Michel Fourniret

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Michel Fourniret

El Ogro de las Ardenas

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Secuestro - Violación
  • Número de víctimas: 7 +
  • Periodo de actividad: 1987 - 2001
  • Fecha de detención: 27 de junio de 2003
  • Fecha de nacimiento: 4 de abril de 1942
  • Perfil de las víctimas: Isabelle Laville, de 17 años / Fabienne Leroy, de 20 / Jeanne-Marie Desramault, de 22 / Elisabeth Brichet, de 12 / Natacha Danais, de 13 / Céline Saison, de 18 / Mananya Thumpong, de 13
  • Método de matar: Estrangulación
  • Localización: Varias, Bélgica, Francia
  • Estado: Condenado a cadena perpetua el 28 de mayo de 2008
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Michel Fourniret

Última actualización: 10 de abril de 2016

Michel Fourniret (nacido en Sedán, Francia, el 4 de abril de 1942) es un asesino en serie francés quien confesó en junio y julio de 2004 haber secuestrado, violado y asesinado a nueve niñas y adolescentes en un lapso de 14 años en las décadas de los 80 y los 90. También es sospechoso de 10 muertes más, nueve en Francia y una en Bélgica. Actualmente está detenido en Bélgica aguardando juicio. Es conocido como el «ogro de Ardenes».

Su esposa, Monique Olivier, lo denunció luego de que Michelle Martin, esposa del asesino en serie belga Marc Dutroux, fuera condenada a 30 años de cárcel por complicidad en los crímenes de su marido. Fourniret había sido acusado de rapto de menores y comportamiento sexual inapropiado, y ha estado en prisión desde junio de 2003 por intentar secuestrar a una adolescente de 14 años en el año 2000.

Fourniret enterró al menos a dos de sus víctimas en su elegante castillo en Sautou, avanzada la década de 1980. El 3 de julio de 2004, un equipo de policías franceses y belgas recuperaron los cuerpos de estas dos víctimas de Fourniret cerca del castillo.

Fue sentenciado a cadena perpetua el 28 de mayo de 2008.

Asesinatos confesados

  • Isabelle Laville, adolescente francesa de 17 años. Desapareció en Auxerre el 11 de diciembre de 1987 en su camino a casa desde la escuela. Sus restos fueron hallados en el fondo de un pozo al norte de Auxerre en julio de 2006.
  • Fabienne Leroy, una joven de 20 años. Desapareció en 1988 en Mourmelon y su cuerpo fue hallado luego en los bosques cercanos.
  • Jeanne-Marie Desramault, estudiante francesa de 22 años. Desapareció en 1989 de la estación de trenes de Charleville-Méziere y su cuerpo fue recuperado de la finca de Fourniret, con su asistencia.
  • Elisabeth Brichet, niña belga de 12 años. Desapareció de Namur en 1989 después de jugar con una amiga. Su desaparición fue asociada durante mucho tiempo al asesino en serie belga Marc Dutroux, hasta que Fourniret confesó el lugar donde estaba el cuerpo de la niña en su finca en Francia.
  • Natacha Danais, niña francesa de 13 años, desaparecida en 1990.
  • Farida Hellegouarch, novia de uno de los miembros de la «gang des postiches», organización dedicada a robar bancos. Fourniret la mató en 1990 para entrar en el grupo criminal. Compró un castillo en Francia con el dinero de esa organización.
  • Céline Saison, joven de 18 años desaparecida en Sedán en el año 2000. Su cuerpo fue hallado en Bélgica.
  • Manyana Thumpong, joven de 18 años desaparecida en 2001 de Charleville-Mézières. Su cuerpo también fue hallado luego en Bélgica.
  • Hombre no identificado. Fourniret lo mató en el robo a un banco por un dinero en efectivo.

La esposa de Fourniret también dijo que su marido había matado a una adolescente de 16 años de edad que había trabajado como au pair en su casa. Aparentemente, Fourniret la mató en 1993, pero esto no ha sido confirmado. La identidad de esta supuesta víctima es desconocida.

¿Otros crímenes?

El mismo Fourniret ha dicho que él no cometió ningún crimen entre 1990 y el 2000. Sin embargo, la policía de cinco países -Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania y Dinamarca- ha reabierto viejos casos de violaciones, desapariciones y asesinatos.

En Dinamarca, la policía informó de que creían que probablemente Fourniret era el responsable de algunas violaciones, aunque las pruebas de ADN no confirmaron esto. En los Países Bajos, los investigadores de las desapariciones de Tanja Groen y Nicky Verstappen han investigado a Fourniret.

En 2006, algunas personas decían que Fourniret probablemente era el responsable del asesinato de la niña de 8 años de edad Marie-Dolores Rambla. Christian Ranucci, ciudadano francés, había sido condenado por este crimen y decapitado el 28 de julio de 1976. El caso siempre ha sido controversial.

Nueva evidencia mostró que Fourniret estaba tomando vacaciones en Marsella en el mismo lugar y tiempo en que Rambla fue asesinada. El 3 de junio de 1974, Rambla y su hermano Jean conocieron a un hombre en un automóvil que les dijo que estaba buscando a su perro. Marie-Dolores entró en el automóvil de este hombre y fue secuestrada.

Alrededor de una hora después del secuestro, el auto del secuestrador se vio envuelto en un accidente de tránsito con una persona llamada Martínez, pero el secuestrador logró escapar. Seguido por una pareja de ancianos, el secuestrador fue visto llevando una gran bolso. La policía cree que esa es la conexión entre el secuestro y la huida del criminal.

Luego de una extensa búsqueda, el cuerpo de Marie-Dolores Rambla, apuñalada hasta la muerte, fue encontrado en unos arbustos. Ranucci fue arrestado ya que ese día había estado envuelto en un accidente de tránsito y también llevaba un gran bolso. En el auto de Ranucci la policía encontró unos pantalones con sangre seca que coincidía con el tipo de sangre de Rambla.

Ranucci confesó haber asesinado a la niña y le contó a la policía dónde estaba escondido el cuchillo entre los arbustos. Pero Ranucci sólo confesó lo encontrado por la policía en las primeras 48 horas. Un día después, Ranucci negó ser el asesino. Se ha sugerido que el caso de Ranucci ha sido alterado y que ciertas partes de evidencia han sido escondidas para hacer encajar algunas pruebas con su confesión.

Por ejemplo, las manchas de sangre en los pantalones de Ranucci eran mucho más viejas que el día del asesinato y puede explicarse a causa de un accidente que él tuvo en su motocicleta. Ranucci tenía el mismo tipo de sangre que Rambla. La pareja de ancianos que siguió al auto confesó que vieron a la niña en la parte trasera del auto de Ranucci y que estaba gritando. Pero la pareja de ancianos no dejó el auto y, según ellos, vieron a Ranucci arrojar a la niña del auto por una puerta del automóvil que en el auto de Ranucci estaba rota. Más investigaciones revelaron que un sweater rojo encontrado en la escena del crimen no pertenecía a Ranucci, como sí se había creído anteriormente.

Después, cinco personas contaron a la policía que ellos vieron el secuestro; sin embargo nadie pudo identificar a Ranucci como el secuestrador.

El gran escándalo que la prensa generó en torno al caso convirtió a Ranucci en culpable antes de que éste llegara a juicio. Recibió la pena de muerte.

Otros hechos también localizan a Fourniret como el posible culpable de la muerte de la niña. Estaba de vacaciones en Marsella en junio de 1974, conducía un auto del mismo color (gris), tenía 32 años y tenía, a diferencia de Ranucci, un pasado de ataques sexuales. Fourniret usó muchos trucos, similares al de la mentira de la búsqueda del perro. Además, Rambla no mostró signos de haber sido objeto de abuso sexual. Fourniret, de vez en cuando, eyaculaba enfrente a sus víctimas en vez de atacarlas sexualmente.


Un francés se confiesa autor del asesinato de nueve mujeres

Joaquín Prieto – El País

4 de julio de 2004

Michel Fourniret, un francés de 62 años con aspecto de profesor tranquilo, se ha confesado autor de los asesinatos de nueve chicas, cometidos en Francia y Bélgica entre 1987 y 2001. Él mismo señaló que había enterrado los cuerpos de dos de ellas en una finca de su propiedad, situada en un pueblo recóndito de la región de las Ardenas. Tras nueve horas de excavaciones, anoche fueron encontrados los restos de una niña de 12 años y una mujer de 22 en ese lugar, a tres metros de profundidad.

La existencia del presunto asesino fue revelada por su esposa, Monique Olivier. El lunes pasado, esta mujer de 55 años hizo una declaración completa a la policía belga sobre los crímenes cometidos por su marido. Dijo que se vio impulsada a ello por el caso del pederasta Marc Dutroux, cuya mujer ha sido condenada a 30 años de prisión. Quizá por aquello de «cuando las barbas de tu vecino veas pelar…», la esposa del francés describió los crímenes con pelos y señales, atribuyéndose a sí misma el papel de mero cómplice.

Primer hallazgo tangible: los restos de un botín de piezas de oro, por un valor aproximado de 25.000 euros. La parte ya gastada habría servido para comprar la finca de las Ardenas. El presunto asesino había pasado una temporada de cárcel en Francia como culpable de una violación, donde conoció a un delincuente, Jean-Pierre Hellegouarch, al que pertenecía el dinero. Al salir de la cárcel, el que hasta entonces era un violador prosiguió su carrera criminal, matando a la mujer de su ex compañero de prisión para quedarse con el botín.

La prensa belga afirma que ese dinero procede del «tesoro de guerra» del grupo terrorista Acción Directa; sin embargo, esa información no ha sido confirmada por las autoridades francesas. Acción Directa fue un grupo activo a finales de los años setenta y gran parte de los ochenta, en Francia y en otros países europeos.

A partir del hallazgo del oro, las autoridades se tomaron muy en serio el resto de la denuncia. Michel Fourniret estaba detenido en Bélgica por intento de secuestro de una chica de 14 años -que, afortunadamente, pudo escaparse para contarlo-. La policía le interrogó por los secuestros, violación y muerte de las otras muchachas y acabó reconociéndolo. Algunas de las chicas eran tan jóvenes que no le entendían cuando les decía que quería relaciones sexuales con ellas.

Cooperación judicial

La conmoción provocada ha puesto las pilas a la cooperación judicial europea. Las autoridades belgas «prestaron» rápidamente al presunto asesino a los franceses, que le llevaron a la finca donde se buscó ayer a las víctimas, con un fiscal belga a pie de obra, al lado de un colega francés.

Tales demostraciones de cooperación pretenden calmar la polémica sobre el increíble recorrido realizado por el presunto asesino, que actuó en lugares muy diferentes de Francia entre 1987 y 2001, sin ser relacionado nunca con tales muertes. La policía belga le había arrestado solamente por el intento de secuestro y tampoco tenía noticia de los monstruosos antecedentes que adornaban a este producto de la Francia profunda, hasta la denuncia de su esposa.

Sin conexión con este caso, también ayer fue encontrado el cadáver de una adolescente de 15 años, desaparecida hace una semana en la región de Alsacia. Tres días antes se había descubierto el cuerpo de otra muchachada asesinada en la misma región, apenas a una decena de kilómetros de distancia.


El ogro de las Ardenas

Joaquín Prieto – El País

6 de julio de 2004

Francia investiga si el asesino y violador Fourniret está implicado en 30 desapariciones.

La frontera de las Ardenas es tan artificial como muchas otras: parte de los árboles y matojos son belgas, mientras que los demás tienen nacionalidad francesa. Esto le vino muy bien a un asesino confeso, Michel Fourniret, para instalarse en Bélgica hace una decena de años. A 12 kilómetros de la frontera este guarda forestal continuó su vida, en un país donde carecía de antecedentes y en el que no le costó encontrar trabajo como vigilante de una cantina escolar.

Su esposa, Monique Olivier, le atribuye una decena de crímenes, pero las autoridades francesas van a reexaminar hasta 30 muertes y desapariciones sin resolver, por si algunas de ellas tuvieran también que ver con aquél.

El nombre de Michel Fourniret, al que la prensa belga ya denomina «El ogro de las Ardenas», lleva camino de unirse al de Henri-Desiré Landru, el célebre criminal que mataba mujeres, seduciéndolas a través de anuncios matrimoniales. Pero si Landru se dedicaba a las viudas, el caballero de 62 años que tiene en vilo a Francia y a Bélgica «necesitaba cazar vírgenes dos veces al año», según el relato de los interrogatorios que hizo el fiscal del caso, Yves Charpenel.

El 18 de marzo de 1989, Monique abordó a una estudiante de 22 años en una estación ferroviaria de la región de las Ardenas. Le pidió ayuda y la chica aceptó subirse a su coche; a los pocos kilómetros apareció Michel Fourniret, haciendo auto-stop. Conducida a la fuerza al castillo de la pareja, fue violada -«yo escuchaba el ruido», ha dicho Monique a la policía belga, en plan de actriz secundaria-, antes de ser estrangulada y arrojada a la fosa, excavada de antemano, esperando a la víctima.

«Cuando necesitaba irme de caza ya sabía que iba a volver con algo, de modo que cavaba antes los agujeros, a unos tres metros de profundidad», precisó el asesino el sábado pasado, en el parque cercano a lo que fue el castillo de su propiedad en las Ardenas francesas. Así lo afirman los policías presentes en el lugar, entre los cuales Michel Fourniret actuaba «como un capataz en una obra», dando instrucciones a los operarios de las excavadoras para remover la tierra, hasta dar con los restos de la estudiante.

A finales de 1989, la diabólica pareja salió de caza otra vez. Era casi Navidad cuando tropezaron con Elisabeth Brichet, una rubia de doce años, en la periferia de la ciudad belga de Namur. Fingiéndose apurados, le rogaron ayuda para buscar urgentemente un médico para su bebé, al que llevaban con ellos para mayor verosimilitud. La niña montó en el coche. Siguió un rápido paso de la frontera y toda una noche de agresiones sexuales en el castillo, antes de morir por la mañana. Sus restos coinciden con los encontrados el sábado pasado, aunque faltan los últimos análisis, que se están efectuando en el Instituto Anatómico-Forense de Burdeos.

El presunto asesino no ha sido juzgado por esos crímenes, ni tampoco por otros siete que su esposa le ha atribuido y cometidos en lugares muy distantes entre si. Pero sí había antecedentes suyos en Francia. Tras sendas condenas por exhibicionismo, en 1966 y en 1973, a comienzos de los ochenta empezó con las violaciones: rogó a una de sus víctimas de entonces, Dahina Le Guennan, que tenía 13 años, que no le denunciara. Pero su madre lo hizo.

Detenido en 1984 y condenado a siete años de cárcel, salió en 1987 gracias a diversas reducciones de condena. A partir de ahí -siempre según la esposa- las agresiones sexuales se vieron seguidas del asesinato de las víctimas, utilizando para ello técnicas variadas, desde las cuchilladas hasta el acribillamiento a balazos.

¿La unidad judicial de Europa protegerá, en el futuro, a las víctimas de presuntos asesinos como éste?

El terrorismo y el tráfico de drogas constituyen sólo una pequeña parte de los 32 delitos comprendidos en el campo de aplicación de la orden europea de arresto. Pero la chica violada por Michel Fourniret cuando tenía 13 años se pregunta ahora -al igual que los afectados por muchos delitos no políticos a lo largo y ancho de Europa- cómo es que una persona con un largo pasado de criminal sexual pudo salir de la cárcel sin purgar la pena por violación. Los investigadores belgas también han caído en la cuenta, con este caso, de que los ficheros informáticos de cada país no están interconectados.


Se inicia en Francia el juicio contra Michel Fourniret, presunto asesino en serie

Levante-emv.com

27 de marzo de 2008

La Justicia francesa inició hoy el juicio contra Michel Fourniret, conocido como el «ogro de las Ardenas», sospechoso de ser uno de los mayores asesinos en serie de Francia, y su esposa Monique, presunta cómplice.

El Tribunal de lo Criminal de Charleville-Mézières, en el noreste de Francia, les juzgará por siete crímenes de jóvenes entre 12 y 22 años, cometidos entre 1987 y 2003, aunque las policías francesa y belga sospechan que pudieron estar implicados en otros asesinatos.

Fourniret, de 66 años, y su esposa, de 59, comparecieron en la primera jornada de la vista oral, pero el presunto asesino en serie se negó a contestar a las preguntas, arguyó que el juicio no era a puerta cerrada y se limitó a entregar un escrito al presidente de la sala.

Su esposa, acusada de uno de los asesinatos y de complicidad, se ha mostrado más cooperadora.

Este es el primer juicio contra Fourniret y su esposa, que fueron detenidos en Bélgica en 2003, aunque además de los siete asesinatos por los que se les juzga, se sospecha que pudieron cometer alguno más.

En Francia, acaban de ser procesados por otros dos crímenes y Bélgica ha reabierto la investigación sobre la muerte de una niña en 2003 al considerar que Fourniret, bautizado como el «ogro de las Ardenas», podría estar implicado.

La brutalidad de las acciones por las que se les acusa y el enigma que rodea a los sospechosos, su mentalidad y sus motivaciones, aseguran al juicio una gran expectación mediática.

El caso Fourniret saltó a la luz pública cuando en 2003 la policía belga detuvo al sospechoso después de que escapara una joven que mantenía secuestrada.

Desde entonces, agentes belgas y franceses han tratado de reconstruir el presunto recorrido criminal del hombre que, a lo largo de la instrucción, confesó asesinatos y llevó a los investigadores a lugares donde estaban enterradas algunas de las víctimas.

Según la acusación, el matrimonio secuestraba a las jóvenes, en su mayor parte vírgenes, a las que llamaban «membranas con patas», que Fourniret violaba y asesinaba, para después enterrar sus cadáveres.

Monique, a la que conoció a través de un anuncio de prensa cuando cumplía prisión por agresiones sexuales, le ayudaba a entrar en contacto con sus potenciales víctimas, según los investigadores.

Desde que su caso salió a la luz se han multiplicado las publicaciones sobre la pareja, descrita como un tándem criminal en el que ella servía los deseos sexuales de él.

A medida que avanzó la investigación, el papel de Monique fue cambiando, su doble condición de víctima y verdugo fue dejando paso a una mente manipuladora, con un coeficiente de inteligencia superior a lo normal y una mayor implicación en los asesinatos, y era ella la que invitaba a los jóvenes a subir a la furgoneta.

Los investigadores han ido trazando un sangriento recorrido de la pareja por Francia y Bélgica.

Los asesinatos que se les atribuyen fueron cometidos en diversos lugares del centro y del norte de Francia y en el sur de Bélgica, donde habían adquirido un castillo con el dinero robado a una banda de estafadores, a los que también mataron, según los investigadores.

Los familiares de las víctimas, algunos de los cuales asistieron al juicio, reclaman justicia pero saben que los dos próximos meses deberán superar la prueba del recuerdo.


Cadena perpetua para el asesino en serie francés Michel Fourniret, el «ogro de las Ardenas»

ABC.es

29 de mayo de 2008

Uno de los mayores asesinos en serie que ha conocido Francia, Michel Fourniret, de 66 años, pasará el resto de sus días en la cárcel tras ser condenado hoy a cadena perpetua por matar a siete mujeres jóvenes y violar a varias de ellas en territorio francés y belga entre 1987 y 2001.

Su esposa, cómplice en tres de las muertes y coautora de uno de los crímenes, Monique Olivier, de 59 años, fue también sentenciada a perpetuidad y deberá permanecer en la cárcel un mínimo de 28 años, dos años menos de lo solicitado por el Ministerio Público.

El Tribunal de lo Criminal de Charleville-Mézières (noreste de Francia) consideró culpable a Fourniret del asesinato en Francia y Bélgica de siete jóvenes o adolescentes que fueron objeto de violación o intento de violación y de agresión a otras tres chicas que lograron escapar.

Tal como había pedido la Fiscalía, la corte estipuló que Fourniret no podrá beneficiarse de reducciones de pena ni de libertad condicional, por lo que se aplicará a rajatabla la cadena perpetua, la máxima condena prevista por el código penal.

Tras dos meses de juicio y un día de deliberaciones del jurado, el llamado «ogro de las Ardenas» se ha presentado en el tribunal con la barba y el cabello recién cortados. En el momento del veredicto, permaneció con los ojos cerrados y el rostro impertérrito, sin mostrar emoción alguna. Olivier, de pie, al igual que su marido, también se mostró impasible.

Al otro lado de la sala, los familiares de las víctimas recibieron con satisfacción y emoción contenida, rota por alguna lágrima, la decisión del jurado, calificada por alguno de sus letrados como «sana».

La pena aplicada a Fourniret, instaurada por una ley de 1994, se aplicó en los últimos dos años, en primera instancia, a algunos asesinos violadores de niños u otras víctimas muy jóvenes.

El presidente del Tribunal, Gilles Latapie, indicó que los dos condenados tienen un plazo de diez días para recurrir, derecho del que no hará uso Fourniret, según uno de sus letrados, pero al que podría acogerse Olivier.

Defendió a su esposa en el juicio

Foruniret, que durante la vista habló solamente sobre tres de los asesinatos y no mostró ningún remordimiento, defendió a su esposa durante el juicio.

«Insisto en decir que Monique Olivier es una buena mujer, incapaz de dañar a nadie en la sociedad», declaró Fourniret. Ella insistió en que actuó dominada por este hombre que la aterrorizaba y, al final de la vista, declaró que lamentaba «todo» lo que ha hecho.

El asesino en serie, que ya había sido condenado en Francia en 1987 por múltiples agresiones sexuales y cumplió una pena de prisión, fue detenido en Bélgica en 2003, tras el secuestro de una muchacha que consiguió escapar.

En 2004, interrogada por la policía belga, Olivier acusó a su marido del asesinato de siete jóvenes y de otra persona. Él reconoció posteriormente los ocho homicidios.

Además de los siete crímenes juzgados en Charleville-Mézières, Fourniret fue imputado recientemente por el asesinato de otros dos jóvenes en Francia, y su esposa, por complicidad.

La brutalidad de los crímenes y el enigma que rodea a la llamada «pareja diabólica», sus resortes mentales y motivaciones han sido objeto de análisis durante el juicio, por el que han desfilado psicólogos y expertos.

Uno de estos especialistas definió a Fourniret como el ejemplo más completo de asesino en serie de Francia. Según ha quedado establecido en el juicio, el matrimonio secuestraba a las jóvenes, en su mayor parte vírgenes, a las que llamaban «membranas con patas». Fourniret las violaba y asesinaba, para después enterrar sus cadáveres. Olivier colaboraba para satisfacer los deseos sexuales de su esposo.

Monique, a la que conoció a través de un anuncio de prensa cuando cumplía prisión por agresiones sexuales, le ayudaba a entrar en contacto con sus potenciales víctimas, según los investigadores.


Michel Fourniret: «el ogro de las Ardenas»

ManuelCarballal.blogspot.com

Michel Fourniret nació en la población francesa de Sedán el 4 de abril de 1942. Detenido en verano de 2004, confesó haber secuestrado, violado y asesinado a, al menos, nueve niñas y adolescentes, en un lapso de 14 años, entre la década de los 80 y 90. También es sospechoso de 10 muertes más, nueve en Francia y una en Bélgica.

Su tercera esposa, Monique Olivier, de 55 años, denunció los asesinatos llevados a cabo desde 1987 luego de que Michelle Martin, esposa del asesino en serie belga Marc Dutroux, fuera condenada a 30 años de cárcel por complicidad en los crímenes de su marido. Fourniret había sido acusado de rapto de menores y comportamiento sexual inapropiado, y ha estado en prisión desde junio de 2003 por intentar secuestrar a una adolescente de 14 años en el año 2000.

Fourniret enterró al menos dos de sus víctimas en su elegante castillo en Sautou, avanzada la década de 1980. El 3 de julio de 2004, un equipo de policías franceses y belgas, recuperaron los cuerpos de estas dos víctimas de Fourniret cerca del castillo.

Historia de un psicópata

Después de ser detenido Fourniret reconoció que sentía «una atracción particular por la gracia y la virginidad de las niñas jóvenes». Pero esperó a que su mujer le denunciase para reconocer el asesinato de nueve personas. Su esposa insiste en que mató a 10.

El asesino describió fríamente y de manera distante los crímenes a los investigadores belgas y franceses. Los justifica por la «necesidad» que tenía de matar, porque sus víctimas no se dejaban violar o robar. Y es que la carrerra criminal de este asesino en serie empezó en Francia. El 26 de junio de 1987 fue condenado a siete años de cárcel por violación.

Como estaba detenido desde 1984 salió libre en octubre de 1987. Nada más abandonar la cárcel comete su primer asesinato conocido. Se trata de Isabelle Laville, una joven de 17 años desaparecida en diciembre de 1987 tras salir del colegio en la localidad gala de Auxerre.

Generalmente se dirigía a las inmediaciones de una estación de ferrocarril para localizar a sus potenciales víctimas. Tras preguntarles una dirección las convencía para que subieran al coche y acto seguido las violaba y estrangulaba. Su actual esposa declaró que Michel Fourniret le anunciaba que «salía de caza».

Ante los investigadores, Fourniret empezó por negar las acusaciones de su mujer. Pero cuando ésta informó con precisión sobre los asesinatos, admitió que se lo había contado «de broma». Finalmente declaró «no cuestionar» los hechos, pero afirmó que «no deseaba dar más precisiones».

El Dutroux francés, que conoció a su actual mujer cuando trabaja de visitante de cárceles, no secuestraba durante mucho tiempo a sus víctimas. Al no saber qué hacer con ellas tras violarlas las asesinaba, enterrando a algunas de las chicas en el jardín de un castillo que la pareja compró cerca de la localidad gala de Sedan (nordeste del país).

En Bélgica sus vecinos le consideraban «un hombre discreto y encantador». En enero de 2003 trabajó incluso, junto con su esposa, como vigilante en el comedor del colegio del pequeño pueblo belga. La directora lo describe como una persona «tranquila, comedida e inteligente».

Una imagen que no coincide totalmente con la descripción que de él hacen los investigadores. Este hombre, que toma nota de todo, provocaba un miedo inmenso a sus victimas: «Si no haces el amor conmigo, te lanzo ácido a la cara y te desfiguro». A veces, admitió a los policías franceses y belgas, las niñas no entendían lo que decía al «hablar de relaciones sexuales».

Con su aire de profesor -usa el pretérito pluscuamperfecto para expresarse- les explicaba lo que quería. Admite que escoge niñas guapas para «desflorarlas». Adora la literatura y posee tres cuadernos (azul, rojo y verde) que lleva siempre con él. El primero lo destina a su mujer, el segundo a su abogado y el último a sí mismo, en el que escribe sus memorias.

Los crímenes confesados por «el ogro»

Las víctimas cuyo secuestro, tortura, violación y asesinato que Fourniret ha confesado son:

Isabelle Laville – Adolescente francesa de 17 años. Desapareció en Auxerre, el 11 de diciembre de 1987. En su camino a casa desde la escuela. Sus restos fueron hallados en el fondo de un pozo al norte de Auxerre en julio de 2006.

Fabienne Leroy – una jóven de 20 años. Desapareció en 1988 en Mourmelon, y su cuerpo fue hallado luego en los bosques cercanos.

Jeanne-Marie Desramault – estudiante francesa de 22 años. Desapareció en 1989 de la estación de trenes de Charleville-Méziere y su cuerpo fue recuperado de la finca de Fourniret, con su asistencia.

Elisabeth Brichet – niña belga de 12 años. Desapareció de Namur en 1989 después de jugar con una amiga. Su desaparición fue asociada durante mucho tiempo al asesino en serie belga Marc Dutroux, hasta que Fourniret confesó el lugar donde estaba el cuerpo de la niña; en su finca en Francia.

Natacha Danais – niña francesa de 13 años, desaparecida en 1990.

Farida Hellegouarch – novia de uno de los miembros de la Gang des postiches (organización dedicada a robar bancos). Fourniret la mató en 1990 para entrar al grupo criminal. Compró un castillo en Francia con el dinero de esa organización.

Céline Saison – jóven de 18 años desaparecida en Sedán en el año 2000, su cuerpo fue hallado en Bélgica.

Manyana Thumpong – jóven de 18 años desaparecida en 2001 de Charleville-Mezieres. Su cuerpo también fue hallado luego en Bélgica.

Hombre no identificado – Fourniret lo mató en el robo a un banco por un dinero en efectivo.

La esposa de Fourniret, también dijo que su marido había matado a una adolescente de 16 años de edad que había trabajado como «au pair» en su casa. Aparentemente, Fourniret la mató en 1993, pero esto no ha sido confirmado. La identidad de esta supuesta víctima es desconocida.

¿Otros crímenes?

El mismo Fourniret ha dicho que él no cometió ningún crimen entre 1990 y el 2000. Sin embargo, la policía de cinco países (Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania y Dinamarca) ha reabierto viejos casos de violaciones, desapariciones y asesinatos.

En Dinamarca, la policía informó de que creían que probablemente Fourniret era el responsable de algunas violaciones, aunque las pruebas de ADN no confirmaron esto. En los Paises Bajos, los investigadores de las desapariciones de Tanja Groen y Nicky Verstappen han investigado a Fourniret.

En 2006, algunas personas decían que Fourniret probablemente era el responsable del asesinato de la niña de 8 años de edad Marie-Dolores Rambla. Christian Ranucci, ciudadano francés, había sido condenado por este crímen y decapitado el 28 de julio de 1976. El caso siempre ha sido controvertido.

Nueva evidencia mostró que Fourniret estaba tomando vacaciones en Marsella en el mismo lugar y tiempo que Rambla fue asesinada. El 3 de junio de 1974, Rambla y su hermano Jean, conocieron a un hombre en un automóvil que les dijo que estaba buscando a su perro. Marie-Dolores entró en el autmóvil de este hombre y fue secuestrada.

Alrededor de una hora después del secuestro, el auto del secuestrador se vio envuelto en un accidente de tránsito con una persona llamada Martinez, pero el secuestrador logró escapar. Seguido por una pareja de ancianos, el secuestrador fue visto llevando una gran bolso. La policía cree que esa es la conexión entre el secuestro y la huída del criminal. Luego de una extensa búsqueda, el cuerpo de Marie-Dolores Rambla, apuñalada hasta la muerte, fue encontrado en unos arbustos.

Ranucci fue arrestado ya que ese día había estado envuelto en un accidente de tránsito, y también, llevaba un gran bolso. En el auto de Ranucci la policía encontró unos pantalones con sangre seca que coincidía con el tipo de sangre de Rambla.

Ranucci confesó haber asesinado a la niña y le contó a la policía dónde estaba escondido el cuchillo (en los arbustos). Pero Ranucci sólo confesó lo encontrado por la policía en las primeras 48 horas. Un día después, Ranucci negó ser el asesino.

Se ha sugerido que el caso de Ranucci ha sido alterado y que ciertas partes de evidencia han sido escondidas para hacer encajar algunas pruebas con su «confesión». Por ejemplo, las manchas de sangre en los pantalones de Ranucci eran mucho más viejas que el día del asesinato y puede explicarse a causa de un accidente que él tuvo en su moto. Ranucci tenía el mismo tipo de sangre que Rambla.

La pareja de ancianos que siguió al auto confesó que vieron a la niña en la parte trasera del auto de Ranucci y que estaba gritando. Pero la pareja de ancianos no dejó el auto y según ellos vieron a Ranucci arrojar a la niña del auto por una puerta del automóvil, que, en el auto de Ranucci estaba rota. Más investigaciones revelaron que un sweter rojo encontrado en la escena del crimen no pertenecía a Ranucci como sí se había creído anteriormente.

Después, cinco personas contaron a la policía que ellos vieron el secuestro pero sin embargo nadie puedo identificar a Ranucci como el secuestrador. El gran escándalo que la prensa generó en torno al caso, convirtieron a Ranucci en culpable antes de que éste llegara a juicio. Recibió la pena de muerte.

Otros hechos también localizan a Fourniret como el posible culpable de la muerte de la niña. Estaba de vacaciones en Marsella en junio de 1974, conducía un auto del mismo color (gris), tenía 32 años y tenía, a diferencia de Ranucci, un pasado de ataques sexuales. Fourniret usó muchos trucos, similares al de la mentira de la búsqueda del perro. Además, Rambla no mostró signos de haber sido violada. Fourniret, de vez en cuando, eyaculaba frente a sus víctimas en vez de atacarlas sexualmente.

La historia del «monstruo de las Ardenas» llega a su fin hoy, 28 de mayo de 2008, al ser condenado, junto con su esposa y cómplice, a la pena de cadena perpetua, en un tribunal de Paris.


Michel Fourniret y Monique Olivier

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Michel Fourniret y su mujer, Monique Olivier, fueron condenados el miércoles 28 de mayo de 2005 a cadena perpetua por uno de los peores casos de homicidios en serie en Francia.

El condenado, de 66 años, conocido como el «Ogro de las Ardenas», admitió haber raptado y matado a siete mujeres entre 1987 y 2001. El tribunal de Charleville-Mézières condenó a su mujer por complicidad. Según la sentencia, Michel tendrá de cumplir la totalidad de la condena y su mujer, al menos 28 años.

Las siete víctimas, de entre 12 y 22 años de edad, fueron violadas y luego apuñaladas, estranguladas o matadas a tiros.

El método era siempre el mismo. Fourniret seleccionaba a su víctima mientras conducía y luego paraba para preguntarle indicaciones. Durante la conversación la persuadía a que entrara en el coche. Su mujer iba a su lado en el vehículo y le ayudaba a convencer a las víctimas.

El hombre fue detenido en 2003 en Bélgica después de intentar raptar a una niña de 13 años que consiguió escapar.

Marie-Jeanne Laville, la madre de una de las víctimas, Isabelle, de 17 años, violada y asesinada en 1987, se ha declarado satisfecha con la sentencia. «Ahora puedo volver a respirar», dijo a la agencia de noticias France-Presse.

Fourniret, que se ha descrito como «una persona muy peligrosa», ha dicho que no recurrirá la sentencia.

«El ogro de las Ardenas» no quería cruzarse con los familiares de sus supuestas víctimas y se negó a asistir a la sala de vistas durante el juicio en el que le acusan de matar a siete mujeres y niñas, pero le han obligado a ir.

En su primer día de juicio, que comenzó en marzo en Charleville- Mezieres (Francia), el fiscal le explicó que tendrá que ir todos los días al juicio o lo llevarán por la fuerza, «no podrá manipular a nadie nunca más», explicó, «represento a la sociedad y la sociedad no estará sujeta a sus caprichos y su estado de ánimo. Se acabó esta intolerable indecencia», añadió el fiscal. Por su parte, el presunto asesino mostró un papel en el que ponía «mis labios están sellados si no se celebra la vista a puerta cerrada», cuando le preguntaron su nombre.

Michel Fourniret, de 65 años, se declaró culpable de los siete crímenes cometidos entre 1987 y 2003 en la región de las Ardenas en Francia y Bélgica. En una carta que le remitió al juez se definió a sí mismo como «una mala persona que carece de sentimientos humanos», según recoge la BBC.

Le detuvieron en Bélgica en 2003 después de que intentara secuestrar a una niña de 13 años. La menor dijo que el presunto asesino en serie había alardeado de ser peor que el pederasta belga Marc Dutroux.

Tras la detención, su mujer, Monique Olivier, de 59 años, empezó a relatar sus supuestas fechorías tal vez asustada por la situación de Michelle Martin, exmujer [de] Dutroux, que fue condenada en junio de 2004 a treinta años de cárcel como cómplice de las torturas y asesinatos cometidos por su marido.

Un año después de su detención, el propio Fourniret confesó los crímenes. En 2006 llevó a la policía hasta el pozo donde estaba el cadáver de Isabelle Laville. También le acusan de haber matado a otras dos jóvenes de 19 y 20 años, por las que será juzgado posteriormente, ya que Fourniret ha negado estos cargos.

El ogro se instala en Bélgica

El francés Michel Fourniret se fue a vivir [a] Bélgica en los años 80 tras cumplir una pena de cárcel por voyeurismo y un delito de agresiones. Al parecer, le robó el dinero a un delincuente al que conoció en prisión y se compró un castillo en las Ardenas y una casa en Bélgica.

Se había casado con Monique Olivier que trabajaba como voluntaria en la cárcel. Según los investigadores, Monique accedió a facilitarle a una virgen a cambio de que Fourniret asesinara a su primer marido. (Dicen que existen cartas de la pareja que demuestran la existencia de ese pacto.)

Al parecer, la pareja se acercaba en coche a niñas y adolescentes, preguntando por alguna dirección, y después las convencían para llevarlas en el coche, contando con la confianza que daba a las víctimas la presencia de una mujer madura.

La primera imagen pública de Monique era la de una esposa sometida a la voluntad de un marido dominante y agresivo, un pederasta asesino, un ogro. De hecho, el propio Fourniret intentó contribuir con esta idea explicando que le pegaba y estaba manipulada por él.

Pero poco a poco, según avanzaban las investigaciones y se conocían datos como que Monique le metía supuestamente un dedo en la vagina a las víctimas para comprobar si seguían siendo vírgenes o la existencia del pacto criminal, esta imagen se fue tornando perversa y se convirtió en una auténtica ogresa. Ella será juzgada posteriormente por secuestro y complicidad para matar.

Las víctimas

Isabelle Laville, 17 años. Violada y secuestrada en Auxerre, Francia, en 1987. Su cuerpo apareció en 2006.

Fabienne Leroy, 20 años. Violada y secuestrada en Chalons-en-Champagne, Francia, en 1988. Su cuerpo apareció un día después de su desaparición.

Jeanne Marie Desramault, 22 años. Violada en Charleville-Mezieres, Francia, en 1989. Su cuerpo apareció en 2004.

Elisabeth Brichet, 12 años. Secuestrada en Namur, Bélgica, en 1989. Su cuerpo [apareció] en 2004 en los terrenos de Fourniret.

Natacha Danais, 13 años. Secuestrada en Nantes, Francia, en 1990. Su cuerpo apareció tres días después de su desaparición.

Celine Saison, 18 años. Secuestrada en Charleville-Mezieres, Francia, en 2000. Su cuerpo apareció tres meses después de su desaparición en Bélgica.

Mananya Thumphong, 13 años. Violada y secuestrada en Sedan, Francia, en 2001. Su cuerpo apareció en Bélgica en 2002.

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