Stephen Shaun Griffiths

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Stephen Griffiths

El Caníbal de la Ballesta

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Descuartizamiento
  • Número de víctimas: 3
  • Periodo de actividad: 2009 - 2010
  • Fecha de detención: 24 de mayo de 2010
  • Fecha de nacimiento: 24 de diciembre de 1969
  • Perfil de las víctimas: Susan Rushworth, de 43 años / Shelley Armitage, de 31 / Suzanne Blamires, de 36
  • Método de matar: Apuñalamiento - Ballesta
  • Localización: Bradford, Inglaterra, Gran Bretaña
  • Estado: Se declara culpable. Condenado a cadena perpetua el 21 de diciembre de 2010
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Stephen Griffiths – El destripador de Bradford asesinó a una de sus víctimas con una ballesta

Eduardo Suárez – Elmundo.es

27 de mayo de 2010

Hasta ayer era un hombre sin rostro. Un tipo de 40 años cuyo arresto anunció la policía de Yorkshire. Esta mañana ha emergido la identidad del asesino y con ella detalles escabrosos sobre su vida que alimentarán su leyenda macabra y darán alas a su voluntad de pasar a la historia como un segundo Jack el Destripador.

Se llama Stephen Griffiths y ayer lo detuvieron por el asesinato de tres prostitutas de Bradford. El origen del arresto fue el hallazgo casual de un ciudadano, que abrió una mochila que flotaba en el río Aire y encontró un cadáver desmembrado y sanguinolento.

Desde entonces, la policía ha encontrado más restos humanos en el río y según la BBC ha determinado que pertenecen a Suzanne Blamires, una prostituta de 36 años que vivía en la localidad de Bradford y desapareció sin dejar rastro el viernes pasado.

Según el diario The Sun, una cámara de seguridad registró su muerte a manos de un hombre que la persiguió, la golpeó hasta dejarla grogui y luego la remató con una ballesta.

La policía busca también los cadáveres de otras dos mujeres: Shelley Armitage (31 años) y Susan Rushworth (43). La primera desapareció a finales de abril. La segunda, en junio del año pasado. Todas se prostituían con asiduidad y eran adictas a la heroína.

La policía de Yorkshire ha avanzado además que el detenido podría estar implicado en las desapariciones de otras tres mujeres. Entre ellas, la de la adolescente Rebecca Hall, a la que no se ha vuelto a ver desde el año 2001.

¿Realidad o ficción?

De Griffiths los periódicos han publicado algunos detalles verídicos y otros difíciles de creer. Se sabe que era licenciado en Psicología y que cursaba estudios de Criminología en la Universidad de Bradford. Un vecino ha llegado a decir que estaba haciendo «una tesis sobre Jack el Destripador». Un dato que se antoja una broma macabra pero que concuerda con su personalidad.

Sus vecinos lo llamaban «el raro» y recuerdan su estampa siniestra. Siempre con las gafas oscuras y el chaquetón de cuero negro. Educado pero poco hablador. Hay quien dice que tenía varios lagartos en casa y que criaba ratones para alimentarlos. Y quien recuerda que solía charlar con las prostitutas que hacían la calle en los alrededores de su apartamento.

La prensa rescata este jueves los comentarios que dejó en distintos foros embozado tras el pseudónimo «Ven Pariah». «La humanidad no es una mera condición biológica», decía en uno de ellos, «es también un estado de la mente y sobre esa base yo soy mucho un ser pseudohumano».

No es difícil adivinar en el caso de Griffiths ecos de la historia de Jack el Destripador. Pero los tabloides han empezado a echar mano de un paralelismo más reciente: el de Peter Sucliffe [Sutcliffe], el llamado destripador de Yorkshire, que asesinó y descuartizó con un martillo a 13 prostitutas entre 1975 y 1980. Como Stephen Griffiths, también él vivía en Bradford.


El destripador de Bradford se llama a sí mismo el «caníbal de la ballesta»

Elmundo.es

28 de mayo de 2010

Stephen Griffiths, el acusado de haber asesinado a tres prostitutas en Bradford, Reino Unido, ha declarado ante los tribunales que su nombre es «el caníbal de la ballesta».

El presunto asesino, que podría pasar a la historia como el «segundo Jack el destripador», ha contestado así al juzgado de Bradford, la localidad en la que Griffiths vivía, con las dos manos juntas, «como si estuviera rezando», según informa la edición «online» del Times.

Stephen Griffiths, de 40 años, fue detenido el pasado lunes por casualidad, tras haberse encontrado una mochila con un cadáver en descomposición, lo que dio pie a que empezara la investigación de la policía.

Se le acusa de haber asesinado a tres prostitutas en Bradford y la policía sospecha que podría haber más mujeres muertas.

Sobre su persona, han trascendido algunos detalles a lo largo de la semana, como que era licenciado en Psicología y que estaba ampliando sus estudios con la especialidad de Criminología en la Universidad de Bradford.

Sobre su personalidad, los datos son un poco más difusos. La opinión de los vecinos, tan recurrida en casos como éste, es que era «raro» y su vestimenta era siniestra. Hoy, en su llegada a los tribunales, vestía una camiseta negra sobre una blanca y unos vaqueros oscuros.


El descuartizador de Bradford

Walter Oppenheimer – El País

28 de mayo de 2010

Reino Unido se enfrenta a otro asesino en serie. Un estudiante de criminología de 40 años, Stephen Griffiths, fue detenido el miércoles como sospechoso de la muerte de una mujer de 36 años desaparecida el viernes.

La policía teme que haya matado en la misma zona de Bradford (West Yorkshire, norte de Inglaterra) a otras dos de las que no se sabe nada hace un mes y casi un año, respectivamente. Se trata de Susan Rushworth, abuela y madre a los 43 años, y de Shelley Armitage, de 31 años. Otros tres crímenes no resueltos entre 1995 y 2001 podrían reabrirse por si tuvieran relación. Las mujeres ejercían la prostitución.

Griffiths fue acusado formalmente de tres presuntos asesinatos. La policía había confirmado que los restos humanos hallados el martes en el río Aire, cinco kilómetros al norte de Bradford, son los de Suzanne Blamires, la mujer desaparecida el viernes.

Varios medios aseguran que el asesinato de una mujer en el edificio en el que vive Griffiths, muy cerca del barrio donde se concentra la prostitución en Bradford, fue filmado por las cámaras de seguridad del edificio.

Según esas informaciones, un guardia descubrió el crimen el lunes, al revisar las filmaciones del fin de semana. En ellas se ve cómo un hombre golpea a una mujer hasta dejarla inconsciente y luego desaparece de la imagen. Vuelve después con una ballesta que dispara contra la cabeza de la mujer y se lleva el cuerpo. En otra filmación aparece con unas bolsas en las que podría estar el cuerpo desmembrado de la víctima.

Varios medios afirman que Stephen Griffiths, que usaba el seudónimo Ven Pariah en Internet, compró una ballesta en la página web Amazon. Graduado en Psicología, Griffiths seguía en la Universidad de Bradford un curso de posgrado de tres años sobre estudios de justicia criminal aplicada.

Sea por sus estudios o por una fijación personal, su rastro en Internet, en sus cuentas en Amazon y en Facebook, da cuenta de un gran interés por la vida de más de 50 asesinos en serie y obras relacionadas con crímenes. Una serie de ocho DVD sobre criminales famosos y la obra Los asesinos en serie británicos más sangrientos están en su lista de compra. Entre las 160 fotos que había colgadas en su página figuraban terroristas y asesinos sexuales.

En Facebook se presentaba como un hombre de 99 años. Un día en que se sentía con un humor diabólico citó una frase del libro de Ezequiel: «El camino del hombre recto está obstruido por todos lados». La misma cita se utilizó en la película Pulp fiction, de Quentin Tarantino.

Otras frases, como «la humanidad no es una mera condición biológica. Es también un estado mental. Basándose en eso yo soy como mucho un pseudohumano. Y como poco un demonio», resultan sospechosas.

Sus vecinos le describen como un solitario al que le gustaba pasearse con un largo abrigo de cuero negro y gafas oscuras de montura redonda. Pasaba muchas horas en compañía de las prostitutas del barrio, con las que parecía tener muy buena relación.

Stephen Griffiths vivía solo y según sus vecinos en su casa criaba ratones con los que alimentaba a sus lagartos. «Tenía depresiones. Decía que se estaba sacando un doctorado en Jack el Destripador. También decía que tenía una novia en Shipley», ha contado un vecino al Yorkshire Post.

Su caso evoca más bien el de otro asesino célebre, Peter Sutcliffe, el destripador de Yorkshire, condenado en 1981 por el asesinato de 13 mujeres y el intento de asesinato de otras siete, la mayoría de ellas prostitutas. Tres de ellas fueron asesinadas en Bradford.

También recuerda a un caso más reciente: el asesinato de cinco prostitutas de Ipswich entre el 30 de octubre y el 10 de diciembre de 2006. Durante semanas, las trabajadoras del sexo de esa ciudad del este de Inglaterra vivieron atemorizadas y la policía confundida, hasta que fue detenido Steve Wright, de 48 años, condenado en 2008 por cinco asesinatos. Al igual que Griffiths, Wright vivía muy cerca del barrio de la prostitución.


«Soy un demonio», asegura «el caníbal de la ballesta», que mató a tres prostitutas inglesas

Lne.es

29 de mayo de 2010

Los británicos han puesto rostro al último de sus asesinos múltiples, un psicólogo de 40 años, estudiante de Criminología y experto en asesinos múltiples, un mitómano que quería parecerse a sus admirados criminales. «Soy un demonio», dejó escrito en su página web, donde aparecía bajo la identidad de Ven Pariah.

Stephen Griffiths ha sido acusado formalmente de asesinar a las prostitutas de Bradford (en el condado de West Yorkshire) Suzanne Blamires, Shelley Armitage y Susan Rushworth. Sólo se ha encontrado, flotando en el río Aire dentro de una bolsa de deportes, parte de los restos de la primera, desaparecida el pasado viernes. Armitage falta desde el mes de abril, y Rushworth, desde el año pasado.

Cuando ayer compareció ante el juez y le preguntaron su nombre, contestó que era «el caníbal de la ballesta», con las dos manos juntas, como si estuviese rezando. En la sala estaban presentes familiares de las víctimas, que se derrumbaron.

La Policía le considera autor de los tres crímenes anteriores, pero investiga si pudo matar a más mujeres. Al parecer, Griffiths era un obseso de los asesinos múltiples, a los que tenía dedicada una página en Internet, plagada de detalles escabrosos.

Entre los cincuenta asesinos que consigna, sus preferidos eran Fred West y su esposa, Rose, los dueños de la «casa de los horrores», con una veintena de crímenes a sus espaldas. También le inspiraba Ted Bundy, el norteamericano que mató a 35 mujeres entre 1973 y 1978, sin olvidar a los adolescentes que cometieron la masacre del Instituto Columbine.

Los textos dejados en su página web hablan a las claras de lo que se cocía en su cabeza. «La humanidad no es meramente una condición biológica. Es también un estado de la mente. Sobre esa base, soy un seudo-humano en el mejor de los casos. En el peor, soy un demonio», dejó escrito en la red.

Entre las fotografías colgadas en Internet más recientemente, hay una en la que se le ve con el torso desnudo y mirando desafiante a la cámara. «Ven Pariah ha salido a la luz finalmente. ¿Qué hará este seudo-humano?, se pregunta uno», dejó escrito también, lo que ha hecho pensar en un anuncio de su, por el momento, tercer y último crimen.

A pesar de sus crímenes, Griffiths era, sin embargo, una persona amante de los animales. Mantenía a dos lagartos comedores de carne, uno de ellos de un metro y veinte centímetros de largo.


Cadena perpetua para el «Caníbal de la ballesta»

Elmundo.es

21 de diciembre de 2010

Stephen Griffiths, conocido como el «Caníbal de la ballesta», fue condenado este martes a cadena perpetua por el asesinato de tres prostitutas. El estudiante de Criminología, de 40 años, se declaró culpable ante el tribunal de Leeds que le juzgaba.

Griffiths mató a Susan Rushworth, de 43 años, a Shelley Armitage, de 31, y a Suzanne Blamires, de 36. Las tres prostitutas habían desaparecido respectivamente en junio de 2009, abril de 2010 y mayo de ese mismo año. La Policía encontró los restos de Blamires en un río, lo que la llevó hasta el asesino y posibilitó su detención. También se encontró una parte del cuerpo de Armitage, pero no hay rastro del cadáver de Rushworth.

Con un traje gris, el acusado se declaró con voz calma «culpable» de los tres asesinatos antes de sentarse cabizbajo. El juez declaró que un examen del estado mental de Griffiths mostró que el «Caníbal de la ballesta» estaba en condiciones de seguir con el juicio.

Carne cruda o cocida

El asesino fue calificado por la prensa británica de «nuevo destripador», en referencia al «Destripador de Yorkshire», que en los años 70 mató a 13 mujeres en esa región. Detenido el pasado 24 de mayo, Griffiths estudiaba en la Universidad de Bradford a criminales como «Jack el destripador», presunto responsable del asesinato de varias prostitutas en Londres hace más de un siglo.

El «Caníbal de la ballesta» -que ya había sido condenado a tres años de cárcel cuando tenía 17 años por un robo llevado a cabo con un cuchillo contra un guardia de un supermercado- también tuvo que ser ingresado varias veces en hospitales psiquiátricos. Las prostitutas de su barrio le conocían, aunque dicen que nunca se iba a la cama con ellas.

El origen de su apodo, que él mismo se atribuyó, se debe a que Griffiths mataba a sus víctimas con una ballesta. Un vídeo encontrado en su vivienda lo confirma. En las imágenes, se ve a Blamires golpeada en la cabeza con el arma. El asesino también aseguró haber comido la carne de sus víctimas, tanto cruda como cocida. Un extremo que no ha podido ser confirmado por la Policía.


Stephen Griffiths: él era uno de ellos

José Luis Durán King – Operamundi-magazine.com

3 de octubre de 2011

El homicidio de una prostituta condujo a la aprehensión de un doctor en psicología, académico universitario especializado en mentes criminales, que resultó ser un psicópata de alta peligrosidad y un caníbal.

Nuevamente Yorkshire, la ciudad británica donde Peter Sutcliffe impuso un reino de terror al asesinar a 13 mujeres. Nuevamente, una cámara de vigilancia captó discretamente al predador tras su presa. Nuevamente, un asesino serial en el Reino Unido.

Era la madrugada del 21 de mayo de 2010, aparentemente nadie había visto nada. Fue hasta que el vigilante de un edificio observó las grabaciones de los días anteriores cuando una secuencia llamó su atención: un hombre persigue a una mujer; ésta corre llena de miedo; grita, aunque el sonido de sus alaridos no se escucha, sólo se ven sus muecas en el vídeo. El individuo la alcanza y golpea a su víctima antes de desaparecer de cuadro. Pasan los minutos, la mujer sigue inconsciente. Nunca más se recobrará. El sujeto aparece otra vez en la escena, sólo que en esta ocasión trae una ballesta, que dirige hacia la cabeza del cuerpo que yace en el piso. Acciona el gatillo sin el menor escrúpulo. La fecha [flecha] atraviesa el cráneo de la mujer. Su verdugo la arrastra unos metros antes de cargarla y perderse en la oscuridad.

La misma cámara captará una vez más al sujeto de la ballesta. Ahora carga en cada una de las manos unas bolsas de plástico. Por los gestos del hombre, los paquetes se adivinan pesados.

El 25 de mayo, la policía rescató del río Aire, en la zona de Bradford, los restos de una mujer. El cuerpo estaba casi completo… Casi. Los análisis arrojaron que se trataba de la prostituta Suzanne Blamires, quien, junto con dos amigas, de acuerdo con la gente que las conocía, pasaba todo el día bebiendo, fumando crack o inyectándose heroína antes de marcharse por las noches al distrito rojo de Bradford a conseguir clientes. Blamires y sus amigas eran inseparables, hasta que a dos de ellas alguien las separó para siempre.

Después de que apareció la noticia del cuerpo recuperado en el río Aire, el vigilante decidió acudir a la policía para mostrarle las imágenes que la cámara había grabado. Todo indicaba que el protagonista de la película tenía mucho que decir.

Las autoridades investigaron de quién se trataba, cosa que fue fácil, pues Stephen Shaun Griffiths, nacido el 24 de diciembre de 1969 en Dewsbury, West Yorkshire, tenía un grueso expediente de antecedentes penales. Y en sus delitos había un denominador común: la violencia extrema contra las mujeres.

Agresor de mujeres

Al ser arrestado, Griffiths, de 40 años, no hizo ningún aspaviento, más bien mostró demasiada tranquilidad. Cuando su departamento fue registrado, los agentes encontraron una gran colección de discos, donde destacaban las bandas Duran Duran y Sisters of Mercy; asimismo, hallaron decenas de libros sobre asesinos seriales. Cómo no iba a ser así, dijo Griffiths, si era doctor en psicología e investigador especializado en mentes criminales en la Universidad de Bradford, declaración que resultó cierta.

Lo que también era cierto es que, de acuerdo con los antecedentes penales, el sospechoso, antes de ser investigador universitario, nunca había trabajado, gozaba torturando mascotas, y a los 17 años fue sentenciado a tres años de prisión por cortar la garganta (no fatalmente) de un guardia de supermercado. Desde entonces, los médicos alertaron de la peligrosidad del individuo, al que diagnosticaron como «un psicópata sumamente peligroso».

El diagnóstico fue acertado: en cuanto quedó libre, comenzó su labor de odio, en esta ocasión dirigida a las mujeres. A una de ellas le hizo un tajo en la garganta con una navaja; a otra le derramó agua hirviendo en el rostro mientras dormía; a una más le causó diversas heridas con pedazos de vidrio en las piernas.

Sin embargo, estas agresiones eran apenas la punta del iceberg. Cuando Griffiths decidió confesar, lo hizo con creces. Declaró que había asesinado a varias prostitutas, entre ellas a Suzanne Blamires. Y no sólo eso: recientemente había devorado a tres de ellas, dos cocinadas y una cruda.

Griffiths dijo que odiaba a las prostitutas, porque en ellas veía a su madre, quien lo separó de su padre, además de que en el vecindario al que llegaron después del divorcio, la mujer, de acuerdo con el sospechoso, se acostaba con cuanto hombre se le ponía enfrente, además de que salía completamente desnuda a hacer sus labores diarias al patio trasero de la casa.

La policía británica ha desempolvado los expedientes de homicidios y desapariciones sin resolver en Bradford y sus alrededores. Mientras tanto, para asegurarse de que Griffiths no vuelva a atacar, lo condenó a prisión de por vida.

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