Theresa Jimmie Knorr

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Theresa Knorr
  • Clasificación: Asesina
  • Características: Parricida - Tortura
  • Número de víctimas: 2 +
  • Periodo de actividad: 1984 / 1985
  • Fecha de detención: 10 de noviembre de 1993
  • Fecha de nacimiento: 12 de marzo de 1946
  • Perfil de las víctimas: Susan Marlene Knorr, 17 (su hija) / Sheila Gail Sanders, 20 (su hija)
  • Método de matar: Rociada con gasolina y prendida fuego / Hambre y sed
  • Localización: Varias, Estados Unidos (California)
  • Estado: Condenada a dos cadenas perpetuas consecutivas el 17 de octubre de 1995
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Theresa Knorr

Wikipedia

Theresa Jimmie Francine Cross, conocida como Theresa Knorr por su segundo matrimonio (n. 12 de marzo de 1946, Sacramento), es una convicta Estadounidense que adquirió fama mundial debido a las múltiples torturas propinadas contra sus hijos.

Debido a que asesinó a dos de sus hijos (en este caso dos de sus hijas mayores), Theresa fue sentenciada a dos cadenas perpetuas consecutivas. Pudiendo ser elegible para obtener la libertad condicional en el año 2027.

Infancia

Theresa Knorr nació en Sacramento, California el 12 de marzo de 1946 producto de la relación de su madre, Swannie Gay y su padre James “Jim” Cross quien tenía dos hijos (un hijo y una hija) de un matrimonio anterior.

El padre de Theresa fue diagnosticado con la Enfermedad de Parkinson por lo que tuvo que dejar su remunerado trabajo como asistente en una fábrica de Queso en Rio Linda California. Su madre posteriormente, fallece a consecuencia de una Insuficiencia cardíaca. Theresa era muy apegada a su madre por lo que, cuando su madre falleció en 1961 ella se sumió en una gran depresión.

Matrimonios, asesinato de su primer esposo y divorcio de su segundo esposo

A la edad de 16 años se casó con Clifford Clyde Sanders un hombre cinco años mayor, con quien tuvo un hijo al que se le dio por nombre Howard, las peleas constantes en la pareja atribuidas al carácter posesivo de Theresa y a los rumores de infidelidad de su esposo, hicieron que se deteriorara la relación de tal manera que Clifford estaba por abandonarla. Esto desencadenó la furia de Theresa asesinándolo en 1964 de un disparo de rifle en el pecho. Fue absuelta de los cargos al alegar defensa propia, para ese momento estaba embarazada de su segunda hija Sheila.

En 1966 contrajo nupcias con Robert Knorr estando embarazada de 7 meses de su tercera hija Susan la cual nació el 13 de Marzo de ese mismo año, seguida un año después por William, por Robert en 1968 y por Theresa en 1970, conocida como Terry la más joven de los Knorr.

Durante estos años, Theresa se hundió en el alcoholismo desarrollando con ello una desmedida esquizofrenia. Encontrándose sola y con seis hijos, además de su adicción al licor, Theresa pronto encontraría en sus hijos, el objeto y la excusa perfecta para descargar sobre ellos toda su rabia y frustración.

Maltratos sistemáticos

Theresa solía pasar el tiempo intimidando y amedrentando a sus seis hijos a quienes hacía sentar en el piso de la cocina y los hacía quedarse inmoviles mientras ella no paraba de mirarlos fijamente durante horas. Al mejor movimiento de que ellos hicieran, agarraba a sus hijos y les propinaba sendas palizas y en algunas ocasiones los encerraba y les arrojaba cuchillos de cocina.

En cierta ocasión, tomó a su hija menor, Terry a quien amenazó con una pistola calibre .22 apuntando con su arma a la cabeza de la pequeña para asustarla. Terry su hija menor, tuvo numerosas pesadillas a raíz de este suceso.

Asesinato de Susan Knorr

Producto de su estilo de vida sedentario y su mala alimentación, Theresa comenzó a engordar desmedidamente y culpó de esto a Susan, argumentando -producto de sus delirios inducidos por el licor-, que ésta estaba poseída por el Diablo y le lanzaba hechizos para hacerla engordar.

Como castigo, Theresa cocinaba grandes ollas de pasta con queso y grasa y obligaba a su hija a comer excesivamente para que engordara como ella. El ritual consistía en sentarla en el piso de la cocina, poner la olla ardiente sobre las piernas desnudas de Susan para quemarla y supervisar que terminara con la olla entera.

Un día, Susan escapó de casa y denunció a su madre ante la policía local, denunciando todo lo que su madre les hacía a ella y a sus hermanos, pero Theresa alegó que eran mentiras, que su hija tenía problemas mentales y necesitaba de ayuda psiquiátrica.

Al regresar a casa, Susan se encontró con su madre que la tomo de sus ropas, la llevó al comedor de la casa y la humillo frente a sus hijos e hijas, esta le pidió a sus hijos William y Robert que la sostuvieran y ella le asestóo un golpe a Susan en el estómago con un guante de cuero que se turnaba con sus otros hijos quienes eran forzados a participar en la golpiza a Susan.

En la autopsia posterior se determinó que Susan había desarrollado un tumor en uno de sus ovarios así como varias hemorragias internas producto del cruel trato que recibió ese día. Pero para Susan el castigo no había acabado.

Después de la paliza, Susan fue amarrada a una de las camas y supervisada por sus hermanos para que no escapara y así mismo, era alimentada dos veces al día hasta que finalmente Susan se rindió. Theresa convencida de que Susan no intentaría escapar de nuevo, decidió dejarla libre con la condición de que no saliera de su casa lo cual le impidió volver a su escuela.

Theresa sin embargo, estaba convencida de que Susan le seguía lanzando el hechizo que la hacía verse cada vez más gorda y esto desató su furia lo que terminó por llevarla al límite y tras recriminar a su hija por ello que lo negaba todo, Theresa le propina un disparo en el pecho en un arrebato de furia.

Como no quería que la policía se entrometiera, Theresa obligó a su hija mayor Sheila a dejar a Susan en la bañera. Allí su madre limpió la herida y la curó con vendas y gasas. Las hermanas de Susan se turnaban para bañarla y alimentarla hasta que se recuperó y volvió a la vida normal, pero la bala no atravesó el cuerpo de Susan, sino que quedó alojada en su espalda.

En una fuerte discusión, poco tiempo después, Theresa apuñaló a Susan en la espalda con unas tijeras afiladas. Las heridas eran muy graves, y Susan, que no soportaba más tiempo los maltratos, le dijo a su madre que quería irse de esa casa. Por extraño que parezca, Theresa aceptó, pero puso una condición: la bala que seguía en la espalda de Susan tenía que desaparecer. No quería que nadie pudiera acusarla.

A la chica no le quedaba más remedio que aceptar, tenía que salir de allí como fuera. Su madre le dio una gran cantidad de alcohol y pastillas, con lo que estaría drogada mucho tiempo. Los niños fueron obligados a ayudar en la rudimentaria operación. Theresa no paraba de gritar órdenes a su hijo de 15 años, Robert, para que tomara un cuchillo, hiciera un gran corte en la espalda de Susan y extrajera la bala.

Tuvo que cortar una gran cantidad de tejido muscular y remover con los dedos en la herida para encontrarla. Las condiciones eran horribles, poco higiénicas e inexpertas. La niña había tenido mucha suerte de sobrevivir al disparo, pero era evidente que esta operación no podía salir bien.

Al día siguiente Susan se despertó entre gritos con un dolor insoportable. Su madre le dio un montón de pastillas como antibióticos y antiinflamatorios pero la infección y los daños eran demasiado grandes. Su piel y sus ojos se volvieron amarillos y perdió el control sobre sus propios intestinos.

Al no soportar más los gritos de dolor de Susan, Theresa tomó a Susan y luego de amordazarla con cinta americana, la amarró de pies y manos y luego subió todas sus pertenencias las cuales estaban en una bolsa de basura. Condujeron con Susan varios kilometros hasta salir de la ciudad y llegaron a un puente cercano, donde Theresa, tras empapar todas sus cosas en gasolina y a la propia Susan, coloca a la joven sobre las bolsas de basura y luego sin remordimiento alguno, le prendió fuego asumiendo que estaba muerta.

La autopsia posterior determinó que Susan estaba aún con vida cuando fue quemada. Debido al deteriorado estado del cadáver, Susan nunca pudo ser identificada a plenitud y fue clasificada como NN (Jane Doe#4873/84).

Asesinato de Sheila

A los dos años de aquel asesinato, Theresa con tal de aumentar los ingresos económicos de su familia, obligó a su hija mayor Sheila a prostituirse. Sheila teniendo miedo de correr con la misma suerte que su hermana Susan, no tuvo más remedio que obedecer. Al principio a Sheila le iba bien y podía traer dinero a la casa, pero pronto, los delirios de Theresa volvieron a aparecer y esta comenzó a hostigar a su hija al acusarla de estar embarazada y de haber supuestamente contraído una enfermedad venérea lo cual Sheila negaba categóricamente.

Theresa encolerizada le propinó una paliza muy fuerte, la amarró de pies y manos y luego la encerró en un armario muy pequeño en el cual hacía demasiado calor pero esto no había acabado: Theresa obligó a sus hijos a vigilar la puerta y a no abrirla bajo ningún concepto. También tenían prohibido darle a Sheila de comer o de beber hasta que confesara. Sheila le dijo a Theresa lo que quería oir, pero aun así la mantuvo encerrada, acusándola de mentir.

Varios días después oyeron un ruido muy fuerte dentro del armario, que sería la última señal de vida que daría Sheila. Cuando sus hermanos la sacaron del armario, tres días después, ya estaba medio descompuesta. Había muerto de desnutrición y deshidratación.

Theresa teniendo miedo de verse implicada en el asesinato de su hija (ya que el cadáver de Sheila comenzó a emanar un fuerte olor que se sentía por toda la casa), ordenó a sus hijos poner a Sheila en una caja de cartón. Luego, los hijos de Theresa arrojaron el cuerpo cerca del aeropuerto de Truckee (California). El cuerpo de Sheila fue encontrado varios días después pero estaba tan descompuesto que nunca fue identificado. Actualmente está registrado con el nombre Jane Doe #6607-85.

En un esfuerzo posterior para tratar de destruir cualquier evidencia que probara la muerte de Sheila, Theresa ordenó a su hija menor, Terry a que le prendiera fuego a la casa, cosa que al final hizo, dejando pistas suficientes a los bomberos y a la policía de que el incendio fue provocado para ocultar el asesinato.

Después de esto, cada uno de los hijos de Knorr decidieron huir lejos de esta casa de los horrores, todos menos Robert.Jr quien desesperado por el hecho de que tuviera que empezar prácticamente de cero, se metió a robar a un bar en Las Vegas en 1991, matando a su propietario y siendo posteriormente condenado a 16 años de prisión obligando a Theresa a huir de Las Vegas a Salt Lake City.

Terry por su parte, para sobrevivir, tuvo que usar la identificación de su hermana Sheila para esconder su edad. Se casó y su esposo le ayudó a superar este trauma, pero ella quería hacer justicia. Justicia por sus hermanas fallecidas a manos de su demente madre. Había pasado nueve años de esta horrible experiencia (y once desde la muerte de Sheila) acudió a la Policía a denunciar el caso.

Arresto y condena

Con las pruebas recopiladas con base al testimonio de Terry, la policía comenzó la búsqueda de Theresa Knorr, localizándola finalmente en Salt Lake City el 10 de Noviembre de 1993. Cuando la arrestaron, Theresa se presentó con su apellido de soltera Cross y se encontraba cuidando a la madre de su casero, una mujer de 86 años.

Theresa se declaró inocente de los cargos pero al sospechar que uno de sus hijos declararía contra ella, debido a que había evidencia suficiente para recomendar la pena de muerte para su caso, decidió declararse culpable para rebajar su condena.

El 17 de Octubre de 1995, Theresa fue condenada a 2 cadenas perpetuas consecutivas, pudiendo salir bajo libertad condicional en el año 2027 y de sobrevivir para ese entonces, tendrá 80 años.

Según la escala que desarrolló el Dr. Michael Stone basada en sus investigaciones sobre las motivaciones de los asesinos para cometer diversos crímenes, llegó a la conclusión de que Theresa está en la categoría 22 de dicha escala, la cual describe a asesinos psicópatas y torturadores. La tortura es su principal motivo.


Theresa Knorr

Taringa.net

Theresa Knorr nació en Sacramento, California el 12 de marzo de 1946 siendo la más joven de la familia y muy devota de su madre. Cuando su madre falleció en 1961 ella se sumió en una gran depresión.

A la edad de 16 años se casó con Clifford Clyde Sanders con quien tuvo un hijo al que se le dio por nombre Howard.

El primer asesinato de Theresa Knorr fue realizado cuando contaba con dieciocho años de edad al descargar un rifle contra su esposo, quien estaba por abandonarla. Fue absuelta de los cargos al alegar defensa propia. A la muerte de su primer marido tenía un hijo, Howard y estaba embarazada de un segundo varón, William. Posteriormente se casaría 2 veces más y de ambos matrimonios nacerían Susan, Sheila, Robert y Terry.

Entre las torturas que incluía Theresa estaba la de castigar a los niños sentándolos en el piso de la cocina sin moverse, si acaso movían siquiera los ojos eran disciplinados con golpes y bofetadas. Las palizas eran constantes, los encierros y hasta la brutalidad de lanzarles cuchillos de cocina formaba parte de las actividades de Theresa, algunas veces los sobrealimentaba hasta hacerlos colapsar. Un día su furia le llevó a levantar a Terry de un brazo y ponerle una pistola calibre .22 en la cabeza a manera de amenaza.

Theresa comenzó a engordar desmedidamente a causa de su estilo de vida y culpó de esto a Susan, argumentando que ésta estaba poseída por el Diablo y le lanzaba hechizos para hacerla engordar. Como castigo Theresa cocinaba grandes ollas de pasta con queso y obliagaba a su hija a comerlas para que engordara como ella. El ritual consistía en sentarla en el piso de la cocina, poner la olla ardiente sobre las piernas desnudas de Susan para quemarle y supervisar que terminara con la olla entera.

Un día Susan escapó de casa y denunció a su madre ante la policía local confesando toda la clase de actos inhumanos que su madre le hacía a ella y a sus hermanos, pero la madre alegó que eran mentiras, que su hija tenía problemas mentales y necesitaba de ayuda psiquiatrica. Las autoridades dieron veracidad a sus palabras y devolvieron a Susan al poder materno.

El primer castigo que recibió Susan por su fallido intento de escape fue una paliza propinada por su madre y hermanos. La Madre compró unos guantes de cuero y obligó a sus hermanos a golpearla en el estómago mientras se pasaban los guantes uno por uno, si no golpeaban lo suficientemente fuerte a su hermana tenían que hacerlo una vez más, ella por supuesto también tomo acción en la golpiza. Un tumor ovárico y múltiples hemorragias internas, -decubiertas postmortem- aparecieron en el cuerpo de Susan consecuencia de senda paliza.

La segunda etapa del castigo consistió en el confinamiento. Susan permaneción esposada a su cama privada de su libertad, mientras sus hermanos eran obligados a guardar vigilancia frente a su puerta por turnos, y encargados de alimentarla 2 veces al día. Con el tiempo la voluntad de Susan fue quebrantada hasta que su madre, convencida de que no volvería a escapar la liberó del encierro. La escuela por otra parte había quedado prohibida.

En el colmo de la insanidad mental Theresa, convencida de que Susan le estaba lanzando hechizos demoniacos para hacerla ganar peso, estalló en un ataque de ira y ante la negación de Susan al respecto de los actos terminó por dispararle en el pecho.

Theresa no quería a la policía entrometida en el asunto así que hizo que sus hijos tomaran el cuerpo de su hermana y lo metieran en una bañera, allí limpió la herida y la curó con vendas y gasas. Las hermanas de Susan se turnaban para bañarla y alimentarla hasta que se recupero y volvió a la vida normal, pero la bala no atravesó el cuerpo de Susan, sino que quedó alojada en su espalda, detalle que provocaría un destino mucho más aterrador para está joven adolescente.

En una ocasión -después del balazo- Susan y Theresa entablaron una acalorada discusión y esta última apuñaló a su hija en la espalda con unas tijeras. Las heridas no eran mortales pero no dejaban de ser graves. El calvario de Susan no termina aquí.

Cansada de los abusos pidió permiso para mudarse de casa y sorprendentemente su madre estuvo de acuerdo, pero antes la bala que había quedado alojada en su espalda debía ser removida. Susan resignadamente -o movida por la ilusión de abandonar esa casa del horror- accedió.

Días después la operación sería realizada. Theresa drogó a su hija con pastillas y alcohol lo que mantuvo a Susan inconsciente por largo tiempo. Obligó a sus hijos varones a ayudarla en la operación. Con un cuchillo de cocina hizo que su hijo de 15 años Robert cortara la espalda de su hermana y extrajera la bala. Theresa gritaba órdenes por doquier mientras él practicaba la incisión. Después de cortar varias capas de piel y tejido muscular, Robert usando sus dedos buscó dentro y alrededor de la herida hasta localizar la bala y la extrajo.

Al día siguiente Susan despertó en medio de un dolor indescriptible. Theresa le dio antibióticos e ibuprofeno pero nada resultaba. Después de algunos días se le tornaron los ojos amarillos y no era capaz de controlar sus intestinos.

El 16 de Julio de 1984 Theresa acalló a Susan pegándole cinta adhesiva en la boca y atándola de manos y pies. Juntó todas sus pertenencias en bolsas de basura y pidió a William y Robert que pusieran a Susan en el auto. Manejaron hasta llegar cerca de un puente, en ese punto pidió a sus hijos que sacaran a Susan del auto y la pusieran en el suelo, ella roció gasolina sobre todas las cosas de Susan incluyendo su cuerpo y les prendió fuego, todos subieron al coche sin decir palabra y sin mirar atrás, así Theresa manejó de regreso a casa dejando a su hija quemándose viva.

El destino de Sheila no es mucho más alentador que el de su hermana. Theresa buscando un ingreso mayor al de su pensión obligó a Sheila a prostituirse. Sheila discrepó totalmente con la decisión de su madre pero no se atrevió a desobeceder. Trabajando como protituta comenzó a traer cientos de dolares a casa por lo que Theresa casi estaba orgullosa de ella. Sheila podía ir y venir y hacer lo que quisiera, trabajar como prostituta le había concedido una ansiada libertad.

Theresa sospechaba que Sheila estaba embarazada y la acusó de tener una enfermedad venerea. Primero la golpeo hasta conseguir dejarla cubierta de moretones y finalmente la encerró en un pequeño armario junto al baño. Debido a la localización y dimensiones este cuarto diminuto era icreíblemente caluroso pero Theresa advirtió a sus otros hijos que esa puerta debía permanecer cerrada en todo momento y tenían prohibido llevarle comida o agua.

Theresa quería que confesara y eventualmente Sheila lo hizo, pero Theresa la acusó de mentir y el confinamiento siguió su curso. Al tercer día de encarcelamiento se oyó un fuerte ruido dentro del closet y ese sería el último sonido que escucharían. No fue hasta 3 días después que abrirían el closet para descubrir el cuerpo en descomposición de Sheila, quien tras desesperados intentos de escapar había muerte de hambre.

Theresa metió el cadaver en una caja vieja de correos y con ayuda de sus hijos varones llevó el cuerpo a las montañas y lo abandonó. Temerosa de que en el closet quedaran evidencias que la relacionaran con la muerte de Sheila, Theresa decidió prender fuego a su propia casa. Obligó a Terry a verter fluido de encendedores por todo el lugar y posteriormente incendiarlo con un cerillo. Los bomberos descubrieron que el siniestro fue deliberado. A partir de este momento la familia se separaría.

El destino de Howard, el mayor de los hijos con 26 años es desconocido. William se mudó con su novia teniendo 24 años y Terry a pesar de tener 16, utilizó la identificación de su hermana Sheila para pasar como mayor de edad y conseguirse otra vida. Robert de 19, permaneció con su madre, pero desesperado por la falta de dinero robó un bar y asesinó al dueño del mismo por lo que más tarde sería encarcelado y condenado a 16 años de prisión por asesinato en primer grado.

Después de 9 años, a partir de la muerte de Sheila -2 años después de la de Susan-, Terry entonces casada fue finalmente a la policía a confesar toda la historia Knorr y acusar a su madre de las muertes de sus hermanas.

Gracias a esta declaración Theresa fue atrapada y condenada a la pena de muerte al declararse inocente de los cargos. Posteriormente se declararía culpable de todos los cargos a cambio de su vida y sería condenada a 2 cadenas perpetuas.

La sentencia de Robert fue reducida tras acceder a testificar en contra de su madre. William fue puesto en libertad bajo palabra por su participación en las muertes de sus hermanas y obligado a tomar terapia psiquiatrica.

Theresa podría ser elegida para libertad bajo palabra en el 2027, tiempo en el que tendría -si sobrevive- 80 años.

 


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