Ruth Berbel Vivar

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Ruth Berbel
  • Clasificación: Infanticida
  • Características: Parricida
  • Número de víctimas: 2
  • Periodo de actividad: 29 de septiembre de 2011
  • Fecha de detención: Mismo día
  • Fecha de nacimiento: 1976
  • Perfil de las víctimas: Sus hijos, Alejandro, de 3 años, y Alvaro, de 11
  • Método de matar: Asfixia con una manta
  • Localización: Jaén, España
  • Estado: Condenada a 35 años de prisión el 26 de noviembre de 2012. Sentencia rebajada a 20 años de prisión por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía el 22 de marzo de 2013
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Ruth Berbel – Una mujer mata a sus dos hijos ahogándolos en una bañera en Jaén

Juan Esteban Poveda – ABC.es

30 de septiembre de 2011

Álvaro Puertollano Berbel tenía once años. Alto y fortachón para su edad, con los ojos claros. Alejandro aún no había cumplido los cuatro. Con la cara redondita, muy alegre. Los dos estaban en la bañera. Muertos.

Su madre, Ruth, de algo más de 30 años, está detenida como supuesta autora del crimen. Ángel, su padre, está en manos de psicólogos, como buena parte de la familia, que ayer lloró su tragedia en la calle Alcalde Cancio Uribe de Jaén.

A las siete de la tarde Ángel recibió una llamada de su hijo Álvaro. «Papá, corre, ven que mamá está mal, está muy nerviosa», le dijo el chaval. Ángel corrió tal vez como nunca haya corrido en su vida. Como si hace unos meses no hubiese sufrido un accidente laboral y se hubiese roto una pierna.

Esa tarde había salido de casa, el 2º D del número 2 de la calle Alcalde Cancio Uribe, para ir a rehabilitación. En la vivienda quedó su mujer con sus hijos. El tiempo suficiente como para sufrir una crisis y matarlos. «Iba como loco», dice una vecina que lo vio llegar al barrio. «¿A dónde vas con tanta prisa?». «Mi mujer. Mi mujer que le ha hecho algo a los niños».

Por el camino pudo llamar al servicio de coordinación de emergencias 112 Andalucía. Allí el aviso entró a las 19,05. «Era la llamada de un padre alertando de que su pareja estaba amenazando a los niños», dicen las fuentes consultadas en fuerzas de seguridad.

Inmediatamente se movilizó un dispositivo sanitario y una dotación de la Policía acudió hasta La Alcantarilla. Cuando las asistencias llegaron al lugar de los hechos se encontraron los cuerpos de los dos menores en la bañera del cuarto de baño.

A la desesperada, los sanitarios intentaron maniobras de reanimación. Lo intentaron mientras hubo una posibilidad de que alguno de los menores volviese a la vida. Aunque finalmente sólo pudieron certificar su muerte.

Un portavoz del Cuerpo Nacional de Policía confirmó que en principio la hipótesis más probable de la muerte de los dos menores es ahogamiento, aunque será la autopsia que hoy se haga a los cuerpos la que arroje certezas al respecto.

La madre, Ruth, fue detenida por agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta. Vecinos de la calle han comentado que la mujer había padecido depresiones. Algunos apuntan a que había dejado el tratamiento, aunque ninguna fuente oficial lo confirmó anoche.

Ruth es ama de casa. Su marido trabaja en una empresa de ascensores. Llevan viviendo en la calle Alcalde Cancio Uribe desde hace más de quince años. Los vecinos los describen como una pareja «normal, que jamás ha dado que hablar. Él un tío trabajador, buena gente. Ella, en su casa con sus niños. Nunca se ha visto una voz entre ellos. Ni con los niños».


La mujer detenida en Jaén confiesa que mató a sus dos hijos

Ginés Donaire – El País

1 de octubre de 2011

Ruth, la mujer acusada de haber matado a sus dos hijos, de 3 y 11 años, en Jaén, se derrumbó ayer en su testimonio ante la policía y acabó confesándose culpable del doble crimen.

La parricida realizó una declaración «espontánea y voluntaria», según fuentes policiales, aunque no aclaró ni por qué ni cómo quitó la vida a sus pequeños. El cadáver del niño de tres años se encontró en el interior de una bañera vacía, mientras que el de su hermano yacía en una cama del domicilio familiar.

Fuentes de la investigación sostienen como posible hipótesis que la mujer hiciera tragar a los niños alguno de los medicamentos que ella misma utilizaba contra la depresión. Según estas fuentes, sufría constantes cuadros de este trastorno y había recibido tratamiento en la unidad de salud mental.

El Juzgado de Instrucción número 1 de Jaén se ha hecho cargo de la investigación de este crimen. Los dos cuerpos sin vida de los dos pequeños podrían ser enterrados hoy sábado, una vez se les haya practicado la autopsia.

Fue el marido de la detenida el que, anteayer, alertó a los servicios de emergencia para que se desplazaran con urgencia hasta su domicilio. Lo hizo tras recibir la llamada de su hijo mayor, que le avisó de que la madre se encontraba muy alterada y los estaba amenazando. Una vez en la casa, los sanitarios no lograron reanimar a los niños. La madre no opuso resistencia al ser detenida.

El doble crimen ha estremecido a los jiennenses. Las banderas del Ayuntamiento permanecieron ayer a media asta. La consternación era enorme en el colegio de los dos pequeños fallecidos, Álvaro y Alejandro.


«¿Que yo los maté? Sólo recuerdo un túnel negro, una manta y unos niños»

Mª Amelia Brenes – Elmundo.es

19 de noviembre de 2012

La mujer acusada de matar a sus hijos de 3 y 11 años el pasado 29 de septiembre de 2011 en su domicilio del barrio de La Alcantarilla de la capital jiennense dice no recordar haber acabado con la vida de los niños, pese a que en su día confesó los hechos.

Así lo ha asegurado este lunes en la vista oral con jurado popular que se celebra en la Audiencia Provincial de Jaén, donde ha entrado clamando a Dios a gritos que lo dejara ver a sus hijos. «¡Yo quiero ver a mis niños! ¿Por qué no me dejas?», ha podido oírse.

Una vez en la sala, la mujer -que padecía depresión cuando ocurrieron los hechos- ha negado las acusaciones que sobre ella recaen. «No me acuerdo. Sólo recuerdo un túnel negro, y una manta, y unos niños», ha declarado la jiennense, según la cual pudo haber pensado en quitar la vida a los menores «para que no sufrieran porque se quería suicidar», algo que no llegó a intentar.

En principio, Fiscalía solicita para la procesada 34 años de prisión por dos delitos de asesinato, ya que considera que «planeó lo que iba a realizar con días de antelación». Por su parte, la acusación particular -el marido de la acusada y padre de los niños fallecidos- pide 40 años de cárcel, mientras que la defensa apunta a un máximo de 15 años por dos delitos de homicidio, considerando además el trastorno mental de la mujer.

El jurado tendrá que decidir si esta mujer era o no consciente de lo que ocurrió en septiembre del año pasado, cuando supuestamente acabó con la vida de sus dos hijos menores, a los que adormeció con medicamentos que había comprado el día antes y que añadió a los alimentos que ingirieron para asfixiarlos después con una mantita.

Según el escrito de acusación, tras esto llamó por teléfono a la casa de su hermano y le comunicó a su cuñada que «había matado a sus hijos»; inmediatamente, la mujer del hermano avisó a su marido y éste a los servicios de emergencias. Mientras tanto, el padre de los niños se encontraba en una sesión de rehabilitación.

Este lunes, el progenitor ha señalado que, si hubiera sabido lo que iba a ocurrir, no hubiera dejado a los niños a solas con la madre, que, desde poco después de que ocurrieran los hechos, ha permanecido ingresada en un centro psiquiátrico penitenciario.


«No me acuerdo de haber matado a mis hijos, sólo recuerdo un túnel negro, una manta, unos niños»

J.E. Poveda y E.P. – Ideal.es

19 de noviembre de 2012

Ruth entró a la Audiencia de Jaén preguntando por sus hijos. A gritos. Se enfrenta a un juicio por matarlos a los dos el 29 de septiembre de 2011 en su casa del barrio de La Alcantarilla de Jaén, cuando tenían 11 y 3 años.

En el banquillo de los acusados se expresó con voz firme. «Voy a declarar». Aunque luego sorprendió: «Yo no me acuerdo de haber matado a mis hijos. Yo no me acuerdo de haber planeado nada, sólo lo que me han dicho después. Lo único que recuerdo es que veía un túnel, un túnel negro, una manta, unos niños…» «Hay veces que recuerdo que mis niños no están conmigo, que juego con ellos», añadió luego.

Antes, Ruth asistió al espeluznante relato de hechos del Fiscal y la acusación particular de su doble crimen bamboleando su cuerpo en la silla, como en trance. Levantándose a veces, como ida, de espaldas a una sala repleta de un público que escuchaba impresionado, en un silencio tenso y emocionado. Una familiar de los niños rompió a llorar desconsolada. Al fondo, una veterana Fiscal se enjugaba una lágrima entre el público. «¿Esto va a durar mucho?», llegó a preguntar la acusada.

La Fiscal Gracia Rodríguez insistió en que ella ya ha admitido que mató a sus hijos y que el día anterior no tuvo valor para hacerlo. «Les impidió defenderse, por eso los durmió con pastillas machacadas, y no les permitió pedir ayuda a un mayor, por eso esperó a que se fuera el padre de la casa».

La fiscal insistió al jurado de que «sabía lo que hacía», pero que los forenses imparciales dicen que tenía parcialmente alterada «su capacidad de querer actuar por su depresión y por un trastorno dependiente». «¿Si su capacidad estuviera totalmente alterada por qué paró el día anterior?». No hizo nada para suicidarse, insistió la Fiscal, que pidió al jurado que no atienda al estado actual de la acusada, sino a cómo estaba el día de autos.

«Si mis hijos viviesen querrían que hiciera Justicia» le dijo el padre de los niños a su abogado cuando le encargó el caso. Así que no le concede ninguna atenuante, y llamó la atención sobre que estuvo tres horas para matar y que luego se arrepiente «porque sabe lo que ha hecho, ella lo cuenta todo con pelos y señales». «No está loca», insistió el letrado Manuel Gutierrez.

La defensa insistió en que no sabía lo que hacía, y aludió a antecedentes psiquiátricos de la acusada, su madre (una figura que la marcó y la hizo sufrir). «A una madre que mata a sus hijos se le ha ido la cabeza», llegó a decir el letrado Jaime Hermoso.

Relató hasta tres intentos de suicidio tras un año en tratamiento, que se le tomó declaración atada de pies y manos en una sala y que «los médicos dirán que estaba loca, que se fue la cabeza, que sufre una depresión grave y un trastorno bipolar». Llegó a hablar de un homicidio por compasión, por amor para que ellos no sufrieran. «Aún ve a los dos ojos a su lado». El detonante, aseguró, fue dejar de tomar la medicación.

La acusada se sometió al interrogatorio del Fiscal. «He tenido muchas depresiones, no sé dejé de medicarme antes de agosto de 2011. No me acuerdo de que dejase de tomar la medicación, no me acuerdo de que haya matado a mis hijos. Donde yo he estado me han dicho lo que ocurrió, yo no me acuerdo, tengo algunos recuerdos pero sobre lo que lo han contado». «Yo no me acuerdo de haber planeado, ni de haberlos matado, sólo lo que me han dicho. Lo único que recuerdo es que veía un túnel, negro, una manta, unos niños».

A preguntas de la acusación dijo no recordar ni el nombre de la calle donde vivía.

La Policía asegura que la acusada relató lo ocurrido de manera «lúcida y fría»

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía que tomaron declaración a la acusada de asesinar a sus dos hijos, de tres y once años, en el barrio jiennense de La Alcantarilla en septiembre de 2011, Ruth Berbel Vivar, han asegurado que relató los hechos, tanto en su domicilio, como en el módulo de seguridad del Hospital, de manera «lúcida y fría», tal y como han señalado en la segunda sesión del juicio con jurado que acoge la Sección Segunda de la Audiencia provincial.

De esta forma, el instructor del atestado, que estuvo con la procesada hablando en la cocina, ha manifestado que «reconoció» los hechos y que lo hizo «tranquila». «Fue contando cómo había sido todo, que había triturado los medicamentos que hizo tomar a sus hijos y los había echado en dos tazas de café, las cuales escondió para que no las viera su marido». «Al día siguiente, cuando éste se marchó, los echó en dos yogures para que los bebieran los niños».

Tras ello, el policía ha indicado que «se adormecieron». Fue cuando, al parecer, el pequeño «sufrió asma y tuvo ganas de vomitar», con lo que lo llevó hasta el baño. Cuando terminó, «lo terminó de estrangular, de asfixiar».

Según la explicación que ese día le dio Ruth Berbel Vivar, «no quería que sus hijos sufrieran lo mismo que ella, que tenía una madre con problemas psiquiátricos». Finalmente, el agente ha comentado que «no sabe si está muy mal muy mal o si es muy mala muy mala».

Por su parte, la agente que le tomó declaración al día siguiente de lo acaecido en el módulo de seguridad del Hospital ha expresado que su relato fue «coherente y frío». Del mismo modo que su compañero, ha indicado que «había tenido una serie de problemas en su familia, se veía reflejada en su madre y no quería que sus hijos sufrieran lo mismo que ella».

Además, la procesada le contó que «el día anterior hizo un preparado» y que, aunque la idea era hacérselo tomar ese mismo día, no tuvo valor». Así, «lo guardó y al día siguiente se lo dio». Igualmente, contó detalladamente la manera en que dio muerte a sus vástagos «asfixiándolos con una misma mantita, primero al menor y más tarde al mayor».

Una vez que mató a los niños, «dijo que intentó suicidarse dándose unas punzadas en el vientre y el cuello, pero también dijo que se dio cuenta de lo que había hecho y de que quería pagar por ello».

De otro lado, en esta segunda sesión de la vista ha declarado una de las hermanas de la procesada, que ha asegurado constantemente que presenta un «trastorno bipolar» y que por ello «entiende» el estado en el que se encontraba Ruth Berbel Vivar.

De este modo, ha incidido en que «la veía últimamente mal», aunque no sospechaba que fuese a acabar con la vida de sus sobrinos. «Estaba preocupada y hablaba del pequeño porque el curso anterior se lo había pasado vomitando y no se adaptaba al colegio».

En esta línea, ha manifestado que «se hundió y su forma de ser era distinta», de igual forma que esta testigo, propuesta por el abogado de la defensa, ha relatado que «su madre estaba enferma y le preocupaba que a ella le pasara lo mismo, con el posterior sufrimiento para los niños».

Por último, una prima segunda de ellas y amiga de la procesada ha declarado en el plenario que la vio, «cuatro o cinco días antes de lo sucedido un poco rara y como triste».


Los psiquiatras confirman que Ruth era «plenamente consciente»

Andaluciainformación.es

21 de noviembre de 2012

Ayer al término de la vista oral en el juicio contra la acusada de matar a sus dos hijos por asfixia en el barrio de la Alcantarilla de Jaén, Ruth Berbel Vivar tomó la palabra para decir que «le han dicho y ratificado muchos médicos y psiquiatras que ella hizo eso con sus hijos».

«Si me quieren creer que me crean o hagan lo que ustedes vean, pero si estoy donde estoy no estoy en mis cabales. Aquellos que me conocen, me quieran o no me quieran, ¿pueden demostrar que yo haya maltratado o haya sido una mala madre»?

La psiquiatra que atendió en primer lugar, tras lo sucedido, a la acusada de asesinar a sus dos hijos de tres y once años, en septiembre de 2011, afirmó ayer que Ruth Berbel Vivar estaba «plenamente consciente» en el transcurso de los hechos, cuando supuestamente acabó con la vida de ambos niños, si bien «decidió en todo momento lo que quería hacer y llevaba tiempo pensándolo», informa Europa Press.

En la tercera sesión del juicio con jurado popular -compuesto por cinco hombres y cuatro mujeres- que acoge la Sección Segunda de la Audiencia, dicha psiquiatra señaló, no obstante, que en sus actos pudo influir «la idea que tenía de cómo tenía que ejercer la maternidad» puesto que siempre manifestó, a los diferentes especialistas, que «los había matado porque no quería que sufrieran y pasaran lo que ella con una madre con trastornos mentales».

Asimismo manifestó que «su estado anímico y depresivo podría condicionar la idea de que solo ella tenía que hacerse cargo de sus hijos». Finalmente aseveró la profesional que Ruth «era consciente y podía decidir lo que hacer».

Los médicos forenses, por su parte, explicaron que la procesada presentaba «depresión mayor y trastorno de la personalidad dependiente», si bien no «llegó a diagnosticársele un trastorno bipolar».

Según relataron, «era plenamente consciente de los delitos que había cometido, que eran castigados con una pena y que debía sufrir el castigo». El psiquiatra que le atendió en el módulo de seguridad del hospital relató que «intentó suicidarse».


El jurado declara culpable de asesinato a la mujer que asfixió a sus dos hijos

Mª Amelia Brenes – Elmundo.es

22 de noviembre de 2012

La autora confesa de la muerte de sus dos hijos de 3 y 11 años en septiembre de 2011 en Jaén ha sido declarada culpable de dos delitos de asesinato sin atenuantes, al entender el jurado popular que fue plenamente consciente de los hechos a pesar del trastorno mental que ha alegado la defensa.

El veredicto se ha conocido después de una deliberación de más de 24 horas que ha llegado a una decisión que el representante legal de la mujer, Jaime Hermoso, considera «ilógica en cuanto al eximente», ya que no ha tenido en cuenta más que las declaraciones de los primeros policías que hablaron con ella.

«La argumentación de asesinato dentro de la lógica jurídica tiene sentido, pero no la cuestión del atenuante, sobre todo teniendo en cuenta que el veredicto dice que tiene derecho al indulto parcial», ha señalado el letrado, asegurando que recurrirán la decisión del jurado ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

«El asesinato no se puede recurrir, pero sí la cuestión del eximente, y lo haremos, porque puede suponer una diferencia considerable en la pena», ha explicado Hermoso, insistiendo en que «hasta siete psicólogos han dicho que estaba afectada».

Los hechos tuvieron lugar el pasado 29 de septiembre de 2011 en el domicilio de la procesada -situado en el barrio de La Alcantarilla de la capital jiennense-, donde la mujer se encontraba sola con sus hijos después de que su marido y padre de los niños saliera para acudir a una sesión de rehabilitación.

Como ha quedado patente durante el juicio, que se ha celebrado a principios de esta semana en la Audiencia Provincial de Jaén, la procesada asfixió a los menores después de haberles suministrado medicamentos mezclados con alimentos para adormilarnos [adormilarlos].

En la vista, la mujer ha dicho no recordar lo sucedido, aunque en su día confesó los hechos tanto a su cuñada -con la que habló justo después de haber cometido los crímenes- como a los distintos agentes que le tomaron declaración.

La procesada cuenta con un largo historial de depresiones que la llevaron a seguir tratamiento. Esto, sin embargo, no supone que no fuera consciente de sus actos, tal y como ha entendido el jurado.

«La acusada tiene una enfermedad mental, de ello no hay ninguna duda, aunque es irrelevante su estado actual. Lo relevante es su estado cuatro horas después del suceso, cuando dijo cómo lo había programado y que tenía que sufrir un castigo», señaló durante el juicio uno de los médicos forenses que revisaron todos los informes psiquiátricos.

El asesinato supone una pena de entre 17 años y medio y 20 años de prisión; esto se corresponde con las peticiones del fiscal (que solicita 34 años de cárcel en total) y de la acusación particular (que pide 40 años). La defensa pedía un máximo de 15 años.


Condenan a 35 años de cárcel a la asesina confesa de sus dos hijos menores en Jaén

Mª Amelia Brenes – Elmundo.es

27 de noviembre de 2012

La Audiencia Provincial de Jaén ha condenado a 35 años de prisión por dos delitos de asesinato a la mujer acusada de matar a sus dos hijos de 3 y 11 años en su domicilio, situado en el barrio de La Alcantarilla de la capital jiennense, en septiembre de 2011.

El fallo además contempla la obligación de indemnizar con 300.000 euros al marido y padre de los niños, que se presentó como acusación particular en el juicio celebrado la pasada semana, en el que la mujer dijo no recordar los hechos, aunque no los negó.

La sentencia considera que esta circunstancia «puede deberse a su estado psicológico actual o al uso legítimo de su derecho de defensa de no declarar contra sí misma». En cualquier caso, el jurado consideró más creíble la declaración sumarial de la acusada, puesto que «fue corroborada por los testigos y especialistas médicos a quienes relató todo».

Respecto al trastorno mental, el fallo no contempla la atenuación de la responsabilidad criminal, ya que dicho jurado no alcanzó la convicción necesaria para determinar si existía una afectación parcial de la capacidad volitiva. Esto supone un aumento considerable de la condena, que la defensa tiene la intención de recurrir, tal y como anunció hace unos días, cuando se conoció el veredicto.

El tribunal considera probado que el 28 de septiembre de 2011, la mujer, conforme al plan que había ideado para terminar con la vida de sus hijos, cogió varias dosis de medicamentos y los aplastó en un mortero con la intención de mezclarlos con productos alimenticios. Sin embargo, no llegó a culminar su acción.

Un día más tarde, una vez estuvo sola en casa -su marido se marchó a una sesión de rehabilitación-, cogió los fármacos y los disolvió en un [unos] yogures que dio a los dos niños, que acabaron ingiriéndolos pese a decir el pequeño que no quería el suyo porque estaba «muy malo».

Después de eso, los mandó a la cama de matrimonio y, al cabo de una hora, acudió al dormitorio y los asfixió con una mantita de cuna. Justo después, llamó a casa de su hermano y le confesó los hechos a su cuñada, que avisó a su marido y a los servicios de emergencias.

De acuerdo con la sentencia, en el momento de matar a sus hijos, «la acusada tenía diagnosticado un estado depresivo, pero no tenía alteradas sus facultades mentales y era plenamente consciente» de lo que hacía.


Condenada a 35 años la mujer que asesinó a sus hijos y a indemnizar en 300.000 euros al padre

Europa Press

27 de noviembre de 2012

Ruth Berbel Vivar, la mujer que asesinó a sus hijos, de tres y once años, en septiembre de 2011 en el barrio jiennense de La Alcantarilla, ha sido condenada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Jaén a 35 años de prisión así como a pagar una indemnización de 300.000 euros al padre de los niños y todavía marido de ella, según relata la sentencia que atiende al veredicto emitido por el jurado este pasado viernes y a la que ha accedido Europa Press.

En el fallo, la Sala señala como hechos probados que Ruth Berbel Vivar, conforme al plan que había ideado de terminar con la vida de sus hijos, cogió varias dosis de medicamentos y los aplastó en un mortero con la intención de mezclarlos con productos alimenticios como yogures y conseguir que los niños los ingirieran para adormecer a los niños y conseguir asegurar el resultado de su acción, evitando la posible defensa, si bien ese día no llegó a culminar su acción.

De tal manera, al día siguiente y una vez que su marido se marchó del domicilio familiar para acudir a rehabilitación, cogió de un armario los medicamentos que el día anterior había machacado y los disolvió en un yogur, que sobre las 17,00 horas del 29 de septiembre facilitó e ingirió su hijo mayor, pese a que decía que estaba «muy malo», negándose el más pequeño, por lo que volvió a machacar los medicamentoso y los disolvió en otro yogur que acabó tomándose.

Asimismo, «Ruth les dijo que se acostaran en la cama de matrimonio y, transcurrida una hora, al estar ambos dormidos, comenzó a asfixiarlos, procediendo primero con el pequeño, al que puso una manta de cuna en la cara tapándole la boca y la nariz, lo que le provocó vómitos. Comprobó que había fallecido y entonces se puso sobre el hijo mayor e hizo lo mismo con la manta».

Tras matarlos, llamó por teléfono a la asa [casa] de su hermano y habló con su cuñada, a la que dijo que había matado a sus hijos, avisando a continuación a los servicios de emergencias.

En el momento de matar a sus hijos, «la acusada tenía diagnosticado un estado depresivo, pero no tenía alteradas sus facultades mentales y era plenamente consciente».

«Los machacó y mezcló»

Los hechos responden a dos delitos de asesinato al haber quedado probado que la acusada procedió a dormir a sus hijos con medicamentos, que ella tenía recetados, un antipiléptico [antiepiléptico] y un ansiolítico, que machacó y mezcló con yogur que les dio a tomar.

Una vez dormidos, los asfixió poniéndoles una manta sobre la cara tapándoles la boca y nariz hasta que dejaron de respirar, plan que había ideado al menos desde el día anterior, en el que preparó los medicamentos en dos tazas de café pero no tuvo valor de hacerlo y las guardó en un armario.

De esta forma, continúa la sentencia, la defensa relató que la intención de la acusada era matar a sus hijos con las pastillas, pero que como vio que solo se dormían, se desvanecían, procedió a asfixiarlos, eliminando su plan previo que solo atendía a los medicamentos. Sin embargo, este relato careció de apoyo probatorio para el jurado.

De otro lado, el documento de la Sección Segunda alude a que la acusada manifestó que no se acordaba de los hechos, pero «no los negó, lo que puede deberse a su estado psicológico actual o al uso legítimo de su derecho de defensa de no declarar contra sí misma».

Además, refleja que los jurados consideraron más creíble la declaración sumarial de la acusada que la que realizó en la vista, puesto que «fue corroborada por los testigos y especialistas médicos a quienes relató todo».

Respecto a las circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, se aprecia en el fallo que la acusación pública y la defensa fundaron su petición en el padecimiento de un estado depresivo mayor asociado a un trastorno de la personalidad dependiente no descompensado, teniendo una idea sobre valorada o delirante de que sus hijos sufrían por su enfermedad y sufrirían más si ella no estaba. Esto «no afectaba a su capacidad intelectiva, pero sí alteraba parcialmente su capacidad volitiva». La defensa creyó que la afectación fue intensa pero el Ministerio Fiscal leve.

El «debate»

De igual manera, la sentencia indica que en torno a las periciales médicas es donde ha girado «la mayor parte del debate», pues si bien las mismas son coincidentes en cuanto a que la capacidad intelectiva o de entender lo que hacía estaba íntegra, no son unívocas respecto a la capacidad volitiva o de querer, es decir, de actuar conforme a dicha comprensión.

En definitiva, el jurado no alcanzó la convicción necesaria en orden a una posible afectación parcial de la capacidad volitiva, por lo que no apreció atenuación alguna de la responsabilidad criminal de la procesada.


El TSJA rebaja la pena de 35 a 20 años a la mujer que mató a sus hijos

Diariojaen.es

23 de marzo de 2013

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha rebajado de 35 a 20 años de prisión la condena para Ruth Berbel Vivar, la vecina de la capital que asesinó a sus dos hijos en la tarde del 29 de septiembre de 2011. La nueva sentencia, que puede ser recurrida ante el Supremo, estima que la infanticida tenía afectadas sus facultades mentales.

La resolución judicial, firmada por el magistrado de la Sala de lo Penal Jerónimo Garvín, estima el recurso presentado por la defensa de Ruth Berbel y aplica, por lo tanto, una eximente incompleta de alteración psíquica.

Ese tecnicismo judicial puede traducirse con una expresión mucho más vulgar: la mujer no estaba en sus cabales cuando acabó con la vida de sus hijos, Álvaro y Alejandro, a los que durmió con un medicamento y, posteriormente, asfixió con una manta de viaje.

Que Ruth Berbel cometió los crímenes no lo discutió nadie en el juicio, celebrado a mediados del pasado mes de noviembre. Lo que un jurado tuvo que decidir es sobre el estado mental de la mujer. Los nueve miembros del tribunal popular decidieron por unanimidad que la infanticida era plenamente consciente de lo que hacía en el momento de los hechos. «No tenía alteradas sus facultades mentales», aseguró, entonces, el veredicto.

Para alcanzar esta decisión, el jurado se basó en las declaraciones de los diferentes testigos y especialistas: «Todos afirmaron que se encontraba tranquila y que reconocía lo que había hecho», analizó la resolución. Con esa argumentación, Ruth Berbel Vivar fue condenada a 35 años de prisión por dos delitos de asesinato (17 años y 6 meses por cada uno de ellos).

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