Sabine Hilschenz

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Sabine Hilschenz
  • Clasificación: Infanticida
  • Características: Nadie sabía de los embarazos
  • Número de víctimas: 9
  • Periodo de actividad: 1988 - 1998
  • Fecha de detención: 1 de agosto de 2005
  • Fecha de nacimiento: 1966
  • Perfil de las víctimas: Sus hijos recién nacidos (2 niños y 7 niñas)
  • Método de matar: Según la acusación, envolvía a los bebés en toallas y los dejaba abandonados hasta que morían
  • Localización: Brieskow-Finkenheerd, Alemania
  • Estado: Condenada a 15 años de prisión el 1 de junio de 2006
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Sabine Hilschenz enterró a 9 bebés y es condenada a 15 años de prisión

Diarioelprogreso.com

2 de junio de 2006

Alemania – La madre alemana que mató a ocho de sus bebés fue condenada este jueves a 15 años de prisión por una corte de Francfort del Oder.

La Audiencia de Francfort del Oder consideró en su sentencia como probado el homicidio en ocho casos por el que fue procesada Sabine Hilschenz, una ex asistente de dentista, de 40 años de edad.

La fiscalía había reclamado cadena perpetua por ocho asesinatos. El asesinato de un noveno recién nacido no fue considerado por la corte debido a que este presunto delito prescribió.

La defensa, en cambio, había pedido a los magistrados una condena de tres años y medio por homicidio con atenuantes.

Sola y alcoholizada. La mujer, que guardó silencio durante este proceso sin precedentes en la justicia de Alemania, adujo durante un interrogatorio policial que tuvo a sus niños sola, sin ayuda, y alcoholizada, por lo que no recordaba las circunstancias del parto. La mujer tuvo 13 hijos en total.

El abogado defensor anunció previamente que apelaría la condena por homicidio en ocho casos.

Enterrados en tiestos

Según la acusación, la madre tuvo ocho hijos entre 1992 y 1998, a los que abandonó inmediatamente después de nacidos hasta que sucumbieron.

Después la mujer enterró los cuerpos en tiestos de flores en su balcón, antes de llevarlos finalmente a la casa de sus padres, en Francfort del Oder.

El descubrimiento de los esqueletos de los recién nacidos el pasado verano por uno de sus sobrinos causó conmoción en Alemania.

Preguntas sin responder

La sentencia refleja que el magistrado considera que los recién nacidos vivían cuando salieron del vientre de su madre, pero los forenses no aportaron pruebas ni de ello ni de las causas de las muertes.

Muchas otras preguntas no tendrán respuesta como por qué la infanticida no se cuidó de quedar embarazada, cómo ocultó los embarazos, porqué no abortó, por qué nadie se dio cuenta y qué papel juega su ex marido en la tragedia.

Cumplirá la mujer de 40 años del Este de Alemania el máximo tiempo de castigo que prevén las leyes alemanas para el homicidio.

Los detalles del caso

Los huesos de los bebés, que nacieron entre los años 1988 y 1998, fueron hallados en julio de 2005 en la casa de los padres de la condenada, en la localidad de Brieskov-Finkenheerdel, en Brandeburgo, por uno de sus sobrinos que vive allí.

Su tía enterró los cadáveres de los pequeños en macetas, un acuario, una bañera para bebés y un balde de pintura. Sabine H. depositó estos recipientes, que se utilizan para plantar flores, en el garaje de sus parientes y dijo que los buscaría en otro momento.

Harto de ello el sobrino volcó la tierra con las que Sabine H. cubrió los cuerpos de sus hijos muertos, y encontró los restos humanos. Se trataba de los esqueletos de siete niñas y dos niños.

Nadie sabía de los embarazos

Ninguno de los 40 testigos entrevistados contribuyeron a aclarar el caso. Se sabe de algún vecino que le preguntó a Sabine H. si estaba embarazada cuando esta desmintió.

El ex marido de la condenada, Oliver H., y sus tres hijos mayores, de 21, 20 y 19 años, aseguraron que no supieron de los embarazos. Tampoco la abuela sospechaba algo.

Dicen quienes la conocían, padres de compañeros de los hijos mayores y vecinos, que Sabine H. cuidaba con cariño a los tres grandes y a un cuarto hijo de 2 años y medio, fruto de una relación con otro hombre.

Mató a un bebé con una manta

Sabine H. declaró que estaba tan borracha cuando nacían sus otros nueve hijos, que no se enteró de nada, excepto en dos casos.

Algunos testigos afirmaron haberla visto varias veces muy alcoholizada. Algún que otro medico de urgencias la rescató con cantidades de alcohol en la sangre que normalmente suelen matar a un hombre adulto. ¿Cómo hizo entonces para borrar las huellas cuando dio luz?

Recordó la homicida haberle quitado la vida a uno de los bebés con una manta en la habitación de un hotel. Luego lo guardó en un bolso y se lo llevó a casa para enterrarlo en una maceta.

El ex marido no habla

El ex marido de Sabine H, con el que se casó a la edad de 17 años y del que se divorció el año pasado, permanece callado.

Según revela el semanario Der Spiegel, éste no quiso tener muchos hijos, ni si quiera al segundo y tercero, pero nadie le preguntó por qué entonces no usó preservativos.

La misma revista reitera una declaración del policía que entrevistó a Oliver H. y le preguntó, cómo cree que se aseguró su ex mujer de que nadie entrara a la habitación mientras paría.

“Se solía cerrar el lavabo con llave”, respondió Oliver H.

Su ex mujer no dijo nada que podría ser utilizado en contra de su ex marido.

La fiscal dijo ante la prensa que el matrimonio de Sabine y Oliver H. existió solamente en la cama -según Der Spiegel tenían relaciones sexuales 3 o 4 veces por semana-, y sobre papel.

Prueba de su relación física son los hijos desaparecidos.


Condenan a 15 años a la mujer alemana que mató a nueve de sus trece hijos

Diariovasco.com

2 de junio de 2006

Ocultaba los embarazos, daba a luz en secreto y los bebés fallecían poco después de nacer por congelación.

La Audiencia Provincial de Fráncfort del Oder (este de Alemania ) condenó ayer a 15 años de cárcel por homicidio a Sabine Hilschenz, una alemana de 40 años acusada de haber asesinado a nueve de sus trece hijos recién nacidos y ocultado sus cadáveres durante años. El caso de Sabine H. ha conmocionado a la opinión pública alemana, que sigue preguntándose por los motivos de la infanticida que mató a sus nueve bebés poco después de dar a luz sin que ni sus familiares ni sus vecinos se percataran de ello.

El juez consideró probada la culpabilidad de Sabine Hilschenz en ocho de los casos. La infanticida no fue juzgada por uno de los casos por haber prescrito antes de que empezara el juicio. Durante el juicio quedó claro que los niños nacieron vivos, aunque no se pudo demostrar fehacientemente que la madre había provocado activamente su muerte.

El juez aseguró que Sabine H. no actuó conforme a su deber de madre, pues no evitó la muerte de los bebés, que fallecieron por congelación. Para argumentar su sentencia, la justicia se basa en las confesiones que hizo Sabine Hilschenz tras ser detenida, ya que durante la vista la condenada se negó a declarar.

Teniendo en cuenta la gravedad de los hechos, la fiscalía había pedido cadena perpetua por ocho asesinatos, mientras que la defensa había solicitado tres años y medio de cárcel por homicidio. Finalmente, el juez decidió condenar a la acusada a 15 años de cárcel por homicidio y no por asesinato como reclamaba la fiscalía.

Por su parte, la defensa no se mostró conforme con el veredicto y a recurrirá la sentencia.

Enterró a los bebés

La fiscal sostuvo que Sabine Hilschenz decidió ya matar a los nueve bebés cuando estaba embarazada. Para ello seguía el mismo esquema: la infanticida se emborrachaba cuando empezaban los dolores del parto, daba a luz en secreto, envolvía a los recién nacidos en toallas y cuando estaba segura de que estaban muertos, los metía en bolsas de plástico y los enterraba en el balcón en maceteros, donde cultivaba tomates y hierbas. En uno de los casos, la acusada congeló durante un año el cadáver de un recién nacido y luego lo enterró.

Los análisis genéticos de los restos de las siete niñas y dos niños, descubiertos en julio de 2005 en la localidad de Brieskov-Finkenheerdel (este alemán), han determinado que eran hijos de la acusada y de su ex marido, Oliver H. Los forenses calculan que los nacimientos de los pequeños ocurrieron entre 1992 y 1998.

El ex marido, de 40 años, y los hijos mayores de la pareja afirman que nunca supieron de la existencia de aquellos embarazos.

El macabro caso, que permaneció oculto durante trece años, después del nacimiento y la muerte del primero de los bebés, salió a la luz tras recibir la Policía la llamada de un testigo que sostenía haber encontrado, mientras limpiaba un garaje, algo que podía ser huesos de un niño. La Policía halló esqueletos de bebés en el interior de un acuario y en macetas de flores, que durante mucho tiempo estuvieron en el balcón de la casa de Sabine Hilschenz.

Según el cuadro psicológico establecido por expertos, la acusada tiene un elevado coeficiente de inteligencia y creció muy mimada y protegida en el seno de una gran familia en el campo, junto con hermanos mayores, primos y otros familiares.

El caso de Sabine Hilschenz destaca, junto al de Armin Meiwes, el llamado caníbal de Rotemburgo, entre los más escabrosos de la historia criminal de Alemania. Sin embargo, existen antecedentes en otros países. En junio de 2005, una austríaca de 32 años confesó haber asesinado a cuatro bebés y haberlos congelado o enterrado en cemento y en junio de 1999, una estadounidense de 70 años admitió haber asesinado a ocho de sus diez hijos, entre 1949 y 1968.

 


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