Sara López Hernández

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Sara López Hernández

La parricida de Pilas

  • Clasificación: Asesina
  • Características: Parricida - La madre metió ambos cadáveres en bolsas de plástico y los guardó en sendos congeladores de su domicilio
  • Número de víctimas: 2
  • Periodo de actividad: 2002 - 2008 / 2011
  • Fecha de detención: 9 de noviembre de 2012
  • Fecha de nacimiento: 1979
  • Perfil de las víctimas: Dos de sus hijos recién nacidos
  • Método de matar: Por un mecanismo de «asfixia mecánica»
  • Localización: Pilas, Sevilla, España
  • Estado: Condenada a 35 años de prisión el 3 de septiembre de 2014
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Sara López Hernández – Hallado el cadáver de un bebé en el congelador de una vivienda en Pilas

Elpais.com

10 de noviembre de 2012

El cuerpo sin vida de un bebé recién nacido ha sido descubierto este viernes en el congelador de un frigorífico de una vivienda del municipio de Pilas (Sevilla). La Guardia Civil se ha hecho cargo de la investigación y está tratando de averiguar la relación exacta entre el bebé y la familia que habita la vivienda en la que ha surgido el hallazgo.

Fuentes del servicio unificado de emergencias 112 de Andalucía y del Ayuntamiento de Pilas han informado de que en torno a las 19.05, alguien ha avisado de que una mujer había intentado quitarse la vida en una vivienda de la calle Beatriz Cabrera, en Pilas. Movilizados hasta allí los servicios de emergencias, los médicos y bomberos descubrieron en el interior de la vivienda a una mujer que sufría un ataque de ansiedad.

La mujer, al ser atendida por el operativo de emergencias, habría trasladado a los facultativos que en el interior del frigorífico había descubierto el cadáver de un bebé recién nacido. Los bomberos inspeccionaron el frigorífico y descubrieron el cadáver de un bebé en el compartimento del congelador.

El alcalde de Pilas, Jesús María Sánchez, ha manifestado que esta vivienda está habitada por «una familia normal que tiene dos hijos», señalando que por la información que obra en su poder, «no hay nadie detenido».

De momento, la vivienda en cuestión está acordonada, el juez de guardia y el médico forense trabajan ya en su interior y la Guardia Civil, que se ha hecho cargo de la investigación, intenta esclarecer la relación exacta entre la familia que habita el inmueble y el bebé.


Detenida una mujer tras el hallazgo del cadáver de un bebé en un congelador

Elpais.com

10 de noviembre de 2012

La esposa del hombre que este viernes descubrió en el frigorífico de su domicilio, o en la calle Beatriz Cabrera de Pilas (Sevilla), el cadáver de un bebé congelado asegura ser su madre y se encuentra detenida, según ha indicado a Europa Press el alcalde de dicho municipio, Jesús María Sánchez.

Según ha explicado el regidor, fue el marido de esta mujer quien, tras encontrar este viernes el cadáver del bebé mientras limpiaba el congelador con su hijo, avisó del hallazgo a su hermano, que pertenece al Cuerpo de Bomberos de la localidad y que se encontraba trabajando, quien se desplazó hacia el domicilio acompañado de otros efectivos.

Tras comprobar este descubrimiento y alertar del mismo al 112, los bomberos dieron aviso a la Policía Local y a la Guardia Civil, que se personaron en la vivienda y han iniciado una investigación para esclarecer las circunstancias que han rodeado este suceso, y sobre la que el juez encargado del caso ha decretado el secreto de actuaciones.

La mujer llegó al domicilio acompañada de efectivos de la Guardia Civil pasadas las 20.00 de este viernes, y, tras permanecer en la casa una media hora, la abandonó en un coche patrulla.

El alcalde también ha señalado que aún no se conocen los resultados de la autopsia que se le va a practicar al cadáver al bebé fallecido, cuyo levantamiento se produjo alrededor de las 21,00 horas de este viernes.

El Ayuntamiento está recabando información acerca de la familia que habita en la vivienda en la que se ha encontrado el cadáver -un matrimonio y sus dos hijos, de 15 y diez años-, para saber, por ejemplo, si había solicitado en las últimas fechas ayuda a alguno de los servicios sociales del municipio, algo que por ahora se desconoce.


Localizado un segundo bebé congelado en una casa de Sevilla

Javier Martín-Arroyo – Elpais.com

27 de noviembre de 2012

Macabro suceso en un pueblo sevillano. Un hombre ha encontrado esta mañana un bebé en un congelador de su casa de Pilas (Sevilla) después de que hace dos semanas hallara un primer recién nacido. Desde entonces, su esposa está en prisión preventiva acusada de asesinato con alevosía y se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico, pendiente de diagnosticar.

La pareja tiene una hija de 14 años y un hijo de 11 años, y la mujer está ahora embarazada de siete meses. El hombre ha alertado sobre este segundo hallazgo por la mañana y tras acudir el juez para levantar el cadáver, la mujer ha sido trasladada a su casa desde la cárcel para presenciar el registro de la vivienda.

Por la tarde, la Guardia Civil ha registrado tres viviendas de la familia de la madre para descartar nuevas víctimas en este caso. Al cierre de esta edición, los registros no habían dado resultado, pero mañana está previsto que continúen.

«Hablamos de la ocultación de tres gestaciones. Cuesta trabajo entenderlo», han comentado fuentes del caso. La secuencia ha sido muy similar a la del pasado 9 de noviembre. El hombre encontró el bebé en un congelador ubicado en un pequeño cuarto junto al salón de la casa y avisó angustiado a un familiar. La mujer ha declarado que no recuerda ese embarazo. Hace dos semanas su marido halló el otro recién nacido en el congelador del frigorífico envuelto en unos plásticos.

El secreto de sumario oculta de momento una respuesta clave: ¿Por qué no se ordenó un registro que peinara la vivienda si la acusación era por asesinato? Fuentes policiales han alegado que el primer día solo recibieron la orden del levantamiento del cadáver.

Existen muchas incógnitas para explicar cómo la mujer, de 34 años e iniciales S. L. H. y que trabajaba como cuidadora en un centro para ancianos, pudo ocultar a su propia pareja tres embarazos. La imputada tiene una complexión normal. «Parece absurdo, pero nadie, ni el juez ni la secretaria ni su abogado se dieron cuenta de su avanzado embarazo durante su declaración judicial», han resaltado fuentes del caso.

En su primera declaración, la mujer admitió haber parido el bebé, pero negó haberlo matado porque siempre creyó que había nacido muerto. La acusada alegó que lo guardó en el congelador «para no desprenderse de él», informa Efe.

Lo cierto es que su marido no está detenido de momento y tenía previsto enterrar esta semana al primer bebé hallado, puesto que las pruebas de ADN habían confirmado que el recién nacido era hijo suyo, según dichas fuentes. Durante los registros de este martes no ha habido un careo entre marido y mujer.

La autopsia del segundo bebé está prevista para esta semana tras el descongelamiento del pequeño. La primera autopsia determinó que el bebé nació vivo y por ello el juez Jaime David Fernández le acusó de asesinato. El alcalde de Pilas, Jesús María Sánchez, ha lamentado que su localidad haya pasado a «la historia negra de sucesos de este país».


Dudas pendientes tras el horror de Pilas

Javier Martín-Arroyo – Elpais.com

1 de diciembre de 2012

Horror. Desconcierto. Incredulidad. El vértigo de dos bebés muertos y ocultos en sendos congeladores ha golpeado las crónicas de esta semana. Tras los hallazgos, al rastreo de posibles nuevas víctimas escondidas en Pilas (Sevilla), se ha sumado la búsqueda de respuestas que expliquen tanta crueldad ¿Por qué actuó así la madre de los recién nacidos?

«No me acuerdo. No me acuerdo. No entiendo nada», repetía Sara L. H. al juez sobre el hallazgo del segundo bebé que encontró su marido. Las personas que presenciaron la declaración judicial destacan su insistencia, pero ni una respuesta clave que aclare el segundo crimen, oculto hasta el pasado martes. «Está como ida, como en otra realidad», matizan estas fuentes.

Su esposo estaba de limpieza cuando abrió un arcón congelador. Y se repitió la sórdida escena ya vivida dos semanas antes: una bolsa de plástico con un recién nacido congelado, restos de sangre y su placenta. Los dos bebés habían nacidos vivos y murieron a las pocas horas, según han revelado las autopsias.

La mujer, acusada de asesinato con alevosía, que sí había reconocido ser madre del primer bebé, dio a luz a una niña el pasado viernes tras ser trasladada al hospital desde la cárcel. La presión y los interrogatorios aceleraron el parto sin haber cumplido los ocho meses de gestación. El juez había ordenado que el bebé le fuera entregado al marido dados los infanticidios previos.

Los hechos se asemejan a una espiral que mezcla muerte y nacimiento alrededor de una pareja con una hija de 14 años y un hijo de 11. Las pesquisas han revelado que la mujer ocultó a su pareja tres gestaciones y todo apunta a que la recién nacida podía haber sufrido el trágico destino de sus hermanos de no haber saltado el caso.

¿Tiene explicación este drama? La principal duda es si la mujer, de 34 años, sufre una enfermedad mental y por tanto no era consciente de que cometía un crimen. Y para despejarla es necesario que concluya el informe psiquiátrico sobre ella. A la espera de diagnóstico, las preguntas se acumulan.

Hasta que los agentes la detuvieron, Sara acudía cada día a una residencia de ancianos del Aljarafe sevillano para realizar unas prácticas de auxiliar. Allí se familiarizó con las grúas para movilizar a los mayores y con tareas como los cambios posturales o de pañales. En el día a día nunca despertó sospechas. «Normal, completamente normal», relata uno de sus jefes en la residencia.

Había cursado el bachiller, y poco después se casó con su marido, Francisco Antonio, albañil ahora desempleado, para a continuación dedicarse a cuidar de su familia. En los últimos años había trabajado en un supermercado durante un verano en Matalascañas (Huelva). Allí solía acudir la familia para pasar las vacaciones.

La acusada tiene un carácter muy reservado y su principal apoyo ha sido una de sus dos hermanas, especialmente tras la muerte de su padre, hace tres años. «Ni amigas ni nada de nada. No tenía vida social. Hablaba lo imprescindible».

Los vecinos resaltan su introversión y los evidentes problemas de convivencia de la pareja. «Había que pisarle los pies para que te hablara», ironiza un vecino que pide el anonimato. Ella declaró ante el juez que su marido le infundía «miedo» y la relación de pareja que describió evoca cierta «sumisión», señalan fuentes del caso, aunque descartan episodios de violencia doméstica.

Sara abandonaba su casa para llevar los niños al colegio, hacer la compra y no pisaba los bares y cafeterías. Solo se relacionaba con su hermana, y los vecinos no le conocían amigos. «Nosotros solo la veíamos en bodas y comuniones», confía un familiar de su marido, que solo ha declarado estar «destrozado».

El abogado de la mujer, Manuel Caballero, pide prudencia: «Hay que ser muy cautos. No hay que sacar conclusiones precipitadas sobre lo que piensa. Es una personalidad complicada. Hay que esperar los informes y según estos, determinar una cosa u otra».

La instrucción da credibilidad al testimonio del marido, que por dos veces dio la voz de alarma y avisó a un familiar para que llamara a la policía local. El cónyuge insiste en que Sara le ocultó los tres embarazos, el último de los cuales solo trascendió tras los análisis médicos practicados en la prisión de mujeres de Alcalá.

Ahora, la investigación, bajo secreto de sumario, debe aclarar cómo pudo Sara ocultar a su marido los tres embarazos, a pesar de que vivían en la misma casa. Pero es revelador cómo el juez, la fiscal y el secretario judicial no se percataron de su gestación de siete meses durante su primera declaración judicial. Nadie se dio cuenta de su estado, lo cual ayuda a entender que también podría haber pasado desapercibido para el marido.

La Guardia Civil no registró la casa hasta que no apareció el segundo niño. «Nunca te esperas que aparezcan más bebés», alegan fuentes de la investigación. Sin embargo, otras fuentes policiales discrepan: «El registro domiciliario a fondo es una de las diligencias habituales en cualquier investigación».

En cualquier caso, el crimen ha despertado el morbo y los vecinos se han agolpado en torno a los agentes para increpar a la acusada. Estos días, unos niños de ocho años sentados sobre los capós de los coches gritaban «asesina» mientras reían y peleaban por ganar tiro de cámara. En todos los registros policiales, Sara ha mantenido un completo silencio.

Las claves de un infanticidio

El crimen de Pilas tienen precedentes tan descarnados como el de los nueve bebés hallados en las macetas de una casa de Alemania, cuya madre resultó condenada a 15 años de cárcel. O casos más recientes, como el de José Bretón, detenido tras la desaparición de sus hijos Ruth y José en Córdoba.

El informe sobre la salud mental de la madre de Pilas debe determinar no solo si existe trastorno mental, sino en qué grado le influyó para comprender que cometía un delito. Es decir, la capacidad volitiva y cognitiva para entender que tras, dar a luz, arrebató la vida al bebé.

«Es probable que la acusada tenga alguna alteración de la personalidad, que incluya una frialdad emocional y una tendencia hacia el pensamiento operativo al margen de sentimientos de empatía y de vínculos afectivos normales», opina el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Forense, Leopoldo Ortega-Monasterio. «Estas alteraciones perversas y aberrantes de la personalidad no son enfermedades mentales, sino modalidades caracteriales en las que los sujetos son responsables de sus acciones. Son formas de psicopatía que no implican ausencia de responsabilidad», añade.

Los expertos denominan neonaticidio a estos crímenes de recién nacidos. Hay cinco causas comunes que pueden llevar a las madres a cometerlo. La denominada altruista, dado que piensan que dejarían un futuro negro a sus hijos y no quieren que sufran; la psicótica, vinculada a veces a la depresión postparto; por antecedentes de maltrato infantil; por causa de un hijo no deseado; o de venganza marital, ya que sospechan que el marido puede abusar del bebé. «Hay que evaluar el testimonio y entrevistar a los familiares hasta que todo cuadre», explica la psiquiatra forense Leticia Muñoz.


«Nunca vi que se comportara como una mala persona»

Javier Martín-Arroyo – Elpais.com

22 de diciembre de 2012

¿Es posible ignorar el horror, oculto en el hogar durante años, y mantener una convivencia familiar estable? En el caso de los dos recién nacidos hallados en sendos congeladores de una casa de Pilas (Sevilla), al parecer fue posible.

La acusada del doble crimen, Sara L. H., ha reconocido ante la Guardia Civil que congeló a uno de los dos bebés al poco tiempo de nacer. Del otro ha declarado que no recuerda nada.

El testimonio de su marido Francisco Antonio aporta claves para entender la compleja personalidad de su mujer, de 34 años, que ha dado a luz a cinco niños, dos de ellos congelados hasta su hallazgo hace unas semanas.

El juez ha imputado a la mujer de asesinato con alevosía, y considera verídica la versión del hombre, por eso no le ha acusado por encubrir los crímenes. Francisco Antonio encontró los cadáveres y alertó a la Guardia Civil. Ahora repite una y otra vez que ignoró los embarazos de su mujer, con la que convivía desde hace 15 años.

«Yo le decía que hiciera un poquito de gimnasia (…) Pero es impensable ¿a quién se lo vas a explicar? No sé si utilizaba una faja para disimular. Ella tenía su ropero y yo el mío. Nunca registré el suyo. No vas a estar constantemente pendiente de la barriguita de tu mujer (…) Manteníamos una vida normal y punto».

A su favor está la circunstancia de que ni el juez, ni la fiscal y el secretario judicial se percataron de que Sara estaba embarazada de siete meses la primera vez que acudió al juzgado a declarar. Solo un mes después, dio a luz.

El juez le ha otorgado a Francisco Manuel la custodia de ese bebé y de los otros dos hijos de la pareja, un niño de 11 años y una chica de 14. El marido asegura que la acusada es «lista como ella sola». «Siempre lo ha sido. Sacaba muy buenas notas», afirma.

Además de coser y ocuparse de las tareas domésticas, le gustaba leer a diario. «Le gustaba la filosofía. Íbamos a las ferias de libros y acumulaba montones. Incluso en los roperos hay libros. En casa debe haber más de 2.000 libros y la Biblia la habrá leído 500 veces, aunque no es religiosa», matiza Francisco Antonio, que ha sido chapista, mecánico, albañil y ahora está desempleado.

Intentar aportar luz a este caso no es fácil. Francisco Antonio acudió el pasado viernes al Juzgado 3 de Sanlúcar la Mayor para explicar cómo encontró el segundo bebé, al abrir un arcón congelador mientras limpiaba. El día antes había estado con el psiquiatra del Instituto de Medicina Legal que tiene la clave actual del caso: determinar o descartar si Sara padece una enfermedad mental y si era consciente de que cometía un crimen.

Su marido asegura que la acusada, encarcelada ahora en la prisión de mujeres de Alcalá de Guadaíra, nunca tomó pastillas ni atravesó depresiones. Ni siquiera cuando hace dos años falleció su padre, aunque la pérdida le afectó profundamente.

El hombre insiste en descartar que existieran episodios violentos en su relación, que comenzó cuando ambos tenían 17 años. Además, los análisis de ADN han confirmado que tanto los bebés (dos varones) fallecidos, como la niña recién nacida, son hijos de Francisco Antonio y Sara. Esto descarta en principio relaciones extraconyugales.

«Me parece que todavía estoy montado en una nube y que es mentira. Me lío a darle vueltas para atrás y no he visto peleas. No he visto nada. Era una relación normal con discusiones como cualquier pareja. Y punto. Nunca he visto un maltrato ni le he puesto la mano encima a ella o a mis hijos», asegura el hombre.

Tanto su marido como los vecinos insisten en el carácter reservado de la acusada. Sus respuestas casi siempre eran escuetas. La acusada solo se relacionaba con sus hermanas. No tenía amigas y estudió el COU, pero no fue a la universidad. «Nunca tuvo interés en estudiar. Yo le animaba para que lo hiciera, pero no decía ni que sí ni que no. Decía que ya era tarde para estudiar».

Trabajó en un supermercado y en una residencia de ancianos. Su principal apoyo era su hermana mayor. «Siempre se relacionaba con ella, excepto cuando íbamos al campo con dos parejas», rememora Francisco Antonio.

La incógnita de por qué se arriesgó a que sus hijos encontraran a sus hermanos envueltos en bolsas de plástico mientras hurgaban en el congelador, no está despejada. «No quería desprenderme de él», relató la mujer en su primera declaración.

El desconcierto del marido es patente: «Nunca le vi comportamientos de mala persona, y siempre estaba pendiente de los deberes de sus hijos y de educarles. Es muy raro. No me cuadra por ningún lado. Y si no me cuadra a mí no le puede cuadrar a nadie. No sé qué clase de explicación daría. Su comportamiento ha sido normal de siempre».


Los bebés congelados de Pilas nacieron vivos y murieron asfixiados

Agencias – Elpais.com

30 de julio de 2013

Los dos bebés congelados que fueron hallados en noviembre de 2012 en congeladores de una vivienda del municipio de Pilas (Sevilla) nacieron vivos y murieron por «asfixia mecánica», según han ratificado este martes los forenses que hicieron las autopsias de los pequeños.

Los expertos han declarado por videoconferencia ante el Juzgado de Instrucción 3 de Sanlúcar la Mayor y han confirmado que el primero de los bebés (ambos varones), localizado en un congelador el pasado 9 de noviembre, murió por asfixia y probablemente ahogado, según han afirmado fuentes del caso.

Los forenses han asegurado que en el caso de este pequeño existe un 90% de certeza de que la muerte fue por asfixia por sumersión en agua. La madre de los niños, Sara L.H., que ingresó en prisión imputada por asesinato, declaró que dio a luz el 24 de junio de 2011 en la bañera de su domicilio.

Respecto al segundo de los bebés, encontrado el 27 de noviembre del año pasado en un arcón congelador distinto al primero, los forenses han confirmado que también falleció por «asfixia mecánica», aunque en este caso, y debido a su peor estado de conservación, no han podido determinar el mecanismo de la asfixia.

A pesar de ello, los expertos se han inclinado también por la asfixia por sumersión en agua. Teniendo en cuenta el espacio de tiempo entre los dos últimos embarazos, los investigadores creen que el segundo bebé hallado nació antes que el primero.

El deterioro del segundo cuerpo encontrado no se debe necesariamente a que hubiese nacido antes sino a otras causas, como que el congelador pudo haberse quedado sin suministro eléctrico, según han indicado las fuentes.

Las mismas han señalado que el caso está pendiente de unos informes que presentará la defensa de la imputada, y que una vez terminado el peritaje, el juez instructor incoará contra la madre un procedimiento con jurado popular en la Audiencia Provincial de Sevilla, en un caso en el que la Fiscalía imputará previsiblemente a la procesada dos delitos de asesinato, con una pena aparejada de entre 15 y 20 años de cárcel por cada uno.

En su declaración, la imputada de 34 años contó que el primero de los partos tuvo lugar cuando aprovechó que su marido -quien descubrió los cadáveres- y los otros dos hijos que tienen en común habían abandonado la vivienda familiar. Sara L.H. se dirigió, según ella, a la bañera, donde finalmente dio a luz, asegurando que el recién nacido «ni lloraba ni se movía», por lo que creyó que había nacido muerto. Respecto al segundo de los bebés hallados, afirmó no recordar nada de haber estado embarazada.

La acusada afirmó que el menor no estuvo mucho tiempo sumergido en el agua, así como que no recordaba haberle cortado el cordón umbilical. Aseguró que lo presionó para que no sangrara, y que «expulsó la placenta y quitó el agua, permaneciendo sangrando un rato».

En este sentido, la imputada explicó que se metió en la bañera «porque sabía que no había tiempo, estaba muy nerviosa y tenía miedo». Asimismo, señaló que el parto se produjo muy rápido, en pocos minutos, y que abrió el grifo «para evitar que el bebé se golpeara» en la bañera. Después, metió el bebé en una bolsa, la ató y la guardó en el congelador, ya que no le parecía bien tirarlo en un contenedor, según dijo en su declaración ante el juez instructor. Aseguró que lo hizo así porque no quería «desprenderse de él ni olvidarlo».

La madre dio a luz el 30 de noviembre de 2012, a poco de ingresar en la cárcel, a su quinta hija, una niña cuya tutela fue otorgada al padre.


El fiscal pide 40 años de cárcel para la madre que congeló a dos bebés

Elpais.com

6 de marzo de 2014

El fiscal ha pedido 40 años de cárcel por dos delitos de asesinato, con la agravante de parentesco, a la madre de dos bebés que fueron encontrados muertos en congeladores de su vivienda de Pilas (Sevilla) en noviembre de 2012. «La acusada mantenía intactas sus facultades cognitivas y volitivas», se lee en el documento de petición de pena del fiscal.

Según la acusación del Ministerio Público, a la madre de los dos recién nacidos se le deben imponer por cada uno de los dos delitos 20 años de prisión, y pide también una indemnización a su marido de 300.000 euros y de 30.000 a cada uno de sus dos hijos, de 14 y 12 años.

La acusada cumple prisión preventiva desde que su marido encontró el cuerpo del primer bebé, el 9 de noviembre de 2012, mientras realizaba la limpieza de uno de los frigoríficos del hogar. Posteriormente, el día 27 del mismo mes, el marido encontró otro cadáver de bebé cuando limpiaba otro congelador de su casa.

Los informes de la autopsia indicaron que ambos bebés, los dos varones, habían nacido vivos, tras un embarazo normal, y que respiraron antes de morir por asfixia.

Según el escrito del fiscal, en ambos casos la acusada dio a luz en su domicilio y sin ayuda. En el primer caso provocó la asfixia del bebé por medios que se desconocen hasta causarle la muerte y en el segundo «sumergió a su hijo en la bañera ahogándole y provocándole la muerte por insuficiencia respiratoria aguda», dice el escrito.

Poco después de ingresar en prisión, la acusada dio a luz, el 30 de noviembre de 2012, a su quinto hijo, una niña cuya tutela fue otorgada al padre, al igual que la de los otros dos hijos de la pareja. La acusación particular, ejercida por el marido de la acusada y padre de los niños, pidió 40 años de cárcel por dos delitos de asesinato con agravantes [de] parentesco.


Los bebés congelados de Sevilla murieron ahogados, según los forenses

Antonio J. Mora – Elpais.com

11 de septiembre de 2014

Los bebés nacieron con vida, pero ambos fueron ahogados. Tras ser envueltos en bolsas de plástico, fueron congelados. Este macabro relato ha cogido forma este jueves durante el juicio a la mujer acusada de haber asesinado a sus dos hijos recién nacidos, que fueron hallados por el padre en sendos frigoríficos de su domicilio en Pilas (Sevilla).

En sus declaraciones, los forenses que practicaron la autopsia a los pequeños han ratificado ante un jurado popular que los dos niños respiraron fuera «del claustro materno» y que, posteriormente, fueron ahogados. La madre, quien se enfrenta a penas de cárcel de 40 años por dos asesinatos con alevosía, defendió el miércoles durante su declaración que el primer bebé nació muerto y aseguró que no recuerda «absolutamente nada» del segundo embarazo.

Los dos forenses del Instituto de Medicina Legal de Sevilla han trazado las similitudes entre ambos partos (uno en junio de 2011 y otro sin fecha determinada). Han asegurado que los dos bebés, ambos varones, «eran un calco uno del otro» y que nacieron tras una gestación de 40 semanas.

«Los pulmones tenían un color rosáceo, estaban expandidos y cubrían toda la cavidad torácica», ha explicado uno de ellos como prueba de que nacieron con vida, versión que ha sido apoyada por expertos del Instituto Nacional de Toxicología.

Según los forenses, la muerte de los pequeños «fue violenta, homicida y por sumersión con el 99% de posibilidades». «El primer bebé tenía el estómago dilatado y un contenido acuoso, con origen en la deglución», han argumentado los expertos. Precisamente, la única diferencia entre ambos cadáveres es que en el segundo niño no encontraron líquido en su estómago.

Según el testimonio de la madre, Sara L. H., en junio de 2011 dio a luz a un bebé en casa, concretamente, en la bañera. Aseguró que la llenó de agua «lo suficiente» para que el pequeño no se golpeara. «El niño nació muerto. Intenté reanimarlo pero no se movía», afirmó la mujer antes de precisar: «No he ahogado a mi hijo. Eso es mentira».

Ante esta situación, la acusada decidió ocultar el cadáver en el último cajón del frigorífico. «Quería tenerlo cerca. No estoy de acuerdo con los enterramientos», afirmó la mujer, quien según la fiscalía «mantenía intactas sus facultades cognitivas y volitivas» en el momento de los hechos.

El cuerpo del primer bebé fue encontrado el 9 de noviembre de 2012 por el entonces marido de la acusada. «Pensé que era carne de venado», reconoció el miércoles durante el juicio el exmarido. Pocos días después, mientras limpiaba un arcón congelador de su casa, encontró el segundo cuerpo.


Un jurado popular declara culpable a la mujer acusada de congelar a sus bebés

Antonio Jesús Mora Caballero – Elpais.com

17 de septiembre de 2014

Un jurado popular ha declarado culpable a la mujer acusada de haber matado y congelado a sus dos recién nacidos en Pilas (Sevilla), hallados en sendos congeladores por su padre en 2012. El jurado, compuesto por cinco hombres y cuatro mujeres, considera probado en su veredicto que la acusada acabó «de forma consciente» con la vida de ambos bebés, informó Efe.

La fiscalía y la acusación particular piden para Sara L. H. 40 años de cárcel por dos delitos de asesinato con alevosía. Ahora, será la juez la que fije la condena.

En su decisión, el jurado ha tenido en cuenta la declaración de los forenses que practicaron la autopsia a los pequeños, quienes ratificaron durante el juicio que los dos niños respiraron fuera «del claustro materno» y que, posteriormente, fueron ahogados. Es más, aseguraron que la muerte de los pequeños «fue violenta, homicida y por sumersión con el 99% de posibilidades».

«El primer bebé tenía el estómago dilatado y un contenido acuoso, con origen en la deglución», dijeron los expertos. Sin embargo, un especialista en medicina forense propuesto por la defensa negó en su declaración que los bebés fallecieran por sumersión. «Tengo la certeza, al cien por cien, de que no hubo ahogamiento», dijo.

Por su parte, la acusada defendió en todo momento que uno de los bebés nació muerto y que no recuerda «absolutamente nada» del segundo parto. En su alegato final, la fiscalía calificó a la acusada como «un monstruo de madre» y una persona «mala» que fue capaz de «verle la cara a sus bebés y matarlos».

El jurado también ha tenido en cuenta las declaraciones de los dos psiquiatras del Instituto de Medicina Legal de Sevilla que trataron a Sara tras ser detenida en 2012. Los expertos aseguraron que la acusada no está enferma «con una probabilidad del cien por cien» y que mató a sus hijos «sabiendo lo que estaba aconteciendo y tomando libremente la decisión de llevarlo a cabo».


Sara López Hernández condenada a 35 años de prisión por matar y congelar a sus dos bebés

Alejandra Luna Lloréns – Diario de Sevilla

24 de septiembre de 2014

La Audiencia de Sevilla ha condenado a 35 años de cárcel a Sara López Hernández, la madre que fue culpada por el asesinato de los dos bebés que fueron hallados en sendos congeladores de su vivienda de Pilas.

El abogado Manuel Caballero, que representa a la acusada, ha confirmado que la condena impuesta a la procesada es de 17,5 años de prisión por cada delito de asesinato, aunque la parricida sólo cumplirá una pena máxima de 25 años, el límite legal que establece el Código Penal.

El defensor indicó que aún no ha tenido tiempo de estudiar el fallo, por lo que no se ha pronunciado sobre si decidirá recurrir la condena ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).

La sentencia de la Audiencia de Sevilla se produce después de que el jurado popular hallara culpable a la madre de dos delitos de asesinato, aunque lo hizo por unas mayorías simples de siete y ocho votos a favor de los nueve miembros que formaban parte del jurado.

El veredicto demostró entonces las dudas generadas en algunos miembros del jurado respecto a la autoría de los delitos, hasta el punto de que en el caso de uno de los bebés se alcanzó el mínimo de siete votos que exige la ley del jurado para determinar la culpabilidad. Si tan sólo otro jurado más hubiera votado en contra, Sara López habría sido absuelta de uno de los asesinatos, puesto que la ley del tribunal del jurado fija una mayoría mínima de siete votos para declarar probados los hechos desfavorables a la acusada y de cinco votos en el caso de los favorables.

El veredicto concluyó por una mayoría de ocho votos a favor que la acusada es culpable de haber dado muerte al bebé que nació el 24 de junio de 2011 (el que fue hallado en primer lugar, el 9 de noviembre de 2012 en el frigorífico de la vivienda), mientras que con respecto al segundo bebé (del que Sara López habría quedado embarazada entre 2002 y 2008, y que fue descubierto el 27 de noviembre) el veredicto se alcanzó sólo por una mayoría de siete votos a favor y dos en contra.

En ambos casos, el veredicto señalaba que la acusada quedó embarazada y decidió ocultar su estado de gestación, dando a luz sin ayuda alguna en su domicilio de Pilas para, a continuación, acabar con la vida de ambos bebés por un mecanismo de «asfixia mecánica» y sin que tuvieran posibilidad de defensa.

En el caso del bebé hallado en primer lugar, el jurado determinó que esa muerte fue provocada por la acusada «tal y como tenía previsto», algo que no se declaró probado en cuanto al otro bebé. Después, añadía el veredicto, la madre metió ambos cadáveres en bolsas de plástico y los guardó en sendos congeladores de su domicilio.

A lo largo de este juicio, las pruebas científicas desmontaron la versión de la procesada, al sostener los forenses que los bebés respiraron de forma independiente y murieron uno ahogado y el otro muy probablemente también.

Otro forense introdujo la sorpresa al afirmar que podría haber un tercer bebé muerto y que la madre congeló a los otros dos al ver la «destrucción» del cuerpo. Los psiquiatras certificaron igualmente que la madre no padece ninguna patología mental.

Para llegar a la conclusión de que los bebés nacieron vivos y respiraron fuera del claustro materno, el jurado tuvo en cuenta el informe pericial elaborado por los médicos forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) de Sevilla que en el juicio ratificaron su dictamen y aseguraron que ambos bebés murieron por un mecanismo de «asfixia mecánica», por lo que ambas muertes fueron violentas y con un origen homicida.

El jurado también valoró el testimonio de la acusada a la hora de acreditar que se quedó embarazada de uno de los bebés a finales de 2010 y que decidió ocultarlo porque «no quería que su marido la obligara a abortar», al tiempo que reconoció que dio a luz en la bañera, que llenó parcialmente, lo que coincide con el dictamen forense que puso de manifiesto que uno de los bebés murió ahogado. A pesar del veredicto de culpabilidad, el jurado se mostró favorable a la concesión del indulto, por una mayoría de siete votos.

Tras el veredicto, la Fiscalía y la acusación particular que ejerce el abogado Rafael García, en representación del exmarido de la acusada, reiteraron su petición de condena de 40 años de cárcel por dos delitos de asesinato para Sara López, aunque la magistrada Dolores Sánchez ha decidido finalmente imponerle una pena algo más leve de la solicitada.

El abogado de la defensa, Manuel Caballero, se opuso a la imposición de cualquier condena.

En su informe final, la fiscal del caso, Gracia García, pidió al jurado un veredicto de culpabilidad porque consideró que la acusada es un «monstruo de madre» y una persona mala, que es «capaz de verle la cara a sus bebés y matarlos».

Durante la vista oral, Sara López Fernández [Hernández], se declaró inocente y negó rotundamente que matara a sus dos bebés, pero este alegato, unido a la sombra de los malos tratos, no llegó a calar finalmente entre el jurado popular, que dictaminó la culpabilidad de la acusada aunque no por unanimidad.

La madre de Pilas alegó que uno de los bebés nació muerto e intentó salvarlo, mientras que afirmó que no recordaba nada del otro parto, ni siquiera de que estuviera embarazada. «No me he sentido culpable porque yo no he matado a mis hijos», afirmó Sara López en su declaración, en la que en muchos momentos no dejó de sollozar y de asegurar que «adora a sus hijos» y quiere volver con ellos, en alusión a los tres hijos que tiene, uno de los cuales nació después de ser detenida.


El TSJA confirma la condena de 35 años para la parricida de Pilas

Antonio Jesús Mora Caballero – Elpais.com

23 de enero de 2015

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado la condena de 35 años de prisión para la mujer acusada de asesinar y congelar a sus dos hijos recién nacidos en Pilas (Sevilla). A finales de septiembre, un jurado popular declaró a Sara L. H. culpable de dos delitos de asesinato con alevosía al considerar probado que asfixió a sus dos niños.

La Audiencia Provincial de Sevilla también condenó a la madre a pagar una indemnización de casi 300.000 euros para los dos hijos mayores del matrimonio y para su exmarido, que fue quien halló en noviembre de 2012 los cadáveres de los pequeños en sendos congeladores de su domicilio.

Con esta resolución, el alto tribunal andaluz rechaza los recursos interpuestos por el abogado de la condenada y por la Fiscalía. En su escrito, la defensa de la madre solicitó su libre absolución por, entre otros motivos, «falta de motivación del veredicto» y «vulneración del derecho a la presunción de inocencia». En cuanto al recurso del ministerio público, solicitaba la inhabilitación de la condenada para la patria potestad de sus otros hijos menores de edad.

En su resolución, el tribunal destaca que la condena impuesta a la madre «no está basada en ninguna prueba directa, pues nadie presenció el momento del parto y el de la muerte de los recién nacidos».

Apunta que atiende a motivos como «el desconocimiento por parte de su entorno familiar» de los embarazos de Sara y de la prueba pericial en la que se demuestra que «los bebés habían nacido vivos, llegando a respirar normalmente una vez desprendidos enteramente del seno materno, y que la muerte se produjo por asfixia».

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