Timothy Spencer

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Timothy Spencer

El asesino del Sur

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Violador
  • Número de víctimas: 5 +
  • Periodo de actividad: 1984 / 1987
  • Fecha de detención: 20 de enero de 1988
  • Fecha de nacimiento: 1962
  • Perfil de las víctimas: Carol Hamm / Debbie Dudley Davis, 35 años / La doctora Susan Hellams, 32 años / Diane Cho, 15 años / Susan Tucker, 44 años
  • Método de matar: Estrangulación
  • Localización: Richmond, Estados Unidos (Virginia)
  • Estado: Fue ejecutado en la silla eléctrica el 27 de abril de 1994
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Timothy Spencer

Última actualización: 16 de abril de 2015

EL PATRÓN GENÉTICO – El asesino del Sur

Un ladrón convertido en violador estaba de juerga en Richmond, Virginia. Cuando desesperaban de poder detenerlo, un policía, tras una corazonada, obtuvo las pruebas necesarias gracia a las huellas genéticas.

El dudoso privilegio de ser el primer hombre de los Estados Unidos condenado gracias a sus huellas genéticas le correspondió a Tommie Lee Andrews, de veinticuatro años, empleado de almacén y autor de una serie de violaciones en Orlando, Florida, desde el 9 de mayo de 1986 hasta el 1 de marzo de 1987. Fue detenido tras observarle merodeando durante la noche.

Dos de sus víctimas lo identificaron como el violador, pero las pruebas distaban de ser definitivas, ya que sólo habían visto su rostro durante unos instantes. El tipo de sangre del acusado coincidía con el semen obtenido en las víctimas, pero a ese tipo pertenecía el 30 por 100 de los varones de Estados Unidos.

Entonces el ayudante del fiscal del Estado, Tim Berry, encargado de la acusación, leyó todo lo relativo al caso Pitchfork y a la nueva técnica de huellas genéticas desarrollada en Inglaterra. Se enteró también de que un laboratorio de Nueva York, el Lifecodes Corporation, efectuaba las mismas pruebas, y las muestras procedentes de Andrews y de sus víctimas les fueron enviadas rápidamente, y determinaron sus códigos genéticos, que coincidían exactamente. Como resultado de ello, el violador fue condenado a cien años de cárcel.

El director del laboratorio, Michael Baird, manifestó posteriormente: «Yo creo que esto va a revolucionar la técnica forense, lo mismo que ocurrió en los primeros años de este siglo con las huellas dactilares. Si eres un criminal, estás dejando tu nombre, tu dirección y el número de la Seguridad Social en el escenario del crimen.»

Mientras Andrews era juzgado en Florida, la policía de Richmond, Virginia, se enfrentaba con un problema de todavía más difícil solución. Un hombre al que la prensa apodó «el asesino del Sur» había comenzado una campaña espantosa de violaciones y asesinatos.

Todos los crímenes seguían un mismo modelo. Las víctimas eran mujeres blancas, violadas y estranguladas en sus propias camas.

La primera fue Debbie Davis, de treinta y cinco años, que apareció violada y asesinada en su apartamento el 17 de septiembre de 1987. Dos semanas más tarde se produjo la muerte de la doctora Susan Hellains, de treinta y dos años, una neurocirujano que vivía con su marido, estudiante de abogacía. Cuando éste volvió a su casa el 3 de octubre, encontró el cadáver de su mujer amordazado y atado en el interior de un armario ropero. La siguiente víctima fue Diane Cho, una estudiante de quince años que el 22 de noviembre apareció desnuda y muerta en su dormitorio.

El criminal había golpeado tres veces en seis semanas y en Richmond se vivía en medio del temor hacia “el asesino del Sur». Tratando de impedir que siguiera actuando, la policía solicitó la ayuda del FBI para obtener un perfil psiquiátrico del hombre que estaban buscando.

En diciembre de 1987 se denunció en una comisaría la desaparición de Susan Tucker, de cuarenta y cuatro años, residente en Arlington, Virginia. Cuando los agentes entraron en su apartamento, encontraron a la víctima en el dormitorio, violada y estrangulada. Los forenses dictaminaron que llevaba muerta una semana.

Uno de los detectives que estudiaba la escena del crimen tuvo una súbita inspiración. Advirtió una fuerte semejanza entre este allanamiento y otro ocurrido algunos años antes. La pista reveladora era la destreza del asesino-ladrón similar a la del hombre que había metido en la cárcel unos años antes; en aquel caso se trataba de Timothy W. Spencer, un washingtoniano que se introducía en las casas mientras sus ocupantes dormían.

Estudiaron detenidamente el expediente de Spencer: veinticinco años, negro, 1,75 de estatura y aproximadamente 75 kilos de peso. En junio de 1981 ingresó en prisión para cumplir una condena de dos años por robo. En diciembre salió en libertad condicional, pero el 4 de marzo de 1982 volvió a ella por un nuevo allanamiento; una vez más el 29 de enero de 1984, fue detenido y acusado de otro allanamiento con robo en Virginia. Sin embargo, no constaba en su historial ninguna detención por abusos sexuales.

A pesar de todo, los detectives decidieron interrogarle y le pidieron un análisis de sangre, entonces él replicó: «¿Qué tiene que ver la sangre con la violación?» Era un comentario revelador. Los detectives no habían nombrado la violación en ningún momento, únicamente habían hablado de robo.

Enviaron la muestra a los laboratorios de la Lifecodes Corporation, de Nueva York, y el resultado de la prueba dio positivo. El material genético de la muestra de sangre de Spencer era idéntico al del semen extraído del cuerpo de Susan Tucker.

Fechas clave

  • 17-IX-87 – Asesinato de Debbie Davis.
  • 3-X-87 – Asesinato de Susan Hellams.
  • 22-XI-87 – Asesinato de Diane Cho.
  • XII-87 – Asesinato de Susan Tucker.
  • 20-I-88 – La policía detiene a Timothy Spencer.
  • VII-88 – Timothy Spencer juzgado por el asesinato de Susan Tucker.
  • 22-IX-88 – Spencer es declarado culpable y enviado a la Galería de la Muerte.

 


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