Ramón Laso Moreno

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Ramón Laso

El parricida de Amposta - El homicida de Els Pallaresos

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Parricida - Primer caso en el que se condena a alguien en España sin que aparezcan cadáveres, ni restos biológicos, ni armas y sin que haya una confesión
  • Número de víctimas: 4
  • Periodo de actividad: 1988 / 1989 / 2009
  • Fecha de detención: 30 de marzo de 2011
  • Fecha de nacimiento: 1955
  • Perfil de las víctimas: Dolores Camacho, 25 / Daniel Laso, 6 / Julia Lamas / Maurici Font
  • Método de matar: Estrangulamiento
  • Localización: Tarragona, España
  • Estado: Laso fue condenado en 1993 a 57 años de prisión por doble asesinato. Salió en libertad condicional debido a su buena conducta en 1999. Condenado a 30 años de prisión por doble homicidio el 28 de octubre de 2014
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Índice

El presunto parricida de Amposta reconoce haber simulado el «accidente» de su hijo

Josep Lluis Villa – Elpais.com

5 de marzo de 1990

Ramón Laso, vecino de Amposta (Tarragona) y presunto autor de un doble parricidio, fue puesto ayer a disposición judicial y trasladado desde la comisaría al depósito municipal de detenidos de Tortosa. Esta previsto que el titular del juzgado número 2 de esta localidad le tome declaración en la mañana de hoy. Laso admitió durante los interrogatorios, según fuentes de la investigación, haber simulado el accidente de automóvil ocurrido en marzo de 1989 en el que falleció su hijo Daniel, de 6 años de edad. El coche cayó por un barranco de 20 metros de profundidad y el niño quedó calcinado, aunque Ramón Laso resultó ileso.

Laso podría, según las fuentes citadas, haber simulado también el suicidio de su esposa, Dolors Camacho, cuyo cadáver fue hallado decapitado por un tren en la estación de La Aldea.

Manel Miranda, fiscal de la Audiencia Provincial de Tarragona, afirmó que pueden existir otros implicados en la muerte de la mujer y el niño. Miquel Camacho, hermano de la mujer fallecida, considera que es incomprensible que después de caer por un barranco de 20 metros y haberse incendiado el coche, «el niño muriera calcinado y él [Laso] resultara ileso, después de haber estado más de un cuarto de hora inconsciente».

También se han observado irregularidades en las diligencias que en su día determinaron como suicidio la muerte de su mujer y en las del fallecimiento de su hijo.


Detenido un parricida convicto al desaparecer su mujer y su cuñado

Àngels Piñol – Elpais.com

31 de marzo de 2011

Mercedes Lama, de 57 años, vio ayer al mediodía cómo agentes de los Mossos d’Esquadra se llevaban esposado a Ramón Laso Moreno, su cuñado, detenido en la casa adosada de este, en la urbanización Jardines del Imperio, en la población de Els Pallaresos (Tarragona). Los agentes se pasaron toda la mañana registrando el domicilio de Laso y se incautaron de picos, palos, cajas y un gran saco.

«He sentido un fuerte alivio, pero también la certeza de que ni Maurici ni Julia volverán», explicaba ayer compungida Mercedes. Maurici Font es su esposo, Julia, su hermana y compañera sentimental de Laso. Tras dos años de investigación, los agentes detuvieron ayer a Ramón Laso por su supuesta vinculación con la desaparición de Julia Lama y Maurici Font, de los que no se sabe nada desde el 27 de marzo de 2009.

Laso tiene 56 años y no es un desconocido para la policía ni para la justicia. En 1990, fue detenido por el asesinato de su mujer, Dolores Camacho, que tenía 25 años, ocurrido en 1988. Estranguló a su esposa y depositó su cadáver en las vías del tren para que pareciera un suicidio. Meses después, en un extraño accidente de tráfico, falleció carbonizado el hijo de ambos, Daniel de 6 años. El conductor era Laso, que, extrañamentemente, resultó ileso y cobró una indemnización de 3,5 millones de pesetas del seguro se su vehículo.

El 1993, Laso fue condenado a 57 años de prisión por los muertes de su esposa y su hijo. Por buen comportamiento y por trabajar en la cárcel -era el jefe de cocina del penal- pudo redimir condena de forma acelerada. Tanto, que solo cumplió nueve años de cárcel, según el viejo Código Penal. Desde 1999 y hasta 2008 -año en que obtuvo la libertad absoluta- vivió fuera de la prisión bajo libertad condicional.

En 1999 ya aparecía censado en Tarragona. Laso nunca contó ni a Julia ni a sus cuñados Mercedes y Maurici que había sido sentenciado por doble asesinato. Solo les dijo que su primera mujer y su hijo habían muerto en accidente y que él había estado en prisión sin explicar por qué.

El caso de la desaparición está desde marzo de 2009 bajo secreto de sumario y ni la policía, ni el juzgado ni la fiscalía informaron ayer de la detención. Pero la historia es muy conocida en Tarragona y la noticia del arresto de Laso corrió como la pólvora. A primera hora de la mañana, los agentes se presentaron en el bar La Parada, que regenta Laso en el barrio de Riu Clar, y lo llevaron hasta su domicilio en Els Pallaresos donde estuvieron buscando pruebas.

De su casa ya salió esposado. El abogado de Mercedes, Pere Sutil, ha presentado multitud de requerimientos para que la justicia actuara. Sutil está convencido de la culpabilidad de Laso, pero se negó a hacer declaraciones.

A Mercedes ya no le quedan lágrimas. Desde hace dos años, esta mujer, auxiliar del hospital Juan XXIII, no ha vivido. Contrató a un detective -Jorge Colomar, el mismo que destapó el doble crimen de Laso en 1990- al estar convencida de que ni su hermana ni su marido se fueron por voluntad propia. Desde que llevan desaparecidos, ninguno de los dos ha efectuado movimientos en sus cuentas bancarias, ni realizado llamadas desde sus móviles. Además, de Maurici, ex celador de hospital, que sufría una diabetes severa que le incapacitó laboralmente, no consta que haya realizado ninguna petición de insulina.

«Quizás Ramón se obsesionó conmigo. Siempre estaba discutiendo con mi hermana y me dijo una vez que Mauri era un bulto, que los dejáramos a los dos en un hotel y que nos fuéramos juntos», cuenta ahora recordando la fría indiferencia que mostró Ramón Laso tras la desaparición de su esposa y su cuñado.

Los hechos ocurrieron el 27 de marzo de 2009 cuando Julia fue a trabajar a la portería de un edificio de La Rambla de Tarragona. Una trabajadora de una tienda vio cómo Laso recogió a Julia sobre la una de la tarde en su furgoneta blanca. Poco después, el detenido acudió al hospital donde trabaja Mercedes -«estaba rojo, sin gafas, sin articular palabra, sin parar de beber agua», señala esta- y le contó que el par de «sinvergüenzas» se habían fugado en el coche de la trabajadora sanitaria. El turismo apareció horas después junto a una parada de autobús cerca del parking de La Pedrera, en el centro de la ciudad.

Mercedes quiso denunciar enseguida la desaparición pero Ramón, que acompañó a la mujer a comisaría a regañadientes, aseguró ante los agentes de los Mossos que la pareja se había fugado. Los policías aconsejaron que esperara 48 horas pero todo se precipitó. Al día siguiente, una vecina, funcionaria de prisiones, reveló a Mercedes que Ramón había cumplido condena por doble parricidio. «Me quedé de piedra». La desaparición se produjo un viernes y el lunes siguiente Laso ya quería cambiar el nombre de la furgoneta -iba a nombre de su mujer- y ocupar su puesto en la portería.

Varios agentes de policía inspeccionaban ayer un huerto cercano a la autopista AP-7 en busca de pruebas.

El antecedente

  • El día 9 de junio de 1988, Ramón Laso Moreno estranguló a su mujer, a la que era infiel, tras una discusión. Después de matarla, llevó el cuerpo a las vías del tren para simular un suicidio. Un tren decapitó el cuerpo de su mujer.
  • El 2 de marzo de 1989, Ramón recogió a su hijo Daniel, de 6 años, y condujo su coche hasta la sinuosa carretera de Gandesa-Cherta. Paró el vehículo y lo dejó caer por un precipicio, con el niño dentro. Tras fingir el accidente, calcinó el coche y percibió por el seguro 3,5 millones de pesetas.
  • La Audiencia de Tarragona condenó a Ramón en 1993 a 56 años y 8 meses de cárcel por los asesinatos de su mujer y su hijo y a seis meses de arresto por estafa. En siete años salió de la cárcel aprovechando los beneficios penitenciarios.

Un hombre repite un doble crimen

Esteve Giralt – LaVanguardia.com

31 de marzo de 2011

Los Mossos d’Esquadra detuvieron ayer a Ramón Laso en Els Pallaresos (Tarragonès) por su presunta vinculación con la desaparición en marzo del 2009 de su mujer, Julia Lamas, y su cuñado, Maurici Font.

Aunque no se han encontrado los cuerpos de los dos desaparecidos, la policía sospecha que el detenido habría asesinado a su pareja y a su cuñado en el 2009 y poco después se habría deshecho de sus cadáveres.

Ramón Laso fue condenado en 1993 a 57 años de prisión por el asesinato de su entonces mujer y de su hijo, de sólo seis años, pero tras cumplir una parte de la pena salió en libertad condicional.

El detenido, de carácter afable, se ganó la confianza de la dirección del centro penitenciario empleado como jefe de cocina. Por su buena conducta y el trabajo realizado estando preso, se benefició de una rebaja sustancial de la condena.

«Siempre sospechamos de él, aunque puede parecer encantador. Hay muchos indicios que apuntan a que es el responsable de la desaparición y el asesinato de Julia y Maurici», explicó ayer el abogado de la familia de uno de los desaparecidos, Pere Sutil.

Aunque el caso se encuentra bajo secreto de sumario, fuentes conocedoras de la investigación han revelado que las pesquisas policiales y judiciales se centran en un móvil económico. Se da la circunstancia de que en 1989, antes de ser descubierto, el detenido cobró una indemnización por la muerte de su hijo, tras hacer creer que había fallecido en un accidente de tráfico.

El cuerpo de su mujer lo dejó en las vías del tren para simular que había muerto atropellada. La policía descubrió que había cometido dos asesinatos. La policía no tiene tan claro por qué acabó con la vida de su cuñado. La familia sospecha que Ramón quiso quitar de en medio a Maurici porque se sentía atraído por la mujer de éste, hermana de su esposa.

Los familiares de los dos desaparecidos siempre han sostenido que no huyeron juntos por voluntad propia, tal y como había intentado hacer creer el detenido. En el entorno de Julia se asegura que ésta no realizó movimiento alguno en sus cuentas bancarias.

Sobre Maurici, recuerdan que es un enfermo de diabetes y que en todo este tiempo no habría recibido ningún tipo de medicación. Cuando desapareció, Julia tenía 56 años y trabajaba de portera en un céntrico edificio de la Rambla Nova de Tarragona.

La familia de Julia Lamas asegura conocer incluso el lugar en el que Ramón habría enterrado los cuerpos de las víctimas. Así se lo han comunicado a la juez que instruye la investigación, bajo secreto de sumario desde hace 18 meses.

Los familiares de Julia Lamas habían denunciado que la investigación estaba paralizada. Cuando el caso parecía en un callejón sin salida, y pocos días después de cumplirse el segundo aniversario de la desaparición de Julia y Maurici (el 27 de marzo del 2009), ayer los Mossos registraron el domicilio de Laso, en Els Pallaresos, de donde se llevaron documentación, un pico y dos palas.

Poco antes de la detención, seguida en directo por varios medios de comunicación, tras una filtración, Ramón seguía sirviendo cafés en la terraza del bar donde trabajaba como si nada.

La familia de Julia Lamas espera que la juez levante el secreto de sumario para conocer los detalles de la investigación de un caso que conmocionó ayer Els Pallaresos.


Lobos con piel de cordero

Javier Ricou – LaVanguardia.com

2 de abril de 2011

Son lobos escondidos bajo una piel de cordero. O personajes que parecen sacados de la mente de Hannibal Lecter. «El psicópata es el depredador por excelencia de la especie humana», afirma Concepción Aroca, psicóloga de la Universidad de Valencia. Una especie «devastadora y destructora -añade esta profesora- que raras veces manifiesta signos de arrepentimiento o sentimiento de culpa o remordimiento». Y apuntilla: «El psicópata es un mentiroso patológico, un manipulador nato y un ególatra extremo».

La personalidad de Ramón Laso encajaría con ese perfil. De cara a su entorno y allegados se muestra con la piel de cordero. Las personas que le conocen le definen como una persona buena, afable y extrovertida. Pero si se confirma la peor de las sospechas que ahora mismo se ciernen sobre este vecino de Tarragona, volverá a quedar al descubierto su cara más feroz: la del lobo. Y ese rostro de la muerte sólo lo han visto sus víctimas. Ya ocurrió con la historia de Gilberto Chamba, conocido como el Monstruo de Machala y uno de los asesinos en serie más crueles atrapados en Catalunya. Después de matar a ocho mujeres en Ecuador, cometió su noveno crimen en Lleida, donde asesinó a una universitaria. Chamba era un cordero en su vida diaria -ejercía de simpático taxista o atento vigilante de parking- y un lobo a la hora de violar y asesinar. Todavía hoy sus familiares y conocidos dudan de que sea un monstruo. Joan Vila, el celador de Olot, encaja también en el perfil del psicópata. Delante de los suyos se mostraba tierno y atento con los ancianos a los que cuidaba. Pero al quedarse solo con ellos, presuntamente los asesinaba con cócteles de productos corrosivos y barbitúricos sin mostrar la más mínima piedad. O Rosario Sánchez, conocida como la «asesina de ancianas» de Barcelona. Para sus vecinos era poco menos que una samaritana al estar siempre dispuesta a cuidar a las jubiladas de su barrio. Entraba en sus casas con cara de cordero y una vez dentro se desprendía de esa piel y las asesinaba para robar dinero y joyas.

Concepción Aroca indica que el psicópata cree estar por encima del resto de las personas. «Sólo las utiliza si necesita algo de ellas y cuando no lo encuentra pierde incluso la conciencia de que esas personas existen».

La psicopatía, afirma esta psicóloga, «es el más grave de los trastornos de personalidad y el que más cuesta de admitir porque duele aceptar que un ser humano pueda hacer tanto daño sin padecer ninguna enfermedad mental». El psicópata, al contrario de lo que ocurre con los esquizofrénicos o psicóticos «diferencia el bien del mal, lo real de lo irreal y no tiene alucinaciones ni trastornos psicopatológicos que le alejen de la realidad. Sabe lo que hace y es plenamente consciente de ello», afirma esta profesora.

Vicente Garrido, profesor de Criminología de la Universidad de Valencia y autor, entre otros libros, de La mente criminal, habla de dos tipos de psicópatas: los criminales (que inician su carrera delictiva de jóvenes y abusan de las drogas y el alcohol) y los integrados. Ramón Laso se incluiría en el segundo grupo. «Estos individuos tienen un mejor control de los impulsos, planifican más y cuando al fin deciden delinquir tienen muy claro que vale la pena correr los riesgos con tal de lograr sus propósitos. Puede ser dinero, propiedades, librarse de alguien incómodo, vengarse de un agravio…», afirma Garrido. «Nadie se espera esa violencia -añade el profesor- porque no suelen tener antecedentes, trabajan y muchas veces llevan una vida totalmente normal en familia». Lo que sí comparten el psicópata integrado y el criminal es «la falta de empatía y emociones, un profundo egocentrismo y un acentuado narcisismo», zanja.


La juez envía a prisión a Ramón Laso, ahora por la muerte de su segunda esposa y su cuñado

Esteve Giralt – LaVanguardia.com

2 de abril de 2011

Arrodillado ante la juez, en presencia de la fiscal, de su letrado y del abogado de la familia de los dos desaparecidos, Ramón Laso clamó ayer por su inocencia. «Yo ya pagué por lo qué hice. Soy una buena persona», exclamó antes de escuchar cómo la fiscal pedía a la juez su ingreso en prisión. Durante casi dos horas, Ramón, condenado en 1993 por el asesinato de su primera mujer y su hijo de seis años, negó tener relación alguna con la desaparición de su mujer, Julia Lamas, y de su cuñado, Maurici Font, el 27 de marzo de 2009.

Poco después, con la cabeza alta y apariencia sosegada, salió de la sala de vistas del juzgado de instrucción número 2 de Tarragona esposado, acompañado por la pareja de Mossos d’Esquadra, camino de la prisión de Tarragona. La juez decretó ayer prisión provisional comunicada sin fianza por dos delitos de homicidio para el detenido el miércoles en relación a la desaparición de su mujer y su cuñado, en marzo de 2009. Al escuchar la decisión de la juez, Laso suplicó de nuevo piedad. «Por vuestros hijos», espetó.

Durante casi dos horas, proclamó su inocencia y negó cualquier relación con la desaparición de su mujer y de su cuñado, a preguntas de la juez y la fiscal. La investigación abierta dos años atrás sigue bajo secreto de sumario.

El registro realizado por los Mossos d’Esquadra en casa del imputado el pasado miércoles, en Els Pallaresos (Tarragonès), descubrió que Ramón tenía una importante cantidad de dinero en metálico en su domicilio. La juez tiene suficientes indicios para pensar que el acusado estaba preparando su pronta huida del país, con destino a Paraguay, lugar de origen de su actual pareja, con quien se casó en diciembre de 2010. Ramón hizo el pasado febrero un envío con objetos diversos a Paraguay. El temor por la huida de Laso habría desencadenado, al menos en parte, el registro de la casa, donde se encontró también un pico y una pala, y su posterior detención.

La casa que compartía con Julia estaba en venta y su bar, en Riu Clar (Tarragona), se traspasaba. El móvil económico sigue siendo la principal hipótesis del doble homicidio. A Maurici le habría matado para quitárselo de en medio, pues Ramón se sentía atraído por Mercedes Lamas, esposa de Maurici. A su mujer Julia la habría matado para quedarse con todo lo que compartía la pareja.

Aunque hasta ahora no han sido localizados los cadáveres, más de una decena de pruebas incriminan a Ramón Laso con la desaparición de Julia Lamas y Maurici Font. Laso intentó suplantar la identidad de Maurici para hacer creer que los dos desaparecidos habían huido juntos, de forma voluntaria.

A pesar de que el imputado es una persona capaz de actuar con gran frialdad, tal y como quedó probado cuando intentó simular la muerte de su hijo en accidente de tráfico, cometió varios errores que le han acabado por incriminar. Parte de la información clave se ha logrado a través del seguimiento realizado por los Mossos a través de las llamadas efectuadas por Laso desde su teléfono móvil y también utilizando el de Maurici.

Los investigadores piensan que el acusado se empleó a fondo para hacer desaparecer los cadáveres de las víctimas sin dejar ninguna prueba inculpatoria. Primero le habría quitado la vida a Maurici y después se habría empleado a fondo con Julia, que habría opuesto más resistencia. «Hay suficientes indicios para condenarlo», sostiene Pere Sutil, abogado de la familia de los desaparecidos, que sigue reclamando un rastreo exhaustivo de una finca propiedad de Laso, en las afueras de Tarragona, donde creen que podría haber enterrado los cuerpos.

El conocido como el doble parricida de Amposta (Montsià) se mostró ayer tranquilo, antes y después de declarar. Quienes trataron a Ramón le describen como una persona paciente y afable, muy lista. «Podía llegar a ser encantador», destaca Mercedes Lamas, hermana de Julia y esposa de Maurici. Las dos parejas, Ramón y su segunda mujer Julia, y Mercedes y Maurici, enfermo de diabetes, salían a menudo juntos e incluso habían realizado algún viaje. Las dos parejas tienen sus casas en la misma urbanización (Jardí Imperi), en Els Pallaresos. «Te hacías un hartón de reír a su lado», añade Mercedes.

Eduardo, hermano de Julia, desaparecida, también había tratado a Ramón. «Nos engañó a todos», comenta. La cara más oscura del acusado muestra a una persona machista que maltrataba psicológicamente a Julia, ninguneándola constantemente. El acusado puede ser muy agresivo cuando se le llevaba la contraria, explican los familiares.

El doble parricida, a quien califican como a un «encantador de serpientes», fue también capaz de seducir a los funcionarios de la prisión de Tarragona, trabajando como jefe de cocina para lograr agilizar su salida de la prisión, en libertad condicional, gracias a su buena conducta. Laso fue trasladado ayer a primera hora de la tarde a la prisión de Tarragona, donde cumplió sólo seis de los 57 años de su condena.

Las matemáticas de la pena de cárcel

Ramón Laso estuvo preso desde 1990 hasta el año 2001, según las cuentas de la Conselleria de Justícia. Con once años de cárcel -aquí se cuenta el tiempo que estuvo en prisión preventiva a la espera de juicio-, este hombre saldó una condena de 57 años. Y eso fue posible gracias a las redenciones y beneficios penitenciarios del Código Penal anterior a la reforma de 1995. Ese texto contemplaba redenciones ordinarias y extraordinarias, tal y como recuerda Josep Paul, jefe del servicio de clasificación de régimen penitenciario de Justícia. Para beneficiarse de las primeras bastaba con llevar una vida ordenada dentro del penal (hacer la cama, levantarse a la hora, tener ordenada y limpia la celda…) y al recluso se le restaba un día de pena por cada dos días pasados en prisión.

Las redenciones extraordinarias, de las que Laso también se benefició, se reservaban para los asistentes a cursos, talleres, destinos de confianza o programas de ocupación. En este caso al preso se le restaban de su condena 45 días por cada tres meses de cárcel. Ese era el reglamento y con una simple operación de matemáticas se emitían las órdenes de libertad. Esa medida se dictaba cuando el interno había cumplido -sumando los días de cárcel con los descontados- las tres cuartas partes de la condena.

Desde el año 1995, indica Josep Paul, «ya no hay redenciones ni ordinarias, ni extraordinarias». Y eso se ha traducido en una rebaja del período máximo de estancia en prisión. Antes eran 30 años y ahora son 20. Aunque los jueces tienen potestad para ampliar esos plazos en casos extremos. Sí que se mantiene la medida de libertad condicional cuando se ha cumplido el 75% de la condena y los permisos, que pueden otorgarse una vez cumplidas cuatro cuartas partes de la condena. O lo que es lo mismo, con una pena de veinte años se podría disfrutar ya de un permiso a los cinco años.

Josep Paul asegura que ahora cuesta más cumplir las condenas -aunque recalca que los permisos no son beneficios, sino parte del programa de tratamiento- y destaca que el juez tiene potestad para retrasar las libertades condicionales, al aplicar esos beneficios al total de la pena, en vez de a los 20 años.


Los Mossos buscan en un huerto los cuerpos de la mujer y el cuñado del asesino de Els Pallaresos

Agencia EFE – LaVanguardia.com

9 de mayo de 2011

Los Mossos buscan hoy en un huerto de Ramón Laso, detenido en Els Pallaresos en marzo pasado, los cuerpos de su exmujer, Julia Lamas, y de su excuñado, Maurici Font, desaparecidos en octubre del 2009, tras obtener la autorización de un Juzgado de Tarragona, a petición del abogado de la acusación.

Desde las diez de la mañana, la unidad canina, la policía científica, la unidad de desaparecidos y un técnico especializado en el uso de un georradar rastrean en una zona de 400 metros cuadrados situada en el polígono de Riuclar, unos terrenos expropiados para construir la autovía A-27, ha explicado el inspector Jordi Domènech, de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos.

Pese a que el Juzgado de Instrucción número 2 de Tarragona mantiene el secreto de sumario, Domènech ha confirmado que tienen la certeza de que este huerto, de unos 400 m2, situado en una finca de unos 6.000 m2, es la zona «donde se produjo el homicidio».

El Juzgado de Instrucción número 2 de Tarragona decretó el pasado 1 de abril prisión por dos delitos de homicidio para Ramón Laso, el hombre detenido días antes relacionado con la desaparición de su antigua pareja y su cuñado en 2009, y que ya había sido condenado en los años 90 por matar a su anterior mujer y a su hijo menor.

Laso había sido condenado en 1993 a 57 años de prisión por el asesinato de su primera mujer, Dolores Camacho, y de su hijo Daniel, de 6 años, crímenes cometidos en junio de 1988 y julio de 1989, respectivamente, aunque salió en libertad condicional por buena conducta en 1999.

Jordi Domènech ha explicado que siguen «muchas líneas de investigación» y que el huerto donde hoy buscan es «la zona donde pensamos que se produjo el homicidio». «Que estén enterrados o no, ya es otra cosa, porque puede ser que los hayan trasladado o que no estuvieran aquí desde el principio», ha añadido el inspector. Para Domènech, hay «indicios incriminatorios, así lo han visto la juez y el fiscal», aunque se trata de «una investigación muy compleja», ya que al no haber aparecido los cuerpos «es mucho más complicado poder hacer pruebas».

Por ello, unos 30 agentes de diversas divisiones de los Mossos buscan hoy los cuerpos -podrían seguir mañana, según Domènech-, una operación que ya se llevó a cabo en noviembre del 2009 pero en una zona «más limitada» y con una técnica «menos sofisticada».

Se trata, según el inspector de la DIC, de «descartar» que puedan estar allí los cuerpos, habida cuenta de que en breve se construirá la autovía, y pese a que será «difícil» encontrar los cadáveres, para lo cual cuentan con una retroexcavadora cedida por el Ministerio de Fomento y con dos perros de la unidad canina, que «huelen los gases que desprenden los cuerpos en descomposición».

Siguiendo la investigación se encontraban Mercedes y Eduardo Lamas, hermanos de la desaparecida Julia, cuyo abogado, Pere Sutil, solicitó el pasado 11 de abril que se practicase esta prueba, a la que ahora ha accedido el juzgado. Mercedes ha mostrado su esperanza de que «los cuerpos salgan» y se ha mostrado convencida de que «están aquí porque es el sitio que él (Ramón Laso) conocía mejor».

La Audiencia de Tarragona denegó la semana pasada una petición del abogado defensor de Laso para que su cliente saliera en libertad.


Trasladan de cárcel al homicida de Els Pallaresos por temor a una agresión de otros presos

Héctor Marín – Elmundo.es

11 de mayo de 2011

Ramón Laso, principal sospechoso de la desaparición el 27 de marzo de 2009 de su compañera sentimental y de su cuñado, ha sido trasladado de la prisión de Tarragona a la de Brians, en Barcelona, en prevención de posibles agresiones de otros presos. Algunos de ellos son viejos conocidos de su anterior etapa en el penal tarraconense, en los años 90, cuando fue condenado a 57 años de cárcel -una buena conducta los dejó en seis- por los asesinatos de su primera mujer y de su hijo de seis años en Amposta (Tarragona).

Ramón Laso, jienense de 58 años que se perfila como asesino en serie, «corría un grave peligro en la cárcel de Tarragona, donde le habían agredido y querían matarlo», han asegurado a El Mundo fuentes próximas a la investigación.

A cambio de ser trasladado a una prisión donde su vida no corre un alto riesgo, Laso, persuasivo, con gran una capacidad para las explicaciones, debía proporcionar a los investigadores una pista para avanzar en un caso misterioso, aún bajo secreto de sumario y que podría ser trasladado a un juzgado de violencia doméstica.

Pero no lo hizo. El detenido, ex trabajador de una funeraria y de ambulancias, sigue sin reconocer su participación en los hechos, según han explicado las mismas fuentes. Para los investigadores está claro que mató a su compañera y a su cuñado en su huerto, pero no que estén allí enterrados. Allí los buscan desde el lunes.

El abogado de la defensa, Pedro Sutil, pidió hace exactamente un mes la práctica de una prueba a la que ahora sí ha accedido el Juzgado de Instrucción número 2 de Tarragona. «Han pasado dos años, es tarde para encontrarlos, pero ojalá haya suerte», refiere Sutil.

Las pesquisas están encaminadas a demostrar que los cadáveres de la ex compañera sentimental de Laso, Julia Lamas (60 años, portera de edificio), y su cuñado, Maurici Font (celador jubilado, 63 años), están en una huerta de 400 metros, donde los Mossos d’Esquadra seguían este martes rastreando la pista sin resultados.

El solar, antigua propiedad de Laso, situado junto a un gran nudo viario, en el arrabal tarraconense de Riuclar, fue expropiado hace unos meses por el Ministerio de Fomento, que proyecta una autovía. Una retroexcavadora busca restos humanos como en un capítulo de CSI. No hay tiempo que perder: las obras de la A-27 empezarán en unos meses. Buzos rastrearon también un pozo ubicado en la finca, sin resultados.

El tiempo juega en contra de los familiares de los dos desaparecidos, y a favor de Laso, quien, tras ser detenido el pasado 31 de marzo en su casa, en la urbanización Jardins de l’Imperi, en Els Pallaresos, no pegó ni un solo cartel para denunciar la desaparición, sino que pregonó que Lamas y Font le habían anunciado que se marchaban juntos sin intención de volver. Llegó a usurpar la identidad de Font y de Lamas.

Para completar su intoxicación, aseguró que él y Mercedes Lamas (esposa de Maurici, hermana de Julia) habían tenido una aventura. «Completamente falso», niega Mercedes, quien también rechaza que la muerte de su marido y su hermana se convierta en «un espectáculo morboso televisado». Laso se casó con una mujer sudamericana en diciembre.


Finaliza sin éxito la búsqueda de los dos cadáveres en el solar de Els Pallaresos

Europa Press – Elmundo.es

11 de mayo de 2011

Los Mossos d’Esquadra han acabado por esta semana el rastreo del solar propiedad de Ramón Laso en Els Pallaresos, detenido por presuntamente hacer desaparecer a su mujer y el cuñado de ésta en marzo de 2009, sin que de momento hayan dado con pistas de los cadáveres.

Según ha informado este miércoles la policía catalana, no descartan volver a examinar el terreno una vez hayan procesado todos los datos que ha tomado el georadar, que sí podrían arrojar luz en el caso de las desapariciones.

Este miércoles los Mossos han vuelto al solar para hacer unas catas, y por el momento dan por acabado el rastreo, que ha analizado en total unos 600 metros cuadrados, la zona donde Laso tenía el huerto.

Además, este martes la unidad subacuática de la policía catalana entró en un pozo que hay en la parcela, aunque por el momento nada ha dado resultado.

El rastreo empezó este lunes a primera hora de la mañana y se prolongó durante todo el día.

El inspector de los Mossos d’Esquadra Jordi Domènech explicó este lunes desde el lugar que preveía estar un par de días recabando datos con técnicas geológicas, y con apoyo de la unidad canina de perros adiestrados, y así detectar si existen cuerpos en descomposición en el terreno.

Los Mossos barajan la hipótesis de que en el lugar se produjo el homicidio, aunque desconocen si se encuentran los cuerpos.

En los años 90, Laso ya fue condenado a 57 años de prisión por el asesinato de su mujer de entonces, a la que estranguló, y de su hijo de seis años, pero llevaba diez años en libertad tras obtener beneficios penitenciarios por buen comportamiento.

El hombre es sospechoso de la desaparición de su última mujer, Julia L., y su cuñado Mauricio F., de los que se perdió la pista en extrañas circunstancias.

La última información que se tuvo de ellos la dio el ahora detenido, que informó a la policía de que los vio a la una del mediodía cuando ambos salían de sus respectivos trabajos y que le dijeron que querían irse juntos.


Concluye sin éxito la búsqueda de las víctimas del homicida de Pallaresos

Agencia EFE – LaVanguardia.com

30 de mayo de 2011

La nueva búsqueda en el huerto de Ramón Laso, en el polígono de Riuclar de Tarragona, de los cuerpos de su ex mujer y su ex cuñado, Julia Lamas y Maurici Font, respectivamente, ha finalizado hoy sin éxito. Ramon Laso fue detenido a finales de marzo en la localidad de Els Pallaresos (Tarragona) como presunto autor del homicidio de su ex mujer y su ex cuñado, desaparecidos en octubre de 2009. El pasado 11 de mayo, la policía ya buscó, sin éxito, los cuerpos de los dos desaparecidos en el huerto de Ramón Laso.

Hoy, tres agentes de los Mossos d’Esquadra han buscado de nuevo, con la ayuda de una retroexcavadora, desde las 11.30 horas y hasta la una del mediodía, los cadáveres de Julia Lamas y Maurici Font en el huerto de 400 metros cuadrados propiedad del sospechoso. Concretamente, han excavado cuatro agujeros en los puntos en los que, semanas atrás, un georradar detectó que se habían producido movimientos de tierra, han informado a Efe fuentes policiales. Pese a esta nueva actuación policial, no se han podido localizar los cadáveres de los desaparecidos.

Los agentes han comprobado que la tierra había sido removida, pero no para ocultar los cuerpos de Julia Lamas y Maurici Font, han apuntado estas fuentes. La búsqueda en el huerto de Ramón Laso se da, en principio, por concluida, aunque no se descarta ampliar el radio de acción a la finca de 6.000 metros cuadrados que rodea los terrenos del detenido.

El juzgado de instrucción número 2 de Tarragona, que instruye este caso, decretó el pasado 1 de abril prisión provisional por dos presuntos delitos de homicidio para Ramón Laso. Laso, que había sido detenido esa semana en Els Pallaresos por la desaparición de su antigua pareja y su cuñado en 2009, ya había sido condenado en los años 90 por matar a su anterior mujer y a su hijo menor.

El principal investigado por este caso había sido condenado en 1993 a 57 años de prisión por el asesinato de su primera mujer, Dolores Camacho, y de su hijo Daniel, de 6 años, crímenes cometidos en junio de 1988 y julio de 1989, respectivamente, aunque salió en libertad condicional por buena conducta en 1999.


Sangre en las herramientas del presunto homicida de Els Pallaresos

Mercè Pérez – Elpais.com

29 de septiembre de 2011

Ramón Laso, el presunto homicida de Els Pallaresos (Tarragonès), está en prisión desde el 1 de abril por la desaparición de dos personas: su compañera sentimental, Julia Lamas, portera de un céntrico edificio de la Rambla de Tarragona, y el cuñado de esta, Maurici Font, celador del hospital Joan XXIII. Desde el 27 de marzo de 2009 no hay rastro de ambos y la policía, que detuvo a Laso cuando ya habían transcurrido dos años de las desapariciones, tampoco ha localizado los cuerpos. Laso afirma que es inocente y sostiene que Julia y Maurici se fugaron porque se habían enamorado. Sin embargo, hay algo que no cuadra en su coartada y la policía ha hallado restos de sangre en dos herramientas incautadas a Laso.

En 1993, Laso fue declarado culpable de dos muertes. Simuló el suicidio de su primera mujer dejando su cadáver en la vía del tren y provocó un accidente de coche en el que murió su hijo, para cobrar el dinero del seguro. Fue condenado a 57 años de prisión, aunque se benefició de varias rebajas de condena y en 1999 ya estaba en libertad condicional.

Para este nuevo caso aún no hay fecha de juicio, pero ayer Mercedes Lamas, hermana y esposa, respectivamente, de los dos desaparecidos, y Daniel Herías, hijo de Julia, declararon en el Juzgado número 2 de Tarragona. «Ramón vino a verme al mediodía al hospital, sudoroso, sin gafas, y me dijo que cogiera las llaves de su coche porque mi marido ya no iba a volver nunca más», cuenta Lamas, que es enfermera. La policía ha buscado varias veces, sin éxito, los cuerpos con un georradar en un huerto del parricida en el polígono de Riu Clar y el sumario del caso recoge que Laso hizo construir un zulo en el bar que regentaba. Además, los agentes cotejan decenas de indicios que lo sitúan en el epicentro del supuesto nuevo doble crimen. En el último informe se detalla que los agentes han hallado restos de hemoglobina, proteína de la sangre que le da su color rojo, en una pata de cabra (herramienta que sirve para sacar clavos y hacer palanca) y en un azadón que Laso tenía en su casa, de los que la policía se incautó el día de su detención, el 30 de marzo. «Pero no se ha podido identificar el origen de la sangre porque la cadena de ADN está totalmente rota por el paso del tiempo», dice Pere Sutil, abogado de la acusación.

No es la única novedad con la que trabajan los agentes, porque en el chalet de Laso se encontraron más objetos de Julia, como sus gafas y una fotocopia en color de su DNI. También un móvil con una tarjeta de prepago que el presunto homicida guardaba en su mesita de noche. Supuestamente es el mismo teléfono móvil con el que llamó al Diari de Tarragona desde Morella (Castellón), donde vive Herías. En la conversación con el periódico, Laso se hizo pasar por su cuñado y dijo que los dejaran de buscar porque se habían fugado por voluntad propia. «Vino a verme, pero no le quise recibir», explica el hijo de Julia.

Están pendientes de declarar ante el juez una quiosquera, que vio por última vez a Laso junto a la portera de la Rambla la mañana en que se le perdió la pista, y dos funcionarios de prisiones; uno acogió al doble parricida en su casa cuando salió de la cárcel por primera vez, y otro lo acompañó al huerto después de las desapariciones para buscar unas gafas que había perdido.

Los familiares de los desaparecidos viven angustiados y se preguntan por qué la policía tardó tanto en actuar. En el sumario del caso, de más de 4.000 folios, se explica que meses después de las desapariciones la policía instaló un balizador en el coche de Laso para tenerlo localizado. «Un día vieron que de la una a las tres de la madrugada había estado en el huerto y después, durante la misma noche, detectaron su coche detrás del cementerio de Amposta», asegura Mercedes Lamas. Allí están enterrados el hijo de Laso y su primera mujer. Pero no solo eso: durante un tiempo, el presunto homicida trabajó de sepulturero en esa localidad.

«Siempre buscaba tener contacto con cuerpos, también trabajó de conductor de ambulancias, y antes de que lo detuvieran, aprobó un examen para ser celador de hospital; además, Laso, añade Sutil, también es un “depredador sexual”».

En el sumario se relata que una vecina de Els Pallaresos lo denunció por intento de homicidio en agosto de 2010, cuando aún nadie conocía su pasado criminal. En la página 1.260 del sumario, la mujer detalla que acababa de separarse y que, como Laso y ella tenían perros, el detenido se ofreció para pasearlos. «Dejaba siempre la puerta abierta para que él los pudiese recoger», contó a la policía la mujer. Al parecer, Laso, que ya tenía otra pareja, le propuso mantener una relación y ella se negó. Un día lo vio salir del garaje de su casa y el presunto homicida se dio cuenta de que la vecina lo vigilaba desde una ventana de la cocina. Cuando la mujer bajó al sótano se encontró un pájaro muerto colgado del cuello en el palo de su escoba «con una cinta negra y otra rosa». A la mañana siguiente la mujer tuvo un percance con su coche y cuando lo llevó al mecánico, según se expone en el sumario, este le dijo que alguien había manipulado los frenos.


Los crímenes casi perfectos de Ramón Laso

Mayka Paniagua – Cuartopoder.es

20 de agosto de 2013

Asesinó a su mujer y a su hijo, de seis años. Por el parricidio cumplió siete de los 57 años a los que fue condenado. Diez años después, lo detuvieron por la desaparición de Maurici y Julia, cuyos cuerpos aún no se han encontrado. Ramón Laso perfeccionó cada asesinato. Frío, meticuloso, no daba un paso sin saber a dónde se dirigía. Encantador, envolvente, no perdía de vista cada detalle que le rodeaba. Un psicópata de libro que no dudó en definirse ante el juez como «una buena persona» y del que dicen los que siguieron sus pasos que sólo actuaba por dinero. El Fiscal pide ahora para el llamado «asesino de los viernes» 30 años por un doble homicidio.

Atento, educado, buen conversador… repartía caramelos entre los niños del barrio. Ni su familia ni sus vecinos ni la Policía sospecharon de Ramón Laso cuando en 1988 su primera esposa murió decapitada en la vía por un tren de mercancías. Dolores Camacho tenía 25 años. Su muerte se archivó como un suicidio. Sólo su suegro desconfiaba de él y entornaba los ojos cuando lo veía. Ella había descubierto que le era infiel e iba a pedir el divorcio. Él la frenó matándola. Meses después, el hijo de ambos, de seis años, falleció carbonizado en un accidente de tráfico. Ramón le había ido a buscar al colegio. No solía hacerlo y al abuelo le extrañó. Después, Ramón contó que un camión, que los agentes nunca lograron localizar, les empujó por un barranco de 25 metros. El coche ardió y no pudo salvar a su hijo. Ramón cobró el seguro de vida, unos 3 millones de entonces, con los que montó un videoclub. Y el abuelo contrató a un detective privado, Jordi Colomar, que descubrió a un asesino donde todos veían a un marido y padre entregado.

Los investigadores demostraron que el coche en el que se mató el hijo de Ramón tenía metida la primera marcha cuando se suponía que circulaba en carretera. Ramón aprovechó que el niño dormía para bajarse del coche, meter primera, y tirarlo por un barranco. Colomar remontó al suicidio de Loli. Se dio cuenta que Dolores no tenía motivos para querer morir y empezó a tirar del hilo. El día de su muerte había llovido. Sin embargo, las zapatillas que llevaba puestas cuando la localizaron sin vida en la vía estaban limpias. Entonces, Colomar supo que la habían asesinado y después la habían trasladado allí para simular un suicidio. El corte de su cuello era limpio, impropio de una muerte de ese tipo. En estos casos, los suicidas levantan la cabeza cuando ven llegar el tren y el choque les provoca unas heridas muy características en el cuello. Ella no las tenía. Demasiados indicios en su contra. La Policía le interrogó y Ramón confesó.

El doble parricida fue condenado a 57 años de cárcel. Supo desenvolverse en la cárcel y se acogió a los beneficios penitenciarios que recogía el antiguo código penal redimiendo su pena en siete años. Cuando se quitó los grilletes, reanudó su vida como si nada hubiera ocurrido. Enamoró a Julia Lamas e iniciaron una vida en común. El 27 de marzo de 2009 ella desapareció junto a su cuñado Maurici Font. Ramón fue el último en verlos y dijo que se habían escapado juntos. Tardaron tres años en detenerle. Nunca denunció la desaparición de su ex mujer. Vivía como si nada hubiera ocurrido en casa de Julia, regentaba un bar y se había vuelto a casar. Laso nunca contó ni a Julia ni a sus cuñados Mercedes y Maurici que había sido condenado por doble asesinato. Solo les dijo que su primera mujer y su hijo habían muerto en accidente y que él había estado en prisión sin explicar por qué. Mercedes estaba segura de que su marido no se había fugado y contrató a Jorge Colomar, el mismo que destapó el doble crimen de Laso en 1990 cuando, un día después de la desaparición, una vecina, funcionaria de prisiones, le contó que Ramón había cumplido condena por doble parricidio. No podía dar crédito.

Aún no han encontrado sus cuerpos, pero el Fiscal, en su escrito de calificación, ha considerado que Ramón los mató porque «dificultaban o impedían» su relación con Mercedes a la que él pretendía desde hacía tiempo. Ella no le hacía caso. De hecho, le dijo que aquella relación sería imposible «mientras estuviera manteniendo una relación de pareja con su hermana y ella permaneciese casada con su marido». Y pareció tomárselo al pie de la letra. El ministerio público precisa, además, que urdido el plan, el acusado, «con conciencia y voluntad de causarles la muerte», decidió llevarlo a cabo el 27 de marzo de 2009. Quedó con Maurici para llevarle al huerto que tenía cerca del polígono Riucla de Tarragona. Maurici, que llevaba cinco años sin trabajar como consecuencia de una fuerte depresión, acompañó a Mercedes a su trabajo en el Hospital Joan XXIII y le dijo que la recogería a las tres. Pero no se presentó. En su lugar, lo hizo Ramón. Le dijo que no esperara a su marido porque se había fugado con Julia. Mercedes dijo entonces a la Policía que «estaba rojo, sin gafas, sin articular palabra, sin parar de beber agua» y le contó que el par de «sinvergüenzas» se habían fugado en el coche de la trabajadora sanitaria. Fue ella quien le obligó a acompañarla a la comisaría para denunciar la desaparición. Lo único en lo que parecía pensar Ramón es en cambiar el nombre de la furgoneta.

De nuevo, los indicios lo señalaban. Varios testigos le situaron en varias escenas del caso. La dependienta de una tienda le vio recoger a Julia sobre la una de la tarde en su furgoneta blanca. Él se encargó de explicar a la gente que debían irse por un problema familiar. El ministerio público cree que ambos se marcharon «a un lugar determinado por el acusado y no conocido». Los agentes localizaron el vehículo en la Plaça de la Pedrera, junto a la estación de tren. Estaba con las puertas y una ventana abierta. En el salpicadero alguien había descuidado el permiso de conducir y dos tarjetas de crédito de la desaparecida.

Ramón no sólo supuestamente los mató sino que procedió a cubrir sus actos para «dar la apariencia de que Julia y Maurici estaban con vida», relata el fiscal. Fabricó pruebas de vida. En este sentido, los Mossos creen que fue él quien llamó semanas después al periódico Diari de Tarragona simulando ser Maurici. Al periodista le explicó que se había fugado con Julia, que se encontraban bien y que les dejasen en paz. Desde el 27 de marzo de 2009 ninguno ha contactado con ningún familiar. Tampoco han realizado operación con sus cuentas ni han abierto nuevas a su nombre. Maurici tampoco ha cobrado la prestación por minusvalía de la Seguridad Social ni se llevó su medicación para la diabetes.

Le pusieron una baliza en el coche para seguirle e interceptaron sus llamadas. Seguían sus movimientos. Los investigadores creen que primero le habría quitado la vida a Maurici y después se habría empleado a fondo con Julia, que habría opuesto más resistencia. Sin embargo, no lograron hallar sus cuerpos a pesar de que los han buscado sin éxito con un georradar en un huerto del parricida en el polígono de Riu Clar y otros escenarios. La detención se precipitó cuando comprobaron que se iba a fugar a Paraguay, lugar de origen de su nueva mujer, Margarita, con quien se había casado en 2010. De hecho, Ramón había realizado un envío con objetos diversos a Paraguay, había puesto en venta la casa que había compartido con Julia y un cartel de traspaso en su bar. Los agentes precipitaron la detención. Pidieron una orden de entrada y registro en su domicilio. Allí hallaron una importante cantidad de dinero en metálico. También encontraron un pico y una pala con restos de sangre, aunque no lograron identificar el origen porque la cadena de ADN estaba rota por el paso del tiempo. Allí estaban las gafas de Julia y una fotocopia en color de su DNI, un móvil con una tarjeta de prepago en su mesita de noche con el que llamó al Diari de Tarragona desde Morella en Castellón.

Ramón era un perfeccionista. Con el paso de los años, adquirió los conocimientos que necesitaba para encubrir sus crímenes. Trabajó de sepulturero, también de conductor de ambulancias, y antes de que lo detuvieran, aprobó un examen para ser celador de hospital. Buscaba profesiones relacionadas con los cuerpos, según el abogado de Mercedes. Él lo considera un «depredador sexual». En el sumario consta otro intento de homicidio contra una vecina en agosto de 2010, cuando nadie conocía su pasado criminal. La mujer acababa de separarse y Ramón se ofreció para pasear sus perros. «Dejaba siempre la puerta abierta para que él los pudiese recoger», contó a la policía. Él le propuso mantener una relación y ella se negó. Un día lo vio salir del garaje de su casa. Cuando la mujer bajó al sótano se encontró un pájaro muerto colgado del cuello en el palo de su escoba con una cinta negra y otra rosa. A la mañana siguiente tuvo un percance con su coche y cuando lo llevó al mecánico le dijeron que alguien había manipulado los frenos.

Lo primero que había hecho tras casarse con Margarita fue suscribir un seguro de vida que cobraría en caso de fallecimiento. Los Mossos llegaron antes. Después de dos años de investigación, Ramón Laso fue detenido el 30 de marzo de 2011. Arrodillado ante la juez se declaró inocente. «Ya pagué por lo qué hice. Soy una buena persona», exclamó. La juez decretó su prisión provisional sin fianza por dos delitos de homicidio. Al escuchar la decisión, suplicó piedad. «Por vuestros hijos», espetó. Ahora, el fiscal pide para él treinta años de prisión por los mismos delitos. La acusación particular, representada por las familias de las víctimas Julia y Maurici solicita 13 años más al considerar que fueron dos delitos de asesinato y un delito de usurpación de estado civil, con el agravante de parentesco y reincidencia. Un jurado popular será el que decida.


Juzgan a un hombre acusado de matar a su mujer y a su cuñado

Mercè Pérez Pons – Elpais.com

28 de septiembre de 2014

Un parricida convicto, Ramón Laso, de 59 años, será juzgado a partir de hoy en la Audiencia de Tarragona acusado de matar a su segunda mujer, Julia Lamas, portera de un céntrico edificio de la Rambla de la ciudad, y su cuñado, Maurici Font, celador del hospital Joan XXIII. Los cadáveres de ambos se encuentran desaparecidos desde el 27 de marzo de 2009, a pesar de que los Mossos d’Esquadra llegaron a buscarlos con un georadar en el huerto del presunto homicida en Riu Clar (Tarragonès).

Laso ya estuvo en prisión por otro doble crimen: en 1993 fue declarado culpable por simular el suicidio de su primera mujer dejando su cuerpo en la vía del tren y después provocó un accidente de coche en el que murió su hijo, para cobrar el dinero del seguro. Fue condenado a 57 años de prisión, aunque se benefició de varias rebajas de condena y en 1999 ya se encontraba en libertad condicional. Cuando salió de la cárcel el hombre, originario de Jaén, rehízo su vida con aparente normalidad. Tanto es así que en 2009 Laso convivía con su segunda pareja, Julia, desde hacía al menos tres años en un chalet en Els Pallaresos, una pequeña localidad de la zona.

En otra casa de la misma calle vivían la hermana de Julia, Mercedes Lamas, y su marido, Maurici Font. Laso ocultó su secreto y nunca les confesó su pasado criminal. De hecho, su entonces familia política se enteró de que había sido condenado por doble asesinato tras las siguientes dos muertes que presuntamente perpetró. En esta ocasión la Fiscalía sostiene que el acusado inició en paralelo una aventura «que pudo durar dos o tres años» con su cuñada, Mercedes, y que este supuesto romance sería el que le habría empujado a matar a su mujer y a su cuñado.

«Para poder continuar la relación sentimental que le unía a Mercedes» el parricida «decidió acabar con la vida de Julia y Maurici, ocultar sus cuerpos y simular que se habían ido juntos, al considerar que ambos dificultaban o impedían» la relación, dice la Fiscalía. Laso presuntamente urdió un plan, que ejecutó el 27 de marzo de 2009. Eran las ocho de la mañana cuando Maurici dejó a su mujer en el Hospital Joan XXIII, donde es enfermera. Cuando se despidió, le dijo que «iba a ir a trabajar al huerto» de Laso. Maurici llevaba cinco años sin acudir a su empleo debido a una «fuerte depresión».

Solo unas horas más tarde, sobre las 13.00, Laso se encaminó hacia la Rambla de Tarragona y fue a esperar a Julia a la salida de su trabajo con una furgoneta de la fallecida. Una quiosquera les vio. A continuación, el presunto homicida habría conducido a su segunda mujer a un lugar indeterminado y la habría matado, según la Fiscalía. Laso «en un lugar y momento solo conocidos por él les causó la muerte a ambos y ocultó sus cuerpos con el propósito de imposibilitar su localización y procurar su inmunidad», concluye la Fiscalía.

Las primeras alarmas estallaron ese día, a las 15.30, cuando el parricida convicto acudió al hospital y contactó con Mercedes. «Ramón vino a verme al mediodía al hospital, sudoroso, sin gafas, y me dijo que cogiera las llaves de su coche porque mi marido ya no iba a volver nunca más», contó Mercedes, a quien sorprendió la frialdad con la que actuaba su cuñado ante la hipotética fuga de sus respectivas parejas. Esa tarde, Laso acudió a la finca en la que trabajaba la desaparecida. Dijo que Julia no podía realizar su turno en la portería «por un problema familiar» y en su lugar se quedó él realizando las tareas, detalla la Fiscalía.

Dos días después, una vecina, funcionaria de prisiones, explicó a Mercedes el pasado criminal de Laso. Nunca nadie más tuvo noticias de Julia ni de Maurici. Esa misma tarde la Guardia Urbana de Tarragona localizó un vehículo de la primera junto a la estación de tren con las puertas abiertas y dos tarjetas de crédito en su interior. Laso se dedicó a partir de entonces, según la Fiscalía, a simular que ambos seguían vivos. Así, supuestamente llamó al Diari de Tarragona desde Morella (Castellón), se hizo pasar por su cuñado y dijo que los dejaran de buscar porque se habían fugado por voluntad propia. Laso fue detenido dos años más tarde, en marzo del 2011. Vivía en la casa de Julia junto a su tercera mujer, con quien regentaba el bar La Parada, en Riu Clar, y en este local tenía una especie de zulo. Según diversas fuentes, en aquella época tenía pensado trasladarse a Paraguay, país originario de su nueva esposa, a quien le habría hecho un seguro de vida.

El abogado de Mercedes, Pere Sutil, quien lo define como un «psicópata de manual» había presentado ya requerimientos para que lo arrestaran cuando se materializó el golpe policial. Los Mossos hallaron en su casa dinero en efectivo y un pico y una pala con restos de sangre, pero no pudieron identificar el ADN, explicó Sutil, como tampoco han podido encontrar los restos de los desaparecidos. Cuando la juez lo envió a prisión provisional, Laso se arrodilló y exclamó ante las partes durante la vista: «¡Por vuestros hijos!». Cinco años más tarde, será juzgado por un tribunal popular. La Fiscalía pide una pena de cárcel de 30 años por los dos delitos de homicidio. La acusación solicita elevar la condena al considerar las muertes asesinatos.


La hermana y esposa de las víctimas del doble crimen de Pallaresos nunca creyó que huyeran juntos

Agencia EFE – LaVanguardia.com

29 de septiembre de 2014

Mercedes Lamas, hermana de Julia Lamas y esposa de Maurici Font, asesinados por Ramon Laso para mantener una relación con ella, ha explicado hoy en el primer día del juicio que se celebra contra este último en la Audiencia de Tarragona que el acusado le dijo que habían huido juntos, pero que ella nunca le creyó.

La Sección Segunda de la Audiencia juzga a partir de hoy, con jurado popular, al presunto autor del doble crimen de Els Pallaresos, Ramón Laso, que convivía con Julia Lamas.

Ramon Laso es juzgado con el agravante de reincidencia, por haber matado a su mujer y a su hijo a principios de los 90, si bien solo cumplió 7 de los 53 años de condena.

A petición del abogado de oficio, Leandro Riquelme, se ha invertido el orden de prueba por lo que en vez de declarar Laso el primero, lo hará una vez hayan intervenido los alrededor de 70 testigos y expuestas las pruebas periciales a fin de garantizar mejor su defensa.

Según el relato del fiscal, Laso mató a Julia Lamas y a Maurici Font el 27 de marzo del 2009, ocultó sus cuerpos -que siguen sin aparecer- y fingió que los dos habían huido juntos para poder mantener una relación con Mercedes.

Mercedes Lamas ha sido la primera en testificar y a lo largo de dos horas y media ha relatado que Maurici cobraba una pensión porque desde el 2006 sufría diabetes y una depresión, y «dependía mucho» de ella porque «había ganado mucho peso» y «se lo hacía todo encima».

Laso vivía con Julia Lamas, dos calles más abajo de Mercedes y Maurici, en la urbanización Jardins del Imperi de Els Pallaresos y, según ha relatado Mercedes Lamas, el acusado empezó a decirle que vivir con su hermana «era un calvario» y que su marido era «un bulto con ojos» que no le serviría «para nada».

«Me dijo -ha proseguido- que si no les abandonaría y me iría con él pero le dije que no porque quería muchísimo a mi marido» y Laso «quizás se obsesionó» con ella.

Finalmente, mantuvo «unas cinco relaciones sexuales» con Laso en «siete años», aunque lo negó en sus primeras declaraciones porque le «daba vergüenza» y se «sentía mal».

El 27 de marzo de 2009, Maurici llevó al trabajo a su mujer como cada día, a las ocho de la mañana, y le dijo se iba con Ramón al huerto y que a las tres la recogería, aunque, según ha declarado la testigo, Laso había pedido a Maurici que les dijera nada, pero él se lo dijo.

El marido fue con «ropa vieja, sin reloj ni anillo» pero «con la cartera con la documentación» y, al salir del trabajo, en vez de él estaba Laso «sudoroso, todo rojo, no articulaba palabra, parecía que viniera de una maratón; no llevaba gafas y tenía un rasguño en la nariz».

Laso le relató a la testigo que a la una fue a buscar a su hermana, que trabajaba de portera en la céntrica Rambla Nova.

Ha relatado que el acusado le dijo que «la encontró con mi marido» y que «se iban a hacer su vida juntos», aunque ha asegurado que ella «nunca» le creyó porque «ni Mauri ni Julia son así».

El marido desapareció con lo puesto, dejó la medicación, no faltaban maletas y en casa de la hermana «todo se veía normal»

La testigo, «por intuición», fue al huerto, vio una hoguera y escarbó «un poquito con una rama para ver si veía algo pero todo eran papeles» y también pidió ver «los sótanos de la portería» por «si estaban allí».

Por la noche, Laso la llamó porque la Guardia Urbana había localizado el coche de Maurici mal aparcado, estaba en el depósito y lo fueron a buscar, aunque al día siguiente no la dejó poner una denuncia por la desaparición de su marido.

Al volver a la urbanización en la que residía, se confió a una vecina, funcionaria de prisiones, y le dijo que creía que Laso «estaba detrás de esto», y ella le comentó «el pasado de él» por lo que se dijo a sí misma: «Ya está, ya no les veo más».

Laso había matado a su mujer y a su hijo de seis años para cobrar un seguro y fue condenado en 1993 a 57 años de cárcel, pero en el 99 ya estaba en libertad condicional.

La testigo ha dicho que desconocían este hecho: «No lo sabíamos, él siempre dijo que su mujer y el niño murieron en un accidente de coche», ha explicado.

La vecina la acompañó a comisaría para presentar denuncia por las desapariciones y después, según ha declarado, Laso la amenazó para que la retirara.

El 1 de junio, Mercedes y Laso quedaron a las 21 horas en casa del acusado para recoger las cosas de Julia, ella lo comunicó a los Mossos y acudió acompañada de la vecina funcionaria de prisiones, pero no les permitió entrar.

Mercedes llegó a contratar al detective que descubrió el doble parricidio de Laso en los años 90 porque, ha dicho, «estaba desesperada», pero éste «no encontró nada».

El juicio se prolongará hasta el próximo 17 de octubre y, en esta primera jornada, Laso ha atravesado, impasible y esposado, un pasillo tomado por los medios de comunicación.


Laso, asesinatos familiares de dos en dos

Cruz Morcillo – ABC.es

5 de octubre de 2014

Mercedes Lamas arrinconó su vergüenza y todas las lágrimas que ha llorado durante cinco años y se vació el lunes ante el tribunal, con ánimo suficiente para mirar a los ojos a Ramón Laso, el hombre que la dejó viuda y le arrebató a su hermana. «Mantuve unas cinco relaciones sexuales con él en siete años. Lo negué en mis primeras declaraciones porque me daba vergüenza y me sentía mal», respondió al fiscal. Laso, de 59 años, en el banquillo de la Audiencia de Tarragona, sin las gafas de las que nunca se desprende, no parpadeó. Los treinta años de prisión a los que se enfrenta por el homicidio agravado de Maurici Font, marido de Mercedes, y de Julia Lamas, hermana de la anterior y mujer con la que convivía, no le torcieron el gesto. Sus cadáveres nunca han aparecido y hay pocas esperanzas de encontrarlos. No era la primera vez que el acusado mataba, de nuevo en su entorno, pero se empleó a fondo para no cometer los leves errores de las dos anteriores y hacer desaparecer los cuerpos.

El detective José Colomar que empezó a seguir su rastro a finales de los años ochenta, cuando Laso fingió sendos accidentes tras acabar con la vida de su primera mujer y su hijo de seis años (para cobrar un seguro) lo definió en aquel juicio como «un psicópata muy peligroso». Solo el tesón logró probar que era un asesino, pero el asesino recobró la libertad en menos de una década y volvió a actuar calcando su propio patrón: trató de hacer creer que sus víctimas, los allegados de Mercedes, se habían fugado juntos. Una investigación de los Mossos d’Esquadra de dos años lo desenmascaró.

Evaporados

«Desde el 27 de marzo de 2009 Julia Lamas y Maurici Font no han contactado con familiar alguno; no han realizado ninguna operación en las cuentas bancarias que tenían abiertas ni han abierto cuentas nuevas a su nombre. Maurici no ha cobrado la prestación económica que tenía concedida por la Seguridad Social», señala el fiscal en su escrito de acusación.

La tesis de la Fiscalía y de la acusación es coincidente. Ramón Laso convivía con Julia Lamas en Pallaresos (Tarragona). La pareja tenía trato habitual con sus cuñados, Mercedes hermana de Julia, y su marido Maurici, de los que además eran vecinos. Laso inició una relación sentimental con Mercedes a espaldas de sus respectivas parejas. «Empezó a decirme que vivir con mi hermana era un calvario y que Maurici era un bulto con ojos que no me serviría para nada», relató Mercedes el pasado lunes al tribunal.

«El acusado con el propósito de poder continuar la relación sentimental que le unía a Mercedes así como poder prolongarla en el tiempo, decidió acabar con la vida de Julia y de Maurici, ocultar sus cuerpos y simular que habían huido juntos, al considerar que ambos dificultaban o impedían dicha relación», concluye el fiscal.

«No articulaba palabra»

El 27 de marzo de 2009, Maurici que sufría diabetes y depresión, dependiente de su esposa por sus problemas físicos, llevó a Mercedes a su trabajo en el Hospital Joan XXIII de Tarragona. Le dijo que se iba con su cuñado al huerto y que a las tres la recogería. «Fue con ropa vieja, sin reloj ni anillo, pero con su cartera y su documentación». Cuando la mujer acabó su jornada en lugar de esperarla su marido estaba su cuñado. «Sudoroso, rojo, no articulaba palabra, no llevaba gafas y tenía un rasguño en la nariz», declaró.

Laso enjaretó su primera mentira. Le contó que había ido a recoger a Julia, su hermana a la portería en la que estaba empleada a la una; allí la había encontrado con Maurici y ambos le habían dicho que «se iban a hacer su vida juntos». Mercedes se escamó y no le creyó. Ese comportamiento no era normal en ninguno de los dos.

Esa misma tarde, Laso se presentó en la portería de su mujer, dijo que Julia no había podido acudir por un problema familiar y la sustituyó en el trabajo. A las 18.10 minutos la Guardia Urbana encontró el Chevrolet de Maurici y Mercedes aparcado junto a la estación de tren de Tarragona con las puertas y las ventanas abiertas. Mercedes, incrédula, se confió a una vecina, funcionaria de Prisiones y le explicó que creía que su cuñado estaba detrás de la desaparición. La mujer le detalló su pasado criminal.

Ramón Laso fue condenado en 1993 a 57 años de prisión por la muerte de su esposa y de su hijo. A la mujer la mató y la colocó en las vías del tren fingiendo un suicidio. Al niño, que dormía en el coche, lo tiró por un barranco. Luego cobró el seguro. En 1999 ya estaba en libertad condicional. La versión que dio a su nueva familia es que habían fallecido en un accidente.

Mercedes supo que ya no vería más ni a su marido ni a su hermana. A los dos meses de la desaparición, Laso llamó al Diari de Tarragona identificándose como Mauricio y pidiendo que no les buscaran más, que estaban bien. La investigación demostró que esa llamada la hizo Laso. El 30 de marzo de 2011 fue detenido e ingresó en prisión. Los Mossos rastrearon el huerto y otros lugares sin hallar los cadáveres. Esta semana dará su versión al tribunal.


El acusado del doble crimen de Pallaresos dice que su pareja y su cuñado huyeron juntos

Agencia EFE – LaVanguardia.com

9 de octubre de 2014

El acusado del doble crimen de Els Pallaresos (Tarragona), Ramón Laso, ha sostenido hoy que su pareja, Julia Lamas, y su cuñado, Maurici Font, huyeron juntos y ha reivindicado su inocencia en su declaración en la Audiencia de Tarragona.

Laso, con pose serena y voz tranquila, ha reiterado su versión de que la pareja huyó «con ayuda de una tercer persona», y ha reivindicado que es inocente hasta el punto que cuando le detuvieron «quedé en shock» porque, ha dicho, «sabía que no les había pasado nada».

El acusado se ha negado a responder a las preguntas de la acusación particular, el abogado Pere Sutil, ejercido por la familia Lamas.

La hermana de la víctima y pareja de Laso, Mercedes Lamas, fue la primera en declarar el pasado 29 de septiembre y en su relato admitió que había mantenido relaciones esporádicas con el acusado y que éste la instigaba a abandonar a su marido, Maurici Font porque estaba enfermo.

Laso ha ratificado hoy que mantenía una relación con Mercedes Lamas iniciada, según su versión, a los tres meses de conocerla, aprovechando que ambas parejas vivían muy cerca en la urbanización Jardins de l’Imperi de Els Pallaresos.

El acusado mantiene que «no los he matado porque no están muertos», sino que se «fueron hartos por el engaño de su mujer» (en referencia a Mercedes Lamas) y que «no tuvieron ningún accidente, se lo están imaginando sin demostrar nada, es lo que declaré y es la verdad», ha apuntado.

A pesar de haber manifestado que la pareja se fue «pacíficamente» con ayuda de una tercera persona, solo ha dicho que «era una amiga de mi mujer» y que «no tengo ni idea» de su nombre.

Laso ha mantenido que el 27 de marzo de 2009 fue a buscar a su mujer a la una de la tarde a la portería donde trabajaba -en la céntrica Rambla Nova de Tarragona-, que la vio con Maurici Font, que se iban juntos «y me tiró las llaves de la portería para que trabajara yo».

Es la misma versión que dio, ese mismo día, a Julia Lamas, al irla a buscar a su puesto de trabajo, a las tres de la tarde, para comunicarle que habían huido juntos, con aspecto sudoroso y agotado, según testificó Julia Lamas y una compañera de trabajo.

Los Mossos de Esquadra que han intervenido en el caso declararon que no tienen ninguna duda de que Laso se hizo pasar por Maurici para fingir la huida, según las pruebas de seguimiento por GPS del vehículo del acusado.

También testificaron que la pareja desaparecida no ha dado ninguna señal de vida desde el 27 de marzo del 2009 y que no hallaron pruebas de ADN en las muestras halladas en herramientas de Laso, si bien eran tan pequeñas que tuvieron que escoger entre hacer las de sangre o ADN.


El jurado declara culpable a Ramón Laso de la muerte de su pareja y su cuñado

ACN – LaVanguardia.com

16 de octubre de 2014

Cuatro muertes en 20 años, todas ellas premeditadas y minuciosamente planeadas para hacerlas pasar como accidentes, suicidios o huídas voluntarias. Un jurado popular ha declarado este jueves a Ramón Laso culpable de la muerte de su actual pareja y de su cuñado, cuya desaparición intentó esconder asegurando que habían huido juntos. El veredicto sostiene que la versión del acusado es «incompatible» con las conclusiones de las pruebas periciales presentadas por los Mossos.

El jurado, compuesto por nueve personas, de los que ocho han votado a favor de la culpabilidad de Laso, considera probado que el acusado perpetró los dos homicidios y que después simuló que sus familiares seguían con vida para tratar de no ser arrestado. Julia Lamas era portera de un céntrico edificio de la Rambla de Tarragona y Maurici celador del Hospital Joan XXIII, aunque por problemas de salud no trabajaba en el momento de las desapariciones.

Sus cadáveres no han sido encontrados aunque los Mossos d’Esquadra llegaron a buscarlos con un georradar en el huerto del acusado en Riu Clar.

El acusado ya estuvo en prisión por otro doble crimen: en 1993 fue declarado culpable por simular el suicidio de su primera mujer dejando su cuerpo en la vía del tren y después provocó un accidente de coche en el que murió su hijo, para cobrar el dinero del seguro. Fue condenado a 57 años de prisión, aunque se benefició de varias rebajas de condena y en 1999 ya se encontraba en libertad condicional.


Condenado a 30 años por matar a su mujer y su cuñado

Roberto Villareal – Elmundo.es

28 de octubre de 2014

Ramón Laso, más conocido como el asesino de Els Pallaresos, ha conocido hoy la sentencia de la Audiencia Provincial de Tarragona que le condena a 30 años de prisión por doble homicidio. El jurado popular lo ha considerado culpable por ocho votos a uno de las muertes «por medios indeterminados» de su pareja, Mercedes Lamas, y su cuñado, Maurici Font, desaparecidos desde la mañana del 27 de marzo de 2009.

A Laso, que lleva ya en la cárcel desde su detención en marzo de 2011, le quedan teóricamente otros 27 años de reclusión, que no cumplirá íntegramente. El doble homicida conoce bien el entorno penitenciario, pues ya fue sentenciado a casi 57 años de privación de libertad en 1993 por un doble parricidio tras fingir el suicidio de su mujer y simular un accidente de tráfico en el que falleció su hijo para cobrar el seguro. Apenas cumplió siete años de la condena y en 1999 salió en libertad condicional.

La juez le ha impuesto la máxima pena contemplada en un caso de homicidio, que no de asesinato, pues no ha podido concretarse cómo causó la muerte a sus familiares con la intención de hacer una nueva vida junto a su cuñada, Mercedes Lamas, con la que había mantenido una relación sentimental. Se trata de un casi insólito ya que no han aparecido los cuerpos, no hay restos biológicos que le incriminen y tampoco ha confesado los crímenes. Según Laso, Julia y Maurici se fugaron juntos, hartos de la aventura de sus respectivas parejas, y están vivos.

La gran dificultad era acreditar las muertes y la autoría, siempre negada por Ramon Laso. «Los indicios, algunos de ellos tan contundentes, han permitido a los miembros del jurado alcanzar la conclusión lógica, sin la existencia de dudas que les hubieran hecho decantarse por la aplicación del in dubio pro reo», reza la sentencia, que destaca la frialdad del homicida -intentó sustituir a Julia en su puesto de trabajo, poner el coche a su nombre y cobrar la pensión de invalidez de Maurici- y el sufrimiento infligido a las familias de los desaparecidos con sus intentos de dificultar la investigación al suplantar la personalidad de Maurici. Además, incluye una indemnización global de 700.000 euros para los familiares de las víctimas y una orden de alejamiento de un kilómetro durante 20 años.


Ramón Laso apela la sentencia que le condenó a 30 años de prisión

Àngel Juanpere – Diari de Tarragona

22 de noviembre de 2014

Ramón Laso, el hombre condenado a 30 años de prisión por haber matado a su compañera y a su cuñado -cuyos cuerpos todavía no han aparecido- ha presentado un recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) contra la sentencia dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Tarragona. En un documento de 42 páginas, al que ha tenido acceso el Diari, su abogado intenta rebatir el veredicto del tribunal popular y la posterior sentencia de la magistrada.

Para el abogado, existe una falta de motivación del jurado en su veredicto, que ha sido suplida por el magistrado. Por otra parte, vuelve a poner de manifiesto que la instalación durante la investigación de una baliza (GPS) en el vehículo del acusado por parte de los Mossos vulnera la Constitución, un aspecto sobre el que ya se pronunció tanto la Audiencia Provincial como el propio TSJC, dando validez a dicho aparato. El escrito señala que para su instalación no se solicitó autorización judicial. La información que se sacó del GPS sirvió de base para buena parte de la acusación.

Pero gran parte del recurso se basa en que la sentencia no recoge como probada la versión que dio Ramón Laso de los hechos sino que da más credibilidad a los otros testigos, especialmente lo apuntado por Mercedes Lamas, hermana y esposa de los desaparecidos. En este sentido el acusado niega haber mantenido una relación de pareja, un aspecto que ha servido para que se le apreciara la agravante de parentesco en el caso del homicidio de su pareja, Julia Lamas.


Un hijo de Ramon Laso pone a la venta patrimonio de la víctima de su padre

Agencia EFE – LaVanguardia.com

24 de noviembre de 2014

Un hijo de Ramón Laso, condenado a 30 años por el asesinato de su pareja y su cuñado en Els Pallaresos (Tarragona), ha puesto a la venta patrimonio familiar gracias a unos poderes supuestamente otorgados por su padre y por la pareja de éste, Julia Lamas, cuyo cuerpo no ha aparecido, ha explicado a Efe el abogado de la familia Lamas, Pere Sutil.

La Audiencia de Tarragona ha condenado este año a Ramón Laso a 30 años de cárcel por la muerte de su pareja, Julia Lamas, y de su cuñado, Maurici Font, cuyos cuerpos jamás se han localizado.

Laso ya fue condenado en 1993 por matar a su mujer y a un hijo de seis años, pero de los 57 años de cárcel de condena, solo cumplió seis por buena conducta.

El matrimonio tenía otro hijo que era un bebé cuando ocurrieron los hechos, que fue criado por su familia materna en Andalucía y que es el que ahora intenta vender el patrimonio, entre otras cosas el chalé que Ramón Laso y Julia Lamas compartían en Els Pallaresos.

«Hasta que no haya sentencia firme, no se puede certificar la muerte de Julia y, mientras tanto, tememos que el hijo de Laso dé mal fin al patrimonio de Julia», explica Sutil, abogado de Mercedes Lamas, hermana y esposa de las víctimas.

La familia prepara una denuncia ante la sospecha de que los poderes sean falsos, ya que, presuntamente, existe un precedente en este sentido.

Laso presuntamente ya intentó poner a su nombre el coche de Julia Lamas con el DNI de ella, pero le sorprendió el hijo de la víctima y se lo impidió, según testificó el hijo de Lamas en el juicio celebrado recientemente en la Audiencia de Tarragona.

En las escuchas telefónicas a Laso durante la investigación de la doble desaparición de Lamas y Font, «se grabaron conversaciones entre el acusado y su hijo, en las que le decía que tuviera preparados los poderes para cuando hicieran falta», según Sutil.

Sutil detalla que los poderes se revocan automáticamente cuando la persona que los ha otorgado fallece, con fecha del día de la muerte, por lo que «no es tan fácil poner a la venta patrimonio familiar en estas circunstancias, pero hay compradores de buena fe».

El abogado de Laso ha recurrido la sentencia de la Audiencia al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), por lo que la sentencia de la Audiencia de Tarragona no es firme y «hasta que no lo sea, la familia aún puede sufrir mucho», dice Sutil.


Ramón Laso, el psicópata que mataba por amor

Alfonso L. Congostrina – Elpais.com

14 de agosto de 2015

Ramón Laso es un psicópata con, al menos, cuatro víctimas mortales a sus espaldas. Todos sus homicidios los perpetró contra familiares que obstaculizaban sus aventuras amorosas. Se acercó tanto al crimen perfecto que la Audiencia de Tarragona le condenó el pasado octubre a 30 años de prisión sin haber encontrado los cuerpos de sus dos últimas víctimas.

El equipo de Pere Sánchez, jefe de la unidad central de personas desaparecidas de los Mossos d’Esquadra, consiguió, sin evidencias biológicas, convencer a un tribunal popular de que Laso era un asesino.

Es frío, encantador, simpático, atento, metódico y buen conversador. Alguien que «no mira… analiza» y según Pere Sánchez «clasifica a las personas que le suponen un problema y se las quita de en medio».

El 9 de junio de 1988 un tren decapitaba a la que era la esposa de Ramón Laso, Lolita Camacho, de 25 años. El maquinista quemó la sirena de la locomotora, la mujer no se movió ni un milímetro. Las ruedas del tren la decapitaron. La Guardia Civil cerró el caso como un suicidio.

El 2 de marzo de 1989, nueve meses después de la muerte de Lolita, Laso y su hijo Daniel, de 6 años, sufrieron un accidente de coche. El vehículo cayó por un barranco, el turismo ardió y el menor murió calcinado. Laso resultó ileso, cobró del seguro cerca de tres millones de pesetas y montó un videoclub.

El suegro de Laso jamás creyó el suicidio de su hija y el accidente de su nieto. Contrató un detective privado que constató que Lolita había descubierto que Laso le era infiel y había decidido pedirle el divorcio. El asesino no quería pagar las compensaciones alimentarias que le iban a acarrear la separación y «se los quitó de en medio». La Policía Nacional reabrió la investigación y consiguió probar que Laso mató a su esposa y colocó el cuerpo sobre los raíles y nueve meses después quemó el vehículo con su hijo en el interior. En 1993 fue condenado a 56 años de privación de libertad por los dos crímenes. Se acogió a beneficios penitenciarios y tras ocho años de reclusión quedó en libertad.

Al abandonar la prisión maquilló su pasado y enamoró a la portera de un edificio de la Rambla de Tarragona, Julia Lamas. Laso era un marido ideal, el amigo idóneo, el vecino servicial… La relación con la familia de Julia era perfecta, sobre todo con su hermana Mercedes Lamas y el marido de esta, Maurici Font, que vivían a 100 metros de la casa adosada donde convivían Laso y Julia en Els Pallaresos (Tarragona).

El jefe de la unidad central de personas desaparecidas de los Mossos traza un paralelismo entre lo sucedido en 1988 y sus dos últimos asesinatos, los de Julia y Maurici. Meses después de enamorar a Julia, Laso engatusó a su cuñada Mercedes y mantuvieron varios encuentros sexuales. «Ahora le estorbaban su mujer y su cuñado… ni siquiera se lo pensó», sentencia Pere Sánchez.

El 27 de marzo de 2009 Laso pidió a Maurici que le acompañara hasta su huerto. El cuñado del asesino acompañó a su esposa hasta el trabajo y después fue hasta el huerto para ayudar a su asesino.

Nadie ha vuelto a ver a Maurici jamás. Aquel día, Laso se presentó en el trabajo de su cuñada y a la vez amante a las 15.30. El asesino le dijo que había visto como Julia y Maurici abandonaban todo para vivir su propio romance. Laso justificó este idilio jurando que Julia y su cuñado descubrieron sus secretos de alcoba con Mercedes y dieron la vuelta a la tortilla. El coche de Maurici apareció cerca de la estación de tren de Tarragona.

Pere Sánchez está convencido que Laso ya tenía preparada una fosa en la montaña. Un lugar que no se ha encontrado jamás. Mató a Maurici, posteriormente fue a recoger a Julia al trabajo, varios testigos les vieron junto a la portería, la llevó al mismo lugar y, según el policía, después de acabar con ella, enterró los dos cuerpos.

A partir de entonces, Laso se dedicó a construir pruebas falsas, incluso llamó a un diario local haciéndose pasar por su cuñado. El móvil desde el que se hizo la llamada se encontró en la mesita de noche del asesino. Desde el 27 de marzo de 2009 nadie ha visto ni a Maurici, ni a Julia, no han operado con sus cuentas bancarias, no han ido al médico… no han existido.

Laso fue condenado el pasado octubre a 30 años de cárcel. Por primera vez en España se condenaba a alguien sin que aparecieran cadáveres, ni restos biológicos, ni armas y sin que hubiera confesión.

 


AUDIO: EPH – LAS «MUERTES ACCIDENTALES» DE RAMÓN LASO


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