Sergio Ferrer Asins

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Sergio Ferrer

El Asesino de la Catana de Catarroja

  • Clasificación: Asesino
  • Características: Parricida
  • Número de víctimas: 2
  • Periodo de actividad: 16 de septiembre de 2007
  • Fecha de detención: Día siguiente
  • Fecha de nacimiento: 1987
  • Perfil de las víctimas: Su padre, Leonardo Ferrer, de 47 años, y su madre, Cristina Asins, de 46
  • Método de matar: Golpes y apuñalamiento con una catana (espada samurái)
  • Localización: Catarroja, Valencia, España
  • Estado: Condenado a 22 años y seis meses de prisión el 10 de noviembre de 2009
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Sergio Ferrer – Detenido un joven como sospechoso de haber degollado a sus padres en Catarroja

Elmundo.es

18 de septiembre de 2007

El hijo del matrimonio de Catarroja, cuyos cuerpos degollados fueron descubiertos el pasado domingo, ha sido detenido por la Guardia Civil como presunto autor de las muertes violentas, según confirmaron fuentes de la investigación.

Tras los testimonios de los vecinos y familiares y una inspección exhaustiva de la vivienda de la pareja, donde se hallaron los cadáveres, los agentes decidieron el lunes por la tarde arrestar al hijo del matrimonio al encontrar indicios de que puede ser el responsable de las muertes.

El joven, de 20 años, podría pasar a disposición judicial, según fuentes de la investigación.

Según el relato de una vecina, el hijo del matrimonio fue en busca de una tía suya para que le abriera la puerta de su casa tras venir de fiesta y fue entonces cuando encontraron los cadáveres en la vivienda, situada en el cuarto piso del número 2 de la calle Filiberto Rodríguez [Rodrigo].

Al parecer, la investigación apunta que el hombre y la mujer no murieron al mismo tiempo, sino con una diferencia de dos horas, según los resultados de la autopsia practicada a los fallecidos.

La Guardia Civil considera la posibilidad de que el hombre, de 47 años, fue agredido en primer lugar y posteriormente llegó a la vivienda su mujer, de 46 años, que trabajaba de noche como limpiadora.

La mujer se hallaba en el recibidor de la vivienda, muy cerca de la puerta mientras que su marido, un hombre «muy fuerte» y de complexión «muy robusta», fue encontrado junto a la puerta del cuarto de baño.

Una vecina de la pareja explicó que otra residente del mismo inmueble oyó «ruidos y jaleo» en la vivienda sobre las 2.30 horas y acudió «para ver si había algún problema». Así, relató que al llamar a la puerta, abrieron y le dijeron que «no había ningún problema», por lo que ésta regresó a su casa.


El joven de Catarroja asesinó a su padre con una catana y recogió a su madre para matarla en casa

Javier Martínez / Ada Dasí – Lasprovincias.es

19 de septiembre de 2007

Frío, previsor y cruel. Son tres palabras que resumen la conducta criminal de Sergio Ferrer Asins, el joven de 19 años detenido por asesinar presuntamente a sus padres en el domicilio familiar en Catarroja.

El parricida confesó ayer que perpetró los horrendos crímenes con una vieja espada japonesa, el mismo tipo de arma utilizada por el tristemente conocido como el asesino de la catana, José Rabadán, que mató a sus padres y a su hermana, afectada por síndrome de Down, en abril de 2000 en Murcia. Siete años después, un asesinato similar ha conmocionado a la población de Catarroja.

Según se desprende de las investigaciones de la Guardia Civil y de las propias declaraciones del detenido, primero asestó unos 15 golpes a su padre, Leonardo Ferrer, de 47 años de edad, mientras dormía en la madrugada del domingo; y luego planeó la muerte de su madre, Cristina A., de 46 años, que en ese momento se encontraba trabajando en el salón de banquetes Fénix en Albal.

Tras acabar con la vida de su progenitor, Sergio Ferrer Asins llamó por teléfono a su madre y le dijo que él iría a recogerla al salón de bodas, situado a unos dos kilómetros de distancia de la vivienda familiar. Esto no era habitual, por lo que el joven se inventó un pretexto y dijo que su padre se encontraba enfermo.

Cuando llegaron a casa, Sergio Ferrer Asins atacó a su madre por sorpresa y le asestó seis golpes en la cabeza, aunque ninguno de ellos le causó la muerte, según la autopsia.

Los forenses determinaron ayer que las heridas que presentaba la mujer en la cabeza no eran mortales, ya que la espada japonesa utilizada en el doble crimen no estaba afilada. Por ello, la mujer murió desangrada mientras su hijo se deshacía del arma homicida y sus ropas ensangrentadas.

Además, Sergio Ferrer Asins se llevó el teléfono móvil de su madre para que la Guardia Civil no pudiera ver el registro de llamadas del aparato.

Y es que la última persona que habló con la fallecida por teléfono fue el presunto parricida, algo que quería ocultar para preparar su coartada.

El joven metió la ropa ensangrentada en la funda de una guitarra y la arrojó a un contenedor de basura. Luego tiró la espada japonesa y el móvil de su madre a un barranco cercano.

Durante su declaración, Sergio Ferrer Asins relató cómo se deshizo de todas las pruebas que le incriminaban, pero aseguró que no recordaba o no quería recordar algunos momentos de los espeluznantes crímenes.

Búsqueda de pruebas

Mientras los agentes del grupo de homicidios interrogaban al sospechoso en el cuartel de Patraix, otros guardias civiles buscaron ayer durante horas la catana, la ropa ensangrentada y el teléfono móvil.

Según ha podido saber Las Provincias, un vecino de Catarroja vio la espada con restos de sangre en el barranco e indicó el punto exacto a los agentes, pero cuando estos fueron al lugar el arma ya había desaparecido.

Otro equipo de guardias civiles expertos en investigación criminal realizó una minuciosa inspección en la escena del crimen, concretamente en la vivienda de la calle Músico Filiberto Rodrigo de Catarroja donde fue asesinado el matrimonio.

Los agentes recogieron restos de sangre, huellas de zapatillas y otros vestigios criminales para analizarlos posteriormente en un laboratorio.

Una vecina que presenció el hallazgo de los cadáveres simulado por el presunto parricida mantiene que el joven no lloró en ningún momento. «Sólo se tocaba el pecho como si fuera a darle algo o sintiera dolor», señaló la mujer.

Lo que es un secreto a voces es que Sergio Ferrer Asins tiene cierto retraso mental que sus padres intentaron subsanar llevándole a un psicólogo, según explican los vecinos.

Esta minusvalía le llevó a convertirse en el centro de las burlas de sus compañeros en el instituto Berenguer Dalmau de Catarroja, que le pusieron el apodo de Mongó. Su carácter tímido y retraído le llevó a aceptar este tipo de comportamientos que él soportaba estoicamente. No obstante, no llegó a terminar el curso en el instituto y se matriculó en San Vicente Ferrer para estudiar cocina. En la actualidad asistía a clases de inglés en una academia local. El joven también fue alumno del colegio San Antonio.

Algunos vecinos también afirmaron que al ser un joven retraído no se le conocían amigos. Al parecer, Sergio F. A. podría haber consumido drogas en los últimos meses, lo que habría provocado discusiones familiares.

La familia acababa de pasar sus vacaciones estivales en un pueblo francés, justo en la frontera con España, en compañía de una tía del presunto parricida.


La catana utilizada por el parricida de Catarroja la compró el padre por Internet

L. P. – Diariomontanes.es

20 de septiembre de 2007

El arma homicida con la que el parricida de Catarroja cometió presuntamente el doble asesinato fue comprada por Leonardo, su padre, a través de Internet. Nada hacía presagiar que la catana que el hombre adquirió por Ebay -una web de compra-venta a la que accedía con frecuencia- para regarlársela a su hijo acabaría, poco después, con su propia vida. Sergi, como se le conoce en Catarroja, utilizó la catana que le compró su padre para matarlo a él y a su madre, Cristina.

La espada japonesa era sólo uno de los artículos que Leonardo y Sergi compraban por Internet para después revenderlos. Precisamente, esa es una de las aficiones que el parricida de 19 años ha heredado de su padre. Pero además de visitar esa web, el presunto asesino también utilizaba la Red para chatear y visitar páginas pornográficas. «Se pasaba muchas horas en el ordenador», explicó ayer la profesora de inglés del chico.

Para ella, como para las vecinas, «nuestro Sergi es un chico muy querido por todos. Es servicial y educado al que lo único que le falta es madurez, porque tiene la mente de un chico de unos 13 años».

El presunto asesino siempre salía con sus padres a pasear a su perro Nelson. Hacía tan sólo unos días que había regresado con ellos de Francia, donde se habían comprado una casa en la localidad de L’Herault con parte del dinero del cupón que les había tocado en febrero.

Por eso sus allegados no logran apuntar cuál puede ser el motivo por el que presuntamente el chico mató a sus padres, con los que no solía discutir y que le concedían todos los caprichos que quería.

Cuando la Guardia Civil interrogó al hijo del matrimonio, este aseguró que había llegado a las 10 de la mañana al domicilio familiar después de haber pasado la noche de fiesta. Pero incurrió en numerosas contradicciones y gran torpeza al preparar su coartada.

Y es que varios testigos aseguraron haberlo visto sobre las tres de la madrugada de aquella noche caminando por la calle con una bolsa de plástico y la funda de la guitarra donde escondió la ropa ensangrentada.

La hipótesis de que el chico de 19 años estaba de fiesta también se desmorona con la declaraciones ante la Guardia Civil de una compañera de trabajo de Cristina. Las compañeras de ésta en el salón de bodas vieron cómo Cristina y Sergi volvían andando a su casa.

Según se desprende de las investigaciones de la Guardia Civil y de las declaraciones del propio detenido, primero asestó unas 15 puñaladas a su padre mientras dormía y planeó la muerte de su madre. Tras acabar con la vida de su progenitor, Sergi Ferrer Asins llamó por teléfono a su madre y le dijo que él iría a recogerla al salón de bodas.

Cuando llegaron a casa, Sergi atacó a su madre por sorpresa y le asestó seis golpes en la cabeza, aunque ninguno de ellos le causó la muerte, y murió desangrada.

Tras cometer los dos asesinatos, el joven metió la ropa ensangrentada en la funda de una guitarra y la arrojó a un contenedor de basura. Luego tiró la catana y el móvil de su madre. Ayer agentes del grupo de homicidios de la Guardia Civil continuaron inspeccionado la vivienda. Un perro adiestrado está ayudando en la búsqueda del arma homicida, aún no hallada.


El joven que mató a sus padres con un sable se enfrenta a 30 años de prisión

Javier Martinez – Lasprovincias.es

5 de noviembre de 2009

La hora de la verdad se acerca para Sergio Ferrer Asins, el joven que presuntamente mató a sus padres en septiembre de 2007 en Catarroja. Dos años después del doble crimen, el parricida se sentará en el banquillo de los acusados para responder ante la Justicia. El próximo 10 de noviembre está previsto que comience el juicio en la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia.

En su escrito de calificación, el ministerio fiscal pide una pena de 30 años de cárcel para el procesado por dos delitos de homicidio. Sergio Ferrer Asins, de 21 años de edad, permanece en prisión provisional desde el 20 de septiembre de 2007.

Cinco días antes, sobre las doce menos cuarto de la noche, el joven se encontraba en su vivienda de Catarroja en compañía de su padre, Leonardo F., de 47 años, a quien golpeó por todo el cuerpo y luego apuñaló con un sable, un arma decorativa que se encontraba en la casa.

Horas más tarde, entre las una y media y las dos de la madrugada, Leonardo falleció de un «shock» traumático. Todavía en el interior de la vivienda, el parricida se apoderó de diferentes joyas y objetos de valor de sus padres, los metió en una bolsa de plástico y los trasladó a un local situado en la calle de la Libertad en Catarroja, propiedad de sus progenitores, donde los ocultó detrás de una cámara frigorífica. Las alhajas, que están valoradas en 1.595 euros, fueron recuperadas por la Guardia Civil.

Según el relato de los hechos que hace el fiscal, sobre las cuatro y media de la madrugada, Sergio Ferrer acudió al restaurante donde trabajaba su madre en Albal para recogerla y acompañarla hasta el domicilio familiar. Una vez en la casa, esgrimió el mismo sable y la agredió en cabeza y los brazos.

Cristina A., de 46 años, falleció entre las cinco y las siete de la madrugada como consecuencia de varios traumatismos craneales. La mujer también fue asfixiada, según el informe de la autopsia.

Posteriormente, sobre las cinco y media de la madrugada, el acusado se trasladó desde Catarroja a Valencia, donde conoció a otro joven en un bar. Ambos acudieron en taxi a una discoteca de Moncada, que no encontraron, y luego a otra de Meliana, donde tomaron una copa.

Sobre las nueve de la mañana, Sergio Ferrer regresó a Catarroja en autobús. Según las investigaciones de la Guardia Civil, el joven salió de fiesta con un desconocido para tener una coartada.

Luego entró en una horchatería de Catarroja y, con actitud tranquila, pidió un granizado. Sobre las diez de la mañana, el presunto parricida acudió con su tía a la casa y simuló el hallazgo de los cadáveres. Las primeras personas que consolaron al huérfano notaron que no estaba muy afectado. «No lloró en ningún momento. Sólo se tocaba el pecho como si fuera a darle algo o sintiera dolor», relató una vecina.

Tras interrogarlo, los agentes del grupo de homicidios de la Guardia Civil sospecharon del joven, que incurrió en varias contradicciones durante la explicación de su coartada. Sergio Ferrer no logró engañar a los investigadores y, horas después, fue detenido como presunto autor de la muerte de sus padres.

Según la Fiscalía, el joven actuó «solo o con la ayuda de otra persona no identificada por razones que se desconocen». Durante su declaración ante la juez de instrucción de Catarroja, el acusado aseveró que él estaba en la casa cuando un hombre asesinó a sus padres, aunque los investigadores no le dan credibilidad a esta versión del crimen.

El sucesor de Rabadán

Tras el homicidio del matrimonio de Catarroja, el tristemente conocido como el asesino de la catana, José Rabadán, ya tenía sucesor. En abril de 2000, un adolescente de 16 años mató en Murcia a sus padres y a su hermana, afectada por síndrome de Down. El menor utilizó un alfanje oriental (un sable corto y curvado) para acabar con la vida de su familia.

Siete años después, concretamente en la noche del 15 a 16 de septiembre, el doble crimen cometido por Sergio Ferrer, con un arma similar, conmocionó a la población de Catarroja en particular y a la sociedad española en general.


El fiscal pide 30 años por el doble crimen de Catarroja

Lydia Garrido – Elpais.com

5 de noviembre de 2009

El próximo día 10 está citado en la sala cuarta de la Audiencia de Valencia Sergio Ferrer Asins para ser juzgado por matar con un sable a sus padres en Catarroja el 15 de septiembre de 2007. El fiscal pide para él 15 años de cárcel por cada homicidio.

Sergio Ferrer, de 21 años, en prisión desde que ocurrieran los hechos, es, para el ministerio público, el responsable de las dos muertes, aunque en el escrito de acusación no descarta que participara otra persona que no ha podido ser identificada.

Según el fiscal, a las 23.45 del 15 de septiembre de 2007 Sergio Ferrer agredió a su padre, Leonardo Ferrer, en la casa familiar, propinándole golpes por todo el cuerpo, «causándole múltiples heridas», con ayuda de «un sable de adorno». El hombre murió a consecuencia de las heridas entre la 1.30 y las 2.30.

Mientras la víctima agonizaba, Sergio Ferrer, su hijo, «se apoderó de diferentes joyas y objetos de valor de sus padres», los metió en una bolsa de plástico, los llevó a un local propiedad de sus padres y los escondió tras una nevera.

Después, a las 4.30, se fue al restaurante Fénix, en Albal, a recoger al trabajo a su madre, Cristina Asins. Cuando la mujer entró en casa, Sergio Ferrer la agredió mortalmente con el sable. Falleció entre las 5.00 y las 7.00.

Sergio Ferrer dejó a sus padres muertos y se fue a Valencia, a un bar, donde conoció a un joven con el que se fue primero a Moncada y después a Meliana de copas. Regresó a Catarroja en autobús a las 9.00. Y en algún momento arrojó el arma al barranco. Trató de construir una coartada con su familia. Pero la Guardia Civil la desmontó y le detuvo dos días después.


El «asesino de la catana» de Catarroja reconoce haber matado a sus padres

Gema Peñalosa – Elmundo.es

10 de noviembre de 2009

El conocido como asesino de la catana de Catarroja ha reconocido este lunes que la noche del 15 al 16 de septiembre de 2007 asesinó a su padre y a su madre con un sable de adorno y ha aceptado una pena de 22 años y seis meses de prisión.

El acusado, de 21 años, ha reconocido todos los hechos de los que se le acusa en la primera jornada del juicio que se celebra en la sección cuarta de la Audiencia de Valencia, pese a que en principio lo negó todo. El fiscal, que pedía una pena de 30 años de cárcel por los dos homicidios, ha rebajado su petición a 22 años y 6 meses.

El joven, que en el momento del incidente tenía 19 años, compareció ante el tribunal y, ante las preguntas del ministerio fiscal, negó que matara a su padre o que utilizara una catana para agredirle. Además, afirmó que tenía una buena relación con sus progenitores.

El presidente del tribunal que lo juzgaba interrumpió su intervención y le comentó a su abogado que si quería llegar a una acuerdo, tal y como le habían señalado previamente, el joven debía reconocer los crímenes. El letrado le dijo que su representado estaba conforme, y el magistrado pidió a la fiscal que repitiera las preguntas.

En ese momento, el joven cambió su versión de los hechos y reconoció que había matado a sus padres en su vivienda de Catarroja en la noche del 15 de septiembre de 2007, primero a su padre con una catana, y posteriormente a su madre, tras recogerla de madrugada del bar en el que trabajaba y llevarla a su domicilio.

El joven, que respondía más con gestos que con palabras, reconoció también que tras matarles se apoderó de varias joyas y objetos de valor y las escondió en un local ubicado en la misma localidad, propiedad de sus padres, donde los ocultó detrás de una cámara frigorífica. Las joyas fueron tasadas en 1.595 euros.

Posteriormente, sobre las 5.30 horas, el joven se trasladó desde Catarroja a Valencia, donde conoció a otro joven en un bar, y ambos acudieron en taxi a una discoteca de Moncada, y luego a otra de Meliana, donde tomaron una copa hasta que regresaron a Valencia. Sobre las 9.00 horas, regresó a Catarroja en autobús.

Esa madrugada, el joven afirmó que arrojó al barranco de Catarroja la espada que empleó para ocasionar las heridas a sus padres, lugar donde fue encontrada a las pocas horas. El joven fue detenido el 17 de septiembre, y está en prisión provisional desde el día 20.

El abogado del joven indicó, en declaraciones a los medios de comunicación tras celebrarse la vista, que un juicio «hubiera sido mucho más grave» para su representado, porque si se aplica la ley en sus términos «hubiera sido una pena mayor». Él, dijo, «ha preferido la conformidad».

No obstante, indicó que la pena impuesta «es muy elevada» pero «está dentro de los términos de la ley». Su letrado le definió como una persona «un tanto hermética», y aseveró que la valoración forense «dice que está bien». Así mismo, señaló que puede que el joven estuviera algo medicado para asistir al juicio.


Condena de 22 años por matar a sus padres con una catana

EFE

10 de noviembre de 2009

Un joven de 21 años ha aceptado hoy cumplir una condena de 22 años y medio de prisión por matar a sus padres en septiembre de 2007 con un sable decorativo y luego fingir un robo en el domicilio familiar en Catarroja (Valencia).

En la vista celebrada hoy en la Sección Cuarta de la Audiencia de Valencia, el acusado, que permanecía en prisión provisional desde que cometió el crimen, ha reconocido cabizbajo los hechos ante el tribunal, con apenas un hilo de voz y visiblemente más delgado que hace dos años.

El fiscal había solicitado en principio para el procesado una pena de 30 años de cárcel como autor de dos delitos de asesinato, pero un acuerdo de las partes ha permitido la rebaja de la condena, que se ha fijado en 11 años y tres meses de prisión por cada uno de los dos homicidios.

La madrugada del crimen, Sergio Ferrer, con 19 años, mató a su padre, de 47, con una catana que decoraba las paredes del domicilio familiar, en la calle Filiberto Rodríguez [Rodrigo] de Catarroja. Luego, recogió a su madre, de 46 años, que trabajaba en un salón de celebraciones de la localidad de Albal, la llevó a casa y también la mató. Poco después tomó varios enseres de la vivienda, para simular un robo, y se deshizo del sable tirándolo a un barranco del municipio, aunque luego fue recuperado por la Guardia Civil.

Posteriormente se fue a las fiestas patronales de la localidad y entabló amistad con dos jóvenes para obtener una coartada, y llegó a las 10 de la mañana a dormir a casa de unos tíos suyos con la excusa de que no había podido entrar en su casa porque no tenía llaves y no había nadie dentro.

Al día siguiente, el joven y su tía acudieron a la casa con una copia de las llaves y, al entrar, se encontraron los cadáveres y avisaron a la Policía.

Esa misma jornada, después de que las pesquisas policiales rechazaran la hipótesis del robo como móvil del asesinato, el hijo del matrimonio fue detenido por la Guardia Civil como presunto autor del doble asesinato. La autopsia reveló que el padre murió degollado mientras que la madre sufrió heridas de arma blanca y murió a consecuencia de un fuerte golpe en la cabeza.

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