Oscar Leonard Pistorius

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Oscar Pistorius

Blade Runner

  • Clasificación: Asesino
  • Características: Pistorius se convirtió en el primer atleta con las dos piernas amputadas de la historia en participar en unas Olimpiadas con atletas no discapacitados en los Juegos de Londres de 2012
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 14 de febrero de 2013
  • Fecha de detención: 14 de febrero de 2013
  • Fecha de nacimiento: 22 de noviembre de 1986
  • Perfil de las víctimas: Reeva Steenkamp, de 29 años (su pareja sentimental)
  • Método de matar: Arma de fuego
  • Localización: Pretoria, Sudáfrica
  • Estado: Condenado por un delito de asesinato el 3 de diciembre de 2015 después de que el Tribunal Supremo de Apelación aceptara el recurso de la Fiscalía, que pidió endurecer la anterior condena de cinco años por homicidio. Pistorius se enfrenta a una posible pena de al menos 15 años de prisión
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Oscar Pistorius, acusado de asesinato

Marta Rodríguez – Elpais.com

15 de febrero de 2013

La de ayer fue la primera aparición pública de Oscar Pistorius tras el crimen que costó la vida a su novia, la modelo Reeva Steenkamp. No se oyó una palabra del atleta amputado ante el juez, tan solo cómo se derrumbaba en sollozos y se tapaba la cara con las manos, al tiempo que el magistrado le pedía que se calmara y le permitía sentarse durante la lectura de los cargos que le hacen responsable de esa muerte.

En un comunicado previo Pistorius había avanzado que luchará de la forma «más enérgica» contra su imputación, pero en los pocos minutos que estuvo ante el tribunal, el atleta se mantuvo tenso, nervioso, y con las mandíbulas apretadas, hasta que rompió a llorar. Las lágrimas le acompañaron también en su salida de los juzgados.

El magistrado accedió a posponer hasta el martes la vista. La fiscalía ha anunciado que acusará a Pistorius de asesinato con premeditación y el abogado del atleta ha pedido que el sospechoso sea puesto en libertad bajo fianza y que se le conceda más tiempo para investigar las circunstancias que rodearon la muerte de Steenkamp y armar así su defensa. Hasta entonces, Pistorius estará bajo custodia policial y no ingresará en prisión.

Durante la vista, Pistorius estuvo acompañado por su padre y sus hermanos, quienes no dudaron en mostrarle su apoyo en todo momento, propagándole constantes gestos de cariño, y en algunas ocasiones tampoco pudieron reprimir las lágrimas.

Poco después de la vista, la familia de Pistorius quiso dejar claro en un comunicado que sus «pensamientos» están con los allegados de la víctima, aunque también aprovecharon la ocasión para subrayar que el atleta, que sufrió la amputación de las dos piernas antes de cumplir un año, ha sido «una inspiración» para millones de personas de todo el mundo. Asimismo, la familia aseguró que ahora Pistorius merece intimidad en un momento en que ha quedado «extremadamente traumatizado» por lo acontecido.

Tanto la llegada como la salida del atleta sudafricano de la Corte de Magistratura de Pretoria estuvieron envueltas de una máxima expectación, acorde con la repercusión mediática que el caso está teniendo en todo el mundo. El asesinato ocupó todas las portadas de la prensa local, relegando el discurso del estado de la nación que el presidente Jacob Zuma pronunció ante líderes africanos y cuya puesta en escena había costado más de 650.000 euros.

Sudáfrica es un país falto de referencias que unan a su variopinta población y Pistorius, especialmente a raíz de los Juegos Olímpicos de Londres, había conseguido convertirse en símbolo de orgullo nacional, empapando transversalmente a una sociedad que sigue marcada y dividida por las razas y las diferentes culturas dos décadas después del fin del apartheid.

Pero hoy Pistorius es el héroe destronado a quien las marcas publicitarias y patrocinadores que lo encumbraron tratan de borrar y olvidar rápidamente. La imagen que vende ahora es otra y por ello, las calles que rodean los juzgados fueron tomadas por fotógrafos ávidos de captar el hundimiento del atleta. Aunque intentó taparse el rostro con una americana oscura y una libreta, los reporteros pudieron fotografiar su derrumbe emocional en el interior del juzgado.

Mientras, la policía continuaba ayer examinando la lujosa casa de Pistorius, de 26 años, a las afueras de Pretoria, donde fue hallada muerta su novia, cuatro años mayor, conocida modelo y una habitual de programas y medios locales.

El diario Beeld desveló que, sobre las tres de la madrugada, los vecinos alertaron tanto a la policía como a la seguridad privada de la urbanización ante los gritos procedentes de la vivienda. Dos horas más tarde, se escuchaban varios tiros en el domicilio del atleta.

Otro residente revelaba ayer que en otras ocasiones se habían escuchado discusiones de domésticas entre la pareja, que llevaba saliendo unos meses. Esta versión puede minar la primera coartada de Pistorius, quien alegó que disparó a Steenkamp al confundirla con un ladrón que se habría colado en la casa.

El mismo rotativo, citando fuentes de la investigación, señaló que el atleta habría disparado cuatro tiros contra su novia -en la cabeza, brazo, pecho y cadera- a través de la puerta del cuarto de baño, donde Steenkamp supuestamente se habría refugiado durante la discusión.

Pistorius tenía un pequeño arsenal en casa y era sabido su gusto por las armas. En sus noches de insomnio, contaba que le gustaba salir a un campo de tiro a practicar para relajarse. Como gran parte de sus compatriotas, y a pesar de vivir en una urbanización custodiada y protegida por guardas de seguridad privados, la seguridad le obsesionaba.

En alguna ocasión había confesado que dormía con una pistola bajo su almohada y una metralleta en la habitación. Testigo de la presencia de armas en su domicilio fue un reportero del New York Times que vio cómo, durante una entrevista en su domicilio, Pistorius no dudó en sacar un arma y corrió pasillo abajo tras haber oído un ruido sospechoso en la vivienda.

Aunque el foco está puesto en Pistorius, también se van conociendo más detalles sobre la víctima. A su último mensaje de Twitter, en vísperas de San Valentín y en el que preguntaba a sus seguidores qué sorpresa se guardaban dentro de la manga para sus parejas, ayer también se conoció una supuesta charla que la modelo tendría que haber impartido en un colegio el mismo día de los enamorados para motivar a los estudiantes que crecen en condiciones de pobreza, tal y como fue su caso durante la infancia.

Según la página web local Iol, la joven habría escrito que abandonó su Port Elizabeth natal (al sudeste del país) para instalarse en Johanesburgo hace ocho años huyendo de un antiguo novio que la acosaba. En esa charla, la modelo habría deseado a los chicos un «increíble» día de los enamorados, una celebración con amplio seguimiento en Sudáfrica, un país en que cada año mueren 2.500 mujeres víctimas de la violencia doméstica.

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«Será tratado como un preso más»

Agencias

El próximo martes está señalado como una fecha clave en el caso que ha conmocionado Sudáfrica. Será entonces cuando el juez tomará la decisión sobre si acepta la libertad bajo fianza para Oscar Pistorius, por el supuesto asesinato de su novia. Hasta ese día el atleta estará bajo custodia policial. «Será tratado como un preso más», aseguró ayer la fiscalía.

El deportista que hizo historia siendo el primer atleta sin piernas en participar en unos Juegos Olímpicos, está recluido en la comisaria de Brooklyn, en Pretoria. No habrá ningún trato especial por tratarse de alguien que hasta que se conoció la noticia se había convertido en un icono para el país africano. «Aquí no hay estatus de famosos», añadió un portavoz.

La fiscalía también adelantó que se opondrá a la libertad bajo fianza para el atleta y anunció que le acusará formalmente de asesinato premeditado, el cargo más grave por asesinato, según la ley criminal sudafricana. El aplazamiento de la vista lo había solicitado la defensa para preparar mejor el caso, y fue aceptado por el fiscal, Gerrie Nel. Si finalmente fuera condenado, Pistorius se enfrenta a una sentencia de cadena perpetua, que según la ley sudafricana no puede superar los 25 años de prisión.

Las primeras versiones que aparecieron sobre el suceso aseguraban que el corredor había disparado su arma contra su novia al confundirla con un intruso, pero a las pocas horas la policía informó de que abría una investigación por asesinato y confirmaba que el detenido por el asunto era el atleta. Entonces, también se informó de «incidentes domésticos previos» en la casa del atleta.


Un bate ensangrentado en casa de Pistorius

Agencia EFE – ABC.es

17 de febrero de 2013

La Policía de Sudáfrica ha hallado un bate ensangrentado en casa del atleta paralímpico sudafricano Oscar Pistorius, acusado del asesinato de su pareja, la modelo Reeva Steenkamp, según ha publicado este domingo el diario sudafricano City Press.

Según City Press, que citó «fuentes cercanas a la investigación», este utensilio podría resultar clave para esclarecer las circunstancias de la muerte de Steenkamp. Además -siempre según el citado periódico-, Pistorius habría dicho a su hermana Aimee que «algo terrible había sucedido y que había confundido a Steenkamp con un ladrón», versión que el atleta ha sostenido para explicar la muerte de su novia, hallada muerta el pasado jueves en su domicilio de Pretoria.

«Pero tres fuentes cercanas a la investigación descartaron esta posibilidad. No había indicios de accesos forzados», aseguró City Press. Asimismo, el rotativo indicó que «el padre de Pistorius recibió una llamada de su hijo sobre las 03.20 (hora sudafricana, 01.20 horas GMT), pidiéndole que fuera a su casa».

Sin embargo, la portavoz de la Policía sudafricana Katlego Mogale negó haber filtrado información alguna relacionada con el caso a ningún medio. «No sé de dónde saca la gente esas historias. No hemos emitido ningún comunicado ni hablado con nadie», indicó Mogale, citada por la agencia sudafricana de noticias Sapa.

De hecho, según Sapa, el portavoz de la Fiscalía sudafricana, Medupe Simasiku, llamó hoy a la redacción del City Press para que identificaran las fuentes de las informaciones publicadas.

Reeva será incinerada el martes

La familia Steenkamp anunció que el cuerpo de la modelo, de 29 años, ha llegado a su ciudad natal, Port Elizabeth (en el sur del país), y que será incinerado en una ceremonia privada prevista para el próximo día 19. Adam Steenkamp, hermano de la difunta, indicó: «Reeva ha vuelto a casa».

La incineración se hará el mismo día en que está prevista una vista en el Tribunal de la Magistratura de Pretoria en la que se decidirá la concesión o no de la libertad bajo fianza para el acusado.

Conmoción en Sudáfrica

El pasado jueves, Pistorius fue acusado formalmente por la Policía sudafricana del asesinato de su pareja, quien fue hallada muerta en la madrugada de ese mismo día con cuatro disparos en el cuerpo en la vivienda del atleta en Pretoria. Asimismo, la brigadier de la Policía Denise Beukes descartó la versión de que el deportista hubiera confundido a su compañera con un ladrón. Desde el jueves, Pistorius permanece bajo custodia policial.

El viernes, la familia del atleta emitió un comunicado en el que negó «enérgicamente» que Pistorius hubiera matado a su novia. Por su parte, su tío Arnold aseguró ayer que Oscar está «bloqueado por el sufrimiento y la conmoción» y que toda la familia está «destrozada» desde que se conoció la muerte de Steenkamp y la acusación de asesinato a Pistorius.

El atleta marcó un hito el pasado mes de agosto en Londres, al convertirse en el primero con las dos piernas amputadas que participaba en unos Juegos Olímpicos, clasificándose, además, para las semifinales de la prueba de 400 metros lisos.

El deportista es también conocido como ‘Blade Runner’, en referencia al título de la película de Ridley Scott, porque es un corredor –runner, en inglés- que usa prótesis de carbono con forma de cuchilla –blade– en ambas piernas.


Pistorius, en libertad bajo fianza

Elmundo.es – Agencias

22 de febrero de 2013

El juez instructor del caso del atleta sudafricano Oscar Pistorius decretó este viernes la libertad bajo fianza de 85.000 euros del corredor, acusado de asesinar a su novia, la modelo Reeva Steenkamp.

Pistorius, multicampeón paralímpico, es sospechoso de haber matado a su pareja en su domicilio de Pretoria y está acusado de «homicidio premeditado» por la fiscalía.

El corredor deberá aguardar a la fecha en la que comenzará su juicio, el próximo 4 de junio, para determinar si mató a la modelo y abogada de forma accidental o voluntaria. Durante ese periodo, Pistorius no podrá acercarse a su casa ni hablar con testigos. Además, le ha sido retirado el pasaporte y deberá comparecer en comisaría dos veces a la semana. Asimismo, tiene prohibido consumir alcohol y manejar armas de fuego.

El juez Desmond Nair hizo el anuncio en la quinta sesión de la vista sobre la libertad provisional que solicitó el abogado del deportista en el Tribunal de la Magistratura de Pretoria, tras aplazar su decisión en cuatro ocasiones.

El fiscal, Gerrie Nel, volvió a argumentar que la condición de atleta internacional del acusado aumenta las probabilidades de que intente escapar de Sudáfrica. «Puede ser hospedado en cualquier sitio», dijo Nel, en referencia a los contactos que Pistorius, de 26 años, tiene en diferentes lugares del mundo.

El letrado de la defensa, Barry Roux, aseguró que la discapacidad física de su cliente, que tiene las dos piernas amputadas y corre con dos prótesis de carbono, le impediría escaparse. «Sus piernas necesitan mantenimiento médico constante y necesita atención médica para su estómago», afirmó la defensa. «Si el solicitante vive en Sudáfrica con sus prótesis puede vivir en cualquier parte», replicó el fiscal.

La defensa aseveró que la fama mundial de Pistorius le impediría esconderse en cualquier país y Nel mencionó el ejemplo del famoso fundador de Wikileaks, Julian Assange, perseguido por la Justicia de Suecia y el Reino Unido y que vive refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres.

La Fiscalía insiste en su versión de que Pistorius es culpable de «asesinato premeditado», mientras que la defensa sostiene que el velocista disparó a su novia -de 29 años y hallada muerta en la casa de Pretoria del atleta en la madrugada del pasado día 14- a través de la puerta cerrada del baño pensando que era un ladrón.

Tras cinco días de vista sobre su libertad bajo fianza, el atleta ha sabido finalmente que esperará el juicio en libertad.

El corredor hizo historia el pasado agosto en Londres al convertirse en el primer atleta con las dos piernas amputadas en participar en unos Juegos Olímpicos.


Balas y mitos caídos en la noche africana

John Carlin – Elpais.com

22 de febrero de 2013

Son las tres de la mañana, la noche de San Valentín, en un lujoso barrio residencial de Pretoria, el Beverly Hills de la capital sudafricana. Disparos, gritos. Llega la policía y encuentra el cuerpo ensangrentado de una bella y joven mujer; al lado de la víctima, en estado de shock y también cubierto de sangre, un hombre que reconocen inmediatamente como una leyenda nacional e internacional, uno de los deportistas más famosos del planeta, Oscar Pistorius. El atleta la mató. De eso no hay duda.

Suena al comienzo de un thriller de Harold Robbins, pero no es ficción. Hay más, mucho más. Todo real.

Cinco días después de aquel jueves 14 de febrero un fiscal propone que Pistorius disparó con una pistola a su novia, la modelo y estrella de la televisión reality Reeva Steenkamp, con la deliberada e inequívoca intención de asesinarla. El fiscal argumenta ante un magistrado que, pese a la pulida imagen pública que Pistorius ha procurado transmitir, la realidad demuestra que es un hombre violento. Propone la siguiente tesis: que hubo una pelea en su casa, donde aquella noche estaban solo él y la víctima; que ella huyó de él, que él fue detrás de ella; que ella se encerró en un lavabo; que él disparó cuatro veces a través de la puerta del lavabo y que tres de las balas penetraron en el cuerpo de la mujer, acabando con su vida. El cargo formal contra Pistorius, anuncia el fiscal, es homicidio premeditado. En Sudáfrica conlleva la cadena perpetua.

Pistorius no discute que él fue quien mató a Reeva Steenkamp. Pero su versión de los hechos -y él es la única persona en el mundo que realmente sabe lo que pasó- es radicalmente diferente. Él mantiene que todo fue un terrible, trágico error. Pistorius hizo una declaración jurada en la que afirmó que alrededor de las tres de la mañana salió a una terraza pegada a su dormitorio, que compartía con la víctima. De repente oyó un ruido procedente de su baño, al que se llegaba cruzando el dormitorio, e inmediatamente concluyó, aterrado, que se trataba de un intruso. Cogió una pistola de su habitación y entró en el baño, donde había un lavabo detrás de una puerta. Los sonidos venían del lavabo y, al descubrir que este estaba cerrado, disparó cuatro veces a través de la puerta. Logró abrir y descubrió, horrorizado, que el supuesto intruso era su novia, Reeva Steenkamp, que yacía en el suelo dando sus últimos suspiros. «Murió en mis brazos», dijo Pistorius.

¿Cuál de las dos versiones de lo ocurrido en la casa la madrugada del día de los enamorados es la verdadera? ¿Un triste pero comprensible error o un asesinato pasional? Esta es la cuestión que debate toda Sudáfrica y medio mundo; es la cuestión que se debatirá de manera exhaustiva entre los abogados rivales cuando se celebre el juicio, seguramente en menos de seis meses; y es la cuestión que se debatió esta semana ante un magistrado cuya labor consistió en determinar si Pistorius merecía ser liberado bajo fianza. Ayer el juez decidió que sí. Le concedió la libertad condicional y le impuso una fianza de 85.000 euros. Pistorius podrá dormir en casa de unos familiares (tiene prohibido ir a su vivienda de Pretoria) y deberá acudir dos veces por semana a comisaría.

La conmoción mundial generada por el breve ensayo de juicio llevado a cabo entre el martes y ayer indica que este va a ser el caso legal más mediático desde el juicio del deportista estadounidense OJ Simpson por el asesinato de su exesposa en 1994. En aquel entonces el consenso inicial entre la mayor parte del público fue que Simpson era culpable, aunque un jurado finalmente lo declaró inocente. La diferencia fundamental con el caso Pistorius es que nunca se estableció que Simpson había disparado la pistola. Otra importante diferencia es que Simpson es un hombre negro y su exesposa era blanca; en el caso Pistorius, afortunadamente para Sudáfrica, no existe ningún componente racial. La división de opinión nacional no se definirá, como ocurrió durante el juicio de Simpson, por el color de la piel.

También hay una importante diferencia técnica con el caso Simpson, y es que en Sudáfrica no existen los jurados; será un un juez el que decidirá el destino de Pistorius.

Con lo cual los abogados que defenderán a Pistorius no contarán con el recurso con el que contaron los de Simpson de poder apelar a las emociones de 12 personas elegidas al azar. Ante un jurado hubieran tenido una importante arma a su favor: la extraordinaria historia de Oscar Pistorius. Consideren lo siguiente, podría haber dicho uno de los abogados de Pistorius, dirigiéndose a los señores y señoras del jurado: un niño nace con un defecto congénito y le amputan las piernas por debajo de las rodillas a los 11 meses. Su desafío para cuando sea mayor: convertirse en un atleta capaz de correr en unos Juegos Olímpicos contra los hombres más rápidos del mundo. El objetivo no solo era imposible, el mero hecho de proponerlo en voz alta habría parecido una broma de pésimo gusto. Pero Pistorius lo logró. Compitió en las semifinales de los 400 metros lisos en los Juegos de Londres de 2012. «¿Ha habido en toda la historia del deporte,» podría haber preguntado el abogado de Pistorius, «un ejemplo más admirable, único o extraordinario de perseverancia, de valentía, de fe?». La respuesta tendría que ser que no. Porque la verdad es que Pistorius ha inspirado no solo a sus compatriotas sudafricanos, que hasta los sucesos del 14 de febrero lo tenían como una figura heroica, sino al mundo entero.

Pero tales argumentos tendrán un valor limitado, no decisivo. Los abogados de Pistorius se tendrán que remitir a los hechos, sabiendo que cualquier intento de manipulación emocional del juez al estilo OJ Simpson podría volverse en su contra. Y los hechos, empezando por la irrefutable y enorme verdad de que Pistorius mató a su novia, no juegan a favor de la defensa.

Esta semana no le costó mucho al fiscal del caso subrayar las aparentes inconsistencias en la narración de Pistorius. Si hay solo dos personas dentro de una casa, dijo, y una oye un ruido en el baño en medio de la noche, lo lógico es suponer que se trata de la otra persona; lo lógico también es comprobar si la otra persona está en la cama que uno comparte con ella, despertarla y preguntarle si también oyó el ruido; lo lógico, si no está en la cama, es suponer que es ella la que está en el baño. Lo ilógico es suponer que un ladrón vaya a encerrarse en un baño; lo ilógico es disparar primero y hacer preguntas después.

Sudáfrica ya está dividida en dos, entre aquellos que creen la versión expuesta por el fiscal, que consideran absurda la versión de Pistorius de que la muerte de Steenkamp fue un accidente, y aquellos que no desean abandonar la fe invertida con enorme entusiasmo durante años en el mito sudafricano más admirado desde Nelson Mandela.

El problema del fiscal será demostrar beyond a reasonable doubt -más allá de cualquier duda razonable, como exige la ley sudafricana- que Pistorius mató a Steenkamp de manera intencionada, sabiendo que ella era su víctima. No hay testigos oculares. Como mucho, parece que, según la policía, hay unos vecinos que oyeron gritos a la hora del crimen. Pero lo que está claro es que los abogados defensores se centrarán en la violencia endémica que padece Sudáfrica, en el temor general que la población tiene a ser atacada, robada, asesinada. La versión de los hechos presentada por Pistorius no sería creíble en un país relativamente pacífico como España, Noruega o incluso Estados Unidos. Pero en el contexto criminal sudafricano lo puede llegar a ser: el ataque de miedo que dijo haber sentido Pistorius cuando oyó el supuesto ruido en su casa en medio de la noche («caí preso del pánico», fueron sus palabras exactas) tiene su coherencia en un país donde todos conviven con esa misma pesadilla, sin excluir a los jueces. La paranoia en Sudáfrica no es siempre una enfermedad; puede ser enteramente racional.

Pero existe otro terreno de la opinión pública en el que la defensa de Pistorius es vulnerable. Desde mucho antes de la muerte de Steenkamp un sector importante de la sociedad civil, al que pertenecía la propia víctima, se ha movilizado para denunciar la violencia extrema en Sudáfrica contra las mujeres. Un estudio reciente del respetado Medical Research Council sudafricano (Consejo de Investigación Médica) reveló que el índice de violencia contra las mujeres en Sudáfrica supera la media mundial por un factor de cinco. Una mujer es violada en Sudáfrica cada cuatro minutos y una es asesinada cada ocho horas por su pareja o por un familiar.

Un grupo de manifestantes, casi todas mujeres, se presentó cada día de esta semana en la calle ante el tribunal donde compareció Pistorius exigiendo su cabeza. Desean que se le condene por asesinato sabiendo que, siendo un personaje tan famoso, su castigo serviría como mensaje ejemplar.

Hay infinidad de precedentes, pero hay uno en particular que recuerda el caso Pistorius, por lo inverosímil del caso y por que también tuvo como uno de sus protagonistas a un personaje famoso. Se trata de Charlize Theron, la actriz de Hollywood ganadora de un Oscar, nacida en Sudáfrica en 1975. El padre de Theron fue un hombre abusivo, borracho, que tenía la costumbre de amenazar a la madre de Theron con su pistola. Una noche, cuando Charlize tenía 15 años, la madre temió que esta vez su marido realmente la iba a matar. En vez de someterse a su destino, tomó la iniciativa. Sacó una pistola, ante la mirada de su hija adolescente, y lo mató. Se la juzgó por asesinato pero fue declarada inocente. Se demostró que había actuado en defensa propia.

De manera bastante más polémica, y más dificil de demostrar, Pistorius argumenta que actuó igual; que él también mató creyendo que era en defensa propia. Pase lo que pase, sea declarado inocente o culpable, Pistorius no podrá seguir adelante y prosperar después del juicio como hicieron la señora Theron y su hija. Él segó una vida y ha destrozado la suya. La pena es que Pistorius, un fanático de las armas, no hubiera actuado como recomendó Charlize Theron en una entrevista que dio a la televisión estadounidense en 2004 sobre la muerte de su padre.

«Lo terrible», dijo Theron, «es que todo el mundo en Sudáfrica va armado… Es el estilo de vida allá. No debería uno de tener armas en la casa porque, cuando la gente se vuelve irracional y emocional y se emborracha, cosas terribles pueden ocurrir».


La familia Pistorius posee un gran arsenal de armas

Javier Brandoli – Elmundo.es

2 de marzo de 2013

La familia de Oscar Pistorius, el atleta acusado del asesinato de su novia, Reeva Steenkamp, posee un sorprendente arsenal de armas. Según revela el periódico Afrikáner Beeld Naweek, que en este suceso ha ido dando exclusivas constantes, los Pistorius son dueños de 55 armas de fuego, algunas usadas en el propio ejército.

El artículo detalla que el abuelo de Oscar, Hendrick, tiene 10 armas registradas a su nombre; su padre, Henke, tiene cuatro, mientras que sus tíos Arnold, Theo y Leo poseen 10, 17 y 14 pistolas y fusiles respectivamente. Parece, por tanto, que la afición del atleta paraolímpico por las armas tiene que ver con su familia.

Por su parte, Oscar, según desveló la Policía, tenía licencia para seis armas de fuego de colección entre las que se encuentra un revólver, Smith&Wesson 500, considerado como el «más poderoso revolver en el mundo», tres escopetas norteamericanas o un rifle de asalto usado por el ejército sudafricano, el Vektor 223.

Común presencia de armas

La obsesión por la seguridad, algo muy común en Sudáfrica especialmente entre algunos blancos Boers que se retiraron a sus granjas con la llegada de la democracia y se armaron hasta los dientes a la espera del ataque de los negros, parece que le fue enseñado a Oscar por sus propios ascendientes. Quizá por eso también en 2009 su casa de Pretoria fue elegida como «la finca más segura de Sudáfrica».

En todo caso, las armas en Sudáfrica son algo común entre la población. En el país que está siempre en el pódium de los que cuentan con los índices de muertes violentas más altos del planeta hay 4,1 millones de armas legales y, aunque la cifra es estimativa, se habla de hasta 8 millones de armas ilegales. Más que EEUU aunque la población en Sudáfrica es de sólo 50 millones de personas. En total, hay entre 1,5 y 2,5 millones de personas con licencia de armas de fuego. Eso, pese a que la legislación se endureció en 2004 tras el sonado suceso que protagonizó un famoso jugador de rugby, Rudi Visagie, que mató a su hija confundiéndolo con un ladrón (exactamente la misma coartada de Pistorius).

Por último, este viernes se supo también una primera estimativa ofrecida por expertos del dinero que ha gastado ya Oscar Pistorius en su defensa. «En una estimativa por lo bajo se podría hablar de 1,2 millones de rands» (120.000 euros), dicen expertos legales sudafricanos. Son muchas las voces que han criticado la libertad condicional otorgada a Pistorius después de que su completísimo equipo legal desarrollara una perfecta línea argumental defensiva de su cliente poniendo en duda partes de la investigación. «El dinero le ha comprado algo de tiempo», decían algunos medios y políticos que recordaban los miles de detenidos que no tienen acceso a una mínima defensa programada en Sudáfrica.


La violencia se hace endémica en Sudáfrica

Jaime Velázquez – ABC.es

1 de abril de 2013

El 21 de marzo de 1960 la Policía sudafricana abrió fuego contra una manifestación de trabajadores en la localidad de Shaperville matando a 69 personas. Sudáfrica estableció aquella fecha como su Día Nacional de los Derechos Humanos para recordar las atrocidades de un régimen, el apartheid, que sometió brutalmente a la población negra durante cuatro décadas.

Medio siglo después, el país conmemoró esta semana uno de los episodios más sangrientos de su historia, la matanza de Shaperville, marcado por esa misma violencia que aún trata de desterrar tras casi veinte años de democracia.

La muerte bajo custodia del taxista Mido Macía, que fue arrastrado desde un furgón policial tras resistirse al arresto, y el supuesto asesinato de la modelo Reeva Steenkamp por los disparos de su novio Oscar Pistorius, han puesto de manifiesto en las últimas semanas que Sudáfrica está todavía lejos de superar su legado.

Hace menos de un año, 34 mineros fueron acribillados por la Policía durante una huelga en la localidad de Marikana; un escenario demasiado parecido al de Shaperville, solo que en esta ocasión los agentes pertenecían a un Gobierno elegido democráticamente.

La historia de Sudáfrica es una historia de violencia; es el lenguaje que hablaron los colonos europeos con los pueblos africanos en su lucha por el territorio, en la esclavitud, el que utilizó el régimen supremacista blanco del apartheid y el que aplicaron los activistas negros para imponerse a las facciones adversarias en su batalla contra el sistema.

«En Sudáfrica hemos aceptado que la violencia es la manera de resolver los conflictos», explica Garteh Newham, investigador en el Instituto de Estudios de Seguridad (ISS) de Johannesburgo.

Pero la cultura de la violencia tiene sus raíces más allá del apartheid, afirma Newham. «Es la forma en que tratamos a nuestros hijos; muchos piensan que el castigo es la mejor forma de imponer disciplina, pero cuando sean adultos, estarán más acostumbrados a la violencia y más dispuestos a utilizarla».

Adictos a las armas

El régimen racista, impuesto por la minoría blanca sudafricana hasta 1994, añadió a la mezcla explosiva la diseminación de las armas de fuego. Mientras los descendientes de europeos acumulaban pistolas y escopetas para la autodefensa, los activistas del Congreso Nacional Africano (CNA) repartían armamento para su lucha contra el Gobierno.

En la actualidad existen en Sudáfrica 2,9 millones de pistolas registradas para 1,5 millones de personas, y se calcula que el número de armas ilegales asciende a 3 millones de unidades, según la organización Gunpolicy.org.

La mezcla de armas y violencia resulta en una tasa de criminalidad 4,5 veces mayor que la media mundial, con 42 asesinatos al día, 192.651 agresiones graves y 16.766 atracos en complejos residenciales al año, según los datos de 2012.

Quizá por eso muchos sudafricanos vieron normal que el atleta parlímpico Oscar Pistorius, acusado del asesinato de su novia en la víspera de San Valentín, tuviera un arma en casa. Muchos creyeron su versión de que la confundió con un intruso en su domicilio, e incluso justificaron que abriera fuego contra el supuesto ladrón a través de la puerta del cuarto de baño.

«Un hombre negro en Sudáfrica tiene 17 veces más posibilidades de ser asesinado que su conciudadano blanco; sin embargo, son éstos últimos los más obsesionados con la seguridad. Formaba parte del discurso del apartheid, infundir el miedo hacia la población africana», afirma el investigador del ISS.

Brutalidad policial

La cultura de la violencia está también arraigada en la Policía, explica Garteh Newham. «Los agentes consideran que esta es la única forma de imponer la ley, mediante el uso de la fuerza y el miedo». La represión policial del régimen del apartheid ha sido reemplazada por la lucha contra el crimen, pero con similares métodos.

«En la matanza de mineros de Marikana vimos cómo se utilizaban fuerzas de élite para reprimir una manifestación, igual que hacía el apartheid. En Shaperville la lucha era racial, y ahora es una lucha de clases, causada por la pobreza y las desigualdades».

La muerte del taxista mozambiqueño Mido Macia el pasado 27 de febrero, por la que han sido detenidos nueve policías, es el último episodio de los recurrentes abusos de poder las fuerzas de seguridad.

Macia fue arrastrado por un furgón policial durante 500 metros y murió desangrado tras ser supuestamente torturado durante dos horas en los calabozos de la comisaría de Daveyton (Johannesburgo).

«Disparan a la gente por cualquier motivo. Los policías se creen inmunes y consideran que nunca serán castigados. Los casos de tortura en las comisarías están generalizados, y todos tenemos que ser conscientes de ello», explica Peter Jordi, abogado y profesor de la Universidad de WITS, que trabaja desde 1986 en casos de violencia policial.

«He visto casos en los que la Policía ha torturado a detenidos en público, y en algunas ocasiones han permitido que otros ciudadanos participen en las palizas. Algunas torturas incluyen derramar plástico fundido sobre los cuerpos de los detenidos».

La extrema violencia de los agentes se debe también a una falta de formación de los agentes; desde 2002 se han incorporado 70.000 efectivos, y su paso por la academia se ha reducido de dos a un año, asegura Garteh Newham.

Las consignas de «disparar a matar» por parte del Gobierno sudafricano han contribuido también a la sensación de impunidad de los agentes. «Solo ahora se están dando cuenta del problema y no hablan de simplemente de manzanas podridas, y eso se debe a la indignación de la población».

Pese a todo, Newham considera que Sudáfrica camina en la buena dirección. Los asesinatos se han reducido en un 40% y el crimen en un 20% con respecto a los primeros años de democracia. «En estos momentos hay 500 agentes imputados en procesos judiciales por abusos; esa es la gran diferencia con el apartheid».


Lágrimas y plegarias en el búnker de Pistorius

Jaime Velázquez  – ABC.es

1 de junio de 2013

La casa de Arnold Pistorius es un palacete de ladrillo visto situada en el barrio de Waterkloof, una de las zonas más exclusivas de Pretoria. Ataviado con una sudadera verde pistacho y camuflado tras una poblada barba, aparece su sobrino Oscar (26 años), quien saluda desde la puerta. Pero enseguida regresa al interior de la vivienda. El atleta paralímpico vive con su tío Arnold desde que pagó la fianza tras ser acusado del asesinato la modelo Reeva Steenkamp (29), su novia, a la que presuntamente disparó en su domicilio la víspera de San Valentín. A la sombra de Arnold, Oscar se oculta de cámaras y periodistas, aquellos que le encumbraron como símbolo de la superación y que hoy escudriñan su vida al detalle.

«Ni siquiera puede ir al supermercado», asegura su entrenador, Ampie Louw. Y es que Pistorius ocupó recientemente todas las portadas de la prensa local cuando se le vio entrenando en las pistas de la Universidad de Pretoria y, también, cuando salió a un restaurante junto a unos amigos. Hoy, apenas abandona la vivienda de Arnold.

Cada día, Oscar Pistorius desayuna en la cocina de la casa en compañía de un amigo. Aún hoy sigue con su dieta de pretemporada, como cuando competía entre la élite del atletismo; también hace ejercicios de mantenimiento en los jardines de la residencia. Incluso, ha reclamado al juez su pasaporte para poder participar en eventos deportivos en el extranjero. «Está impaciente por competir. Si no corre, no tiene ingresos; los patrocinadores le exigen una presencia en las carreras. Teme que su vida deportiva acabe, pero ahora debe centrarse en el juicio, que comienza el 4 de junio», explica su manager Peet Van Zyl.

Atención psicológica

Oscar lee la Biblia a diario. «Siempre que hablo con él, me pide que rece por Reeva. Está destrozado; sigue muy deprimido. Por las mañanas se le nota que ha pasado la noche llorando», asegura su mejor amigo, Dexter Azzie. El atleta recibe atención psicológica dos veces por semana. «Estamos tratando de que vea lo que ha pasado, de que asuma sus responsabilidades y que siga adelante. Pistorius es aún un niño con dinero. Demasiado joven, demasiado famoso», explica su entrenador.

Pistorius, que alcanzó la fama mundial tras correr en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 pese a tener las piernas amputadas, presuntamente mató a la modelo Reeva Steenkamp, a la que disparó cuatro tiros a través de la puerta del cuarto de baño de su casa. El atleta sostiene que la confundió con un intruso y que abrió fuego presa del pánico. La Fiscalía, sin embargo, argumenta que apretó el gatillo con la intención de matarla y ha presentado cargos por asesinato. En la vista judicial del próximo martes, está previsto que ambas partes acuerden un aplazamiento hasta agosto.

Nadie de su entorno comprende cómo ha podido acabar en tal situación. «El Oscar que conozco siempre ha mostrado un amor espontáneo y sincero hacia nosotros, es una persona cercana, y en absoluto violenta», asegura Mike Azzie, padre de Dexter. Pero su afición por las armas, los coches de alta gama, las salidas nocturnas y los amigos del «pequeño Hollywood sudafricano» chocan con la imagen de aquel joven que veraneaba junto a la familia Azzie en la costa del Índico. «Siempre le gustaron las armas y los coches, desde que era pequeño. Pero disparaba por deporte, para descargar la tensión. Un día los amigos bromeamos: ‘‘Este va a acabar matando a alguno de nosotros’’, pero no imaginábamos que eso pudiera suceder», explica Dexter.

Pero este añade que Oscar, «al igual que puede amar, también sabe odiar. Por eso quizá dicen que era rudo con las mujeres. Le cuesta confiar en las chicas. No se fía de ellas, por problemas que tuvo en relaciones pasadas». Pese a su temperamento, «cuando le quitas las piernas, el campeón mundial se convierte en un hombre vulnerable».

Amistades peligrosas

La fama sorprendió a Oscar Pistorius demasiado joven. Tras su participación en los pasados Juegos Olímpicos, el atleta paralímpico se convirtió en una de las estrellas del momento. «Desde entonces, nunca volvió a poner los pies en el suelo. Creo que empezó a sentirse como un superhéroe. Todo el mundo quería estar con él. Antes solía visitarnos al menos una vez por semana; pero desde los Juegos, apenas le volví a ver», se lamenta Dexter Azzie. Los patrocinios millonarios, las portadas en las revistas, los eventos sociales y las nuevas amistades dentro del mundo de la moda y la jet sudafricana (entre otros, el jugador de rugby Francois Hougaard, el controvertido futbolista Marc Batchelor, o el magnate Craig Lipschitz) pusieron distancia con buena parte de su gente.

«Algunos de los amigos que hizo no eran amigos de verdad. Las chicas aman a Oscar, aman la fama. Ha tenido muchas novias guapas, pero nunca han durado. Solo disfrutan del ‘‘momento Oscar’’, de los viajes y los hoteles de lujo», añade Azzie. «Cuando volvimos de Londres, yo estaba preocupado por su afición a los coches deportivos, a salir hasta la hora del desayuno, a conducir deprisa, a no entrenar… En Navidad estaba muy ocupado con cosas que no son a las que está acostumbrado», reconoce su entrenador Ampie Louw.

El propio Louw, sin embargo, aseguran que existe un futuro para Oscar en la alta competición, pero solo llegará una vez que supere el juicio por la muerte de Reeva. «Tenemos que prepararle. Nos han invitado a una carrera en China, podemos conseguirle competiciones, pero no come bien, no duerme bien, no está entrenando. Llevarle ahora a una carrera sería como llevarle al matadero». El principal obstáculo entre Pistorius y su futuro está, según su entrenador, en su mente. «Tenemos que esperar a que la ley siga su curso y, después, habrá que motivarlo. Hay que decirle: ‘‘Reeva ya no está aquí, hazlo por ella’’».


Pistorius, demandado por sus suegros

Marta Rodríguez – Elpais.com

4 de julio de 2013

«No tenemos otra opción que demandarle». Los que así hablan son los padres de Reeva Steenkamp, la novia de Oscar Pistorius que murió a tiros cuando, supuestamente, su pareja la confundió con un ladrón en su lujoso piso de Pretoria, la madrugada del pasado 14 de febrero. Los Steenkamp han explicado que no tenían intención de perseguir judicialmente al atleta paralímpico sudafricano, y de hecho no se personan en la causa penal abierta por presunto asesinato premeditado, pero sí que lo harán por la vía civil para intentar obtener una indemnización.

No es que Pistorius tenga buena reputación ahora en Sudáfrica, pero los Steenkamp han perdido parte del respeto que se habían ganado desde la muerte de su joven hija porque habían mantenido un silencio total. Sin embargo, una entrevista en el británico Daily Mail en el que justifican su batalla legal por las dificultades económicas que sufren a raíz de la pérdida de Reeva les ha valido una reprimenda popular y la madre, June, ha tenido que salir al paso para negar que busquen «dinero manchado de sangre». En este sentido, ha admitido que las criticas la hacen sentir «incómoda, un poco culpable y terrible», pero ante su ruina financiera no tienen más opción.

Cuando Pistorius apretó el gatillo cuatro veces y acabó con la vida de su hija también terminó de golpe con el apoyo económico que Reeva daba a sus padres y que les ayudaba a llegar a fin de mes. «Pistorius nos ha puesto en esta situación. Estamos luchando financieramente», explica la mujer, que vive en una modesta casa de un suburbio de Port Elizabeth, localidad en la costa del océano Índico.

Horas antes de su muerte, Reeva llamó a sus padres y quedó en que se haría cargo de la factura de la televisión por cable, como hacía normalmente con la compra de comida o el envío de dinero en efectivo. «Yo estaba ansiosa porque no nos queríamos perder su primera aparición televisiva», afirma la madre en relación a que cuatro días después se estrenaba un programa en el que concursaba la chica, una especie de isla de los famosos de la cadena estatal Sabc.

El blade runner sudafricano volverá a los juzgados de Pretoria el próximo 19 de agosto, precisamente cuando Reeva hubiera cumplido 30 años. El azar también provocó que en el mismo momento que comparecía para obtener la fianza, la joven modelo fuera enterrada en su ciudad natal, a 1.100 kilómetros de distancia.

Pistorius está en libertad condicional tras pagar 85.000 euros desde el 22 de febrero, nueve días después de que disparara cuatro tiros a través de la puerta del baño contra su novia. Según su declaración jurada, se despertó oyendo unos ruidos que provenían del lavabo y, como creyó que se había colado un intruso, cogió su pistola y disparó. Cuando se percató de que la que estaba en el interior del cuarto era su novia intentó salvarle la vida, pero ya era demasiado tarde. Reeva falleció en el domicilio del paralímpico. La fiscalía le acusa de haber preparado supuestamente el asesinato, un cargo que le podría costar una pena de cadena perpetua.

La semana pasada el atleta retomó entrenamientos de «baja rutina» en las pistas de la Universidad de Pretoria, según se advierte en un vídeo de dos minutos en que se ve a un Pistorius con barba correr con sus sofisticadas piernas ortopédicas. El representante del paralímpico, Peet van Zyl, insistió en que no tiene intención en retomar su participación en la alta competición, mientras que su familia aseguró que su prioridad sigue siendo preparar la vista judicial. «Fue duro para él. Me dijo que era una sensación agridulce, una sensación muy emotiva ponerse las prótesis y sentir el olor de la pista», aseguró el agente.

Además, el diario City Press asegura que Pistorius fue visto comprando un coche de lujo en un concesionario de un barrio acomodado de Johannesburgo, acompañado de una «guapa rubia» y dos guardaespaldas, aunque el rotativo apunta que el vehículo podría ser para Arnold Pistorius, el tío millonario del atleta con el que vive en una mansión de Pretoria después de que quedara en libertad condicional. Arnold se hizo cargo de Oscar y su hermano mayor, Carl, tras la muerte de su madre cuando estos eran adolescentes. Poco después de la muerte de Reeva, otro periódico sudafricano informó de que el paralímpico había sido cazado con una joven en actitud cariñosa, en el reservado de una discoteca, aunque no acompañaba la noticia con ninguna fotografía.


Pistorius disfruta del kayak y el sol en las playas de Sudáfrica

Agencia EFE – Elmundo.es

13 de agosto de 2013

El atleta sudafricano Oscar Pistorius disfrutó del kayak y el sol en las playas de su país el pasado fin de semana, a una semana de volver a los tribunales para conocer la fecha del comienzo del juicio por la muerte de su novia.

Pistorius practicó ese deporte acuático con varios amigos en Hermanus, localidad situada a unos 100 kilómetros de Ciudad del Cabo (suroeste de Sudáfrica), informó el periódico sudafricano Daily Voice, que publica fotos del corredor.

En las imágenes, el velocista, de 26 años, aparece relajado, luce una barba, va ataviado con un salvavidas y camina sobre dos piernas artificiales de color carnal, en vez de sus conocidas prótesis de carbono con forma de cuchilla.

Pistorius, cuya familia -según el diario- suele decir que el deportista pasa sus días en casa rezando tras ser acusado de la muerte de su novia, disfrutó con tres amigos de su escapada a esa zona costera, famosa por el avistamiento de ballenas.

El atleta está acusado del asesinato de su pareja, la modelo Reeva Steenkamp, de 29 años, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida con varios disparos la madrugada del 14 de febrero en la casa del corredor en Pretoria.

La última comparecencia judicial de Pistorius fue el pasado 4 de junio ante el Tribunal de la Magistratura de Pretoria, que aplazó la vista, tras pedir la Fiscalía y la defensa más tiempo para preparar el caso.

La sesión se reanudará el próximo 19 de agosto, cuando se espera que se establezca la fecha en que comenzará el juicio.

El corredor confesó que disparó a su novia, pero arguyó que actuó así porque creyó que un intruso había entrado en su domicilio.

Sin embargo, la Fiscalía acusa a Pistorius de «asesinato premeditado», un cargo que podría costarle la cadena perpetua.

La Justicia sudafricana concedió la libertad provisional al velocista el pasado 22 de febrero, a cambio del pago de una fianza de un millón de rands (unos 78.000 euros).

Pistorius se convirtió, en agosto del año pasado en Londres, en el primer atleta con las dos piernas amputadas que participaba en unos Juegos Olímpicos, en los que llegó a clasificarse para las semifinales de la prueba de 400 metros lisos.


Pistorius contrata forenses para demostrar que no quiso matar a su novia

Marta Rodríguez – Elpais.com

2 de octubre de 2013

Seis meses tiene por delante Oscar Pistorius antes de sentarse en el banquillo de acusados para hacer frente a la acusación de asesinar premeditadamente a su novia, la modelo Reeva Steenkamp. El juicio está previsto que empiece el próximo 3 de marzo de 2014 pero los abogados del paralímpico sudafricano trabajan ya a fondo en su defensa. La portavoz de Pistorius, Anneliese Burgess, ha confirmado que se ha contratado a un equipo de investigadores forenses de Estados Unidos para que ayuden a desmontar la hipótesis de la fiscalía de que el velocista disparó sabiendo que la joven se encontraba encerrada en el lavabo de su lujosa casa de Pretoria.

Los forenses ya han visitado esta semana a Pistorius, de 26 años, con el que se han reunido en el domicilio de su tío Arnold, donde reside desde que el juez le concedió la libertad bajo una fianza de unos 80.000 euros. Burgess se ha limitado a señalar que «contratar a expertos es una práctica habitual para preparar un juicio» al tiempo que ha rechazado entrar en más detalles.

El trabajo de los estadounidenses se centrará en tratar de probar que la madrugada del 14 de febrero, Pistorius disparó a su novia confundiéndola con un ladrón y que lo hizo sin calzarse las prótesis de titanio, respondiendo a un ataque de pánico al creer que un extraño había irrumpido en el apartamento. Para ello tendrán que examinar con lupa la altura y dirección de los impactos de bala. La fiscalía sostiene que el paralímpico planeó el asesinato y que tras discutir con la modelo ésta se encerró en el baño y Pistorius fue a su habitación a ponerse las piernas ortopédicas.

La investigación tiene otro punto clave. Se trata de los teléfonos de Pistorius y Steenkamp para saber las llamadas y mensajes que la pareja realizó la noche del crimen. La policía considera que la pareja tuvo una discusión violenta y que incluso vecinos alejados del piso pudieron escuchar gritos, por lo que sospechan que Reeva se refugió en el cuarto de baño con un teléfono para dar la voz de alarma. De momento, no ha trascendido el contenido de los registros y, de hecho, hace un par de meses, los investigadores sudafricanos admitieron que no habían tenido acceso porque no tenían los números secretos y Pistorius había olvidado sus claves.

La Policía sudafricana lleva una ventaja de seis meses pero en las vistas por la fianza, en el mes de febrero, se revelaron algunos fallos importantes en la investigación del caso la noche del crimen. El inspector jefe, Hilton Botha, presentó un informe preliminar en el que Reeva había recibido tan sólo tres balas y no cuatro como presentaba el cadáver y admitió haber pisado la escena sin protección en los zapatos. Tan sólo 24 horas de haber declarado ante el juez, el agente fue apartado del caso al conocerse que estaba pendiente de un juicio por siete asesinatos en grado de tentativa cuando estando de servicio y borracho supuestamente disparó contra un mini autobús lleno de pasajeros para que se detuviera. Poco después, en marzo, abandonó el cuerpo de Policía argumentando que no podía soportar tanta «presión».

La última aparición pública de Pistorius fue el pasado 19 de agosto. En aquella ocasión se presentó ante el juez para escuchar de viva voz el día de aseñalamiento de su juicio. El atleta estuvo en la sala apenas media hora y, mientras esperaba el inicio de la vistilla, se le vio arropado por sus hermanos, Aimée y Carl, que cogidos de las manos rezaron durante unos 20 minutos.

Desde que salió en libertad, Pistorius se ha alejado totalmente de la vida social y, según su familia, se pasa el tiempo en la mansión de su tío Arnold con su pensamiento puesto en Reeva y su familia. Sin embargo, la prensa local sudafricana ha dado cuenta de alguna salida nocturna en salas de fiestas de Johannesburgo y, a principios de agosto, fue cazado mientras practicaba kayak con unos amigos en Hermanus, localidad turística cerca de Ciudad del Cabo.

El juicio está llamado a ser el gran acontecimiento judicial sudafricano y se espera incluso que coincidiendo con el inicio aparezcan publicados libros sobre la noche del crimen y el carácter de Pistorius, firmados por periodistas conocidos en Sudáfrica. La trama tiene todos los ingredientes para estar no sólo en letra impresa sino también para que se escriba una película con el sello de Hollywood. Los protagonistas son guapos, famosos, ricos y tienen un final trágico.

Durante las tres semanas en las que se prevé que dure el juicio, el fiscal llamará a declarar a un centenar de testigos, entre los que además de los peritos y policías, destacan los vecinos de su edificio donde ocurrieron los hechos, su hermana, su tío Arnold y una antigua novia que, supuestamente, explicará el mal carácter del atleta.

La defensa no ha dado a conocer aún su lista de testigos pero en cualquier caso tratará de ofrecer una imagen diferente de Pistorius y su novia. Ya durante la vistilla de la fianza, amigos de la pareja relataron que ambos se mostraban cariñosos y contentos de haberse conocido, descartando gestos de violencia del atleta.

Pistorius tiene una segunda vía judicial abierta y por lo civil trata de llegar a un acuerdo con los padres de Steenkamp para indemnizarlos por la muerte de su hija. El matrimonio reclama dinero porque la chica colaboraba en el pago de la casa familiar y de otras necesidades, por lo que ahora aseguran que están en banca rota.


El fiscal añade dos cargos más contra Oscar Pistorius

Marta Rodríguez – Elpais.com

20 de noviembre de 2013

No podía tener peor regalo de cumpleaños Oscar Pistorius, que el próximo 22 de noviembre soplará 27 velas. El fiscal ha añadido dos cargos más a las acusaciones de presunto asesinato premeditado y de tenencia ilícita de armas que le impuso en agosto durante la vista para fijar el juicio. Ahora, el paralímpico sudafricano deberá defenderse también de haber disparado supuestamente en dos ocasiones en lugares públicos, aunque sin causar daños. El velocista conocido por el apodo Blade Runner se enfrenta ya a una condena de cadena perpetua por haber matado a su novia, la modelo Reeva Steenkamp, la madrugada del pasado 14 de febrero.

En su informe, la Fiscalía sostiene que antes del fatídico San Valentín, Pistorius hizo gala de su imprudencia disparando en lugares públicos al menos en dos ocasiones, con lo que pretende incidir en que es un hombre violento y de fácil gatillo.

Según la acusación pública, el 30 de septiembre de 2012, Pistorius disparó su 9 milímetros al aire a través del techo abierto de su coche descapotable «sin razón alguna» mientras iba conduciendo junto a su entonces novia, la también modelo Samantha Taylor.

Pocas semanas antes de acabar con la vida de Reeva, en enero de 2013, Pistorius acudió a un restaurante en uno de los centros comerciales más pijos de Johannesburgo y también «sin ninguna razón» disparó la pistola Glock 27 de uno de sus amigos, provocando daños en el suelo del local. Para la fiscalía, su comportamiento «puso en peligro la seguridad» de sus acompañantes en la mesa así como de los otros comensales ya que «por poco» no acierta al pie de uno de los presentes.

El procedimiento de la justicia sudafricana es diferente al español y el escrito de acusación del Fiscal no viene aparejado a la solicitud provisional de la condena. Sin embargo, el asesinato premeditado que se le imputa está penado con un máximo de cadena perpetua.

El juicio de Pistorius está previsto que empiece el próximo 3 de marzo, justo cuando se cumplirá un año del triste episodio que terminó con la vida de Reeva Steenkamp, de 29 años. Durante las dos semanas que durará la vista, desfilarán 107 testigos propuestos por la fiscalía, entre los que destacan familiares, la misma Taylor y el ex jugador de rugby Mark Batchelor, con el que tuvo una discusión violenta en un restaurante.

La defensa del paralímpico mantiene que disparó a su novia, que estaba encerrada en el lavabo del lujoso apartamento que Pistorius tiene en Pretoria, porque la confundió con un ladrón. En una declaración jurada, el atleta aseguró que oyó un ruido en el interior de la pequeña habitación y, «presa del pánico», fue a buscar su pistola y, sin colocarse las prótesis de las piernas, disparó cuatro tiros que fueron letales para la joven.

Pistorius está en libertad condicional bajo fianza de unos 80.000 euros, con la obligación de presentarse en la comisaría periódicamente. El juez le devolvió el pasaporte atendiendo a que podría necesitarlo para acudir a competiciones en el extranjero. Sin embargo, el atleta ha renunciado a participar en citas deportivas, aunque en julio volvió a los entrenamientos en una pista de Pretoria, la ciudad donde reside en casa de su tío Arnold ya que el magistrado le ha prohibido la entrada al piso donde pasaron los hechos para que no pueda entablar relaciones con los vecinos, algunos de los cuales serán llamados a declarar en el juicio.

La defensa de Pistorius ha contratado a un equipo de forenses de Estados Unidos con el objetivo de que desmonten una a una las tesis de la acusación pública y prueben que el atleta disparó a ciegas y por miedo a ser atacado por un extraño que se había colado en su casa.


El fiscal rectifica y dice que Pistorius iba sin prótesis al disparar a su novia

Agencia EFE – Elmundo.es

20 de febrero de 2014

La Fiscalía sudafricana cree que «lo más probable» es que el atleta paralímpico Oscar Pistorius no llevara sus prótesis puestas cuando disparó y mató a su novia, la modelo Reeva Steenkamp, según revela un documento del propio Ministerio Fiscal divulgado hoy por la cadena televisiva local eNCA

La Fiscalía había defendido, durante la vista del año pasado sobre la libertad bajo fianza del corredor, que Pistorius, que tiene las dos piernas amputadas, se había colocado las prótesis antes de caminar hacia el baño de su casa y disparar a través de la puerta cerrada contra Steenkamp.

El fiscal Gerrie Nel consideró esta circunstancia una prueba de que el velocista -que defiende que disparó contra la modelo al pensar que lo hacía contra un intruso- actuó de forma premeditada y quiso matar a su pareja. La rectificación planteada ahora, a poco de que el juicio a Pistorius comience el próximo 3 de marzo en el Tribunal Superior de Pretoria, se basa en los informes balísticos de los expertos de la Fiscalía, que, sin embargo, sigue defendiendo que Pistorius mató a su novia de manera premeditada.

La defensa dice que caminó sobre sus muñones

Por su parte, la defensa ha sostenido siempre que Pistorius no llevaba sus prótesis al disparar y que caminó sobre sus muñones hacia el baño, un hecho que, a su juicio, hacía sentir al atleta más vulnerable y explica por qué disparó varias veces, al creer que un ladrón había entrado en la casa por la ventana del baño.

Pese a este cambio en su versión de los hechos, el fiscal asegura que puede probar que Pistorius es culpable de asesinato premeditado con los testimonios de amigos de la pareja, aunque admite que no tiene indicios exactos del motivo de su acción.

Más cambios en el documento judicial

En otro de los puntos del citado documento judicial, se puede leer que el fiscal cree ahora que Pistorius disparó desde una distancia de 60 centímetros de la puerta del baño y no desde 1,5 metros, como la acusación había mantenido en un primer momento.

El texto revela también que guardias de seguridad del complejo donde Pistorius mató a Steenkamp llamaron al atleta poco después del incidente para saber si todo estaba en orden.

«Él (Pistorius) contestó que la situación estaba bien y no llamó para pedir asistencia», dice eNCA, al citar el documento.

Un vecino escuchó los gritos de la novia de Pistorius

No obstante, la Fiscalía asegura tener el testimonio de un vecino, que vive a 98 metros del domicilio de Pistorius, que oyó a una mujer alzar la voz antes de que se produjeran los tiros que acabaron con la vida de la modelo, que entonces tenía 29 años.

Según el documento, Steenkamp -que vestía unos pantalones cortos y una camiseta de su novio- estaba de pie en el momento de recibir los disparos, y no de cuclillas como publicaron algunos medios.

El cuerpo sin vida de Steenkamp apareció con varias balas en la casa del atleta en Pretoria el 14 de febrero de 2013.

Pistorius, de 27 años, obtuvo el 22 de febrero del año pasado la libertad condicional tras pagar una fianza de unos 80.000 euros.

La prensa del país austral prevé que el juicio sea el más mediático de la historia de Sudáfrica.

El corredor sudafricano se convirtió, en agosto de 2012 en Londres, en el primer atleta con las dos piernas amputadas que participaba en unos Juegos Olímpicos, en los que llegó a clasificarse para las semifinales de la prueba de 400 metros lisos.

Las prótesis de carbono que Pistorius utiliza para correr le han valido el sobrenombre de Blade Runner («Corredor cuchilla»), en referencia a la conocida película de Ridley Scott.


‘Blade Runner’ se sienta en el banquillo

Alberto Rojas – Elmundo.es

3 de marzo de 2014

Hay verdades irrefutables. Oscar Pistorius, orgullo del deporte sudafricano, permanecía despierto en su apartamento de lujo en Pretoria viendo vídeos pornográficos en su teléfono móvil y consultando páginas sobre coches de segunda mano cuando sucedió: mató a su novia Reeva Steenkamp de tres disparos a las tres de la madrugada del día de San Valentín de 2013.

Estaban solos en ese momento y no hay testigos oculares, así que Pistorius puede llevarse el secreto a la tumba. Lo que sucedió aquella noche se condensa en dos versiones que tienen dividida a Sudáfrica: la del fiscal, que acusa a Pistorius de asesinato premeditado, y la del acusado, que asegura que todo fue un accidente por el que confundió a su prometida con un intruso.

Según la ley sudafricana, tendrá que ser el fiscal el que prueba la intencionalidad de Pistorius de matar a su novia «más allá de cualquier duda razonable». Y eso que la versión del Blade Runner sudafricano, un enamorado de las armas de fuego, sufre de algunas inconsistencias, como la idea de que, habiendo dos personas en la casa, resulta extraño que una de ellas escuche un ruido en el baño contiguo y no piense que es la otra persona sino un intruso. Y que no le moleste en preguntar, sino en coger primero un bate y golpear a ese supuesto intruso hasta que se mete en el baño, para luego apretar el gatillo hasta cuatro veces.

«Murió en mis brazos», dijo Pistorius en la vista previa del juicio. El proceso que se abre mañana, un año después de la fatídica noche, será el más mediático desde el de O. J. Simpson en 1994. Por suerte para la estabilidad de Sudáfrica, los dos eran blancos, por lo que no se maneja ningún tipo de componente racial, algo muy sensible en este país de gobiernos ex apartheid. Para Pistorius puede acabar en cadena perpetua si el fiscal logra probar el homicidio premeditado.

De momento, el héroe de las piernas de titanio y premio Laureus al mejor deportista con discapacidad, pasa el tiempo preparando el proceso con sus abogados y su nueva novia, Leah Skye Malan, de 19 años, estudiante de psicología a la que conoció en Mozambique en un viaje reciente. El deportista ha abierto una cuenta de twitter para ir contando lo que él llama «su verdad».


«Me despertaron unos terribles gritos de mujer»

Javier Sánchez – Elmundo.es

3 de marzo de 2014

Disfrazado el Tribunal Supremo de Pretoria de escenario, planteado como espectáculo entre cámaras de televisión, casi 100 periodistas acreditados y gentío en la puerta, el juicio a Oscar Pistorius por el asesinato de su novia Reeva Steenkamp empezó este lunes en pleno clímax, pese a los numerosos gazapos. Se tuvo que esperar hora y media para empezar la sesión por la ausencia de un traductor, hubo una larga pausa justo al arrancar para el almuerzo, luego se fijó un nuevo alto porque no había fotocopias suficientes de documentos relevantes… pero, pese a ello, ese notable esperpento, el acto no perdió su relevancia, pues el fiscal Gerrie Nel, quiso mostrar sus «cartas» desde el inicio.

Para probar que el primer paralímpico olímpico sabía perfectamente lo que hacía la víspera del San Valentín de 2013, motivo por el cual reclama para él cadena perpetua, empezó llamando a declarar a una vecina del atleta, Michelle Burger, en la urbanización Silverwoods, al este de Pretoria. Y ésta no defraudó. Con su relato dejó en entredicho ya de inicio la versión de los hechos de un Pistorius que se volvió a declarar «no culpable» y que, de nuevo, sostuvo que todo fue un trágico accidente fruto de confundir a su pareja con un intruso.

«Aquel día me fui a dormir entre las 9 y las 10 de la noche y, poco después de las tres de la madrugada, me despertaron unos terribles gritos de mujer», empezó a explicar Burger, cuya casa está a 177 metros de la del atleta, aunque, según apuntó, no sabía quién vivía allí.

«Luego esos gritos se volvieron más intensos, traumáticos, de los que te dejan helada, y a ellos se unieron los de un hombre, por lo que pensé que estaban asaltando la mansión. Mi marido llamó a la seguridad de la urbanización y después, escuché los cuatro disparos. Bang, bang, bang, bang [parándose más tras el primer y antes que el cuarto]», continuó la vecina que aseguró que no vio luz en la casa en ningún momento y que, luego, al llegar los agentes, volvió a dormirse.

Pistorius, cabizbajo con su libreta

«Al día siguiente, cuando escuché en la radio lo ocurrido me dije a mí misma que no podía ser, que eso no era lo que yo había escuchado», finalizó Burger, aunque ahí no acabó su intervención. El prestigioso abogado del acusado, Barry Roux, cogió entonces la palabra y durante más de dos horas trató de confundirla. No lo logró.

Preguntándole una y otra vez sobre los mismos detalles de aquella noche, primero intentó que dejara de expresarse en afrikaans para pasar al inglés, luego puso en duda el orden que relataba, el número de disparos que había contado, cómo era posible que recuperara el sueño tras esa vivencia, también apuntó que la voz de Pistorius podía sonar afeminada y así hasta que la jueza Thokozile Masipa dio por concluida la jornada.

Pistorius, mientras, no levantó la mirada ni por un momento de una libreta en la que iba tomando notas, ni tan siquiera osó saludar a los numerosos familiares, hasta nueve (hermano, hermana, tío, tía y primos) que le acompañaban en la sala. Precisamente junto a ellos, en el mismo banco, tomó asiento June Steenkamp, la madre de la fallecida, que arrancó a llorar con el primer repaso del testimonio de Burger.


Otra vecina compromete a Pistorius

Javier Sánchez – Elmundo.es

4 de marzo de 2014

El vecindario contra Oscar Pistorius. Así se resume, por el momento, el juicio que trata de explicar el asesinato a manos del atleta de su novia, la modelo Reeva Steenkamp, la noche del San Valentín de 2013. Ya son tres los residentes de la cara urbanización Silverwoods, al este de Pretoria, que han salido al estrado poniendo en duda la versión del accidente que sostiene el acusado, la trágica y nocturna confusión de su pareja con un ladrón.

Si el lunes, en la primera sesión del proceso, una vecina que vive a 177 metros del lugar de los hechos, Michelle Burger, admitió haber escuchado gritos antes de los disparos, este martes su marido, Charl Johnson, refrendó su historia y apareció un segundo fragmento de la narración.

Estelle Van der Merwe, que vive a menos de 100 metros en diagonal de donde todo ocurrió, admitió haber escuchado una fuerte discusión entre Pistorius y Steenkamp antes de escuchar «cuatro golpes» que, luego, ayudada por el fiscal definió como disparos. «Bang, bang, bang, bang», apuntó. «Hacia las dos de la madrugada se empezó a escuchar una discusión que duró casi una hora. Se oía, sobre todo, una voz, no la otra. Lo cierto es que era muy irritante, necesitaba dormir, por lo que me puse una almohada en la cabeza para no escucharla. Pero no había manera», empezó a explicar la vecina que, como el resto de testigos, se expresó en ‘afrikaans’ y que andaba visiblemente nerviosa, al borde del llanto en buena parte de su intervención.

«¿Y luego qué pasó con esa voz que escuchaba?», le preguntó el fiscal Gerrie Nel tratando de continuar. «Oí los cuatro golpes y luego un silencio absoluto. Mi marido se asomó a la ventana para ver qué ocurría pero no vio nada. Luego se escuchó una especie de alboroto en la casa y una persona llorando», continuó narrando Van der Merwe.

«¿Quién lloraba parecía que era una mujer o un hombre?», le cuestionó el abogado del estado sudafricano. «Mi marido me dijo que era Oscar, ellos habían hablado alguna vez, sabíamos que vivía allí, pero yo creo que sonaba como una mujer», finalizó la testigo mientras el velocista continuaba, por segundo día consecutivo, sin levantar la mirada del suelo ni dejar de tomar notas en una libreta.

Tras su intervención, el abogado de la defensa Barry Roux mantuvo la misma estrategia que había llevado con los dos anteriores testimonios. Hizo repetir los detalles una y otra vez a la vecina, demostró que el baño y la habitación, donde tuvo lugar el tiroteo, no dan a la casa de Van der Merwe y cuestionó detalles cruciales como la naturaleza de los «cuatro golpes» que escuchó aquella madrugada y, sobre todo, el género de las voces que discutían primero y lloraban después. De momento, pues, y a la espera de nuevos testigos, se mantiene la tónica: el vecindario contra Oscar Pistorius.


La cara de Reeva, la novia de Pistorius, reflejaba «angustia y miedo»

Marta Rodríguez – Elpais.com

6 de marzo de 2014

Cuarto día de juicio contra Oscar Pistorius en Pretoria. La primera persona que llegó al apartamento y vio la escena del crimen fue un vecino: allí estaba el atleta, al lado de Reeva Steenkam herida de muerte; la mujer reflejaba en su cara «angustia, miedo, estaba fuera de sí». Así lo ha declarado hoy jueves Johan Stipps, vecino del deportista sudafricano acusado de asesinar a su novia en su casa. Stipps ha asegurado al fiscal que la luz de la habitación del velocista estaba encendida cuando se despertó por «tres fuertes ruidos» que enseguida identificó como disparos.

Este testimonio vuelve a poner en evidencia la línea argumental de la defensa. En su declaración jurada Pistorius (que aún no ha declarado en el juicio) afirmó que siempre estuvo a oscuras, por lo que no pudo ver que Steenkamp no estaba en la cama sino encerrada en el lavabo, que fue finalmente su trampa mortal.

Stipps reside a 72 metros (la menor distancia de los tres vecinos que ya han declarado) y desde su casa tiene visión directa del apartamento de Pistorius. Cuando identificó de dónde provenían los disparos y los gritos de lo que le pareció una mujer, vio luz en la habitación y en el baño «a alguien en movimiento de izquierda a derecha». Tras el último disparo llamó a seguridad para alertar de que posiblemente «una desgracia familiar había pasado» en el complejo, pero al no recibir respuesta se fue hacia el domicilio del atleta para ofrecer su ayuda, ya que es médico.

Mientras esperaba en el teléfono aún oyó tres fuertes golpes más, que bien podrían corresponder a los intentos de Pistorius de derribar la puerta del lavabo con un bate de críquet tras darse cuenta de que había matado a su pareja.

Al llegar al apartamento de Pistorius, el vecino se encontró a una mujer herida estirada a los pies de la escalera y a un «hombre de rodillas» que intentaba practicarle la respiración artificial a su lado «introduciéndole los dedos en la boca». Aún no sabía que era el paralímpico. La víctima presentaba heridas en «el muslo derecho, parte superior del brazo derecho y tejido cerebral en su cabello», detalló el médico.

«Le disparé, pensé que era un ladrón y le disparé», le dijo Pistorius a Stipps nada más verlo, según su testimonio. El vecino indicó que el atleta estaba «emocionalmente trastocado» y llorando decía: «Dios, déjala vivir, no la dejes morir» al tiempo que prometía «que dedicaría su vida a Dios si ella sobrevivía», contó el testigo. «Quería ayudar a la mujer, me pareció sincero», admitió.

En la sala de vistas, el atleta se vino abajo por primera vez en los cuatro días que dura el juicio, agachando su cabeza y tapándose los oídos con sus manos cuando el testigo explicaba que Steenkamp «no tenía pulso y estaba herida de muerte», hasta el punto que el médico tuvo claro desde el principio que no había nada qué hacer por su vida.

Pistorius se enfrenta a una pena de cadena perpetua si es condenado por asesinato premeditado, como pide la Fiscalía. En su defensa, el atleta sudafricano conocido como Blade Runner, manifestó que disparó a través de la puerta del lavabo al estar convencido de que en el interior se había escondido «un intruso» y que quería protegerse él y a su novia de un posible ataque.

En los días anteriores, el abogado de la defensa, Barry Roux, ha estado intentado desacreditar los testimonios de los vecinos llamados a declarar cuestionando que pudieran escuchar con la claridad que relataron los gritos de una mujer y los disparos con lo que supuestamente acabaron con la vida de Steenkamp. Según su línea argumental, los vecinos en realidad oyeron a Pistorius pedir ayuda y los golpes del bate de críquet para derribar la puerta y auxiliar a la chica.

Roux avanzó que traerá a juicio las pruebas de sonido que demuestran que cuando Pistorius está nervioso y estresado «grita como una mujer», por lo que argumenta que la voz de auxilio no sería de la chica, sino del hombre después de darse cuenta de que había matado a su novia.

Sin embargo, los testigos se han mantenido en sus declaraciones, a pesar de que han demostrado algunas lagunas de memoria o han asegurado, por ejemplo, escuchar «cinco o seis tiros», cuando solo se dispararon cuatro. Además, el abogado Roux denunció que un matrimonio «fabricó» su testimonio para «inculpar a Oscar» tras conocer la versión policial publicada por los medios de comunicación. Pero en lo que todos han coincidido es en describir la secuencia de fuertes gritos de una mujer, los tiros y un hombre pidiendo ayuda.


«Seguridad, todo está bien», dijo Pistorius a los guardias del complejo tras los disparos

Jaime Velázquez – ABC.es

7 de marzo de 2014

La quinta jornada del juicio contra Oscar Pistorius por el supuesto asesinato de su novia, la modelo Reeva Steenkap, dejó más preguntas que respuestas. Inquietantes dudas a cerca del comportamiento del atleta paralímpico que complican enormemente la estrategia de su equipo defensor. Los abogados de Pistorius tratan de demostrar que el atleta sudafricano disparó por error a Reeva Steenkamp al confundirla con un intruso encerrado en el cuarto de baño y que tras percatarse del terrible error, gritó pidiendo ayuda y trató de reanimarla.

Sin embargo, el Tribunal Superior de Pretoria escuchó ayer el testimonio de uno de los guardias de seguridad del complejo residencial que descalabra esa imagen de un hombre abatido por haber matado sin querer a la mujer a la que amaba. El guarda, Peter Baba, afirmó que tras recibir varias llamadas de los vecinos telefoneó a Oscar Pistorius para preguntar qué ocurría en su domicilio. «Seguridad, todo está bien», respondió Pistorius. Baba, sin embargo, pudo oír que lloraba, y recibió minutos después una nueva llamada del corredor, aunque colgó sin decir nada.

La patrulla de seguridad del complejo de Silverwoods (Pretoria) llegó minutos después hasta la casa de Pistorius, y el guarda pudo ver al deportista bajando las escaleras con el cuerpo de Steenkamp en sus brazos. El gerente del complejo, Johan Stander, y su hija, llegaron antes que él, y Stander le pidió que llamara a una ambulancia y a la Policía.

La declaración siembra serias dudas sobre la reacción de Oscar Pistorius tras la muerte accidental, según su versión, de Reeva Steenkamp. De acuerdo con varios testigos, los disparos se produjeron a las 03.17 de la mañana la víspera de San Valentín. Fueron ellos quienes alertaron a seguridad, y no el propio atleta. Diez minutos después del suceso, recibió una llamada de la garita de entrada al complejo y afirmó que todo estaba bien. Fueron los guardas, por instrucciones del gerente, quienes llamaron a la Policía y la ambulancia.

¿Por qué no llamó a emergencias?

¿Si realmente Oscar Pistorius la disparó por error, si realmente quería salvar su vida, por qué no llamó a seguridad y a los servicios de emergencia tan pronto descubrió el cadáver de Reeva Steenkamp? En un juicio donde también las emociones juegan un importante papel, el fiscal Gerrie Nel llamó también a la exnovia del atleta, Samatha Taylor, una joven de apenas 20 años que empezó a salir con Óscar Pistorius cuando tenía tan solo 17.

Samantha Taylor rompió a llorar cuando se le preguntó por qué había acabado su relación el corredor sudafricano. «La primera vez, cuando en Nueva York me engañó con una modelo rusa. La segunda, cuando me engañó con Reeva Steenkamp», explicó la joven entre sollozos. Taylor describió a Oscar Pistorius como una persona con un fuerte temperamento, que acostumbraba a gritarle, y como un hombre de gatillo fácil. Mientras viajaba en coche con su amigo Darren Fresco y Taylor-, recordó su exnovia- Óscar Pistorius disparó su pistola a través del techo solar del vehículo.

Taylor también declaró que Oscar Pistorius, en ocasiones anteriores, la despertó tras escuchar ruidos extraños en su domicilio. Sólo tras preguntarle si los había oído, tomó su pistola para inspeccionar. Sin embargo, la noche en que mató a Reeva no se preocupó en despertarla antes de ir al cuarto de baño donde pensaba que se ocultaba un intruso. El abogado Barry Roux interrogará a Peter Baba el lunes, con la difícil tarea de desmontar un testimonio que puede haber impactado en la línea de flotación del barco de la defensa.


Pistorius disparó al aire en un coche tras salir «irritado» de la comisaría

Marta Rodríguez – Elpais.com

7 de marzo de 2014

Oscar Pistorius había protagonizado diversos altercados con armas de fuego, lo que pone supuestamente de relevancia que es un hombre obsesionado con la seguridad y dispuesto a desenfundar la pistola. Samantha Taylor, una exnovia del atleta paralímpico sudafricano, ha descrito este viernes dos incidentes anteriores a la muerte de Reeva Steenkamp, la madrugada del 14 de febrero de 2013.

Taylor, que rompió con el velocista tras verlo en una fiesta con Steenkamp, cuenta que en septiembre de 2012 unos policías pararon el coche descapotable en el que viajaba con Pistorius y unos amigos por excesiva velocidad y fueron trasladados a comisaría. Al salir de estas dependencias, el deportista y el conductor del coche «estaban irritados y enfadados» con los agentes y decidieron «disparar contra un semáforo», aunque posteriormente cambiaron los planes y Pistorius cogió la pistola y efectuó un disparo al aire, a través de la ventana solar, que estaba abierta.

El fiscal ha añadido al cargo de asesinato el de uso temerario de armas de fuego en vía pública por este incidente en el vehículo y por el de disparar una pistola cargada en un restaurante de Johannesburgo, un mes antes de matar a Steenkamp. El atleta se ha declarado «no culpable» de todas las imputaciones.

Taylor fue presente de otro incidente cuando también a bordo del coche de su entonces compañero, Pistorius creyó que un vehículo les seguía. El paralímpico cogió su arma de la guantera, bajó del coche y apuntó su arma hacia el suelo, sin que se produjera ningún altercado con el otro conductor.

Durante los meses que Taylor estuvo con Pistorius acostumbraba a «dormir cuatro noches por semana» en la lujosa casa de Pretoria donde Steenkamp perdió la vida. A instancias del fiscal, la chica, que tenía 17 años cuando salió con Pistorius, ha recordado que en un par de ocasiones el atleta doblemente amputado le «despertó» alertando de que sospechaba que se había colado algún intruso y en una de las veces fue a coger el arma.

La joven también asegura que Pistorius guardaba su pistola «en la mesilla de noche o junto a las prótesis de sus piernas» y que «siempre» dormía junto a su teléfono móvil. «Si iba a la cocina, se llevaba su Iphone, si estaba en la cama, lo tenía», ha declarado.

Taylor ha definido su relación con Pistorius como «turbulenta», rompiendo en dos ocasiones. Taylor ha recordado que el atleta no tenía reparo alguno en chillarla a ella, así como a su hermana y su mejor amiga. «No grita como una mujer», ha matizado ante preguntas del abogado del atleta, que defiende que su tono se asemeja a las féminas si está muy estresado, una situación, admite la testigo, que nunca presenció.

La quinta jornada del juicio que se sigue en Pretoria también deja el testimonio de Pieter Baba, guarda de seguridad, que hacia las tres de la madrugada, tras ser alertado de que se habían escuchado tiros en el complejo y llamadas de otros residentes, se puso en contacto telefónico con Pistorius a las 3.21 horas. «Seguridad, todo está bien», fue la respuesta que obtuvo del atleta, que tres minutos más tarde es él el que llama a Baba. «No podía hablar, solo lo sentía llorar», ha explicado el testigo.

Con posterioridad, Baba se personó en el domicilio de Pistorius junto a Johan Stipps, un vecino médico que se ofreció a ayudar y que el jueves explicó ante el tribunal que Steenkamp estaba herida de muerte y Pistorius la intentaba reanimar. Allí ya estaba el jefe de seguridad y superior de Baba, quien abrió la puerta. «Por su cara vi que algo grave había pasado», explicó el guarda, que vio a «a Pistorius bajando las escaleras llevando a Reeva en brazos». La imagen le dejó «conmocionado» hasta el punto de que durante «unos segundos» fue «incapaz de pensar».

El juicio se reanudará el próximo lunes con la segunda parte del interrogatorio a Baba. Aunque el fiscal ha elaborado una lista de 107 testigos, se da por hecho que solo declarará una treintena. Pistorius está acusado de matar intencionadamente a su novia Reeva tras una violenta discusión en su casa de Pretoria. El velocista siempre ha admitido que apretó el gatillo pero asegura que se trató de un «trágico accidente» al confundir a la chica con un ladrón.


El juicio a Pistorius desvela fallos en la investigación policial

Marta Rodríguez – Elpais.com

12 de marzo de 2014

La policía sudafricana ha dado hoy un balón de oxígeno a Oscar Pistorius, que está siendo juzgado estos días por el asesinato de su novia, Reeva Steenkamp, en su apartamento de Pretoria la madrugada del 14 de febrero de 2013. Un perito policial que ha sido interrogado hoy ha desvelado varios fallos en la investigación, entre ellos la mala custodia de una prueba concluyente y la contaminación de la escena del crimen. No es la primera vez que se cuestiona la profesionalidad de los agentes, ya que en la audiencia por la fianza del atleta paraolímpico ya se evidenció el mal hacer del jefe de la investigación, Hilton Botha, que admitió haber entrado en la casa la noche de autos sin cubrirse los zapatos.

De eso se ha aprovechado hoy el abogado de la defensa, Barry Roux, experto en rebatir y repreguntar cualquier sentencia de los testigos. Su víctima fue Gerhard Vermulen, forense policial, que fue el encargado de analizar la puerta del lavabo a través de la cual Pistorius disparó cuatro tiros y mató a Steenkamp, que estaba allí encerrada y a la que, según la versión del acusado, había confundido con un ladrón. Esa puerta estaba hoy en la sala, soportada por un marco blanco para que se mantuviera en pie, y sirvió de campo de batalla entre el especialista y el letrado.

Al inicio de su declaración, Vermulen sostuvo que Pistorius -que tiene las dos piernas amputadas- no llevaba puestas sus prótesis puestas cuando intentó abrir a golpes la puerta del baño tras disparar sino que utilizó un bate de críquet, lo que contradice la versión del deportista. Roux pidió a Vermulen que se pusiera sobre sus rodillas para imitar la altura de Pistorius sin prótesis (1,25 metros) y durante alrededor de una hora ambos estuvieron discutiendo sobre si en esta postura se podía mantener o no el equilibrio y la «posición natural» para golpear una puerta. El experto consideró que alguien que «ha crecido sin piernas puede batear sin perder el equilibrio».

Pero a continuación, Roux preguntó al forense por qué en su informe no había señalado la existencia de «una marca del pie ortopédico» de Pistorius sobre la madera que, según el propio atleta, se produjo cuando intentó derribar la puerta, al ya haberse dado cuenta de que había herido a Steenkamp.

Vermulen admitió que no se había «molestado» en leer la declaración jurada que el atleta dejó tan solo unos días después del crimen para la vista de la fianza y aseguró que había intentado elaborar su informe de la manera «más objetiva posible». Tan imparcial, le recriminó el letrado, que Vermulen ni analizó esa marca y declaró poco antes «que no había evidencias de que Pistorius pateara la puerta, a excepción de su versión».

Pero Roux aún sacó más los colores a este experto al obligarle a admitir que no tuvo acceso a la puerta en cuestión hasta el 8 de marzo, tres semanas después de los hechos, y que no podía certificar si había estado custodiada «bajo llave» como manda el reglamento. Lo que sí advirtió en la sala hoy cuando el abogado mostró una foto de esa puerta la noche del crimen es que «alguna cosa había pasado» en ese lapso de tiempo, porque ahora sí podía apreciar las astillas de la puerta, la marca de la prótesis, así como una huella de una bota de policía impresa en una mancha de sangre de la víctima. En otras palabras, el informe firmado por Vermulen se basa en una prueba modificada y en una escena del crimen contaminada, gestos que cuestionan la credibilidad y profesionalidad del cuerpo.

En la sesión de hoy terminó de declarar Darren Fresco, amigo de Pistorius, que estuvo presente en dos ocasiones en el pasado en las que el atleta acabó imputado por el uso temerario de arma de fuego. El testigo reiteró que una vez el deportista disparó al aire sin mediar palabra mientras estaba sentado en el asiento de copiloto del coche descapotable de Fresco, al que hirió levemente en la oreja. «Oscar se rió», señaló.

En otra ocasión, un mes antes del crimen de Steenkamp, Fresco y Pistorius comían con dos amigos más en un restaurante de Johannesburgo cuando Pistorius pidió al testigo que le pasara su pistola por debajo de la mesa. Según su versión, Fresco le advirtió de que «había una bala», pero Pistorius disparó y la bala impactó justo al lado del pie de otro comensal, ocasionándole un leve rasguño. Fresco asumió la responsabilidad del tiro ante los propietarios del local, ya que «un buen amigo» como lo era Pistorius entonces se lo había pedido para evitar el acoso de la prensa.

El juicio está previsto que termine el próximo 20 de marzo, aunque fuentes judiciales admiten que aún podía alargarse unos días. La Fiscalía acusa a Pistorius de asesinato premeditado, tenencia ilícita de munición y uso temerario de armas de fuego en lugares públicos. De todos estos delitos, el atleta se declaró el primer día «no culpable».

La defensa y la familia Pistorius se mostraron en esta octava jornada de juicio mucho más relajados que en otras ocasiones. Al levantarse la sesión, una joven que solía entrenar con el atleta se abalanzó sobre él cuando se disponía a salir de la sala de vistas. Ambos se abrazaron y el velocista le dijo: «Gracias, estoy bien», con la voz temblorosa y ojos enrojecidos.


La defensa de Pistorius acusa a la policía del robo de un reloj la noche del crimen

Marta Rodríguez – Elpais.com

14 de marzo de 2014

Otro día para olvidar para la policía sudafricana, que volvió a demostrar en el juicio que se sigue contra el deportista Oscar Pistorius que cometió fallos garrafales durante la investigación de la muerte de su novia, Reeva Steenkamp, a la que el atleta disparó el 14 de febrero de 2013. El inspector Giliam Van Rensburg, uno de los primeros en llegar a la escena del crimen, admitió hoy que un reloj de pulsera que había en la casa desapareció esa noche mientras los agentes realizaban las primeras pesquisas.

«Me puse furioso», reconoció el policía, que aseguró que cuando vio una caja con ocho relojes en el interior de una caja de cristal tuvo un presentimiento porque se notaba que eran joyas caras y podían «tentar a cualquiera», como así sucedió. «Dije que no me podía creer que hubiera desparecido, estábamos todos allí. ¿Dónde podía estar?», se cuestionó ante el tribunal. La pieza está valorada entre unos 3.400 y 6.800 euros y, aunque se buscó por todas partes e incluso se investigó a las patrullas que acudieron esa noche a la casa de Pistorius, no se encontró y se hizo el pertinente parte.

El robo es uno más de los episodios que han desacreditado el trabajo de los investigadores. Durante los últimos tres días, fiscalía y defensa interrogaron, primero, al que analizó la puerta a través de la cual Pistorius disparó contra su novia y, posteriormente, a uno de los agentes al mando de la inspección ocular. Ambos fueron carne de cañón para el abogado de la defensa, Barry Roux, que no perdió la oportunidad de hincar el diente en los errores de la instrucción.

En el turno de Van Rensburg se ha advertido que la escena del crimen fue alterada por los propios agentes para tomar fotos de los objetos que había en la habitación del atleta y el pequeño baño donde murió Steenkamp. Roux mostró imágenes captadas por la policía en las que se apreciaban diferentes posiciones del bolso y las chanclas de la víctima, así como los dos móviles hallados en el lavabo.

El inspector admitió que él mismo había tirado al suelo el edredón para captar una imagen y en otra foto se aprecia al agente agachado al lado de la cama con ropa de calle y sin ninguna protección en los zapatos o en las manos. «¿Qué estaba haciendo ahí?», le preguntó un Roux que no ha concedido ni una pizca de benevolencia al testigo, que respondió que estaba «comprobando el cable del ventilador». Además, Van Rensburg explicó que salió al balcón del dormitorio para comprobar «si había algún intruso» en la casa, a pesar de que Pistorius ya le había admitido que él mismo había disparado a su novia por error al confundirla con un ladrón.

En su defensa, el inspector trató de explicar que primero se habían hecho las fotos de la escena original y después otra tanda con el cambio del lugar de los objetos. Para intentar mantener el hilo argumental de la acusación, el fiscal, Gerrie Nel, viendo como su testigo se iba derrumbando, ha pedido a la sala ver las propiedades de las fotografías que hicieron los policías. La ocurrencia fue peor porque dejó ver que los agentes especialistas en fotos no se habían preocupado de ajustar la fecha de la cámara con el día y, así, aparecía un año diferente. Hasta él se rio, resignado.

Esa noche se produjeron más errores, como el que relató el inspector. Un agente cogía la pistola con la que Pistorius mató a su pareja «sin guantes» e incluso le dio tiempo antes de ser reprendido por no «retirar el cargador» del arma.

Durante la décima jornada del juicio se mostraron fotografías no solo de la escena del crimen sino también del atleta con sus prótesis ortopédicas manchadas de sangre, vestido con bermudas y mostrando su torso desnudo. Según Van Rensburg, así fue cómo él se lo encontró al llegar a la casa, a pesar de que en la vista por su fianza, en febrero de 2013, otro inspector aseguró que el deportista iba con una camisa ensangrentada.

El letrado Roux aún encontró otro frente para atacar la profesionalidad del policía. El abogado mostró las fotos del sellado de la casa de Pistorius para evitar el acceso a extraños. En cada puerta o ventana se usó una forma diferente de colocar las cintas protectoras, en ocasiones «con tres cruces, otras con dos y en otras solo con una», le afeó la defensa. Van Rensburg solo pudo asentir.

Pistorius mantiene que disparó cuatro tiros contra la puerta del lavabo en la que estaba encerrada su novia al creer que allí se escondía un ladrón. En su declaración, el velocista calificó de «dramático accidente» la muerte de Steenkamp. El fiscal, sin embargo, le imputa un asesinato premeditado.


La novia de Pistorius murió en posición defensiva

Marta Rodríguez – Elpais.com

19 de marzo de 2014

Reeva Steenkamp, la novia del atleta Oscar Pistorius, recibió el tiro mortal en la cabeza cuando estaba en «una posición defensiva», con sus manos cubriéndose la cara. Esta es la conclusión a la que llegó el informe balístico firmado por el policía Christian Mangema, con dos décadas en el cuerpo que, tras dos anteriores jornadas en que se puso en evidencia su competencia, ha recuperado la imagen de profesionalidad en los últimos dos días del juicio.

El capitán Mangema explicó hoy en la vista que se sigue contra el paralímpico por la muerte de su novia, que la víctima estaba «mirando hacia la puerta» cuando recibió un primer disparo en la cadera que le rompió el hueso y la hizo caer en el suelo del pequeño lavabo donde estaba encerrada. Otro tiro impactó en su brazo derecho y un tercero, en la cabeza, mortal de necesidad. Según sus investigaciones, la chica estaba «encogida y posición defensiva» en el momento que ese último tiro impactó entre los dedos de la mano izquierda con la que trataba de proteger su cara y cabeza y que le atravesó el cráneo finalmente.

«Soy de la opinión de que el balazo en la cabeza la dejó muerta y su cabeza quedó sobre la taza del sanitario», detalló el policía quien dio crédito a la versión de Pistorius y de otro colega al señalar que el atleta disparó «sobre sus muñones», atendiendo a la altura y el ángulo del impacto de las balas.

A su juicio, no hay manera de saber a la distancia que se produjeron los disparos y señaló una horquilla de «2,25 metros y 60 centímetros», aunque aceptó la tesis de la defensa de que en realidad disparó desde el fondo del baño, a unos tres metros. Esta situación vendría reforzada por el hecho de que se encontró rastro de pólvora en la pared de la habitación, según las investigaciones de los peritos contratados por Pistorius que todavía no han declarado.

La opinión que Mangema no varió es la que hace referencia a la secuencia de los cuatro tiros disparados. Según este policía, Pistorius realizó un primer disparo, cambió de posición y posteriormente efectuó los otros tres. Es lo que dijo que oyó Michelle Burger, la primera vecina del complejo residencial donde se produjo el crimen que declaró el primer día. «Pam, silencio, pam, pam, pam», afirmó entonces. De ser así, el paralímpico podría haber oído los «angustiosos gritos» de su novia, como se refirió la testigo Burger, y haber parado al darse cuenta de que no era un ladrón. Sin embargo, la defensa volvió a incidir en que la pistola y la pericia de Pistorius le permite efectuar cuatro disparos sin pausas, por lo que no tuvo oportunidad de escuchar nada. El policía también negó la posibilidad de que la joven estuviera sentada cuando recibió el primer disparo ya que «de ser así la bala no le habría tocado», justificó contradiciendo a la defensa.

En la vista de hoy, la que suma 13, declaró también el policía que analizó las manchas de sangre. Se trata de Ian van der Nest, quien aseguró que no hay evidencias de que la víctima sufriera más daños que los provocados por los disparos. Descartada una agresión con arma blanca previa, los restos de sangre tanto en el minúsculo lavabo donde fue disparada como en los pasillos de las plantas de la casa se deben a las heridas de cabeza y brazo, así como al hecho de que Pistorius cargó y bajó el cuerpo de la víctima al piso inferior.

El juicio se reanudará el próximo lunes, después de que la fiscalía solicitara hoy un aplazamiento para poder consultar detalles con algunos de sus testigos que declararán proximamente. Pistorius está acusado del asesinato premeditado de Steenkamp, de posesión ilegal de munición y de uso temerario de armas en espacio público, por lo que podría ser condenado a cadena perpetua. El primer día de la vista, a preguntas de la juez, el procesado se declaró «no culpable» y aseguró que disparó al confundir a su novia con un ladrón.


Los mensajes de WhatsApp de Reeva a Pistorius, antes de su muerte: «A veces me asustas por cómo me tratas»

Jaime Velázquez – ABC.es

24 de marzo de 2014

«Yo soy la chica que está enamorada de ti, pero también la chica a la que dejas de lado cuando no estás de humor, a la que criticas su acento, su tono de voz». «A veces me asustas por cómo me contestas y cómo me tratas».

Son algunos de los mensajes de Whatsapp que Reeva Steenkamp envió a Oscar Pistorius apenas un mes antes de que éste la matara tras disparar en cuatro ocasiones a través de la puerta del cuarto de baño donde se encontraba su novia.

Por primera vez, la «difunta», como se la llama en el juicio por asesinato contra Oscar Pistorius, cobraba vida en la sala del Tribunal Superior de Pretoria. Lo hacía a través de las conversaciones de pareja que retratan una relación no tan idílica como todos esperaban.

Los celos de Oscar Pistorius y las dudas de posibles infidelidades de la modelo envenenaron el romance, dibujando el retrato de un hombre, Pistorius, que trataba con desdén, a veces incluso con crueldad, a la mujer que le amaba.

«Te juro que no estaba flirteando con ese hombre. Tu te enfadas tanto cuando oyes alguna cosa de mí, pero tú te has citado con muchísimas chicas», le recriminó Steenkamp al poco de regresar del reality-show Tropika Island, donde se rumorea que besó a uno de los concursantes.

Oscar Pistorius le recriminó que la modelo había fumado supuestamente marihuana durante la grabación del programa en Jamaica y «puede que otras cosas». «Nunca te mentiría, y solo fue una vez», respondió la modelo. «No soy una stripper ni una buscona. No puedo ser atacada por gente de fuera que me critica por salir contigo y también ser atacada por ti».

«Me haces feliz el 90 por ciento del tiempo, y creo que estamos muy bien juntos… pero no soy otra puta más… tratando de cortarte el rollo», añadió Steenkamp.

No obstante, el capitán François Moller, experto en encriptación de móviles, contó al tribunal frente a las lágrimas de Pistorius, que el 90 por ciento de las conversaciones entre la pareja eran normales y cariñosas. Los mensajes de Whatsapp describen a un Oscar Pistorius distinto de la imagen pública que quiere reflejar, pero sus problemas no son distintos a los de muchas parejas que experimentan recelos e inseguridades.

Aún, sin embargo, queda por saber el contenido del Iphone de Pistorius, que la Policía ha tardado en abrir un año con el apoyo de Apple, en las horas previas a la víspera de San Valentín, cuando el atleta mató a Reeva Steenkamp en su domicilio. Las conversaciones pueden ser determinantes para establecer la justificación del supuesto asesinato premeditado, tal y como apunta la Fiscalía.

Oscar Pistorius está siendo juzgado en Tribunal Superior de Pretoria por el supuesto asesinato de su novia Reeva Steenkamp, a la que mató tras disparar en cuatro ocasiones a través de la puerta del cuarto de baño de su domicilio en el complejo residencial de Silverwoods (Pretoria). La Fiscalía sostiene que Pistorius le disparó intencionadamente tras una discusión, mientras él mantiene que la mató por error, al confundirla con un intruso que se ocultó en el cuarto de baño.


Las llamadas de Pistorius, al detalle

AFP – Elmundo.es

25 de marzo de 2014

Oscar Pistorius llamó él mismo a la ambulancia la noche del asesinato de su novia, según el detalle de las llamadas realizadas desde sus dos móviles. Al menos en este punto, defensa y acusación se pusieron de acuerdo antes de que los abogados del atleta consiguieran el aplazamiento del juicio hasta el viernes.

Aquella noche del 14 de febrero de 2013, «a las 03.19 horas, tenemos una llamada de Pistorius a Johan Stander [mánager de su residencia]», expuso el abogado de defensa Barry Roux. El tribunal examinó el detalle de las llamadas segundo a segundo. «Exacto», respondió François Moller, experto policial en telecomunicaciones.

«Accidentalmente» a su contestador

«A las 03h20:05, es una llamada al 911», el servicio de ambulancias con el que el atleta estuvo «66 segundos al teléfono» antes de llamar al vigilante de la residencia, añadió el abogado y el experto confirmó. En un momento de pánico, Pistorius se equivocó de tecla en su móvil y llamó «accidentalmente» a su contestador.

Tras las llamadas a los servicios de emergencias, las siguientes llamadas realizadas desde el teléfono de Pistorius fueron a Justin Devaris, un amigo concesionario de coches de lujo (03.54 horas), su hermano Carl (04.01 horas) y su mánager Peet van Zyl (04.09 horas).

Pistorius disponía de dos teléfonos, uno considerado como el número oficial y que estuvo apagado a partir de medianoche. Su letrado eligió luego leer mensajes intercambiados por la pareja en los que se envían besos y mensajes cariñosos. La víspera la acusación rescató otros mensajes que muestran a un acusado celoso y sospechoso.

Nuevos testigos

Poco después, la jueza Thokozile Masipa aceptó la petición de un aplazamiento hasta el viernes a petición de la defensa. «Necesitamos su indulgencia para considerar las declaraciones de los testigos que no fueron llamados por la Fiscalía y ver quién está disponible y dispuesto a hablar con nosotros», pidió el abogado Barry Roux.

Otro de los letrados de Pistorius, confirmó a los periodistas que llamará a declarar al propio atleta. «No creo que tengamos elección. La cuestión es cuándo», señaló Brian Webber en el Tribunal Superior de Pretoria, donde se sigue el proceso desde el pasado 3 de marzo.

Al margen del juicio, el equipo de comunicación de Pistorius alertó que la página Facebook que utiliza el nombre del atleta y que llama a recaudación de fondos para cubrir sus gastos legales es falsa.


«Sólo trataba de proteger a Reeva»

Javier Sánchez – Elmundo.es

7 de abril de 2014

Como un hombre vulnerable, asustadizo, de infancia huérfana y traumática, desorientado tras encontrar el éxito. En la reanudación del juicio por el asesinato de Reeva Steenkamp, apareció por fin al estrado el acusado, Oscar Pistorius, y así se presentó, como segunda víctima de lo ocurrido, bajo un telón de lágrimas, de sollozos y de ruegos.

«Quiero disculparme ante la familia y los amigos de Reeva. Cada mañana al despertarme son las primeras personas en las que pienso y por las que rezo. No me puedo imaginar el dolor que les he causado», arrancó diciendo el primer atleta paralímpico olímpico en un corto discurso con el que abrió su intervención y con el que empezó a introducir, claro, su defensa. «Yo sólo trataba de protegerla», dijo en primer término para luego añadir: «Os puedo asegurar que cuando se fue a dormir aquella noche se sentía querida».

Dos conceptos claves en su versión de los hechos sobre lo ocurrido aquella víspera de San Valentín de 2013, la de la confusión con un ladrón oculto en el baño, que luego reforzó con detalles y más detalles para la construcción de un perfil doloroso de sí mismo. Desde su nacimiento hasta la participación en los Juegos de Londres 2012 pasando por su adolescencia.

«Mis padres se separaron cuando yo tenía seis años y mi madre murió a los 15. Fue una gran pérdida para mi, ella fue la que me ayudó a no sentirme diferente, la que me animó a conseguir todo lo que acabé consiguiendo», narró Pistorius que luego pasó a detallar de forma médica su discapacidad, cómo nació sin perones en ambas piernas y los médicos decidieron amputar antes de que cumpliera un año. «Ella me hacía sentir normal, no me levantaba si, como cualquier niño, me caía. Me apuntó a jugar a fútbol y a tenis con hacían el resto de chicos», continuaba relatando el velocista.

Según su explicación, luego acudió al instituto masculino Pretoria Boys High, donde empezó a sentirse desplazado por su minusvalía, y donde, a la vez, conoció el atletismo. «A los 17 años sufrí una lesión en una rodilla y me aconsejaron probar a entrenarme como paralímpico. Funcionó, rápidamente fui convocado por el equipo nacional», anotó el acusado que, a la vez, narró cómo esos años, ya fallecida su madre, apenas veía a su padre «una o dos veces al año» y cómo junto a su hermano Carl y su hermana Aimee fueron criados por su tío Arnold (todos ellos presentes en la sala) y sus abuelos.

«Empecé a entrenar en enero de 2004 y poco después ya competía [logró un oro y un bronce en los Juegos de Atenas]. El éxito fue repentino. Pude entonces a hacer cosas que me llenaban pero el dinero también me separó de mis allegados y cambió mi estilo de vida», apuntó Pistorius que luego pasó a narrar sus proyectos de solidaridad con Nelson Mandela como uno de sus mecenas, a detallar sus múltiples conquistas en campeonatos olímpicos, mundiales y africanos y a sincerarse sobre su día a día con sus muñones.

Como parte del discurso de su defensa, dejó clara su inestabilidad cuando camina sobre ellos e incluso puso algunos ejemplos. «Cuando cojo un avión, algo que para mí es peligroso por el tema de los coágulos, nunca me quito las prótesis. No es una cuestión estética, es que si hay una situación de emergencia y tengo que salir rápido, no tendría tiempo para ponerlas y no soy capaz de andar sin ellas», expuso el llamado Blade Runner, que no tardó en exponer su atribulada situación actual. De hecho, la primera pregunta que le hizo su abogado, el prestigioso Barry Roux tenía esa intención.

«¿Está tomando medicación actualmente?», le cuestionó el letrado y a continuación Pistorius pasó a enumerar una lista de somníferos y antidepresivos bastante notable. «Me cuesta mucho dormir, tengo pesadillas y tengo miedo. A menudo me despierto y llamo a mi hermana, me encierro en el armario», relató luego el acusado que también tuvo tiempo a aclarar el incidente marítimo que sufrió en 2009 en el río Vaal por el que se lastimó en el rostro. Entonces su rumoreó que había intentado navegar en plena borrachera, dejó claro que nada de ese era cierto.

«Deben tener en cuenta que todos los sudafricanos estamos expuestos a la violencia», exigió el velocista que no tuvo reparos en nombrar varios incidentes en ese sentido. Según dijo, su padre fue secuestrado dos veces, su hermano sufrió un intento de secuestro recientemente, asaltaron su casa en 2005 cuando se encontraba en una competición, varias veces tuvo que espantar con su arma a ladrones que estaban robando a ciudadanos en la calle o la carretera y, para más inri, él mismo fue atacado en diciembre de 2012 en una fiesta.

«Me dijeron que alguien me buscaba y de repente recibí un golpe en la cabeza. Me tuvieron que poner puntos de sutura y lo denuncié pero no quise que se hiciera público», finalizó remarcando también su profunda fe cristiana y su amor por sus tres perros, un Jack Russell Terrier, un Bull Terrier y un Pitbull americano, que asegura, no son para nada agresivos. «Aquella noche, cuando vino la policía, se dedicaron a lamer a los agentes», apuntó.

Y así no dio para más su intervención. Pistorius, de hecho, había sido el segundo testigo llamado por Roux en el primer día de su «turno». El primero, el forense Jan Botha, fue un fracaso para los intereses del atleta. Presentado como patólogo, el abogado intentó utilizarlo para poner en duda a los expertos de balística del fiscal Gerrie Nel, que demostraron que Steenkamp estaba junto a la puerta al recibir los disparos, pero, dado que ese no era su campo de especialización, acabó declarando entre vacilaciones y resultando un fiasco.


Pistorius sabía que su novia estaba despierta

Javier Sánchez – Elmundo.es

8 de abril de 2014

El relato hasta ahora siempre dejaba abierta una cuestión, una fisura en la narración por la que podría aparecer una sentencia a cadena perpetua y resolverse, así, la premeditación o su ausencia en el ya afamado asesinato. ¿Cómo Oscar Pistorius, al despertarse, no advirtió que Reeva Steenkamp no estaba a su lado en la cama?, era la incógnita. La resolvió el propio atleta este martes, en su segundo día sobre el estrado en el juicio por la muerte de su novia la víspera del San Valentín de 2013. Y la respuesta era más bien sencilla. Según su versión, ella desde un inicio se desperezaba junto a él y, de hecho, llegaron a intercambiar unas palabras.

«Me desperté de madrugada y, al ver abiertas las puertas del balcón, me levanté a cerrarlas. Reeva me dijo: “¿No puedes dormir cariño?”. Y le respondí que no. Luego, al volver hacia la cama, vi unos tejanos en el suelo y fue mientras los recogía cuando escuché un ruido», explicaba el primer paralímpico olímpico aclarando el intervalo de tiempo de su historia hasta ahora más confuso. Antes había narrado como aquel 13 de febrero visitó a su agente y a su «broker» por la mañana, volvió a su casa a las seis de la tarde, cenó con su pareja, según él, sin discusión alguna y ambos se fueron a dormir tranquilamente bien pronto.

«Creí oír a alguien abriendo la ventana del baño», proseguía Pistorius, «y lo primero que pensé es que debía armarme. El intruso podía entrar en segundos en la habitación, así que corrí a por mi pistola y susurré a Reeva que llamara a la policía». «En ese momento me invadió el miedo y empecé a gritar, grité a los ladrones que salieran de mi casa y repetí a Reeva que llamara a la policía. Entonces escuché un segundo ruido en el baño: la tapa del váter. Para mí, fue una muestra clara que alguien estaba entrando en casa», continuó detallando el acusado tras haberse quitado las prótesis minutos antes por indicación de su abogado defensor, Barry Roux, y…

«Antes de darme cuenta ya había disparado cuatro veces»

Y entonces llegó la pausa del almuerzo. Una hora de espera tras la cual el llamado Blade Runner pasó a relatar los momentos más escabrosos de lo ocurrido desatando un mar de lágrimas entre los presentes en la Sala D del Tribunal Superior de Pretoria. Entre ellos, un día más, protagonista June Steenkamp, madre de la fallecida. «Ya sabiendo que había alguien, fui hacia la puerta e intenté adivinar dónde estaba colocando. Seguía gritando, intentando avisar a Reeva, cuando escuché un tercer ruido y me pareció que alguien trataba de salir del lavabo», siguió su discurso Pistorius mientras, palabra a palabra, se le iba agrietando la voz y el rostro, se mantenía al borde del llanto.

«Antes de darme cuenta ya había disparado cuatro veces y me zumbaban los oídos. Me acerqué de nuevo a la cama e intenté hablar con Reeva pero no escuchaba nada, entonces vi que no estaba. Miré en el suelo, por si se había escondido, o detrás de las cortinas, no pensé hasta entonces que ella podría ser la que estaba en el baño hasta que, en ese momento, caí», narró el atleta acompañado por un silencio absoluto, ayudado por largas pausas, y al borde del dramático cierre: «En ese punto, me invadieron las emociones, salí al balcón y empecé a pedir ayuda. Grité, grité muchísimo para intentar que alguien me oyera».

«Luego me puse mis prótesis y traté de romper las puertas a patadas. La pateé y la pateé y no logré nada. Entré en pánico, creo que jamás he gritado o llorado como en ese momento. Así cogí el bate de cricket y golpeé la puerta. Creo que hasta tres veces, hasta que logré entrar. Entonces vi a Reeva. Y sólo pude llorar. No sé cuánto tiempo estuve allí parado, ella ya no respiraba», finalizó el acusado antes de empezar a sollozar desconsoladamente y de que varios familiares se le acercaran para calmarlo. Roux pidió en ese momento acabar la sesión más temprano de lo previsto y ahí se quedó.

«Yo estaba más interesado en ella que ella en mí»

A la espera de una tercera jornada de narración. Pistorius deberá explicar este miércoles los pasos que dio tras descubrir a su pareja ya fallecida, las llamadas que realizó y, sobre todo, el orden: si llamó primero a emergencias y a la policía o si, en cambio, previamente acudió a un amigo como algunos diarios sudafricanos han publicado y como el bloqueo de su móvil aún no ha permitido descubrir. Será, eso sí, si su abogado lo permite pues éste ya ha mostrado, sin ocultarse, su intención de retrasar al máximo las preguntas del fiscal Gerrie Nel a su defendido.

Por ello, de hecho, este martes en lugar de acudir rápidamente al relato, dedicó buena parte de la mañana a explicar detalles íntimos más o menos intrascendentes de la relación entre Pistorius y Steenkamp. Según una sucesión inacabable de mensajes de WhatsApp presentados ante la jueza Thokozile Masipa, el atleta y la modelo se conocieron el 4 de noviembre de 2012 en una exposición de coches (una pasión de ambos) a través de un amigo común y tal fue la conexión, que él la invitó aquel mismo día a acompañarle a la gala de los South Africa Sports Awards.

Charlaron hasta la madrugada y poco después iniciaron una rauda relación, en la que ni ella tardó en exceso en mudarse a la mansión del velocista en la urbanización SilverWoods de Pretoria, ni tardaron en aparecer las discusiones. La más grave, al parecer, nació en una fiesta a la que acudieron los dos y en la que Steenkamp charló largo y tendido con un amigo, cosa que no gustó a Pistorius.

«Tal vez yo estaba más interesado en ella que ella en mí», apuntó el acusado antes que su abogado presentara un buen número de conversaciones posteriores a la bronca en las que se descubría de forma nítida que, en efecto, hubo reconciliación. Con coletillas como «mi media mitad, mi alma gemela, pastelito o mi amor» ambos se dedicaron mensajes de cariño, construyendo, a su vez, planes de futuro e incluso hablando sobre mudarse en pocos meses a una casa conjunta en Johannesburgo.


«Sentí la sangre de Reeva corriendo sobre mí»

Javier Sánchez – Elmundo.es

9 de abril de 2014

Al fin, parecía decir con todo el cuerpo, con las ganas restantes. Oscar Pistorius cerró este miércoles su declaración sobre lo ocurrido la víspera del San Valentín de 2013, la noche en que mató a su pareja, Reeva Steenkamp. Y lo hizo, como en días anteriores, entre gimoteos y largas pausas pero, eso sí, sin ahorrarse detalles del todo dramáticos. Esta vez, tras presentarse como una víctima el lunes a través una biografía desdichada y narrar las horas previas al trágico suceso y los cuatro disparos el martes, le tocó explicar qué hizo al entrar en el baño y encontrar a su novia en el umbral de la muerte.

«Cuando entré, ella estaba sentada sobre la tapa del váter y yo me arrodillé delante. Ya no respiraba. Llorando y llorando tiré su peso sobre mí, coloqué su cabeza en mi hombro izquierdo y empecé a sentir como su sangre corría por mi espalda», narró el atleta, el primer paralímpico olímpico, en la Sala D del Tribunal Superior de Pretoria nuevamente bajo la atenta mirada de sus familiares y los de Reeva. «Pude ver cómo su brazo ya estaba roto, saqué una de las alfombras del baño y coloqué suavemente su cabeza sobre ella. No sabía qué hacer, la intenté levantar pero no podía, tenía miedo de hacerla más daño», continuó Pistorius que admitió llamar entonces, en primer lugar, al doctor Johan Stander, un médico radiólogo vecino suyo.

«Después llamé a Emergencias. No recuerdo qué expliqué al operario pero sé que me dijo que debía intentar llevar a Reeva al Hospital», apuntó el acusado, que no telefoneó a seguridad, según su declaración, pues de inmediato oyó llegar a Stander y empezó a bajar el cuerpo de Steenkamp a la planta baja. «Me di cuenta que estaba tratando de respirar pero murió mientras esperábamos a la ambulancia», acabó de narrar el velocista que luego apuntó que el doctor que vivía en su misma calle «parecía abrumado, no sabía qué hacer» y detalló que entre los dos intentaron realizar un torniquete a la ya entonces fallecida utilizando varias bolsas de basura de plástico.

«Entonces me senté en el suelo de la cocina llorando y llegaron los policías. Empezaron a entrar más y más agentes, subiendo y bajando las escaleras, haciendo fotos. Pedí si podía lavarme las manos porque el olor a sangre me estaba haciendo vomitar y, tras unas horas, pregunté si podía cambiar de ropa por lo mismo», finalizó su relato Pistorius que luego tuvo que hacer una demostración de cómo golpeó la puerta del baño con sus prótesis primero y con el bate de cricket después y, tras todo ello, empezó a recibir las preguntas del fiscal Gerrie Nel. Éste agresivo y áspero, le acusó de estar ocultando hechos y le dirigió varias preguntas directas («¿Sabe que cometió un error? Mató a una persona, mató a Reeva Stenkamp. Dígalo», le espetó de inicio) hasta llegar a ser desagradable.

De hecho, tras múltiples parones de la sesión por culpa de la estrategia beligerante de Nel éste decidió presentar ante la jueza Thokozile Masipa una fotografía con la cabeza de Steenkamp en primer plano tras haber recibido el disparo. La reacción de todos los presentes fue inmediata, el propio Pistorius arrancó a llorar desconsoladamente meciéndose de delante a atrás y sólo acertó a decir: «No voy a mirar esa fotografía. No espero poder vivir mi vida, estoy aquí para explicar lo que pasó por respecto a Reeva pero no voy a mirar una fotografía de una imagen que me atormenta y no me deja dormir. Yo recogí a Reeva aquella noche, lo recuerdo, estuve allí. No voy a mirar esa fotografía».


Pistorius asesinó a su pareja en sus cabales

Javier Sánchez – Elmundo.es

30 de junio de 2014

La estrategia era arriesgada, un giro jurídico (y algo teatral, a la vez) al juicio que podía beneficiar sobremanera al acusado, acortar su responsabilidad. Cuando el pasado 12 de mayo, la defensa de Oscar Pistorius llamó a declarar a la psiquiatra Meryll Vorster y ésta insinuó un «trastorno de ansiedad» del atleta la noche de los hechos producido por su discapacidad, el fiscal Gerrie Nel saltó bravo y frenó el proceso. Sabiendo la influencia que podía tener esa evaluación, en principio, superficial se la jugó y decidió elevar las palabras de Vorster.

Reclamó una evaluación psiquiátrica completa de Pistorius. Quedaban entonces cuatro días para el veredicto, para el cierre del caso por el asesinato de Reeva Steenkamp la víspera del San Valentín de 2013 a manos de su afamado novio, pero al abogado del Estado poco le importó. Debía mantener sin fisuras su teoría: que ni fue una confusión, ni un accidente, ni un acto fruto de traumas pretéritos, que la mató a sangre fría, sabiendo que ella estaba tras la puerta del baño, calculando los cuatro disparos fatídicos tras una cruda discusión.

Y este lunes los expertos le dieron la razón. Al menos en lo referente al estado mental del acusado. «El señor Pistorius no sufría ninguna enfermedad en el momento de la comisión del delito y era capaz de apreciar la ilicitud de sus actos», decían las conclusiones del informe de un grupo médico formado por tres psiquiatras y un psicólogo del Hospital de Pretoria sin ofrecer muchos más detalles, después de reunirse en repetidas ocasiones con el primer olímpico paralímpico en el último mes.

Leyó su nota el fiscal y no quiso luego darle muchas más vueltas, consciente de la importancia de su «victoria», dando paso de nuevo al juicio en sí, a los testigos de la defensa. Se sentó en el estrado un cirujano ortopédico, el doctor Gerald Versfeld, anunció el abogado defensor Barry Roux que aún quedan algunos testimonios por oír pero tras el parón por la evaluación mental de Pistorius surgió de nuevo la sensación que el veredicto es, más o menos, inmediato. Restando aún los argumentos finales de ambas partes, el caso debería cerrarse a finales de julio.


La juez declara a Pistorius culpable de homicidio por la muerte de su novia

Gemma Parellada – Elpais.com

12 de septiembre de 2014

No ha habido martillo para enfatizar el veredicto final, pero la decisión de la juez Thokozile Masipa ha cerrado esta mañana seis meses de máxima expectación. Ha declarado culpable al acusado más célebre que ha pasado por este tribunal de Pretoria: Oscar Pistorius. Aunque las pruebas no han sido suficientes, según la magistrada, para demostrar que el atleta mató intencionadamente a su novia Reeva Steenkamp, librándole de la pena más severa, la cadena perpetua, la magistrada ha considerado que su conducta no fue «razonable», ha aceptado que hubo negligencia y por eso le ha declarado culpable de «homicidio culposo», es decir, involuntario.

Masipa ha explicado que los hechos, lo único que ha podido tener en cuenta en un homicidio sin testigos oculares, coincidían más con la versión del atleta que con la teoría defendida por la Fiscalía. Pistorius siempre ha sostenido que pensó que un intruso había entrado en la casa y que, preso por el pánico, disparó a través de la puerta del baño donde había oído ruidos sospechosos. El Ministerio Público en cambio, quiso demostrar que la relación de pareja entre la modelo y el paralímpico no era sana, que la noche del 14 de febrero de 2013 en la que se produjo el homicidio Reeva y Oscar habían discutido y que ella se encerró en el baño para protegerse de un Oscar encolerizado. Pero ni los vecinos que escucharon gritos, ni los testigos que apuntaban a una personalidad conflictiva del atleta han podido probarlo.

Ahora queda solo saber con cuántos años de cárcel la juez decide castigarle, si es que decide condenarle. Pueden ser hasta 15 años de prisión, pero también puede ser ninguno. La decisión queda a discreción de la juez. Pero de momento sigue libre y lo seguirá siendo al menos hasta el 13 de octubre, cuando se sabrá la sentencia.

Tanto la indignación como la euforia han estallado en la puerta del tribunal al saberse el veredicto. Los abucheos y la alegría se han confundido en gritos cuando el atleta ha salido a la calle. «Es indignante y manda un mensaje triste a los sudafricanos: que no hay justicia en nuestro país», decía un hombre que esperaba a la puerta. «Yo he venido a ver a la juez Masipa, quiero mirarla y decirle que ha tomado una decisión horrible, nos ha decepcionado», gritaba una apuesta joven. Otra mujer, en cambio, expresaba sin timidez su felicidad añadiendo que «el crimen en este país hace que el miedo nos invada. Mi madre fue violada en su casa» justificando así la paranoia social y la de Pistorius.


Los padres de Reeva Steenkamp a Pistorius: «Puedes quedarte con tu dinero manchado de sangre»

ABC.es / Agencias

14 de octubre de 2014

En la segunda jornada del proceso que determinará la sentencia para el atleta Oscar Pistorius, que mató a tiros a su novia Reeva Steenkamp el 14 de febrero de 2013, los padres de la joven han rechazado los 26.400 euros que el atleta les ha ofrecido como compensación. Barry y June Steenkamp también se han comprometido a devolver «hasta el último centavo» de los pagos mensuales de 430 euros al mes que el asesino de su hija ha ido depositando en una cuenta desde su muerte. Los progenitores de la modelo entienden que ese dinero está «manchado con sangre» y por ello no lo quieren, a pesar de pasar una mala racha económica, según los medios australianos.

El fiscal rechazó este martes que la discapacidad que sufre el atleta Oscar Pistorius sea una razón para evitar que entre en prisión, como recomendó una trabajadora social citada a declarar por la defensa en el Tribunal Superior de Pretoria. «¿Está diciendo que las personas discapacitadas no deben ir a la cárcel?», preguntó el representante de la acusación pública a la experta que testificó en el segundo día de los procedimientos que servirán a la jueza del caso, Thokozile Masipa, para dictar sentencia.

La trabajadora social Anette Vergeer había recomendado que Pistorius -declarado culpable de homicidio por matar a tiros a su novia, Reeva Steenkamp, en su casa de Pretoria en 2013- no ingrese en prisión y cumpla en su lugar una pena de arresto domiciliario combinada con servicios sociales. Vergeer justificó su propuesta en la falta de infraestructuras en las cárceles sudafricanas para personas discapacitadas como Pistorius, que tiene las dos piernas amputadas desde que tenía once meses por un problema genético. También mencionó como motivos la «vulnerabilidad», el «estrés» y la «ansiedad» que, según ella, sufre el deportista, así como la superpoblación de las cárceles de Sudáfrica que, a su juicio, no servirían al propósito de «rehabilitar» al condenado, sino que solo «deteriorarían» el estado de «un hombre roto».

Los familiares de Reeva Steenkamp, sentados en uno de los bancos del tribunal, lloraron al oír la declaración de Vergeer, último testigo de la defensa en su turno de argumentación sobre la sentencia. El fiscal recriminó a Vergeer su supuesta falta de rigor al justificar sus afirmaciones y le acusó de no confiar en los profesionales del Estado y de buscar para Pistorius un tratamiento preferencial respecto al que reciben otros detenidos. La trabajadora social alertó de la posibilidad de que en prisión se le retiren al atleta las dos prótesis sobre las que camina, reduciendo así su movilidad y exponiéndole, según Vergeer, al riesgo de sufrir una violación en grupo. El fiscal replicó que Pistorius estará «expuesto» a ese riesgo, aunque no se le impida usar sus prótesis.


Pistorius, condenado a cinco años de prisión por matar a su novia a tiros

Gemma Parellada – Elpais.com

21 de octubre de 2014

«El interés público no es lo mismo que lo que lo sociedad quiere». De esta manera la juez parecía preparar a la opinión pública para la sentencia que estaba a punto de leer. Los ojos del mundo estaban de nuevo puestos en la abarrotada sala del Tribunal de Pretoria, mientras los del célebre acusado, Oscar Pistorius, flotaban perdidos y ahogados en visible tensión, esperando la decisión final. El atleta sudafricano ha sido condenado este martes a cinco años de prisión por matar a tiros a su novia, la modelo Reeva Steenkamp, en la vivienda que compartían en febrero de 2013. Pistorius ha permanecido durante la hora que ha durado la lectura de la sentencia con semblante serio. Inmediatamente después se lo han llevado a prisión. La familia de la modelo ha quedado «satisfecha», según su abogado. «Sí, estoy muy feliz», declaró el padre de la víctima.

Con el anuncio de la condena, el Tribunal Superior de Pretoria ha cerrado un juicio que ha durado más de seis meses rodeado de una gran expectación y que declaró a Pistorius culpable de «homicidio culposo» por la muerte a tiros de Steenkamp. La juez del caso, Thokozile Masipa, ha leído la sentencia durante una hora.

«No debe ser una pena demasiado leve» por la gravedad de la negligencia, pero tampoco «demasiado severa» porque, al final, el objetivo es la rehabilitación del acusado, ha explicado la juez Thokozile Masipa. La magistrada ha reprochado a la Defensa del atleta que se haya preocupado solo de dibujar la «vulnerabilidad» y los miedos de Pistorius, debido a sus limitaciones físicas y a su doble amputación, y no haya reconocido en cambio su extraordinaria capacidad de lidiar con las dificultades. Y también consideró «inapropiada» su propuesta para que el atleta cumpliera arresto domiciliario y trabajos comunitarios.

«Sería muy triste que hubiera una ley para los pobres y otra para los ricos y famosos», reconocía Masipa, aunque esta es la sensación que ha quedado entre muchos sudafricanos. En la calle se mezclan la resignación y el descontento. «Resulta que Pistorius llora como un niño, chilla como una mujer pero dispara como un soldado», lanzaba un ciudadano, vestido de presidario y con una cadena rodeándole el cuerpo, fuera mismo del Tribunal, burlándose así del sistema judicial sudafricano.

En un país, Sudáfrica, donde una mujer muere asesinada cada ocho horas, la pena de 5 años es «preocupante» para la Liga de Mujeres del Congreso Nacional Africano -el partido de Nelson Mandela, el que gobierna el país-. El grupo de mujeres uniformadas con la chaqueta verde del partido han vuelto a inundar hoy el Tribunal y han pedido, al conocer la resolución, que se apele.

Pero en cambio las familias, tanto la del acusado, Oscar Pistroius, como la de la víctima, Reeva Steenkamp, han aprobado la decisión de la juez. Los padres de Reeva han salido de la sala con una presencia muy pesada, muy triste, parecían agotados pero liberados. Su madre se ha mostrado satisfecha con el desenlace del proceso mientras que el padre -a quien se la ha visto sufrir cuando la juez ha repasado la jovial personalidad de su difunta hija- ha dicho estar «contento» que la agonía judicial haya llegado a su fin.

El remordimiento mostrado y el estrés postraumático que ha sufrido el atleta después del «trágico accidente» -así describe él la muerte de su novia- han pesado en la sentencia.

La juez ha asegurado haber buscado la mesura para llegar a su escrutada decisión. «No es lo mismo el castigo que la venganza», advertía Masipa antes de dictar sentencia. Por el «interés de la sociedad» ha decidido que sean cinco años los que Pistorius deba servir en la cárcel, y no 15, como pedía la Fiscalía, aunque podrían llegar a reducirse a diez meses reales encarcelado y una posterior libertad condicional.

Además, la magistrada le ha impuesto hoy otra condena de tres años de cárcel por un cargo de uso negligente de armas. Esta parte de la sentencia queda suspendida con la condición de que no vuelva a cometer el delito durante el tiempo que dure la condena. Los abogados del velocista han declarado a la salida del tribunal que esperan que Pistorius «pase 10 meses en prisión y que el resto de la pena lo cumpla bajo arresto domiciliario», según informa la agencia Reuters.

La Fiscalía intentó demostrar que Pistorius mató a su novia intencionadamente pero no convenció a la juez. En la recta final de la vista, el fiscal sostuvo que la acción de Pistorius fue negligente y causó la muerte de la modelo, e insistió en que la sentencia debe enviar un mensaje de contundencia a la sociedad sudafricana. Por ello, solicitó una pena de al menos diez años de prisión. «Este es un asunto serio. La negligencia raya la intencionalidad. Diez años es lo mínimo», consideró el fiscal. «No deberíamos fallarles a sus padres [de la fallecida]. No deberíamos fallarle a la sociedad. La sociedad podría perder su confianza en los tribunales», argumentó.

La juez, al declarar culpable al atleta paralímpico el pasado septiembre, consideró que no había pruebas suficientes para considerar que Pistorius, de 27 años, mató intencionadamente a su novia, Reeva Steenkamp, de 29, tras una supuesta discusión, lo que libró de la pena más severa posible, la cadena perpetua. No obstante, Masipa sí destacó que la conducta del acusado no fue «razonable» al disparar sin comprobar si efectivamente había un ladrón en su casa -tampoco avisó a la policía- y aceptó que hubo negligencia. De ahí el veredicto de culpabilidad por «homicidio culposo».

La defensa, que argumentó que el acusado creyó que un ladrón había entrado en su casa cuando disparó a través de la puerta del cuarto de baño en el que se encontraba la mujer, pedía una condena de arresto domiciliario y trabajos sociales. Alega, además, que las cárceles del país austral no están preparadas para albergar a presos discapacitados como el velocista. La legislación sudafricana prevé un máximo de 15 años de cárcel para el homicidio culposo.

Los hechos delictivos

En la madrugada del 14 de febrero de 2013, Pistorius, que tiene las dos piernas amputadas desde que tenía 11 meses y corre sobre prótesis, mató a tiros a Steenkamp a través de la puerta cerrada del cuarto de baño de su casa. Según el velocista, apodado Blade Runner, confundió a su novia con un supuesto intruso. Cogió una de sus armas y sin encender la luz, disparó cuatro veces a la puerta del baño, en el que se encontraba Reeva.

Oscar Pistorius, de 27 años, se convirtió en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 en el primer atleta de la historia con las dos piernas amputadas en participar con atletas no discapacitados.

En el veredicto hecho público el pasado 12 de septiembre, el deportista fue también declarado culpable de un cargo de uso negligente de armas por disparar por error una pistola en un restaurante, delito que también será reflejado en la sentencia.


La Fiscalía recurre el veredicto y la sentencia contra Oscar Pistorius

Agencia EFE – ABC.es

4 de noviembre de 2014

La Fiscalía sudafricana presentó hoy su recurso a la sentencia y el veredicto contra el atleta Oscar Pistorius, condenado este mes a cinco años de cárcel por el homicidio de su novia, la modelo Reeva Steenkamp, a la que mató a tiros en febrero de 2013. «Anunciamos que la Autoridad Fiscal Nacional (NPA, en sus siglas en inglés) ha completado la solicitud de apelación del veredicto y la sentencia. La apelación del veredicto se fundamenta en una cuestión legal», dijo el portavoz del Ministerio Público, Nathi Mncube en un comunicado. La NPA presentó su recurso ante el Tribunal Superior de Pretoria, donde Pistorius fue juzgado desde el pasado 3 de marzo.

La jueza del caso, Thokozile Masipa, aceptó la versión de los hechos del atleta, según la cual abrió fuego contra su novia a través de la puerta del baño al confundirla con un intruso, y concluyó que el atleta no es culpable de asesinato porque no tenía intención de matar a la persona que había en el retrete. Sin embargo, Masipa estableció que Pistorius actuó con gran negligencia al disparar contra la amenaza percibida, ya que tenía a su alcance alternativas que habrían evitado la muerte de Steenkamp.

La magistrada considerará en el Tribunal Superior de la capital sudafricana si existen fundamentos legales para aceptar la apelación, en una vista en la que la defensa presentará previsiblemente sus argumentos contra el recurso. Si la jueza acepta la apelación, entre tres y cinco jueces juzgarán en el Tribunal Superior de Pretoria el recurso de la Fiscalía, que defenderá que el atleta tenía en realidad intención de matar y que Pistorius merece ser condenado por asesinato, lo que le costaría un mínimo de 15 años de cárcel, según medios locales.

De rechazar Masipa el recurso, la Fiscalía deberá dirigirse a la Corte Suprema de Apelación de Bloemfontein, que decidiría si la apelación es procedente y, en ese caso, podría modificar la pena.

Pistorius ingresó el pasado 21 de octubre en la cárcel Kgosi Mampuru II de Pretoria. El corredor de 27 años -que tiene las dos piernas amputadas por un problema genético desde que tenía once meses y corre sobre prótesis de carbono- hizo historia en los Juegos de Londres de 2012, al convertirse en el primer atleta con su discapacidad en competir en unas Olimpiadas.

Icono global de superación y coraje, Pistorius cayó en desgracia tras matar a tiros a Steenkamp en la madrugada del 14 de febrero de 2013 en la casa que el deportista tenía en Pretoria.


Corriendo de espaldas a la verdad

John Carlin – Elpais.com

23 de noviembre de 2014

Desde el principio, Sheila Pistorius no tuvo ninguna intención de matricular a su hijo en una escuela especial para discapacitados. Pistorius cursó educación primaria en una escuela normal para niños normales y, al llegar a la adolescencia, le planteó el reto de asistir al instituto Pretoria Boys, donde estudiaban los mejores y más firmes alumnos.

Era una escuela que forjaba campeones, grandes triunfadores, muchos de los cuales destacaban más adelante en el deporte, la política, los negocios y el derecho. (…) En 2000, cuando Pistorius tenía 13 años y le faltaba uno para empezar en la escuela secundaria, él y su madre se reunieron con Bill Schroder, el director del instituto. Sheila Pistorius, que por entonces contaba 42 años, era una mujer atractiva con una gran sonrisa y de personalidad efervescente. Schroder, más habituado a inspirar temor que a sucumbir a él, recordó ese encuentro años más tarde. Había conocido a más padres de los que era capaz de recordar, pero aquella mujer, dijo, «era absolutamente fascinante…, muy notable, con una luz especial». (…) El chico parecía sentirse bastante a gusto mientras escuchaba cómo Schroder y su madre hablaban sobre su futuro, sobre sus puntos fuertes y débiles como estudiante y sobre los deportes que practicaría.

La mención de los deportes le recordó al director la razón por la que se sentía menos cómodo que de costumbre en aquella reunión. Hasta entonces, Pretoria Boys nunca había admitido a un niño sin pies…; en todo caso, no a lo largo de la década que Schroder llevaba como director. Aquello supondría una gran responsabilidad para el centro, una responsabilidad que finalmente recaería en su director. Incapaz de seguir ocultando su preocupación por más tiempo, Schroder preguntó:

-Sí, pero… ¿podrá afrontarlo? Sheila Pistorius parecía desconcertada. -Creo que no lo sigo -repuso ella-. ¿De qué está hablando?

Schroder murmuró algo sobre la condición del chico, sus… piernas ortopédicas.

-¡Ah! -Sheila Pistorius sonrió-. Comprendo. No se preocupe. No es ningún problema. ¡Él es completamente normal! (…)

La negativa de Sheila a dejar que la discapacidad de su hijo lo frenara física o psicológicamente fue el motor de los notables éxitos de Pistorius en las pistas de atletismo. Su madre nunca imaginó que él llegaría a ser mundialmente famoso, pero sí sabía que aquellas curiosas piernecitas de madera que llevaba despertarían curiosidad y serían, a veces, motivo de burla. Con su determinación de que él nunca debía sentirse incómodo o avergonzado, de que siempre debía sentirse orgulloso, le inculcó una lección. No olvides nunca, le diría, que la gente te verá de la misma forma en que te ves a ti mismo. Él la escuchó con atención y actuó según sus palabras. Lo que no previó fue que, ocultándose la verdad a sí mismo y a los demás, puede que subiera su autoestima a corto plazo, aunque tal vez acabara perdiéndola si no era capaz de enfrentarse a la realidad de su minusvalía, lo que menguaría su capacidad para desarrollarse durante el resto de su vida como un ser humano emocionalmente sano. Su empeño por ser considerado siempre como alguien normal, que aceptaba su discapacidad, era una forma de engañarse a sí mismo que le provocaba ansiedad y estrés.

Sin embargo, el conflicto entre esas dos personas en desarrollo no era algo de lo que fuera consciente un niño tan dependiente de su madre, y Pistorius absorbió sus enseñanzas, haciendo lo mismo que ella cuando la gente le preguntaba cómo se las arreglaba con un hijo sin pies: negar que había un problema y poner siempre buena cara. Sheila Pistorius interpretó su papel con convicción. Como su hijo solo entendería totalmente cuando fuera un adulto, había un lado oscuro en su vida que intentó ocultar a toda costa: las consecuencias de la angustia que había padecido en un matrimonio infeliz y, más adelante, como madre soltera criando a tres hijos con apenas lo suficiente para llegar a fin de mes.

Puede que, de adulto, Pistorius siguiera creyendo realmente que en casa todo iba bien; quizá la costumbre de negar verdades incómodas se convirtió en algo tan natural que no se daba cuenta de que, a menudo, su madre se emborrachaba hasta quedarse dormida. Era una intermitente y solitaria adicta al alcohol que encontraba alivio al dolor al que debía enfrentarse no solo en Dios, sino también en la botella. A veces bebía tanto que era incapaz de despertarse en mitad de la noche, cuando sus hijos pequeños la llamaban. Cuando eso ocurría, Carl, el mayor de los tres, se ocupaba de ellos, desempeñando el papel de padre y ocultando a sus hermanos el problema de su madre. Pistorius no era capaz de ver en su madre los restos de una vida desdichada o llena de malas decisiones, sino una superviviente y una guía moral. Las lecciones que le impartía se reducían siempre a lo mismo, que él describió en la introducción de su autobiografía, Blade Runner, escrita cinco años antes de disparar a Reeva Steenkamp, en una época de su vida en que su máxima preocupación era correr lo más rápido posible. Cuando tenía cinco meses, Sheila escribió una nota a su hijo con la intención de que la leyera cuando fuera mayor. Esa nota, incluida en el libro, dice: «El auténtico perdedor no es nunca la persona que cruza la línea de meta en última posición. El auténtico perdedor es la persona que se queda sentada, la que ni siquiera intenta competir».

Ella pasó los últimos 15 años de su vida tratando de asegurarse de que la de su hijo no fuera el valle de lágrimas que estaba destinada a ser, aunque no fue capaz de evitarle la tragedia de su propia muerte.

Ocho años después de su divorcio, Sheila Bekker se enamoró y se casó con un piloto aéreo. Un año antes, cuando empezó la relación, Pistorius tenía sentimientos encontrados, aunque llegó a querer al novio de su madre y a confiar en él; pensó que, si ella era feliz con ese hombre, él también debería serlo. La boda se celebró en noviembre de 2001 y ella cayó enferma un mes más tarde. Los médicos descubrieron que tenía el hígado muy dañado, pero realizaron un diagnóstico erróneo. Pensaron que tenía hepatitis y le prescribieron el tratamiento pertinente. Ella reaccionó mal a la medicación, fue hospitalizada y enseguida empeoró (…).

Su muerte fue una sorpresa, porque, debido a su carácter, ella no había dicho a sus hijos lo enferma que estaba. Fue el 6 de marzo de 2002. Pistorius estaba en clase de historia, en su segundo curso en el instituto Pretoria Boys, cuando Ben Schroder entró en el aula y le dijo que saliera inmediatamente para reunirse con su padre en la puerta de la escuela. Él y su hermano Carl subieron al Mercedes de Henke. Su padre condujo a toda velocidad hacia el hospital, más angustiado de lo que lo habían visto en toda su vida. Llegaron junto a su cama 10 minutos antes de que muriese. Otros parientes ya estaban allí. Sin embargo, más que una despedida fue un velatorio. Ella falleció sin reconocerlos, en estado de coma, con el cuerpo acribillado por un montón de tubos. Tenía 44 años. Pistorius tenía 15 años y fue como si hubiese perdido otra parte de sí mismo. Destrozado, por primera y única vez en su vida cuestionó su fe en Dios y durante un breve periodo buscó consuelo en la marihuana. Iba a la deriva y, a efectos prácticos, se había quedado huérfano. El espasmo de la atención de su padre cuando se presentó la emergencia se quedó en eso, en un espasmo. Hasta que empezó a correr en serio, dos años más tarde, solo veía a su padre cada seis meses. Irse a vivir con él no era una opción, y el internado se convirtió en lo más parecido a un hogar. (…)

Cuando regresó a la escuela, tras el entierro de su madre, les dijo a muy pocos compañeros de clase lo que había ocurrido. Pero a la mañana siguiente se despertó hecho un mar de lágrimas. Perder a una madre a los 15 años ya resultaba muy triste en cualquier circunstancia, pero para Pistorius su madre había sido la muleta de su vida y un ejemplo moral. Ella había forjado su personalidad, sus puntos fuertes y sus flaquezas; y, aunque ya no estaría presente, seguiría dirigiendo el curso de su vida hasta un punto del que solo llegaría a ser consciente mucho más tarde, después de su siguiente gran tragedia.

Aparte del alcohol, la vida de su madre tenía otro aspecto que Pistorius prefería olvidar, pero que dejó una profunda huella en él. Sheila tenía pánico a la delincuencia. Vivía con el miedo de que un intruso irrumpiera en su casa. A menudo, daba un brinco en la cama cuando oía un ruido en plena noche y salía corriendo hacia el teléfono para llamar a la policía. Despertaba a sus hijos y se los llevaba a su habitación, cerrando la puerta y esperando hasta que llegara la policía. Sus temores no eran infundados. Cuando Henke se fue, la familia se trasladó no solo a una casa más pequeña, sino a un barrio más conflictivo. Hubo varios allanamientos en su casa, a los que ella respondió tomando precauciones extremas y de mal agüero. Todas las noches se acostaba con una pistola cargada bajo la almohada.


La jueza acepta el recurso de la fiscalía contra el veredicto a Pistorius por homicidio

Elpais.com

10 de diciembre de 2014

La jueza del Tribunal Superior de Pretoria, que condenó a cinco años de cárcel al atleta sudafricano Oscar Pistorius al encontrarlo culpable de homicidio por matar a su novia, aceptó este miércoles el recurso de la Fiscalía contra su veredicto, según informa Efe.

La magistrada Thokozile Masipa absolvió en octubre pasado a Pistorius de asesinato y le declaró culpable de homicidio por la muerte de la modelo Reeva Steenkamp el 14 de febrero de 2013.

En su decisión de hoy, la jueza pide a la Corte Suprema de Apelación de Bloemfontein que evalúe si erró al establecer que Pistorius no quería matar cuando disparó cuatro veces contra el baño en cuyo interior estaba Steenkamp, al confundirla con un intruso, según la versión del atleta, aceptada por el tribunal.

Este es el principal argumento del fiscal, Gerrie Nel, para poner en cuestión la absolución de un cargo de asesinato, un delito castigado con una pena mínima de quince años de prisión.

La jueza rechazó, sin embargo, que existan razones jurídicas para apelar la sentencia, como también solicitaba el ministerio público.

Masipa aceptó que el recurso del fiscal contra el veredicto está basado en cuestiones legales y no en su interpretación de los hechos, como alegaba la defensa para pedir que lo descartara.

Nel cree que Masipa se equivocó también a la hora de evaluar las pruebas circunstanciales presentadas durante el juicio, así como al aceptar la versión de los hechos de Pistorius pese a sus contradicciones.

El portavoz de la Fiscalía, Nathi Mncube, mostró al final de la vista celebrada hoy su «satisfacción» con la decisión de Masipa, y explicó que la institución debe decidir aún si pedirá ante la Corte de Apelación que se evalúe también el recurso contra la sentencia rechazado por la jueza.

Pistorius -de 28 años, y que cumple condena desde el 21 de octubre en una cárcel de Pretoria- se enfrentaría a una pena de prisión de al menos 15 años si el veredicto es revisado y es condenado por asesinato, como pretende la Fiscalía.

Según la ley sudafricana, Pistorius podría salir de la cárcel por buen comportamiento tras cumplir diez meses de su condena actual de 5 años, razón por la cual el fiscal considera la sentencia de Masipa «sorprendentemente inapropiada».

Según Mncube, la evaluación del recurso contra el veredicto podría comenzar, siguiendo los plazos habituales, en un año.

El corredor paralímpico tiene las dos piernas amputadas desde niño por un problema genético y corre sobre dos prótesis de carbono.

En los Juegos de Londres de 2012 se convirtió en el primer atleta de la historia con esta discapacidad en competir con atletas no discapacitados en unas Olimpiadas.


Pistorius logra una vida cómoda en la cárcel

José Naranjo – Elpais.com

20 de febrero de 2015

El atleta paralímpico Oscar Pistorius, que cumple una condena de cinco años en una prisión de Pretoria (Sudáfrica) por el homicidio de su novia, la modelo Reeva Steenkamp, ha recibido una serie de beneficios carcelarios que han sentado muy mal en el seno de la familia de esta. El recluso ha sido revaluado como preso de categoría A, lo que significa que podrá recibir más visitas, con las que además podrá tener contacto físico y no como hasta ahora con un grueso cristal por medio, llevar joyas, como cadenas o anillos, tener una radio en el interior de su celda, hacer 24 llamadas telefónicas al año (frente a las seis fijadas hasta hace unos días) y gastar más dinero en el economato gracias a un aumento de su asignación mensual.

Mike Steenkamp, tío de la fallecida novia de Pistorius, no ha tardado en expresar su malestar por esta mejora de las condiciones carcelarias del atleta. «Evidentemente, el Departamento de Servicios Correccionales tiene la memoria corta. Si le conceden estos privilegios deben pensar que se trata de un preso modélico», aseguró visiblemente molesto a la revista South Africa’s Time Live. Por su parte, fuentes de la familia del deportista, que suele recibir las visitas de sus hermanos Carl y Aimee, aseguran que esta revisión de privilegios ha elevado su ánimo. Dentro de seis meses, podría incluso salir de la cárcel y cumplir el resto de la condena en su domicilio, pero el Gobierno ha recurrido su sentencia con el objetivo de que sea declarado culpable de asesinato y no sólo de homicidio, lo que podría complicarle las cosas.

Oscar Pistorius, de 28 años, fue considerado culpable de «homicidio culposo» por el Tribunal Superior de Pretoria el pasado mes de octubre después de un juicio que tuvo en vilo a todo el país por la popularidad del atleta, que ostenta los récords mundiales de 100, 200 y 400 metros lisos para corredores con doble amputación de las piernas. Desde entonces, cumple condena en la cárcel de Kgosi Mampuru recluido en una celda individual para garantizar su propia protección. Los hechos se remontan a la madrugada del 14 de febrero de 2013, cuando el joven deportista disparó a Reeva Steenkamp, que entonces tenía 29 años, a través de la puerta del baño de la vivienda que compartían. Según declaró el propio Pistorius en el juicio, pensó que se trataba de un intruso, por lo que cogió su arma y disparó hasta en cuatro ocasiones.


Oscar Pistorius sale de la cárcel

AFP – ABC.es

20 de octubre de 2015

El campeón paralímpico Oscar Pistorius, condenado en 2014 a cinco años de prisión por el homicidio de su novia, ha sido puesto en libertad en la noche de este lunes, antes de tiempo y después de solo un año de prisión. Estará, a partir de ahora, en arresto domiciliario, de acuerdo con el Servicio de Prisiones.

«La dirección de la cárcel de Pretoria confirmó que Oscar Pistorius ha sido puesto bajo supervisión correccional esta noche», dijo Manelisi Wolela, portavoz del servicio penitenciario. Así, el exatleta sale de la cárcel un día antes de lo anunciado por el Comité de libertad anticipada. El pasado jueves, después de dos meses de comisión, aprobaron su solicitud de salida, acordada en principio para este martes.

El velocista sudafricano ingresó el 21 de octubre de 2014 en la cárcel Kgosi Mampuru en Pretoria, donde había cumplido condena hasta ahora por matar a su novia, a quien tiroteó en su casa al confundirla con un intruso, según defendió el atleta.

En un primer momento, la autoridades fijaron la fecha para la salida de Pistorius de prisión el 21 de agosto, pero el ministro de Justicia revocó la decisión debido a que se había adoptado antes de que el condenado cumpliera los requisitos exigidos para poder obtener la libertad condicional.

Así, según la ley sudafricana, los condenados por homicidio pueden seguir cumpliendo condena en arresto domiciliario una vez han pasado en la cárcel una sexta parte de la condena (10 meses en el caso de Pistorius). La familia del deportista criticó las últimas semanas la demora del grupo de funcionarios que debía pronunciarse sobre la libertad condicional del atleta, convencida de que el retraso se debía al temor a la reacción de la opinión pública.

Pistorius mató a Steenkamp de cuatro disparos a través de la puerta del baño de su casa de Pretoria el 14 de febrero de 2013. La jueza Thokozile Masipa le condenó en octubre del año pasado por un delito de homicidio al aceptar la versión del acusado, que aseguró que había disparado contra Steenkamp pensando que se trataba de un ladrón y rechazar un veredicto de asesinato.


La Fiscalía pide elevar la condena a Pistorius por asesinato

Agencia EFE – Elpais.com

3 de noviembre de 2015

La Fiscalía sudafricana pidió este martes que el atleta Oscar Pistorius sea condenado a 15 años de prisión por un delito de asesinato al entender que la pena de cinco años que se le impuso por el homicidio involuntario de su novia está basada en un veredicto erróneo. Así lo expuso fiscal Gerrie Nel en la vista pública iniciada la mañana de este martes ante el Tribunal Supremo para dirimir el recurso del Ministerio Público contra la sentencia de la jueza Thokozile Masipa.

El pasado 19 de octubre, tras permanecer un año en prisión, Pistorius fue puesto en libertad condicional por buena conducta y cumple lo que le resta de pena bajo el régimen de arresto domiciliario. Según defendió el fiscal, el atleta «debió haber previsto que alguien moriría» al disparar a través de la puerta cerrada del cuarto de baño de su vivienda en la madrugada del 14 de febrero de 2013. Detrás de esa puerta se encontraba su novia, la modelo Reeva Steenkamp, pero el atleta alegó que creía que se trataba de un intruso, versión que aceptó la jueza.

Ante las preguntas de los magistrados, el fiscal insistió en que no tiene importancia que Pistorius confundiera a su novia con un ladrón, ya que sabía que acabaría con la vida de la persona que había tras la puerta, fuera su pareja o el intruso. Para la Fiscalía, Masipa no tuvo en cuenta las pruebas circunstanciales y el testimonio de alguno de los testigos clave, y además debió haber descartado la versión de Pistorius por presentar diferentes líneas de defensa. El fiscal remarcó que no pone en cuestión la interpretación de los hechos de Masipa sino su aplicación de la ley y aclaró que no pide otro juicio para Pistorius sino que se cambie el veredicto de homicidio por el de asesinato.

El atleta alcanzó la cima de su gloria en los Juegos de Londres de 2012, al convertirse en el primer deportista con las dos piernas amputadas de la historia en participar en unas Olimpiadas. Los médicos amputaron las extremidades inferiores de Pistorius -que corre sobre dos prótesis de carbono- cuando tenía solo 11 meses, debido a un problema genético.


Pistorius es condenado por asesinato y volverá a prisión al menos 15 años

Agencia EFE – ABC.es

3 de diciembre de 2015

El atleta sudafricano Oscar Pistorius ha sido declarado culpable este jueves de un delito de asesinato por el que recibirá una pena de al menos 15 años después de que el Tribunal Supremo de Apelación aceptara el recurso de la Fiscalía, que pidió endurecer la anterior condena de cinco años por homicidio.

Los jueces han concluido que la magistrada que juzgó a Pistorius cometió varios errores en un veredicto que han calificado de «confuso», y han considerado probado que el deportista pudo prever la posibilidad de matar al abrir fuego hasta en cuatro ocasiones contra su novia en el cuarto de baño de su casa de Pretoria el 14 de febrero de 2013.

De esta forma, Pistorius será condenado de nuevo por la misma jueza del Tribunal Superior de Pretoria y recibirá una pena acorde con el delito de asesinato, para el que la legislación sudafricana contempla un mínimo de 15 años de prisión.

El atleta, de 29 años, cumple su anterior pena de cinco años por homicidio en arresto domiciliario desde el pasado 20 de octubre, cuando salió por buen comportamiento del penal de Pretoria en que había pasado un año detenido.

La decisión -leída por el juez Eric Leach, del tribunal de cinco jueces que se pronunció sobre el recurso- ha recriminado también a la jueza del caso, Thokozile Masipa, que no tuviera en cuenta en su sentencia las pruebas circunstanciales y ha desechado asimismo la defensa propia alegada por Pistorius durante el juicio.

«No tengo duda de que al disparar esos tiros, el acusado debió prever que estaba poniendo en riesgo la vida de alguien», ha afirmado Leach, que ha destacado que Pistorius disparó hasta cuatro veces contra un cubículo sin escapatoria o posibilidad de esconderse.

«Aún no está claro cuál es la versión de Oscar Pistorius. La cambió varias veces durante el juicio», ha añadido Leach en la sede en Bloemfontein del Tribunal Supremo de Apelación.


Pistorius: castigo acorde al crimen

John Carlin – Elpais.com

7 de diciembre de 2015

Nace con una deformación genética de los tobillos y los pies; a los once meses le amputan las piernas debajo de las rodillas; inspira al mundo entero cuando corre los 400 metros en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012; seis meses después, antes del amanecer en el día de San Valentín, mata a balazos a una bella modelo de la que se había enamorado; el 11 de septiembre de 2014 una juez le condena a cinco años de prisión por homicidio involuntario; sale de la cárcel un año después y pasa a arresto domiciliario; seis semanas más tarde, el jueves pasado, un tribunal de apelación anula la sentencia de primera instancia y lo declara culpable de asesinato, por lo cual recibirá a principios del año que viene una nueva sentencia de al menos 15 años en prisión.

Esta es la casi homérica historia del atleta olímpico y paralímpico sudafricano Oscar Pistorius. Acabó con la vida de Reeva Steenkamp y destruyó la suya. Lo que ni la justicia sudafricana ni nadie sabrá nunca, a no ser que un día Pistorius haga una dramática confesión, es la respuesta a la pregunta que medio mundo se ha hecho desde que disparó cuatro balas el 14 de febrero de 2013 a través de la puerta cerrada de un baño en su casa, matando a Steenkamp: ¿la asesinó intencionalmente o no?

La interpretación de asesinato que hizo el Tribunal Supremo de Apelación de Sudáfrica la semana pasada fue otra.

El tribunal declaró que la juez Thokozile Masipa se equivocó cuando concluyó el juicio original con un veredicto de homicidio involuntario: que Pistorius tuvo la intención de disparar, no de matar. Pero, basándose en las pruebas presentadas por la fiscalía, el tribunal de apelación tampoco pudo satisfacer los deseos de los muchos millones espectadores mundiales del drama, que siguen convencidos de que Pistorius quiso matar a la mujer que dijo amar, con la que había programado unas lujosas vacaciones en Italia para el verano de 2014, y con la que se había querido casar.

El tribunal se quedó a medio camino. No cuestionó la versión a la que Pistorius se aferró desde minutos después del crimen hasta la conclusión del juicio: que se imaginó que detrás de la puerta del baño había un intruso desconocido. Disparó a matar pero no a Steenkamp, afirmó la sentencia del tribunal, sino a «alguien», al ser humano que Pistorius creía -eso sí lo reconoció- que se escondía detrás de la puerta.

Según la categoría de asesinato de la que el tribunal declaró culpable a Pistorius, no es necesario que «el autor sepa o aprecie la identidad de la víctima». Pistorius cometió un asesinato de la misma manera que un criminal mata a alguien en el curso de «un tiroteo salvaje» durante un asalto armado a un banco. O, como se explicó en la sentencia: «Una persona que causa que una bomba explote en un lugar lleno de gente seguramente será ignorante de la identidad de sus víctimas; sin embargo, habrá tenido la intención de matar a aquellos que podrían morir como consecuencia de la explosión».

No se ha despejado la gran duda que ocupa el corazón del caso, pero la familia de Steenkamp se declaró satisfecha con el veredicto del tribunal de apelación. La madre, June Steenkamp, dijo: «Considero que esta es la verdad. Y se lo debemos al sistema de justicia y a Dios».

Pistorius, «devastado» según el que fue su agente cuando corría, sentirá hoy que el sistema de justicia y Dios le han abandonado. El exatleta (podemos tener la seguridad de que no volverá a correr) es un creyente cristiano, un asiduo lector de la Biblia que nunca ha dejado de rezar desde el día de la tragedia. Fue su profunda fe, según me contó su tío Arnold, lo que le impidió caer en la tentación de suicidarse durante el intervalo de un año entre la muerte de Steenkamp y el comienzo del juicio. Pero se lo pensó seriamente.

Arnold Pistorius, en cuya casa Oscar ha vivido todo el tiempo que no ha estado en la cárcel desde que mató a su novia, me contó que leyó que en Estados Unidos el 20% de personas que matan a un ser querido, por el motivo que fuera, acababan suicidándose. Vio en su sobrino señales de que podría optar por este camino. Yo también las vi.

Una sombra de lo que fue

La primera vez que lo conocí, en septiembre de 2013, cinco meses antes del comienzo del juicio, estaba sentado en un largo sofá de cuero con la cabeza en el hombro de su tía. Pálido y delgado, la sombra del musculado atleta que había triunfado en Londres en 2012, tenía el aspecto de un niño de cinco años al que se le acaba de morir su perrito. Intentaba conversar con él pero cuando me respondía lo hacía con gemidos o monosílabos, con la voz trémula. Daba la impresión de que en cualquier momento se derrumbaría sobre el pecho de su tía llorando.

En aquel limbo de un año entre el crimen y el juicio, el presente era un infierno para Pistorius y el futuro no ofrecía ninguna posibilidad de alegría o de redención. No se suicidó, su tío consideró, por la fe que mantuvo en Dios y por la obligación que sentía de no causar más dolor a su familia.

Uno se pregunta qué estará pensando hoy, a los 29 años, la edad que Steenkamp tenía cuando la mató. ¿Estará reclamando explicaciones a Dios? ¿Estará dudando, como confesó durante el juicio que a veces le ocurrió, de la propia existencia de un bondadoso ser celestial? ¿Verá algún sentido en seguir viviendo? Si estas preguntas se las hizo antes de que fuera declarado culpable de asesinato, antes de saber que le esperaba una larga estancia en la cárcel, es difícil creer que no se las está haciendo ahora. Y, más aún, tras la colosal decepción de haber pensado cuando salió de prisión a mediados de octubre que por fin tendría la oportunidad de intentar reconstruir su vida.

Tanto la libertad física como el consuelo moral que creyó haber descubierto tras aquel veredicto inicial de homicidio involuntario le han sido arrebatados. Cuando la juez dictó aquella generosa sentencia en septiembre de 2014, Pistorius le dijo a su abogado en voz baja: «No me importa una mierda la condena que me dé. No soy un asesino». Ahora, según la ley, lo es. Un héroe en su día para millones, tendrá que convivir hasta el final de su vida con la vergüenza, la humillación y el dolor de saber que muchos de esos mismos millones en todo el mundo, entre los que se encuentra la familia de Steenkamp, están convencidos de que por fin ha recibido un castigo acorde con el crimen que cometió.


Pistorius, en libertad por 640 euros

Agencias – Elmundo.es

8 de diciembre de 2015

Un juez ha concedido la libertad bajo fianza a Oscar Pistorius, quien se enfrenta a una nueva sentencia por el asesinato de su novia Reeva Steenkamp, penada en su país con 15 años de prisión.

El Tribunal Superior de Pretoria ha concedido este martes la libertad bajo fianza de 10.000 rands (unos 640 euros) y ha dictaminado que el atleta deberá estar controlado con un dispositivo electrónico. Solo estará autorizado a desplazarse en un radio de 20 kilómetros en torno a la casa de su tío en Waterkloof, en Pretoria, donde ya había estado viviendo bajo supervisión cuando cumplía la condena inicial, que era por homicidio y no por asesinato.

Pistorius estará autorizado a salir de la vivienda entre las 7.00 horas y el mediodía y necesitará permiso de las autoridades si quiere salir de la casa fuera de ese horario. «El caso se pospone hasta el 18 de abril», ha afirmado el juez Ledwaba.

El tribunal debe decidir la pena que le impone a Pistorius después de que la semana pasada el Tribunal Supremo elevara su sentencia de homicidio a asesinato, lo que podría conllevar de un mínimo de 15 años de prisión.

Barry Roux, el abogado de Pistorius, ha solicitado autorización al juez para que Pistorius pueda recurrir su condena ante el Tribunal Constitucional. El fiscal del caso, Gerrie Nel, ha admitido que Pistorius tiene derecho a presentar el recurso aunque ha puesto en duda que el alto tribunal vaya a darle la razón.

Cuando el fiscal ha recordado al juez que Pistorius tiene vínculos con países como Italia, el atleta ha mostrado su desacuerdo con esa afirmación. Finalmente, el fiscal ha aceptado imponer una fianza de 10.000 rands (unos 640 euros). Una cantidad ridícula comparado con los 63.500 euros que tuvo que aportar en el primer juicio. «El acusado no tiene medios para pagar una mayor cantidad de fianza», ha dicho el fiscal en la vista de este martes.

El pasado jueves, el Supremo decidió elevar de «homicidio culpable» a «asesinato» el cargo por el que fue condenado el atleta sudafricano.

Pistorius tenía la intención de cumplir el resto de su condena inicial de cinco años en arresto domiciliario después de ser liberado de la cárcel el 19 de octubre. La nueva sentencia contra el medallista de oro paralímpico se dictará en una fecha que aún se desconoce.

Pistorius disparó en cuatro ocasiones contra Steenkamp en febrero de 2013, según su defensa, tras confundirla con un intruso. El tiroteo tuvo lugar con una puerta de baño de por medio, lo que supuestamente le impedía ver quién estaba al otro lado.

El Tribunal Supremo revisó el caso y concluyó que, en la primera condena, la corte no tuvo en cuenta que Pistorius debía haber conocido el posible resultado de sus acciones. Por este motivo, dio la razón a la Fiscalía y consideró que el delito que corresponde en este caso no es el de homicidio sino el de asesinato.

«No tengo ninguna duda de que, al realizar los disparos, el acusado previó que quien estuviese detrás de la puerta podría morir», aseguró en su fallo el juez Eric Leach, según medios locales. Leach definió como un «error fundamental» la consideración de estos hechos como homicidio.


Los abogados de Pistorius apelan su condena por asesinato

Elpais.com

11 de enero de 2016

El atleta Oscar Pistorius, condenado en diciembre de 2015 por el asesinato de su novia, no pierde la esperanza de quedar en libertad. Este lunes, el campeón ha apelado a la Corte Constitucional de Sudáfrica en un último intento para anular la condena de asesinato por matar a tiros a su novia Reeva Steenkamp en 2013. «Hemos presentado una solicitud de autorización para apelar ante el Tribunal Constitucional», ha dicho Andrew Fawcett, abogado de Pistorius, a AFP.

Pistorius, espera en libertad bajo fianza -previo pago de 600 euros-, que la Justicia sudafricana dicte el próximo abril la pena que le corresponde por este delito. Hasta que se conozca su pena, el deportista permanece en la mansión de Pretoria de su tío Arnold. Solo puede abandonar el recinto entre las 7.00 y las 12.00 y sin salir de un radio de 20 kilómetros. Esta última apelación era algo previsible. Ya el pasado diciembre su otro abogado, Barry Roux, anunció que su cliente apelaría ante el Tribunal Constitucional la condena por asesinato, por la que se enfrenta a un mínimo de 15 años de prisión.

Pistorius fue hallado culpable de asesinato el pasado diciembre por el Tribunal Supremo de Apelación (TSA), que revocó la sentencia de cinco años de cárcel por homicidio dictada en octubre de 2015 [2014] por el Tribunal Superior al detectar numerosos errores en el veredicto de esta corte. En la sentencia anulada, la jueza Thokozile Masipa aceptó la versión de los hechos del acusado -según la cual abrió fuego presa del pánico al confundir a su novia con un intruso- y desechó la condena por asesinato al descartar que tuviera intención de matar.

Sin embargo, el fiscal del caso, Gerrie Nel, presentó el pasado 3 de noviembre un recurso ante el TSA para pedir que el veredicto de homicidio fuera sustituido por uno de asesinato, al considerar que Masipa erró en su decisión. El TSA dio la razón al fiscal y concluyó que Pistorius sí quiso matar a la persona que se encontraba tras la puerta del retrete, lo que le hace culpable de asesinato.

Tras pasar casi un año entre rejas, Pistorius salió de la cárcel por buen comportamiento el 20 de octubre, para seguir cumpliendo su condena por homicidio -ahora anulada- en la mansión de su tío Arnold en la capital sudafricana.

Oscar Pistorius, que tiene las dos piernas amputadas desde que tenía 11 meses a causa de un problema genético, se convirtió en los Juegos de Londres de 2012 en el primer atleta con las dos piernas amputadas de la historia que ha participado en unas Olimpiadas con atletas no discapacitados.

El corredor era un icono mundial de coraje y superación en el deporte hasta su caída en desgracia, tras matar a su novia en la madrugada del 14 de febrero de 2013 en su casa de Pretoria.

 


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