Olga Hepnarová

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  • Clasificación: Asesina en masa
  • Características: Venganza contra la sociedad
  • Número de víctimas: 8
  • Periodo de actividad: 10 de julio de 1973
  • Fecha de detención: 10 de julio de 1973
  • Fecha de nacimiento: 30 de junio de 1951
  • Perfil de las víctimas: Transeúntes
  • Método de matar: Atropello con un camión
  • Localización: Praga, República Checa
  • Estado: Ejecutada por ahorcamiento en la prisión de Pankrác el 12 de marzo de 1975. Fue la última mujer ejecutada en Checoslovaquia
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Olga Hepnarová: la historia de una asesina

Ahorasesam.blogspot.com.es

19 de noviembre de 2016

Olga Hepnarová era una joven checoslovaca quien en 1973, con apenas 22 años de edad, dirigió un camión hacia un grupo de personas en una parada de una calle de Praga terminando con la vida de 8 personas (cifra mucho menor a la que ella hubiera deseado). Debido a este terrible acto, fue la última mujer en recibir la pena de muerte en la horca en ese país (1975).

Olga nació el 30 de junio de 1951 en Praga, su padre era un empleado de banco y su madre dentista. Su niñez fue normal pero más tarde desarrolló problemas psiquiátricos y en 1964, con tan solo 13 años, intentó suicidarse ingiriendo medicamentos, por lo que pasó un año en un hospital psiquiátrico.

Cuando fue dada de alta, comenzó a trabajar como camarera y dependienta de tienda pero debido a su carácter, el estar rodeada de gente la hacía sentir mal razón por la cual optó por sacarse el carnet de conducir y fue así como terminó siendo conductora de camión.

En un principio, los psicólogos pensaron que Olga había actuado en un ataque de histeria pero en poco tiempo se percataron de que la joven no mostraba arrepentimiento y que cada uno de sus movimientos había estado perfectamente planeado. Resulta que Olga había hecho, previamente, el recorrido con otro camión sin embargo, en esa ocasión no actuó debido a que había poca gente en la parada además, antes de cometer el crimen, la joven mandó cartas a 2 periódicos explicando sus motivos.

Rodada en blanco y negro, este año se presentó en Berlinale 2016, «Yo, Olga Hepnarová», una película basada en su vida.


Olga Hepnarová

Wikipedia

Olga Hepnarová (30 de junio de 1951 – 12 de marzo de de 1975) fue una asesina en masa checa, que en 1973 mató a ocho personas con un camión. Ella fue condenada y ejecutada en 1975, la última mujer ejecutada en Checoslovaquia y una de las últimas por el uso de ahorcamiento de caída corta.

Vida

Olga Hepnarová nació el 30 de junio de 1951 en Praga. Ella era la hija de un empleado de banco y su madre era una dentista. Era una niña normal, pero más tarde desarrolló problemas psiquiátricos; en 1964 intentó suicidarse ingiriendo medicamentos, y pasó un año en un hospital psiquiátrico en Opařany.

Más tarde, trabajó en varios lugares pero fue despedida poco después de ser contratada. Ella terminó como una conductora de camión.

Asesinato en masa

El 10 de julio de 1973 condujo un camión contra un grupo de 25 personas esperando por un tranvía en Praga 7, en una calle que hoy lleva el nombre de Milada Horáková (entonces se llamaba «Los defensores de la paz»). Tres personas murieron de inmediato, tres más murieron más tarde el mismo día y dos en un par de días (todos tenían entre 60 a 79). Seis fueron gravemente heridos, seis ligeramente heridos.

Antes del asesinato envió una carta a dos periódicos (Svobodné slovo y Mladý Svět) que explica su acción como venganza por todo el odio contra ella por su familia y el mundo. Debido a la lentitud del sistema postal se recibió la carta dos días después del asesinato. Ella había planeado la venganza contra la sociedad en su cabeza durante mucho tiempo y se incluyen ideas de descarrilar un tren o una explosión.

Durante la investigación, Hepnarová confirmó que su intención era matar a tantas personas como sea posible y [no] expresó ningún remordimiento. Los expertos en psicología la encontraron totalmente consciente de sus actos. Ella planeó sus acciones, mientras consideraba una pendiente que lleva a la parada. Eso le permitió ganar velocidad como un arma máxima de muerte. La colisión fue su segundo intento, cuando sintió que no había suficientes personas en su primera carrera.

El 6 de abril de 1974, fue condenada por asesinato a muerte por el Tribunal de la ciudad; la sentencia fue confirmada por los tribunales de instancia superior y el Tribunal Supremo recalificado la sentencia a un acto público con la misma pena confirmada. Después de varios exámenes psiquiátricos se consideró penalmente responsable de sus acciones. El primer ministro Lubomír Štrougal negó la petición de perdón. La ejecución tuvo lugar el 12 de marzo de 1975 en la prisión de Pankrác en Praga. Ella fue la última mujer ejecutada en Checoslovaquia.

De acuerdo con el verdugo, según lo registrado por el escritor Bohumil Hrabal, justo antes de la ejecución Hepnarová se desmayó y tuvo que ser arrastrada a la horca. El verdugo de Hepnarová, años más tarde, admitió que tuvo que dejar su trabajo, al sentir que ella hizo su trabajo nauseabundo (ella luchó, vomitó y se defecó a sí misma antes de ser colgada). La fiabilidad de esta historia, sin embargo, es puesta en entredicho por el autor de una página web dedicada a Hepnarová, ya que no existe ninguna mención a estos incidentes en el informe oficial de su ejecución.


La historia de una chica hermosa y triste que se convirtió en asesina en masa

Alonso Martínez – Culturacolectiva.com

18 de noviembre de 2016

«Los ojos de Olga ven a través de nosotros. Mira nuestros pecados y encuentra un placer en ellos. No sonríe, no lo necesita. Sus hombros están relajados y las navajas de su retina comienzan a sentirse en nuestra alma. Sabe que somos culpables y ella no lo es; sólo estaba tomando venganza del daño que le hicimos. Nuestras voces resonaron en su cabeza hasta que llegamos aquí. Y estamos listos. Quizá nosotros moriremos y ella vivirá. Pero jamás será feliz.»

Olga Hepnarová podría ser un nombre que no significa demasiado, pero este año tomará una nueva fuerza después de casi 40 años de ser olvidado. Olga era una joven checoslovaca que apenas tenía 22 años cuando dirigió un camión hacia un grupo de personas en una parada de una calle de Praga. Su ataque resultó en ocho muertes -muchas menos de lo que hubiera querido- y la sentencia que recibió marcó un momento en la historia de Checoslovaquia: ella fue la última mujer en recibir la pena de muerte en la horca en ese país. Su historia es el centro de una nueva película titulada «I, Olga Hepnarová», dirigida por Tomás Weinreb y Petr Kazda, quienes se adentraron en la historia de la asesina y presentaron una versión subjetiva de lo que la orilló a cometer su famoso crimen.

Se sabía poco de la vida de Olga previo al lanzamiento de esta cinta, pero fue lo suficiente como para inspirar más intriga sobre lo que sucedía en su mente al momento de conducir ese camión. Los psicólogos al principio pensaron que era un ataque de histeria, pero el miedo creció cuando se dieron cuenta de que Olga no mostraba arrepentimiento y que cada uno de sus movimientos había estado perfectamente planeado. La joven había hecho el recorrido con otro camión previamente pero no lo llevó a cabo porque no había tantas personas como lo deseaba y además, mandó cartas a dos periódicos antes de cometer el crimen explicando sus motivos, pero llegaron tarde un par de días por un problema con el servicio postal.

La carta decía:

«Soy una solitaria. Una mujer destruida. Una mujer destruida por las personas… Tengo una elección: matarme o matar a otros. Elijo retribuir a quien me odia. Sería muy fácil irme de este mundo como una víctima suicida desconocida. La sociedad es demasiado indiferente, con toda razón. Mi veredicto es yo, Olga Hepnarová, la víctima de su bestialidad, los sentencio a muerte.»

Esa última frase inspira el título de la película que tuvo excelente recepción en el Festival Internacional de Cine de Berlín por su trabajo cinematográfico -al mostrar la historia en blanco y negro- y por la actuación de Michalina Olszanska, quien encarna a la asesina con la peligrosa ternura y genialidad que sólo la juventud puede enganchar, se acerca al papel con el mismo miedo que tuvieron los cineastas al contactar a los conocidos de Olga, quien tenía 23 al momento de su muerte.

Las historias que rescataron los directores les permitieron expandir junto con licencia dramática el trasfondo del asesinato. En su carta Olga deja muy claro que su venganza en [es] contra la sociedad en general y se rehusó a aceptar ser olvidada como una suicida cualquiera así que decidió atacar, pero ¿qué le pasó para llegar a ese nivel? La versión que nos presentan los directores checos detallan cómo sus padres la ignoraron durante su niñez, cómo a los 13 años decidió suicidarse pero fracasó y terminó en un hospital psiquiátrico donde sus pobres relaciones personales la separaron mucho más de un universo que ella percibía como algo ajeno a su existencia.

En la sencilla narrativa que empata con los visuales melancólicos que evocan a los clásicos «film-noirs» en los que los detectives trataban de solucionar un misterio, «I, Olga» nos invita a hacer lo mismo. Ver cómo cada acción alrededor de la vida de la joven mujer que sólo quería conectar con alguien la fue «pudriendo» hasta que eliminó todo tipo de empatía hacia el mundo. A los pocos años de su intento de suicido se mudó a una cabina familiar donde su depresión creció mucho más. Al no poder crear una conexión generó un distanciamiento con el mundo y con sus potenciales parejas. Olga era lesbiana pero entender su sexualidad también complicó mucho más sus pensamientos.

La historia de Olga es considerada controversial en Checoslovaquia porque el tema aún es sensible para la población debido a que los ataques violentos no son asunto constante como en otras partes del mundo. El propósito de los cineastas no era hacer una cinta brillante a partir de una tragedia general y personal, sino crear una historia con moraleja que muestre los peligros que existen cuando alguien no crea una conexión con el resto y que sí hay actitudes que pueden prevenirlos.

El acercamiento más profundo que hubo con la vida de Olga durante la producción inevitablemente fue el de Michalina Olszanska, ya que contactó al antiguo novio de Olga para conocer la personalidad de la joven perturbada.

«Siento que el fantasma de Olga estaba ahí. Ella tiene algo en sus ojos. No quise imitarla en al cinta, quería crear un personaje simbólico, pero fue interesante escuchar que podría presentar de forma convincente una parte de ella.»

Las palabras que atormentaron la mente de Olga durante gran parte de su vida tomaron tanta importancia como las que jamás recibió. Cada día que pasaba todo se desplomaba en su interior hasta que llegó el punto de quiebre; la cinta lo representa de la mejor forma sin justificar las acciones de la asesina, pero tampoco juzgándola por completo. La joven mató a ocho personas y con el aumento de obsesiones, traumas, problemas y complicaciones sociales, no sabemos quién de entre el resto de las personas, será el siguiente en hacer algo similar.

 


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