Roy William Whiting

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Roy Whiting

El asesinato de Sarah Payne

  • Clasificación: Asesino
  • Características: Secuestro - Violación
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 1 de julio de 2000
  • Fecha de detención: 6 de febrero de 2001
  • Fecha de nacimiento: 26 de enero de 1959
  • Perfil de las víctimas: Sarah Evelyn Isobel Payne, de 8 años
  • Método de matar: «Muerte violenta»
  • Localización: Kingston Gorse, Inglaterra, Gran Bretaña
  • Estado: Condenado a cadena perpetua el 12 de diciembre de 2001
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Roy Whiting – Detenido un sospechoso del asesinato de la niña Sarah Payne

Isabel Ferrer – Elpais.com

1 de agosto de 2000

La policía de Sussex, al sur de Inglaterra, detuvo ayer a Roy Whiting, un vecino de 41 años, bajo la sospecha del asesinato de Sarah Payne, la niña de ocho años hallada muerta hace dos semanas en un prado cercano a la casa de sus abuelos. Se da la circunstancia de que los agentes ya le habían arrestado y puesto luego en libertad el 2 de julio, un día después de la desaparición de la pequeña.

El caso ha provocado una controversia nacional al asumir de antemano el diario sensacionalista The News of the World que el crimen era obra de un pederasta y desvelar, contra los consejos policiales, la identidad de 83 delincuentes sexuales.

Cubierto por una manta azul para ocultar su rostro, Whiting fue trasladado por los agentes a una comisaría secreta para poderle interrogar con tranquilidad. La policía puede mantenerle arrestado 36 horas. A partir de entonces debe pedir permiso a los jueces para seguir hablando con él otras 60 horas. Transcurrido dicho periodo tendrá que ponerle en libertad o bien acusarle formalmente del crimen.

Seguida en vilo por todo el país, la búsqueda de la malograda Sarah ha derivado en una agria polémica entre dos grupos bien diferenciados. A un lado se encuentra la propia policía, las asociaciones en defensa del menor y los expertos en supervisar la libertad vigilada de los pederastas, que temen perderles la pista si se asustan.

Del otro aparece el mencionado rotativo que ha iniciado una campaña pública para obligar al Ministerio de Interior a abrir al público los archivos policiales que guardan los datos de 110.000 delincuentes sexuales. Vedados al ciudadano corriente, éstos pueden ser consultados por las autoridades locales o los directores de escuela y centros infantiles cuando deseen más información acerca de posibles empleados.

Mientras la policía iniciaba ayer los interrogatorios, un grupo de agentes limpiaba el tramo de carretera donde fuera hallado el cuerpo desnudo de la niña. El lugar aparecía todavía cubierto de flores, cartas de pésame y hasta ositos de peluche dejados por centenares de ciudadanos anónimos. Los padres, Michael y Sara Payne, han sido los primeros en sumarse a la campaña de The News of the World.


Cadena perpetua para el asesino de la niña Sarah Payne en Gran Bretaña

José M. Costa – ABC.es

13 de diciembre de 2001

Roy Whiting, de 42 años, fue condenado ayer a cadena perpetua por el asesinato de la niña de ocho años Sarah Payne. Sarah desapareció el 1 de julio del año pasado y su cuerpo desnudo fue encontrado dieciséis días más tarde. Después de que el jurado decidiera de forma unánime la culpabilidad de Whiting, se supo que el condenado lo había sido en 1995 por un delito sexual del mismo orden, aunque el crimen no llegó entonces al asesinato.

El juez declaró que la pena impuesta debe ser efectiva: «Éste es uno de los pocos casos donde cadena perpetua quiere decir para siempre. Los padres de Sarah manifestaron no estar contentos con la condena, pero «al menos, Sarah puede descansar tranquila».

De inmediato se produjeron llamadas para que hechos como éste no vuelvan a tener lugar, pero eso es mucho más fácil de decir que de poner en práctica. Desde 1997 existe en Gran Bretaña un registro de criminales sexuales y hace poco se aprobó que la Policía retenga pruebas genéticas de los acusados en este tipo de delito. Esto permite un mejor control que en el caso de Whiting, el cual solo pudo ser controlado por la Policía y los servicios sociales durante apenas cuatro meses y medio después de su liberación.

El asesinato de Sarah Payne generó un intenso debate sobre la lucha contra la pedofilia, que llevó al dominical News of the World a «nombrar y avergonzar» a los 110.000 peredastas [pederastas] censados en el Reino Unido. El periódico publicó sus nombres, fotografías y lugares de residencia, en medio de apedreamientos a las casas de éstos.

Con todo, resulta evidente que este tipo de crimen, ciego en la elección de su víctima y que puede aparecer en cualquier momento y sin aviso ni preparación previos, es y será siempre difícil de evitar.

Prisión ambulante

Pero como se vio al final del juicio, este caso ha sido especialmente sangrante. Según reveló el juez, un psiquiatra que vio a Whiting después de su agresión en 1995, avisó de que el entonces acusado presentaba un gran riesgo de repetir un acto de esa índole.

«Es importante en la vida diaria que los niños tengan algún tipo de libertad respecto a sus padres y otras personas mayores para aprender a valerse por sí mismos y para disfrutar su infancia», dijo el juez Richard Curtis, quien continuó dirigiéndose al asesino: «Pero usted ha explotado esa circunstancia para sus deseos sexuales anormales».

El juez se mostró convencido de que Whiting estaba a la caza de niños y había convertido su furgoneta en una «prisión ambulante». De hecho, una de las principales pruebas de la acusación fue un mechón de pelo de Sarah en una camiseta de Whiting, mientras fibras del recubrimiento interno de su furgoneta se encontraron en el pelo y los zapatos de Sarah.

A pesar de estas evidencias Whiting ha negado en todo momento su culpabilidad y asegurado que, no solo no tenía nada que ver con el crimen, sino que no se encontraba siquiera cerca del lugar. Al jurado no han parecido convencerle sus protestas de inocencia y ello sin saber previamente de la anterior condena del acusado.

Según el fiscal, Sarah fue raptada cuando jugando con sus hermanos Lee, de 13 años, y Luke, de 11, se alejó de sus padres tras un paseo junto al mar. Tras pasar un seto, Sarah se encontró en una carretera por la que pasaba Whiting «de caza». El asesino se hizo con ella y después de haberla sometido a todo tipo de vejaciones y torturas la arrojó muerta en una cuneta de la carretera.


Apuñalado en la cárcel el pederasta que asesinó a una niña de ocho años en el Reino Unido

Elmundo.es

6 de agosto de 2002

Roy Whiting, el pederasta que asesinó a la niña de ocho años Sarah Payne, ha sido apuñalado por un preso en la cárcel de Wakefiled (norte de Inglaterra), donde cumple cadena perpetua por un crimen que conmocionó hace dos años al Reino Unido.

Whiting, de 43 años, sufrió varias heridas faciales en un ataque perpetrado con un cuchillo el domingo por la noche y recibió atención médica en un hospital cercano a la cárcel, confirmó una portavoz del Servicio de Prisiones británico.

«El recluso fue trasladado a un centro hospitalario después de la agresión y el incidente ha sido comunicado a la policía», comentó la misma fuente.

El pederasta fue condenado el año pasado a cadena perpetua por el secuestro y asesinato de la pequeña Sarah Payne, desaparecida el 1 julio de 2000 mientras jugaba cerca de la casa de sus padres en el condado de West Sussex (sur de Inglaterra)

Dieciséis días más tarde, el cadáver desnudo de la niña fue encontrado en un descampado cercano, un hallazgo que conmocionó a este país y desató una fuerte reacción de la sociedad británica contra los pederastas.

Con motivo del crimen, el diario sensacionalista The News Of The World lanzó su campaña de «nombrar y avergonzar» a los pederastas convictos en el Reino Unido y publicó fotos, nombres y direcciones de esas personas.

Tan fuerte resultó la presión social y mediática, que el entonces ministro del Interior, Jack Straw, aceptó reunirse con los padres de Sarah Payne, quienes le pidieron un cambio legislativo que permita a todos los padres el acceso al registro de pederastas británicos.


News of the World espió el teléfono de la madre de la asesinada Sarah Payne

Elmundo.es

28 de julio de 2011

Sara Payne, cuya hija de ocho años de edad Sarah fue secuestrada y asesinada en julio del año 2000, ha sido informada por Scotland Yard de que se han encontrado evidencias que sugieren que su teléfono fue intervenido por el investigador privado Glenn Mulcaire, una de las cabezas visibles en el caso de las escuchas ilegales del tabloide News of the World.

Esta revelación se produce después de que la Policía hubiese comunicado con anterioridad a la madre de la víctima que su nombre y su número de teléfono no figuraban entre las notas encontradas a Mulclaire [Mulcaire] en un registro policial. Sin embargo, tras revisar la documentación obtenida, las autoridades han descubierto que las referencias a Sara Payne fueron confundidas con otras, informa The Guardian.

La implicación de Rebekah Brooks

Amigos y conocidos de la madre de la joven asesinada han declarado que ésta se encuentra «absolutamente devastada y totalmente decepcionada» con el conocimiento y divulgación de estos sucesos.

Al ser Sara Payne una persona de confianza de Rebekah Brooks, nunca creyó ser blanco de la piratería telefónica que llevó a cabo el periódico de Murdoch. De hecho, en la última edición del News of the World del pasado 10 de julio, Payne escribió una columna en la que consideraba al equipo de redacción del rotativo como «buenos amigos y gente de confianza».

El agradecimiento de Payne a toda el medio, con Brooks a la cabeza, se debía al apoyo en su campaña para promover una ley que permitiera que los padres tuvieron [tuvieran] acceso limitado a los registros de pedófilos y así identificar a los que vivían en su vecindario, la llamada «Ley Sara».

La evidencia que la policía ha encontrado entre las notas de Mulclaire [Mulcaire] es que ese teléfono fue un regalo de Brooks a Payne para que ésta pudiera estar en contacto permanente con todas las ayudas recibidas en la posterior investigación al secuestro de su hija Sarah.

Este descubrimiento supone un nuevo varapalo contra Rebekah Brooks, exdirectora del diario y mano derecha del magnate de la comunicación Rupert Murdoch en Reino Unido. En la comparecencia ante parlamentarios británicos no trascendió esta revelación que se suma como atenuante a la responsabilidad de la periodista en el caso de las escuchas.

No obstante, la propia Brooks ha negado que alguien en el periódico tuviera conocimiento de que Mulcaire tenía dicho número de teléfono en su base de datos junto con los de otras posibles víctimas de las escuchas, informa la agencia Efe.

 


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