Malcolm Williams

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Malcolm Williams
  • Clasificación: Asesino
  • Características: Intento de violación - Homosexualidad
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 29 de diciembre de 1960
  • Fecha de detención: Diciembre de 1960
  • Perfil de las víctimas: Andrew Bonnick
  • Método de matar: Golpes con la rama de un árbol
  • Localización: Gileston, Gales, Gran Bretaña
  • Estado: Fue condenado a cadena perpetua en marzo de 1961
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Malcolm Williams

Norman Lucas – Los asesinos sexuales

El asesinato fue cometido en Gales a finales de 1960. La desafortunada víctima fue un muchacho completamente inocente, muerto por rechazar las insinuaciones homosexuales del agresor.

Anochecía la tarde del 29 de diciembre cuando alguien tocó la puerta del jardín del frente de la casa de la señora Aline Bonnick en la pequeña villa de Gileston, a un lado del mar, cerca de Barry, Glamorganshire. Se trataba de un joven con sangre en sus ropas, cara y manos; parecía agitado. En un principio la señora Bonnick pensó que se había peleado.

– Encontré a un muchacho en un refugio por allá muy lastimado, con sangre en toda la cara – dijo.

La señora Bonnick acompañó a este joven a la playa. Un poco antes de llegar a un fortín – construido al igual que muchos otros durante la guerra – encontraron al marido de esta mujer, Albert Bonnick, que recogía desechos del mar. Fue el señor Bonnick quien entró al fortín señalado por el extraño y ahí encontró a un joven tan malherido y con la cara y cabeza tan golpeadas que era irreconocible. Cuando el señor Bonnick miró las ropas del muchacho todo el horror de su descubrimiento lo golpeó: se trataba de su propio hijo.

Andrew Bonnick, el único hombre en una familia de cuatro hijos, había salido de casa ese día un poco después de la comida para dar un paseo por la playa. Alrededor de las 2:30 se encontró con dos amigos, Brian Dunn y Geoffrey Willmott – quienes vivían en la cercana St Athan -, y los tres estuvieron jugando a la orilla del mar. Media hora después Andrew se separó de sus amigos. Brian y Geoffrey lo vieron caminar hacia uno de los fortines. Observaron también a un joven que iba en la misma dirección.

Andrew no fue visto nuevamente sino hasta que fue encontrado, casi muerto, en el fortín. El señor Bonnick se dio cuenta, en el momento en que transportaba a su hijo a la playa ayudado por el extraño, que los pantalones del muchacho habían sido bajados y que su estómago y sus nalgas estaban al descubierto a pesar de que el cinturón seguía alrededor de la cintura.

Andrew fue llevado a un hospital donde murió a las 8:30 esa noche debido a un colapso y a hemorragias producidas por las heridas múltiples. Evidentemente había sido golpeado con la rama de un árbol que fue encontrada cubierta de sangre y con restos de su cabello.

Una de las muchas personas interrogadas fue el hombre que había encontrado al muchacho. Se trataba de Malcolm Keith Williams, de 20 años, un ajustador de maquinaria que vivía en Llwynpia y trabajaba en la planta eléctrica de Aberthaw, a una milla de Gileston.

Williams fue visto esa noche a las 9:10 cuando estuvo de acuerdo en ir a declarar a la comandancia de policía de Ton Pentre. Iba a ser entrevistado por el detective superintendente en jefe, Tom Williams, el encargado del Departamento de Investigaciones de Crímenes local, pero este oficial se retrasó por los exámenes post-mortem del muchacho. La entrevista se llevó a cabo a las cinco de la mañana. Malcolm Williams, quien estaba acompañado por su padre, Edmund Williams – trabajador también de la planta eléctrica -, tomó varias tazas de té y durmió en la comandancia de policía hasta que se le tomó la declaración.

Malcolm dijo que el 29 de diciembre había trabajado como de costumbre y que había comido en el comedor del lugar de trabajo a las 12:45. Fue a la playa a la 1:30, regresó a la planta eléctrica un cuarto de hora después y estuvo nuevamente en el comedor entre las 3:00 y las 3:40. Volvió a la playa a recoger madera que pretendía ir almacenando en el fortín y fue entonces cuando encontró a Andrew Bonnick. Inmediatamente dio información acerca de su descubrimiento.

Casi toda su declaración fue rápidamente desmentida.

La señora Edma Buffett, una mesera del Stratford Café de St Athan, dijo que Malcolm Williams estuvo en el café entre la 1:00 y las 2:00 de la tarde. Su padre y otros trabajadores de la planta estaban seguros de que él no había estado en el restaurante a la hora de la comida.

Sandra Crick, una estudiante, lo identificó como el hombre con quien había hablado mientras ella estaba sentada al lado del camino que va de St Athan a Gileston, un poco después de las 2:00 de la tarde. Esta versión fue confirmada por dos chicas más. Christine Adamson, una empleada de una tienda, vio a Williams, camino a la playa, después de haber hablado con Sandre Crick.

El examen forense de la ropa de Malcolm Williams mostró considerables manchas de sangre en su chamarra y en una de las piernas del pantalón. Además, había varias manchas de sangre en la base de los pantalones y en la chamarra de un tipo que habría sido producido si las prendas de ropa hubieran quedado en el trayecto de un chorro de sangre. En las uñas del muchacho asesinado se encontraron fibras de color azul y morado que coincidían con el tejido de la chamarra de Williams.

Dos días después de la muerte de Andrew Bonnick, el superintendente, Williams cayó enfermo y las investigaciones fueron continuadas por dos oficiales de Scotland Yard: el detective superintendente en jefe (más tarde delegado comisionado asistente) John Du Rose y el detective sargento (más tarde detective inspector en jefe) John Fyall. El superintendente Du Rose le dijo a Williams que la historia de sus movimientos no tenía solidez y le preguntó si tenía algo más que agregar.

– No he dormido bien – dijo Williams -. Me asusté y luchamos. De otra manera no habría sucedido. No quería bajarse los pantalones y por eso yo le di un golpe en el cuello.

En respuesta a otras preguntas de Du Rose, Williams dijo que tenía una debilidad homosexual presente desde los nueve años y que sentía un interés especial en jovencitos.

– Siento algo extraño dos veces al día – dijo.

Se le informó que nada de lo que dijera sería puesto por escrito.

– Pueden ponerlo por escrito si quieren – respondió Williams. Yo no tenía intenciones de matarlo. Les diré lo que sucedió.

En una declaración por escrito apuntó: “Tuve esa sensación y fui a la playa en busca de un muchacho que me masturbara. Encontré a este Andrew a quien no había visto antes. Le dije que en el fortín había un muchacho herido y le pedí que viniera conmigo a ayudarme. Entró y dijo: ‘No hay nadie aquí’. Le dije que se bajara los pantalones y él dijo que no”.

Williams describió después la manera como puso a Andrew contra la pared y le bajó los pantalones un tanto. El muchacho dijo que contaría todo a sus padres. William le dio un golpe en un ojo y luego le pegó con un tronco. Al ver la sangre pensó que el muchacho estaba muerto. Puso entonces su chamarra bajo la cabeza de Andrew y corrió a buscar ayuda.

– Después de que me di cuenta de lo que había hecho y traté de hacer lo necesario para ayudarlo -continuó-. Fue un accidente.

No tenía intenciones de matarlo.

Nada de esta declaración dada al superintendente Du Rose fue oída por el jurado al ser juzgado Malcolm Williams por asesinato, en Glamorganshire Assizes, Cardiff, en marzo de 1961. El juez Ashworth determinó que la admisión verbal de Williams al superintendente Du Rose en cuanto a su culpabilidad y su subsecuente declaración escrita, eran inadmisibles.

El hombre de Scotland Yard fue criticado por no haber precavido a Williams. Se llegó a decir que el jefe del DIC local había mantenido a Williams en la comandancia de policía hasta las cinco de la mañana antes de tomarle su primera declaración como una deliberada medida de “ablandamiento”.

El acusado se declaró no culpable y sugirió que el asesino podía ser el padre del muchacho o que los otros muchachos de la playa podían estar implicados. No había ninguna evidencia que apoyara estas afirmaciones, de manera que en menos de una hora de deliberaciones el jurado determinó que Williams era culpable.

Fue condenado a prisión perpetua, sentencia contra la que no apeló.

Malcolm Williams vivía con sus padres en condiciones no muy satisfactorias. De una familia de nueve hijos sólo seis habían sobrevivido. Dos de los hijos habían dejado la casa y una hija, de entre los pequeños, había sido clasificada como fuera del control de los padres desde los ocho años. Estaba bajo la custodia del consejo de Glamorgan County. Malcolm también había sido puesto bajo custodia a los doce años debido a que sus padres no estaban ejerciendo el control y la guarda adecuados. Fue mandado a un hogar infantil del que se escapó varias veces. Después de ser encontrado culpable de introducirse a una fábrica y de robo, pasó algún tiempo en una correccional.

Ninguna de estas medidas mejoró su carácter. A esto siguió una cadena de delitos: robo de una escuela, robo de una cartera y una licencia de manejo, robo de una bicicleta, obtención de unos pesos mediante pretensiones falsas, modificación de medidores de gas y electricidad. Después de otras dos estancias en una correccional acababa de regresar a la casa paterna hacía unas semanas en el momento del asesinato.

Aunque no hubo acusaciones por ofensas sexuales se descubrió que en una escuela especial había tomado parte en prácticas homosexuales con otros muchachos. Dijo a la policía que había intentado sodomía con uno de sus hermanos que en ese entonces tenía doce años. El hermano confirmó la admisión de Williams.

No hay duda que el rechazo de Andrew Bonnick llevó a Williams al asesinato. Dado que no había un historial de violencia previo, es muy poco probable que Williams mismo estuviera consciente de que era capaz de tal brutalidad.

Su intento por implicar al padre de Andrew refleja un aspecto de su mente particularmente odioso. En casos como éste la terapia no tendrá ningún resultado mientras el homicida no acepte la responsabilidad total de su crimen.

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