Satoshi Uematsu

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Satoshi-Uematsu

La masacre de Sagamihara

  • Clasificación: Asesino en masa
  • Características: La peor masacre cometida en las últimas décadas en Japón - Uematsu pretendía vivir en un mundo sin discapacitados múltiples
  • Número de víctimas: 19
  • Periodo de actividad: 25 de julio de 2016
  • Fecha de detención: Mismo día (se entrega)
  • Perfil de las víctimas: Diez mujeres y nueve hombres de entre 19 y 70 años
  • Método de matar: Apuñalamiento
  • Localización: Sagamihara, Kanagawa, Japón
  • Estado: En prisión a la espera de ser juzgado
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Al menos 19 muertos en un centro para discapacitados en Japón

Xavier Fontdegloria – Elpais.com

27 de julio de 2016

Al menos 19 personas han muerto acuchilladas en un centro para discapacitados en la ciudad de Sagamihara, a unos 40 kilómetros al suroeste de Tokio, la capital de Japón. Un hombre de 26 años y antiguo trabajador de la residencia irrumpió en el edificio durante la madrugada del martes y atacó a numerosos internos mientras dormían para después entregarse a la policía de forma voluntaria. El último recuento facilitado por la agencia Kyodo asegura que hay además 26 heridos, 20 de ellos en estado crítico.

El suceso ocurrió en torno a las 2.10 hora local (16.10 GMT del lunes), cuando el atacante, identificado como Satoshi Uematsu, accedió al centro tras romper una de las ventanas con la ayuda de un martillo. La policía de la prefectura de Kanagawa -a la que pertenece la ciudad de Sagamihara- recibió una llamada minutos después de uno de los empleados de la residencia alertando de la presencia del hombre. Una hora más tarde, Uematsu se entregó a la policía con una bolsa llena de cuchillos y herramientas afiladas, algunas de ellas ensangrentadas, y confesó el crimen: «Lo hice yo», aseguró a los agentes.

El sospechoso dijo a la policía, tras su detención, que «sería mejor si las personas discapacitadas desaparecieran». Las fuerzas de seguridad lo arrestaron por homicidio intencionado y por allanamiento de morada. La policía sigue investigando el suceso, pero por ahora nada hace pensar que el ataque responda a un acto terrorista. Uematsu reside en Sagamihara y trabajó en el centro desde diciembre de 2012 hasta el pasado 19 de febrero.

Uematsu escribió en febrero unas cartas en las que aseguró que podía «eliminar a 470 personas discapacitadas», según informa la agencia de noticias Kyodo. «Mi objetivo es lograr un mundo en el que los que padezcan discapacidades severas puedan solicitar la eutanasia con el consentimiento de sus tutores. Esto debería ser así en los casos en los que el enfermo es incapaz de vivir en una casa y de participar activamente en la sociedad», aseguraba en sus cartas manuscritas, que hizo llegar tanto a la policía como a un portavoz de la Cámara Baja nipona.

En una de las misivas, Uematsu hablaba de un «plan» muy similar al que ejecutó la pasada madrugada. Su intención era entrar en dos residencias para discapacitados durante el turno de noche, atar a los empleados, matar a hasta 260 personas y entregarse.

Tras analizar el contenido de estas cartas y ante el peligro de que pudiera herir a alguien, el joven fue ingresado en un psiquiátrico, pero el pasado 2 de marzo -doce días después de su internamiento- fue dado de alta debido a que los psiquiatras concluyeron que su estado había mejorado y que ya no suponía ningún riesgo. Desde entonces las autoridades no habían recibido ninguna queja sobre su comportamiento.

El centro para discapacitados, llamado Tsukui Yamayuri Garden, pertenece al Gobierno de la prefectura de Kanawaga, pero está gestionado por una empresa privada. Tiene una superficie de unos 30.000 metros cuadrados y puede alojar a hasta 160 personas. Según datos de finales de abril, en la residencia vivían 149 internos de entre 19 y 75 años con distintos grados de discapacidad psíquica. Más del 40% tenían 60 años o más. Las víctimas, diez mujeres y nueve hombres, tienen entre 19 y 70 años.

Este ataque es uno de los peores que ha sufrido Japón en su historia reciente. Matanzas de esta magnitud son extremadamente raras en el país asiático, donde la tasa de crímenes violentos es de las más bajas del mundo y la venta de armas de fuego está muy restringida. En 2015 se registraron 933 casos de homicidio, una de las cifras más bajas desde 1945. En Japón viven más de 126 millones de personas.

En junio de 2008, un hombre irrumpió en el famoso distrito Akihabara en Tokio y apuñaló a varias personas aleatoriamente, siete de las cuales murieron. El atacante, Tomohiro Kato, fue declarado culpable y condenado a muerte.

Hasta hoy, el mayor ataque en Japón por número de muertos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial ocurrió en 1995, cuando varios miembros de la secta Aum Shinrikyo lanzaron un ataque químico con gas sarín en varias líneas del metro de Tokio. Trece personas murieron y miles más resultaron heridas.


El asesino de Japón avisó por carta: «Los discapacitados sólo pueden crear miseria»

Isidre Ambrós – Lavanguardia.com

27 de julio de 2016

La búsqueda de un mundo perfecto, sin discapacitados, parece que fue lo que impulsó al japonés Satoshi Uematsu a matar a 19 personas y herir gravemente a otras 25 en un centro de discapacitados psíquicos y físicos de la localidad nipona de Sagamihara, en las primeras horas de la madrugada del martes.

Una masacre que, al parecer, este joven de 26 años había planificado: advirtió de ella hace cinco meses, cuando envió una carta al presidente de la Cámara Baja en la que afirmaba «sueño con un mundo donde los discapacitados puedan morir en paz» y ya sugería que pensaba matar a los pacientes de la residencia Tsukui Yamayuri, en Sagamihara, a unos cincuenta kilómetros al suroeste de Tokio.

Satoshi Uematsu, que había trabajado en este centro de discapacitados entre diciembre del 2012 y febrero de este año, ejecutó prácticamente al pie de la letra el plan que había programado y anunciado. Lo llevó a cabo en 40 minutos y luego se entregó. «Lo he hecho», dijo a la policía, cuando llegó a la comisaría con tres cuchillos manchados de sangre en una bolsa, señala la prensa local.

Con su afirmación, Satoshi Uematsu se refería a que había llevado a cabo la idea que había escrito de su puño y letra el 14 de febrero y había entregado a un diputado local para que la hiciera llegar al presidente de la Cámara Baja. Negro sobre blanco, este joven que vivía a quinientos metros del centro de discapacitados explicaba que realizaría la acción en el turno de noche, cuando había menos personal, al que inmovilizaría para que no pudiera pedir ayuda. Luego ejecutaría con rapidez a los pacientes y más tarde se entregaría.

En su misiva, el autor de la masacre justificaba su acción porque considera que «la vida de las personas con discapacidad múltiple es extremadamente difícil y por eso mi objetivo es lograr un mundo en el que estas personas puedan recibir la eutanasia con el consentimiento de un tutor». «Creo que actualmente no hay ninguna solución para el modo en que viven los individuos con discapacidades múltiples. Los discapacitados sólo pueden crear miseria». Y acto seguido animaba a Japón «a tomar esta decisión inevitable pero dura, por el bien de toda la humanidad», señalaba en su carta, difundida por la agencia Kyodo.

La nota alertó a las autoridades, que detuvieron a Uematsu. Fue internado en un hospital psiquiátrico porque los especialistas consideraron que podía ser un peligro. Pero apenas dos semanas más tarde, el día 2 de marzo, fue puesto en libertad, ya que los psiquiatras determinaron que su estado había mejorado y que ya no suponía ningún riesgo para la sociedad.

Casi cinco meses más tarde, este joven, al que sus vecinos calificaban de alegre y educado, ejecutó su plan, que se ha convertido en la mayor matanza de Japón desde 1938 (cuando un hombre mató a 30 personas). Entre las dos y las tres de la madrugada atacó a casi un tercio de los 149 pacientes de entre 19 y 75 años que residían en Tsukui Yamayuri.

Lo que Uematsu no verá cumplido serán las condiciones que pedía en su carta a las autoridades niponas por su acción. Solicitaba que se le encarcelara dos años y luego se le soltara, aduciendo demencia, así como que se le dotara de una nueva identidad, bajo el nombre de Takashi Iguro. Una petición que incluía cirugía plástica y una ayuda financiera de 500 millones de yenes (4,3 millones de euros) para emprender una nueva vida. Lo que no pensó y sí se cumplirá es que pasará el resto de su vida en la cárcel.


El joven japonés que mató a 19 discapacitados detalló su masacre en una carta en febrero

Efe – ABC.es

27 de julio de 2016 – Actualizado: 28 de julio de 2016

El presunto autor de la masacre en una residencia de discapacitados en Japón declaró hoy que aspiraba a «salvar» a sus víctimas, y había detallado sus planes para cometer la matanza en una carta que llegó a manos de la policía en febrero.

Un día después de la peor masacre cometida en las últimas décadas en el país asiático, la policía siguió investigando los pormenores del caso, mientras que el autor confeso del crimen, Satoshi Uematsu, presentó su primera declaración ante la justicia y se enfrenta a una posible acusación por homicidio múltiple.

Los nuevos detalles que han salido a la luz dibujan el perfil de alguien determinado a ejecutar su anunciado «plan» de matar a un gran número de discapacitados, y también arrojan sombras sobre una tragedia que, a juicio de algunos, podría haberse evitado.

En la madrugada del martes, Uematsu irrumpió presuntamente en una residencia de discapacitados psíquicos de la localidad de Sagamihara (prefectura de Kanagawa, a unos 50 kilómetros al oeste de Tokio), y tras inmovilizar al personal de guardia atacó a sus ocupantes a cuchilladas mientras dormían.

El ataque se prolongó unos 50 minutos, y durante ese tiempo acabó con la vida de al menos 19 internos del centro e hirió a otros 26 -entre ellos cuatro se encuentran en coma-, del total de 149 discapacitados que residían en las instalaciones, informaron fuentes policiales.

El presunto autor eligió como víctimas a algunos de los internos del centro con mayor grado de discapacidad, según el propio relato de Uematsu, que se entregó en una comisaría próxima a la residencia llevando consigo tres de los cuchillos empleados en el asalto.

El sospechoso afirmó que lo hizo para «salvar» a sus víctimas y no expresó ningún arrepentimiento por los hechos, según dijeron a la agencia Kyodo fuentes de la policía, que ha procedido a registrar su domicilio.

Uematsu fue traslado hoy desde la comisaría de Tsukui (Kanagawa) hasta la fiscalía de Yokohoma para prestar declaración, y al salir de las dependencias policiales fue captado por las cámaras sonriendo en el asiento trasero del coche patrulla.

Sus planes, por escrito

En plena conmoción por el suceso, los medios nipones se han hecho eco de una misiva firmada por el presunto autor del crimen en la que detallaba sus intenciones, que llegó a manos la policía en febrero y que dio lugar a su internamiento temporal en un psiquiátrico.

«El plan será llevado a cabo durante el turno de noche (…). El objetivo serán dos instalaciones donde residen muchos discapacitados múltiples. Los trabajadores de guardia serán maniatados», señalaba en la carta fechada el pasado 14 de febrero y dirigida a un diputado local.

«Después de eliminar a 260 personas en las dos instalaciones, me entregaré», anunciaba Uematsu, quien a continuación pedía cumplir una condena corta y explicaba que su objetivo es «lograr un mundo en el que las personas con discapacidades múltiples puedan recibir la eutanasia».

Uematsu también había comunicado sus planes a compañeros de trabajo y conocidos, a raíz de lo cual fue investigado por la policía y sometido a pruebas psiquiátricas.

Los especialistas consideraron que podía ser peligroso y decidieron internarlo en un centro psiquiátrico a mediados de febrero -en las mismas fechas en que Uematsu abandonó su empleo en la residencia de discapacitados-, aunque fue dado de alta doce días después tras evaluarse que su conducta ya no suponía ningún riesgo.

Expertos y medios nipones han puesto en duda esta decisión, y se preguntan asimismo si el sospechoso estaba preparado profesional y psicológicamente para trabajar en un centro de discapacitados durante tres años y medio.

«La clave para desentrañar el caso es saber qué funciones desempeñaba (Uematsu) en el centro, si tenía experiencia, su relación con superiores e internos y porqué dejó su empleo», destaca Akira Otsuka, profesor de Ciencias Sociales de la Universidad tokiota de Sofía, en declaraciones al periódico Sankei.

Otros medios como los diario Yomiuri o Nikkei han puesto el acento sobre la falta de recursos de este tipo de instalaciones en Japón, y han criticado la laxitud de las medidas de seguridad del centro atacado, que en este caso el sospechoso logró esquivar gracias a su conocimiento del lugar.

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