Omar Siddique Mateen

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Omar-Mateen

La masacre de Orlando

  • Clasificación: Asesino en masa
  • Características: ¿Atentado terrorista? - El peor tiroteo múltiple registrado en la historia de Estados Unidos
  • Número de víctimas: 49
  • Periodo de actividad: 12 de junio de 2016
  • Fecha de nacimiento: 16 de noviembre de 1986
  • Perfil de las víctimas: Hombres y mujeres homosexuales presentes en la discoteca gay Pulse
  • Método de matar: Arma de fuego
  • Localización: Orlando, Estados Unidos (Florida)
  • Estado: Muere el mismo día en un tiroteo con la policía
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Índice

El ISIS reivindica el ataque en Orlando

Elpais.com

12 de junio de 2016

El grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés) ha reivindicado la autoría de la matanza de Orlando, con 50 [49] muertos y 53 heridos, a través de dos comunicados, difundidos en árabe e inglés, a través de las redes sociales de la agencia de información Amaq, que opera en su órbita. Tradicionalmente, y por motivos religiosos, los radicales islamistas aumentan sus ataques en el mes del Ramadan, que durará hasta el 6 de julio. Según dice el comunicado en inglés: «Fuentes de la Agencia Amaq: El ataque contra una discoteca de homosexuales en Orlando, Florida que ha dejado más de 100 muertos y heridos fue cometido por un soldado del Estado Islámico». En la misma línea se pronunciaba el comunicado en árabe.

El Estado Islámico suele reivindicar con cierta rapidez los atentados perpetrados en occidente, incluidos los que efectúan lobos solitarios, personas que operan a iniciativa propia sin coordinación con ninguna célula, pero inspiradas por la ideología yihadista de ese grupo que controla partes de Siria e Irak.

El supuesto autor de la matanza, Omar Mateen, estadounidense de 29 años, llamó antes de atacar en la discoteca al teléfono de emergencias 911 y proclamó su afiliación al ISIS, según fuentes policiales citadas por medios locales norteamericanos como la cadena NBC. La llamada fue grabada y la están analizando los agentes que llevan a cabo la investigación.

Sin embargo, cuando el ISIS emitió su boletín diario, pocas horas después de la masacre, mencionaba todo tipo de actividades en este 12 de junio, pero no mencionaba nada de la masacre de Orlando. Aún así, desde 2014 los líderes de ese grupo terrorista dieron permiso a cualquier persona para que perpetrara atentados terroristas en su nombre, sin necesidad de pedir permiso. Por eso rectificó después a través de la agencia Amaq.

El caso de Mateen es similar al del autor de la matanza de San Bernardino, Syed Farook, que el año pasado mató a 14 personas. El mismo día de la masacre publicó un mensaje en Facebook en el que proclamaba su lealtad al ISIS.


Los supervivientes de Orlando: «La gente trataba de escapar. Había sangre por todas partes»

Elmundo.es

12 de junio de 2016

«Escenas de horror». Así describen los supervivientes la masacre que tuvo lugar la madrugada del sábado en el club gay Pulse de Orlando y en la que perdieron la vida 50 [49] personas. Había sangre por todas partes y tuvieron que «reptar sobre los cuerpos de las víctimas» para poder escapar, según contó un testigo a la cadena estadounidense de noticias MSNBC.

Varios centenares de jóvenes se encontraban en el interior del local, donde se estaba desarrollando una fiesta latina. Se trata de la discoteca gay más de moda de Orlando. «Hacia las 02.00 horas alguien comenzó a disparar. La gente se tiró al suelo», contó uno de los clientes del club, Ricardo Negron, a Sky News. El testigo dijo haber escuchado «continuos disparos» durante casi un minuto, aunque le pareció mucho más.

Mina Justice, madre de uno de los fallecidos, relató a la cadena local WFTV que se acercó a la puerta del club porque su hijo, Eddie, le envió un mensaje de texto al comenzar el tiroteo. «Mamá, te quiero. En el club están disparando. Estoy atrapado en el baño. Está viniendo. Voy a morir. Está con nosotros», fue el terrible último mensaje que Eddie envió a su madre.

Otro de los presentes en el momento del tiroteo, Christopher Hanson, escuchó «fuertes ruidos de disparos». «No vi a los atacantes, solamente vi cuerpos cayendo cuando estaba pidiendo una bebida en la barra», recordó. «Yo caí y me arrastré hacia afuera. La gente trataba de escapar», declaró a la cadena CNN, agregando que había «sangre por todas partes».

Rosie Feba estaba con una amiga cuando comenzó el ataque. «Me dijo que alguien estaba disparando. Todo el mundo se tiró al suelo», dijo Feba al cotidiano Orlando Sentinel, y añadió: «Le dije que no creía que fuera cierto, pensé que era solo parte de la música, hasta que vi fuego saliendo de su arma».

La organización Oneblood solicitó a la población que donara sangre tras la masacre. En Florida, los homosexuales tienen prohibido donar sangre por ley si no mantienen una relación de pareja de más de un año. Sin embargo, y dado lo excepcional de la situación, se ha levantado la prohibición. El senador del estado de Florida Darren Soto está dando cuenta en Twitter de las largas colas en las salas de donación.

La afluencia fue tal que los bancos de sangre están al límite de su capacidad.


AR-15, el arma de guerra más «doméstica» en Estados Unidos

Alberto Rojas – Elmundo.es

12 de junio de 2016

Cualquier vendedor de armas en EEUU sabe que un tiroteo masivo es una buena noticia para el negocio. Y más si es la mayor matanza en la historia del país. Lejos de temer una prohibición que limite las ventas de la industria, algo que Barack Obama ha intentado en numerosas ocasiones, se produce el efecto contrario: el miedo lleva a los estadounidenses a adquirir aún más armas de fuego para la «autodefensa». Y cada vez más mortíferas. La respuesta en las armerías a ese terror popular es el rifle de asalto AR-15, el alimento perfecto para generar futuros ciclos de violencia.

Llama la atención que en Estados Unidos un arma de guerra tan letal pueda comprarse en el supermercado de la esquina, pero es así. Florida tiene unas restricciones muy livianas con las armas de fuego en comparación con otros estados del país.

No hace falta una licencia especial. Sólo se requiere una revisión de antecedentes para comprar armas de fuego (y un periodo de espera de 72 horas para las pistolas de mano), una declaración que niegue antecedentes de enfermedad mental y violencia doméstica y tener más de 18 años. A veces resulta más difícil hacerse con una botella de vino. Puede comprarse a partir de 500 dólares en cualquier armería física o en internet. Se estima que ya se han vendido 1,5 millones de ejemplares en los últimos cinco años, según la cadena CNN.

El AR-15 hallado en la escena del crimen lo usan las tropas desplegadas en Irak y Afganistán para combatir a los talibán o al Estado Islámico. Se trata de un arma mortífera y precisa que en España es imposible de adquirir legalmente en su versión militar, pero que en Florida puede comprar cualquiera en muchos puntos de venta. Aunque es un fusil de asalto pensado para entornos bélicos, es el más comprado por los civiles. Muchos estadounidenses, en virtud de su Segunda Enmienda a la Constitución, desean tener en el salón de su casa el mismo armamento que sus uniformados despliegan en el frente. Puede alcanzar blancos de hasta 550 metros de distancia.

Después de las matanzas de la escuela primaria Sandy Hook en Newtown (Conecticut, julio de 2012), del cine de Aurora (Colorado, diciembre de 2012), y la de San Bernardino (diciembre de 2015), perpetradas todas con este arma, las ventas del AR-15 se multiplicaron en pocos días, ya que entre los compradores corrió el rumor, difundido por lobbies como la Asociación Nacional del Rifle, de que el Congreso finalmente prohibiría su adquisición. «La gente quiere tenerlo antes de que el Gobierno imponga alguna restricción. Quieren comprarlo todo. Hay cifras de ventas récord ahora mismo», decía entonces Chuck Nesby, del fabricante Nova Firearms. En su página web anunciaban: «Compre ahora antes de que Obama y Feinstein acaben con nuestros derechos».

Con una precisión de tirador de élite, Omar Sediqqe Mateen, de 29 años, asesinó ayer a 50 [49] personas e hirió de gravedad a otras 53. Lo hizo con dos armas, una pistola y un AR-15. Evidentemente, fue con esta última con la que provocó la mayor parte de víctimas. Si cada cargador posee 30 balas, que en modo automático se disparan en menos de un minuto, Mateen tuvo tiempo de cambiarlo al menos en cuatro ocasiones para poder matar y herir a más de 100.

No es un arma fácil de usar. El retroceso en el disparo para el modo automático es muy grande, y hace que el fusil se encabrite hacia arriba sin control. Sólo los tiradores expertos en este tipo de armas saben administrar la potencia de este artilugio. El mejor ejemplo lo pusieron los terroristas que irrumpieron en la revista Charlie Hebdo en enero de 2015. Los hermanos Kouachi dispararon con gran precisión y a distancia sus AK47, un arma similar, sobre un policía al salir de la redacción y lo remataron en movimiento. Habían recibido entrenamiento militar en Siria.

Otro asesino célebre que usó este arma fue John Allen, el francotirador del tarot en Washington, en el año 2002, cuando mató al menos a 10 personas de un certero disparo en la cabeza a gran distancia. Fue ejecutado por inyección letal en 2009.

Al contrario que el viejo rifle de asalto soviético, el Kalashnikov, con su característico cargador curvo, que es el preferido de grupos yihadistas, el AR-15 comenzó su andadura en la guerra de Vietnam en manos de los Marines y hoy es común en los ejércitos de la OTAN. El ultraderechista noruego Anders Breivik usó uno para cometer su matanza en la isla de Utoya en 2011. La empresa Colt, una de las más importantes junto a Smith & Wesson, Remington, Bushmaster o Marlin, la fabrica en masa y en diferentes versiones.

En internet pueden encontrarse cientos de AR-15 usadas en combate en Irak o Afganistán, lo que resulta aún más atractivo para los posibles compradores: un arma con memoria de guerra. Un comerciante de EEUU llegó a poner a la ventaun modelo de AR-15 para soldados «cruzados» que estaría destinado a los soldados que luchan contra el Estado Islámico. Lleva una cruz grabada en un lateral similar a las que portaban los caballeros templarios en la Edad Media y un versículo de la Biblia.

El objetivo era que los yihadistas no pudieran ni tocarla cuando cayera el militar que la empuña. No pasó lo mismo con los cientos de rifles de asalto del mismo modelo capturados a los iraquíes por el Estado Islámico en la toma de Mosul en 2015. Desde entonces, los terroristas usan en Irak y Siria tanques, lanzagranadas, misiles y armas de fuego «Made in USA».


50 muertos en la peor matanza en EE UU desde el 11-S

Joan Faus – Elpais.com

13 de junio de 2016

Estados Unidos vivió este domingo en Orlando (Florida) uno de sus capítulos más oscuros. Un hombre de 29 años abrió fuego en una discoteca popular entre la comunidad gay, matando al menos a 50 [49] personas e hiriendo a otras 53. Es el peor tiroteo múltiple registrado en la historia del país. Los primeros indicios apuntan a un único tirador, que murió abatido por la policía. El atacante, identificado como Omar Siddique Mateen, era un ciudadano estadounidense de padres afganos. El Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) asumió la autoría del ataque, pero las autoridades estadounidenses señalan que no hay pruebas que respalden una conexión directa entre el grupo y el ataque. El presidente Barack Obama calificó la masacre como un «acto de terrorismo y odio».

Fuentes de la investigación citadas por varios medios estadounidenses apuntan que el atacante habría llamado al número de emergencia 911 poco antes de la masacre para declarar su lealtad al Estado Islámico. Horas después del ataque, el grupo asumió la autoría del mismo en un boletín emitido por su agencia informativa Amaq. Los investigadores señalan que, de momento, no hay ninguna indicación de que la organización terrorista haya entrenado o dirigido al asaltante.

El padre del tirador, Mir Saddique, dijo a la cadena NBC que no cree que el ataque protagonizado por su hijo se deba a motivos religiosos sino a motivaciones homófobas. «No tiene nada que ver con la religión», dijo Saddique, que aseguró que su hijo se indignó hace dos meses cuando, durante una visita a Miami, vio a dos hombres besándose.

La matanza en el club Pulse, en una amplia y tranquila avenida cerca del centro de esta turística ciudad, vuelve a colocar a EE UU ante el pánico del yihadismo y de la violencia armada. Y condicionará las elecciones presidenciales de noviembre y los siete meses restantes de mandato de Barack Obama.

En caso de confirmarse los motivos yihadistas, se trataría del peor ataque tras los atentados del 11-S en 2001, en que murieron cerca de 3.000 personas. El tiroteo llega seis meses después de que una pareja de simpatizantes islamistas radicales matara a 14 personas en San Bernardino (California). Ambos se declararon seguidores del ISIS, que ha alentado los ataques individuales.

El origen afgano del atacante incomodará profundamente en EE UU: desde 2001, la primera potencia mundial impulsa una costosa intervención militar contra los talibanes en el país centroasiático, en la que es la guerra más larga librada por Washington.

Según The Washington Post, que cita fuentes oficiales, el atacante no solo manifestó su adhesión al líder del ISIS en la llamada al 911, sino que también hizo una referencia a los atentados de 2013 en el maratón de Boston perpetrados por dos simpatizantes yihadistas y en que murieron tres personas.

El agente especial del FBI Ronald Hopper declinó, durante una rueda de prensa, identificar al autor de la masacre y dijo que todavía no se ha determinado si se trata de un crimen de odio, un acto terrorista o uno criminal. Sin embargo, unas horas antes había dicho tener «sugerencias» de que el tirador podría tener simpatías con el islamismo radical.

Muhammad Musri, representante de la Sociedad Islámica del Centro de Florida, dijo que se cree que el agresor no estaba conectado a una red o tuvo ayuda de otras personas. Las autoridades tratan de recabar información sobre el sospechoso y cómo obtuvo las armas, que son similares a las utilizadas en otras matanzas en Estados Unidos.

El tiroteo en el club Pulse se inició alrededor de las 2 de la madrugada, hora local, cuando había unas 300 personas en el interior del recinto. El tirador, según la policía, utilizó una pistola corta y un rifle de asalto. Primero atacó a un vigilante fuera del local y una vez dentro abrió fuego.

Nada pareció inusual al principio, pero luego el caos se desató. Inicialmente muchos asistentes creyeron que el rugir de los disparos eran fuegos artificiales o parte de la música dance que sonaba. Al poco, se descubrió lo que verdaderamente estaba sucediendo: algunos asistentes lograron escapar pero otros permanecieron atrapados dentro del recinto.

El atacante retuvo durante tres horas a un grupo de personas hasta que fuerzas especiales de la policía, utilizando un vehículo blindado y explosiones controladas, accedieron a la discoteca y mataron a Siddique. La policía cree que gracias a ello se salvaron unas 30 vidas. Del total de fallecidos, 39 personas perecieron en el club y las otras 11 en el hospital.

«La gente en la pista de baile y en el bar se tiró al suelo y algunos de nosotros que estábamos cerca del bar y de la salida logramos salir a la zona exterior y simplemente corrimos», escribió Ricardo J. Negron, uno de los asistentes, en la página de Facebook del club.

Pulse, que se declara el epicentro de la fiesta latina de Orlando, celebraba la noche del sábado su noche semanal de música latina con la participación de tres dj.

Paisaje surrealista

El paisaje era surrealista en los alrededores de la discoteca. Mucha gente ensangrentada y presa del pánico se refugió en una gasolinera y un local de comida rápida ubicado al lado del club, según contaba este domingo una de las trabajadoras, que aún estaba digiriendo todo lo sucedido.

El de Orlando es el tiroteo múltiple número 173 registrado en lo que va de año en Estados Unidos, según los datos recogidos por el portal Mass Shooting Tracker. Como tiroteo múltiple se entiende el que causa al menos cuatro víctimas mortales, excluyendo al autor de los disparos.

Las peores matanzas, hasta ahora, eran la de 2007 en la Universidad Virginia Tech (Virginia), en que murieron un total de 32 personas, y la que tuvo lugar en 2012 en una escuela primaria en Newtown (Connecticut), en la que fallecieron un total de 20 niños y seis adultos.


Un ataque al corazón de los derechos civiles de EEUU

Carolina M. Adalid – Elmundo.es

13 de junio de 2016

Reggaeton, bachata, merengue, salsa… La discoteca Pulse celebraba el pasado sábado su noche latina. Una de las variadas temáticas que tiene para cada día de la semana este emblemático club de la comunidad LGBT, que se anuncia como un «mundo de diversión y fantasía, el club más “hot” de Orlando» y cuenta con tres espacios diferenciados, el «lounge», el Ultra bar y la «Adonis room».

Un macroespacio de diversión que se convirtió en escenario del horror: 50 [49] muertos en un tiroteo protagonizado por Omar Mateen, un estadounidense de 29 años de origen afgano cuyo acto criminal fue reivindicado por el Estado Islámico.

Justo cuando muchos apuraban la noche en ese mundo de diversión con ritmos latinos a las 2.00 de la madrugada (hora local) se produjo el ataque, según declararon varios testigos. Desde su página en Facebook, Pulse pidió al público asistente que abandonaran el club corriendo. Uno de los supervivientes que pudo salir corriendo dejaba su testimonio de lo ocurrido en el perfil del local.

El presidente Obama señaló que el agresor eligió un «night club donde la gente va a reunirse con sus amigos, bailar cantar, vivir… Es más que un night club es un lugar de solidaridad y empoderamiento», subrayó, recordando que en Pulse la comunidad LGBT se reúne para defender los derechos civiles y decir lo que piensan.

Este domingo, utilizaban el mismo canal para pedir a los vecinos de Orlando que llevasen zumos y snacks a los centros de donación de sangre One Blood, que desde primera hora de la mañana estaban reclamando con urgencia donaciones de varios grupos sanguíneos.

De hecho, la respuesta de los residentes de la localidad fue masiva y se organizaron largas colas en los centros. También hubo desconcierto sobre si los gay podían donar o no.

Uno de los locales referencias de ambiente

Pulse es un local muy popular para la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales de Orlando (Florida) donde bailarines y «drag queens» animan cada velada. Además de diversión, el night club tiene corazón. De hecho, el nombre hace referencia al latido de uno en concreto: el del hermano de la empresaria y filántropa Barbara Poma.

Hace doce años, Poma decidió abrir las puertas de este local en homenaje a su hermano John que murió en 1991 después de varios años luchando contra el SIDA. «Habiendo crecido en una estricta familia italiana, ser homosexual estaba mal visto», recoge la empresaria en la página web de la discoteca. Sin embargo, cuando John hizo pública su homosexualidad la rectitud familiar «se convirtió en aceptación y amor», añade.

Algo parecido buscaba Poma con la apertura de este club. La cofundadora de la discoteca quería «crear un ambiente que abrazase el estilo de vida gay con una decoración que hiciera sentirse orgulloso a John». Según explicó el ex bailarín Benajmin Di’Costa al diario Miami Herald, Pulse es «como una familia. todo el mundo que trabaja es tratado igualitariamente, como hermanos y hermanas. Cuando alguien sufre o necesita algo, nos cuidamos entre nosotros».

Junto al entreteniendo, Poma también pretendía que el mundo tomara conciencia de las luchas que libran las personas de la comunidad LGBT y contribuir a su manera al control del VIH. Poma entró en contacto con el mundo gay en Fort Lauderdale cuando tenía 14 años a través de su hermano. Hoy en Pulse, se realizan actuaciones de Drag Queens y artistas de diferentes estilos y se celebran actos de diferentes organizaciones LGBT como «El milagro del amor», Equality Florida, «Ayuda y Esperanza» «Sal con orgullo»…. Pulse también promociona la décima edición de los Gay Games que se celebrarán en París en 2018.

Día del Orgullo Gay en EEUU

La masacre tuvo lugar coincidiendo con el mes del orgullo gay en Estados Unidos. El pasado jueves el presidente Barack Obama ofreció una recepción a la comunidad LGBT para destacar cómo todos ellos han ayudado a hacer Estados Unidos un «poco más perfecto».

Obama se refirió a que ya no hay que esconder a quién amas para poder servir al país. «Vivimos en unos Estados Unidos donde las leyes finalmente se han puesto al día con los corazones de los más jóvenes y con lo que ellos instintivamente entienden».

El presidente, sin embargo, recordó que a veces la historia no va hacia adelante sino hacia atrás si no se trabaja duro. «Asegurar las ganancias que este país ha logrado requiere perseverancia y vigilancia», subrayó instando a la gente a votar y a trabajar para reducir la tasa de enfermos de VIH, para que los transexuales no sean atacados o asesinados «solo por ser quienes son».

La organización de derechos civiles por la igualdad de la comunidad LGBT, Equality Florida, emitió un comunicado tras la tragedia. «Tenemos el corazón roto y estamos enfadados porque una vez más la violencia sin sentido ha destruido vidas en nuestro estado y en nuestro país». A la espera de conocer la motivación del ataque, la institución se mantuvo prudente.


Omar Mateen: estadounidense, 29 años y vigilado por el FBI

Pablo Ximénez de Sandoval – Elpais.com

13 de junio de 2016

Un nombre emerge de la peor matanza a tiros registrada en la historia de Estados Unidos: Omar Siddique Mateen. Estadounidense de origen afgano de 29 años, residía en Port Saint Lucie, una localidad costera situada a unos 200 kilómetros al sur de Orlando, donde en la madrugada de ayer entró armado en un club gay y mató a tiros a 50 [49] personas e hirió a otras 53. Es la mayor matanza de la historia de Estados Unidos.

Su ficha policial del FBI, a la que ha tenido acceso El País, indica que se encontraba en su radar como un posible simpatizante del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) y que se había indagado en torno a su persona dentro de antiguas investigaciones realizadas sobre terrorismo. Según explicó la agencia, las expresiones de odio del sospechoso llevaron a investigarle en 2013 y en 2014. En ambas ocasiones los investigadores llegaron a entrevistarse con él, pero no hallaron pruebas concluyentes de sus intenciones.

Por la tarde, el presidente Barack Obama confirmó durante su comparecencia en la Casa Blanca que el crimen se está investigando como «un acto de terrorismo».

Los investigadores trataron el caso al principio como un crimen de posibles tintes homófobos, sin descartar otras vías de investigación. El padre de Mateen, Mir Siddique, contactado por la cadena de televisión NBC, aseguró que su hijo estaba motivado por el odio a la comunidad homosexual y no por cuestiones religiosas. «Esto no tiene nada que ver con la religión», sostuvo. Mir Saddique relató que Omar había mostrado recientemente su desagrado al ver a una pareja gay abrazada en el centro de Miami y, en su opinión, eso podría ser el origen de la matanza.

«Vio a dos hombres besándose delante de su esposa y su hijo y se enfadó mucho», dijo. «Estamos pidiendo perdón por el incidente. No éramos conscientes de que estuviese planteando ningún tipo de acción. Estamos en estado de shock al igual que todo el país», añadió el padre del asesino.

El padre de Mateen aparece en unos vídeos que se pueden encontrar en YouTube presentando un programa llamado Durand Jirga Show, que se emite en una televisión local del norte de Los Ángeles, California. En algunos de esos vídeos, según The Washington Post, expresa su admiración por los talibán. En el vídeo más reciente publicado en su canal de YouTube, el padre del asesino parece presentarse como candidato a la presidencia de Afganistán.

Sin embargo, un portavoz del FBI declaró después que el sospechoso compró recientemente varias armas y que justo antes de la masacre llamó al teléfono de emergencias, el 911. El FBI no quiso pronunciarse sobre el contenido de esta llamada. Varios medios aseguran, citando fuentes policiales, que en ella Mateen juró lealtad al Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) y a su líder e hizo referencia a los atentados de Boston.

La investigación aún no ha hallado pruebas, 24 horas después de la matanza, de conexiones directas del autor de los disparos con grupos terroristas. El FBI está registrando la casa del sospechoso en busca de información en su ordenador y rastreando su huella en las redes sociales.

Mateen estaba divorciado y era padre de un niño de tres años. Trabajaba como guardia de seguridad en la empresa G4S y tenía permiso para llevar armas.

La exesposa de Mateen, que habló bajo condición de anonimato con el diario The Washington Post, aseguró que «no era una persona estable». «Me pegaba. Llegaba a casa y me empezaba a pegar porque la colada no estaba terminada o cosas así», indicó. Mateen tenía por entonces una pistola de calibre pequeño y trabajaba como guarda de seguridad en un centro de internamiento juvenil. La mujer identificó una cuenta de MySpace como propiedad del asesino. En ella se ven fotos de un hombre joven posando ante el espejo y otras instantáneas del propio Mateen. En una de ellas lleva una camiseta con el logo de la policía de Nueva York.

La pareja se divorció en 2011 después de que los padres de ella supieran de los maltratos y la ayudaran a abandonar la casa. El matrimonio duró solo unos meses.

La figura que emerge de las declaraciones de aquellos que le conocían es la de un joven hosco, antipático y que había expresado en voz alta odio racial y religioso.

El diario Los Angeles Times habló con un excompañero de trabajo llamado Daniel Gilroy, de 44 años, quien dijo que Mateen «era peligroso, no le gustaban los negros, las mujeres, las lesbianas ni los judíos». Este testigo asegura que llamó la atención a sus jefes sobre el comportamiento de Mateen y no le hicieron caso. «En la vida hay fanáticos. Pero él lo superaba todo. Siempre estaba enfadado, sudado, simplemente cabreado con el mundo». «Sabía que algo así iba a suceder», dijo al Times.

La empresa de seguridad publicó un comunicado diciendo que están «impresionados y apenados» y en el que afirma que están cooperando con la investigación.

El diario local Orlando Sentinel habló con una excompañera de Mateen del instituto que lo describió como «un tonto», pero no alguien violento.

Similitudes con San Bernardino

Las primeras horas de la investigación sobre Omar Siddique Mateen se parecen a la mañana del 2 de diciembre pasado cuando Syed Farook y su esposa, Tashfeen Malik, mataron a tiros a 14 personas en un centro médico de San Bernardino, California. Farook tenía 28 años y Malik 29. Él era hijo de inmigrantes paquistaníes nacido y educado en Estados Unidos. En ambos crímenes se utilizó un rifle de asalto.

En San Bernardino, las fuerzas de seguridad extremaron la prudencia antes de considerar la matanza un acto terrorista. La familia y los amigos de Farook insistieron durante horas en que no se trataba de un radical, sino de un hombre religioso y reservado. Finalmente, el FBI encontró un mensaje en Facebook publicado por Malik con seudónimo en el que juraban lealtad al Estado Islámico o ISIS.


El autor de la masacre de Orlando fue investigado dos veces por yihadismo por el FBI

Ainhoa Murga – Elespanol.com

13 de junio de 2016

El terror atenazó de nuevo Estados Unidos en la madrugada de este domingo. El peor tiroteo masivo en la historia del país se cobró la vida de 50 [49] personas en una popular discoteca gay en Orlando, Florida, y dejó otros 53 heridos. Si se confirman los vínculos yihadistas, una de las líneas de investigación abiertas, el ataque se ubicaría directamente por detrás de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los que murieron 3.000 personas.

El autor de la matanza, identificado como Omar Mateen, nació en Nueva York hace 29 años, aunque su familia es de origen afgano. Según su padre no era una persona muy religiosa. Su exmujer lo confirma, pero añade que tampoco era una persona estable y que durante su breve matrimonio abusó de ella por el simple hecho, por ejemplo, de no haber realizado la colada.

El vínculo de Mateen con el terrorismo yihadista está aún por determinar, pero las autoridades cuentan con una llamada que realizó al 911 antes del tiroteo en el club en la que juraba su lealtad al Estado Islámico. Son, precisamente, estos dos caminos los que impiden por el momento a las autoridades determinar si se trata de un atentado terrorista o de un ataque movido por la homofobia. La hipótesis del yihadismo parece cobrar enteros con el paso de las horas, al conocerse que el FBI tuvo en su mira a Mateen en 2013 y 2014.

El motivo de las pesquisas sobre sus intenciones estuvo en, según un portavoz de la agencia de inteligencia, «comentarios incendiarios a sus compañeros de trabajo que dejaron entrever su posible lazos con terroristas», lo que llevó a las autoridades a hacer un registros de sus antecedentes, revisar cámaras de videovigilancia y entrevistarlo hasta en dos ocasiones. El oficial confirmó que las investigaciones se cerraron por falta de pruebas y la imposibilidad de confirmar la veracidad de esos comentarios.

Posteriormente, en 2014, apareció en el radar de las autoridades federales por su presunta relación con Moner Mohammad Abusalha, un terrorista con nacionalidad estadounidense que murió en un ataque suicida en Siria. El FBI realizó una investigación y nuevamente entrevistó a Mateen, tras lo cual se determinó que «el contacto fue mínimo y no constituyó una amenaza en ese momento».

En todo caso, y aunque se estudia que se trate de un anuncio oportunista, a última hora del día el grupo terrorista Estado Islámico reivindicó la autoría del atentado en una información distribuida por la agencia Amaq de la que se hizo eco el canal catarí Al Jazeera.

Vínculos con otros ataques yihadistas

Las similitudes de este ataque con los ataques en la sala Bataclan de París en noviembre de 2015 y de Bruselas en marzo de este año han llevado a las autoridades a investigar si el terrorismo islámico estaría detrás de este tiroteo, indicó una fuente de la inteligencia estadounidense a la CBS. El republicano Peter King confirmó a CNN que el tirador era de origen afgano y tenía entrenamiento en armas. «Era de Afganistan y fue entrenado para el uso de armas, esto es todo lo que sé», dijo King este domingo. Dada la magnitud del ataque, la ciudad de Orlando se ha declarado la situación de emergencia.

Mateen entró a Pulse sobre las 2 de la madrugada, portando una pistola y un fusil de asalto del tipo AR-15 y comenzó a disparar contra el público atraído por la fiesta de música latina convocada para esa noche. En las tres horas que estuvo atrincherado en el interior del club antes de que los SWAT entraran al local y le abatieran, mató a 50 [49] personas y dejó otros 53 heridos. Según la policía, un robot antibombas estaba analizando un dispositivo que Mateen tenía pegado a su cuerpo para determinar si se trata de un dispositivo bomba real o falso, fabricado para dar esa impresión.

En su comparecencia desde la Casa Blanca, el presidente Barack Obama calificó el ataque como «acto de terrorismo y de odio» y aseguró que todos los recursos están puestos en la investigación para esclarecer el motivo que llevó a Mateen a cometer la masacre. El mandatario evitó dar por sentado que se trate de un ataque vinculado al terrorismo islámico, pese a que hay fuentes policiales que aseguran que Mateen realizó una llamada al 911 jurando su lealtad al Estado Islámico antes de perpetrar la masacre.

Las armas, un problema por solucionar

«No están claras las motivaciones para el ataque, lo que está claro es que era una persona llena de odio», dijo Obama defendiendo que el club Pulse no se trataba solo de una discoteca, sino de un lugar de libre expresión de los derechos civiles. Se trata de un popular club entre la comunidad gay de la turística ciudad estadounidense. «El de hoy es el tiroteo más letal en la historia de Estados Unidos», dijo el presidente visiblemente afectado al tiempo que enviaba sus condolencias a los familiares de las víctimas.

Obama aprovechó la instancia para reiterar su llamado al control de las armas en el país. La Policía indicó que el autor de la matanza portaba una pistola y un fusil de asalto cuando lo encontraron en el interior del club tras abatirlo. Un rifle semiautomático de este tipo puede adquirirse por menos de mil euros en cualquier armería del país.

El mandatario repasó otros ataques con armas que han ocurrido en el país, como la masacre de Aurora en Colorado, en el que un hombre enmascarado mató a doce personas e hirió a otra decena en una sala de cine en 2012; el tiroteo en California, en 2014, en el que murieron siete personas; o el tiroteo en una iglesia de Charleston en el que murieron 9 personas el año pasado. «Tenemos que pensar si este es el tipo de sociedad que queremos», sostuvo Obama.

Un posible crimen de odio

Mir Seddique, padre de Omar Mateen, está en shock. «Al igual que todo el país», declaró el domingo tras conocerse que se habría identificado a su hijo como el autor de la matanza en el club Pulse. Según Seddique, el ataque de Mateen estaría motivado más por la homofobia que por la religión. Hace dos meses su hijo había mostrado abiertamente su enfado al ver a una pareja homosexual besándose en Miami. «Esto no tiene nada que ver con la religión», declaró el padre a la cadena NBC News. «Pedimos disculpas. No éramos conscientes de que estuviese planteando ningún tipo de acción».

Su exmujer explicó a el diario Washington Post que Mateen era una persona muy reservada y poco religiosa, pero que tampoco era estable. «No era una persona estable. Me pegaba. Se limitaba a volver a casa y golpearme porque no estaba hecha la colada o cosas así», declaró la exesposa al diario estadounidense bajo condición de anonimato.

Primeras identificaciones de las víctimas

El paso de las horas también ha servido para conocer los primeros nombres de las víctimas. Se trata de los primeros identificados y cuyas familias ya fueron notificadas. Sus nombres son Edward Sotomayor Jr., Stanley Almodóvar III, Luis Omar Ocasio-Capo, Juan Ramón Guerrero, Eric Iván Ortiz-Rivera, Peter O. González-Cruz y Luis S. Vielma.

La discoteca Pulse había organizado para este sábado una «Noche latina», dedicada a ritmos como bachata y reguetón, por lo que es muy probable que un alto porcentaje de las víctimas sean hispanos, una comunidad que representa el 29 % de la población de Orlando, famosa en todo el mundo por sus parques temáticos y de atracciones.

El alcalde de la ciudad de Orlando, Buddy Dyer, declaró que de las 50 personas muertas como consecuencia de la matanza en una discoteca gay de Orlando, 39 de ellas perecieron en el local y las otras 11 en el hospital. En el centro permanecen decenas de heridos de diversa gravedad.


El terrorista de Orlando visitó el club gay antes del ataque, según varios testigos

Joan Faus – Elpais.com

14 de junio de 2016

En la puerta del apartamento de Omar Siddique Mateen, el autor de la matanza de Orlando, cuelga una corona de ramas verdes. Las cortinas están parcialmente cerradas. Nada llama la atención en el oscuro pasillo en el que está su casa. Pero en la entrada al complejo residencial el paisaje no es el habitual: hay apostados coches de policía y furgonetas de cadenas de televisión.

Mateen, un estadounidense de origen afgano de 29 años que la madrugada del domingo mató a 49 personas en una discoteca gay, vivía en Fort Pierce (Florida), un municipio costero a 200 kilómetros al sureste de Orlando. El suyo era un barrio tranquilo, con muchas familias latinas, con sencillas casas bajas con jardín, palmeras y banderas estadounidenses en los porches.

Angélica Ortiz, una mexicana de 30 años que lleva 10 años en Fort Pierce, vive en una casa situada al lado de la entrada al complejo de apartamentos Woodland en que vivía Mateen. «Por aquí pasaba regularmente, jamás nos imaginamos que nuestro vecino estuviera planeando eso detrás de nuestra casa», dice. «Juegan nuestros hijos afuera. Toda la gente que vive aquí nos conocemos».

El asesino condujo las dos horas que separan este municipio idílico -de 43.000 habitantes, ritmos pausados y frente al océano Atlántico- de la discoteca Pulse en Orlando. Por qué lo hizo exactamente sigue siendo un misterio, más allá de que juró lealtad al Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés) justo antes de perpetrar su sin razón.

Sin embargo, según avanzan las horas, sobresalen algunas pistas que permiten construir un perfil más completo -y contradictorio- del asesino, que murió abatido por la policía.

El padre y algunos conocidos de Mateen aseguran que había manifestado su odio hacia los homosexuales. Pero otros conocidos dijeron este lunes a varios medios de comunicación estadounidenses que el tirador había acudido al club gay Pulse al menos una decena de veces y había utilizado una aplicación online de citas entre personas homosexuales.

Además, un hombre, que se viste de drag queen, aseguró que hasta hace unos años quedaba con Mateen y que nunca le pareció homófobo. Y su exmujer dijo que podría ser que fuera gay y que lo ocultara por vergüenza.

Mateen acudió de manera regular al local de ambiente gay antes de perpetrar el atentado, que también dejó 53 heridos, según han revelado varios testigos al diario local Orlando Sentinel. «Venía y se ponía a beber solo en una esquina, y a veces estaba tan borracho que se ponía a dar voces y muy beligerante», según Ty Smith, quien ha añadido al diario que Mateen fue al bar Pulse «al menos una docena de veces».

La prensa local subraya que al menos cuatro clientes habituales del club recuerdan las visitas de Omar Mateen, aunque esta información no ha sido corroborada por la policía de Orlando. Chris Callen, que trabajó en el Pulse, ha contado a CNN que en los últimos tres años el asesino iba al menos dos veces al mes al bar. «Se le veía muy cómodo», asegura.

Por su lado, otro cliente del Pulse, Kevin West, ha contado a Los Angeles Times que Mateen contactó con él en varias ocasiones a través de una aplicación para contactos entre personas de la comunidad gay. West ha añadido que vio a Mateen entrar en el club nocturno donde este perpetró el atentado una hora antes de que comenzara el tiroteo. Otros clientes del bar han coincidido en afirmar a la cadena MSNBC que el terrorista era un usuario habitual de la aplicación Grinder.

Las investigaciones prosiguen para tratar de aclarar todos los extremos de la matanza, la mayor en Estados Unidos desde los ataques del 11-S. La principal hipótesis es que Mateen es un terrorista aislado (lobo solitario), inspirado en el ISIS (este grupo terrorista ha reclamado para sí el atentado) y radicalizado a través de las redes sociales.


La actual esposa de Omar Mateen conocía el plan de la matanza y podría ser procesada por ello

Pablo Pardo – Elmundo.es

14 de junio de 2016

¿Era un extremista musulmán o un homófobo? ¿O las dos cosas? ¿O era un homosexual que fue incapaz de aceptar su orientación sexual? Su mujer, Noor Salman, ¿sabía lo que iba a hacer, colaboró indirectamente en la preparación del crimen, y lo ocultó a las autoridades? Y, si ése es el caso, ¿puede ser considerada cómplice y ser procesada?

A medida que pasan las horas, las preguntas se van acumulando sobre el caso de Omar Mateen, el hombre que asesinó en la madrugada del domingo a 49 personas en la discoteca gay Pulse, en la zona de copas del centro de la ciudad de Orlando, en Florida. Son 49 víctimas mortales que en su mayor parte son de origen hispano, ya que Pulse celebraba una noche latina ese día, pero que podrán aumentar casi con total seguridad. Las autoridades médicas han declarado que, de los 53 heridos, 6 están en estado crítico y han dado a entender que al menos uno o dos no tienen posibilidades de sobrevivir.

Eso es lo más preciso que se sabe de la matanza. Porque la personalidad y los móviles de Mateen siguen en una niebla de contradicciones. Lo único claro es que el asesino «parece haber sido un joven violento, torturado, que se radicalizó solo», que es lo que dijo Barack Obama después de reunirse con su equipo de Seguridad Nacional, en el que está el director del FBI, James Comey, que a su vez ha declarado que «estamos altamente seguros» de que Mateen se convirtió en un extremista, al menos en parte, en Internet.

Las incógnitas del caso

Pero eso no explica todas las incógnitas del caso. Por lo pronto, según han informado varios medios estadounidenses citando a personas que le conocían -incluida su primera esposa, Sitora Yusufiy, que se divorció de él alegando violencia doméstica, y a varios gays de Florida- Mateen podría ser homosexual, y haber utilizado incluso la «app» Grindr, que es similar a Tinder -es decir, se usa para tener relaciones sexuales con personas que se encuentran geográficamente cerca- pero destinada a los homosexuales. Si se confirman esos datos, que proceden de varias personas que no se conocen entre sí, la matanza de Pulse podría tener un nuevo componente. Porque las personas que ha contactado El Mundo que conocieron a Mateen -entre ellas un compañero de rezos de la mezquita Centro Islámico y una ex compañero del colegio- coinciden en que tenía un carácter hosco y agresivo, lo que no encaja con el de una persona que va a un bar de ligue.

De hecho, Mateen podría ser un cliente más o menos habitual de Pulse, a donde habría ido a conocer a otros hombres, aunque nadie ha dicho que fuera más allá de bailar con ellos. Claro que esa última circunstancia lleva a un giro de la historia que la pone en una nueva dimensión: al menos en varias ocasiones, quien llevó a Mateen a Pulse fue su actual esposa, Noor Salman, con la que tiene un hijo de tres años que llevaba siempre con él a la mezquita Centro Islámico de Fort Pierce, la ciudad en la que vivía desde que su familia se mudó de Nueva York, hace casi tres décadas.

La esposa cómplice

Mateen ¿iba a Pulse a divertirse o a estudiar el escenario de la matanza, del mismo modo que, según algunas informaciones, había visitado Disneyworld en compañía de Noor porque estaba planeando llevar a cabo el atentado allí hasta que se dio cuenta de que las medidas de seguridad eran demasiado estrictas? Y eso lleva a otra cuestión: ¿Qué sabía su mujer de lo que planeaba su marido?

Según declaró hoy la cadena de televisión estadounidense NBC, la respuesta a esa última pregunta es: todo. NBC, citando a fuentes de la investigación, ha informado de que Noor sabía que el sábado por la noche, cuando Omar Mateen salió de su humilde casa en el número 2.500 de la calle 17 de Fort Pierce, para recorrer los 140 kilómetros que separan la ciudad de Orlando, que éste planeaba cometer una matanza el Pulse, el mismo local al que ella le había llevado en coche. Noor dice que trató de disuadirle. Pero también admite que no avisó a las autoridades.

De ser cierta esa información, ella sería colaboradora necesaria en el crimen y podría ser procesa por ello. Pero, de confirmarse las noticias de NBC, la matanza de Orlando tendría un componente similar a la de San Bernardino, en California, el 2 de diciembre, cuando un matrimonio de simpatizantes del Estado Islámico (IS) en el que la mujer había jugado un papel clave en su giro hacia el radicalismo asesinato a 14 personas en un centro de discapacitados psíquicos. Por ahora, lo único que ha recibido confirmación oficial es que Noor está residiendo con el padre del asesino, Sediqque Mateen, y está colaborando con las autoridades.


Conoce a las víctimas de la matanza en Orlando

Elnuevoherald.com

14 de junio de 2016

Las víctimas van de los 18 a los 50 años. Eran bailarines, estudiantes, universitarios, meseros y empresarios.

  • Edward Sotomayor Jr., 34 años

Sotomayor, quien vivía en Sarasota, era gerente nacional de marca de Al and Chuck Gay Travel.

Su amigo James De La Fuente describió a Sotomayor -conocido cariñosamente por sus amigos como Top Hat Eddie por el sombrero que usaba- como una persona «genuinamente buena».

«Era una persona interesada en lo que ocurría en el mundo», dijo De La Fuente, amigo suyo desde hace tres años. «Era justo y tenía intereses diversos. Honesto y genuino. Edward hacía todo lo que podía por los demás».

Un primo, David Sotomayor, que vive en Chicago, descubrió el parentesco después de conocerlo en el festival Gay Days de Orlando hace 10 años. La última vez que se vieron fue anteriormente este año durante la filmación del programa de televisión RuPaul’s Drag Race.

«Siempre estaba divirtiéndose», dijo David Sotomayor el domingo a Associated Press.

  • Stanley Almodóvar III, 23 años

Almodóvar, nacido en Springfield, Massachusetts, era técnico de farmacia en Clermont, donde vivía, según su perfil en Facebook. Amigos y familiares llenaron su página de Facebook con condolencias y mensajes de asombro.

«Stanley era una de las personas más amistosas que he conocido», dijo Caitlin Rodrígues, amiga de Almodóvar. «Se llevaba bien con todo el mundo».

Luis Almodóvar, de 24 años y sin parentesco con Stanley, dijo que se hicieron amigos en Facebook -compartían el mismo apellido- hace cuatro años. Aunque nunca se vieron en persona, Stanley había hablado de visitar a Luis en Filadelfia.

«Todo lo que puedo decir es que es una buena persona», dijo Luis.

«Me causó mucho dolor porque era uno de los mejores amigos con quien podía hablar cuando estaba molesto con algo».

  • Luis Omar Ocasio Capo, 20 años

Ocasio Capo era bailarín, según su página de Facebook.

  • Juan Ramón Guerrero, 22 años

Guerrero comenzó a asistir a la Universidad del Centro de la Florida y trabajaba en telemercadeo, dijo el domingo su primo Robert Guerrero.

«Siempre fue una persona espectacular, era como mi hermano mayor», dijo Robert Guerrero de su primo. «No era de ir a fiestas, prefería quedarse en casa a cuidar de su sobrina y sobrino».

  • Eric Iván Ortiz Rivera, 36 años

Ortiz Rivera nació en Puerto Rico y vivió en Miami en años recientes. «Era un tipo excelente. Estoy seguro que es el mejor amigo que puedas tener», dijo José Morales, un amigo de Puerto Rico. Morales y Ortiz Rivera se mudaron a Orlando juntos en 2007.

«Era un muy buen amigo», dijo Morales. «Muy cuidadoso, muy humilde. Era una persona muy especial aunque no lo demostrara». Ortiz Rivera se había mudado recientemente otra vez a Orlando.

  • Peter O. González Cruz, 22 años

González Cruz se graduó de la escuela secundaria Colonia 2013 y trabajaba en UPS, indica su página de Facebook. Era de Benoni, Sudáfrica. Marcos Ríos, de 31 años y amigo de González Cruz y otras víctimas, dijo que era conocido por lo bien que bailaba y su personalidad llevadera.

«Siempre estaba bailando salsa, enseñando a otros a bailar», dijo.

  • Luis S. Vielma, 22 años

Vielma, quien vivía en Orlando, trabaja en el Universal Orlando Resort en uno de los rides de la atracción de Harry Potter. J.K. Rowling, la autora de los libros de Harry Potter, publicó su foto en Twitter con sus condolencias.

«Luis era la mejor persona que he conocido jamás», dijo su amigo Will Randle. «Nos hacía a todos mejores personas con sólo estar a nuestro alrededor. Parte de él siempre estará en cada buena decisión que yo tome».

Nelson Thielen, de 21 años, describió a Vielma como «el alma más amable que haya conocido». Los dos eran como hermanos, dijo, después de años de reuniones, viajes y retiros con la Iglesia Católica All Souls en Sanford, Florida. Vielma estaba preparándose para otra misión como líder del grupo de jóvenes de la iglesia a finales de junio, a Richmond, Virginia.

«Muchas veces hacía un esfuerzo grande para establecer amistad con alguien, para asegurar que todos se sintieran cómodos», dijo Thielen. «Con frecuencia era la primera persona en presentarse, pero nunca se convertía en el centro de la atención».

Vielma se sentía orgulloso de su ascendencia mexicana, dijo Thielen, y su página de Facebook está llena de videos de él haciendo piruetas con un balón de fútbol. Pero, dijo, Vielma no iba mucho a los clubes.

«Dio la casualidad que estaba allí, una de esas pocas noches que salía a ese tipo de cosas» dijo Thielen. «Fue la noche equivocada».

  • Kimberly Morris, 37

Kimberly «KJ» Morris se mudó recientemente a Orlando para ayudar a su madre y a su abuela. Era portera en el club nocturno Pulse.

«Estaba tan contenta. Había comenzado a trabajar allí y me dijo lo emocionada que estaba en estar más involucrada con la comunidad LGBT», dijo su ex novia, Starr Shelton, al Orlando Sentinel.

Morris había vivido en Hawai antes de mudarse a Orlando y jugó baloncesto en la Universidad Post en Connecticut.

  • Eddie Jamoldroy Justice, 30

Cuando empezaron a volar las balas, Justice envió un mensaje de texto a su mamá.

El primer mensaje llegó al teléfono de Mina Justice a las 2:06 a.m. «Mami, te quiero».

Ellos intercambiarían mensajes de texto esporádicos hasta poco antes de las 3:00 a.m.:

«Él viene, voy a morir», escribió a eso de las 2:40 a.m.

«Él es un terror».

Justice, dijo Mina a Associated Press, era un contador que vivía en el downtown de Orlando. Vivía como rico, agregó.

Era hogareño, le gustaba comer y hacer ejercicio, manifestó Mina, disfrutaba haciendo reír a todos.

  • Darryl Roman Burt II, 29

Burt era ayudante financiero en la Universidad Keiser en Jacksonville y trabajaba con los estudiantes militares de la escuela, según el Florida Times-Union. Previamente había dirigido un almacén en McDonald’s.

«Estamos muy tristes al hacer frente a esta pérdida», dijo la presidenta de la Universidad Keiser, Lisamarie Winsow. «Era uno de los miembros de nuestra familia y era muy respetado como empleado y amigo».

  • Deonka Deidra Drayton, 32

Se informó que Drayton trabajaba en el club nocturno Pulse, de acuerdo con un mensaje en Facebook colocado por su tía.

«Mi sobrina, Deonka “Dee Dee” Drayton resultó muerta en esta horrible tragedia», dijo en Facebook su tía Patricia Drayton Banks. «Sin sentido. ¡Estaba en el trabajo! R.I.P, Dee Dee. Sabes que esta Tía te extrañará».

  • Alejandro Barrios Martínez, 21

«No tengo palabras para expresar cuán doloroso ha sido», dijo la tía de Martínez, Meibys Martínez, de Hialeah. «Esto ha sido muy devastador para todos nosotros».

  • Anthony Luis Laureanodisla, 25

Laureanodisla, quien vivía en Orlando y era de Puerto Rico, estudiaba en la Universidad del Sagrado Corazón, según Facebook.

«No lo puedo creer», dijo en Facebook su amigo Alexandel Rivera.

«Siempre decía que íbamos a morir viejos y juntos. RIP, Anthony Laureano, mi bailarín, mi hermano».

  • Jean Carlos Méndez Pérez, 35

Pérez había estado saliendo con Luis Daniel Wilson-León, otra víctima, por unos ocho años, dijo Ríos, quien conocía a ambos a través de lazos compartidos con Puerto Rico.

«Todos conocían a todos», agregó. «Es realmente algo que va a cambiar nuestras vidas. Nuestra comunidad no va a ser nunca la misma».

  • Franky Jimmy Dejesús Velázquez, 50

Franky era comerciante visual en Forever 21 y también era un bailarín Jíbaro profesional, de acuerdo con el Daily Beast. Vivía en Orlando y era oriundo de San Juan, Puerto Rico.

  • Amanda Alvear, 25

Alvear estaba a unos meses de comenzar la escuela de enfermería en la Universidad del Sur de la Florida en Tampa.

El depósito por la casa se cumplía el martes y estaban preparadas las cajas para que Alvarez y sus padres se mudaran a Tampa.

La joven de 25 años tenía dos empleos, en un hospital y en una farmacia CVS, para prepararse y ahorrar para una eventual carrera de enfermería.

«Eso era su pasión», dijo su prima, Lizbeth Marie Dávila Benabe, 30. «Tenía el corazón para ello».

Pulse, dijo Benabe, era un destino favorito para Alvear y sus amigas -incluyendo a Mercedez Florez, de 26, quien también resultó muerta en el tiroteo-. Ambas mujeres, que se conocían desde hacía unos 12 años, ya habían hecho viajes juntas a Nueva York y Puerto Rico.

«Perdimos amor y luz», dijo Joshua Dávila, su primo de 23 años. «Ella era simplemente estupenda. Se le extrañará, era una persona fenomenal que amaba incondicionalmente».

Se estableció un fondo para la familia Alvear. En el 2001, Alvear, una de tres niños, perdió a su hermano mayor, Nelson, por un osteosarcoma, un tipo de cáncer de los huesos, dijo Benabe.

  • Martín Benítez Torres, 33

Torres acababa de llegar a Orlando para visitar a su familia unos días antes del tiroteo en el club nocturno Pulse, dijo el Orlando Sentinel. Era estudiante en el Sistema Universitario Ana G. Méndez, en San Juan.

Torres subió el sábado videos a su página de Facebook, uno de los cuales mostraba alimentos enviados a Orlando por su madre, dijo el Sentinel.

«Voy a perder esa gran sonrisa siempre feliz», dijo su prima Sonia N. Crapps. «No puedo creer que mi primo se fue tan rápido. Era una persona sorprendente por dentro y por fuera. Estoy cansada de personas que matan a otras, a nuestra familia y amigos».

  • Luis Daniel Wilson-León, 37

Wilson fue siempre diferente mientras crecía en la Iglesia Pentecostal. Tenía el pelo largo y patillas, incluso cuando la iglesia las desaprobaba.

Daniel Gmy-Casiano, de 39 años, creció con Wilson en Puerto Rico y se entendieron antes que nadie lo supiera.

«Me senté, comencé a llorar y le dije a Danny: “Soy gay”», dijo Gmy-Casiano. «El me protegía, protegía mi secreto y sentía como brotaba este valor que le di, así que me entendió».

Wilson se mudó a Estados Unidos para un nuevo comienzo, asentándose en Vero Beach a pesar de su limitado conocimiento del inglés.

«Necesitaba respirar, necesitaba ser libre, así que decidió mudarse a EEUU», dijo Gmy-Casiano. «Me dio un empleo en una zapatería del 2008 al 2009, y pasamos por mucho».

Gmy-Casanio dejó Orlando para trabajar en Texas, y podo después Wilson conoció a Juan Carlos Méndez Pérez, de 35 años, otra víctima del tiroteo del domingo.

Wilson y Gmy-Casiano hablaban a menudo sobre su sexualidad y cómo podría impactar su fe. Un día Gmy-Casiano le pidió a Wilson si irían al infierno por ser gays.

«No sé, lo sabremos cuando estemos muertos», le dijo Wilson a Gmy-Casiano. «Debemos amarnos en la forma en que somos».

«Fue la primera persona en esta tierra ante la que salí del closet, y siempre protegió y amó a sus amigos», dijo Gmy-Casiano en Facebook. «Un maravilloso joven lleno de vida, quien encontró incontables días de acoso mientras crecía».

  • Mercedez Marisol Flores, 26

Flores era originalmente de Queens y trabajaba en Target, de acuerdo con Facebook. Vivía en Davenport, Florida.

«No es justo que un acto de odio tan horrible tome la vida de un alma hermosa», dijo en Facebook su hermano César Flores. «Ninguna palabra puede describir el dolor que atraviesa mi familia».

  • Xavier Emmanuel Serrano Rosado, 35

Serrano trabajaba en Disney Live, según su página en Facebook.

«Estoy tan contento de que no sufras más, pero todo este mundo siente el impacto de que no estés aquí», dijo su amigo Matt Molandes en Facebook. «Cuídanos, protégenos, vivimos en tu nombre».

  • Gilberto Ramón Silva Menéndez, 25

Menéndez trabajaba como ayudante de ventas en Speedway y estudió administración del cuidado de la salud en el campus Metro Orlando de Ana G. Méndez. Era oriundo de Manatí, Puerto Rico.

  • Simón Adrián Carrillo Fernández, 31

Carrillo estaba en Pulse con Óscar Aracena, quien también murió en el tiroteo.

«Simón A. Carrillo y Óscar Aracena descansen en paz, almas bellas», dijo Denise Ortiz-Pagán en Facebook. «Y encontremos todos una forma de sanar y seguir adelante».

  • Oscar A Aracena-Montero, 26

Aracena estaba en Pulse con su novio Simón Carrillo.

«Es aún difícil de creer que no tengo a mi compañero conmigo», dijo su primo Joel Aracena. «Te voy a extrañar».

  • Enrique L. Ríos, Jr., 25

Ríos era coordinador en la Agencia True Care Home Health Care y vivía en Brooklyn, de acuerdo con Facebook. Asistía al St. Francis College Brooklyn.

«Era una gran persona con un corazón de oro», dijo en Facebook su prima Christine Jiménez. «Influyó en tantas vidas ¡y ahora se ha ido para siempre!»

  • Miguel Angel Honorato, 30

Hororato, de Apopka, Florida, estaba en Pulse con tres amigos que pudieron escapar. Tenía esposa y tres niños, según el Guardian.

  • Javier Jorge-Reyes, 40

Jorge-Reyes era supervisor en Gucci y oriundo de Puerto Rico, según Facebook.

«Hoy me desperté con la noticia después de haber pasado toda la noche con la esperanza de no escucharla», escribió en Facebook su amiga Ellen Taaffe. «¡Tu sonrisa era contagiosa y tu picardía siempre divertida! Me hiciste sentir una mujer hermosa y una madre bella incluso cuando me sentía mal, ¡y tenías una asombrosa facilidad para que mi bebé se moviera cuando estaba embarazada! Te queremos mucho y nunca te olvidaremos».

  • Joel Rayón Paniagua, 32 años

Según la prensa mexicana, Paniagua llegó a Estados Unidos desde Veracruz en busca de una mejor vida. Residía en la Florida desde hacía seis años.

«Trabajaba día y noche para mandarle dinero a su familia», escribió su amigo Norman en Facebook. «Joel, siempre te llevaré en mis pensamientos. Y nunca olvidaré tu humildad».

  • Jason Benjamin Josaphat, 19 años

A Josaphat, la víctima más joven de la masacre, le gustaban las computadoras, la fotografía y practicar ejercicios.

«Estaba muy entusiasmado sobre sus proyectos», le dijo su tío Christopher Long al Orlando Sentinel. «Me mencionó que quería dedicarse a tomar fotos; sentía una gran pasión por la fotografía. Era un ser realmente especial».

Su familia pasó el domingo tratando de saber con exactitud qué ocurrió y poco después se fue del hospital y regresó a la casa. El lunes por la mañana conoció la trágica noticia.

  • Cory James Connell, 21 años

Connell estudió periodismo deportivo y radiodifusión en la universidad Valencia Community College, según su perfil en Facebook. El personal del College Park Community Paper creó en su honor una fundación GoFundMe que recaudó más de $2,000 en la primera hora.

Chris Richards, amigo de Connell desde la secundaria, dijo que Connell soñaba con convertirse en bombero y acababa de ser aceptado en una escuela EMT de Orlando.

«Era una persona que sentía una gran pasión por ayudar a la gente y siempre anteponía a los demás por encima de sí mismo», dijo Richards.

Richards recuerda que a Connell le gustaba jugar a los bolos y practicar moto acuática; amaba los deportes.

«Cory era el tipo de persona que siempre te hacía reír y el amigo que siempre estaba a tu lado cuando te hacía falta», dijo Richards.

  • Juan P. Rivera Velázquez, 37 años

Rivera estaba en Pulse con su pareja, Luis Daniel Conde, quien también murió en el ataque. Estaban celebrando el cumpleaños de un amigo.

  • Luis Daniel Conde, 39 años

Conde estaba en Pulse con Juan P. Rivera Velázquez. Era oriundo de San Lorenzo, Puerto Rico, de acuerdo con su perfil en Facebook. Los dos celebraban el cumpleaños de un amigo en la discoteca.

  • Shane Evan Tomlinson, 33 años

Tomlinson cantó con su banda Frequency el sábado por la noche en el club Blue Martini, según el Orlando Sentinel. A menudo el grupo actuaba en el club y era conocido por hacer versiones de canciones de los años 70 y otras hasta el 2010. Frequency tenía programado actuar en tres shows en las próximas dos semanas en el Blue Martini de Tampa y en Orlando.

Tomlinson se graduó de la Universidad Carolina del Este en el 2003 y de la secundaria Northwest Cabarrus en 1999.

  • Juan Chevez-Martínez, 25 años

Chevez-Martínez trabajaba en el centro Reunion Resorts. Un colega le declaró al Orlando Sentinel que era una persona «muy agradable y querida» allí.

  • Jerald Arthur Wright, 31 años

Wright era empleado temporal que trabajaba en el parque Walt Disney World. Había ido a Pulse para celebrar el 21 cumpleaños de un amigo, reportó el Orlando Sentinel.

  • Leroy Valentín Fernández, 25 años

A Fernández le gustaba la música, realizar bailes de coreografía con canciones de Beyonce o de Jennifer López, según el Orlando Sentinel.

«Llenaba nuestra oficina de música», dijo Yolando Quiñones-Perez, amigo de Fernández. «Ponía canciones de Adele en la oficina hasta que no podíamos más. Ahora el lugar se siente muy callado y vacío».

  • Tevin Eugene Crosby, 25 años

Crosby era dueño de Total Enterprise Concepts, un negocio que tenía su propia firma de mercadotecnia, según el Orlando Sentinel. Con frecuencia colgaba imágenes inspiradoras en Facebook.

«Era un muchacho con muchas ambiciones», dijo su hermano, Chavis Crosby. «Trabajaba sin parar en cualquier objetivo que se le ocurría. Lo mismo si trabajaba solo o en equipo, luchaba por alcanzar esa meta. Era una persona muy buena y también muy buen hermano».

  • Jonathan Antonio Camuy Vega, 24 años

Camuy era estudiante de Periodismo en Puerto Rico y se mudó para la Florida para trabajar en Telemundo. Trabajaba en el programa La Voz Kids, que transmite la cadena y se produce en Orlando.

«Queremos hacer llegar nuestros pensamientos, oraciones y condolencias más profundas a los amigos y a la familia de Jonathan», dijo César Conde, presidente de NBC Universal Telemundo Enterprises. «Era un estupendo asistente de producción y trabajaba con nosotros desde el programa Yo soy el artista, y con anterioridad en Telemundo Puerto Rico. Vamos a extrañar muchísimo a Jonathan».

  • Jean C. Nives Rodríguez, de 27 años

Rodríguez compró su primera casa hace apenas un mes y medio, para que su madre pudiera vivir en un hogar agradable, según el Orlando Sentinel.

«Era un ser cariñoso y lleno de amor, como un gran osito de peluche», dijo una de sus mejores amigas, Ivonne Irizarry.

Rodríguez trabajaba como administrador general de una tienda de cambios de cheques. Le gustaban los autos e ir a la playa.

«Cada vez que uno lo necesitaba, podía contar con él», dijo Irizarry. «En cualquier situación, lo mismo buena que mala, siempre estaba al lado de uno. Era un gran amigo. Era familia. Un hermano. Y sin importar qué hora era. Si uno lo llamaba y necesitaba ayuda, allí estaba él».

  • Rodolfo Ayala-Ayala, 33 años

Ayala, nacido en Puerto Rico, trabajaba como asistente de biología en OneBlood, según su perfil en Facebook. OneBlood, un banco de sangre ubicado en el sureste de la Florida. OneBlood ha sido el principal lugar de donaciones de sangre para las víctimas de la matanza de Orlando.

Ayala, quien se graduó de una universidad de Puerto Rico en el 2005, llevaba poco tiempo viviendo en Kissimmee.

  • Brenda Lee Márquez McCool, 49 años

McCool colgó a la medianoche del 11 de junio un video de las personas que bailaban en la discoteca Pulse.

Farrell Marshall, uno de los 11 hijos de McCool, fundó una página GoFundMe en honor a su madre. En menos de 24 horas, la página había recaudado $4,500.

«Lo único que pido es que recen por ella y que me ayuden en lo que puedan para que junto a mis hermanos podamos seguir haciendo lo que ella dejó interrumpido», dijo Marshall.

  • Yilmary Rodríguez Sulivan, 24 años

Madre de dos hijos, uno de ellos un bebé de tres meses. Disfrutaba de una noche de paseo, con su cuñado, William Borges. Su esposo, Juan Borges, es corredor de autos de carrera. Vivía con su familia en Kissimmee.

  • Christopher Andrew Leinonen, 32 años

Leinonen se mudó de Detroit a Orlando hace algunos años, reportó WXYZ. Su madre, Christine Leinonen, imploró por televisión nacional que su hijo estuviera vivo antes que su muerte se anunciara.

«Le dejé un mensaje donde le decía: “Te quiero, Chris” por televisión», dijo la madre en ABC news. «Estamos en este mundo por muy poco tiempo. Tratemos de acabar con el odio y la violencia, ¡por favor!».

  • Ángel L. Candelario-Padro, 28 años

Candelario-Padro, residente de Orlando, trabajaba como técnico de oftalmología en el Florida Retina Institute, de acuerdo con su perfil en Facebook. Candelario-Padro estudió Enfermería en el Recinto Metropolitano de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. En su presentación en Facebook, se describía como «un hombre aventurero y apacible pero al mismo tiempo responsable, a quien le gustaba vivir la vida al máximo».

  • Frank Hernández, 27 años

Julissa Leal condujo 12 horas desde Louisiana hasta Orlando para encontrar a su hermano mayor.

Leal recibió una llamada de su novio, que le perdió la pista a Hernández en medio del casos generado por la balacera y los gritos. Fue herido de bala, pero se cree que sobrevivirá.

«Nos dijo que cuando el hombre empezó a disparar, resultó herido y echó a correr», dijo Leal, de 18 años. «Pero cuando regresó a buscarlos, no lo encontró».

Hernández trabajaba en una tienda Calvin Klein de Orlando y hacía tres años que vivía en la ciudad.

  • Paul Terrell Henry, 41 años
  • Antonio Davon Brown, 29 años

Brown trabajaba en el Ejército como capitán de la Reserva. Era ex estudiante de la Universidad Florida A&M (FAMU).

La FAMU dio a conocer el lunes la siguiente declaración:

«Nuestros corazones están junto a todas las familias de las víctimas de la trágica matanza que ocurrió en Orlando en la madrugada del domingo. Este espantoso incidente sucedió cerca de la Facultad de Leyes de la Universidad de Agricultura y Mecánica de la Florida en el downtown de Orlando.»

  • Christopher Joseph Sanfeliz, 24 años

Sanfeliz trabajaba para la firma JP Morgan Chase, según su perfil en Facebook. Colegas y amigos colgaron diversos comentarios en las redes sociales, donde lo recordaban en su empleo como banquero y también de la época que formaba parte de la banda de música de la secundaria Gaither High School en Tampa.

«Quién iba a pensar que una persona tan maravillosa iba a desaparecer tan pronto», escribió su amigo Michael Morales en Facebook. «Chris, iluminaste con tu luz este mundo e hiciste feliz a todos los que cruzaron por tu camino».

  • Akyra Monet Murray, 18 años

Destacada atleta en su secundaria en Filadelfia, estaba celebrando su graduación con un viaje a Orlando. Era considerada una «líder tranquila», tanto en la clase como en la cancha de baloncesto.

La madre de Murray estaba hablando por teléfono con su hija herida cuando la joven se fue a refugiar al baño para esconderse del asesino, reportó la Associated Press. Murray se encontraba en Orlando celebrando su graduación de la Escuela Preparatoria West Catholic en Filadelfia.

La semana anterior, la joven se había graduado con el tercer mejor expediente y pensaba ir a la Universidad Mercyhurst en Erie, Pennsylvania, reportó la AP. Es la víctima más joven.

  • Geraldo A. Ortiz-Jiménez, 25 años

Actor y bailarín. Vino desde su hogar en Puerto Rico para asistir a un concierto de Selena Gómez.


Omar Mateen prometió no disparar a los negros porque «ya habían sufrido suficiente»

Miguel Sola – Elmundo.es

15 de junio de 2016

A la superviviente del atentado de Orlando Patience Carter le duelen las piernas. Las 49 personas que Omar Mateen asesinó en la madrugada del domingo en la discoteca gay Pulse no tuvieron la suerte de sentir su dolor. Y, por ello, le oprime un sentimiento de culpa tan grande que intenta procesarlo a través de la poesía.

«Ni en un millón de años pensé que esto podía suceder. Ni en un millón de años pensé que mis ojos podían presenciar algo tan trágico», cuenta el poema recitado ante los medios en el Hospital Florida de Orlando.

«El sentimiento de culpa por seguir viva pesa», sentenció este martes Carter, tras ser testigo de la muerte de su amiga Akyra Murray, de 18 años, la víctima más joven, por un disparo mientras se escondían en un cubículo de los baños del local.

Entre sollozos, la joven universitaria recordó que el asesino, quien había declarado su lealtad al Estado Islámico, prometió no disparar a los negros porque ya «habían sufrido suficiente», recoge The New York Times.

Mateen le dijo a la joven: «No tengo problemas con las personas negras… Esto es sobre mi país».

Algunos de los 30 supervivientes hospitalizados -seis de ellos en estado crítico- relataron este martes el terror y el dolor de la mayor masacre vivida en Estados Unidos desde los atentados del 11 de Septiembre.

Los disparos comenzaron alrededor de las 2.00 horas, cuando 320 personas copaban la sala. «Estaba tan confundida. Era como: “Guau, ¿el club haría todo esto sólo para que la gente salga?”», relató Carter. «Al principio pensé que era una pistola BB [con proyectiles de plástico] o el DJ pinchando el sonido de un tiroteo».

Una vez fuera del edificio, tras ser conscientes del peligro que corrían, Carter y una amiga, Tiara Parker, se dieron cuenta de que habían dejado atrás a una compañera. Decidieron volver a por ella, y se reencontraron en los baños de la discoteca.

Mateen las siguió a los lavabos, donde disparó una ráfaga de disparos que acabó con la vida de su amiga Murray. «Estaba en shock. Pasamos de estar pasándolo muy bien a la peor noche de nuestras vidas en cuestión de minutos», declaró Carter.

«Escuchábamos los disparos y recuerdo pensar: “¿Cuándo va parar?”», explicó por su parte Angel Santiago, otro superviviente que también se escondió en los baños de la discoteca. «Se hacía cada vez más fuerte, cada vez más cerca y empecé a poder olerlo, no sé, supongo que era pólvora».

En aquella trágica noche, Ángel Colón -informa la BBC- recibió tres impactos de bala y decidió hacerse el muerto, mientras el agresor seguía disparando a los heridos en el suelo: «Podía verlo disparándoles a todos, incluso a los que ya estaban muertos».

«Soy el siguiente, me va a matar», recordó haber pensado cuando Mateen disparó. El agresor mató a una mujer que estaba justo a su lado. «Tuvo que ser una persona despiadada, sin corazón. No sé cómo pudo hacer algo así», declaró desde una silla de ruedas en el hospital.

Pulse era como un refugio para la comunidad gay, según la describió Santiago: «No puedes ir a un bar cualquiera y ser quien eres, porque hay odio en todos lados. Cuando vas a un lugar como Pulse no es para ser promiscuo, es porque es tu refugio seguro. Así que nunca en mi vida imaginé que iba a pasar por algo como esto».

Poema de Patience Carter

Pesa el sentimiento de culpa por sentirse agradecida por seguir viva. Queriendo sonreír por sobrevivir pero sin estar segura de si la gente de tu alrededor está preparada, mientras el mundo llora a las victimas brutalmente asesinadas, me siento culpable por gritar por mis piernas y el dolor… Porque no podía sentir nada. Como los otros 49, que no tuvieron la suerte de sentir este dolor mío. Ni en un millón de años hubiera pensado que esto podía pasar. Ni en un millón de años hubiera pensado que mis ojos podían ser testigo de algo tan trágico. Viendo las almas dejando los cuerpos de individuos. Viendo la ametralladora del asesino a través de mi periferia derecha . Viendo la sangre y los escombros cubriendo las caras de todos. El sentimiento de culpa por sentir que tengo la suerte de vivir pesa, es como el peso de las paredes del océano aplastadas sin control por los diques de contención. Es como estar fumada con una pierna hecha pedazos y que te tiren en la parte trasera de un Chevy. Que te lleven corriendo al hospital y te digan que vas a poder con esto cuando yacías al lado de personas cuyas vidas fueron arrebatadas de forma brutal. El sentimiento de culpa por seguir viva pesa.


Un asesino de voz suave y sangre fría: así se comportó Omar Mateen durante el ataque en Orlando

Estephani Cano – Univision.com

16 de junio de 2016

Minutos después de haber entrado disparando a la discoteca Pulse en Orlando y haber matado a decenas de personas, Omar Mateen, el asesino del tiroteo más mortífero de la historia de Estados Unidos, se mostró «calmado» y hasta cortés con sus víctimas, según asegura uno de los testigos.

«Tenía una voz suave, como de un muchachito joven… no gritó, no se alteró», contó a Univisión Noticias Orlando Torres, neoyorquino de 52 años y de origen puertorriqueño quien presenció todo el ataque mientras se hacía el muerto junto a una amiga en una cabina de baño del bar.

Torres trabaja como promotor de shows para Pulse y aprendió esa estrategia durante el entrenamiento en la escuela de policía y guardia de seguridad. Tal vez por eso lo cuenta todo como si fuera una anécdota militar.

«(Yo) les decía (a los que estaban en la cabina contigua): shhh, shhh, calladitos, que o si no vuelve (el asesino) a terminar su trabajo», relató.

Mateen -neoyorquino, de 29 años e hijo de inmigrantes afganos- entró al popular club gay alrededor de las 2:00 am del sábado, y armado con un rifle semiautomático, un revólver y municiones, le disparó indiscriminadamente a los asistentes. 49 personas fallecieron esa noche, y otras 53 resultaron heridas.

Por lo menos 15 sobrevivientes se resguardaban entre las láminas de aluminio que encerraban la cabina del retrete contigua a la de Torres. La primera vez que el asesino entró al baño les disparó a matar, impactando a la mayoría.

Cuando pasaron los gritos de lamento, les dijo: «por favor, no manden mensajes de texto», pero se desesperó al escuchar el tintineo de los teléfonos que reventaban en llamadas y mensajes de familiares.

«Les dije que no manden mensajes de texto. “A ver, pásenme ya sus celulares”», ordenó el atacante en un tono «calmado», según cuenta Torres.

Los sobrevivientes deslizaron de inmediato los aparatos por debajo de la puerta del baño, pero algunos seguían vibrando o sonando, tal vez los de aquellos que no podían responder.

¿También llamó a un amigo?

La segunda vez que entró al baño, Mateen se lavó las manos, usó la secadora. Recorrió el lugar con pasos lentos, y por un rato forcejeó con su rifle que, según Torres, sonaba como si se hubiera atascado.

«Maldita sea», susurró el asesino frustrado pero sin turbarse.

«¡Está atascado!», susurraron varias voces desde adentro la cabina donde algunos heridos se iban desangrando poco a poco. Nadie se movió.

«Cuando pudo arreglar (el arma), (Mateen) dijo: Ah, tengo muchas balas», contó Torres, «Yo creo que quería asustarnos más».

Luego el asesino hizo dos llamadas.

Según Torres, la primera fue al 911.

«Les dijo que tenían que dejar de bombardear a ISIS, que Estados Unidos tenía que dejar de bombardear a su país», recordó.

Luego «llamó a un amigo y le explicó todo lo que estaba haciendo».

Aseguró que había otros tres pistoleros afuera, una mujer en el piso haciéndose la muerta con un chaleco de explosivos, y que él también estaba usando uno. «Le contaba detalles y la otra persona escuchaba sin responder mucho», afirmó Torres.

La autoridades solo han confirmado la conversación con el despachador de la policía, en la que Mateen habla de sus supuestas conexiones con el autodenominado Estado Islámico y menciona su admiración por los hermanos Tsarnaev, quienes pusieron bombas en la marathon de Boston en 2013 inspirados por el extremismo islámico.

Mathew Gentilli, productor de la estación de televisón local Cable News 13, dijo este miércoles que la madrugada del sábado recibió una llamada de Mateen alrededor de las 2:45 am.

«¿Sabes sobre el tiroteo?» le preguntó el asesino. «Sí, algo escuché», le respondió Gentilli.

«Yo soy el pistolero, soy yo, yo soy el pistolero… Lo hice por ISIS», dijo Mateen.

En la llamada, que duró pocos minutos, Mateen comentó de nuevo sobre sus supuestas conexiones con Estado Islámico y habló en árabe, según Gentilli. Cuando el productor le preguntó si quería dar algún mensaje, Mateen le colgó.

Torres dijo que estaba «seguro» de que la segunda conversación telefónica de Mateen fue con un amigo, por su lenguaje y «tono de familiaridad».

«Nada contra los negros»

Al terminar sus conversaciones telefónicas, el asesino se dirigió de nuevo a la gente que seguía escondida en una de las cabinas de baño.

-¿Algunos de ustedes son negros?- les preguntó.

-Sí, somos negros- respondió una voz nerviosa, tras varios segundos eternos de vacilación.

-Ah, ok, ustedes están bien, muchachos. Yo no tengo nada en contra de los negros.

Torres permaneció inmóvil por tres horas, rígido, petrificado, rezando para que sus nervios no lo traicionaran y el asesino no descubriera su engaño.

«Estaba como entumecido, me dolía todo el cuerpo por la posición», dijo.

No se movió ni siquiera cuando Mateen le pinchó un glúteo con la punta de su rifle para asegurarse de que estaba muerto.

Tampoco cambió su posición, ni se rindió a sus deseos de gritar o salir corriendo, cuando de nuevo escuchó los disparos, esta vez dirigidos a la cabina de al lado, ni cuando pudo escuchar la respiración sofocada de una persona que agonizaba a menos de un metro suyo.

«Pensé en mis amigos, en mis nenes, mis dos chihuahuas. Quería poder usar el celular para escribir el último adiós a todos los que quiero», dijo Torres con la voz entrecortada, pero contuvo las lágrimas.

Aproximadamente a las 5:00 am el equipo antimotines impactó un vehículo contra una de las paredes del Pulse abriendo varios boquetes de acceso. En ese momento Torres pensó que era una de las bombas de las que hablaba el atacante, y un pedazo de concreto cayó sobre el inodoro que lo protegió de ser impactado.

Recuerda que un par de brazos lo jaló fuera del lugar bruscamente, que lo levantaron por un brazo y lo metieron en una camioneta con otros heridos.

Huevos revueltos con papitas, el regreso a la vida

El lunes en la mañana, en el Orlando Regional Medical Center, a Torres lo despertó el dolor.

No podía mover su cuello, tenía la espalda magullada, morados en las brazos y piernas, y la cabeza le retumbaba con cada sonido. Un calambre intermitente le invadía la pierna derecha debido a la posición fetal en la que había estado la noche anterior. Pero estaba vivo.

«Este dolor me recuerda que pude sobrevivir», dijo Torres.

Después de ser dado de alta fue inmediatamente a su restaurante preferido y pidió su comida favorita: huevos revueltos con queso y papitas.

«No me importó que todavía tenía la bata del hospital. Regresé de la muerte, merecía comer lo que se me diera la gana», explicó.

Pero es una sensación agridulce. Muchos de sus amigos murieron en la masacre.

«El dolor también me recuerda que yo fui uno de los pocos», se lamentó.

Torres sintió escalofríos cuando el martes entró por primera vez a un baño público. Era oscuro y silencioso, como el baño en el que estuvo atrapado tres horas haciéndose el muerto.

«Pero tengo que controlar mis pensamientos… Dentro de todo este trauma, solo quiero que la vida vuelva a la normalidad», afirmó.


Los mensajes que Omar Mateen le envío a su esposa en medio de la masacre

Univision.com

18 de junio de 2016

Omar Seddique Mateen, el autor de la masacre en la discoteca gay Pulse de Orlando que dejó 49 muertos y 53 heridos, intercambió mensajes con su esposa, Noor Zahi Salman, durante el ataque, de acuerdo con un oficial citado por varios medios.

En uno de los mensajes de texto que Mateen, de 29 años, envió durante el tiroteo a Salman, le preguntó a su esposa: «¿Ves lo que está pasando?».

Según señaló NBC News, la madre de Salman llamó a su hija alrededor de las 2 am (hora local) del domingo, la despertó y le preguntó si sabía dónde estaba Mateen. Por lo que Salman respondió a su madre que desconocía el paradero de su marido y, a continuación, le envió un mensaje de texto para confirmarlo.

Esta versión coincide con la de CNN, que asegura que alrededor de las 4 am, dos horas después de haber iniciado el ataque y mientras estaba en un baño, Mateen le envió un mensaje en el que le preguntaba si estaba viendo las noticias. La mujer contestó que lo amaba.

También hay reportes que indican que la esposa del agresor intentó llamarlo en repetidas ocasiones durante las horas que transcurría la matanza y según un oficial de la investigación citado por CNN, el tiempo de estas llamadas es cercano al momento en que esta se enteró de que su esposo estaría detrás de los ataques.

Pero Mateen no contestó las llamadas y no está claro si Salman hizo algún intentó por denunciar a las autoridades lo que sucedía en ese momento.

Los investigadores interrogaron a Noor Salman, la segunda esposa de Mateen, para corroborar si sabía previamente de las intenciones de su pareja. Sin embargo, las autoridades han rechazado presentar por ahora cargos criminales contra alguna persona relacionada con la masacre al considerar que sería «prematuro y especulativo».

Las otras llamadas

Aparentemente esa no fue la única actividad del autor de la matanza con el teléfono. De acuerdo con EFE, Mateen se comunicó con el canal de televisión News 13, donde habló con un productor al que le preguntó si sabía algo sobre el tiroteo, y al responder este que sí, el atacante dijo: «Yo soy el que dispara».

«Lo hice por el Estado Islámico», dijo el autor de la llamada, según el productor Matthew Gentili. Esta versión no ha sido confirmada por las autoridades, que interrogaron a Gentili para conocer los detalles de esta supuesta comunicación del atacante.

Durante las conversaciones con los negociadores de la policía de Orlando, el propio Mateen declaró su lealtad a este grupo terrorista Estado Islámico.

El tirador también utilizó su teléfono durante el ataque para entrar en la red social Facebook, donde publicó mensajes en los que culpaba a Estados Unidos de la muerte de «mujeres y niños inocentes», según un documento hecho público por el Comité Seguridad Nacional del Senado. En sus mensajes, Mateen también exigió a EEUU y Rusia que dejaran de bombardear el territorio controlado por el Estado Islámico.

Además, utilizó Facebook para saber de la repercusión de la matanza al buscar las palabras «Pulse Orlando» y «tiroteo».

Omar Mateen comenzó a disparar en la discoteca gay Pulse donde se celebraba la «noche latina» el domingo pasado y, tras intercambiar un tiroteo con la policía, se atrincheró en el local durante tres horas, hasta que los agentes entraron a rescatar a decenas de rehenes y el atacante fue abatido.


El último viaje del asesino islamista gay de Orlando

Pablo Pardo – Elmundo.es

19 de junio de 2016

En total, 195 kilómetros. Es la distancia que separa la casa de Omar Mir Siddique Mateen en la ciudad de Fort Pierce, de 43.000 habitantes, de la discoteca Pulse, en Orlando (EEUU) , con 80 veces esa población. Se puede ir por la costa, a través de la autopista I-95, que bordea la Costa del tesoro, una zona que recibe su nombre de una flota de galeones española que se hundió allí en 1715. También se pueden usar las rutas del interior, por la autopista de Florida y la I-4W. Mateen hizo esos 195 kilómetros desde su casa hasta el Pulse para realizar la matanza. Una matanza que el Estado Islámico ha reivindicado. Pero, probablemente, los terroristas han celebrado así la acción de un hombre a quien ellos habrían asesinado, igual que él asesinó a 49 personas desarmadas e inocentes en la discoteca. Porque hay muchos indicios de que Mateen era, además de integrista musulmán, homosexual.

El paisaje es llano, con canales, pantanos y lagunas en los que viven caimanes como el que mató el martes a un niño de dos años junto a Disney World. Hay palmeras, pequeños bosques y praderas con vacas pastando. Y, de vez en cuando, wildcats, o sea, pozos de petróleo como los que salen en las películas y que se mueven como si fueran un balancín, aunque en Florida se usan para sacar agua del subsuelo.

La Costa del tesoro no es relevante por nada, a pesar de que está rodeada de lugares de los que todos hemos oído hablar: al norte, la Costa del espacio, donde están Cabo Cañaveral y Daytona, la Meca de los amantes de los coches de carreras de EEUU; al sur, Palm Beach, el condado que es la puerta de Miami y fue el principal escenario del famoso recuento de papeletas que dio la victoria a George W. Bush en las elecciones de 2000; y al oeste, Orlando, la ciudad de los parques de atracciones, desde Legoland hasta Universal y, sobre todo, el más famoso del mundo: Disney World.

Pero desde hace justo una semana, la zona tiene su cuota de fama: de allí salió Omar Mateen, el hombre que el sábado 11 de junio, a las dos de la mañana, llegó a uno de los dos locales más populares entre los gays de Orlando. Entró a tiro limpio cuando el local estaba anunciando la última copa antes de cerrar la barra. No salió vivo.

Ni él ni al menos 49 personas a las que asesinó a sangre fría. El autor de la masacre había estado en Pulse, como mínimo, una docena de veces. Aunque el bar no sólo era frecuentado por homosexuales, Mateen había actuado como un gay. Había invitado a copas a otros clientes. Se había abrazado a ellos. Había bailado con ellos. También tenía un perfil en Grindr, una aplicación para ligar con el móvil, como Tinder, pero para homosexuales. Incluso había enviado fotos de sus genitales a usuarios de esta app.

Hay demasiados testimonios como para que se trate de meras coincidencias. Uno de sus compañeros de la academia de policía en la que se graduó como guardia de seguridad, que es homosexual, ha declarado que «una noche de copas» le dijo: «Si tú eres gay, eres mi tipo». «No fue como muy loco, pero para mí fue un intento de ligue». La primera mujer de Mateen, la ciudadana estadounidense de origen uzbeko Sitora Yusufiy, que se separó de él tras cuatro meses de convivencia por la violencia física a la que la sometía, ha declarado a la televisión brasileña SBT que el terrorista «tenía tendencias homosexuales».

Acaso ésos fueran los pensamientos de Mateen mientras hacía el que iba a ser el último viaje de su vida. Es muy probable que pasara junto al salón de peluquería de una de sus tres hermanas, situado a su vez muy cerca del Centro Islámico de Fort Pierce. Es una mezquita que conocía muy bien. Su padre, Siddique Mateen, fue uno de los cofundadores del templo cuando él tenía 11 años. Y allí había seguido yendo durante los últimos 18. La última vez, el viernes, la víspera de la masacre.

La mezquita había sido testigo de su transformación. «Cuando era un niño, era un gamberro. ¡Un día hasta taponó los retretes de la mezquita! Pero a medida que fue creciendo se hizo más y más introvertido. Se obsesionó con el culturismo. Y después, desde hace como cinco años o así, se convirtió en un tipo peligroso, arrogante, agresivo, despectivo», ha explicado uno de los asistentes al templo. Hace cinco años, Mateen hizo su primera peregrinación a La Meca. Poco después se casó con la californiana de origen palestino Noor Zahi Salman, con la que tuvo un niño en 2012.

Nadie en la mezquita conoce a Salman, cuyos antiguos vecinos de California e Illinois -donde también vivió- la definen en términos parecidos a los de Mateen: arrogante, introvertida y relativamente secularizada, hasta el punto de que no cubría su cabello al salir de casa.

Pero quizá la Salman de Chicago no fuera la misma que la de Fort Pierce. El martes, a menos de medio kilómetro de la mezquita, varios coches de policía rodeaban una casa a la que se llega tras tomar un desvío de unos 100 metros -como buena ciudad de la América real, Fort Pierce es poco menos que una serie de viviendas unifamiliares dispersas a lo largo de varias carreteras-. Los rumores decían que allí estaban interrogando a Salman. Porque la viuda de Mateen sabía de sus planes, e incluso había ido con él a comprar armas. Salman, según esas informaciones, había tratado de disuadir a su esposo, pero nunca había dado la voz de alarma.

Es más: ella fue con él a varios parques de Disney en Orlando a buscar objetivos para atentar. Y, al menos en una ocasión, la mujer le llevó a Pulse. Porque, según algunas versiones, el asesino se encargó de conocer bien el lugar, formado por tres salas alargadas a las que se accedía a través de una entrada estrecha que hacía del lugar el escenario perfecto para una carnicería.

Ahora bien, nadie sabe si Mateen le había dicho a su esposa que iba a cometer una matanza el sábado. Como tampoco nadie sabe -salvo los investigadores- cómo fueron las últimas horas del asesino. El viernes anterior había hecho turno de noche en su trabajo. El sábado pasó a visitar a su padre, que vive en una casa de clase media-alta en la ciudad de Saint Lucie, a 25 kilómetros de la casa en la que vivía el matrimonio. Cuando estuvo con su padre, Mateen todavía llevaba el uniforme de guardia de seguridad. Cuando murió abatido por la policía en el Pulse, seguía llevándolo.

El contraste entre la casa del padre y del hijo no puede ser mayor. Siddique vive en un chalé de dos pisos. Omar vivía en un apartamento miserable de dos habitaciones, en un complejo de edificios al que se llegaba por un pasillo lóbrego que deja a mano izquierda una escalera para los residentes del piso de arriba. Es una de las mayores incógnitas de la vida del asesino del Pulse: su padre. Si de su madre no se sabe nada, lo poquísimo que se conoce sobre él es que llegó a EEUU huyendo de la ocupación soviética de Afganistán en los años 80. En aquella época, la inmensa mayoría de los cinco millones de afganos que escapaban de la devastación soviética se hacinaban en campos de refugiados en Irán y Pakistán. Si Mateen logró escapar a EEUU con su familia es porque tenía dinero y, tal vez, influencia política.

«Es un gilipollas. Nunca le preocuparon sus hijos», ha declarado sobre el patriarca una de las maestras del asesino, que se hizo famoso en el instituto por su defensa a ultranza del islam e incluso su celebración de los atentados del 11-S: «Se puso en el autobús del instituto a mover los brazos como si fuera un avión que se estrella hasta que el chófer paró y le hizo bajarse», recuerda una compañera un año mayor.

Los orígenes afganos

En los últimos años, el carácter de Siddique Mateen parece haber entrado en lo patológico. Ha pagado cantidades considerables de dinero (entre 500 y 5.000 dólares) por tener su propio programa en una televisión que emite por satélite a todos los afganos del mundo llamada Payam-E-Afghan. En sus shows, que se suelen emitir cada dos meses, lanza discursos interminables en favor de la supremacía pastún, el grupo étnico dominante en Afganistán, al que pertenece la familia y del que forman parte los talibán.

A veces Siddique sale en cámara vestido de militar, se autoproclama «presidente» de Afganistán y da «órdenes» a los funcionarios y militares del país para que depongan al actual jefe del Estado, Ashraf Ghani. Claro que Payam-E-Afghan tampoco es una televisión normal. Sus colaboradores tienen acceso directo a dos de los principales grupos fundamentalistas pastunes de Afganistán: el Partido de Dios de Gulbuddin Heckmtayar, que recibió el grueso de la ayuda de EEUU, Arabia Saudí y Pakistán durante la ocupación soviética, y los talibán.

Siddique Mateen no parece un integrista. Su forma de vestir y su bigote recuerdan más bien a Mohamed Najibulah, el último comunista afgano. Su discurso es el de un ultranacionalista pastún, conservador, de buena familia y tradicionalista, y que, como tal, apoya a los grupos de su etnia.

Entre los pastunes, la homosexualidad está totalmente estigmatizada (el ex presidente afgano Hamid Karzai, por ejemplo, es homosexual, pero está casado y nunca ha admitido su orientación sexual), pero, al mismo tiempo, es una práctica muy común. La razón es que, hasta que se llevan a cabo los matrimonios (arreglados por las familias), hombres y mujeres viven totalmente separados. «Una vez un afgano me dijo: “Las mujeres son para tener niños, y los niños son para pasarlo bien”», explica el ex interrogador del Ejército de EEUU en Afganistán Damien Corsetti y que vive, precisamente, en Orlando.

Si Mateen tenía tendencias homosexuales, parece improbable que un padre ultraconservador y egomaníaco le pudiera apoyar. Pero eso es algo que probablemente nunca sabremos. La única triste realidad es que, según ha declarado Siddique, el lunes, el hijo de tres años de Mateen se despertó preguntando dónde estaba su padre.


«Soy un soldado islámico»: publican la transcripción de la llamada con la que Omar Mateen anunció su ataque al club Pulse de Orlando

BBC Mundo

20 de junio de 2016

«Estoy en Orlando y yo hice los disparos».

Así es como Omar Mateen hizo saber a los servicios de emergencias de Orlando, EE.UU., que acababa de abrir fuego en club gay Pulse, en un tiroteo que finalizó con 49 personas muertas.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) hizo pública este lunes una transcripción parcial de una de las llamadas que Mateen realizó a las autoridades en la madrugada del 12 de junio, cuando llevó a cabo la masacre más grave de la historia reciente de EE.UU.

El propio hombre de 29 años, quien murió abatido por la policía tras atrincherarse durante 3 horas en el club Pulse, fue quien llamó al número de emergencias 911 y se identificó como un «soldado islámico», de acuerdo con el FBI.

Esta es la transcripción de la primera llamada registrada en el 911 y que tuvo una duración de 50 segundos:

911: Emergencias 911, esta llamada está siendo grabada.
Atacante: En el nombre de Dios misericordioso, el benéfico (habla en árabe)…
911: ¿Qué?
Atacante: Alabado sea Dios y que las oraciones y la paz estén con el profeta de Dios (habla en árabe). Hago saber que estoy en Orlando y yo hice los disparos.
911: ¿Cuál es su nombre?
Atacante: Mi nombre es prometo lealtad a (omitido)…
911: De acuerdo, ¿cuál es su nombre?
Atacante: Prometo lealtad a (omitido)… que Dios lo proteja (habla en árabe) en nombre de (omitido).
911: De acuerdo, ¿dónde se encuentra?
Atacante: En Orlando
911: ¿En qué parte de Orlando?

Fin de la llamada.

El FBI informó que tanto el nombre de Mateen y como la persona o grupo al que juró lealtad se omitieron de la transcripción.

Además, señalaron que «por respeto a las víctimas», ni el audio de esta llamada ni un audio o transcripción de las llamadas de las víctimas al 911 serán publicados.

Sin embargo, el Departamento de Justicia publicó una transcripción completa de la llamada en la que muestra que Mateen juró lealtad a Abu Bakr al Baghdadi, líder del autodenominado Estado Islámico.

«Soldado islámico»

Ronald Hopper, agente especial del FBI en este caso, dijo este lunes que la investigación muestra hasta ahora que Mateen no fue reclutado por ningún grupo, sino que se «radicalizó» por su cuenta en Estados Unidos.

«No representa al Islam, sino una versión pervertida que, en base a lo que sabemos hoy, estuvo inspirada por asesinos extremistas», declaró Hopper en una rueda de prensa en Orlando.

«Pidió al negociador que le dijera a Estados Unidos que detenga los bombardeos a Siria e Irak y que por esa razón estaba “ahí en ese momento”».

Mateen también aseguró que tenía «algunos vehículos afuera que tienen unas bombas» y dijo que tenía chalecos explosivos, que describió como del tipo «usado en Francia».

Pero una revisión de los agentes descartó que hubiera explosivos en el interior del club o en los alrededores, según el jefe de la policía de Orlando, John Mina.

«En los próximos días, ustedes van a ver que ocurrirán más acciones de este tipo», amenazó Mateen.

Hopper fue cuestionado sobre los señalamientos de que el agresor era homosexual o tenía contacto con personas de la comunidad LGBT, pero el agente del FBI dijo que «no hay ninguna conclusión hasta el momento».

Cronología de los hechos

El FBI presentó este lunes una reconstrucción de cómo transcurrieron los minutos después de las 02:00 horas del 12 de junio, luego de los primeros disparos en el club Pulse.

02:02 El Departamento de Policía de Orlando (DPO) reportó múltiples disparos en el club nocturno.
02:04 Llegan refuerzos del DPO al lugar.
02:08 Elementos de varias agencias entran al Pulse para reducir al atacante.
02:18 Equipos de rescate SWAT inician su operación.
02:35 El agresor hace la primera llamada al 911 desde el interior del club nocturno.
02:48 Ocurre la primera llamada de negociación de crisis que dura unos nueve minutos.
03:03 Sucede la segunda llamada de negociación con una duración de 16 minutos.
03:24 Una tercera llamada de negociación tiene una duración de tres minutos.
04:21 La policía pudo evacuar a varias víctimas tras retirar un aire acondicionado de un vestidor.
04:29 Mientras las víctimas eran rescatadas, el atacante dijo que pondría chalecos con bombas en los rehenes en 15 minutos.
05:02 El equipo SWAT y el de manejo de equipo riesgosos rompen un muro con explosivos.
05:14 La policía reporta que hay disparos.
05:15 La policía reporta que el agresor fue confrontado y abatido.

De acuerdo con la investigación del FBI, «no hay informes» de que haya habido disparos entre el enfrentamiento a tiros inicial y el intercambio de disparos final.

«Durante este periodo, el atacante se comunicó con el operador del 911 y con el negociador de crisis de la policía», indicó el FBI.

¿Hubo un mal manejo de crisis?

Desde que ocurrieron los primeros y últimos disparos, entre las 02:00 y poco después de las 05:00, Mateen mantuvo retenidas a múltiples personas en el interior del Pulse.

El jefe del Departamento de Policía de Orlando reconoció que han sido cuestionados por cómo manejaron la crisis, pero rechazó que las autoridades hayan tenido una actitud pasiva.

«Creo que hay una mala percepción de que no hicimos nada durante las tres horas», explicó el jefe Mina. «Es absolutamente falso», recalcó.

Destacó que desde los primeros minutos la policía llegó al lugar y tuvo un intercambio de disparos con el sospechoso.

Los equipos de rescate lograron después entrar al baño en el que se habían refugiado varias personas y lograron rescatarlas mientras seguía la negociación para llegar a una solución pacífica con Mateen.

Sobre si los agentes pudieron haber matado a víctimas en el primer ataque con el sospechoso, Mina dijo que eso es «parte de la investigación».

Pero recalcó: «Estos asesinatos son obra del sospechoso, y solo del sospechoso, según mi opinión».


La autopsia del verdugo de la discoteca Pulse revela que no estaba ebrio ni drogado el día del ataque

Univision.com

6 de agosto de 2016 – Actualizado: 8 de agosto de 2016

Omar Mateen, el autor de la matanza de la discoteca Pulse en Orlando el 12 de junio pasado, murió al recibir ocho impactos de bala, de acuerdo con el reporte del médico forense que fue difundido este fin de semana.

El hombre de 29 años y origen afgano, que perpetró la masacre en la que murieron 49 personas y 53 resultaron lesionadas recibió un impacto de bala en la cabeza, otro en el abdomen, uno en la pierna, dos en el pecho y tres en el pie derecho, según el informe de la Oficina del Médico Forense del Condado Orange. en donde se asienta Orlando.

Además, en el cuerpo no se encontró presencia de drogas o alcohol, solo un poco de cafeína, según el análisis toxicológico de la autopsia que practicó el especialista Joshua Stephany.

Mateen era un hombre «bien desarrollado y alimentado, de 69 pulgadas (1.75 metros) de estatura y 227 libras (103 kilogramos) de peso», describe el informe, que añade que no tenía tatuajes ni cicatrices.

Omar Seddique Mateeen, empleado de una empresa de seguridad, entró el pasado 12 de junio pasadas las 2 de la madrugada locales, a la discoteca Pulse, donde se celebraba una Noche Latina. Ahí acabó con la vida de 49 personas, en su mayoría latinos y en especial puertorriqueños, y dejó heridas a otras 53.

El lunes próximo las autoridades seguirán con la entrega de los informes, pues también concluyeron las autopsias de las víctimas Akyra Murray, Christopher Leinonen, Christopher Sanfeliz, Darryl Burt, Eddie Justice, Edward Sotomayor, Enrique Rios, Eric Ortiz Rivera, Jason Josaphat, Javier Reyes, Jean Mendez Perez, Jerald Wright, Joel Rayon Paniagua, Jonathan Camuy Vega, Juan Chavez-Martinez, Juan Rivera Velazquez, Kimberly Morris, Luis Conde, Luis Ocasio Capo, Luis Vielma, Luis Wilson Leon, Martin Benitez Torres, Mercedez Flores, Miguel Honorato, Shane Tomlinson, Oscar Aracena Montero, Paul T. Henry, Peter Gonzalez Cruiz, Stanley Almodovar, Xavier Serrano Rosado y Yilmary Rodriguez-Solivan.

La noche del ataque, Mateen juró lealtad a la organización terrorista Estado Islámico (también conocida por su sigla en inglés ISIS) en sus conversaciones telefónicas con los negociadores de la Policía durante las tres horas que permaneció dentro del club nocturno con una treintena de rehenes.

El local tiene previsto reabrir sus puertas como «monumento permanente».

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