Mary Bateman

La Bruja de Yorkshire

  • Clasificación: Asesina
  • Características: Envenenadora - Fraude
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 16 de mayo de 1807
  • Fecha de detención: Enero de 1809
  • Fecha de nacimiento: 1768
  • Perfil de las víctimas: Rebecca Perigo
  • Método de matar: Veneno (arsénico)
  • Localización: Bramley, Inglaterra, Gran Bretaña
  • Estado: Ejecutada en la horca el 20 de marzo de 1809
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Mary Bateman

Última actualización: 4 de enero de 2016

Estafadora sin escrúpulos de principios del siglo XIX que parecía gozar, sádicamente, arruinando a sus víctimas. Fue ejecutada en 1809 a la edad de 41 años, convicta de asesinato por envenenamiento.

Nacida Mary Harker, era hija de un granjero de la comarca de Thirsk. Desde temprana edad demostró una marcada disposición hacia el robo. Vivió en York y en Leeds trabajando como sirvienta, siendo despedida varias veces por hurto.

Contrajo matrimonio con un carretero, John Bateman, al que puso en situaciones difíciles muy frecuentemente por su hábito de robar. Sus delitos nunca revestían gran importancia, pero a menudo eran descubiertos por la policía.

Comenzó a embaucar a las gentes afirmando que adivinaba el porvenir, y demostró desde el primer momento un sádico interés en destrozar la vida de las víctimas elegidas previamente. Carecía completamente de piedad.

En una ocasión, una muchacha embarazada acudió a pedirle consejo; Mary Bateman le vendió por unas guineas un amuleto para hacer que su amante se decidiera a hacerla su esposa. Durante unos meses y mediante engaños consiguió de la muchacha grandes sumas de dinero y, finalmente, llevó a cabo una operación ilegal que estuvo a punto de convertirse en un crimen. El amante de la joven sintió remordimientos de conciencia y accedió a casarse con ella pero esta, cuando le dieron la noticia, estaba a punto de morir. Se dice que exclamó: «Si no hubiera conocido a Mary Bateman ahora sería una mujer feliz y tendría a mi hijo en mis brazos…»

Otra vez sugirió a un hombre llamado Stead, que acudió a pedirle consejo sobre sus deudores que abandonara a su familia y se alistara en el ejército. Stead se negó a hacerlo, pero Mary supo convencerle con ardides y artimañas. Por otra parte, convenció a Mrs. Stead de que su marido estaba a punto de fugarse con otra mujer, pero que ella lo evitaría empleando sus artes mágicas si le daba cierta cantidad de dinero. Mrs. Stead, después de alistarse su marido, se vio obligada a vivir de la caridad de la Sociedad de Beneficencia de Leeds, pero Mary Bateman se las arreglaba de forma que cualquier dinero que recibía la desgraciada mujer fuera a parar a sus manos.

El de Mary Bateman es un caso típico de delincuencia patológica; se consideraba a sí misma criminal y aprovechaba todas las ocasiones posibles para robar o estafar.

En otra ocasión, encontrándose en una carnicería, oyó como un hombre encargaba al carnicero que le mandase un cerdo a su casa; tomó nota de la dirección y la hora y cuando el muchacho que llevaba el animal llegó a su destino, Mary le esperaba en la puerta de la casa y, haciéndose pasar por la cocinera, se hizo cargo del cerdo después de dar un buen tirón de orejas al muchacho por haberse retrasado.

El hombre, al ver que su encargo no llegaba, volvió a la carnicería a quejarse de la informalidad y cuando se enteró de lo ocurrido recordó haber visto en la tienda a Mary Bateman, a la que conocía por sus fechorías. Se dirigió a casa de esta y al llegar encontró a su cerdo tostándose en el horno. Esta vez Mary tuvo suerte y no fue denunciada a la policía.

Su marido decidió también alistarse en el ejército, y ella se dedicó desde entonces a recorrer la comarca de pueblo en pueblo prediciendo el porvenir y timando y estafando a todo el que podía. Uno de sus trucos favoritos consistía en convencer a algún desgraciado de que un amuleto infalible consistía en coser al colchón o a la falda una bolsita de tela conteniendo algunas monedas de oro; ella era la encargada de introducir las monedas en el saquito, y, como podrá suponerse, cuando lo cerraba quedaba dentro algo mucho menos valioso que el oro.

Inventó la existencia de una tal «Miss Blythe», mujer de gran sabiduría que vivía en Scarlborough y que poseía todos los secretos de la magia y la astrología; así se libraba de tener que responder a las preguntas que le hacían y cuya contestación ignoraba. «Miss Blythe» le enviaba instrucciones por carta.

De esta forma se convirtió en la consejera habitual de la familia Perigo. La mujer de Perigo era tía de la infortunada Mrs. Stead; sufría de fuertes dolores que achacaba a mal de ojo, por lo que acudió a Mary en busca de ayuda. Esta juzgó el asunto lo suficientemente importante como para molestar a «Miss Blythe» y comenzó una larga serie de fraudes y engaños que se prolongó durante seis meses (desde diciembre de 1806 hasta abril de 1807) y que proporcionaron a la falsa adivinadora más de 70 libras en oro y una gran cantidad de regalos, entre ellos 30 kilos de mantequilla, ropa de cama, vestidos y cajas de botellas y comestibles.

Finalmente, por razones desconocidas, decidió asesinar a los Perigo. Para llevar a cabo sus planes hizo escribir a «Miss Blythe» desde Scarlborough varias cartas dirigidas al crédulo matrimonio en las que les advertía de la proximidad de un gran peligro, y que la única forma de conjurarlo era permanecer en casa durante una semana comiendo cada día un dulce en el que habrían de echar unos polvos diferentes cada vez, polvos que ella les enviaría; en caso de que se sintieran enfermos (por las maquinaciones de enemigos invisibles) debían utilizar como antídoto un tarro de miel.

El lunes 11 de mayo de 1807 comenzaron a comer el pudding en cuestión, no experimentando ningún efecto extraño hasta que probaron los polvos correspondientes al sábado, que contenían cloruro de mercurio. Los dos se sintieron enfermos y ambos acudieron al antídoto, que contenía arsénico. Mr. Perigo tuvo la sensatez de no pasar del primer bocado; aun así se le ennegrecieron los labios y estuvo en grave estado durante varios días. La señora Perigo falleció.

La explicación que dio del hecho Mary Bateman es que había tocado algo que no debía y que con esto había puesto en peligro no sólo su propia vida y la de su marido, sino también la de «Miss Blythe». A continuación siguió la petición de los vestidos de Mrs. Perigo que el atemorizado marido no se atrevió a negarle. Su fe en Mary Bateman permaneció firme hasta que un día abrió una de las bolsitas en que ésta había pretendido colocar dos monedas de oro encontrando que solamente contenían papeles.

Mary fue denunciada y detenida; su juicio constituyó un acontecimiento. Incluso en la cárcel continuó estafando a sus compañeras de prisión. Cuando fueron a buscarla para ser conducida al patíbulo acunaba a un niño en sus brazos. Hasta el último momento pretendió ser inocente.

Después de la ejecución, se exhibió su cuerpo para reunir dinero con fines caritativos; miles y miles de curiosos desfilaron morbosamente ante el cadáver. Finalmente, fue arrancada su piel y vendida en trozos como amuleto.

 

Iglesia de St Columba.

La iglesia de St Columba, Topcliffe-by-Thirsk, donde Mary fue bautizada en enero de 1768 como Mary Harker.

 

Grabado Mary Bateman.

Grabado que representa a Mary Bateman, la famosa Bruja de Yorkshire, con unos huevos supuestamente puestos por una gallina y que llevan el lema «Cristo está llegando».

 

Mary Bateman, William y Rebeca Perigo.

Un grabado que reproduce la escena en la que Mary Bateman entrega a William y Rebecca Perigo una botella de veneno.

 

El esqueleto de Bateman.

El esqueleto de Mary Bateman, actualmente en el Museo Médico Thackery, en Leeds.

 

Copa plegable de Mary Bateman.

Después de que Mary Bateman fuera ejecutada, le arrancaron la piel y esta fue vendida en trozos como amuleto. En la imagen se puede ver una copa plegable hecha con la piel de Mary en 1809.

 


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