Ronald Joseph Defeo Jr.

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Butch - El asesino de Amityville

  • Clasificación: Asesino en masa
  • Características: Parricidio
  • Número de víctimas: 6
  • Periodo de actividad: 13 de noviembre de 1974
  • Fecha de detención: 14 de noviembre de 1974
  • Fecha de nacimiento: 26 de septiembre de 1951
  • Perfil de las víctimas: Su padre, Ronald DeFeo, de 43 años, su madre, Louise (42) y sus hermanos, Dawn (18), Allison (13), Mark (12) y John (9)
  • Método de matar: Arma de fuego (rifle Marlin 336C calibre .35)
  • Localización: Amityville, Estados Unidos (Nueva York)
  • Estado: Condenado a 25 años de prisión por cada uno de los asesinatos el 4 de diciembre de 1975
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Ronald DeFeo, Jr.

Wikipedia

Ronald Joseph «Butch» DeFeo, Jr. (n. 26 de septiembre de 1951) es un asesino estadounidense. Fue juzgado y condenado por los asesinatos de 1974 de su padre, madre, dos hermanos y dos hermanas. El caso es notable por ser la inspiración de la vida real detrás del libro y las versiones en películas de The Amityville Horror.

El asesinato de la familia DeFeo

Alrededor de las 6:30 de la tarde del 13 de noviembre de 1974, Ronald DeFeo, Jr. de 23 años de edad irrumpió en el Henry’s Bar en Amityville, Long Island, Nueva York y declaró: «¡Tienen que ayudarme! ¡Creo que le dispararon a mi madre y padre!» DeFeo y un pequeño grupo de personas fueron a 112 Ocean Avenue, que estaba localizada no muy lejos del bar, y descubrieron que los padres de DeFeo estaban muertos. Uno del grupo, Joe Yeswit, hizo una llamada de emergencia al Condado de Suffolk, quienes fueron a la casa y encontraron que seis miembros de la misma familia estaban muertos en sus camas.

Las víctimas fueron Ronald DeFeo, Sr. (43), Louise DeFeo (42), y cuatro de sus hijos: Dawn (18); Allison (13); Marc (12); y John Matthew (9). Todas las víctimas habían recibido disparos con un calibre .35 de un rifle Marlin 336C alrededor de las tres de la mañana de ese día. Los padres de DeFeo habían recibido disparos dos veces, mientras que sus hijos habían sido asesinados con un sólo disparo. Louise DeFeo y su hija Allison habrían sido las únicas víctimas que fueron despertadas por el ruido de los disparos al momento de sus muertes, pero de acuerdo a la Policía del Condado de Suffolk, las víctimas fueron encontradas acostadas en la cama. La familia DeFeo había ocupado 112 Ocean Avenue desde que la habían comprado en 1965. Los miembros asesinados de la familia DeFeo están enterrados en el cercano cementerio Saint Charles en Farmingdale.

Ronald DeFeo, Jr. era el hijo mayor de la familia, y era conocido como «Butch». Fue llevado a la estación de policía local por su propia protección después de sugerir a los oficiales de policía en la escena del crimen que los asesinatos habían sido llevados a cabo por un asesino a sueldo de la mafia llamado Louis Falini. Sin embargo, una entrevista con DeFeo en la estación pronto expuso serias inconsistencias en su versión de los hechos, y al día siguiente confesó haber llevado a cabo el asesinato. Le dijo a los detectives: «Una vez que comencé, no pude detenerme. Todo pasó muy rápido». DeFeo admitió que se había tomado un baño, se había vestido, y había desechado las pruebas cruciales como la ropa manchada de sangre, el rifle Marlin y cartuchos en su camino a trabajar como de costumbre.

Juicio y condena

El juicio de DeFeo comenzó el 14 de octubre de 1975. Él y su abogado defensor William Weber montaron una defensa afirmativa de locura, con DeFeo afirmando que voces en su cabeza le insistían llevar a cabo los asesinatos. La locura fue apoyada por el psiquiatra de la defensa, Dr. Daniel Schwartz. El psiquiatra de la acusación, Dr. Harold Zolan, sostuvo que a pesar que DeFeo era un abusador de la heroína y LSD, tenía un trastorno antisocial de la personalidad y estaba consciente de sus acciones en el momento del crimen.

El 21 de noviembre de 1975, DeFeo fue encontrado culpable de seis cargos de asesinato en segundo grado. El 4 de diciembre de 1975, el Juez Thomas Stark sentenció a Ronald DeFeo, Jr. a seis penas consecutivas de 25 años a cadena perpetua.

DeFeo actualmente se encuentra en Green Haven Correctional Facility, Beekma, Nueva York, y todas sus apelaciones a la junta de libertad condicional hasta la fecha han sido rechazadas.

Controversias en torno al caso

Las seis víctimas fueron encontradas boca abajo en sus camas. La investigación policial concluyó que el rifle no había sido equipado con un silenciador y no encontró evidencia de sedantes que se hubieran administrado, lo que lleva a la especulación de que alguien en la casa debería haberse despertado por el ruido de los disparos. Los vecinos informaron no escuchar ningún disparo. Los oficiales de policía y el médico forense estaban confundidos por la rapidez y la magnitud de las matanzas, y consideraron la posibilidad de que más de una persona hubiera sido responsable del crimen. Durante su tiempo en prisión, Ronald DeFeo ofreció varias versiones de cómo fueron hechos los asesinatos. En una entrevista de 1986, él dijo que su madre era responsable de los disparos; una manifestación que fue calificada de «absurda» por un ex funcionario oficial del Condado de Suffolk.

El 30 de noviembre de 2000, Ronald DeFeo conoció a Ric Ousna, el autor de The Night the DeFeos Died, que fue publicado en 2002. De acuerdo a Ousna, DeFeo dijo que él cometió los asesinatos con su hermana Dawn y dos amigos no identificados «por desesperación». Dijo que después de una pelea furiosa con su padre, él y su hermana planearon asesinar a sus padres, y que Dawn asesinó a los niños con el fin de eliminarlos como testigos. Él dijo que se enfureció al descubrir las acciones de su hermana, la dejó inconsciente en su cama y le disparó en la cabeza. Se ha informado que durante la investigación original policíaca, rastros de pólvora se encontraron en el camisón de Dawn, indicando que quizás pudo haber dado de alta un arma de fuego. Esta línea de investigación no fue seguida tras la confesión de Ronald DeFeo.

Los intentos de contactar con los dos presuntos cómplices han fracasado, ya que uno murió en enero de 2001 y el otro se dice que entró a un programa de protección de testigos. Ronald DeFeo, Jr. tuvo una relación tormentosa con su padre, pero el por qué asesinó a la familia entera sigue estando poco claro. La fiscalía en el juicio sugirió que el motivo de los asesinatos fue para obtener el seguro de vida de sus padres.

Joe Nickell señaló que, dada la frecuencia con la que Ronald DeFeo ha cambiado su historia a lo largo de los años, cualquier nueva revelación respecto a los acontecimientos ocurridos en la noche de los asesinatos debe abordarse con cautela.

En una carta al presentador de radio Lou Gentile, DeFeo negó darle información a Ric Osuna que podría utilizar en su libro.

El libro de Ric Osuna, a partir del verano de 2010, está siendo adaptado en un docudrama titulado Shattered Hopes: The True Story of the Amityville Murders. La película, escrita, dirigida y producida por Ryan Katezenbach y que presenta la narración del actor Edward Asner, examina todos los aspectos del caso Amityville con un fuerte enfoque en la familia DeFeo y los acontecimientos en torno a sus asesinatos.

El libro y versiones de película vinculados con los asesinatos

La novela de Jay Anson The Amityville Horror se publicó en septiembre de 1977. El libro está basado en el período de 28 días durante diciembre de 1975 y enero de 1976 cuando George y Kathy Lutz y sus tres hijos vivieron en el 112 Ocean Avenue. La familia Lutz dejó la casa, argumentando que fueron aterrorizados por fenómenos paranormales cuando vivían allí.

La película de 1982 Amityville II: The Possession está basada en el libro Murder in Amityville del parapsicólogo Hans Holzer. Es la precuela en 112 Ocean Avenue, con la familia ficticia Montelli, inspirada en la familia DeFeo. La historia presenta temas especulativos y controversiales, incluyendo una relación incestuosa entre Sonny Montelli y su hermana adolescente, basada libremente en Ronald DeFeo, Jr. y su hermana Dawn.

Las versiones de Hollywood de los asesinatos de DeFeo contienen varias inexactitudes. El remake de 2005 The Amityville Horror cuenta con una niña ficticia llamada Jodie DeFeo, que no fue víctima de los disparos en noviembre de 1974. La afirmación de que Ronald DeFeo, Jr. estuvo influenciado para cometer los asesinatos por espíritus de un cementerio de indios americanos en el lugar de 112 Ocean Avenue ha sido rechazada por los historiadores locales y los líderes nativos americanos, quienes argumentan que no hay evidencia suficiente para apoyar que el citado cementerio existió.


¿Qué sucedió luego con Ronald DeFeo Jr.?

Alex Mendez Romero – Misteriosarealidad.com

Para complementar el artículo de La casa infernal en Amityville: el rastro de la muerte muchos se estarán preguntando qué fue lo que sucedió (y otros datos) con Ronald DeFeo Jr, el autor de los asesinatos cometidos en aquella casa misteriosa de Amityville en 1974. Aquí un resumen.

Ronald DeFeo Jr. nació el 26 de septiembre, 1951.

Fue juzgado y condenado por las muertes de: su padre Ronald DeFeo de 43 años, su madre Louise DeFeo de 42 años, 2 hermanos: Marc de 12 y John Matthew de 9 años y 2 hermanas: Dawn de 18 y Allison de 13 años.

El juicio comenzó el 14 de octubre de 1975 (casi un año después de la tragedia).

William Weber, abogado de Ronald DeFeo Jr. argumentó locura de su cliente en la defensa.

Ronald DeFeo Jr. afirmaba oir voces que le dijeron lo que debía hacer.

Algunos psiquiatras de la defensa de Ronald DeFeo Jr. argumentaron que él padecía locura.

Se descubrió que Ronald DeFeo Jr. consumía drogas, específicamente heroína y LSD y que estaba perfectamente consciente de sus actos en el momento del crimen.

El 21 de noviembre de 1975 Ronald DeFeo Jr. fue encontrado culpable de 6 cargos de asesinato en segundo grado. Fue condenado a 6 penas consecutivas de 25 años o cadena perpetua.

Las víctimas habían recibido disparos con un calibre .35 de un rifle Marlin 336C.

Sus hermanos y hermanas fueron encontrados con un solo disparo en la cabeza, mientras que sus padres tenían dos disparos cada uno.

Todas las víctimas estaban recostadas boca abajo.

La familia DeFeo habían ocupado la casa en 112 Ocean Avenue desde 1965 cuando la compraron.

Louise DeFeo y su hija Allison habrían sido las únicas que se despertaron cuando escucharon los disparos.

Las víctimas habrían sido sedadas y los vecinos no escucharon ningún disparo.

Ronald DeFeo Jr. sigue cumpliendo su condena y actualmente (2013) se encuentra en Green Haven Correctional Facility, Beekma, Nueva York. Todas sus apelaciones contra la pena han sido rechazadas.

Se cuenta (no oficialmente) que Ronald DeFeo Jr. se casó algunas veces: Con Barbara Puco DeFeo (casada con Ronald entre 1994-1999) Tracey DeFeo (casada con Ronald en el 2004) e incluso con Geraldine Rullo-Romondoe «DeFeo» Gates que se habrían casado en 1969 y que posterior a los asesinatos se habrían divorciado. Ella (Geraldine) afirmó que habría dado a luz una hija de Ronald pero las investigaciones nunca encontraron ni siquiera el acta de matrimonio y no pudieron comprobar nada de aquello.

El 30 de noviembre del 2000, Ronald DeFeo Jr. conoció a Ric Ousna (autor de The Night the DeFeos Died, publicado en 2002) y allí fue entrevistado. Ronald dijo que él cometió los asesinatos con su hermana Dawn y 2 amigos no identificados. Misteriosamente cuando se llevaron a cabo las investigaciones en 1974, de hecho encontraron pólvora en el camisón de Dawn, por lo que las declaraciones de Ronald DeFeo Jr. pudieron ser ciertas. Sin embargo, no se continuaron con esas indagaciones ya que Dawn también murió.

En el año 2001, uno de los presuntos cómplices murió y el otro entró en un programa de protección de testigos.

Ronald DeFeo Jr. además explicó que el día de la tragedia tuvo una pelea muy fuerte con su padre y aclaró que desde niño compartió una relación tormentosa con su progenitor.

El motivo de los asesinatos de la familia DeFeo siempre fue un misterio puesto que nunca se supo exactamente el porqué Ronald los asesinó; sin embargo, la fiscalía sugirió en el juicio que el asesinato se produjo porque Ronald DeFeo Jr quiso obtener el seguro de vida de sus padres.

De todas formas el caso seguirá siendo un enigma… solo las paredes de aquella vivienda son testigos de lo que realmente sucedió allí esa noche macabra.


Ronald DeFeo: la maldición del «endemoniado» que aniquiló brutalmente a su familia por orden de Satán

Manuel P. Villatoro – ABC.es

15 de noviembre de 2016

Ronald «Butch» DeFeo fue (de hecho es, ya que todavía sigue entre rejas) uno de los parricidas más crueles de la historia de Estados Unidos. Sin embargo, este macabro personaje no ha pasado a la historia únicamente por haber acabado con la vida de sus padres y de sus cuatro hermanos pequeños en la noche del 13 de noviembre de 1974, sino que se hizo famoso por la causa que (según dijo) le llevó a perpetrar sus crímenes: el escuchar unas voces demoníacas en su mente que le obligaron a ser un asesino. A su vez, también se hizo famoso debido a que, según la leyenda negra, la casa en la que mató a sus familiares cuenta desde entonces con una extraña maldición.

No obstante, la realidad es bien diferente a estas habladurías. «Nunca hubo voces. DeFeo se lo inventó todo para que se le declarase loco y evitar la cárcel, pero no lo consiguió. El problema es que se ha generado una leyenda a su alrededor que no es cierta. Y lo mismo pasa con la supuesta maldición, que fue creada por la familia que compró la vivienda para ganar dinero» explica, en declaraciones a ABC, el periodista especializado en sucesos Christian Campos. Este experto -que trabaja también en la publicación «El Caso»- es uno de los tres fundadores de «Criminalia», la web en habla hispana más completa y famosa sobre crímenes que puede encontrarse en la Red.

Una web que, a finales de octubre, cumplió un año de vida entre grandes éxitos. Y es que, además de contar con más de 700 fichas sobre criminales (la cifra aumenta día a día), el número de personas que la visitan ha crecido en 12 meses un 300%. «Nos sentimos muy satisfechos por haber conseguido que “Criminalia” se haya convertido en un lugar de referencia para periodistas, escritores e investigadores, y en la web de sucesos en español con mayor número de visitas», determina a ABC el exdirector de «El Caso» Juan Ignacio Blanco, también cofundador de la página junto a Francisco Murcia. «De momento somos de las pocas páginas en español que han analizado el caso DeFeo en profundidad. Este parricidio es sumamente desconocido en la Red, apenas hay información en castellano. Y la que hay, está plagada de errores», completa Campos.

El terrible suceso

Eran las tres y cuarto de la mañana. El calendario marcaba el 13 de noviembre de 1974. Fue entonces cuando Ronald DeFeo se levantó de la cama y asió su fusil de caza. Lenta pero inexorablemente se dirigió hacia la habitación de sus padres y descargó sobre ellos cuatro disparos. Cuando estuvieron muertos, dirigió sus pasos hacia las habitaciones de sus dos hermanos y sus dos hermanas. Acabó con cada uno de ellos con un cartucho. De hecho, se dice (las teorías son varias) que una de las jóvenes se despertó y le miró antes de marcharse al otro mundo. A pesar de ello, el norteamericano no tuvo problemas a la hora de terminar su macabra misión.

Una vez que perpetró los asesinatos, DeFeo se marchó de la vivienda y empezó a proclamar a los cuatro vientos que no había estado en toda la mañana en su casa. No solo eso, sino que también dejó caer a todo aquel que se encontraba que había tratado de contactar con sus familiares en varias ocasiones y que no lo había logrado. Así, hasta que la policía se personó en su casa (el 112 de Ocean Avenue, en Amityville) y se topó con los cadáveres.

A partir de ese momento, DeFeo cambió hasta en tres ocasiones de coartada para evitar ser descubierto. En primer lugar afirmó que -cuando se había marchado de la casa- sus familiares todavía estaban vivos. Luego llegó a decir que la culpable había sido una de sus hermanas pequeñas e, incluso, que un mafioso había perpetrado los asesinatos mientras le obligaba a mirar. Pero aquellas mentiras duraron poco.

La «maldición»

Al final, y con el paso de las horas, el mayor de los DeFeo se derrumbó y desveló toda la verdad a la policía. Aunque las fuentes varían en este punto, existe la teoría de que, en su declaración, dijo que él no había tenido la culpa, sino que lo había hecho por orden del diablo. «La única razón que salió de su boca para justificar la muerte de sus padres y hermanos era que las “voces” que oía en su interior le habían ordenado hacerlo», explica Miguel Ángel Linares en su libro «Mala Gente». Otras teorías, por el contrario, (las oficiales y las más fiables) son partidarias de que solo dijo aquello para que le declarasen loco y, por tanto, inimputable.

DeFeo fue metido entre rejas, pero su historia no cayó en el olvido. Y es que, después de que la casa en la que se habían cometido los crímenes se quedase sin inquilinos por la entrada de Ronald en prisión, una nueva familia la adquirió.

Fueron los Lutz, quienes -al poco de residir entre sus muros- afirmaron que estaba maldita debido a los asesinatos que se habían producido en su interior. Una leyenda que, a día de hoy, sigue viva y ha sido fomentada por multitud de programas de televisión. Espacios en los que se han afirmado barbaridades tales como que aquel edificio había sido usado por la tribu de indios shinnecock para enterrar a sus muertos.

«Trece meses después de los asesinatos, la casa ya tenía nuevos dueños, la familia Lutz, a pesar de las dificultades que supone vender un inmueble que ha sido escenario de unos hechos tan terribles. Los Lutz (George, Kathy y los tres hijos de un anterior matrimonio de esta) se instalaron en la soberbia casa. […] Pero no tardaron en arrepentirse, porque pronto empezaron a escuchar ruidos extraños, las puertas y ventanas se abrían solas, siempre se sentía un intenso frío dentro de la casa, aun al lado de la chimenea, aparecieron manchas en las paredes, siempre olía mal…», completa el experto.

Entrevista a Christian Campos: «No escuchaba voces, quería cobrar el seguro de vida de sus padres»

  • ¿Qué factores hicieron de DeFeo un asesino?

Ronald DeFeo nació el 26 de septiembre de 1951. Fue el mayor de los cinco hijos de la familia. El padre del futuro asesino,. Ronald DeFeo Sr., era un hombre dado a padecer ataques de rabia y violencia. De hecho, el pequeño Ronald creció entre las peleas y las disputas continuas de sus progenitores. A los enfrentamientos que había en su casa se sumaron otros problemas. Cuando era pequeño, sufría sobrepeso. Esto le hizo ser objeto de insultos y burlas en la escuela. Todo ello, en mi opinión, fue decisivo para que desarrollara un comportamiento violento.

Aunque sus padres pusieron a Ronald bajo la luz de la psiquiatría para intentar corregir esos comportamientos violentos que padecía, no sirvió de nada. Él, en la consulta, mantuvo una actitud pasivo agresiva. No asumía que necesitaba ayuda. También hay que tener en cuenta que, en su adolescencia, tomó LSD y coqueteó peligrosamente con la heroína. Todo esto terminó convirtiéndose en un cóctel mortal.

  • ¿Tuvo algún enfrentamiento con sus padres antes de los asesinatos? ¿Algo que pudiera explicar el por qué atacó a su familia?

Unas semanas antes de los asesinatos, Ronald DeFeo Jr fue enviado a hacer unos recados como empleado del concesionario Buick, donde trabajaba. Esta empresa pertenecía a su abuelo (al padre de su madre). Allí trabajaban tanto Ronald padre como Ronald hijo. Fue este trabajo lo que les permitió comprar la casa de Amityville. En este recado tenía que depositar una cantidad de dinero en el banco. Pero en lugar de eso, fingió que le habían robado y se quedó con el dinero.

El abuelo puso una denuncia, pero en vez de reconocer los hechos, Ronald se puso tenso e irritable con los agentes. Eso derivó en un enfrentamiento entre padre e hijo por el robo del dinero. El padre se dio cuenta de que su hijo no cooperaba lo suficiente con la policía y le exigió saber por qué. La confrontación fue dura y se sucedió el viernes antes de los asesinatos. En definitiva, él tenía razones de sobra, dentro de su mente eso sí, para cometer los asesinatos.

  • ¿Cómo fueron los asesinatos de sus padres?

Todo comenzó alrededor de las tres de la mañana, de madrugada. Ronald tomó entre sus manos un rifle Marlin del calibre 35 y decidió matar a su familia. El primero de los ocho tiros fue para su padre, a quien le disparó en la espalda. Este tiro le afectó al riñón y salió por el pecho. Ronald efectuó un segundo disparo que le perforó la base de la espina dorsal y que se alojó en su cuello.

Seguidamente apuntó el arma a su madre, que estaba al lado, tendida sobre la cama. Disparó otras dos veces. Las balas le destrozaron la caja torácica y su pulmón derecho. Tras contemplar durante unos segundos los cadáveres, se dirigió a las habitaciones del resto de sus hermanos para matarlos.

  • Luego le tocó el turno a sus hermanos…

Sí. Sus hermanos dormían en una habitación, y sus hermanas en otras dos diferentes. Mark y John fueron los siguientes. DeFeo se situó de pie entre sus dos camas y disparó una vez a cada uno mientras dormían. Las balas desgarraron sus cuerpos jóvenes destrozando sus órganos.

  • ¿Alguna de sus hermanas estuvo despierta durante el terrible suceso?

Sí. La niña pequeña, Allison, se movió y alzó la vista justo cuando su hermano apretó el gatillo. Estaba despierta cuando murió. Su madre y ella fueron las únicas personas que se despertaron en el momento de los crímenes. En cuanto al asesinato de Dawn, DeFeo apuntó el arma a su cabeza y le disparó en el lado izquierdo del rostro.

  • ¿Qué hizo tras los asesinatos?

Consciente de lo que había hecho, Butch se duchó tranquilamente. Recogió la ropa ensangrentada y el rifle y los alejó del lugar del crimen. Los colocó en un coche y se deshizo del arma en un desagüe. Después fue al trabajo, al concesionario de su abuelo. En mi opinión, era perfectamente consciente del daño que había hecho y se propuso fabricarse una coartada que posteriormente le exonerara de la culpa. Es por ello que se deshizo de las pruebas y el arma y se marchó al trabajo antes de lo habitual.

Como su padre ese día no fue a trabajar (estaba muerto), se fue de la empresa al mediodía. Por entonces ya había llamado por teléfono varias veces a su casa para intentar contactar con sus padres falsamente. También llamó a su novia, Sherry Klein para decirle que quería verla. Al final se dirigió a su casa a eso de la una y media de la tarde. Allí le contó de forma casual que había intentado contactar con sus familiares varias veces y, a pesar de que sabía que estaban en la vivienda, no había obtenido respuesta. Incluso llamó de nuevo a su hogar desde el teléfono de su novia para demostrar aquella teoría.

  • ¿Habló con alguien más?

Sí. Perplejo pero despreocupado, estuvo de compras con su novia durante la tarde. Después condujeron a casa de un amigo de Butch, llamado Bobby Kelske. Le contó lo mismo que a su novia, que había intentado llamar por teléfono a su casa sin éxito. Le preguntó si iba a salir más tarde y hablaron sobre la posibilidad de quedar alrededor de las seis de la tarde en un bar. Llegaron a él sobre esa hora, era el “Henry’s”. Allí, DeFeo volvió a mostrar preocupación por la incapacidad de contactar con su familia. Además, le comentó a su amigo que iba a ir a su casa a ver qué pasaba.

Unos minutos después regresó al bar en estado de agitación y consternación solicitando ayuda y contando que sus padres estaban muertos. Los dos amigos, junto con multitud de personas más que se les unieron -entre ellos un tal Joe Jeswit, quien contacto posteriormente con la policía desde la casa- acudieron entonces al lugar del crimen.

  • ¿La policía le interrogó?

Efectivamente. Hubo una conversación entre el detective Gaspar Randazzo (del condado de Suffolk) y Ronald. Cuando el agente le preguntó quién podría haber cometido los asesinatos, el joven respondió (aparentemente en un estado de consternación) que Louis Falini, un mafioso que -según él- guardaba rencor a su familia debido a una discusión acaecida unos años antes.

Sin saberlo, en ese momento Ronald cometió un terrible error. Y es que, los policías llegaron a la conclusión de que, si realmente los asesinatos estaban vinculados con el crimen organizado, el joven DeFeo podría seguir siendo un objetivo y que cualquier interrogatorio adicional debería hacerse en sede policial. Ya en comisaría, tras presentar una declaración firmada en la que contaba numerosas mentiras, DeFeo confesó ser consumidor casual de heroína.

  • ¿Cuándo se empezó a sospechar de él?

Poco después. La investigación prosiguió en el 112 de Ocean Avenue. El detective John Shirvell localizó en la vivienda un par de cajas de cartón rectangulares con etiquetas que describían su contenido. Habían guardado rifles Marlin del calibre 22 y del 35. En ese momento no se sabía cuál había sido el arma del crimen, pero posteriormente fue una gran pista.

Esto, sumado al hecho de que Bobby Kelske afirmó que Ronald era un fanático de las armas y que había organizado el robo de los recibos del concesionario, puso contra las cuerdas al joven. Él estaba todavía en la comisaría como testigo protegido, no se baraja que pudiera ser el asesino.

  • ¿Qué hizo cuando fue «cazado»?

DeFeo intentó convencer a la policía de que la noche de los crímenes se había levantado a eso de las cuatro de la mañana, y que incluso había escuchado a su hermano en el baño. Esto era mentira, porque a esa hora la familia ya estaba muerta. El asesino intentaba hacer creer a los investigadores que el crimen se había producido después de que él se hubiese ido a trabajar.

Sin embargo, Ronald volvió a caer preso de sus palabras. Y es que, el detective Dennis Rafferty le explicó que eso no era posible puesto que la familia había sido encontrada en la cama con ropa de dormir. Por lo tanto, habían muerto durante la noche. Al final, se estableció que Butch estaba, físicamente, vinculado con la escena del crimen.

  • ¿Cómo intentó escapar de las sospechas?

Acorralado, se inventó otra mentira más. En ella decía que, durante la noche del crimen, el mafioso Falini le despertó, le puso un revólver en la cabeza y -junto a otro hombre presente en la habitación- recorrieron una por una todas las habitaciones asesinando a cada uno de los miembros de la familia. Es decir, que él fue testigo de los asesinatos, pero no había hecho nada.

  • ¿Creyeron los investigadores esta nueva versión?

No. Al final se derrumbó y confesó qué él, y solo él, había sido el responsable de la matanza.

  • ¿Se le terminó condenando?

Sí. El juicio comenzó a mediados de octubre de 1975. Casi un año después de los asesinatos. Aunque el abogado defensor de Ronald DeFeo, William Weber, trató de convencer a los presentes de que su cliente padecía una enfermedad mental y que no tendría que ser considerado responsable legal del crimen. Finalmente fue condenado a 25 años de prisión por cada uno de los fallecidos. Fue el 4 de diciembre de 1975.

  • ¿Estaba realmente loco?

No. Ronald DeFeo no escuchaba voces en su cabeza. Al igual que la fiscalía, yo mantengo que el motivo de Butch a la hora de cometer los asesinatos fue el de obtener el seguro de vida de los padres. Teniendo en cuenta también, evidentemente, la relación tan nefasta que el parricida tenía con su progenitor.

Para mí es un mentiroso patológico que intentó convencer al tribunal de su locura para recibir una condena menor. O, en su defecto, ser considerado inimputable a ojos de la ley.

  • ¿Cómo adquirió su casa la fama de estar encantada?

Un año después de los asesinatos de los DeFeo, la familia Lutz (compuesta por George, Kathy y sus tres hijos -Daniel, Christopher y Melissa-) se trasladó a la casa. El 112 de Ocean Avenue. Una mansión de estilo colonial holandés de tres plantas y cinco dormitorios con piscina y embarcadero. La adquirieron por 80.000 dólares. Un precio irrisorio.

A partir de este momento comenzó la leyenda de la casa maldita de Amityville. Esta historia se inició, supuestamente, cuando un sacerdote llamado Ralph J. Pecoraro roció la casa con agua bendita y escuchó una voz masculina que le decía que se marchase. Al parecer, el sacerdote sufrió fiebre y le salieron ampollas en las manos después de salir de la vivienda.

Durante los días siguientes, la familia Lutz (siempre según su versión) comenzó a experimentar numerosos fenómenos paranormales. Entre ellos, puertas y ventanas que se abrían y se cerraban solas, apariciones de manchas en las paredes, invasiones de moscas (a pesar de que era invierno) e, incluso, la aparición de un demonio.

Finalmente, los Lutz abandonaron la vivienda el 14 de enero de 1976. Aproximadamente un mes (la mayoría de fuentes dicen que 28 días) después de haber entrado a vivir en ella.

  • ¿Considera esta versión un fraude?

Sí. Fue todo un fraude. Lo explicó el propio abogado de DeFeo, que lo confesó algunos años después, cuando admitió que él –junto con George Lutz- creó esta historia en compañía de “unas cuantas botellas de vino”. Todo fue un plan para -por un lado- beneficiar económicamente a los Lutz y, por otro lado, lograr que el abogado pudiera ganar un nuevo juicio para su cliente. Algunos investigadores como Rick Moran y Joe Nickell han demostrado varios de los agujeros negros de esta teoría paranormal.

Por ejemplo, Moran afirma que la tribu de indios shinnecocks no era del área de Amityville y que, en realidad, habían habitado el extremo oriental de Long Island a 70 millas de distancia. A su vez, el sacerdote afirmó en una entrevista con Moran que nunca había visto nada en la casa.

Nickell, por su parte, encontró numerosas lagunas en esta historia. Por ejemplo, que no se pudo encontrar una huella “demoníaca” en la nieve (cuando los Lutz dijeron que lo habían hecho) porque los registros meteorológicos mostraron que no hubo ninguna nevada sobre la que pudiera quedar impresa. Así mismo, aunque el libro de Jay Anson “The Amityville horror” detalla el daño que sufrieron las puertas, las cerraduras originales, las manijas de las puertas y las bisagras, estas estaban intactas.

  • ¿Fue todo una mentira ideada para ganar dinero?

La única realidad es que la familia Lutz cosechó decenas de miles de dólares de los derechos de los libros y las películas que se hicieron usando su casa.


Ronald DeFeo: «el Asesino de Amityville»

Escrito con Sangre – Escritoconsangre1.blogspot.com.es

El 112 de Ocean Avenue, en Amityville, en el sur de Long Island, a veinte millas de la ciudad de Nueva York, puede denominarse mansión por lo grande que es. Además de la construcción, abarca bastantes hectáreas y un embarcadero. Está en una buena zona dentro del estado y su precio no sería asequible de no haber ocurrido allí un asesinato múltiple muy célebre, que dio origen a una novela de terror, varias películas y un fraude inmenso.

El terreno fue inicialmente utilizado por los indios nativos shinnecocks para dejar allí a los locos, a los moribundos y a los enfermos. Se les dejaba allí aprisionados hasta que morían de hambre y sed. Luego se les enterraba allí mismo. Esa costumbre duró siglos.

A finales del siglo XVII, los colonizadores se apropiaron del territorio. La primera casa que allí se levantó comenzó a construirse a partir del sótano, y más tarde se construyó el resto de la casa, siendo ésta de origen colonial holandés. El dueño era John Catchum o Ketcham, quien había sido expulsado de Salem, Massachussets, por practicar la brujería. Una vez en la mansión, había continuado llevando a cabo ritos satánicos, con sacrificios que incluían animales y, según se rumoraba, niños. Cuando murió, fue enterrado en los terrenos de la casa y esta fue quemada.

La segunda mansión se construyó en 1928 y es la que hasta la fecha existe. El constructor fue un hombre llamado Monarham. Varias familias fueron sus dueñas, hasta que los Riley la vendieron a la familia DeFeo. Tras los incidentes que allí ocurrieron, se descubrió una habitación pequeña en el sótano que contenía un pozo y que no estaba ilustrada en los planos. Esta habitación tenía las paredes pintadas de rojo y se convirtió en uno de los misterios de la mansión de Amityville.

Ronald Joseph «Butch» DeFeo nació el 26 de septiembre de 1951 en Brooklyn, Nueva York (Estados Unidos). Fue hijo de Ronald y Louise DeFeo, y tuvo cuatro hermanos: Allison, Dawn, Marc y John. La familia DeFeo llegó a instalarse en la casa de Amityville. El padre tenía marcados cambios de humor sin motivo aparente, convirtiéndose en una especie de tirano ante sus hijos, mientras que ante sus amistades era una persona amable y afable.

Ronald DeFeo, su hijo, tuvo siempre una mala relación con su padre debido a los enfrentamientos con éste. Ambos se parecían en el carácter violento. Ronald tuvo que soportar la tiranía del padre y tragarse las fuertes discusiones con la madre. Se convirtió en un niño solitario que años más tarde explotaría. Para paliar el comportamiento de Ronald, sus padres se dedicaron a comprarlo. Le hacían regalos y le daban dinero a cambio de tener una convivencia más tranquila. El tener tanto dinero en las manos sólo empeoró las cosas en el joven estudiante. Cuando Ronald estudiaba llegó a liderar un grupo de violentos vándalos. En esa época tomaba LSD y también coqueteaba peligrosamente con la heroína. Sus padres decidieron sacarlo de la escuela parroquial cuando tenía apenas diecisiete años. Visitó a varios psicólogos y psiquiatras debido a su comportamiento violento. Sin embargo, no consiguieron ayudarlo, pues mantenía esa conducta delante de los médicos.

Ronald tuvo varios problemas en su adolescencia y creó situaciones delicadas durante algunas fiestas a las que fue invitado. En una de ellas, apuntó con su escopeta a la cabeza de uno de sus amigos, sembrando el pánico. Tras unos tensos segundos le dijo «Vaya… te has puesto blanco». El incidente no pasó a mayores, pero tiempo después se recordaría con horror. Mientras tanto el matrimonio DeFeo seguía teniendo fuertes discusiones y en una ocasión Ronald, harto de presenciarlas, se dirigió a la sala con una escopeta en las manos y apuntó a su padre. Le gritó que abandonara de una vez a su madre y le aseguró que le iba a hacer pagar por sus malos tratos. Luego disparó, pero el gatillo se trabó y no ocurrió nada. Ronald además había empezado a realizar sacrificios satánicos en el sótano de la casa, en el cuarto secreto detrás de la alacena: mataba perros y cerdos y pintaba con su sangre las paredes pidiendo dinero y poder.

Ronald buscó más dinero fácil y cometió un robo en la empresa de su abuelo. Tenía que ingresar el dinero al banco, pero no lo hizo, asegurando que le habían robado. Cuando la policía lo interrogó se dieron cuenta de que algo fallaba en su historia y el abuelo decidió dejarlo pasar y no poner una demanda. En ese momento, Ronald odiaba a su padre, tenía un carácter explosivo y era violento. Días después de su delito pecuniario cometió otro más grande, que dio origen a la leyenda negra de la mansión de Amityville: asesinar a toda su familia.

El 13 de noviembre de 1974, Ronald DeFeo llevó a cabo lo que llevaba tiempo planeando, aunque luego declararía que aquello fue una «orden» porque escuchaba voces que le decían que tenía que hacerlo. Drogó a toda su familia para que no se despertaran. Ni siquiera se acostó, sólo se tumbó sobre la cama. Esperó a las 3:15 de la madrugada; llegada la hora, se levantó y cogió un rifle de caza de los muchos que tenía en su habitación, pues era aficionado a la cacería.

Ronald entró primero en la habitación de sus padres y les disparó en la cabeza. Tenía cuatro hermanos, dos chicas y dos chicos. Los niños dormían en la misma habitación; la niña, Allison, de trece años, lo hacía en la misma planta que sus padres, pero la dejó para más adelante. Ella fue la única persona que se despertó cuando escuchó los disparos. Ronald descubriría que fue la única que no probó el primer plato de la cena, donde roció los somníferos. Pero esto no le valió: la mató igualmente, pero antes la llevó hasta su cama.

Asesinó a todos sus hermanos. Después los tapó con una manta, los puso como si estuvieran durmiendo boca abajo y con los brazos bajo la cabeza, cruzados. Limpió parte de la sangre de las paredes y cuando terminó se marchó a trabajar. Lo hizo más temprano de lo habitual, pero buscó una excusa: no podía dormir y así adelantaba en el trabajo. Como su padre tenía que hacer una venta aquella mañana, le vino bien que no apareciera, para así tener más tiempo para fabricarse una coartada.

Durante el transcurso de la mañana, Ronald DeFeo hizo algunas llamadas a casa sabiendo que nadie respondería, y cuando habló con su novia decidieron comer juntos. De ese modo el tiempo se alargaba y su coartada, desde su punto de vista, se hacía más consistente.

Más tarde vio a un amigo suyo llamado Bobby y éste le comentó que había pasado por su casa y visto los coches de la familia, aunque nadie le abrió la puerta para recoger el periódico que les llevaba cada día. Tras la cita con su novia, Ronald fue al bar «The Witche’s Brew» donde había quedado con Bobby y le pidió ayuda. Se mostró aparentemente preocupado por su familia, porque afirmaba que también él había estado en la casa, pero sin poder entrar por falta de llaves, y que igualmente le había extrañado que nadie abriera la puerta.

Fueron hacia allí; entraron a la casa y Ronald fingió horrorizarse al ver lo ocurrido. Regresaron al bar, donde entró vociferando que habían matado a su familia. Otro chico, Joe Yeswit, lo acompañó al lugar y fue quien avisó a la policía.

A las 18:35 horas se dio aquella conversación telefónica:

Oficial de policía: Hola.

Hombre: Hola.

Oficial de policía: Dígame su nombre.

Hombre: Me llamo Joe Yeswit.

Oficial de policía: ¿George Edwards?

Joe Yeswit: Joe Yeswit.

Oficial de policía: ¿Puede deletrearlo?

Joe Yeswit: ¿Qué? Yo simplemente… ¿Cuántas veces voy a deletrear hoy mi nombre? Y-E-S-W-I-T.

Oficial de policía: ¿Dónde está?

Joe Yeswit: Estoy en Ocean Avenue.

Oficial de policía: ¿Qué número?

Joe Yeswit: Aquí no dice el número… no lo dice en el teléfono.

Oficial de policía: ¿Qué número de casa?

Joe Yeswit: Tampoco lo sé.

Oficial de policía: ¿Dónde está usted? ¿Ocean Avenue… y qué?

Joe Yeswit: En Amityville. ¡Avise a la policía de Amityville y hágales venir aquí! ¡Ellos conocían a la familia!

Oficial de policía: Amityville…

Joe Yeswit: Sí, Amityville.

Oficial de policía: De acuerdo. Dígame qué está pasando.

Joe Yeswit: No lo sé. Un chico entró corriendo en el bar y dijo que sus padres habían sido acribillados. Entonces corrimos hacia la casa y… todo el mundo había sido acribillado. No sé hace cuánto…

Oficial de policía: Ok. Dígame la dirección de la casa.

Joe Yeswit: De acuerdo, espere un momento, déjeme mirar el número en la puerta (pausa). Muy bien, 112 de Ocean Avenue, en Amityville.

Oficial de policía: ¿Es Amityville o Amityville del Norte?

Joe Yeswit: Amityville. Justo al sur de la Avenida Merrick.

Oficial de policía: ¿Está justo en los límites del pueblo?

Joe Yeswit: Sí… en los límites del pueblo.

Oficial de policía: De acuerdo. Dígame su número de teléfono.

Joe Yeswit: No lo sé, en el teléfono no viene apuntado.

Oficial de policía: ¿Está usted llamando desde un teléfono público?

Joe Yeswit: No, estoy llamando desde la casa.

Oficial de policía: ¿Está usted en la casa donde se han producido los asesinatos?

Joe Yeswit: Sí.

Oficial de policía: ¿Cuántos cuerpos hay?

Joe Yeswit: Creo… uh… no lo sé. Creo que dijeron que había cuatro.

Oficial de policía: ¿Cuatro?

Joe Yeswit: Sí.

Oficial de policía: De acuerdo. Permanezca en la casa y yo llamaré a la comisaría de Amityville. Mandarán a alguien.

La voz de Joe Yeswit era la voz temblorosa de un hombre que quedaría marcado para siempre tras ver los crueles asesinatos cometidos en el 112 de Ocean Avenue. Los muertos fueron: Ronald Sr., el padre, de 43 años; Louise, la madre, de 42; Dawn, hermana de Ronald Jr., de 18 años; Allison, de 13; y sus hermanos, Mark, de 11 años, y John, de 9. La familia DeFeo fue enterrada dos días después en el Cementerio Saint Charles, en el condado de Suffolk, Nueva York.

Aunque al principio Ronald negó saber nada sobre los crímenes, todas las pruebas apuntaban hacia él. El móvil era un seguro de vida de $200,000.00 dólares y el dinero que el padre guardaba en la caja fuerte ubicada en su dormitorio.

Ronald acabó confesando y declarándose culpable, pero asegurando que no había actuado por propia iniciativa. Decía estar convencido de que en el 112 de Ocean Avenue habitaba una fuerza maligna que acabó poseyéndolo y haciéndole protagonista de la matanza. Su abogado defensor trató de hacerlo pasar por un demente para así conseguir una condena más pequeña, pero Ronald no se libró de 25 años de cárcel por cada asesinato cometido.

La casa fue puesta en venta y la compró la familia Lutz. George y Kathy Lutz eran una pareja con hijos que, tras llegar a la mansión, aseguraron haber presenciado eventos sobrenaturales.

Jay Anson, un periodista veterano, escribió un libro que se convirtió en un éxito instantáneo de ventas en todo el mundo: Aquí vive el horror o El horror de Amityville, mismo que duró un año en el número uno de la lista de los libros más vendidos del New York Times y fue traducido a varios idiomas, dando origen además a varias películas y documentales.

En ese volumen, Jay Anson novelizaba los supuestos hechos paranormales acaecidos en el interior de la mansión, que incluían la levitación de Kathy Lutz mientras dormía, invasiones de moscas que luego desaparecían, la huida de toda la familia en mitad de la noche, un exorcismo por parte de un cura católico llamado el padre Pecoraro, la presencia de fuerzas demoníacas que atormentaban a los niños y la aparición de un cerdo gigante llamado Jodie, que había arrancado la puerta de la casa y dejado sus huellas sobre la nieve. A Pecoraro le cambiaron el nombre en la novela de Jay Anson y le pusieron «padre Mancuso».

En el prólogo al libro, Jay Anson escribió:

«El 5 de febrero de 1976, el Noticiario de las Diez del Quinto Canal de Televisión de Nueva York anunció la realización de una serie sobre personas que afirmaban poseer facultades extrasensoriales. El programa empezó con el periodista Steve Bauman, que estaba haciendo investigaciones en una casa presuntamente encantada de Amityville, Long Island. Bauman dijo que, el 13 de noviembre de 1974, una casona colonial situada en el 112 de Ocean Avenue había sido escenario de una matanza. Ronald DeFeo, de veinticuatro años, había cogido un rifle de gran calibre y matado, sistemáticamente, a sus padres, a dos hermanos y a dos hermanas. En consecuencia, DeFeo había sido condenado a reclusión perpetua. Hace dos meses -siguió diciendo el reportero-, la casa fue vendida por $80,000.00 dólares a un matrimonio llamado George y Kathleen Lutz. Los Lutz tenían noticia de los asesinatos, pero, como no eran supersticiosos, pensaron que la casa era perfecta para ellos y para sus tres hijos. Se trasladaron el 23 de diciembre.

»Poco después -dijo Bauuman-, se habían dado cuenta de que el lugar estaba habitado por alguna fuerza psíquica y habían temido por sus vidas. Dijeron que sentían allí dentro la presencia de alguna energía, de algo maligno y antinatural que cobraba más fuerza cada día. Cuatro semanas después de haberse mudado a ella, los Lutz abandonaron la casa, llevándose sólo unas cuantas mudas de ropa. Ahora se alojaban en casa de unos amigos, en un lugar no revelado. Pero, antes de marcharse -dijo el Quinto Canal-, su apurada situación había sido conocida en la zona. Habían consultado a la policía, a un sacerdote local y a un grupo de investigación psíquica. Según se dice, hablaban de voces extrañas que parecían proceder de dentro de ellos mismos, y de una fuerza que levantó a mistress Lutz del suelo y la proyectó hacia una alacena detrás de la cual había una habitación que no figuraba en ningún plano. El reportero Steve Bauman se había enterado de estas declaraciones y, después de ciertas investigaciones sobre los antecedentes de la casa, había descubierto que la tragedia se había cebado en casi todas las familias que habían vivido en ella, así como en otra casa más antigua que se había levantado en el mismo emplazamiento.

»El locutor siguió diciendo que William Webber, abogado defensor de Ronald DeFeo, había encargado ciertos estudios encaminados a demostrar que alguna fuerza influía en el comportamiento de cualquier persona que viviese en el 112 de Ocean Avenue. Webber sostenía que esta fuerza podía ser de origen natural, y pensaba que podía constituir la prueba que necesitaba para conseguir la revisión de la causa seguida contra su cliente. Webber dijo, ante las cámaras, que sabía que ciertas casas podían edificarse o construirse de manera que creasen una especie de corrientes eléctricas en algunas habitaciones, debido a la estructura física del inmueble

»Por su parte, los científicos decían que lo están estudiando, para rebatirlo. Por lo cual, cuando hayan rechazado toda explicación lógica o científica, se consultará a otro grupo de la Universidad de Duke, para el estudio de los aspectos psíquicos del caso. La información terminó diciendo que la Iglesia Católica intervenía también en el asunto. El Quinto Canal declaró que dos emisarios del Vaticano habían llegado a Amityville en diciembre y habían aconsejado a los Lutz que abandonasen inmediatamente la casa. Ahora, el Tribunal de la Iglesia encargado de pronunciarse acerca de los milagros está estudiando el caso, y su opinión es que la casa 112 de Ocean Avenue está bajo el dominio de algunos espíritus que escapan al conocimiento humano actual.

»Dos semanas después de esta emisión, George y Kathy Lutz dieron una conferencia de prensa en el despacho del abogado William Webber. El defensor de Ronald DeFeo los había conocido tres semanas antes, a través de unos amigos mutuos. George Lutz declaró a los periodistas que no pasaría una noche más en la casa, pero que, por ahora, no pensaba venderla. Esperaría los resultados de algunas pruebas científicas a realizar por los parapsicólogos y por otros profesionales sensibles dedicados al estudio de fenómenos ocultos. Después de esto, los Lutz cortaron toda comunicación con los medios de difusión, pensando que deformaban y exageraban muchas cosas. Hemos tenido que esperar hasta ahora para contar toda su historia.»

Posteriormente, William Daley, el abogado de los Lutz en aquellos momentos, afirmó en una entrevista radiofónica que el padre Pecoraro nunca había pisado la casa, y que el único contacto que mantuvo con la familia fue durante una llamada telefónica en la que los Lutz le hablaron al cura sobre sus experiencias parapsicológicas. Días después, el padre Pecoraro se pronunció haciendo referencia al libro de Jay Anson. Negó todo lo que se contaba sobre él en el libro, pues hacía referencia a sucesos paranormales que él no había vivido.

Según el relato de Jay Anson, los Lutz hicieron una llamada telefónica a la policía para pedir ayuda, pero en el archivo del Departamento de Policía de Amityville esta llamada no consta. Lo más interesante del caso es que, durante uno de los juicios contra Ronald DeFeo en 1979, su abogado, William Weber, acusó a los Lutz de «incumplir su promesa», ya que según apuntan todos los datos, habían pactado para hacer un fraude, argumentando que fuerzas demoníacas habitaban la casa. Con ella, Ronald DeFeo no sería tomado por loco y se justificarían los asesinatos por un caso de posesión diabólica. Como recompensa, los Lutz adquirirían fama y dinero. Todo era muy sencillo.

El abogado Weber contó que el matrimonio Lutz acudió a él para sugerir la posibilidad de escribir una historia de terror acerca de la posesión demoníaca de la casa. Según Weber, la historia se forjó con varias botellas de vino que se bebieron los Lutz y él mismo. Todo esto con la idea de los Lutz de ganar dinero. Luego Weber los demandó por haber realizado el libro sin su colaboración, tal y como habían quedado. También Ronald DeFeo se quejó de que Ric Osuna había querido realizar un libro «serio» sobre la mansión de Amityville que lo afectaba, sin más deseo que especular y obtener dinero. Como prueba, mostró una carta donde Osuna le dice a los Lutz que pueden corregir lo que deseen del manuscrito original.

Pero el escándalo no terminó allí. Los Lutz, el periodista Jay Anson y los editores de la novela fueron demandados por el matrimonio formado por James y Barbara Cromarty, siguientes propietarios de la casa del 112 de Ocean Avenue, porque en el libro que contaba «su historia» inventaron hechos fraudulentos que ocasionaron la pérdida de intimidad de los nuevos dueños de la casa y la destrucción de la propiedad, debido a la enorme cantidad de personas que visitaban la casa a causa de hacerse pública la descabellada historia. Durante el juicio que se celebró a causa de la demanda de Barbara y James Cromarty por daños y perjuicios, los Lutz aseguraron ante el juez que los supuestos hechos sobrenaturales acaecidos en el 112 de Ocean Avenue habían sido inventados. La casa fue habitada tres veces después de la partida de los Lutz. Primero fue la familia Cromarty, que cambió el 112 por el 108 para evitar a la gran cantidad de curiosos que se acercaban a la casa cada día. Después fueron los O’Neill, que estuvieron allí hasta 1997 y actualmente, la casa es habitada por la familia Wilson.

Los Lutz se divorciaron. Kathy Lutz falleció el 17 de agosto de 2004. George Lutz murió en Las Vegas el 8 de mayo de 2006, a los 59 años, por un padecimiento cardíaco. Ronald DeFeo sigue en la cárcel, aunque junto con su mujer sostiene un website para seguir apoyando su declaración de que esa noche infernal, fue poseído por un demonio asesino.

 


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