María Dolores Maqueda

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María Dolores Maqueda
  • Clasificación: Asesina
  • Características: Parricida - Conservó el cadáver durante dos años en un arcón frigorífico
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 27 de agosto de 1994
  • Fecha de detención: 30 de septiembre de 1996
  • Fecha de nacimiento: ????
  • Perfil de las víctimas: Su compañero Antonio Valdés Echeverría, El Molina, de 41 años
  • Método de matar: Arma de fuego - Arma blanca
  • Localización: Éibar, Guipúzcoa, España
  • Estado: Condenada a 20 años de prisión el 8 de marzo de 2000
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María Dolores Maqueda – La acusada de asesinar en Éibar a su compañero y esconderlo en un congelador se declara inocente

Aurora Intxausti – Elpais.com

22 de febrero de 2000

Se declara inocente del asesinato de su compañero Antonio Valdés, El Molina, aunque reconoce que metió su cadáver en el arcón congelador, en el que estuvo dos años hasta que un corte de luz levantó un olor nauseabundo que alertó a los vecinos de Éibar.

La procesada, María Dolores Maqueda, culpa de la muerte a su antiguo proxeneta. Esta mujer narró ante el tribunal una vida salpicada de malos tratos por parte de su compañero y dijo que estaba contenta de haber cambiado la prostitución por la recogida de chatarra. El juicio contra ella en San Sebastián acaba hoy.

María Dolores Maqueda cambió el puticlub de Bergara en el que trabajaba por una vida con El Molina, un hombre que se dedicaba a la compra venta de chatarra. «Prefería andar en la chatarra que en el club», declaró con voz contundente la procesada.

Ella dice que la familia de Antonio Valdés no le aceptó y que cuando su compañero estaba con ellos llegaba luego a la chabola o a la casa en la que vivían y le pegaba. Los malos tratos, según la inculpada, empezaron a los tres meses de vivir juntos y cuando se encontraba embarazada de su primer hijo.

Antonio Valdés Echeverría, de 41 años, de raza gitana, fue asesinado en agosto de 1994 de un disparo en la cabeza y dos puñaladas en el abdomen y corazón, que fueron asestadas con una navaja automática de 13 centímetros de longitud. Una de las heridas afectó al corazón y le causó la muerte de forma inmediata.

El fiscal y la acusación particular responsabilizan a María Dolores Maqueda del crimen y le piden 20 años de prisión. La defensa solicita seis meses y un día de arresto por un delito de encubrimiento con la atenuante analógica de «miedo insuperable».

Las acusaciones consideran que fue la procesada la que disparó contra Antonio Valdés y que con la ayuda de su hermana, que se encontraba en la casa en ese momento, limpió la habitación e introdujo el cadáver en el arcón frigorífico que había en el inmueble.

En 1995 movió el arcón de la vivienda en la que estaba al piso contiguo, que se encontraba deshabitado, donde permaneció hasta septiembre de 1996, cuando un corte de luz hizo que se descongelara el cuerpo y que la Policía Municipal de Éibar recibiera una llamada de un particular que alertaba de un fuerte olor de la vivienda.

La procesada aseguró ayer en la vista oral que inicialmente se inculpó del asesinato porque habían detenido a su padre y no quería que le imputasen a él el crimen.

Sin embargo, en la primera sesión del juicio relató una versión totalmente diferente, en la que el culpable de la muerte es su antiguo compañero sentimental, del que supuestamente la víctima deseaba obtener dinero para recuperar todo lo que le había quitado cuando María Dolores trabajó en su club como prostituta.

El día del crimen, relató la procesada, llegó el proxeneta a la vivienda familiar y pasó a la habitación donde se encontraba El Molina, se oyó una discusión y después un fuerte ruido. El proxeneta, según la versión facilitada por María Dolores Maqueda, abandonó la habitación y le dijo que se lo «montara como quisiera, pero que él no había estado allí».

Fue entonces cuando la procesada descubrió el cuerpo ensangrentado de su compañero, y con la ayuda de su hermana, fallecida recientemente, lo metió en el congelador y escondió el arma en un calcetín.

María Dolores Maqueda justifica su acción por el miedo que sentía hacía su compañero y a la familia de éste. Asegura que en 1996 dejó de pagar los recibos de la luz a sabiendas de lo que podía ocurrir, «porque llevaba dos años con eso y ya no podía más».

El juicio contra Maqueda en la Sección Tercera de la Audiencia de San Sebastián finaliza hoy con la lectura de conclusiones de las partes implicadas en el proceso.


El fiscal pide 20 años para la imputada por el crimen de Éibar

Aurora Intxausti – Elpais.com

23 de febrero de 2000

El fiscal del caso del arcón pidió ayer 20 años de cárcel para María Dolores Maqueda, que ha sido juzgada en la Audiencia de Guipúzcoa por el presunto asesinato de su compañero Antonio Valdés, El Molina, al entender que ha quedado acreditado que fue ella quien lo mató y ocultó su cadáver en un frigorífico durante dos años en un piso de Éibar.

En sus conclusiones, al término del juicio celebrado en la Sección Tercera de la Audiencia guipuzcoana, ni el Ministerio Fiscal ni la acusación particular dieron crédito a las declaraciones de la procesada, que imputó el crimen al propietario del club de alterne donde trabajó y con quien mantuvo una relación anterior, detenido tras el asesinato y luego exculpado.

El acusador público señaló que las primeras declaraciones inculpatorias de las imputadas -se procesó también a una hermana de María Dolores, que murió hace unos meses- son suficientes para dar credibilidad a su tesis, es decir, que fue la compañera de la víctima quien disparó en la cabeza al fallecido y quien posteriormente le asestó dos puñaladas, en el tórax y en el abdomen, a finales de agosto de 1994.

Según la acusación particular, es «imposible» que, de no ser culpables, las acusadas improvisaran una primera declaración antes de conocerse los informes de la autopsia, en la que dieron todo tipo de detalles sobre las heridas causadas a la víctima, José Antonio Valdés Echeverría, de 41 años.

El fiscal entiende que en la actuación de la procesada concurren a la vez la agravante de parentesco con el fallecido, con quien convivía y tenía dos hijas, y la de alevosía, pues los informes forenses sugieren que mató a Valdés cuando éste dormía en la casa que ambos compartían y estaba en condiciones de «absoluta indefensión».

«Quitarse una carga»

Señaló además que si, tras ocultar el cadáver con ayuda de su hermana en el arcón frigorífico, que en 1995 trasladaron a un piso contiguo, decidió en 1996 dejar de pagar los recibos de la electricidad para que «todo saliera a la luz y quitarse un carga de encima», como dijo la acusada en su declaración, no se entiende que luego se inculpara, «porque esta reacción la llevó a una situación de mayor sufrimiento».

Por su parte, el abogado de la acusación particular, que también solicitó 20 años de prisión para la procesada y 20 millones de indemnización para la madre de la víctima, puso de relieve el hecho de que María Dolores Maqueda cambiara su declaración cuatro meses después de ingresar en prisión para imputar el delito a una tercera persona, de la que dijo tener miedo y ser éste el motivo por lo que escondió el cadáver.

El letrado aseguró que no ha quedado demostrado que el fallecido la maltratase ni que éste fuera el propietario del arma homicida, como sostiene la procesada.

El abogado de la defensa reclamó seis meses y un día de arresto para su clienta por un delito de encubrimiento con la atenuante de «miedo insuperable».


Pena de 20 años para la mujer que mató a su pareja y congeló el cadáver

Aurora Intxausti – Elpais.com

9 de marzo de 2000

María Dolores Maqueda ha sido condenada a 20 años de prisión por haber asesinado a su compañero Antonio Valdés Echeverría, El Molina, cuyo cadáver escondió en un arcón frigorífico, en un piso de Éibar.

Los magistrados de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Guipúzcoa afirman en la sentencia que Maqueda disparó contra su compañero y después le clavó una navaja automática en dos ocasiones.

La condenada y su hermana, Milagros, limpiaron la sangre de la habitación y las sábanas y efectuaron un corte en el colchón para hacer desaparecer las huellas. A renglón seguido, introdujeron el cadáver en un arcón frigorífico y lo conectaron. Trasladaron el arcón a una habitación y la cerraron con llave.

Dolores Maqueda confesó inicialmente ser la autora del asesinato, declaración de la que se retractó en el juicio oral y culpó de la muerte de su compañero a José Manuel Rocha Cano, con quien había mantenido una relación sentimental cuando trabajaba en un club de alterne de Bergara.

El tribunal rechaza esta versión por las diferentes pruebas aportadas en el transcurso del proceso. Para los magistrados es ilógico que la agresión fuese realizada por una tercera persona con las armas de la víctima tal y como sostiene María Dolores Maqueda.

La procesada, según la sentencia, dio muerte «voluntaria, intencionada y conscientemente a José Antonio Valdés». El tribunal, además de considerarle autora del delito de asesinato, le aplica la agravante de parentesco por haber convivido maritalmente con el fallecido durante cuatro años y pide que indemnice a las dos hijas del fallecido con 20 millones de pesetas.


El Supremo ratifica la sentencia de 20 años a una mujer que mató a su pareja y guardó el cuerpo en un frigorífico

Julio M. Lázaro – Elpais.com

2 de agosto de 2001

El Tribunal Supremo ha ratificado la sentencia de 20 años de cárcel para una mujer, María Dolores Maqueda, que asesinó a su compañero de un disparo y escondió su cadáver en una nevera durante dos años, hasta que fue descubierto en septiembre de 1996.

Dolores Maqueda convivía desde hacía casi cuatro años con José Antonio V. E. y entre ambos existían divergencias. Un día de finales de agosto de 1994, María Dolores, que se encontraba en el domicilio de la pareja en Éibar (Guipúzcoa) con una hermana suya y dos hijas menores, se introdujo en el dormitorio donde estaba tumbado su compañero y cogiendo una pistola que estaba en la mesita se la acercó a la sien y le disparó un tiro. Al ver que la víctima seguía con vida, la mujer cogió una navaja y le apuñaló en el abdomen y en el corazón.

María Dolores y su hermana limpiaron la sangre de la habitación, las sábanas e hicieron un corte en el colchón para hacer desaparecer la manchas, e introdujeron el cadáver en un arcón frigorífico y conectaron el mismo. El frigorífico, con el cadáver en su interior, permaneció oculto bajo un armario en un piso contiguo a la vivienda donde se produjeron los hechos, hasta que fue descubierto dos años después.

La Audiencia de Guipúzcoa condenó a la acusada a 20 años de prisión como responsable de un delito de asesinato, con la circunstancia agravante de parentesco. Además, la condenó a indemnizar a sus hijas con 10 millones de pesetas a cada una y con 5 millones a los padres del fallecido.

El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de la condenada, quien alegó que se había retractado de su confesión ante el juez encargado de investigar el caso. El alto tribunal explica en su sentencia que la reconstrucción de los hechos y los dictámenes de los peritos «llevan a una razonada y razonable convicción sobre la existencia de pruebas que acreditan la intervención de la acusada en la muerte» de su pareja.

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