Pedro Luis Gallego Fernández

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Pedro Luis Gallego

El Violador del Ascensor

  • Clasificación: Asesino
  • Características: Violador en serie (18)
  • Número de víctimas: 2
  • Periodo de actividad: Ene. / Jul. 1992
  • Fecha de detención: 17 de noviembre de 1992
  • Fecha de nacimiento: 13 de noviembre de 1957
  • Perfil de las víctimas: Marta Obregón Rodríguez, de 22 años / Leticia Lebrato Rojo, de 17
  • Método de matar: Apuñalamiento
  • Localización: Burgos / Valladolid, España
  • Estado: Condenado a 328 años de prisión por 2 asesinatos y 18 violaciones. Puesto en libertad el 14 de noviembre de 2013
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Pedro Luis Gallego, el mecánico de ascensores que violó en ellos a 18 jóvenes y mató a dos

Teinteresa.es

20 de marzo de 2013

Pedro Luis Gallego, más conocido como el «violador del ascensor», lleva más de 20 años cumpliendo condena, de los 273 que debe cumplir, por el asesinato de la joven burgalesa Marta Obregón en enero de 1992 y la muerte de Leticia Lebrato, de 17 años, en julio de 1992, además de 18 agresiones sexuales y violaciones.

Aprovechaba su profesión como mecánico de ascensores para acceder a los portales de sus víctimas. Desde que en 1979 cometió su primera agresión sexual hasta mediados de los años 90, cuando fue condenado por última vez, Pedro Luis Gallego Fernández ha tenido una vida de violaciones, prisiones, libertades y, de nuevo, violaciones.

Más de 18 violaciones y dos asesinatos

Pedro Luis Gallego nació el 13 de noviembre en 1957 en Valladolid. A los 19 años, en 1976, cometió su primera agresión; pero no ingresó en prisión hasta el 20 de junio de 1979.

En 1981 y 1982 se le vuelve a condenar por tres abusos. En 1983 se le juzgó por agresión a un preso de Valladolid, a quien obligó, con otros internos, a masturbarle.

Dos años más tarde, en la calle otra vez, violó a una belga en Alicante. En la condena se aconsejaba su ingreso en un hospital psiquiátrico penitenciario pero nunca se le llegó a declarar como enfermo mental. Poco después reapareció en Palencia, donde fue juzgado por robo y más abusos.

El 3 de julio de 1987 recibía otra pena de 10 años de prisión por violación. En 1990 ingresó en el Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla y en 1992 reapareció en Valladolid, con el asesinato y violación de una adolescente de 17 años. En la capital vallisoletana cometió cinco violaciones y dos agresiones sexuales. En Salamanca, las víctimas fueron tres mujeres. Y en Burgos, mató y violó a otra joven, Marta Obregón.

En 2012 la sala de los penal del Tribunal Supremo acordó que no saliera de la cárcel hasta el año 2022 gracias a la doctrina Parot, por lo que al reo no se le aplican los beneficios penitenciarios sobre el máximo de 30 años de cumplimiento de condena, sino sobre el conjunto de la pena global.


Detenido el «violador del ascensor», acusado de ocho agresiones sexuales

Xosé Hermida / Francisco Forjas Santiago – Elpais.com

18 de noviembre de 1992

Pedro Luis Gallego Fernández, de 32 años, conocido como el violador del ascensor de Valladolid, fue detenido ayer en La Coruña por agentes del Cuerpo Nacional de Policía. Gallego es el principal sospechoso de la violación y posterior asesinato de la joven Leticia Lebrato Rojo, de 17 años, cuyo cadáver fue hallado con 11 puñaladas el pasado 21 de julio en la localidad vallisoletana de Viana de Cega. La policía le atribuye además otras siete agresiones sexuales cometidas en Valladolid y Zamora.

El violador del ascensor se encontraba huido desde el pasado 27 de julio, cuando la Guardia Civil lo localizó en Medina del Campo (Valladolid), pero logró eludir el cerco policial abriéndose paso a tiros. Días después la policía volvió a identificarlo en Santiago de Compostela. En este caso la operación volvió a frustrarse por una filtración informativa a un diario local, que publicó la noticia y alertó a Gallego.

La policía lo localizó de nuevo ayer en La Coruña, pese a que se había disfrazado con una peluca y portaba documentación falsa, según informaron fuentes de la investigación.

La detención se produjo en el edificio de Correos de La Coruña, según la agencia Efe, donde más de una docena de policías, vestidos de paisano, lo esperaban desde primeras hora de la mañana. Gallego Fernández debía acudir a retirar un giro. En el momento de su captura, sobre las 18.00 horas, Gallego iba armado con un revólver, que no llegó a utilizar, y se encontraba en compañía de otras personas, cuya identidad no fue facilitada. Los presuntos delincuentes fueron reducidos por la policía tras un forcejeo.

Gallego salió en diciembre de 1991 en libertad provisional de la cárcel de Palencia, donde cumplía condena por violar a una mujer de 26 años. El presunto delincuente solía abordar a sus víctimas en los portales de sus domicilios y posteriormente las obligaba a entrar en el ascensor, donde consumaba la violación.

Conducta cruel

Según las víctimas, Gallego Fernández se caracterizaba por su crueldad, y con cinco de ellas el sistema para consumar su agresión fue el de esperar a que entraran en el portal de su vivienda para, al llegar al ascensor, sujetarlas e introducirlas en el habitáculo para forzarlas.

Todas las víctimas del violador del ascensor eran mujeres de entre 17 y 25 años. Gallego Fernández ya ha cumplido, al menos, dos condenas por violación en otras tantas prisiones sin que haya sido declarado enfermo mental.


«El violador del ascensor» confiesa al juez que forzó y mató a Leticia Lebrato

Francisco Forjas – Elpais.com

25 de noviembre de 1992

Pedro Luis Gallego Fernández, conocido como el violador del ascensor, confesó ayer ante el juez Manuel García Castellón que violó y mató el 19 de julio a Leticia Lebrato, de 17 años, cuyo cadáver fue hallado en Viana de Cega (Valladolid). También se reconoció autor de varias violaciones ocurridas en Valladolid, Zamora y Salamanca.

Antonio Fernández, comandante de la Guardia Civil en Valladolid, dio la noticia ayer por la mañana a la salida del Juzgado de Instrucción número 2 de Valladolid: «Pedro Luis Gallego Fernández se ha confesado autor de la muerte de Leticia Lebrato». El comandante no quiso dar más datos ya que el sumario es secreto.

Gallego Fernández está prestando declaración ante los juzgados número 2 y 5 de Valladolid desde el pasado domingo, día en que fue trasladado desde La Coruña después de que el martes, día 17, fuera detenido en esa ciudad gallega, en compañía de otras tres personas, cuando intentaba cobrar un giro postal de 150.000 pesetas que, presuntamente, le había enviado su familia.

Luis Lavín, abogado de la familia Lebrato Rojo, ya ha pedido la reconstrucción del crimen, que se cometió el 19 de julio, y ha anunciado que mañana pedirá el procesamiento por asesinato del violador del ascensor, que, según algunas de sus víctimas, se caracterizaba por «su crueldad» al agredirlas. Según Lavín, «las principales pruebas para acusar a Pedro Luis Gallego son unos cuchillos encontrados en una casa de Medina del Campo y los restos hallados en el maletero del coche de Gallego Fernández».

Durante su comparecencia ante el juez, el violador del ascensor ha estado en todo momento acompañado de su hermana, con la que abandonó los juzgados de Valladolid a las 13.00 de ayer. Fuertemente escoltado, fue trasladado a la prisión de Villanubla, donde ha quedado internado en una celda de aislamiento, desde el pasado domingo.

Éste ha sido durante varios meses el hombre más buscado de España. Ya ha cumplido al menos dos condenas por violación en otros tantos centros penitenciarios españoles, sin que haya sido declarado enfermo mental. Ahora se enfrenta a una acusación de asesinato y a otras 11 de agresiones sexuales, muchas de ellas violaciones consumadas, ocurridas en Valladolid, Salamanca y Zamora en el espacio de seis meses.


El fiscal pide 24 años de cárcel para el «violador del ascensor» de Valladolid

Francisco Forjas – Elpais.com

19 de junio de 1993

Veinticuatro años de prisión y 15 días de arresto, además de una multa de 250.000 pesetas, solicitó ayer el ministerio fiscal para Pedro Luis Gallego Fernández, el violador del ascensor, que fue juzgado en la Audiencia vallisoletana de la primera de las 16 causas por las que está encarcelado y procesado. La defensa, por su parte, pidió la absolución del acusado al considerar «que se trata de un individuo que tiene sus facultades mentales perturbadas y necesita tratamiento psiquiátrico».

Pedro Luis Gallego Fernández es el presunto responsable de al menos 11 violaciones ocurridas en Valladolid y en otros puntos de Castilla y León entre el 7 de abril y el 19 de julio del pasado año.

Además, está acusado del asesinato de la joven de 17 años Leticia Lebrato, cuyo cadáver fue encontrado semienterrado en un pinar de la localidad de Boecillo, a pocos kilómetros de Valladolid y a unos tres kilómetros de Viana de Cega, lugar donde veraneaba la familia Lebrato el verano pasado.

El violador del ascensor compareció ayer ante la Sala de lo Penal de la Audiencia de Valladolid para responder del enfrentamiento a tiros que mantuvo con la policía en una calle de la localidad de Medina del Campo, cuando las fuerzas de seguridad iban a detenerle el 27 de julio del pasado año.

Pedro Luis Gallego Fernández consiguió huir del cerco policial después de disparar contra varios agentes policiales que montaban guardia junto al domicilio que el violador del ascensor tenía en ese pueblo, a 50 kilómetros de Valladolid.

Según los testigos que comparecieron ante la sala, «Gallego Fernández intentó hacer uso de la pistola que llevaba cuando le pidieron que se identificara. Tras un forcejeo, consiguió huir y en su fuga tuvo tiempo de volverse y disparar su arma, en una ocasión», contra los efectivos policiales. Posteriormente, robó una furgoneta, a punta de pistola, y escapó de la localidad. Cuatro meses después fue detenido en La Coruña cuando intentaba cobrar un giro postal que le enviaba un familiar.

En las conclusiones finales, el abogado defensor de Pedro Luis Gallego aludió a la necesidad de procurar tratamiento psiquiátrico al acusado y no internarle en una cárcel, mientras que el propio Gallego Fernández solicitó al juez «ser internado para recibir tratamiento psiquiátrico, si lo que se quiere es hacer justicia social».

Según el violador del ascensor, «si lo que se busca es venganza, me pueden condenar a 24 años o cortarme la cabeza». Estas afirmaciones del delincuente más buscado en el verano de 1992 fueron pronunciadas con la misma serenidad y frialdad que mantuvo durante la vista oral.

Supuesto enfermo mental

El violador del ascensor, que ya ha cumplido dos condenas por violación en otros tantos centros penitenciarios del Estado, nunca ha sido declarado enfermo mental, aun a pesar de que algunas de sus víctimas han relatado ante la policía que Gallego Fernández se caracterizaba «por su crueldad» en el momento de consumar sus agresiones sexuales, que en casi todas las ocasiones se efectuaron en los habitáculos de los ascensores de los domicilios de las víctimas.

Pedro Luis Gallego Fernández fue detenido el 17 de noviembre de 1992 en La Coruña, después de una intensa búsqueda policial. Pocos días después de ser trasladado a Valladolid se confesó autor del asesinato de Leticia Lebrato, si bien negó su participación en la mayoría de las violaciones que se le imputan.

Varias semanas después se desdijo de sus manifestaciones ante el juez, en las que se confesaba responsable de la muerte de la joven. Aún se desconoce la fecha de los juicios por las violaciones y asesinato que se le imputan a Pedro Luis Gallego Fernández.


El «violador del ascensor» se retracta de su confesión al juez y se declara inocente

Francisco Forjas – Elpais.com

1 de julio de 1994

Pedro Luis Gallego Fernández, conocido como el violador del ascensor, negó ayer, en la vista oral del juicio por el asesinato de la joven Leticia Lebrato, ser el autor del crimen y acusó al juez instructor del caso, Manuel García Castellón, actualmente en la Audiencia Nacional, de haberle engañado «con falsas promesas» cuando firmó ante él su confesión como autor del homicidio. «García Castellón me prometió ingresar en un centro psiquiátrico en lugar de en una cárcel», dijo el presunto asesino a preguntas del fiscal de Valladolid José Carlos Jaramillo.

El juicio contra Pedro Luis Gallego, de 36 años, ha quedado suspendido hasta mañana para modificar las conclusiones definitivas, después de que se iniciara pasadas las diez de la mañana con la presencia de 10 testigos, en su mayoría solicitados por la acusación particular que dirige el abogado Luis Lavín en representación de la familia Lebrato.

También comparecieron nueve peritos, algunos de los cuales señalaron en sus conclusiones que el violador del ascensor es una persona normal que puede discernir el bien del mal.

A pesar de negar en repetidas ocasiones ser el autor del asesinato, Gallego Fernández escuchó las declaraciones de los responsables de las fuerzas del orden público que participaron en la reconstrucción de los hechos pocos días después de ser detenido, quienes señalaron que el acusado colaboró «sin oponer pega alguna». También indicaron que el acusado llegó a señalar casi con exactitud el lugar donde apareció semienterrado el cadáver de la joven de 17 años a finales de julio de 1992.

Los abogados de la familia de Leticia Lebrato han pedido en sus conclusiones provisionales 62 años y medio de cárcel por un delito de asesinato, violación, rapto e inhumación ilegal, mientras que el fiscal demanda 41 años. La defensa, ejercida por un abogado de oficio, considera que no existen pruebas concluyentes contra su patrocinado y pide la libre absolución.

Mientras se celebraba el juicio en la Audiencia Provincial de Valladolid, un centenar de mujeres pertenecientes a diversos colectivos feministas se manifestaron ante las puertas del Palacio de Justicia para exigir que los violadores cumplan la totalidad de las penas a las que sean condenados por este tipo de delitos.

En la sala, y acompañando a la familia Lebrato, se encontraba uno de los padres de las tres niñas asesinadas en Alcáser [Alcàsser] (Valencia), quien mostró su extrañeza por el desarrollo de la vista y las continuas contradicciones en que incurría el violador del ascensor.

Leticia Lebrato Rojo, que entonces tenía 17 años, fue encontrada muerta con 11 puñaladas en su cuerpo el 19 de julio de 1992 en un pinar próximo a la localidad vallisoletana de Viana de Cega, lugar donde veraneaba con su familia.

La Audiencia Provincial de Valladolid ya condenó a Pedro Luis Gallego Fernández a 107 años de prisión por cinco delitos de violación consumada, un delito de intento de violación, dos de agresión sexual, tenencia ilícita de armas y robo con intimidación. Además, fue condenado en junio de 1993 a 19 años de prisión por un enfrentamiento a tiros con la policía en Medina del Campo, cuando consiguió escapar del cerco policial que le habían tendido las fuerzas de seguridad.

El violador del ascensor fue detenido el 15 de noviembre de 1992 en La Coruña cuando intentaba cobrar un giro postal que le enviaba un familiar suyo mientras era perseguido por la policía por toda España.


Condena de 42 años de prisión para «el violador del ascensor» por el asesinato de Leticia Lebrato

Francisco Cantalapiedra – Elpais.com

9 de julio de 1994

Pedro Luis Gallego Fernández, el violador ascensor, ha sido condenado por la Audiencia de Valladolid a 42 años de cárcel y más de destierro por el rapto, intento de violación y asesinato de la joven de 17 años Leticia Lebrato en julio de 1992. Gallego se encuentra cumpliendo una pena de 110 años de cárcel por varios delitos de violación.

La sentencia, dada a conocer ayer, se ajusta prácticamente a las últimas peticiones del fiscal, aunque considera también parte de lo solicitado por la acusación particular al añadir seis años de destierro.

El texto recoge como hechos probados que, en la tarde del 19 de julio de 1992, Gallego obligó a Leticia, a punta de navaja, a introducirse en su coche cuando ella salía de una cafetería en Viana de Cega (Valladolid), donde veraneaba en un chalé con sus familiares. Luego, se dirigió a un pinar cercano donde intentó violarla. Leticia opuso resistencia y, tras una breve lucha, Gallego apuñaló seis veces en el pecho a la muchacha causándole la muerte.

Después, el ahora condenado semienterró el cadáver de Leticia en el mismo lugar. Gallego Fernández, de 36 años, ha negado durante el juicio ser el autor de la muerte de Leticia, pese a que reconoció el crimen ante el juez instructor.

Según su versión, sólo confesó ante el juez porque éste le había ofrecido un pacto para que se declarase culpable. Sin embargo los magistrados de la Audiencia vallisoletana han considerado que existen datos suficientes que demuestran que Gallego estuvo en el pinar donde Leticia fue asesinada.

Versión insostenible

El condenado reconoció que había estado en ese lugar en julio de 1992, en una fecha que dijo no recordar, y que vio allí a una pareja. Este «cuento chino», según lo calificó el abogado de la familia Lebrato, quedó desmontado por la declaración de un residente de Viaña de Cega, que testificó que Gallego le pidió ayuda para arrancar su coche en un punto muy cercano a donde fue encontrada Leticia sobre las 20.30 del día 19. La muchacha desapareció a las 19.10 y fue asesinada a las 20.20, según marcaba su reloj de pulsera.

En la vista, que duró dos días, se produjeron momentos de gran tensión. El pasado sábado, el tribunal ordenó el desalojo de la sala para acallar los gritos de indignación del público cuando el representante del Ministerio Fiscal dijo en sus conclusiones que Gallego Fernández no había actuado con sana, ya que solamente había dado seis puñaladas a la víctima.

Los familiares de Leticia acogieron con dolor y cierto descanso la sentencia. En su petición, el abogado de la familia, Luis Lavín, elevaba las penas a 62 años y seis meses de prisión, por los delitos de asesinato, violación consumada, rapto e inhumación ilegal. En la sentencia final, la violación sólo se aprecia en grado de tentativa. Gallego Fernández ha sido condenado también a seis años de destierro, pena que debería cumplir tras salir de la cárcel.

El abogado Lavín manifestó ayer que apenas tendría sentido presentar ningún recurso contra la sentencia. «Quizá lo haga», añadió, «la familia del asesino. Pero si es así nos veremos en el Supremo».


Nueva condena de 50 años al «violador del ascensor» por el caso de Burgos

Miguel Calvo – Elpais.com

13 de julio de 1995

La Audiencia Provincial condenó ayer a penas que suman 50 años de cárcel a Pedro Luis Gallego, el violador del ascensor, por el asesinato y rapto con violación de la estudiante Marta Obregón, de 22 años, en enero de 1992. También ha sido condenado a indemnizar a la familia de la víctima con 35 millones de pesetas, aunque el fallo declara la insolvencia del acusado.

Pedro Luis Gallego, un antiguo mecánico ascensorista de 35 años de edad, cumple condenas de más de 200 años por numerosos delitos sexuales y por el asesinato hace tres años de la joven vallisoletana Leticia Lebrato.

La sentencia da por probado que el 21 de enero de 1992 el violador del ascensor raptó a Marta Obregón a punta de navaja cuando iba a coger el ascensor en el portal de su vivienda, en Burgos. La joven fue metida a la fuerza en un vehículo y trasladada a un descampado donde fue desnudada y violada. Ante su resistencia recibió 14 puñaladas, una de las cuales le alcanzó mortalmente en el corazón.

La Audiencia ha tenido en cuenta los análisis comparativos de la sangre hallada en el calcetín de la víctima con la del propio Pedro Luis Gallego. La sentencia recoge los resultados de las pruebas de ADN que demostraron una relación de identidad de casi el 100% entre ambas muestras de sangre.

El tribunal también tiene en cuenta los agravantes de reincidencia y despoblado, y la similitud del crimen con otros atribuidos a Gallego. Según la sentencia, hay coincidencias en aspectos como los asaltos a las víctimas cuando esperan el ascensor, el empleo de cuchillos desde el primer abuso deshonesto por el que fue condenado en 1982.


Pedro Luis Gallego fue condenado por 18 violaciones y 2 asesinatos y puede quedar en libertad. Marta Obregón está ahora en proceso de beatificación

Javier Lozano – Libertaddigital.com

2 de noviembre de 2013

La sentencia del Tribunal Superior de Derechos Humanos de Estrasburgo en el caso de Inés del Río ha provocado ya la excarcelación de ésta y otros terroristas y asesinos. Además, numerosos etarras y sanguinarios delincuentes se podrán beneficiar de la aplicación de la sentencia sobre la «doctrina-parot». Asesinos en serie y violadores podrán salir a la calle tras el fallo.

Uno de ellos es Pedro Luis Gallego, más conocido como el «violador del ascensor», condenado a 328 años por la violación de 18 chicas y el asesinato de otras dos. Este preso ya ha remitido un escrito a la Justicia para que sea puesto en libertad tras pasar 21 años en prisión.

Sin embargo, su vida ha estado siempre relacionada con el delito. Algunas de sus violaciones las protagonizó en tiempos en los que entraba y salía de prisión. Ahora, si tal y como está sucediendo con los etarras queda en libertad, lo hará sin ninguna cuenta con la Justicia pero con un historial terrorífico y marcado por la barbarie.

Precisamente, la posible excarcelación del violador del ascensor coincide en el tiempo con un importante hecho, el proceso de beatificación iniciado en la Iglesia Católica de una de sus víctimas, la joven Marta Obregón, violentamente asesinada por 14 puñaladas y numerosos golpes por su resistencia a no ser violada.

Esta joven burgalesa de 22 años fue raptada por Pedro Luis Gallego en el portal de su casa y su cuerpo apareció seis días más tarde. Había sido molida a golpes y presentaba en el pecho hasta 14 puñaladas, una de las cuales le atravesó el corazón. Sin embargo, a todos sorprendió la cara de ángel que tenía en el tanatorio.

Murió defendiendo su pureza

Su proceso de beatificación se abrió en 2011 por su heroicidad al defender su castidad y virginidad, de tal modo que murió por que así fuera. Esta joven vinculada al Camino Neocatecumental tenía una vida de fe muy profunda y ya era un ejemplo para todo su entorno antes de morir. Su diario así lo atestigua. Esta estudiante de 5º de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid había entregado su vida a Dios.

Curiosamente, Marta murió asesinada en la festividad de Santa Inés, hasta este momento la única santa española que murió defendiendo su castidad, cuando en el siglo III se negó a tener relaciones sexuales con un romano. Los que promulgan la causa de beatificación, encabezada por el arzobispo de Burgos, defienden que «conforme a su deseo de servir a Dios y según pruebas fidedignas, entregó su vida a Jesucristo en defensa de la virtud de la pureza».

«Dios es lo más importante en mi vida. Mi amor. Y como he conseguido llegar a adivinar esta gran verdad, no quisiera nunca perderlo (Yo sólo quiero seguirte, Jesús)», escribía en su diario junto con numerosas frases en las que se puede ver su profunda espiritualidad pese a su juventud y que se había visto acrecentada poco antes de ser asesinada.

Actualmente, Marta Obregón ya tiene el título de «sierva de Dios», una primera denominación antes de ser beatificada y, si llegara el punto, ser declarada santa. En estos momentos, los postuladores de la causa recogen testimonios y ya hay decenas en los que se manifiestan curaciones espirituales e incluso físicas por intercesión de esta joven burgalesa enamorada de Dios y que quería ofrecer su pureza sólo a Él.

El informe forense repetía en numerosas ocasiones que todas las heridas que sufrió «sucedieron por intentar evadir la agresión». Los miembros de la causa incidían en su momento de la apertura que «hay que demostrar que murió por su fe» puesto que «lo importante es la vida, ya que en los últimos momentos no hay ningún testigo directo» por lo que agregaban que «se la beatifica por su vida y no por su muerte».

«Rezo por la conversión de su asesino»

Ahora a la familia le espera una nueva prueba con la posible excarcelación de su asesino, momentos que volverán a llevarles a los días fatídicos. Sin embargo, en una pasada entrevista la madre de Marta, Pilar Rodríguez, confesaba que «recé por su asesino para que se convirtiera».

Sobre la tragedia y cómo se produjo, relataba que ante una situación como esta «puedes hacer dos cosas, echar la culpa a Dios de lo ocurrido o acercarte mucho más a Él». Además, cuenta lo que le pasó a mucha gente cuando acudió al tanatorio a ver a Marta. «Vi la cara de paz que tenía mi hija», contaba emocionada, «es lo que chocó a todo el mundo». La gente que la vio aseguraba que «había muerto santa porque era imposible que con esa muerte tan violenta tuviera esa cara, parecía una virgen niña, perdonando al que lo mató, si no es imposible».

«He llorado muchísimo porque soy humana. Aunque sepa que mi hija está en el cielo pero, yo no la tengo aquí», contaba. Por ello, «comencé a rezar más y traté de que mis hijas también lo vieran así. A veces damos importancia en la vida a cosas que no la tienen y he aprendido a distinguir las cosas importantes de las que no lo son».

De este modo, Pilar cree que la muerte de su hija y la fe que tenía esta joven puede ayudar a mucha gente. «En sus escritos decía: “si yo pudiera dar ejemplo con mi vida”…» Ya hemos recibido muchos testimonios de todo el mundo que nos cuentan que se puede vivir una vida de piedad viviendo una vida moderna como Marta», afirmaba esta madre de la que quizás un día sea ejemplo de pureza para la Iglesia.


El violador del ascensor sale de Alcalá Meco sin rehabilitar

Samanta Rioseras / I. Elices – Diariodeburgos.es

15 de noviembre de 2013

El violador de la ascensor ya está en la calle. A las 20 horas de ayer salía a pie de la cárcel de Alcalá Meco, en Madrid, y daba por concluida su estancia en prisión 20 años después de cometer dos asesinatos y un total de 18 violaciones, por los que fue condenado a 273 años de reclusión en centro penitenciario.

Por la mañana, la Audiencia Provincial decretaba el auto en el que ordenaba «su inmediata puesta en libertad». La sección Penal atendía al criterio del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y en su resolución señalaba que la «doctrina Parot», establecida en 2006, «no era previsible para el caso de Pedro Luis Gallego Fernández, ni en el momento de los hechos ni en el del dictado de las sentencias».

Pero Pedro Luis Gallego «no sale rehabilitado», según aseguró ayer el abogado de la asociación Clara Campoamor, Luis Antonio Calvo, que ejerce la acusación popular en la causa de Marta Obregón, la burgalesa a la que violó y asesinó en enero de 1992 y cuyo cadáver apareció en Villagonzalo Pedernales. Es más, según aseguró ayer a este periódico, «se ha negado a llevar a cabo en prisión cursos para reinsertar a maltratadores sexuales».

Calvo afirma que conoce estos detalles por los informes que le han llegado desde las distintas cárceles donde ha estado preso, Alcalá Meco, Texeiro (A Coruña) o Herrera de la Mancha (Ciudad Real). «Ha llevado a cabo muchos cursos, bueno, se ha apuntado, pero de los orientados a rehabilitarse, ninguno», afirmaba ayer. Asimismo, descartó la opción de interponer un recurso a la resolución de la Audiencia. «No tiene opciones de prosperar, después de lo que ha dictado el Tribunal Supremo», indicó.

El profesor de Psicología de la Universidad Isabel I de Burgos, Jaime Gutiérrez, explicó que «el riesgo de que reincida es muy alto». «La reinserción es posible, pero la experiencia y las estadísticas nos dicen que el peligro de que vuelva a actuar es elevado», dijo.

El violador del ascensor es natural de Valladolid y allí tenía su domicilio. Al salir ayer de la cárcel tomó la carretera de Alcalá de Henares, los medios intentaron seguirle pero le perdieron. Pertrechado con sus gafas y gorra salió de la vía y nada más se supo de él.

Pedro Luis Gallego está en la calle con 54 años, tras pasar 20 en prisión. Y eso que fue condenado a 273 años, 2 meses y 16 días. Había matado a la burgalesa Marta Obregón y a la vallisoletana Leticia Lebrato y cometido otras 18 violaciones y fue declarado culpable de 2 robos con violencia, 2 delitos de atentado y otro de tenencia ilícita de armas.

Sin embargo, el Código de 1973, el que estaba en vigor cuando fue juzgado, fijaba el límite máximo de cumplimiento de las penas privativas de libertad en el tiempo de 30 años. Y en virtud de la aplicación de las redenciones ordinarias y extraordinarias, al cabo de 15 años, en septiembre de 2008, el centro penitenciario de Teixeiro anunciaba el licenciamiento definitivo del penado para el 18 de diciembre de 2008.

Pero la Audiencia de Burgos decidía mantenerlo en prisión hasta el 9 de noviembre de 2022, siguiendo el criterio del Supremo, que en 2006 había dictado la «doctrina Parot». Ésta obligaba a computar los beneficios penitenciarios respecto de cada una de las penas impuestas individualmente, con máximo de ejecución de 30 años.

Pero el 22 de octubre llegó la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, que anulaba la aplicación retroactiva de la «doctrina Parot». Entonces, el abogado burgalés de Pedro Luis Gallego, Ángel de la Fuente, solicitaba su excarcelación. «Sí, ya está libre, pero cinco años más tarde; desde 2008 ha sido retenido de forma irregular», afirmaba ayer a este periódico.

La Audiencia establece como fecha definitiva de licenciamiento el 16 de agosto de 2011 y no el 18 de diciembre de 2008, porque aplica los beneficios penitenciarios hasta el 28 de febrero de 2006, para después aplicar la doctrina Parot, que fue dictada justamente en esa fecha.

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