Santiago del Valle García

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Santiago del Valle

El caso Mari Luz

  • Clasificación: Asesino
  • Características: ¿«Abuso sexual no violento»?
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 13 de enero de 2008
  • Fecha de detención: 25 de marzo de 2008
  • Fecha de nacimiento: 1964
  • Perfil de las víctimas: Mari Luz Cortés, de 5 años
  • Método de matar: ¿Ahogamiento?
  • Localización: Huelva, España
  • Estado: Condenado a 22 años de prisión el 18 de marzo de 2011
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Santiago del Valle

Última actualización: 4 de marzo de 2016

Caso Mari Luz es el nombre con el que se conoce en España a los sucesos sociales, políticos y judiciales relacionados con el presunto asesinato de Mari Luz Cortés, una niña onubense de cinco años, ocurrido en 13 de enero de 2008.

Contexto

Debido a una cadena de errores judiciales, su presunto asesino, Santiago del Valle García, estaba eludiendo la cárcel desde 2002 (tenía una condena por pederastia), hecho que provocó cierta alarma social.

El 25 de marzo de 2008, fue detenido en una parada de autobuses de Cuenca y declaró ante los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV).

Los padres de Mari Luz iniciaron en mayo de ese año una campaña de recogida de firmas en la que solicitaban cadena perpetua para los pederastas, que los llevó a entrevistarse con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En ese mismo año Rodriguez Zapatero prometió a Juan José Cortés endurecer las penas por pederastia.

Tras una amplia cobertura mediática, Rafael Tirado, el juez que debía tramitar los autos de ejecución de la pena de 21 meses de prisión por un delito continuado de abusos sexuales, y un año por falsedad en documento oficial impuesto a Santiago del Valle por actos anteriores a la muerte de Mari Luz; y que facilitó los hechos acaecidos al estar Santiago del Valle indebidamente libre, fue condenado por la Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial a una pena de 1.500 euros. El padre de la niña, Juan José Cortés, había solicitado su retirada de la carrera judicial.

A los pocos días, y tras la crítica de la sanción por parte de miembros del Gobierno en diferentes medios al considerarla suave en exceso, la Fiscalía General del Estado presentó un recurso de alzada al Consejo General del Poder Judicial.

El cadáver de Mari Luz fue hallado el 7 de marzo de 2008 en el muelle petrolero del puerto exterior de Huelva.

Polémica televisiva

El 25 de febrero de 2011 la mujer de Santiago del Valle ingresó en prisión tras declarar en El programa de Ana Rosa, programa de Telecinco, que su marido había matado a Mari Luz, hecho que había negado anteriormente. Días más tarde el periódico El Mundo denunció el trato recibido por la entrevistada por parte del equipo del programa y poco después la periodista Ana Rosa Quintana resultaba imputada.

Serie en TV y dedicatorias

En 2011, Antena 3 estrenó la película o serie: Días sin Luz, en el que la propia familia de la niña colaboró.

Anteriormente el cantante onubense José Antonio Velasco Ruiz «El Maki» dedicó y publicó una canción a Mari Luz, con el título «Vuelve Mari Luz».

También colaboró el paisano del anterior, Sergio Contreras con la canción dedicada tanto a Marta del Castillo como a Mari Luz Cortés: «Héroe sin alas».


Mari Luz le gritó a las dos niñas: «Esperadme, esperadme…»

Raquel Montenegro – Huelvainformacion.es

25 de febrero de 2011

«Esperadme, esperadme…» Estas podrían ser las últimas palabras que alguien de la barriada de El Torrejón escuchaba de la boca de Mari Luz Cortés, la pequeña desaparecida el pasado domingo por la tarde.

Una nueva pista sobre la niña llegaba ayer de mano de una de las vecinas de la barriada de El Torrejón, que aseguraba haberla visto sobre las cinco de la tarde hablando con alguien a quien no llegó a ver. Este testimonio empujaba una rama de la investigación hacia la búsqueda de las dos niñas con las que otra vecina afirmaba haber vislumbrado a la pequeña en la tarde de su desaparición.

La tesis de las dos niñas comenzaba desde el primer momento de la desaparición de Mari Luz, aunque en un principio no había sido considerada como principal por las circunstancias en las que esta vecina aseguraba haber visto a la niña.

Según la mujer residente en la misma plaza Rosa, desde su ventana había podido ver a tres niñas que hablaban y había creído reconocer a la pequeña Mari Luz aun sin verle la cara por el pelo y sobre todo por la voz, muy característica según sus familiares.

La niña estaría acompañada según este testimonio por otras dos de entre 9 y 7 años, una más alta que la otra, a las que Mari Luz decía «esperadme, esperadme». Aunque la lejanía y la falta de identificación de la cara habían hecho que esta pista no se diese por segura, ayer otra vecina hacía una nueva aportación a la oscura historia de la pequeña, al afirmar haberla visto sobre las cinco de la tarde.

Según este testimonio, la pequeña, después de comprar un paquete de patatas en el quiosco, habría pasado por la calle que está detrás del bloque de viviendas en el que reside, la calle Margarita.

En esta vía se encuentran otros bloques de viviendas y allí asegura la vecina haber visto a la pequeña en la tarde del domingo, hablando con alguien a quien no llegó a identificar por estar tras una esquina. De modo que ya serían al menos dos las personas que afirman haber visto a la niña con otras personas en la tarde de su desaparición tras haber salido a comprar chucherías con un euro en la mano.

Esta explicación podría concordar con la anterior y completar parte de la historia de la niña desde que acudió al quiosco. Según explicó ayer Fernando Salazar, el quiosquero que atendió a la pequeña, ésta llegó hasta su puesto sola para comprar un paquete de patatas.

El joven conocía a la niña, que acudía al quiosco habitualmente por situarse a escasos cien metros de su casa y aunque la mayoría de las veces lo hacía con su hermano mayor, no la extrañó verla sola. «Me pidió un paquete de patatas, se lo di, la niña pagó y se fue», sin que él o alguno de los cuatro amigos que en ese momento le acompañaban se percatasen del rumbo que tomaba la pequeña.

De hecho, los cinco jóvenes acudieron a comisaría el pasado lunes y aseguraron no haber observado nada extraño esa tarde ni tampoco a ninguna persona que no fuese de la barriada. Además, el mal tiempo provocaba que, frente a lo que es habitual, no hubiese mucha gente en la calle. Sería a partir de ahí donde aparecerían las otras dos menores u otras personas con las que hablaba Mari Luz.

¿Quienes eran? ¿Podrían tener alguna conexión con la desaparición de la niña? Esas eran las preguntas que se hacían ayer los familiares, que reclamaban en la tarde de ayer a los vecinos del barrio que preguntasen a sus hijas si habían estado con la niña en las horas de su desaparición y no lo habían dicho antes por algún motivo.

Según reconocía el propio subdelegado del Gobierno, Manuel Bago, la Policía Nacional también buscaba a esas dos niñas siguiendo una de las pistas que habían llegado hasta sus agentes. Se buscaba a los guardas de las obras que hay en la calle Margarita para saber si habían podido ver algo, en un intento casi desesperado de tener una última visión del camino de Mari Luz, pero al parecer estos no se habían percatado de nada al estar dentro de las obras en una tarde desapacible.

Otra de las pistas, la de la mujer que aseguraba que había visto a la niña en un autobús junto a una señora mayor que la reñía, seguía en el ambiente en la tarde de ayer. Los vecinos lo comentaban, aunque los conductores de la línea 1 de Emtusa, aquella en la que supuestamente se había visto a Mari Luz, no tenían datos sobre este asunto.

Según explicaron fuentes de la empresa de autobuses, ninguno de los cuatro conductores que prestaban servicio en la tarde del domingo en esa línea recordaban haber visto a la niña y tampoco habían sido interrogados por la Policía al respecto, pero mostraban su disposición a colaborar en lo que fuera necesario.

La investigación seguía por lo tanto completamente abierta en la tarde de ayer, aunque centrada en el entorno más cercano a la pequeña.

El padre de Mari Luz, Juan José Cortés, lo advertía ayer: cualquiera puede ser sospechoso y la Policía actuará en consecuencia, interrogando a familiares y amigos, las personas que más cerca estaban de una niña que, según explican sus padres, no acostumbraba a irse con personas de fuera de su familia, incluso era reacia a acompañar a familiares con los que no tenía mucho contacto. Junto a las preguntas, continuaban las batidas por distintos puntos de la capital en busca de cualquier rastro de la pequeña, aunque sin resultado al cierre de esta edición.

«Me fijé en ella en el autobús porque era muy guapa»

Daba la voz de alarma el lunes por la mañana y su testimonio mal transmitido (sobre la aparición de la pequeña) se transformaba en una falsa esperanza para los padres. La vecina de Las Colonias que el lunes alertaba sobre la presencia de Mari Luz en un autobús de Emtusa se ratificaba ayer en sus palabras ante este diario.

Según explica, ella iba en el autobús junto a otra mujer en dirección a la calle Hermano Palomo, en la línea 1. Y en ese autobús, le llamó la atención la niña porque «era muy guapa», fijándose en la menor más atentamente de lo que habría cabido esperar habitualmente.

Esta testigo avisó de que la niña que había visto en ese autobús en torno a las ocho de la tarde podría ser Mari Luz, «porque coincidía con sus características». Se fijó en su cara y en un gorrito que vestía, que según la madre podría haberse puesto antes de salir, aunque ella no llegó a verlo. Creyó reconocer la cara aunque «claro está que no podría decir que seguro que era ella, porque era la primera vez que la veía».

Lo que no recordaba ayer era la ropa con la que iba vestida la pequeña que vio en el autobús, asegurando que «en eso no me fijé», por lo que no fue posible comparar si estaba vestida con falda vaquera tableada, leotardos y chaleco fucsia, como Mari Luz en el momento de su desaparición.

Esta vecina tampoco pudo precisar el barrio en el que vio a la niña por ser de fuera y desconocer la ciudad, pero sí recordaba bien que estaba acompañada por una mujer mayor, de etnia gitana, que le iba diciendo «no llores» en un tono que también llamó su atención. Todo esto ha contado a la Policía, una pista a seguir.


El cuerpo de Mari Luz aparece en la ría con un golpe en la cabeza

Raquel Rendón – Diariodesevilla.es

8 de marzo de 2008

El sol despuntaba en lo más alto y llevaba en la boca sabor a sal y luto. Eran las tres y media de la tarde cuando un trabajador de la refinería de Cepsa halló un cuerpo flotando en el agua en el muelle petrolero del puerto exterior de Huelva.

Inmediatamente, el hombre se puso en contacto con la Guardia Civil alertándole de que había encontrado el cuerpo de una niña que presentaba un fuerte golpe en la cabeza. Además, especificó que la criatura estaba vestida y que llevaba puestos chaleco y leotardos fucsia, falda vaquera y botas blancas, al igual que Mari Luz Cortés el día de su desaparición, de la que ayer se cumplían 54 fatídicos días.

Un par de horas más tarde, el hombre testificaba en la comisaría de la Policía Nacional mientras todos los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado acordonaban todo el perímetro del Muelle de Levante al objeto de proteger de la mirada de los curiosos la llegada de la patrullera que trasladó el cadáver a la zona portuaria alrededor de las 19.00 horas, momento en que la Guardia Civil confirmaba a los medios de comunicación que «en un 99,9 por ciento» se trataba de Mari Luz Cortés.

Tras un ir y venir

El coche fúnebre con el cuerpo de la niña de cinco años partió del Muelle de Levante sobre las 19.30 horas, rumbo al tanatorio del Atlántico de la ciudad para ser sometida a las pruebas de autopsia que podrán revelar cuáles fueron las circunstancias de su muerte.

El hermetismo en torno a los detalles de la aparición del cadáver se mantuvo durante toda la tarde. No fue hasta las nueve de la noche cuando el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, confirmaba que el cuerpo inerte hallado en la ría onubense «portaba una ropa muy similar» a la que llevaba puesta Mari Luz el día de su desaparición.

López Garzón subrayaba entonces ante los medios de comunicación que se arremolinaban en busca de noticias en el tanatorio local que «en un elevado porcentaje de posibilidades el cadáver podría corresponderse con el de la menor desaparecida», aunque quiso dejar claro que «hasta que no se realicen las pruebas de ADN no se podrá confirmar oficialmente, pruebas que no estarán antes de mañana».

Dentro de la lógica cautela, el delegado del Gobierno mostró «el más profundo dolor y tristeza» de todas aquellas personas «que desde el primer día han estado en contacto permanente con la familia», detallando que serán los médicos forenses y el juez quienes decidan cuándo realizar la autopsia una vez se tomen las pruebas de ADN pertinentes.

En este sentido, López Garzón relató que se avistó un cuerpo flotando en el mar, dando aviso a la Guardia Civil y ésta a su vez a la familia «por las elevadas posibilidades» de que pudiera tratarse de la niña de El Torrejón.

También precisó que el cuerpo encontrado en el muelle petrolero llevaba toda la ropa puesta y presentaba un avanzado estado de descomposición, aunque aseguró desconocer si presentaba síntomas de violencia, punto en el que hay que destacar que el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, ha detallado que el cadáver presentaba la cabeza fracturada.

López Garzón aseveró finalmente que ahora, «tristemente», la investigación policial que debe llevar a cabo la Policía Científica «contará con una base de datos con la que trabajar».

Después de llegar al tanatorio el cadáver de la pequeña y sus familiares más cercanos, un dispositivo compuesto por alrededor de 30 agentes de la Policía Nacional y Local impedía el acceso de amigos y vecinos hasta estas instalaciones -sólo accedían las personas que acudían a otros velatorios-.

Numerosos onubenses, venidos desde distintos puntos de la provincia se fueron agolpando junto a todos los vecinos de la barriada capitalina de El Torrejón que poco a poco se enteraban de que la pequeña Mari Luz había aparecido sin vida en la ría del Odiel. La noche avanzaba y, en torno a las 22.30 horas, alrededor de 800 personas se daban cita dentro y fuera de las instalaciones del tanatorio para expresar su apoyo y condolencias a la familia de Mari Luz.


La autopsia indica que la niña Mari Luz murió poco después de su desaparición

Manuel J. Albert/Jesús Duva – El País

9 de marzo de 2008

La niña Mari Luz Cortés, desaparecida el pasado 13 de enero y cuyo cadáver fue encontrado el pasado viernes en la bocana del puerto de Huelva, falleció en torno a la fecha de su desaparición, según fuentes policiales. Así lo indican los primeros datos de la autopsia. Mari Luz, de cinco años, fue vista por última vez cuando salió sola de su casa para comprar golosinas.

Su cuerpo fue hallado el viernes flotando en el mar, con un golpe en la cabeza, cerca del muelle petrolero de la ría del Tinto, a unos 13 kilómetros de su casa. Pero ese golpe no fue la causa de su muerte, según la autopsia, que también ha descartado que muriese estrangulada. ¿Entonces cómo murió? La policía baraja la hipótesis de que fuera por ahogamiento accidental o bien asfixiada (en el supuesto de que fuera atacada por un criminal).

El cadáver de la menor fue localizado vestido con toda su ropa -la misma que llevaba el día de su desaparición- lo que hace pensar a los investigadores que no fue agredida sexualmente.

El cuerpo estaba muy descompuesto, según fuentes policiales. Los investigadores confían en que los informes radiológicos, toxicológicos y genéticos aporten más pistas. Un equipo de la Comisaría General de la Policía Científica se desplazó desde Madrid para estar en la autopsia, que terminó ayer por la mañana. Estos especialistas van a hacer un estudio sobre las larvas y la fauna cadavérica, lo que permitirá precisar la data de la muerte de la menor.

En las pesquisas participan no sólo policías de la Brigada Judicial de Huelva, sino también una inspectora del Grupo de Desaparecidos de la Unidad central de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Madrid.

El portavoz de la familia, Luis Molina, señaló que los padres no descartan la realización de una segunda autopsia. No porque desconfíen del primer examen forense, sino para «tener más seguridad y contrastar datos».

La policía, la Guardia Civil y los bomberos continuaron ayer rastreando las orillas de la bocana de acceso al puerto de Huelva en busca de alguna pista. Esta zona ya había sido rastreada en los días posteriores a la desaparición de la niña, pero se está peinando de nuevo al tratarse de una zona muy cambiante por efecto de las mareas y los vientos.

El hallazgo del cadáver no ha modificado el rumbo de las pesquisas policiales. Todas las hipótesis siguen abiertas. Uno de los caminos más sólidos de la investigación apuntaba al rapto.

Un testigo aseguró haber visto cómo un adulto obligaba a una niña parecida a Mari Luz a subir en una furgoneta en el barrio donde vivía la menor, El Torrejón, el mismo día de su desaparición. Esa misma tarde, otros testigos afirmaron haberla visto, y todos ellos en un margen de unos 40 minutos.

La policía y los bomberos están estudiando las mareas para determinar cómo pudo llegar el cadáver al punto donde fue hallado. La vivienda de Mari Luz está a tres kilómetros, en línea recta, de la ría del Odiel, que acaba uniéndose a la del Tinto. Los investigadores están analizando si la chiquilla pudo llegar caminando a este lugar, aunque lo consideran poco probable.

Durante casi dos meses de angustia, la policía ha rastreado los ambientes familiares, sociales y laborales que rodeaban a la pequeña. El padre de Mari Luz, Juan José Cortés, al igual que su familia, trabaja en mercadillos ambulantes. La familia Cortés se encargaba de repartir la ubicación de los distintos puestos. En los primeros días de la desaparición de la niña, su abuelo, Juan Cortés, apuntó a que detrás del suceso podía haber unas desavenencias recientes con unos vendedores, quizás extranjeros.

Tampoco dio resultado el interrogatorio de un vecino de Mari Luz. Este hombre cuenta con antecedentes por agresión sexual a menores y se fue de casa, junto con su mujer, el día después de que se perdiese el rastro de la menor. La policía le localizó en Granada, donde le interrogó. Fue puesto en libertad.


El detenido por la muerte de Mari Luz dice que la niña falleció accidentalmente

Daniel G. Lifona / David Yoon – Elmundo.es

26 de marzo de 2008

El hombre de 43 años detenido este martes en un pueblo de la serranía de Cuenca en relación con la muerte de Mari Luz Cortés ha declarado a la policía que la niña falleció accidentalmente cuando le acompañaba por voluntad propia, según informaron a El Mundo fuentes de la investigación.

Santiago del Valle García reconoció que la niña murió en su compañía, pero que se debió a que «se dio un golpe mortal en la cabeza tras caer por la escalera del portal de su casa», situado en el número 1 de la Avenida de las Flores de Huelva. El cadáver de Mari Luz fue encontrado 54 días después flotando en la ría de Huelva, el pasado 7 de marzo.

Según declaró Del Valle, el 13 de enero Mari Luz le acompañó «voluntariamente» hasta el portal del detenido, en la misma barriada onubense donde residía la pequeña, El Torrejón, y tras caerse accidentalmente con resultado de muerte, «se asustó y la escondió en un carro de la compra». Oculta en el carrito, la trasladó hasta un lugar que no ha sido precisado. También ha reconocido que le tapó la boca.

Según los investigadores, cuando se practicó la autopsia, los forenses detectaron también la rotura de una costilla, lesión que podría ser resultado de un forcejeo o del intento de inmovilizar a la pequeña.

Santiago del Valle y su mujer, Isabel García, fueron detenidos el martes por agentes de la Policía Nacional por su presunta relación con la desaparición y muerte de la niña, indicaron a elmundo.es fuentes de la Dirección General de la Policía. «Las detenciones se han realizado por orden judicial, forman parte de la investigación y están prestando declaración para comprobar unos indicios».

Fuentes de la investigación citadas por EFE han explicado que tanto el presunto autor material de los hechos como sus dos hermanos se encuentran detenidos.

Los investigadores están completamente seguros de que el varón arrestado es el autor de la muerte de la niña y creen que el móvil fue sexual, ya que tiene antecedentes por pederastia, una orden de alejamiento de una estudiante de un instituto de Gijón con la que «chateó» por Internet durante un tiempo y otra para mantenerse alejado de sus propias hijas, según fuentes de la investigación.

Sin embargo, los análisis de Policía Científica indican que el detenido no pudo llegar a forzar sexualmente a la niña.

Los detenidos son un matrimonio que residía de manera temporal en el municipio conquense de Pajaroncillo, donde se produjeron las detenciones, según confirmaron fuentes municipales.

Según ha podido saber elmundo.es, la mujer ha sido puesta en libertad tras tomarle declaración en las dependencias de la Policía Nacional de Cuenca.

También la hermana de Santiago del Valle García, que fue detenida, ha quedado en libertad tras prestar declaración.

Juan José Cortés, el padre de Mari Luz, ha asegurado a El Mundo que los detenidos son vecinos de la barriada donde vive la familia de la pequeña y que el hombre tiene antecedentes penales por pederastia y abusos sexuales. La familia de Mari Luz sospechó de él desde el momento de la desaparición.

El detenido ya había sido arrestado en Granada días después de la desaparición de Mari Luz, aunque fue puesto en libertad ante la falta de pruebas que lo inculparan. «Sabemos que es él, estamos seguros y no es una sorpresa para mí», manifestó Juan José Cortés tras conocer la noticia de la detención esta misma mañana.

El matrimonio residía en la misma barriada que la pequeña Mari Luz, El Torrejón, pero se trasladó a Cuenca hace aproximadamente un mes y medio por temor a posibles represalias de los familiares de la niña. El hombre era el principal sospechoso de la investigación desde los inicios de ésta.

Los padres de Mari Luz, Juan José Cortés e Irene Suárez, en una rueda de prensa, han felicitado a las Fuerzas de Seguridad y han pedido que la Justicia actúa [actúe] con rotundidad.

La pequeña Mari Luz Cortés desapareció el pasado 13 de enero en torno a las 17.00 horas en la barriada de El Torrejón de la capital onubense después de abandonar su domicilio para ir a comprar chucherías a un quiosco cercano.

Después de 54 días desaparecida, el 7 de marzo un operario de Cepsa vio un cuerpo flotando en la zona de los petroleros del Puerto de Huelva, que posteriormente se comprobó que era el de Mari Luz.


La vida a oscuras de Santiago del Valle

Reyes Rincón / Manuel J. Albert – El País

30 de marzo de 2008

Una de las primeras cosas que hizo Santiago del Valle cuando se mudó a finales de 2007 al piso de Huelva que había sido de sus padres fue empapelar las ventanas con plásticos azules y amarillos. El edificio está ubicado en la avenida principal del barrio de El Torrejón y no tiene ninguna otra construcción delante que le robe la luz. Al presunto asesino de Mari Luz le molestaba aquella claridad y, sobre todo, que su casa estuviera tan expuesta a la vista de los vecinos.

La obsesión de Santiago por sellar las ventanas de su casa no es nueva. Al médico y la trabajadora social que acudieron al piso de Sevilla en el que abusó de su hija les llamó la atención lo mismo: «El piso se encontraba completamente a oscuras, con las persianas echadas y las ventanas cerradas. A pesar de ser las cinco de la tarde, se alumbran con luz eléctrica».

El juez Rafael Tirado recordó esta descripción en su sentencia condenatoria contra Santiago y su mujer por los abusos a su hija. El matrimonio no quería que se supiera lo que pasaba dentro.

Pero a esta manía de Santiago su hermana Catalina añade otra explicación. Recuerda que la última vez que vio a su hermano, con el que se llevaba ocho años, fue el pasado 22 de diciembre. Él estaba asomado a uno de esos cristales tapados con plásticos y sobre los que a veces también colocaba una colcha. «Yo creo que la ponía para que no lo vieran mirar a las niñas», contó ayer Catalina del Valle a este periódico.

Las menores eran otra de las obsesiones de Santiago. Desde el año 2001, ha estado implicado en cinco causas por abusar sexualmente de niñas. Nunca pisó la cárcel por estos delitos.

Su hermana Catalina sufrió sus abusos durante años. «Santiago me toqueteaba, se masturbaba y ponía mi mano en su pene. Era por las noches cuando mis padres y mis hermanos estaban dormidos. Esperaba a que todos estuvieran dormidos y se ponía a mi lado y me empezaba a toquetear hasta que me despertaba. Cuando me despertaba le decía que me dejara en paz y él me decía que me callara porque iba a despertar a todo el mundo. Tenía cinco años y jamás se lo dije a mi padre. A mi madre, años después, sí».

Los abusos, a los que a veces se sumaba Juan, otro de los hermanos Del Valle, ya fallecido, se prolongaron hasta que Catalina tuvo 11 o 12 años. «A él siempre le han gustado las niñas», asegura. «Les echa unas miradas clavadas».

El historial delictivo de Del Valle evidencia que sentía especial atracción por las crías de corta edad. Cinco años tenía su hermana cuando empezó a abusar de ella. Los mismos que Mari Luz. Y los mismos que su hija en 1998, cuando la obligó por primera vez a masturbarle.

Como en el caso de Catalina, los abusos a la hija solían también ser de noche. Casi siempre en el dormitorio del matrimonio, al que Santiago obligaba a entrar a la niña. «Yo no quería ir, pero mi padre me decía que si no me iba a pegar», confesó la pequeña a una de las psicólogas que la examinó.

La terapeuta encontró en la niña claros rasgos depresivos y numerosos indicadores de desajustes emocionales: baja autoestima, sentimiento de culpa, tendencias autoinculpatorias, ansiedad, inseguridad, necesidades afectivas insatisfechas y ausencia de vínculos significativos. Los vecinos nunca habían detectado nada raro, más allá de que aquella cría nunca jugaba en la plaza con los demás niños porque sus padres no le dejaban.

La infancia de Santiago transcurrió en Huelva, donde nació en 1965. Eran nueve hermanos: tres chicas y seis chicos. Él era el cuarto, Catalina la séptima y Rosa, la benjamina. Rosa está ahora detenida por colaborar con Santiago en la desaparición del cadáver de Mari Luz.

Juan, el padre, se dedicaba a la venta ambulante. La madre, María, limpiaba en una oficina. A María se le vino el mundo encima cuando, muchos años después, vio por televisión que a Santiago le acusaban de abusar de su propia hija. «Aquello le afectó mucho a mi madre», recordaba ayer Catalina. «Dio un bajón muy grande y terminó ingresada en el hospital hecha un vegetal. Me imagino que, además de afectarle lo de la hija, se daría cuenta de que lo que yo le había contado era verdad».

Los únicos ingresos que percibía regularmente Santiago eran los de la pensión por invalidez que le concedieron cuando era muy joven. La Consejería de Asuntos Sociales andaluza le tiene reconocida una minusvalía del 75% y un diagnóstico de esquizofrenia. Pero su historial clínico no le sirvió de eximente en el juicio por abusar de su hija porque el juez consideró que actuó «conscientemente» y «sabía lo que hacía».

Santiago se marchó de Huelva poco después de conocer a su esposa, Isabel García. Se trasladaron a Cazalla de la Sierra, en Sevilla, de donde se marcharon poco después. Entre los antecedentes penales de Santiago hay un arresto por daños en esta localidad y Catalina del Valle asegura que al matrimonio «le echaron del pueblo».

A Catalina nunca le gustó su cuñada Isabel. «Es muy mala persona, no se podía tener una conversación con ella. Todo eran insultos y decir que nuestra familia era un desastre. Decía que estábamos muertos y pisoteados», cuenta Catalina.

Entre los vecinos de El Torrejón, Isabel también tiene fama de «extraña» y recuerdan que a menudo lanzaba objetos desde la ventana a los jóvenes que se congregaban junto a su edificio. La esposa de Santiago asistió a muchas de aquellas escenas de abusos a los que su marido sometió a la hija.

El juez concluyó que «nunca hizo nada» para impedirlo. Su cociente intelectual es de 47, lo que, según los expertos, equivale a un retraso mental de «moderado o leve».

Los terapeutas que la trataron creen que sus limitaciones intelectuales la hacen «más vulnerable» a la influencia y manipulación por parte de su marido. A pesar de ello, el magistrado consideró que Isabel tenía «pleno conocimiento» de lo que Santiago le hacía a su hija y la condenó como autora por omisión de los abusos, aunque admitió su minusvalía como atenuante.

El mutismo de Isabel ante las truculentas perversiones de Santiago sorprende a muchos de los que han tratado al matrimonio. Su única deslealtad, no se sabe si voluntaria o no, la cometió en el interrogatorio policial al que fue sometida tras ser detenida en Cuenca el pasado miércoles. La mujer contó que, el día que desapareció Mari Luz, su marido llegó a casa con la ropa manchada de barro. Este dato fue clave para que la policía acorralara a Santiago y él acabara confesando su implicación en la muerte de la niña.

Santiago e Isabel han vivido a caballo entre Huelva y Sevilla. Tras el conflicto en Cazalla de la Sierra, volvieron a la capital onubense y se alojaron en la casa de la madre de él en El Torrejón. Allí se quedaron hasta que la hija mayor del matrimonio murió atropellada por un camión.

Con los 120.000 euros que cobraron de indemnización, se compraron un piso en las Tres Mil Viviendas de Sevilla, el barrio más desfavorecido de la capital. Lo vendieron poco después de que la Audiencia hiciera firme la sentencia por abusos sexuales a la hija del matrimonio.

Para escapar de Sevilla eligieron Gijón, donde vivía la adolescente de 13 años a la que Santiago había conocido a través de un anuncio en una revista y que había convertido en su nueva obsesión. Para acercarse a ella, se apuntó a clases de adultos en el instituto en el que estudiaba la joven, una práctica a la que también era asiduo el pederasta. Lo mismo hizo unos meses más tarde, cuando llegó a Sevilla después de que un juez asturiano le dictara una orden de alejamiento de la menor a la que acosaba.

En la capital andaluza, Santiago se matriculó en un instituto ubicado cerca de donde el matrimonio había instalado su chabola. El ahora detenido frecuentó el centro educativo sevillano hasta noviembre. Poco antes, Santiago había enviado una carta a la que fue la casa de sus padres en El Torrejón, donde ahora vivía su hermana Rosa. Había perdido el contacto con su familia hacía más de 15 años, al salir de Huelva después del atropello de su hija, pero, tras meses viviendo en la calle, buscó la ayuda de sus hermanos.

«Nos dijo que le habían pegado en la chabola, que le habían intentado meter fuego, que por ahí pasaban muchos drogadictos, que pasaban mucho frío», recuerda Catalina. Los hermanos se reunieron y decidieron permitir al matrimonio alojarse en la que había sido la vivienda familiar.

Unas semanas después, Santiago ya había colmado dos de sus obsesiones: había tapado las ventanas y estaba matriculado en los cursos de adultos del colegio de Mari Luz. Una niña de cinco años.


Las claves del «caso Mari Luz»: despropósitos y responsabilidades

Daniel G. Lifona – Elmundo.es

2 de abril de 2008

El asesinato de Mari Luz Cortés no es un caso más de infanticidio. A la lógica alarma social que provoca un crimen de semejante crueldad se suma el agravante de que el presunto asesino es un pederasta. Y no sólo eso. La indignación fue aún mayor cuando se conocieron los tremendos errores judiciales que permitieron al infanticida perpetrar el crimen. El «caso Mari Luz» puso al descubierto las deficiencias de un sistema judicial lento y obsoleto.

Negligencias judiciales

Santiago del Valle García, el presunto asesino de Mari Luz, llevaba seis años esquivando el peso de la Justicia y eludiendo la cárcel. Que se sepa, en 1998 abusó sexualmente de su hija en continuas ocasiones.

Un juez de Sevilla, Rafael Tirado Márquez, tardó cuatro años en considerar probados los abusos y condenó al pederasta a dos años y nueve meses de prisión. La defensa del acusado recurrió ante la Audiencia Provincial de Sevilla y ésta tardó tres años en confirmar la sentencia.

Cuando el Juzgado número 1 de lo Penal de Sevilla intentó contactar con el procesado, éste ya no vivía en la capital andaluza y fue declarado en paradero desconocido. En realidad se había trasladado a Gijón con su mujer, donde acosó a otra menor y fue detenido, juzgado y condenado por ello.

A su historial delictivo y judicial se sumaba otra condena por tocamientos a una niña de Sevilla, pero como la primera condena aún no era firme, la falta de antecedentes le permitió seguir en libertad. La impunidad de sus abusos le permitía seguir actuando.

Lentitud policial

Las primeras horas después de la desaparición de Mari Luz fueron frenéticas para la familia de la pequeña. No así para la Policía. Juan José Cortés, el padre de la pequeña, en compañía de uno de sus hermanos, irrumpió en el domicilio del asesino la misma tarde del fatídico 13 de enero. Echaron abajo la delgada puerta de aluminio tras la que se escondían Del Valle, su mujer y su hermana, y buscaron por toda la casa.

A pesar de la tensión del momento, el pederasta se mantuvo frío y sereno. Negó las sospechas de la familia Cortés y pidió protección a la Policía. Todos los vecinos de El Torrejón conocían ya los luctuosos antecedentes del pederasta, pero los agentes no le dieron importancia.

La mañana del 14 de enero, cuando la Policía decidió dar por válidas las sospechas de los Cortés, Santiago y su mujer ya habían huido a Sevilla. El 17 de enero fueron localizados y detenidos en Granada, pero pocas horas después volvían a estar en libertad por falta de pruebas. Junto a la hipótesis del crimen pederasta, la Policía barajaba el secuestro por venganza. Así que siguió investigando.

Cuando el 7 de marzo fue encontrado el cadáver de Mari Luz se precipitaron los hechos. La Policía volvió a repasar las coartadas de los únicos sospechosos hasta el momento y, tras localizarlos en Pajaroncillo (Cuenca), decidieron interrogarlos de nuevo. Viéndose acorralada, la mujer de Santiago desmontó la coartada de su marido. Habían pasado 72 días desde la desaparición de la niña.

Vergüenza e indignación

La detención del presunto asesino puso rostro y apellidos a un pederasta con numerosos antecedentes y sacó a la luz pública el cúmulo de despropósitos que permitieron a un delincuente habitual no pisar la cárcel ni un solo día.

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) abrió una investigación por la actuación de los jueces en el pasado, María Teresa Fernández de la Vega admitió que el asesinato de Mari Luz se debió a un «gravísimo error judicial» y que «el Estado y el Gobierno no podían permitir estos fallos del sistema», y el PP culpó al Gobierno del descontrol de la Justicia que llevó al «caso Mari Luz».

Todas las miradas apuntaron al juez que condenó a Santiago en 2002 y que nunca ejecutó la sentencia. Rafael Tirado Márquez, titular del Juzgado número 1 de lo Penal de Sevilla, se defendió culpando a una funcionaria que, según el magistrado, estuvo cinco meses de baja. Pero la Junta de Andalucía desmintió al juez y aseguró que ningún funcionario de este juzgado estuvo dicho tiempo de baja.

El CGPJ extendió la investigación sobre el «caso Mari Luz» al magistrado de la sección séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla, Javier González, que tardó tres años en confirmar la condena impuesta a Del Valle por abusar de su hija.

Responsabilidades políticas

Tras enterrar a la pequeña Mari Luz, conocer la detención de su presunto asesino y verlo llegar a Huelva, la familia Cortés tuvo que hacer frente a la peor de las evidencias: la muerte de Mari Luz pudo haberse evitado. Juan José Cortés, el padre de la pequeña, aseguró que exigiría responsabilidades al Gobierno y pidió explicaciones al presidente del Gobierno.

En declaraciones realizadas a elmundo.es, Cortés culpó al Estado de ser «responsable indirecto del asesinato» de su hija. Ese mismo día, José Luis Rodríguez Zapatero llamó por teléfono a Juan José Cortés para prometerle que se llegaría «al fondo de la investigación».

De la indignación se pasó al debate nacional sobre las penas aplicadas a los delincuentes sexuales. La familia de Mari Luz exigió cadena perpetua para el asesino de la pequeña y, aunque el Gobierno se mostró en contra de una medida que «choca con la Constitución», no descartó adoptar otras medidas como la creación de un registro de pederastas que permita controlarlos.


Del Valle asesinó presuntamente a Mari Luz y se deshizo del cadáver en una hora

Daniel G. Lifona – Elmundo.es

3 de abril de 2008

Santiago del Valle García, el presunto asesino de Mari Luz Cortés, sabía cómo actuar en caso de aprieto, y casi siempre se salía con la suya. Lo hizo durante más de 15 años y habría vuelto a hacerlo si su mujer no hubiera perdido los nervios cuando la Policía la interrogó por segunda vez, en Cuenca. Isabel García, cómplice y encubridora en incontables ocasiones, era a la vez su punto más débil.

En 1992 consiguió cobrar una indemnización de 20 millones de pesetas por el atropello en extrañas circunstancias de su primera hija, Nuria Noelia del Valle García, de dos años, después de vivir más de un mes en un coche con su mujer y la pequeña. El dinero permitió al matrimonio comprar un piso en las «Tres Mil Viviendas» de Sevilla, donde tuvieron otras dos niñas.

En 1999 falsificó un informe médico con el que acusó a un profesor de abusar sexualmente de su segunda hija. Le reclamó 60.000 euros, pero se descubrió el engaño y los cargos de abusos se volvieron en su contra.

Eludió la cárcel durante seis años y, con varias condenas a sus espaldas, siguió acosando a menores, recorrió varias ciudades españolas, se matriculó en cursos para adultos, exigió una vivienda ante las cámaras y, tras su regreso a Huelva, cometió el crimen perfecto, o casi.

Según fuentes judiciales, la tarde del 13 de enero de 2008, Del Valle actuó con una rapidez y discreción insólitas. El pederasta de 43 años asesinó presuntamente a Mari Luz sin dejar huellas en su casa ni marcas en el cuerpo de la niña -murió probablemente por asfixia-, y se deshizo del cadáver en el intervalo de una hora, o menos.

La reconstrucción de los hechos hace sospechar que Santiago ya disponía de un plan previamente concebido para deshacerse del cuerpo de un menor y no dejar rastro.

«Empezamos a buscarla a los 45 minutos»

Mari Luz desapareció entre las 16.30 y las 17.00 horas, después de comprar una bolsa de patatas fritas en un quiosco cercano a su casa y a la del pederasta. A los 45 minutos de bajar a la calle, y al ver que no regresaba, su madre empezó a extrañarse. «Empezamos a buscarla a los 45 minutos. La niña, cuando baja a comprar, se pasa por la casa de su abuela o de su tía», declaró Juan José Cortés, el padre de la pequeña, pocos días después de su desaparición. Pero esta vez no estaba con ninguno de sus parientes.

Sobre las 19.30 horas, después de buscar a la pequeña por todo el barrio y preguntar por ella en casas de parientes y vecinos, la familia empezó a temerse lo peor. El padre y un hermano de éste se dirigieron al domicilio de Santiago del Valle, el pederasta que vivía en el barrio. Echaron abajo la puerta de aluminio y encontraron dentro a dos mujeres nerviosas, asustadas, y a un hombre frío, impasible. Buscaron y revolvieron la casa, pero Mari Luz ya no estaba allí.

«Cuando nadie sabía dónde estaba Mari Luz él ya estaba diciendo: “A mí nadie me va a colgar este marrón, yo no he hecho nada”. Él ya sabía dónde estaba Mari Luz y cómo estaba», recordó Juan José cuando Santiago fue detenido en Cuenca, el pasado 25 de marzo. Pero en el piso de la «familia Monster», como eran conocidos en el barrio, no había ni rastro de la pequeña, ni una pista que pudiera delatarles.

Rápida maniobra para no llamar la atención

Santiago del Valle sólo tuvo una hora para deshacerse del cadáver. Tuvo que hacerlo antes de que la familia Cortés empezara a buscar a la pequeña, cuando nadie repararía en él o su hermana, Rosa del Valle, si los encontraban en la calle. Una pequeña indecisión, 10 minutos más tarde y ya no podrían salir a la Plaza Rosa sin levantar sospechas, mucho menos con un carrito de la compra, un domingo sin ningún comercio abierto donde comprar.

Rosa del Valle, en prisión sin fianza como cómplice del crimen, declaró a la Policía que su hermano le pidió esa tarde que le llevara en coche al aparcamiento del hipermercado Carrefour, cerca de la marisma, pese a que el centro comercial estaba cerrado. Santiago llevaba un carrito de la compra y en su interior iría el cuerpo de Mari Luz.

Los investigadores creen que el pederasta arrojó a la niña a una alcantarilla o a la ría del Odiel, según versiones contradictorias del propio imputado. Cuando volvió a casa, su mujer le lavó la ropa y las botas, que estarían cubiertas de fango.

Esa misma noche, en plena madrugada, huyeron de Huelva. La policía los encontró en Granada tres días después, pero el interrogatorio no reveló indicios suficientes. El matrimonio justificó su huida por temor a represalias de la familia de la niña, y también esta vez se salieron con la suya. Aunque no por mucho tiempo.


Tirado alega que no vio peligroso al pederasta que supuestamente mató a Mari Luz

Manuel Altozano – El País

28 de octubre de 2008

En un caso de abusos sexuales cometidos contra su propia hija como el que perpetró el presunto asesino de Mari Luz, Santiago del Valle, no es prioritario el ingreso en prisión del condenado. Así lo afirma, en el recurso contra su multa de 1.500 euros, el titular del Juzgado de lo Penal 1 de Sevilla, Rafael Tirado, que no logró encarcelar al pederasta en más de dos años, hasta que supuestamente mató a la niña de Huelva.

Tirado recurre al pleno del Poder Judicial porque cree que su comportamiento no puede ser objeto de ninguna sanción disciplinaria. En su escrito asegura que tramitó el caso según los criterios legales de preferencia que establece la ley y las instrucciones del Consejo. «Ningún dato anterior o posterior conocido por el juez hacía pensar en la especial importancia o urgencia del ingreso en prisión del condenado por su especial peligrosidad», afirma.

El magistrado asegura que, en su juzgado, los retrasos afectaron a «un sólo procedimiento», el de Del Valle. Además de echar las culpas a la secretaria y los funcionarios como en otras ocasiones, señala que en su expediente se confunde «la responsabilidad disciplinaria del juez y la responsabilidad del Estado por el funcionamiento anormal de la administración de justicia o de otros poderes públicos».


El presunto asesino de Mariluz justifica su «pedofilia recurrente» por la muerte de su hija

EFE Sevilla

20 de noviembre de 2008

Santiago del Valle, encarcelado por la muerte de la pequeña Mariluz Cortés, ha acudido hoy a su cuarto juicio por abusos sexuales a niñas y ha justificado su «pedofilia recurrente» y «fantasías sexuales» con niñas de siete u ocho años, por la muerte de su hija de 25 meses, que falleció atropellada.

El juicio ha quedado visto para sentencia en el juzgado penal 5 de Sevilla, a donde Del Valle llegó protegido por una docena de guardias civiles y fuerzas especiales de la Policía, lo que no evitó que fuera increpado con gritos de «asesino» por varias personas de etnia gitana que esperaban a las puertas del Juzgado de Guardia.

La vista se ha celebrado a puerta cerrada pero los letrados presentes han informado a los periodistas de que Del Valle ha reconocido ante la juez «que le gustan las niñas de siete u ocho años y que sabe que eso no está bien», pero que tiene esa tendencia desde que una hija suya de 25 meses murió atropellada por un camión y desde que la Junta de Andalucía le quitó a otros dos hijos, a raíz de ser condenado por abusar de su hija de cinco años.

«Alteraciones de memoria»

Según los mismos abogados, Del Valle comenzó alegando sus «alteraciones de memoria» para no recordar lo sucedido, aunque poco a poco fue reconociendo los hechos aunque sin atribuirles motivación sexual. Así, ha reconocido que cogió a una niña de cuatro años, a la que abordó en un patio comunitario, en brazos y que la agarró por la cintura pero ha explicado que lo hizo «para que no se cayese».

El abogado defensor, Francisco Salas, ha manifestado a los periodistas que su cliente ha afirmado que no recuerda lo sucedido aunque con el paso del tiempo le han recordado algunas cosas, y que «si realmente lo hizo, está arrepentido».

La Fiscalía y la acusación particular han solicitado para el procesado tres años de cárcel, pues aplican a Del Valle la agravante de reincidencia en abusos sexuales a menores, y la defensa ha admitido una posible condena de un año y un día de cárcel al aplicar la atenuante de trastorno mental.

Testigo

La vecina que denunció los hechos ha confirmado en todos sus extremos la identificación del procesado, al que vio «perfectamente» desde la ventana de su casa, situada en una planta baja, cuando frotaba los genitales de la niña.

Esta vecina, además, ha añadido que aquel 8 de diciembre de 2006 había visto a Del Valle merodeando por el patio comunitario unas horas antes, cuando a mediodía se celebraba una comida vecinal con motivo del Día de la Inmaculada.

El forense que le ha analizado en la cárcel de Granada, donde cumple prisión preventiva por la muerte de Mari Luz Cortés, ha testificado que Del Valle «es consciente del mal que puede causar» y que presenta una pedofilia con «impulsos recurrentes y fantasías sexuales hacia niñas prepúberes».

Este forense, sin embargo, no se ha pronunciado sobre la esquizofrenia paranoide que le han diagnosticado otros expertos y por la que percibe una pensión de incapacidad.


El «caso de Mari Luz», un año después

Reyes Rincón / Lidia Jimenez – El País

13 de enero de 2009

El padre de Mari Luz Cortés ya no puede más. Hoy se cumple un año de la desaparición de su hija, de cinco años, cuyo cadáver apareció 54 días después en la ría de Huelva. Juan José Cortés se declara «cansado, triste y sin fuerzas» tras el que sin duda ha sido el año más difícil de su vida. Un año en el que el nombre de su hija ha quedado ligado para siempre a la mayor crisis que se recuerda entre los poderes judicial y ejecutivo.

El caso Mari Luz tiene hoy dos acepciones: la primera se refiere a la investigación policial del asesinato de la pequeña; la segunda, a la sacudida que generó en el ámbito judicial el hecho de que la opinión pública y todos los partidos políticos condenaran que el presunto autor de la muerte de la pequeña fuera un pederasta reincidente llamado Santiago del Valle al que una cadena de errores judiciales permitió estar en libertad el día del crimen.

La niña Mari Luz no solía salir sola. Pero el domingo 13 de enero de 2008 quiso comprar una bolsa de palomitas en el quiosco de la esquina. Caminó unos 100 metros y compró la chuchería, pero nunca volvió a casa. Supuestamente, cuando regresaba, Santiago del Valle la vio pasar y la llamó para que subiera. Según contó a la policía tras ser detenido dos meses después, la niña tropezó, cayó por las escaleras y quedó inconsciente.

Juan José Cortés ha pasado el último año recorriendo el país entero en caravana para recoger firmas a favor del endurecimiento de las penas contra los pederastas; se ha entrevistado con el presidente del Gobierno, alcaldes, abogados, jueces… Ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para que se haga justicia en el caso de la muerte de su hija. Pero ayer, Cortés se rendía por unas horas y explicaba que, en este triste aniversario, planea recordar a su hija a solas. «Voy a pasar el 13 de enero en soledad, acompañado tan sólo de mi mujer y de mis hijos».

Su casa del barrio onubense de El Torrejón ya estaba ayer vacía. La familia se había trasladado a otro domicilio para evitar el revuelo. «Pero después, aunque apenas tenga fuerzas, voy a seguir luchando», sentencia Cortés, que agradece a la opinión pública que no se haya olvidado de su caso.

Tampoco olvidan los vecinos de Mari Luz. «No vamos a olvidar nunca. O hacen justicia otros o haremos justicia nosotros», amenazaba ayer uno de ellos. Del Valle, condenado por abusar sexualmente de su hija de cinco años en 2005, está acusado de ser el presunto asesino de Mari Luz y se encuentra en prisión preventiva en la cárcel de Albolote (Granada).

En la misma prisión está su hermana Rosa, quien el día del crimen, llevó a su hermano en coche a las afueras de Huelva y lo dejó allí junto con un carro de la compra en el que, supuestamente, se encontraba el cuerpo de la niña. La mujer de Del valle, Isabel García, también fue detenida por su implicación en el caso y se encuentra ingresada en el módulo de psiquiatría de la cárcel Sevilla II.

Estos 12 meses no han servido, sin embargo, para arrojar pruebas concluyentes en la investigación policial del crimen, más allá de la autoinculpación de Del Valle, que era vecino de la pequeña y desde el día de la desaparición se convirtió en uno de los principales sospechosos.

La familia Cortés al completo sigue confiando en las promesas de justicia. «Los compromisos que ha adquirido el presidente Zapatero y el ministro Bermejo conmigo se llevarán a cabo. Está en sus manos cambiar las leyes. Y lo harán», sentencia Juan José Cortés.

Para el padre de la pequeña, la justicia en el caso de la muerte de su hija tiene que abarcar dos ámbitos: la condena del autor o autores del crimen y la de los responsables de que Santiago del Valle estuviera hace un año en libertad, a pesar de contar con una sentencia firme de cárcel por haber abusado de su propia hija.

«Lo del juez Tirado ha partido a mi hijo en dos», afirma el abuelo de la niña, en referencia al titular del Juzgado de lo Penal 1 de Sevilla, Rafael Tirado. Él fue quien condenó a Del Valle por los abusos a su hija y olvidó ejecutar la sentencia. Para muchos, incluida la familia de la niña, es el máximo responsable del error judicial que impidió que Del Valle estuviera en la cárcel.

«Ese juez y sus amigos corporativistas han ganado una batalla, pero no la guerra», añade el abuelo de la pequeña. La guerra a la que se refiere se ha librado en los últimos meses en los medios de comunicación, en los despachos del Consejo General del Poder Judicial y en los del Gobierno central y andaluz. Se ha saldado, por ahora, con una multa de 1.500 euros para el juez Tirado y una propuesta de suspensión de dos años de empleo y sueldo para la secretaria de su juzgado, Juana Gálvez.

Pero la secuela más importante del conflicto es la herida abierta entre todos los estamentos del poder judicial y las administraciones central y autonómica, que se reparten las competencias en materia de justicia. «Si hay una lectura positiva del caso Mari Luz es que han salido a la luz todas las carencias de medios humanos y materiales que llevamos muchos años denunciando», apunta el juez decano de Sevilla, Federico Jiménez Ballester. «Por fin hemos conseguido trasladar a la ciudadanía nuestras reivindicaciones», añade.

Para los jueces, el fallo judicial del caso Mari Luz es la consecuencia de un exceso de carga de trabajo sumado a la falta de medios de los que disponen. Para el Gobierno central y la Junta, este argumento es sólo un intento de eludir responsabilidades.

El enfrentamiento entre ambas posturas ha llevado a la mayor rebelión que se recuerda en el ámbito de la judicatura, cuyos miembros amenazan con convocar para los próximos meses la primera huelga de jueces de España. Hace un año nadie imaginaba que la desaparición de aquella niña que fue a comprar chucherías a 100 metros de su casa iba a acabar con una colisión inédita entre dos poderes del Estado.


La audiencia confirma la sanción de seis meses para la secretaria judicial del «caso Mari Luz»

El País Madrid

12 de abril de 2010

La funcionaria fue condenada primero a dos años de suspensión por no ejecutar una sentencia previa contra el asesino de la niña de 5 años.

La Audiencia Nacional ha confirmado hoy la sanción de seis meses de suspensión para la secretaria judicial del caso Mari Luz, Juana Gálvez, por no ejecutar una sentencia condenatoria contra Santiago del Valle y su esposa por un delito continuado de abusos sexuales y falsedad lo que permitió que estuviera en libertad cuando habría mató [matado] a Mari Luz Cortés en enero de 2008. Gálvez fue sentenciada en un primer momento a dos años.

El tribunal confirma la competencia del Secretario de Estado de Justicia para sancionar las infracciones disciplinarias cometidas por los secretarios judiciales y rechaza la prescripción de la falta disciplinaria que había alegado la recurrente.

Los jueces ratifican el carácter grave de la infracción cometida por la secretaria judicial del Juzgado de lo Penal 1 de Sevilla, derivada de la deficiente tramitación de la ejecutoria y de la ausencia de control y seguimiento de la misma.

«La desatención en la tramitación de aquel procedimiento (infringiendo el deber objetivo impuesto al titular de la secretaria del órgano judicial) ha sido reiterada, constante y enormemente prolongada, haciendo inviable durante tan dilatado lapso temporal la ejecución de la sentencia condenatoria que dio origen a la incoación del procedimiento y que, como ya se dijo, reclamaba -por la naturaleza del delito contemplado en tal sentencia- un pronto y adecuado cumplimiento efectivo», explican los magistrados.


El Supremo confirma la multa de 1.500 euros al juez Tirado por el «caso Mari Luz»

El País

14 de abril de 2010

Dos días después de que la Audiencia Nacional confirmara la sanción de seis meses de suspensión para la secretaria judicial del caso Mari Luz, Juana Gálvez, el Tribunal Supremo ha acordado rechazar los recursos interpuestos por la fiscalía y por el juez de Sevilla Rafael Tirado contra la decisión del Consejo General del Poder Judicial de multarle con 1.500 euros por su actuación en el mismo caso, confirmando así esta leve sanción.

Así lo han informado fuentes del Alto Tribunal, que han señalado que la decisión ha sido tomada por el pleno de la sala tercera -de lo contencioso-administrativo- de este órgano, cuyos miembros han estado reunidos debatiendo el asunto hasta pasadas las 19.00.

El hecho que motivó la sanción a Tirado fue el retraso en ejecutar una sentencia que condenaba por abusos a su hija al presunto autor de la muerte de Mari Luz Cortés, Santiago del Valle, y que hubiera supuesto el ingreso en prisión de éste.

Una «vergüenza nacional»

La fiscalía reclamaba que Tirado fuera sancionado con la suspensión de empleo y sueldo por tres años, mientras que el juez solicitaba el archivo de su expediente, pero el Supremo ha rechazado ambos recursos. En diciembre de 2008, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) confirmó la multa de 1.500 euros que le había impuesto el anterior Consejo al juez, desestimando así también los recursos interpuestos por el propio Tirado y por el fiscal.

Catorce de los 21 vocales que integran el Poder Judicial se mostraron a favor de no suspender al juez, en una decisión que fue el detonante del paro de jueces sin precedentes llevado a cabo el 18 de abril del año pasado y que fue criticada por el ex ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo, quien anunció que el Gobierno reformaría el régimen disciplinario de los jueces.

Por su parte, el padre de Mari Luz, Juan José Cortés, también calificó el acuerdo del órgano de gobierno de los jueces de «vergüenza nacional». La fiscalía sostenía que la conducta de Tirado debe ser considerada como falta «muy grave» y no sólo «grave», al estimar que se produjo «una desatención continuada en el tiempo» respecto de la ejecutoria de la sentencia y no un simple olvido puntual.

En el recurso que presentó ante el CGPJ, el fiscal afirmaba que Tirado «debería haber establecido un mínimo control sobre el estado de todas y cada una de las ejecutorias que se tramitaban en el Juzgado, lo que le hubiera permitido, al efectuar dicho control, detectar la existencia de la ejecutoria 31/06 y del estado de paralización en que se encontraba».

Agregaba que «mantener que la responsabilidad derivada del retraso debe mitigarse por el hecho de la inexistencia de la dación de cuenta por parte de la secretaria del Juzgado, o a la actitud pasiva de otros colaboradores (…) es desenfocar la realidad de a quién debe imputarse la responsabilidad de los hechos».

Así, y tras examinar los hechos, el fiscal concluía que Tirado «no prestaba dedicación alguna a las ejecutorias y consecuentemente no adoptó medida alguna en más de dos años para poner remedio a dicha situación».

A Juan Sánchez se le impuso en un principio una sanción de dos años de suspensión de empleo y sueldo, que fue rebajada por la Audiencia Nacional a seis meses, medida que también fue recurrida por la secretaria judicial ante dicho Tribunal, que la confirmó el pasado lunes. El año pasado el CGPJ concedió al juez sevillano el traslado al juzgado de lo Contencioso número 3 de Sevilla, a petición propia.


El «caso Mari Luz» llega a la sala

Lidia Jiménez – El País

16 de febrero de 2011

Comienza en Huelva el juicio del suceso que originó una rebelión judicial.

La Audiencia Provincial de Huelva celebra hoy la primera sesión del juicio por el caso de Mari Luz Cortés, la niña de cinco años desaparecida a principios de 2008 en el barrio onubense del Torrejón y hallada muerta 54 días después en la ría de Huelva.

El pederasta Santiago del Valle y su hermana Rosa serán los primeros en comparecer en calidad de acusados. Después lo hará, como testigo, Isabel García, esposa de Santiago, acusada en un principio de encubridora y libre de cargos desde 2009.

La Fiscalía pide 23 años de prisión para Del Valle (20 por asesinato y tres por abuso sexual) y 17 años para su hermana Rosa (por asesinato). La acusación particular eleva la petición a 32 años para el supuesto asesino. El padre de la menor, Juan José Cortés, aseguró ayer que acatará la sentencia «sea la que sea» porque «la agonía ya ha sido demasiado larga».

El caso Mari Luz se convirtió en un escándalo nacional al poner al descubierto las deficiencias de un sistema judicial lento y su supuso la primera rebelión de jueces contra el Gobierno.

Una larga cadena de errores permitió que Del Valle se encontrara en libertad a pesar de estar condenado por diversos abusos sexuales, entre ellos a su hija. Tras el desastre, alguien tenía que dar respuestas. Gobierno y oposición se aliaron contra los jueces y criticaron su «corporativismo». Éstos culparon al sistema y acusaron al Gobierno de «injerencia». Mientras tanto, Cortés recorrió el país en busca de firmas para endurecer las penas de cárcel para los pederastas.

Rafael Tirado, el magistrado del Juzgado de lo penal número 1 de Sevilla, era el responsable de ejecutar las condenas de Del Valle, pero él y la secretaria judicial, Juana Gálvez, no evitaron que el pederasta eludiera la cárcel. Del Valle debería haber ingresado en prisión en diciembre de 2004.

La falta de antecedentes penales le permitió seguir en la calle ya que la Audiencia de Sevilla no había redactado aún la sentencia por los abusos sexuales a su hija en 1998. Ese retraso, de dos años y siete meses, y otros fallos permitieron que el pedófilo reincidiera en Huelva.

El Consejo General del Poder Judicial impuso a Tirado una sanción de 1.500 euros en vez de los tres años de expulsión que pedían algunos. Esto generó otra grave protesta social y política. Gálvez fue sancionada con suspensión de empleo y sueldo durante seis meses. Tanto ella como Tirado cambiaron de destino.

Los jueces, por su parte, convocaron una huelga encubierta en su apoyo al considerar que el fallo era responsabilidad de un sistema judicial prehistórico. El escándalo tuvo alguna consecuencia positiva como la creación de un registro de pederastas.

Los hechos sucedieron el 13 de enero de 2008. Santiago del Valle reconoció que llamó a Mari Luz cuando la menor pasaba delante de su casa. Lo hizo porque sentía «eso» que siente por las niñas. Tras intentar abusar de ella «murió por accidente», según su versión. Después, el procesado cambió en varias ocasiones su relato hasta sostener que ni siquiera vio a la niña aquel día.


Un testigo vio a Rosa del Valle ayudar a Santiago con un carrito

Lidia Jiménez – El País

17 de febrero de 2011

El juicio por la muerte de Mari Luz, la niña de cinco años desaparecida el 13 de enero de 2008 y hallada muerta después en la marisma onubense, ha seguido esta mañana con la declaración de una decena de testigos que han conocido a los acusados o a la víctima y que los vieron cuando Mari Luz salió de casa. Santiago del Valle, acusado junto a su hermana Rosa de asesinato, declaró ayer que no vio a la niña.

El testimonio de Enrique Daza, un taxista de 50 años, ha sorprendido al Tribunal ya que el conductor ha asegurado que, en la tarde de la desaparición de la menor, sobre las 18.00, vio a los hermanos Santiago y Rosa del Valle, ambos acusados por el asesinato de Mari Luz, metiendo un carrito de la compra en el maletero del coche de Rosa.

Daza ha añadido que una mujer rubia, que podría ser Isabel García, estaba con ellos. «Entre los dos cogieron el carrito y lo metieron en el coche», ha asegurado. De esta forma, su relato corroboraría la declaración de Santiago del Valle en marzo de 2008, en la que narró cómo llamó a la niña, ella entró en el portal, se cayó «por accidente» y la metió en un carrito de la compra (sin saber si iba viva o muerta) y la arrojó a una alcantarilla.

El conductor ha afirmado que, aquella tarde, pasó por El Torrejón en varias ocasiones y, en una de ellas, se fijó en un coche aparcado en la zona. Según su relato, Santiago del Valle «salió del portal con un carrito de la compra a pulso, fue a introducirlo en el maletero pegando voces y su hermana lo ayudó, entonces lo cogieron entre los dos porque él solo no podía».

El tribunal ha interrogado al testigo durante más de 30 minutos al caer éste en numerosas contradicciones sobre las horas y las carreras de taxi que realizó aquel día. Daza también ha manifestado que las personas que él vio son «sin duda», Santiago, Rosa e Isabel, pero en las dos declaraciones ante la Policía, en mayo de 2008, reconoció no haberles identificado.

Sí dejó claro es que vio un carrito «caqui, tirando a marrón» (como el que describió el propio Del Valle y sus esposa en sus primeras declaraciones) y que lo metían en el coche una hora y media después de la desaparición de la pequeña. «Me pareció cómico que una muchacha tuviera que ayudar a otro a montar un carrito porque él solo no podía», ha afirmado Daza.

El conductor se ha mostrado seguro de que la pareja que vio eran Santiago y Rosa del Valle, aunque no se mostró tan tajante ante la declaración en la policía, aspecto que ha sorprendido al jurado.

También comparecieron otros testigos, como Rocío Carrasco, profesora del Colegio Diocesano -donde estudiaba Mari Luz-. Allí Santiago del Valle se apuntó, en octubre de 2007, a un ciclo formativo de comercio. En la asignatura de informática, según la docente, «hablaba a las alumnas, de entre 16 y 20 años, de sexo». Carrasco ha asegurado que fue expulsado por su obsesión sexual.

Del Valle, con 42 años, decía a las menores, según la testigo: «No hay nada malo en hablar de sexo. Vuestros novios son muy pequeños, deberíais mantener relaciones sexuales con mayores de 40». Por este motivo, Del Valle fue expulsado. En total, estuvo en el ciclo apenas 10 días (desde el 2 al 18 de octubre de 2008).

Otro testigo, Fernando Salazar, fue el quiosquero que vendió a Mari Luz una bolsa de palomitas el 13 de enero. Tras comprar, Salazar vio a la pequeña, que iba sola «volver por donde había venido», un camino de apenas 100 metros que pasa por la casa que ocupaba entonces Santiago del Valle. Trinidad Rodríguez, de la Iglesia Evangelista del Torrejón, también vio a la niña sola en la avenida de las Flores entre las 16.30 y las 17.00, y le dijo que se fuera a casa, que estaba lloviendo.

Concepción María Hidalgo, una camarera que en enero de 2008 trabajaba en un bar de la avenida de Andalucía, a unos 20 minutos del Torrejón a pie, aseguró que Santiago del Valle y su mujer, Isabel García, entraron al local en la tarde del supuesto crimen, entre las 18.00 y las 19.00, a comprar una botella de agua. El acusado, según su versión, «estaba nervioso, tenía prisa» y le pareció una persona «muy rara».

La camarera contó que él se acercó a la barra a comprar una botella de agua y que su mujer se quedó en la puerta «en actitud un tanto rara porque miraba para todos lados».

Antes de finalizar la sesión, Sandra Hernández, que estaba en la zona con unos amigos, vio esa tarde a una «niña pequeña» que «llevaba un paquete de papas en la mano, con camiseta fucsia y que no quería irse con un hombre moreno con melenita», que no era Santiago del Valle. Hernández, sin embargo, no identificó las botas de la menor que ella vio como las de Mari Luz por lo que el jurado no entró en detalles.

Por su parte, Juan José Cortés, padre de la menor, ha vuelto a acudir hoy a la Audiencia Provincial de Huelva con su familia para seguir el juicio. «Todo esto está siendo abominable», ha manifestado.

El juicio continúa esta tarde a partir de las cinco y media.


Del Valle dice que no vio a Mari Luz el día del crimen

Lidia Jiménez – El País

17 de febrero de 2011

Santiago del Valle, principal acusado por el asesinato de la niña Mari Luz Cortés, aseguró ayer que no tiene «ni idea» de qué pudo pasar con ella. Del Valle declaró durante la primera sesión del juicio que se celebra en la Audiencia de Huelva, y sostuvo que el 13 de enero de 2008, el día que desapareció la pequeña, ni siquiera vio a la menor, de cinco años.

«A las cuatro y media de aquella tarde, yo y mi mujer salimos a dar una vuelta. Al regresar, me encontré con que estaban buscando a una niña que se había perdido». Con chándal gris, esposado y tranquilo, avisó de que solo contestaría a las preguntas de su abogado. «Yo no he hecho nada», fue su frase más repetida.

«No sé qué pudo pasarle a la criatura. A las seis y media del día siguiente me fui de Huelva por miedo a la familia de la niña», añadió el principal imputado por la muerte de la pequeña, un caso que puso al descubierto las deficiencias del sistema judicial y que estuvo en el origen de la primera huelga de jueces en España.

Ante las contradicciones respecto a la declaración realizada por Del Valle en marzo de 2008, en la que aseguró que vio a la niña, la llamó, Mari Luz se cayó «por accidente» y él la trasladó en un carro y la arrojó a una alcantarilla («no sé si viva o muerta»), el fiscal pidió aclaraciones al acusado. «Entonces estaba yo coaccionado. Me dijeron que era culpable y que tenía que dar una versión creíble. Tenía un cacao total».

Del Valle acusó a la policía de presionarle: «Me tenían para arriba, para abajo, para arriba, para abajo… Hubiera firmado cualquier cosa».

Su hermana Rosa, acusada también por el asesinato de Mari Luz y sentada ayer junto a él, se acogió a su derecho a no declarar y solo ratificó su anterior testimonio, en el que reconocía haber llevado a Del Valle en coche aquel día con un carrito de la compra en el maletero, hacia las afueras de Huelva. Al volver al barrio, según su versión de marzo de 2008, vio que la familia de la niña había entrado en su casa y se marchó de Huelva «por miedo».

La sorpresa de la jornada llegó por la tarde, cuando la esposa de Del Valle, Isabel García, libre de cargos desde 2009, aseguró que el crimen lo cometió Rosa y que ella misma se lo había confesado.

Según su versión, la tarde de la desaparición, Santiago no se separó de ella. Su declaración, que finalizó entre gritos y llantos sobre las ocho de la tarde, estuvo repleta de incongruencias. Antes de retirarse, Isabel tiró un beso a Santiago mientras Rosa negaba con la cabeza.


Un compañero del acusado de matar a Mari Luz declara que le dijo que «había estado con una chiquilla»

Lidia Jiménez – El País

18 de febrero de 2011

En la tercera jornada de juicio por el caso Mari Luz, la niña desaparecida en Huelva en enero de 2008 y cuyo cadáver fue encontrado 54 días después en las marismas onubenses, uno de los siete testigos que han comparecido hoy en la Audiencia ha explicado que el pederasta Santiago del Valle, acusado del asesinato de la menor y quien ha declarado que novio [no vio] a la niña, además de ser «muy raro», «como salido de un hospital», le contó que había estado con «una chiquilla».

El testigo, compañero del ciclo formativo de grado medio de Gestión Administrativa del IES San Sebastián de Huelva, en el que se matriculó Del Valle en noviembre de 2007 -tras ser expulsado del Colegio Diocesano, donde asistió 10 días en octubre a un módulo de comercio- ha declarado que el acusado «desaparecía del recreo cuando le atraía una chica» y después volvía «como si nada». En una ocasión se jactó de haber «estado con una chiquilla», aunque, añadió, «no me dijo la edad que tenía».

El compañero de clase, donde sólo estudiaban tres hombres y los demás eran alumnas de entre 17 y 20 años, policía en Perú -su país de origen-, explicó que la llegada de Del Valle al instituto provocó «sorpresa en muchos compañeros, ya que era una persona que llamaba la atención, porque parecía recién salido de un hospital».

Este hombre, que compartió aula con Del Valle, también ha dicho que «una vez, una compañera se quejó a la tutora de que le había molestado». Y ha agregado: «Santiago era muy altivo, siempre contradecía al profesor y hablaba de una hija suya que siempre le pedía dinero y de una mujer muy buena que le hacía buena comida, potajes y eso».

Otro testimonio destacado de la mañana, además del de varios vecinos del Torrejón que creían haber visto a la niña aquel día, ha sido el de una prima segunda de la menor, Lidia Rodríguez, de unos 30 años.

La testigo ayudó a la policía en las labores de búsqueda el mismo 13 de enero, día de la desaparición de la pequeña. Rodríguez entró en la casa de los Del Valle sobre las 20.00 y narró lo que encontró en esa casa siniestra: «La mujer, Isabel, estaba gritando cosas contra los gitanos y Santiago dijo algo así como “yo no voy a comerme ningún marrón”».

Después Rosa del Valle, también acusada por el asesinato de Mari Luz, sin pronunciar palabra, bajó con los agentes de policía a la calle y abrió su coche para que lo inspeccionaran. La prima de la pequeña pudo ver, junto a la policía, que «el maletero estaba recién limpio y había unos cartones muy grandes y unas botas de agua que empapaban los cartones».

En este coche es donde, según la declaración autoinculpatoria de Santiago del Valle en marzo, trasladaron a la menor (viva o muerta), introducida en un carrito de la compra, a las afueras de Huelva. En la declaración de Rosa del Valle también reconoce que llevó a su hermano, con un carrito de la compra del que desconocía su contenido, a Carrefour.

A Rosa, según el auto, le pareció raro que quisiera ir un domingo a Carrefour y lloviendo, pero, según su relato, al final accedió. Entonces vio a su hermano cargar el carro en el maletero y lo dejó a las afueras de la ciudad. La testigo de esta mañana, prima de Mari Luz, destacó lo impoluto que estaba el maletero. «Me dio la impresión de que estaba recién limpio y no había nada de nada dentro, salvo unas botas de agua».

La sesión ha comenzado a las 9.30 con el testimonio de Pilar García, hermana de la mujer de Santiago del Valle, Isabel García. La cuñada del presunto asesino ha reconocido que no le hablaba desde que se enteró de los abusos cometidos a su hija, por lo que él y su esposa Isabel fueron condenados.

La testigo ha asegurado que en el matrimonio se hacía «lo que decidía» Santiago del Valle ya que su hermana estaba «algo dominada» y que en su casa se hacía «lo que él decía».

A la salida de los juzgados, Juan José Cortés ha afirmado que su mujer, Irene Suárez, «ya no puede más». «Tenía que explotar y ha explotado», dijo refiriéndose a la reacción de ayer de su mujer, cuando, durante la salida de los acusados, se lanzó al vehículo policial gritando «asesinos», «asesinos».

Cortés intentó disuadirla pero no lo consiguió. Entonces regresaron a las puertas de la Audiencia y la madre de Mari Luz comenzó a gritar ante los medios de comunicación que «la culpa de todo esto lo tiene la Justicia». Hoy Cortés ha reconocido que preferiría no declarar ante el tribunal el último día -como está planeado-, porque no puede con su tristeza y quiere que todo «acabe ya».


La policía sospechó de Santiago del Valle desde el primer día

EFE Huelva

21 de febrero de 2011

Santiago del Valle fue desde el principio para la Policía Nacional, al igual que para la familia, sospechoso de la desaparición de la niña Mari Luz Cortés llegando a pedirse mandamiento de entrada y registro en su vivienda y de intervención de sus teléfonos el 17 de enero, sólo cuatro días después.

El coordinador de la investigación policial que concluyó con la detención de los acusados, y de la mujer de Santiago del Valle, Isabel García, el 25 de mayo en Pajaroncillo (Cuenca), ha indicado que aunque en los primeros momentos la prioridad era «buscar a una menor desaparecida con vida», ya se comenzó a desarrollar una investigación en la que una de las hipótesis era que hubiera sido el acusado, por un presunto ataque sexual, junto a la posibilidad de un accidente o un secuestro.

Las últimas dos líneas se fueron descartando a medida que se desarrollaba la investigación, ya que los testimonios de gente que aseguraba haber visto a la niña en la acera de enfrente o la posibilidad de que la hubieran secuestrado no llegan a tener suficiente entidad tras agotar las pesquisas.

Tras indicar que el primer dato sobre la posible implicación del acusado lo aporta la familia y destacar lo exhaustivo de la búsqueda e investigación, ha subrayado que los medios que se volcaron fueron «inéditos» en la historia de la Policía en Huelva y ha precisado que ya los primeros días se remitió también un escrito al Juzgado sobre esta persona.

Además, ha explicado que su primera detención en Granada junto a su mujer, el 15 de enero de 2008, la desencadenaron esos primeros datos, le constaban antecedentes por abusos sexuales, y por su salida «precipitada» de Huelva.

Entonces ambos incurrieron en contradicciones en sus declaraciones, principalmente en lo relativo a la hora en la que desapareció la menor, el periodo de la siesta, ya que en ese momento él decía que estaba en casa y su mujer que cuando se levantó no estaba ni él ni su hermana; sin embargo «no había datos suficientes para prorrogar su detención».

Tras su puesta en libertad se les siguió la pista hasta su llegada a Pajaroncillo, lugar donde se detuvieron por segunda vez en base a, según ha señalado, ésta y otras contradicciones, el «nerviosismo» de ambos y al hecho de que querían salir del país, llegando incluso a consultar al banco la posibilidad de hacerse con una tarjeta de crédito para sacar dinero sin tener que regresar.

En el momento de la detención los tres se mostraron como «derrotados y nerviosos» y desde el principio Isabel García mostró su predisposición a colaborar, de ahí que quedara como imputada y no como detenida; aseguró que su marido la amenazaba y llegó a pedir protección.

Según el testimonio de este testigo, en su declaración en Cuenca, Santiago «asume directamente su vinculación en los hechos, exculpando a su mujer y su hermana», llegando a cortar la declaración y a pedir negociar con la Fiscalía «algo que le beneficiara».

Con respecto a Rosa del Valle ha indicado que «todo apuntaba a que era colaboradora y que quería esclarecer el tema, iba mucho por comisaría», sin embargo, no comunicó en ningún momento que se fuera de Huelva.

En Cuenca declaró en dos ocasiones, en la segunda, a voluntad propia, manifestó que había llevado a su hermano a Carrefour con un carrito y que «no tenía claro que su hermano estuviera libre de culpas».


Mari Luz murió ahogada

Lidia Jiménez – El País

23 de febrero de 2011

El juicio contra Santiago del Valle y su hermana Rosa por la muerte de la niña Mari Luz, desaparecida con cinco años en Huelva en enero de 2008 y hallada 54 días después en la marisma, ha permitido conocer esta mañana los resultados finales de la autopsia, que certifica que la niña no murió en el piso de los acusados sino en el agua del entorno donde fue hallado su cuerpo.

El catedrático Luis Frontela -encargado por la familia de la víctima para realizar una segunda interpretación de la autopsia- expresó sus discrepancias en 2008 y apuntó que la muerte de la niña se produjo antes de ser arrojada al agua.

La forense que realizó el levantamiento de cadáver el 7 de marzo ha declarado que fue «imposible la identificación por lo destrozado que estaba el rostro». Se identificó por la ropa: leotardos, camiseta, botas y falda vaquera. La autopsia duró 14 horas y participaron tres forenses.

El informe deja claro que «la niña fallece por asfixia mecánica por sumersión», es decir, que fue arrojada cuando aún estaba con vida. La presencia de diatomeas (minúsculas algas acuáticas) en la médula ósea de la menor indica que tuvo que respirar dentro del agua.

Según el informe sobre estas algas, las diatomeas son típicas de las marismas onubenses por la proximidad del mar. El Instituto Nacional de Toxicología también concluyó, tras analizar las muestras, que existían «criterios cuantitativos y cualitativos de muerte por sumersión», según una de las forenses que ha comparecido esta mañana.

Con estas conclusiones se descarta la versión de Santiago del Valle sobre la alcantarilla a la que, según dijo, había arrojado a la menor. Los análisis del cuerpo no muestran signos de raspado.

Según el mismo análisis, Mari Luz murió más de cuatro semanas antes de ser hallada, lo que sitúa la fecha en el día que desapareció. También se descarta que hubiera agresión sexual.

Entre los signos de violencia, destacan contusiones superficiales producidas en torno a la fecha del fallecimiento. El más significativo es un hematoma de cinco centímetros en la parte posterior de la cabeza. Del Valle, en su confesión, dijo que la menor se dio un golpe en la cabeza. También hay contusiones en las muñecas, codos y rodilla derecha.

Por otra parte, las dos médicas forenses que entrevistaron a Santiago del Valle no pudieron certificar que el acusado padeciera esquizofrenia, como él refería, ni trastorno alguno en el pensamiento. También aseguran que el acusado «no sufrió coacciones» en sus declaraciones, ni cuando confesó ante la policía en Cuenca ni en Huelva.

«Santiago instrumentaliza su supuesta enfermedad. Hace años que no acude a hospitales psiquiátricos, pero cobra una pensión por alguna enfermedad que no sabemos quién se la diagnosticó ni cuándo no dónde», afirmaron las facultativas.

Él afirma que sufre esquizofrenia, pero no ha tenido brotes recientes. «Santiago está acostumbrado a controlar y manipular su entorno más directo. Entonces, cree que puede controlar y manipularlo todo». «Estaba sorprendido de que iba a ir a prisión».


Sin pruebas científicas contra Del Valle

Lidia Jiménez – El País

23 de febrero de 2011

Ni una prueba científica contra Santiago del Valle, el pederasta acusado de asesinar a la menor onubense Mari Luz Cortés en enero de 2008. Tras la comparecencia de 13 agentes de la Policía Científica de Huelva, Sevilla, Granada y Madrid en la quinta sesión del juicio celebrada ayer en la Audiencia de Huelva, se expusieron los resultados de las muestras extraídas del cuerpo y ropa de la víctima, de la vivienda de Santiago del Valle y del coche donde supuestamente se trasladó el cuerpo de la pequeña hasta las afueras de la ciudad.

Aunque biólogos y químicos mencionaron «coincidencias» de fibras y cabellos entre acusados y víctima, ninguno vinculó de forma determinante a la pequeña con el pederasta ni tampoco con su hermana, Rosa del Valle, presunta coautora del asesinato, ni con la esposa de Santiago, Isabel García, libre de cargos desde 2009.

De esta forma, lo único que relacionaría a Santiago del Valle con la muerte de la menor es su propia confesión de los hechos, el 26 de marzo de 2008, en Cuenca, y la declaración de su hermana -ese mismo día- en la que afirmó haberle trasladado en su vehículo tras cargar en el maletero un carrito.

Los expertos tampoco pudieron concretar al tribunal el intervalo post mortem, es decir, el tiempo que el cadáver estuvo expuesto a la actividad de insectos y otros agentes de la fauna y la flora. Esto se debe, según los testigos, a que algunas pruebas -una larva, por ejemplo- llegaron al laboratorio deterioradas y otras eran tan mínimas que no pudo extraerse el ADN.

El análisis de crustáceos isópodos, sin embargo, sí reveló que estos son «compatibles» con el entorno acuático, en concreto con «marismas y aguas con sustrato fangoso». Otras indicaron, no obstante, que el cuerpo no habría estado sumergido completamente -o no todo el tiempo- porque «alguno de los insectos encontrados no sobreviven en el agua».

El misterio llegó a la sala con las especulaciones sobre el origen de un fragmento de cabello hallado en la falda de la menor y que mostraba compatibilidad genética con otro fragmento encontrado en el maletero del vehículo de Rosa del Valle. Si procediera de la misma persona, existiría una prueba científica que pondría en relación a la víctima con el vehículo.

Los expertos especificaron que el haplotipo obtenido (constitución genética de un cromosoma) se da en uno de cada 6.000 europeos, pero no pudieron afirmar con rotundidad que procedieran del mismo sujeto. En cualquier caso, de eso sí se mostraron seguros, los fragmentos de cabello no pertenecen a Santiago ni a Rosa del Valle ni tampoco a Isabel García.

Lo que sí quedó claro en las tres horas de exposiciones es que las botas que supuestamente llevaba el pederasta el día de la desaparición de Mari Luz llegaron a los expertos tras haberse lavado «excepcionalmente». «No quedaban restos de nada», detalló un facultativo. Esto corroboraría la primera versión de Isabel García, cuando señaló cómo su marido, muy sucio, lavó aquel día su ropa y sus botas «varias veces».


Del Valle afirma sobre sus actos pedófilos: «No pensaba en la edad»

Lidia Jiménez – El País

25 de febrero de 2011

Hoy concluye el juicio por el asesinato de la menor onubense Mari Luz Cortés, ocurrido a principios de 2008. La psicóloga que evaluó a Santiago del Valle en la cárcel de Albolote (Granada) reveló ayer, en la penúltima sesión del juicio que el pederasta, principal acusado de la muerte de la pequeña, dijo haber sufrido agresiones sexuales por parte de un hermano mayor y que él mismo abusó de sus hermanas menores, entre ellas Rosa, también acusada por este crimen.

Según la especialista, el pederasta, que cuenta con varias condenas por abusos a menores, alardeaba «con hilaridad y sarcasmo» de una relación con una joven de 14 años. Al preguntarle que cómo podía hacer eso, si él tenía 42, Del Valle respondió entre risas: «Pues no pensando la edad».

Este perfil de pedofilia, sin embargo, no significa, a juicio de la psicóloga y los forenses que comparecieron ayer y el martes en la Audiencia de Huelva, que el acusado no sea consciente de sus actos ya que, como indicaron ayer ante el tribunal dos forenses de Granada (a cargo de la entrevista para emitir un juicio de imputabilidad), Santiago del Valle sabe bien lo que hace. «Santiago padece desviación en el objeto sexual, pero puede controlar esos impulsos. Sólo lo hace [el acercamiento a las menores] cuando sabe que no va a tener consecuencias».

Los dos facultativos se mostraron rotundos: «No tiene alteración suficiente en sus capacidades volitivas ni cognitivas. Es capaz de comprender la realidad que le rodea y no tiene afectada su inteligencia».

La enfermedad mental que padece, añadieron, es claramente pedofilia, «una alteración del objeto sexual» que, sin embargo, «no es suficiente para alterar su capacidad de conocimiento del entorno» y la repercusión de sus acciones.

Sobre la supuesta esquizofrenia paranoide, por la que cobra una pensión de la Junta, ninguno de los forenses contaba con el informe clínico que lo acredite aunque, según uno de ellos, vio una referencia a esta enfermedad en un informe redactado por otro caso de abusos en Sevilla.

Por su parte, uno de los forenses del Instituto de Medicina Legal de Sevilla, que realizó un examen el 8 diciembre de 2008 a Isabel García, esposa de Santiago y libre de cargos, se declaró «sorprendido» por su «desapego emocional ante los hechos ocurridos en Huelva». «Si alguien muere porque se te cae de las manos, por ejemplo, tendrían que rebajar las penas», afirmó, de repente, la esposa del acusado, como queriendo justificar un accidente mortal.

La mujer, de acuerdo con los doctores, mostró «auténtica pasión por su marido», cierto estado de celos, y llevó a la entrevista una pulsera con el nombre de Santiago grabado. «Ella sí tiene un poco alteradas sus capacidades, sobre todo, por el miedo a que su marido la deje», afirmaron los médicos.

El relato de Isabel sobre la posible culpabilidad de Rosa del Valle, que, según la esposa del pederasta le confesó el crimen, pareció «aprendido, artificial». A la pregunta de si Isabel haría cualquier cosa para ayudar a su marido, el forense contestó que sí.


Santiago y Rosa del Valle, condenados por el asesinato de Mari Luz

Lucía Vallellano – El País

18 de marzo de 2011

La Audiencia de Huelva ha condenado a Santiago del Valle y a su hermana Rosa por el asesinato de Mari Luz, la niña que murió con cinco años y permaneció casi dos meses desaparecida.

Santiago ha sido condenado a 19 años por asesinato y a tres por abuso sexual. Rosa del Valle ha sido condenada a nueve años de cárcel como cómplice del crimen y a inhabilitación especial. El caso Mari Luz generó además un conflicto judicial que llegó a una huelga sin precedentes.

Mari Luz Cortés murió con cinco años ahogada en las marismas de Huelva. Desapareció el 13 de enero de 2008 y fue hallada semisumergida 54 días después. Poco después fueron detenidos en Cuenca Santiago del Valle y su esposa. El primero ha sido considerado autor material del crimen. Su hermana Rosa, cómplice, aunque no colaboradora, como pedía el fiscal.

Juan José Cortés, el padre de la niña, ya anunció durante el juicio que aceptaría el fallo, fuese el que fuese. Pero hoy, ha escrito que la familia está «bloqueada y en cierta manera frustrada». «Lamentablemente la justicia que tenemos impone condenas cortas y es benévola con los criminales».

Juan José Cortés, recorrió el país en busca de firmas para endurecer el código penal, en concreto las penas a los pederastas. En mayo, dos meses después de que apareciera el cadáver de su hija, fue recibido por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en La Moncloa, y éste se comprometió a revisar el código penal, una promesa que, según Cortés, «nunca se cumplió».

El fiscal del caso, Alfredo Flores, ha mostrado su «satisfacción» con la sentencia, ya que responde al 80% o 90% a las peticiones de la Fiscalía, que solicitaba 23 para Santiago y 17 para Rosa.

El asesinato no sólo tuvo las lógicas consecuencias sociales, también tuvo repercusiones políticas y judiciales, ya que una larga cadena de errores en los tribunales de Sevilla permitieron que Del Valle, con condenas por pederastia, de la que llegó a ser víctima su propia hija, esquivara la justicia durante más de cuatro años y se encontrara en libertad el 13 de enero.

Las acusaciones contra el sistema judicial por el caso Mari Luz generó una revolución. Mientras Gobierno y oposición se aliaron contra los jueces, éstos culparon a las deficiencias del modelo [y] llegaron a celebrar una huelga encubierta.

Las secuelas del caso

Rafael Tirado, el magistrado del Juzgado de lo penal número 1 de Sevilla, era el responsable de ejecutar las condenas anteriores de Del Valle, pero él y la secretaria judicial, Juana Gálvez, permitieron que el pederasta esquivara las penas de cárcel durante varios años. Del Valle debería haber ingresado en prisión en diciembre de 2004. El Juzgado de lo Penal número 4 de Sevilla lo condenó el día 13 de ese mes a más de dos años de prisión por tocamientos a una niña de nueve años en Sevilla.

Sin embargo la falta de antecedentes penales (comprobables) le permitió seguir en la calle. No los tenía porque, en aquella fecha, la Audiencia de Sevilla no había redactado aún la sentencia por los abusos sexuales a los que sometió en continuadas ocasiones a su propia hija durante 1998.

El estudio y fallo de este caso estaba señalado para el 17 de mayo de 2003 pero la sentencia no fue redactada y notificada hasta el 30 de diciembre de 2005. Ese retraso, de dos años y siete meses, permitió que el pedófilo reincidiera en Huelva.


El pederasta que asesinó a Mari Luz, condenado a 22 años de cárcel

Reyes Rincón / Lucía Vallellano – El País

19 de marzo de 2011

Santiago del Valle atrajo hasta su casa a Mari Luz Cortés, de cinco años, tirándole desde la ventana un osito de peluche y haciéndole señales para que subiera. Cuando la pequeña entró en el portal, Del Valle le efectuó «diversos tocamientos» y, como la niña se resistió, el pederasta forcejeó con ella y Mari Luz quedó inconsciente. Entonces, Del Valle volvió a su casa para coger un carro de la compra, metió dentro el cuerpo y lo tapó con un chaquetón negro para evitar que se viera la parte que sobresalía, «que era la cabeza».

Este es, según la Audiencia Provincial de Huelva, el relato de lo que ocurrió sobre las 16.40 del 13 de enero de 2008 en el barrio de El Torrejón. La sección tercera de la Audiencia dictó ayer la sentencia del caso Mari Luz, cuyo juicio se celebró hace un mes.

Los jueces consideran a Santiago Del Valle autor de un delito de asesinato y otro de abusos sexuales con el agravante de reincidencia, por los que le imponen una condena de 22 años de cárcel (19 por el primer delito y tres por el segundo).

El fallo considera además a Rosa Del Valle, la hermana del pederasta, cómplice del crimen al dar por probado que llevó a Santiago en su coche hasta la zona de las marismas para que se deshiciera del cuerpo. Los jueces imponen a la mujer una condena de nueve años de cárcel, muy inferior a la que habían pedido el fiscal y la acusación particular (17 años), que acusaban a Rosa de cooperadora necesaria.

Los dos acusados están en prisión preventiva desde marzo de 2008. La detención de Santiago del Valle dejó al descubierto una cadena de errores judiciales cometidos desde el Juzgado de lo Penal 1 de Sevilla, que no había ejecutado una sentencia firme de cárcel contra él por abusar de su propia hija.

El caso evidenció las carencias del sistema judicial y desembocó en un enfrentamiento entre el poder judicial y el Gobierno, que supuso la primera huelga de jueces de la democracia. El Consejo General del Poder Judicial impuso una multa de 1.500 euros al titular del Juzgado de lo Penal 1 de Sevilla, Rafael Tirado, mientras que la secretaria de su juzgado, Juana Gálvez, fue suspendida de empleo y sueldo seis meses.

La sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia, leída ayer por el ponente Antonio G. Pontón, da también por probado que Del Valle sabía «sin ningún género de dudas» que Mari Luz estaba viva cuando la arrojó a la marisma. «Y es en este momento», añaden los jueces, «en el que quien hasta entonces era solo un pedófilo se convierte en asesino, y se convierte con una voluntad decidida y firme realizando los actos necesarios para el resultado fatal de la muerte de Mari Luz».

Además, los condenados deberán indemnizar «en concepto de daños y perjuicios» a los padres de Mari Luz, Juan José Cortés e Irene Suárez, con 122.000 euros, y a cada uno de los dos hermanos de la víctima, con 22.000 euros.

También «en concepto de daño moral añadido» los jueces imponen una indemnización de 19.000 euros a favor de los padres y hermanos por los días que transcurrieron entre la desaparición de la menor y el hallazgo de su cadáver en la ría de Huelva (el 7 de marzo de 2008).

Para el tribunal ha sido determinante la segunda declaración que formuló Santiago del Valle, a petición propia, el 27 de marzo de 2008 en los juzgados de Huelva. Fue entonces cuando afirmó: «Esto me pasa por lo que me sucede con las niñas».

La sentencia subraya como una «cuestión fundamental» que en esa declaración, Del Valle «aportó datos objetivos, como el golpe que sufrió la niña en la nuca, que quedó inconsciente, que solo podían ser conocidos por quien los presenció».

Los jueces acuerdan también que se deduzca testimonio contra la esposa de Del Valle, Isabel García, que en el juicio compareció como testigo y exculpó a su marido. El tribunal cree que García pudo incurrir en un delito de falso testimonio.

La sentencia recoge, además, una extensa reflexión de los magistrados sobre los juicios paralelos a los que se ha expuesto el caso Mari Luz. El propio Del Valle, en su último turno de palabra en el juicio, pidió justicia y añadió: «Justicia, pero la de aquí, la del Juzgado», lo que, según los firmantes del fallo, supone establecer «una distinción rigurosamente incierta, pero socialmente comprensible». «Desde nuestra posición de jueces tenemos que proclamar en voz alta que solo hay una justicia, la que emana del pueblo y en nombre del Rey se administra por jueces y magistrados constitucionalmente independientes, inamovibles y responsables».

El padre de la niña asesinada, Juan José Cortés, que tras el crimen recogió firmas para pedir penas más duras contra los pederastas y fue recibido por el presidente del Gobierno, aseguró ayer que mantendrá su compromiso de no recurrir la sentencia. Con todo, lamentó que «no se ha tenido en cuenta la petición de la acusación particular, únicamente la de la fiscalía».

La acusación particular pedía la pena máxima para ambos condenados: 32 años de cárcel para Santiago del Valle y 20 para su hermana. La fiscalía solicitaba 23 años para Santiago y 17 para Rosa. «Entendemos que lo que ha dictado el tribunal es lo que está recogido en el actual Código Penal y lo que hay que hacer es modificarlo», subrayó Cortés.

El fiscal del caso, Alfredo Flores, se mostró «satisfecho» con la sentencia, ya que recoge «entre un 80% y un 90% las peticiones de la fiscalía». El punto en el que difiere el Ministerio Público con el tribunal es en pedir que Rosa Del Valle sea considerada cooperadora necesaria en vez de cómplice. Flores precisó que estudiará el asunto por si conviene recurrir. Las defensas tampoco han adelantado si recurrirán el fallo.

Un caso que destapó errores judiciales

– 13 de enero de 2008

La niña Mari Luz Cortés desaparece en Huelva tras comprar chucherías en un quiosco cercano a su casa. El cuerpo de la pequeña, de cinco años, aparece flotando en la ría de Huelva el 7 de marzo.

– 27 de marzo de 2008

La policía detiene a Santiago del Valle, su esposa y su hermana. Del Valle había sido condenado en diciembre de 2005 a dos años y nueve meses de prisión por abusar de su hija, pero el titular del Juzgado de lo Penal 1 de Sevilla, Rafael Tirado, no había ordenado la ejecución del fallo.

– 28 de marzo de 2008

El Gobierno y el Consejo General del Poder Judicial empiezan a investigar el error judicial. El juez culpa de los hechos a la falta de personal de su juzgado.

– 26 de mayo de 2008

José Luis Rodríguez Zapatero recibe al padre de Mari Luz, Juan José Cortés, y le promete un registro de pederastas. Los padres de la niña vuelven a La Moncloa en septiembre para entregar al presidente más de dos millones de firmas recogidas en apoyo del endurecimiento de las condenas contra los pederastas.

– 8 de octubre de 2008

Un grupo de jueces llama a la movilización de sus compañeros en protesta por la petición expresa del Gobierno para que sancione al juez Tirado. Los secretarios judiciales ya habían convocado un paro para el 21 de octubre en solidaridad con Juana Gálvez, la secretaria judicial.

– 21 de octubre de 2008

Jueces y secretarios judiciales de toda España paran durante tres horas. La protesta de los jueces se repitió un año después, aunque solo secundada por la conservadora APM.

– 23 de diciembre de 2008

El Consejo General del Poder Judicial rechaza suspender a Tirado y le impone una multa de 1.500 euros.

– 18 de marzo de 2011

La Audiencia de Huelva condena a Santiago del Valle por el asesinato de Mari Luz.


El Supremo afirma que la pena de 22 años al asesino de Mari Luz debió ser más alta

Julio M. Lázaro – El País

24 de noviembre de 2011

La Sala Penal del Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 22 años de prisión al asesino de la niña Mari Luz Cortés, Santiago del Valle, y de 9 años a su hermana Rosa del Valle por complicidad en el asesinato.

La confirmación del fallo incluye la del pronunciamiento expreso de la Audiencia de Huelva de que ambos condenados no puedan acceder al tercer grado de tratamiento penitenciario de semilibertad hasta que hayan cumplido la mitad de sus respectivas condenas.

El 13 de enero de 2008, Mari Luz Cortés, de cinco años de edad, salió de su domicilio de la barriada de El Torrejón, en Huelva, a comprar chucherías en un kiosco cercano. Cuando regresaba a su casa con una bolsa de palomitas, el pederasta Santiago del Valle, que se encontraba asomado a la ventana del primer piso de su domicilio, arrojó a la acera un osito de color blanco para atraer a la niña.

Mari Luz cogió el osito, se adentró en el portal y subió el tramo de escalera de la vivienda de Del Valle. Este comenzó a tocarla el cuerpo con ánimo de satisfacer sus deseos y como la niña se resistió, la sujetó por la muñeca, forcejeando con ella.

De resueltas del forcejeo, Mari Luz sufrió graves contusiones en el cráneo y en el tórax, y quedó inconsciente. Ante la situación, Del Valle decidió deshacerse del cuerpo de la menor, metiéndola en un carro de la compra y colocando encima un chaquetón para evitar que se le viera la cabeza.

Del Valle despertó a su hermana Rosa, que se encontraba durmiendo en otra habitación, le contó lo sucedido y le pidió que le ayudara a transportar el cuerpo en una furgoneta que ella utilizaba habitualmente. Con la niña en el maletero del vehículo, fueron hasta la zona de las marismas, donde Santiago del Valle arrojó a la menor al agua cuando aún estaba viva, muriendo Mari Luz de asfixia por sumersión.

Sin embargo, los magistrados afirman que la Audiencia de Huelva debería haber impuesto penas más altas porque el delito de abuso sexual fue cometido por Del Valle «con violencia» y la participación de su hermana rebasó la complicidad y debió castigarse como la de «autora por cooperación necesaria» en la desaparición del cuerpo de la niña.

El cuerpo de Mari Luz apareció el 7 de marzo de 2008 flotando boca abajo en la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel, siendo avistado por dos operarios de la empresa Cepsa.

El Supremo ha rechazado todos los motivos del recurso de Del Valle y de su hermana y ha confirmado las penas impuestos al primero de tres años por abusos sexuales y 19 por asesinato, y de nueve años a Rosa del Valle por complicidad. La sentencia dice que las penas debieron ser más elevadas, pero no puede corregirlas porque el fiscal y la acusación se conformaron con la calificación de los delitos.

La confirmación del fallo incluye la del pronunciamiento expreso de de la Audiencia de Huelva de que ambos condenados no puedan acceder al tercer grado de tratamiento penitenciario de semilibertad hasta que hayan cumplido la mitad de sus respectivas condenas.

Entre los motivos rechazados figura el de que la niña estuviese muerta al ser arrojada al agua, como dedujo de una segunda autopsia el doctor Luis Frontela. El Supremo mantiene que la afirmación de que Mari Luz estaba viva cuando fue trasladada por Santiago del Valle a las marismas «está más que avalada» por los dictámenes de los especialistas forenses del Instituto Nacional de Toxicología que concluyeron que la muerte fue por sumersión.

Durante el juicio fueron interrogados cinco forenses, por lo que «no resulta fácil» concluir que la ausencia en la vista del proceso del doctor Frontela constituyese una efectiva limitación de las posibilidades de la defensa. Por tanto, la conclusión científica de la sentencia «descansa sobre la opinión concertada de expertos en medicina legal».

El Supremo también rechaza que la condena a Santiago del Valle se fundase únicamente en el testimonio de su hermana Rosa, ya que ante el juez instructor, Santiago declaró que la niña quedó inconsciente y la arrojó a una alcantarilla para desprenderse de su cuerpo.

Asimismo, considera probado que Del Valle cometió el abuso sexual sobre la niña porque ante el juez reconoció que utilizó el osito blanco como señuelo «por eso que le pasa con las niña y que no puede evitar», según dijo.

Para el alto tribunal, la conclusión es que el procesado efectuó diversos tocamientos de carácter libidinoso y que la niña intentó «desesperadamente», agrega la sentencia, marcharse del lugar.

El Tribunal lamenta que esa «violencia instrumental», inequívocamente dirigida «a vencer la resistencia de la niña que se niega a ser manoseada por el procesado» haya merecido la calificación de abuso sexual no violento. El Supremo considera que debería haber sido calificado como abuso sexual con violencia, pero el fiscal y la acusación particular aceptaron la calificación más leve, la Sala no puede corregirla.

También considera el Supremo que la intervención de Rosa del Valle debería haberse castigado más gravemente. «Rosa colaboró con su hermano para que éste pudiera desprenderse del cuerpo de Mari Luz» y necesariamente tuvo que percatarse de que el carro de la compra estaba ya ocupado por el cuerpo de la niña. «Esa indiferencia de lo que necesariamente tuvo que representarse como posible, esto es, que estuviera a dar muerte a una niña agonizante, colma las exigencias del tipo por el que se ha formulado la condena».

La sentencia no se para ahí y añade que esa aportación de Rosa a la desaparición del cuerpo de Mari Luz podía haber recibido un tratamiento jurídico más adecuado «en la autoría por cooperación necesaria».

«Quien después de ser requerida para desprenderse del cuerpo de una niña todavía con vida, hecho éste sobre el que es informada o simplemente se representa, se presta a trasladar en su vehículo al agresor y a la víctima, hasta que aquél arroja en las marismas el cuerpo del delito, no se limita a una aportación secundaria, accidental, sino que contribuye de forma decisiva, con dominio funcional del hecho, en la ejecución del delito», dicen los magistrados.

Pero como el fiscal y la acusación aceptaron la complicidad el Supremo queda «exonerado de cualquier esfuerzo argumental al respecto».

Documentos

SENTENCIA Nº 1190/2011 DEL TRIBUNAL SUPREMO (10-11-2011)

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