Stephan Letter

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Stephan Letter

El Ángel de la Muerte alemán

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Enfermero
  • Número de víctimas: 28 +
  • Periodo de actividad: 2003 - 2004
  • Fecha de detención: 14 de julio de 2004
  • Fecha de nacimiento: 17 de septiembre de 1978
  • Perfil de las víctimas: 17 mujeres y 11 varones (pacientes de hospital)
  • Método de matar: Envenenamiento (mezclas letales de medicamentos)
  • Localización: Sonthofen, Bavaria, Alemania
  • Estado: Condenado a cadena perpetua el 20 de noviembre de 2006
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Stephan Letter – El «ángel de la muerte» alemán

Elmundo.es

21 de febrero de 2006

Este enfermero de un hospital de los Alpes bávaros está siendo juzgado por haber acabado con la vida de 29 pacientes en 17 meses.

Stephan Letter se acercaba con rostro compungido a los familiares del paciente y les anunciaba su fallecimiento. Uno tras otro, hasta un total de 29. Pero lo que no sabían los conmocionados parientes es que en ese caso el culpable sí que era el mensajero. Letter, de 27 años, los mató a todos, con una inyección. ¿La razón aportada? «Por compasión».

Los hechos ocurrieron entre 2003 y 2004, en un periodo de 17 meses, hasta que la sucesión de víctimas fue tal que se abrió una investigación en el hospital Sonthofen (Alpes bávaros, sur de Alemania).

Algo debía estar pasando para que no sólo ancianos de 94 años murieran repentinamente, sino hasta pacientes de 40 años. Y entonces se halló la explicación: una inyección en cada cuerpo con una mezcla de tranquilizantes, en especial valium, y de anestésicos, junto a un relajante muscular.

Las víctimas morían sin dolor y Letter les cerraba los ojos con una sonrisa. De ahí que la prensa alemana le haya bautizado como el ángel de la muerte.

Letter se encuentra estos días frente a un juez bávaro, acusado de 16 asesinatos, 12 muertes y 1 muerte por petición (una especie de eutanasia ilegal). El primer día del juicio, Letter aseguró: «Sí, maté a mis pacientes. Pero por compasión. Sabía que estaba violando las leyes, pero pensaba que en el fondo estaba haciendo lo correcto».

«¿Y por qué además le gustaba anunciar el fallecimiento a los familiares? ¡Todo era una provocación cínica!», gritó Wilhelm Seitz, el fiscal que defiende a los parientes de 11 víctimas, en el Tribunal de Kempten (Baviera), donde tiene lugar el proceso.

«La víspera de su muerte, uno de los fallecidos dedicó el día a hacer proyectos con su familia, a punto de regresar a casa y de poder irse de vacaciones», continuó Seitz, para dejar bien claro que los pacientes que tuvieron la mala suerte de caer en manos de Letter no estaban todos en fase terminal o padecían enfermedades graves. Al contrario, varios de ellos se estaban recuperando cuando apareció el enfermero con su inyección letal.

«Es cierto que mis acciones no pueden ser justificadas bajo ninguna circunstancia, pero crean mi sincera explicación. Quería salvar a mis pacientes del sufrimiento y liberarles de la desesperación», dijo Letter en otro momento del juicio, con la misma amabilidad con la que trabajó en el hospital y por la que nunca hizo levantar sospecha alguna entre sus colegas.

De hecho, la investigación sobre los 29 fallecidos (12 hombres y 17 mujeres) no fue provocada directamente por la cadena de muertes, ya que Letter empezó a matar a ancianos de más de 75 años para evitar recelos.

Fue su afán por apoderarse de grandes cantidades del mortal cóctel de medicamentos que necesitaba para su condenable acción lo que hizo abrir una investigación en el hospital y descubrir en el domicilio de Letter el material desaparecido, con ampollas llenas para matar en las siguientes semanas hasta a 10 pacientes.

El caso ha conmocionado a la República Federal y se trata del mayor asesinato en serie en el país desde que acabó la II Guerra Mundial.

Letter pesa más de 145 kilos y adolece de una baja autoestima y triste autocompasión, que suelen ser comunes en los asesinos en serie, según los especialistas.

El semanario Der Spiegel publicaba un artículo sobre la infancia del enfermero, asegurando que en ella se hallaba la clave de tal desorden psíquico. Al parecer, el acusado ha sufrido desde pequeño una extraña relación con el mundo médico, ya que su madre estaba convencida de que sufría alguna minusvalía y le sometió a todo tipo de exámenes y pruebas en los más variados centros médicos.

Letter podría haber matado a más inocentes, ya que atendió a 81 personas en el escaso año y medio que estuvo en el hospital. Sin embargo, sólo se han podido exhumar y analizar 42 cadáveres, ya que los demás fueron incinerados. Letter se enfrenta a la cadena perpetua.

Lo dicho y hecho

  • 1978: Nace en Baviera.
  • 2003: Comienza a trabajar en el hospital de Sonthofen, en los Alpes bávaros. Empieza a inyectar medicamentos a sus pacientes para provocarles la muerte.
  • 2004: Se le investiga y se confirma que ha provocado casi una treintena de fallecimientos.
  • 2005: Es juzgado por un tribunal, acusado de ser el mayor asesino en serie de la República Federal desde el fin de la II Guerra Mundial. Se enfrenta a la cadena perpetua.

Condenado de por vida por envenenar a 28 pacientes

Elpais.com

20 de noviembre de 2006

Stephan Letter, un enfermero de 28 años de edad, ha sido condenado hoy a cadena perpetua por ocasionar la muerte, mediante el suministro de mezclas letales de medicamentos, a 28 pacientes de un hospital de la localidad alemana de Sonthofen, en los llamados Alpes bávaros.

La Audiencia Provincial de Kempten ha considerado que en 12 de los casos el enfermero cometió un delito de asesinato, en otros 15 rebaja la calificación a la de homicidio simple, y en un caso más reconoce que el envenenamiento se produjo a petición del propio paciente.

El tribunal calificó la actitud del condenado de «especialmente grave», lo que le impide acogerse a la posibilidad de libertad condicional, después de 15 años de prisión como suele ocurrir con presos que muestran buen comportamiento. Le ha prohibido además que volver a ejercer su profesión de por vida.

El condenado expresó durante el juicio que había administrado los cócteles letales por «compasión» de los enfermos, y porque quería «librarles de su sufrimiento».


Un «compasivo» enfermero era en realidad un asesino en serie

Ramiro Villapadierna – ABC.es

21 de noviembre de 2006

Un juez ha condenado a cadena perpetua a un joven enfermero, que alegó motivaciones humanistas para matar a 28 de sus pacientes a su cargo, y que se convierte en el mayor asesino en serie en Alemania desde el fin del régimen nacional-socialista.

Doce sentencias de asesinato, 15 de homicidio, una de muerte por compasión y otras cuatro de intento de asesinato y daños corporales y psíquicos. El llamado «ángel de la muerte», en referencia al temido médico de Auschwitz, pasará el resto de su vida entre rejas, o al menos 15 años antes de ser revisado su caso.

Suicidio asistido

El joven Stephan Letter creía en el suicidio asistido y era activo en su militancia, según reconoce la sentencia dictada ayer en Kempten (Baviera). Cuando fue contratado en una clínica bávara pareció ver su ocasión. Pero en el mejor de los casos su compasión no fue ni siquiera para asistir el deseo de nadie. «La salud de sus pacientes le interesaba como mucho superficialmente», ha determinado la sentencia. Su intención era quitar de en medio «una visión que le molestaba» en aquella apacible clínica situada en los Alpes bávaros.

Letter, que «alivió» a 17 mujeres y 11 varones entre febrero de 2003 y julio de 2004, sucede a una serie de casos en la profesión médica en Alemania -Wuppertal y Bielefeld- , en Viena, en Holanda, en Noruega, en los EE.UU., incluido el caso de los «apartamentos de la muerte» de Dignitas en Zürich, en que el juez ha terminado percibiendo indicios de prevaricación y patología en variantes de eutanasia y suicidio asistido en la práctica.

En la clínica de Sonthofen, buena parte de los enfermos no eran ni terminales ni mayores, como ha alegado el defendido, alguno estaba en sus cuarenta años. Dos de las mujeres estaban «seriamente enfermas», según las autoridades sanitarias, pero ninguno de ellos «realmente graves». Letter dijo quererlos liberar de su situación, pero el juez ha seguido el criterio fiscal estimando como «criminal» este «arbitrio unilateral» sobre el derecho a la vida de las personas.

Letter confesó desde el principio sus actos pero dijo no llevar cuenta del número de pacientes por los que había intercedido y el juicio se ha prolongado durante nueve meses. «El acusado mató a pacientes que ni conocía, enfermos que algunos habían llegado a la clínica sólo horas antes e incluso aquellos que estaban en vías de recuperación», dijo ayer el juez Harry Rechner, confirmando la pena pedida por los afligidos familiares de sus víctimas.

Las sospechas sobre varias muertes inexplicables empezaron al poco tiempo de que se contratara a Letter, a comienzos de 2003, coincidiendo con la desaparición de varios medicamentos de la farmacia.


El enfermero homicida

Edda Pujadas – Diariolavoz.net

30 de junio de 2013

Tras su condena a cadena perpetua por matar a 29 pacientes, Stephan Letter pasó a ser conocido como el mayor asesinato en serie de Alemania desde que acabó la II Guerra Mundial

«Sí, maté a mis pacientes, pero por compasión. Sabía que estaba violando las leyes, pero pensaba que en el fondo estaba haciendo lo correcto». Con estas palabras el asesino en serie alemán Stephan Letter se defendió durante su primer día de juicio después de ser detenido en el 2004.

Stephan Letter fue un conocido enfermero del hospital Sonthofen en los Alpes bávaros, al sur de Alemania, que asesinó a 29 pacientes en tan sólo 17 meses y fue arrestado luego de que el personal del centro de salud notara que faltaban muchas drogas de uso delicado en el almacén de medicinas.

La verdad es que, era ya casi un ritual que Stephan Letter se acercara con rostro compungido a los familiares del paciente y les anunciara su fallecimiento. Uno tras otro, hasta un total de 29, sin embargo, lo que no sabían los conmocionados parientes es que, en este caso, el culpable de las muertes era el mismo mensajero. Letter, de 26 años, los mató a todos, con una inyección que contenía un coctel fatal.

Los hechos ocurrieron entre los años 2003 y 2004. Las víctimas morían prácticamente sin dolor y el amable enfermero Letter les cerraba los ojos con una sonrisa. De ahí que la prensa alemana de aquel momento le haya bautizado como «el ángel de la muerte».

Letter se convirtió en una versión moderna de los enfermeros y enfermeras que, a principios del siglo pasado, sembraron terror en varios hospitales de Europa al decidir, por sí mismos, el destino de sus pacientes, acabando con la vida de ancianos, adultos y hasta de bebés recién nacidos.

El homicida

Stephan Letter nace en el mes de septiembre de 1978 en Baviera, Alemania. Según algunos investigadores policiales, desde pequeño, este sujeto tuvo una extraña relación con el mundo médico, ya que su madre estaba convencida de que sufría alguna minusvalía y le sometió a todo tipo de exámenes y pruebas en los más variados centros médicos.

De adulto, Letter pesaba más de 145 kilos, lo que generaba fuertes complejos en él y lo llevó a sufrir de una baja autoestima y triste autocompasión, que suelen ser comunes en los asesinos en serie.

Tras su forzada relación con el mundo médico en la infancia, no era de extrañar que Letter estudiara Enfermería. En el 2003, cuando tenía 25 años de edad, comienza a trabajar en el hospital de Sonthofen, en los Alpes bávaros y al poco tiempo, empieza a inyectar medicamentos a sus pacientes para provocarles la muerte, según sus propias palabras, «por compasión».

Y es que, definitivamente, algo debía estar pasando en el hospital de Sonthofen para que no sólo ancianos de 94 años murieran repentinamente, sino también pacientes de 40 años. Se halló entonces una explicación: una inyección en cada cuerpo con una mezcla de tranquilizantes, en especial valium y de anestésicos, junto a un relajante muscular.

Sumado a estos hechos, empezaron a faltar medicamentos en el almacén de nosocomio, por lo que el personal directivo del centro de salud puso en alerta a las autoridades. Después de una intensa y rápida investigación realizada por la policía de Kempten, Stephan Letter fue arrestado cuando tenía 26 años de edad, ya que encontraron en su casa parte de las medicinas desaparecidas.

¿Buenas intenciones?

Durante el juicio en su contra, Sthepan Letter reconoció todos sus crímenes, alegando que lo había hecho por mera compasión a sus angustiosas víctimas, quienes se encontraban en estado extremadamente grave e irreversible, por lo que él había decidido aliviarles el sufrimiento.

El argumento y defensa de Letter fue rápidamente descartado, pues muchos de los pacientes que el sujeto mató no estaban ni siquiera delicados de salud. Como prueba en su contra testificó una soldado del ejército alemán, quien había ido al hospital tras romperse una pierna y declaró que Letter intentó inyectarle una medicina que el doctor no le había recetado, pero que gracias a que entró otro enfermero al cuarto, el homicida no logró inyectarle la droga.

Otro caso que desmanteló las «buenas intenciones» de Letter fue un paciente que, un día antes de ser atacado por Letter, estaba a punto de ser dado de alta y se dedicaba a hacer proyectos con su familia para poder irse de vacaciones, sin embargo, amaneció muerto tras la aparición del enfermero con su inyección letal.

Stephan Letter podría haber matado a más inocentes, ya que atendió a 81 personas en el escaso año y medio que estuvo en el hospital, sin embargo, sólo se pudieron exhumar y analizar 42 cadáveres, ya que los demás fueron incinerados. Finalmente, Letter fue sentenciado por la muerte de 29 de sus pacientes y condenado a cadena perpetua.

«¡Quería salvar a mis pacientes!»

«Es cierto que mis acciones no pueden ser justificadas bajo ninguna circunstancia, pero crean mi sincera explicación. Quería salvar a mis pacientes del sufrimiento y liberarles de la desesperación», aseguró Sthepan [Stephan] Letter durante el juicio, con la misma amabilidad con la que trabajó en el hospital y gracias a la cual nunca hizo levantar sospecha alguna entre sus colegas.

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