos biológicos del acusado en el lugar del crimen, el conocimiento exacto de los lugares donde se perpetraron o el paralelismo de los hechos con otros por los ya que había sido condenado.

El 13 de diciembre de 2006 King fue declarado culpable del asesinato de Rocío Wanninkhof, quien recibió nueve puñaladas, ocho de ellas en la espalda, que le causaron la muerte.

El británico fue condenado en el segundo juicio por este caso, después de que la primera sentencia se declarara nula por falta de motivación del veredicto, que consideró culpable a Dolores Vázquez, exculpada después tras pasar diecisiete meses en prisión.

La sentencia de la Audiencia de Málaga recordaba en los fundamentos de derecho la tesis del jurado de que el acusado «no actuó solo, sino en compañía al menos de dos personas, a pesar de que le atribuye la autoría fundamental del crimen».

Al respecto el TS indica que «con independencia de la presencia o participación de otras personas se describe (en el objeto del veredicto considerado probado por el jurado por mayoría de 7-2) una actuación del acusado de autoría en sentido estricto del artículo 28 del Código Penal, al señalarse al mismo como la persona que asestó a Rocío las puñaladas que ocasionaron su muerte».

El condenado también alegó ante el Supremo que uno de los miembros del tribunal del jurado no debió formar parte del mismo al haber reconocido a preguntas de la defensa su prejuicio sobre la culpabilidad del acusado, lo que no estima el TS.

La sentencia del Alto Tribunal, de la que ha sido ponente el magistrado Juan Ramón Berdugo, añade que «la existencia de una cierta presión social, más o menos intensa, que puede acompañar a numerosos crímenes a causa de sus especiales y a veces morbosas características, no puede entenderse que constituye, en todo caso y sin más aditamentos, un impedimento para la emisión de un veredicto imparcial por parte de los jurados siempre que éstos se encuentren en condiciones de decidir con libertad».

King está condenado además a 36 años de cárcel por el asesinato de la joven de Coín (Málaga) Sonia Carabantes en agosto de 2003 y a siete años más de prisión por el intento de violación en 2001 de una joven en Benalmádena (Málaga).


Tony King, el asesino que nadie olvida

A. Salazar / J. Cano – Diariosur.es

18 de agosto de 2013

Es posible que los lectores no recuerden a Anthony Bromwich, pero seguro que no olvidan a Tony Alexander King. Una década después de la muerte de Sonia Carabantes y de la investigación policial que acabó relacionando su crimen con el de Rocío Wanninkhof, el nombre del británico resuena aún en la memoria de los malagueños. King sigue cumpliendo condena por los asesinatos de las dos jóvenes y por el intento de violación de una mujer. Pero su macabra historia, más propia de una rocambolesca película de terror, forma ya parte de la crónica negra de la provincia.

La noticia de su detención y los posteriores juicios que protagonizó levantaron una expectación mediática sin precedentes hasta el momento, acaparando las primeras planas de la prensa nacional y del Reino Unido. Las pruebas de ADN que lo situaron en la escena del crimen de Rocío Wanninkhof también dieron un vuelco al caso de la joven mijeña, y sirvieron para exculpar a la que hasta entonces era la principal acusada y que ya había sido condenada por un jurado popular, Dolores Vázquez. Aunque esto no le sirvió para resarcirse del escarnio público al que fue sometida y de un calvario en los tribunales que la llevó a pasar 17 meses en la cárcel. Y todo, gracias a una serie de casualidades.

Sonia Carabantes (17 años) desaparece en la madrugada del día 14 de agosto después de acudir a la feria de Coín, hace ahora diez años. Sus padres la vieron por última vez a las diez de la noche del día anterior, mientras se peinaba para salir. Nunca volvió a casa. Al día siguiente, los padres dan la voz de alarma y se temen lo peor al encontrar a pocos metros de su casa un charco de sangre junto a su bolso, un zapato y su móvil.

Después de seis días de búsqueda, hallan el cuerpo sin vida de la joven desnudo y semienterrado por unas grandes piedras en un barranco entre Coín y Monda. Los restos de piel bajo las uñas de Sonia sirven para sacar la información genética del asesino.

La clave de la colilla

Cuando los investigadores pasan los rasgos de ADN por la base de datos policial se encuentran con la sorpresa más inesperada: Coincide con el de una colilla de la marca Royal Crown encontrada junto al cuerpo de Rocío Wanninkhof cuatro años atrás. Pero aún no tenían un nombre al que vincular las pistas. Las noticias de los hallazgos en el caso de Sonia ayudan a que la exmujer de Tony King confirme sus sospechas. Acude a la policía para contar que la noche en la que murió Rocío Wanninkhof volvió con la ropa manchada de sangre y cree que también podría estar relacionado con la muerte de la joven de Coín. En esos momentos, King vivía con una nueva pareja en Alhaurín el Grande, donde trabajaba de camarero, aunque ella nunca desconfió de él. Durante los últimos seis años en España había llevado una doble vida.

La Policía Nacional arresta a Tony King el 18 de septiembre y confiesa el crimen de Sonia. Días más tarde, al ser interrogado por la Guardia Civil, también se declara culpable de la muerte de Rocío Wanninkhof y asegura que actuó solo. En ambos casos, todo apunta a que el móvil fue sexual, aunque ninguna de las chicas fue violada. Empiezan a surgir datos de una personalidad psicopática y un pasado de violencia en el que fue a prisión en el Reino Unido por la muerte del hombre que violó a su hermana.

Durante los juicios posteriores -el de Sonia, en octubre de 2005 y el de Rocío, en noviembre de 2006- King se retracta de las confesiones y cambia de versión sobre su implicación en varias ocasiones. Incluso intenta inculpar a su amigo, Robert Graham, a quien contó que había matado a Rocío Wanninkhof, y de vincular de nuevo a Dolores Vázquez en los dos crímenes. Pero la Guardia Civil encuentra una nueva prueba de ADN de King en unos plásticos cerca del cadáver de la joven mijeña.

55 años por asesinato

King es condenado en total a 62 años de prisión, 36 por el asesinato de Sonia Carabantes, 19 por el asesinato de Rocío Wanninkhof (55 en total) -aunque la sentencia sostiene que no lo hizo solo- y 7 más por el intento de violación de otra joven en Benalmádena. Pese a la exculpación judicial de Dolores Vázquez, la madre de Rocío, Alicia Hornos, defiende que la que fuera su pareja sentimental está relacionada. Las cartas de King a Hornos desde la cárcel mantienen viva su hipótesis.

King lleva entre rejas desde que fue arrestado en septiembre de 2003. Tras pasar unos meses en la prisión de Alhaurín en el módulo de aislamiento para evitar posibles agresiones tras recibir amenazas, fue trasladado a la de Albolote (Granada) en julio de 2004. Allí recibe el mayor mazazo personal en estos años. Su hija menor de diez años, fruto de su primer matrimonio, fallece ahogada en una piscina en septiembre de 2007. Es la única ocasión en la que se le permite salir de la cárcel para acudir al funeral que tiene lugar en Parcemasa, en Málaga.

En julio de 2008 le trasladan a la cárcel de máxima seguridad de Herrera de la Mancha, en Ciudad Real. Su abogado, Javier Saavedra, asegura que lleva una vida normal en la prisión y que mantiene su inocencia. «Piensa que está allí por algo que no ha hecho», explica. En el caso de Rocío no entiende cómo en la sentencia se dice que no actuó solo y sin embargo es el único que está condenado; mientras que en el de Sonia, afirma que no recuerda nada, pero que piensa que no lo hizo. Lo que sí es cierto es que aún le queda por delante una larga estancia a la sombra.


Tony Alexander King

Datos extraídos del programa radiofónico «La Noche» de Cadena COPE.

Esta noche vamos a hablar de dos asesinatos separados en el tiempo y en el espacio, dos asesinatos que en un primer momento no parecían tener vinculación alguna, pero sorprendentemente al final se descubrió que había un nexo de unión entre ambos crímenes; ese nexo no es otro que el británico Tony Alexander King, el asesino.

Vamos a conocer la historia de manera cronológica, y por tanto, ordenada. El primer nombre propio, el de la joven Rocío Wanninkhof. ¿Cómo se produce su desaparición? [El presentador, Adolfo Arjona, al periodista José Manuel Frías]

Rocío, una chica de diecinueve años, vivía con su madre en una casa en Mijas, un municipio a pie de playa en la provincia malagueña. El 9 de octubre de 1999, por la tarde, la muchacha fue a visitar a su novio. Él vivía en un núcleo cercano a la cala de Mijas. A eso de las nueve y media de la noche, Rocío salió en dirección a su casa. Desde ese momento se le perdió la pista.

Sería a la mañana siguiente cuando su madre, Alicia Hornos, empezaría a preocuparse al notar que su hija no había vuelto. Aún así, la situación no fue desesperante porque la noche anterior había habido feria y la chica pensaba ir, por lo que cabía la posibilidad de que a la vuelta se hubiera quedado a dormir en casa de alguna amiga.

La tragedia llegó cuando esa tarde, estando Alicia paseando por las inmediaciones, encuentra unas zapatillas deportivas que reconoce como las de su hija. Lo peor es que había manchas de sangre en el suelo.

A partir de ese momento entró en juego la investigación por parte de la Guardia Civil, ¿no?

Alicia Hornos pone rápidamente el asunto en conocimiento de la Benemérita y se comprueba que, efectivamente, tanto las zapatillas como la sangre corresponden a Rocío Wanninkhof.

La investigación fue arrojando luz en algunos aspectos. La agresión se pudo producir a eso de las diez de la noche. El encuentro de la chica con el criminal habría sido en la calle. Este debió golpearla, lo que produjo una marca de sangre desde esa zona hasta el descampado, donde apareció el calzado. Sobre las huellas de sangre aparecieron las de un vehículo de mediano tamaño con el que habría sido trasladado el cuerpo de Rocío a otro lugar. De hecho, esta hipótesis coincide con el testimonio de un taxista que aquella misma noche, a las diez, escuchó un grito espeluznante mientras paseaba por aquella zona en la que un todoterreno se encontraba mal aparcado sobre la acera. Aquel grito, casi con toda seguridad, era el de Rocío Wanninkhof.

El 17 de octubre de 1999 comenzó con un rastreo organizado por la Guardia Civil en el que participó un buen número de voluntarios. La operación terminó con la peor de las noticias. El 2 de noviembre aparecía el cadáver de Rocío en un descampado situado entre Marbella y San Pedro de Alcántara. El cuerpo, en avanzado estado de descomposición, mostraba marcas de repetidos apuñalamientos. Junto al cadáver se encontraron dos bolsas de basura conteniendo las prendas de la muchacha, y sorprendentemente una pegatina de las repartidas durante los rastreos, por lo que se empezó a sospechar de que el asesino o de que la asesina era alguien cercano a la familia.

¿Cómo trascurrió la investigación posterior al descubrimiento del cadáver?

Rápidamente empezaron a realizar interrogatorios a las personas de las que se podía sospechar. La primera fue el propio novio de la víctima, Antonio José Jurado. De él resultaba extraño que la noche de los hechos no acudiera a la feria y se quedara dormido, pero finalmente se pudo demostrar que él no tenía culpa y quedó libre de todo cargo. Y la siguiente persona sospechosa fue Dolores Vázquez, expareja de Alicia Hornos. A ella sí que se le hizo un seguimiento intenso, con vigilancia, con intervención telefónica, porque Alicia estaba convencida de que ella era la asesina. Aquello provocó que todas las miradas de la justicia se centraran sobre ella.

¿Tú crees que quizá el problema radicó en que fue tal la alarma social que provocó este crimen que se aceleraron demasiado los protocolos a la hora de culpabilizar en este caso a Dolores Vázquez?

Sí, sin duda. El asesinato de Rocío Wanninkhof fue tan mediático que posiblemente el asunto se les fue de las manos a las autoridades. Dolores, sin más pruebas que la de ser expareja de Alicia y de llevarse mal con ella, fue detenida y pasó a prisión preventiva. Durante los interrogatorios que se le realizaron ella no sólo negó los hechos, sino que dio una coartada sobre aquella noche en la que estuvo al parecer a cargo de su madre realizando llamadas desde su domicilio que podían comprobarse mediante la factura telefónica.

Pero poco después, la Fiscalía aportó una prueba asegurando que en el cadáver de Rocío Wanninkhof se encontró un par de fibras que eran idénticas a las de la ropa de deporte que solía usar la acusada. Aquello supuso no solo la denegación de la libertad provisional, sino una acusación rotunda por parte de los medios de comunicación y de la opinión pública.

Para resolver el enrevesado enigma, el laboratorio de investigación criminalista de la Guardia Civil decidió hacer un segundo análisis de las fibras, descubriendo que había existido un error. Ahora, el ADN evidenciaba que dichas fibras, las de la ropa de Dolores y las del cuerpo de Rocío, eran diferentes. Aún así, el juez instructor volvió a denegar la petición de libertad de la acusada, poniéndose en marcha los entresijos del polémico juicio a Dolores Vázquez. ¿Cómo fue aquel juicio?

Este juicio contó con un jurado popular posiblemente contaminado por la avalancha de información mediática en la que ya se había condenado prácticamente a Dolores y en el cual la Fiscalía no llegó a exponer más pruebas que la de la anterior relación entre la acusada y la madre de la víctima. Pero ni las fibras encontradas en el cuerpo de la muchacha pertenecían a Dolores ni las huellas halladas en las bolsas de plástico eran de ella. Tampoco las del vehículo correspondían a su Toyota. Se acreditó además por medio de testigos y del recibo telefónico que la mujer había estado en casa toda la noche, exceptuando el momento en que salió a tirar la basura y a comprar tabaco en un establecimiento cercano.

Da la impresión de que todas las pruebas apuntaban precisamente a la inocencia de Dolores Vázquez…

Sí, eso parece. Los únicos testimonios adversos fueron, por ejemplo, los de una empleada que trabajaba en el domicilio de Dolores y que aseguró que la acusada clavó un cuchillo en el cartel de búsqueda de Rocío. Otra persona que testificó en su contra fue la dueña del restaurante en el que compró tabaco; comentó que Dolores aparentaba estar muy nerviosa, casi sin aliento.

Recuérdanos esas conclusiones del Ministerio Fiscal…

La conclusión, a modo de escena, sería la siguiente: Dolores salió a las diez de la noche a hacer deporte por las inmediaciones, tropezándose con Rocío. Entre ellas hubo una discusión, la acusada la apuñalaría allí mismo con algún objeto punzante y después la arrastraría hasta la zona en la que se hallaron los zapatos y el rastro de sangre. Según esta hipótesis, Dolores fue después a comprar tabaco y marchó a su domicilio para después robar el coche de algún vecino y trasladar en él a Rocío hasta el enclave en el que fue hallado el cadáver.

El jurado popular del caso Wanninkhof apoyó plenamente la tesis de la Fiscalía y la mujer fue declarada culpable de asesinato en el año 2001, siendo condenada a 15 años de prisión y a hacer frente a una indemnización económica.

Vamos a olvidarnos por un momento del crimen de Rocío Wanninkhof. Ella desapareció a finales de 1999. Vamos a dar un salto en el tiempo para situarnos en agosto del año 2003 cuando otro acontecimiento trágico se cebó con un pueblo también en la provincia de Málaga, un pueblecito que se llama Coín. Allí desapareció otra chica: Sonia Carabantes. Lo que nadie podía imaginar es que este caso, cuatro años después, terminaría relacionándose con el de Rocío. ¿Qué es lo que ocurrió?

Fue algo que cambió por completo el resultado del juicio contra Dolores Vázquez.

Fue el 14 de agosto de 2003. Sonia Carabantes, una chica de diecisiete años residente en Coín, desapareció. La última vez que se la vio regresaba de la feria del pueblo con una amiga, a eso de las cinco de la madrugada. La compañera se despidió de ella a pocos metros de la vivienda de la víctima y parece que la desgracia ocurrió en ese pequeño tramo.

A la mañana siguiente se hallaron en el lugar varias manchas de sangre, un mechón de pelo y elementos reconocidos por los padres de la chica: su teléfono, un zapato, un bolso.

Al principio, la investigación se centró, como siempre, en la gente cercana, principalmente en el exnovio de Sonia. Pero pronto se descubrió que no tenía nada que ver con la desaparición. Rápidamente se iniciaron labores de rastreo en la localidad en las que participaron más de 700 voluntarios.

Los padres de Sonia Carabantes esperaban ansiosos una buena noticia, pero la esperanza se dio de bruces con una terrible realidad. El 19 de agosto, al borde del camino de un monte del cercano pueblo malagueño de Monda fue encontrado el cadáver semidesnudo y semienterrado de la muchacha, que fue trasladado inmediatamente al Instituto Anatómico Forense de Málaga. ¿Cuál fue el resultado de la autopsia?

El resultado reveló que la chica había sido estrangulada y en su cuerpo se hallaron pruebas de un ensañamiento inhumano, innecesario. En su cuerpo se encontraron restos de la piel del agresor, una contundente muestra de ADN que sería fundamental en las investigaciones. Y fue entonces cuando saltaron las alarmas. Fue una sorpresa del todo inesperada. Al introducir en la base de datos el perfil biológico de esa piel encontrada bajo las uñas de Sonia Carabantes, una alarma alertó a los agentes: coincidía con el ADN encontrado en una colilla que había aparecido cuatro años antes junto al cadáver de Rocío Wanninkhof. No podía ser una casualidad. Se trataba del mismo agresor, del mismo asesino, de una especie de depredador de jóvenes. Por otro lado, el descubrimiento ponía patas arriba la condena de Dolores Vázquez, que ahora pasaba a ser inocente, al menos a priori.

El siguiente punto imprescindible fue la declaración de una mujer. Aparece en escena Cecilia Pantoja. Ella puso en entredicho el comportamiento de su exmarido, un británico llamado Tony Alexander King. Casualidades de la vida, recuerda el día de la muerte de Rocío, ¿no?

Efectivamente. Cecilia, ya divorciada de él, al ver en televisión lo sucedido y la vinculación entre ambos casos, recordó el comportamiento de su exmarido años atrás, cuando Rocío desapareció en Mijas. Tony había aparecido en su casa con arañazos en un brazo y con el coche embarrado, y puso a su mujer varias excusas que eran cuanto menos sospechosas. Cecilia lo dejó pasar, pero tras el nuevo crimen empezó a atar cabos y delató a su exmarido.

En 2003, Tony, padre de una hija y con un pasado oscuro, residía en Alhaurín el Grande. Un dispositivo judicial secreto lo fue cercando y los agentes lograron su ADN por medio de la sustracción de una prenda de vestir, y como ya se esperaba, era el mismo que el de la colilla y el de la piel hallada. Aquello situaba a Tony King en los dos escenarios de los crímenes. Era, por lo tanto, el asesino de ambas: Rocío y Sonia.

King era el conocido en Inglaterra como el Estrangulador de Holloway, un cruel asesino que ya había sido encarcelado en el año 1986 bajo el nombre de Tony Bromwich y había sido detenido por estrangular [sin resultado de muerte] a cinco mujeres en un barrio al norte de Londres cuando aún era un veinteañero. ¿Cómo llega este monstruo a Málaga?

Tras cinco años de cárcel se le concedió la libertad condicional, pero le fue rebocada al amenazar a una mujer con una navaja para que tuviera relaciones sexuales con él. Ya liberado definitivamente en 1996, vino a España, donde vagó a sus anchas pero con otro apellido. Definitivamente se instaló en la provincia de Málaga.

El perfil psicológico de Tony King es inquietante. Según los especialistas, su problema de impotencia sexual y la frustración que ésta le causaba, lo empujó a cometer sus crímenes y a rendir un culto al cuerpo que lo convirtió en un hombre corpulento, en un hombre fuerte, pero bastante retraído. Además, el constante consumo de alcohol lo transformaba a ratos en una persona violenta.

¿Nunca hubo un control de este sujeto teniendo en cuenta sus antecedentes?

No, y eso fue un gran error. Cuando Tony llega a España, Scotland Yard pone en conocimiento de la Policía de nuestro país esos antecedentes como estrangulador. En ese informe, además, se indica claramente que era «un peligro potencial para las mujeres españolas». Aún así no se le hizo ningún seguimiento. Las autoridades se olvidaron de él.

Tanto Tony Alexander King, el asesino, como Alicia Hornos, la madre de Rocío, siguieron poniendo en el punto de mira a Dolores Vázquez. ¿Por qué estaba tan convencida de ello la madre de Rocío?

Supongo que porque Tony King siempre aseguró que los crímenes no los había cometido solo, que fue cómplice en ellos, eso sí, pero que se había convertido en el cabeza de turco de una operación más compleja. King situaba a Dolores Vázquez en ambos crímenes junto a él, e incluso la señaló como la persona que apuñaló a Rocío Wanninkhof por la espalda. Esta tesis fue mantenida también por Alicia Hornos, incluso fue expulsada durante el juicio por asegurar a voz en grito que Dolores era culpable.

Tony explicó que no fue autor material de los asesinatos y que si había confesado al principio fue por miedo a las represalias de cierta mano negra a la que nunca identificó. De hecho, cuando ya en prisión su hija falleció en circunstancias un tanto extrañas, ahogada en una piscina en su vivienda, muchos vieron ahí algún tipo de complot.

Es aquí donde aparece una tercera persona. Tony Alexander King apunta a que junto a Dolores Vázquez y él, en el momento del asesinato de Rocío, estaba el también británico y amigo suyo Robert Graham. ¿Qué pasó con esta tercera persona?

Robert fue detenido y puesto después en libertad, pero su interrogatorio arrojó algo más de luz al suceso. Él reconoció que en la época de la muerte de Rocío, Tony acudió a su casa muy alterado, asegurando que había secuestrado a una chica y que no sabía si la había matado, si estaba inconsciente. Al parecer Robert no le creyó del todo y le dijo que se marchara inmediatamente de su casa. Algo después, Robert Graham continuó diciendo que había visto en el coche de Tony King algunas bolsas de plástico negras con ropa y un viejo martillo con el mango de madera. En todo caso, con Robert Graham no termina el desfile de sorpresas de última hora.

En el juicio contra Tony King declaró un testigo, Ronald William Pettit, citado por la defensa, que explicó que el acusado le había narrado una vez que había sido jardinero de Dolores Vázquez. Según este testimonio, Dolores y Tony se conocerían. Esta circunstancia fue aprovechada por Alicia Hornos para continuar por esa línea, llamando a declarar a su hermana Josefina. Ésta contó que Dolores había llegado a golpear en varias ocasiones a su sobrina y que Rocío Wanninkhof le tenía mucho miedo. Pero nada de esto se pudo demostrar con pruebas fehacientes, entre otras cosas porque no existía ninguna denuncia por aquellos presuntos malos tratos a los que se hacía referencia.

El caso es que tanto Robert Graham como Dolores Vázquez fueron exonerados de cualquier culpa y el único condenado por los dos asesinatos fue Tony Alexander King.

El británico Tony Alexander King, tras un complejísimo juicio, fue condenado a 36 años de prisión por el asesinato de Sonia Carabantes. El tribunal repartió la condena de la siguiente manera: por el delito de asesinato con alevosía, veintitrés años; por agresión sexual ocho años, y cinco años más por detención ilegal. A la vez, a King se le impuso una indemnización de trescientos mil euros. Posteriormente, en un juicio celebrado en 2006, por el asesinato de Rocío Wanninkhof, la Fiscalía solicitó otros veinte años de cárcel.

En la actualidad, y para alivio de las familias de las víctimas y del resto de la ciudadanía española, el asesino está donde debe estar: en la cárcel.

 

Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, las víctimas de Tony Alexander King.

Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, las víctimas de Tony Alexander King.

 


AUDIO: LA HISTORIA NEGRA – TONY ALEXANDER KING


 

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