Oscar López Rodríguez

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Oscar López Rodríguez

El Monstruo de Lolol

  • Clasificación: Asesino
  • Características: Decapitación
  • Número de víctimas: 2
  • Periodo de actividad: 10 / 12 de julio de 2012
  • Fecha de nacimiento: 1 de noviembre de 1972
  • Perfil de las víctimas: Juan René Duarte Becerra, de 56 años / María José Reyes Moore, de 46
  • Método de matar: Apuñalamiento
  • Localización: Lolol, Colchagua, Chile
  • Estado: Muerto a tiros por la Policía el 12 de julio de 2012
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Anticuario decapita a profesora en Lolol y es abatido a tiros por la policía

Sebastián Labrín – Latercera.com

13 de julio de 2012

A María José Reyes le habían recomendado visitar la tienda de un conocido anticuario de Lolol, en la VI Región. Por ello, la profesora de Educación Física llegó la tarde del jueves al local junto a sus hijos, de 21 y 15 años, para adquirir alguna de las antigüedades que ofrecía en venta el comerciante.

Llegaron en una camioneta, y mientras uno de sus hijos estacionaba el vehículo, Reyes ingresó al local. Fue ahí donde, al parecer, sin mediar provocación ni cruce de palabras, el comerciante Oscar López Rodríguez (38) la atacó con un cuchillo en presencia de su hijo menor.

Según Carabineros, el hombre trasladó a la profesora de Educación Física al patio de la vivienda y ahí utilizó un hacha para decapitarla. «Había llegado una persona a comprar y adquirir algunas especies. En ese momento (el comerciante) procedió sin otro tipo de justificación a darle muerte a la víctima. Venía acompañada de sus dos hijos», dijo la fiscal Carmen Gloria Agurto.

Los desesperados gritos de los hijos de la profesional fueron escuchados por Mario Bravo, dueño de un restaurante ubicado frente a la tienda, y uno de los primeros testigos del ataque.

Los llamados de auxilio alertaron a carabineros que se encontraban a metros del lugar y que ingresaron al patio del domicilio. Allí encontraron al anticuario y a la víctima.

El hombre se abalanzó empuñando un cuchillo sobre uno de los policías, pero su acción fue reprimida a balazos, los que le provocaron la muerte. El crimen ocurrió pasadas las 13.00 horas y generó conmoción entre los habitantes de la comuna. Se produjo en pleno centro de la localidad y a una hora en que gran parte de las personas realizaba compras.

Al inspeccionar el local, Carabineros encontró la cabeza de una segunda persona oculta en una caja. En el patio también se halló otro cuerpo, razón por la cual ayer se investigaba un segundo crimen por parte del anticuario.

«Se trata de un doble homicidio», afirmó el jefe de la VI Zona de Carabineros, general Alejandro Contreras. La fiscal a cargo de las pesquisas confirmó durante la noche que en el domicilio del anticuario se halló una pequeña cantidad de marihuana que debía ser periciada por personal del OS-7.

Personas desaparecidas

Durante esta semana, justamente, Carabineros recibió dos denuncias de presuntas desgracias de personas desaparecidas en la localidad.

Según trascendió, familiares de los desaparecidos aseguran que éstos tuvieron alguna relación con el anticuario, quien registraba una detención por una riña ocurrida en febrero pasado.

Durante esta jornada, efectivos del Gope y el Labocar continuarán realizando peritajes en el lugar del crimen para establecer si se registran nuevos hallazgos humanos que elevarían el número de víctimas.

Según explicó el alcalde de Lolol, Marco Marín, el comerciante era un hombre poco sociable y no se le conocía familia. «Llegó hace un par de años acá. Digamos que no se metía con nadie», señaló el alcalde.


Crimen de María José Reyes impacta a comunidad escolar

P. Miranda y P. Zamora – Latercera.com

13 de julio de 2012

«La Cote», como le decían a María José Reyes Moore sus exalumnos, era una profesora de Educación Física que destacaba por entregar una cariñosa dedicación personalizada a quienes tenían más problemas con el ramo y era conocida por su cercanía con todo los integrantes de la comunidad escolar.

Macarena Berguecio, una de sus exalumnas de cuando trabajaba en el Colegio San Francisco de Asís, contó que ayer en la tarde «en el colegio estaban todos consternados con la noticia, no lo podíamos creer», aseguró.

La misma gente del recinto se fue llamando y dando aviso de que revisaran la prensa, señaló la joven.

Macarena agregó que la fallecida le hizo clases durante los 12 años que estudió en el colegio y que «la Cote era una profe de toda la vida».

De hecho, su hermano Vicente, quien egresó hace más de 12 años del colegio, aún mantiene recuerdos muy cercanos de la docente. «Ella era una gran mujer, una excelente profesora, de esas que te tratan como mamá», afirmó. Asimismo, indicó que cuando cursaba enseñanza media, María José Reyes fue su profesora jefe durante dos años y que «después de conocerla, jamás la olvidaré».

Intentando buscar una explicación a lo sucedido, Macarena señaló que tras enterarse del hecho, entre las excompañeras de trabajo de Reyes y que aún se desempeñan en ese recinto educacional se rumoreaba que tenía la intención de decorar su casa, por lo que suponen, que su concurrencia a la tienda de antigüedades donde fue asesinada habría tenido como fin comprar artículos con este motivo.

A pesar de que la víctima no trabajaba hace años en el recinto, Macarena afirma que para toda la comunidad escolar del establecimiento -a la que describe como cercana y afiatada-, su muerte significa «una gran pérdida».

Según confirmó a este diario el diputado UDI Ramón Barros, la maestra, que trabajaba en el Colegio El Golf, era familiar tanto de él como del empresario Francisco Javier Errázuriz.


El psicópata de Lolol: Un hippie adicto al anime y los cuchillos de Kill Bill

TheClinic.cl

13 de julio de 2012

Óscar López Rodríguez (38), conocido como el psicópata de Lolol, era una persona solitaria, que decía ser un enviado de Dios y salía vestido de personajes de anime a comprar a la feria. Este extraño personaje, decapitó a sus dos víctimas utilizando hachas y cuchillos. Detalle que recuerda a la película Kill Bill, en que el maestro en espadas japonesas Hattori Hanzo tiene cuchillos de cocina tan afilados que pueden cortar cabezas.

Por su aspecto intencionalmente desarreglado, con barba y pelo largo, los vecinos de Lolol conocían a Óscar López como «El Hippie». En sus delirantes comentarios, López se señalaba así mismo como un «enviado de Dios». En medio de su locura, es posible que su look se haya inspirado en el propio Jesucristo. Pero algunos pobladores de Lolol, manifestaron que López parte de una secta satánica.

Esta extraña combinación entre inspiraciones cristianas, satánicas y japonesas, convierten al psicópata de Lolol en un curioso caso de estudio clínico. En entrevista con 24horas.cl, el doctor Luis Risco, psiquiatra especialista en trastorno bipolar de la Clínica Psiquiátrica del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, considera que el caso de López podría tratarse de una esquizofrenia crónica o de un trastorno delirante: «Existe una serie de enfermedades cuyos síntomas esenciales es la pérdida del juicio de la realidad, pero las dos más frecuentes y en la manera en que se le dio a este hombre es la esquizofrenia crónica y los trastornos delirantes».

El psiquiatra explica que : «la persona con un trastorno delirante, al tener el delirio de que es un enviado de Dios, va a tener conductas extravagantes y bizarras en relación a eso. Pero si usted le pregunta por cualquier otra cosa del mundo como indicadores económicos, van a darle juicios muy razonables». Sin embargo, un enfermo con psicosis crónica: «le va dar juicios sin sentido respecto de cualquier cosa que usted le pregunte», comentó el especialista.

El ir constantemente a un lugar público disfrazado como un personaje de anime, es considerado en psiquiatría como una conducta esquizofrénica. A juicio de Risco, la violencia del psicópata se debe a: «esa impulsividad es un problema de locura de juicio en sujetos que tienen trastornos graves del juicio de realidad».

Los cadáveres como trofeos

En la casa de López, el GOPE encontró una cabeza en un cajón y un cuerpo enterrado en el patio. Mario Bravo, vecino del psicópata y testigo del asesinato de María José Reyes, relató que: «(López) tomó del pelo la cabeza de Reyes y se las mostró (a los hijos), levantándola como un trofeo». Está exhibición de los cadáveres como trofeos recuerda a escenas del anime Gore como Elfen Lied, en que las partes mutiladas de los cuerpos de los rivales son utilizadas como ostentosas decoraciones.

En entrevista con 24horas.cl, el psicólogo clínico Alex Droppelmann, explica las motivaciones que habría tenido López para perpetrar sus asesinatos: «es alguien que vive de alguna manera la presencia de ciertas personas que engarzan en el delirio que él desarrolla como un peligro el cuál tiene que eliminar».

Pero el hecho de asesinar en serie a varias personas, le añade una extraña connotación de placer a cada uno de sus homicidios: «una persona impulsiva que siente estos estímulos por matar, un goce generalmente asociado del orden sexual y los ejecuta sin fijarse mucho ni en las armas que ocupa, ni en cómo lo ocupa o planifica ese crimen», señala Droppelmann.

Otro factor a considerar en el caso de López, es que en su casa se hallaron 20 gramos de marihuana, lo que indicaría que era adicto a las drogas. Para los expertos en psiquiatría, el consumo frecuente de drogas puede hacer más profundos los trastornos bipolares.

Droppelmann concluye que el psicópata «Es un hombre brotado, está absolutamente delirante cuando dice que es un enviado de Dios».


Asesino de Lolol tenía delirios místicos, alucinaciones y era violento con vecinos

Latercera.com

14 de julio de 2012

La rutina de Oscar López Rodríguez comenzaba a las 6 de la mañana. Se levantaba y hacía una rutina de ejercicios que consistían en levantar un tronco de roble de dos metros de largo y de casi 100 kilos, para luego golpear un saco relleno de paja que le había regalado un amigo. La mañana del jueves, una vecina lo vio tallando raíces que había recolectado. Horas más tarde asesinó a la profesora María José Reyes Moore, a quien decapitó en el patio de su casa.

Fuera de sí, López Rodríguez se abalanzó contra el cabo Felipe González, quien llegó junto a Carabineros alertado por los gritos de los vecinos. El funcionario recurrió a su arma y Oscar López cayó abatido por un balazo, en su céntrico local de antigüedades de Lolol.

Entre sus vecinos, Oscar López era considerado un hombre violento. Habitaba desde hace dos años en una pieza de una antigua casa de adobe. Era su cuarta residencia, ya que vivió en tres casas de la zona sin pagar arriendo, asegurando que la gente le «cedía» los lugares.

En la parte delantera de la casa, López tenía un local de antigüedades. Coleccionaba y reparaba vitrolas, lámparas, ruedas de carreta y portones de fierro. Su afición por estos artículos se remonta 15 años atrás, cuando llegó a vivir a Los Boldos, cerca de Santa Cruz, y comenzó a coleccionar fierros.

El perfil violento de Oscar López era conocido entre los habitantes de Lolol. Una de sus vecinas cuenta que en una oportunidad le pidió que le vendiera una antigüedad y ante la negativa, él reaccionó de manera alterada, con insultos y gritos, y nunca más le dirigió la palabra.

Según las pericias preliminares de la Unidad de Apoyo de Víctimas del Ministerio del Interior, Oscar López presentaba rasgos de una persona psicótica que sufría psicosis, y que producto de esta realidad paralela, tenía alucinaciones y delirios místicos. «Gritaba a viva voz que tenía que salvar el mundo. Además, decía conversar con seres superiores y con Dios», detalla el jefe de esa unidad, Gonzalo Fuenzalida, quien sostiene que producto de aquello, «la comunidad lo veía como una persona enloquecida y extraña». Por estos motivos, López Rodríguez era apodado «el Loquito».

El comportamiento impredecible del anticuario desconcertaba a sus vecinos y conocidos. Algunos lo recuerdan como una «persona muy tranquila que se paseaba por el pueblo en bicicleta con su perro parado atrás»; mientras que Mario Bravo, dueño de un restaurante cercano al negocio que mantenía López, comenta que «tenía una personalidad muy extraña. Era educado para hablar, no trataba mal a las personas (…). Pero muchas veces dijo: “voy a matar gente”. Lo decía siempre».

De pocos amigos, uno de los vínculos sociales del anticuario lo relacionan a una comunidad hippie de Lolol.

En cuanto a su vida sentimental, Oscar López se casó en 1992 con una joven de Santa Cruz, de la cual se divorció en abril de 2011.

El anticuario guardaba casi medio kilo de marihuana en su local y conservaba elementos para fumarla. Según declaran los vecinos, vendía marihuana a jóvenes de la zona, quienes habitualmente frecuentaban su local. Respecto al hallazgo de la droga y su comercialización, el comandante de Carabineros Patricio Salazar aseguró que no existen contra él denuncias por venta de drogas, pero que se realizarán las investigaciones correspondientes para esclarecer el hecho.

La tarde del 11 de julio, se vio a López conversando con Juan Duarte Becerra, quien fue identificado ayer, luego de que su cuerpo fuera encontrado enterrado en el patio del anticuario. Se estimó que Duarte había sido asesinado hace tres días. Su cabeza estaba dentro de una caja de cartón y se cree que intentó defenderse tenazmente de su homicida.

El agricultor que fue hallado sin vida en la casa del anticuario

Desde el pasado martes que Juan Duarte Becerra se encontraba desaparecido. Sus familiares y amigos lo buscaban desde la tarde de ese día, cuando fue visto por última vez conversando con Oscar López, en el exterior de su domicilio y local comercial. La búsqueda concluyó con el hallazgo del cadáver del hombre, de 56 años, tras las pericias realizadas por la policía en el patio del anticuario.

El sobrino de la víctima, el concejal Leandro Duarte Maldonado (PRSD), lo recuerda como una persona querida en la localidad, «muy humilde, chistoso. Era nacido acá en la comunidad de Lolol, vivió durante sus 56 años aquí».

Según explicó el edil, Juan Duarte era obrero de temporada en el fundo Viña Casa Silva, en San Fernando, y se encontraba con licencia por una reciente operación a una hernia en la columna.

A las 11.00 de hoy se realizará una misa fúnebre en una iglesia católica del sector y, luego, será trasladado hasta un templo evangélico, donde se le realizará una segunda ceremonia de despedida. A las 12.30, sus restos serán trasladados hasta el cementerio Parroquial de Lolol.


Las 10 locuras del Carnicero de Lolol

Carlos Godoy y José Pinto – Latercera.com

14 de julio de 2012

Pese a que la fiscal Carmen Gloria Agurto informó que el «Monstruo o Carnicero de Lolol» no presentaba antecedentes psiquiátricos, sus vecinos en la Región de O’Higgins ya cachaban que el vendedor de antigüedades estaba rayado.

Si bien la representante del Ministerio Público explicó que en los hospitales de Lolol y Santa Cruz no hay registro de que Óscar Segundo López Rodríguez (39) hubiera recibido algún tratamiento mental, los residentes del sector ven los salvajes crímenes como el punto cúlmine del orate.

La decapitación de una profesora de educación física y el hallazgo de otra víctima sin cabeza oculta en su domicilio no se explican como la obra de una persona sin condenas y con apenas dos detenciones previas, una por lesiones leves y otra por hurto simple.

Sólo la locura puede entregar la respuesta, y López tenía fama de loco, introvertido y raro. Y esos actos demenciales tienen con los pelos de punta a la policía.

Sobre la eventual aparición de nuevas osamentas correspondientes a una tercera víctima del «Monstruo de Lolol», el comandante Patricio Salazar, de la Prefectura de Colchagua, indicó a La Cuarta que «no nos cerramos a nada».

1.- Pidió medialuna para batirse a duelo

Un funcionario de la Municipalidad de Lolol contó a La Cuarta que hace unos meses López solicitó que le prestaran la medialuna comunal, ubicada camino a Santa Cruz, para batirse a duelo con uno de los enemigos que tenía en la zona, convencido de que estaba en la época del Viejo Oeste.

2.- Enviado de Dios y con perro Mesías

Con el mismo entusiasmo, el rayado también gritaba que él era un enviado de Dios y aseguraba que el perro que paseaba en su bicicleta, llamado Pillín, iba a salvar a la humanidad. «Tenía a todos convencidos de que su perro se iba a convertir en el nuevo Mesías», relató su vecina Gladys Gaete.

3.- Obsesión por las cabezas

Cuando le bajaba la locura, Óscar López siempre transmitía con cortar cabezas. A quien lo escuchaba le decía que quería un helicóptero para volar con ellas colgando, y a un funcionario de la muni le recalcó que cuando ganara un duelo llevaría la cabeza de su rival al cementerio puesta como sombrero.

4.- Iba a la feria artesanal disfrazado de samurái

López también tenía como costumbre pasearse con palos en una feria artesanal, meneándolos de un lado para el otro, como si fuera un samurái.

Mario Bravo, dueño de una chichería, sopló que vio a López cuando se entrenaba pegándole combos a un saco con arena que colgó en el patio.

5.- Asustaba a abuelitos que cobraban pensión

Entre las locuras que más llamaban la atención de los habitantes de Lolol, que estaban curados de espanto, destaca la costumbre que tenía el vendedor de antigüedades de pararse afuera del centro de pagos del INP, en la plaza de la comuna, a gritarles a los viejitos que todos morirían de cáncer.

6.- Vivió en comunidad con pinta de secta

Antes de instalarse en la zona urbana de Lolol, López vivió en el cerro Los Robles, en compañía de al menos 15 integrantes de una comunidad ecológica con pinta de secta, similar a la que se funó [fundó] en Pirque. «Me recomendó hacerle una sanación con flores a mi hijita», contó una bombera vecina del loco.

7.- Fanático de la yerba

Debido al hallazgo de 20 gramos de marihuana realizado el jueves en su hogar, carabineros del OS-7 ayer inspeccionaron la casona de adobe y encontraron una nueva partida de droga: 400 gramos dentro de una maleta vieja y otro resto en una bolsa.

«Se notaba que pasaba volado», indicó Alicia, la misma bombera.

8.- De puro rencoroso no compraba en almacén

Gladys Gaete, dueña del almacén «Ely», recordó que porque una vez no le vendió fiado unos fierros él le quitó el saludo. «Eso lo enojó mucho y en vez de venir a comprar a mi negocio prefería ir a un supermercado, que queda varias cuadras más allá. Prácticamente yo me morí para él», sostuvo.

9.- Vecino de mal carácter y agresivo

«No saludaba a nadie y cuando se le acercaba alguien bajaba la mirada. Tenía mal carácter y una conducta agresiva. Nunca supimos si tenía familia porque nadie lo visitaba, solo los clientes que llegaban a comprarle antigüedades y los cabros que piteaban con él», relató la vecina Rosa Cordero.

10.- Un hombre solitario y rodeado de mascotas

Aunque se casó en 1992 y según sus exvecinos del sector Los Boldos de Santa Cruz tiene un hijo adolescente, el anticuario Óscar López se separó y vivía completamente solo en un caserón de adobe de la avenida Los Alerces. Su única compañía eran sus perros, todos gordos y bien alimentados.


Fiscalía pide «autopsia psicológica» de asesino de Lolol

Leslie Araya Castro – Latercera.com

15 de julio de 2012

Con el fin de esclarecer los motivos que tuvo Oscar López Rodríguez (38) para decapitar a sangre fría a su vecino de Lolol Juan Duarte (56) y a la profesora María José Reyes (46), se ordenó una «autopsia psicológica» del doble homicida.

Carmen Gloria Agurto, fiscal de Santa Cruz, explicó que se trata de un peritaje que se suele realizar cuando el imputado de un crimen muere, como es el caso. «Esta especie de autopsia psicológica la va a realizar el mismo personal del OS-9 de Carabineros que indagó sobre la vida de Israel Huerta, el sujeto que asesinó a dos personas en el Metro, en julio de 2011», dijo.

Asimismo, detalló que para lograr establecer por qué López cometió estos homicidios, la policía recabará antecedentes educacionales, médicos, sociales y familiares. Para la fiscal Agurto esto es importante, pues si, por ejemplo, se establece que fue el consumo de marihuana -hallada en su casa- el motivo del doble crimen, esos datos podrían modificar las penas por tráfico de drogas o las multas por consumo. También, señaló, los resultados pueden dar cuenta de una patología psicológica no tratada.

«La idea es lograr determinar su historia real», sentenció.

La fiscal Agurto recibió, además, el informe del SML, que fue enfático: ambas víctimas murieron al ser decapitadas y no antes.

Ayer, personal del Laboratorio de Criminalística de Carabineros (Labocar) continuó realizando una serie de pericias en el patio de la casa que cuidaba López en Lolol. El comandante Patricio Salazar dijo que hasta el momento no han aparecido indicios de otra víctima en el lugar. «Acá no hay evidencias de una tercera víctima, aunque se está trabajando para descartar esa posibilidad», aseguró.

El martes se espera que llegue una antropóloga física, quien estudiará la posibilidad de remoción de tierra en el patio del inmueble.

Funerales

Unas 100 personas llegaron en completo silencio hasta el cementerio parroquial de Santa Cruz. En ese lugar se realizó ayer el funeral de López Rodríguez.

Visiblemente afectados estaban su madre, Malvina Rodríguez, y su único hijo, Oscar López, quien estudia mecánica en Rancagua y que -según cercanos- tenía buena relación con quien ahora es sindicado como el «asesino de Lolol».

Uno de sus amigos de la infancia, Carlos Muñoz, habló en nombre de la familia antes de dejar el ataúd en un nicho del camposanto. Culpó a la droga de los terribles actos que cometió «El Lolo», apodo con el que López era conocido en Los Boldos, localidad cercana a Santa Cruz, donde vivió desde los 12 años.

Los asistentes dijeron entender el dolor de las familias de las víctimas. Al momento de la despedida, su hijo entró en shock y su madre tuvo que ser atendida. No hubo un responso religioso, sólo la despedida de una comunidad que lo vio crecer, casarse, luego alejarse y que ayer no entendían su trágico final.

Con masivos funerales despidieron a las víctimas

Con un responso evangélico, familiares, amigos y cientos de vecinos de Lolol despidieron a Juan Duarte Becerra (56), una de las víctimas del anticuario Oscar López (38). Su masivo funeral se realizó en el cementerio de la localidad. Aún la comunidad está impactada por lo que ocurrió.

Ernesto Duarte, hermano de la víctima, aseguró que «este pueblo es muy tranquilo, nunca habíamos vivido algo como esto». Recordó que el día que le perdieron la pista a su hermano, este había dicho que quería comprar un comedor que había visto en la casa del anticuario.

Por otra parte, ayer en la Parroquia San Juan Apóstol, de Vitacura, se realizó una misa en memoria de María José Reyes (46), otra de las víctimas. A la ceremonia religiosa acudieron más de 500 personas, quienes incluso tuvieron que aguardar el cotejo fuera del recinto. Posteriormente, los restos mortales de la profesora fueron llevados hasta el cementerio Parque del Recuerdo, lugar de su último descanso.

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