Luis Gregorio Ramírez Maestre

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Luis Gregorio Ramírez Maestre

El Monstruo de Tenerife

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Tortura - Robos
  • Número de víctimas: 1 - 30 +
  • Periodo de actividad: 2010 - 2013
  • Fecha de detención: 13 de diciembre de 2013
  • Fecha de nacimiento: 30 de septiembre de 1980
  • Perfil de las víctimas: Hombres de entre 19 y 30 años (mototaxistas)
  • Método de matar: Ahorcamiento
  • Localización: Varios departamentos, Colombia
  • Estado: Condenado a 34 años y seis meses de prisión el 9 de agosto de 2013
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Luis Gregorio Ramírez Maestre

Wikipedia

Luis Gregorio Ramírez Maestre (Valledupar, 30 de septiembre de 1980) es un asesino en serie colombiano. Se le acusa del asesinato de treinta personas en diversos municipios y ciudades de Colombia, entre ellos, Tenerife (Magdalena), Sabanalarga, Aguachica, Santa Marta, Valledupar y Puerto Wilches.

Ramírez trabajó como mototaxista y se ganaba la confianza de las personas que transportaba, para después asesinarlas en lugares desolados y poco frecuentes. La gran mayoría de las personas asesinadas morían por asfixia y tortura, según los exámenes y las investigaciones de los forenses. También guardaba varios objetos personales de las víctimas, como billeteras, cédulas, móviles, cascos, entre otros. Ramírez solo aceptó haber asesinado a una persona conocida como John Jairo Amador de la Rosa, después de que las autoridades encontraran el cuerpo con sogas al cuerpo.

Se cree que el asesino solo se dedicada a hurtar motocicletas en diversos municipios, pero según varios especialistas, Ramírez actuaba de una forma antisocial, similar a la de un psicópata.

Finalmente fue hallado culpable de varios asesinatos y condenado a 57 años en prisión, posteriormente rebajada a 34 años por «aceptación de cargos».


Luis Gregorio Ramírez, el asesino de mototaxistas de Colombia

Peru.com

10 de octubre de 2014

Bogotá. El 13 de diciembre del 2013 la Policía arrestó en Santa Marta, al norte de Colombia, a Luis Gregorio Ramírez Maestre, acusado del asesinato de 30 mototaxistas en diferentes lugares del país que van desde el Magdalena Medio hasta la Costa.

Ramírez, que nació en Valledupar (noroeste del país), solo elegía mototaxistas entre los 19 y 30 años de edad. Ninguno medía más de 1.70 metros de estatura ni pesaba más de 60 kilos para someterlos fácilmente.

El asesino aprovechaba su carisma y su locuacidad para generar confianza. Pedía que lo llevaran en el mototaxi a un lugar cuidadosamente escogido, en las afueras de las ciudades. Aprovechando que iba en la parte trasera del vehículo, cuando el conductor se detenía lo sujetaba por la garganta y lo asfixiaba, teniendo cuidado de que no muriera, hasta que perdiera el conocimiento.

Arrastraba su víctima desmayada hacia la zona escogida, donde siempre había árboles, apropiados para sus macabros fines. La amarraba de pies y manos a cuatro árboles, suspendiéndola en el aire para que no pudiera tocar el suelo.

Una vez los mototaxistas recobraban el conocimiento, les amarraba otra soga al cuello y la colgaba de una rama alta. Para no ahorcarse, la víctima debía sostenerse con fuerza de las cuerdas que le ataban las manos. Según los análisis de los cuerpos efectuados por Medicina Legal, las víctimas podían durar hasta un día luchando por no aflojar las manos, pero al final el peso del cuerpo las vencía y morían por asfixia.

Todo ese tiempo Ramírez se quedaba sentado frente al moribundo, mirando. Una vez fallecía robaba sus pertenencias y la moto, que revendía fácilmente. En algunos casos enterraba los cuerpos. En otros, los dejaba hasta que eran encontrados descompuestos, días después.

Barrancabermeja (noroeste de Colombia) fue uno de los lugares donde sembró el terror. Allí se le conocía como el asesino de Tenerife por el lugar donde siempre dejó a sus víctimas.

¿Cómo cayó el asesino?

Un acucioso policía de la Sijin del Magdalena Medio, que investigaba esos crímenes, terminó por descubrirlo. El uniformado supo por los familiares de uno de los jóvenes asesinados que este tenía un celular de alta gama.

Se dio a la tarea de seguir el rastro de la señal con la esperanza de que el asesino se hubiera quedado con el aparato. No se equivocó. Los reportes le indicaron que había estado en Sabanalarga, Aguachica, Santa Marta, Valledupar y Puerto Wilches.

En todas estas ciudades la policía encontró reportes de mototaxistas amarrados y asfixiados. En total, contabilizó 30 asesinatos con las mismas características desde fines de 2011. Para el investigador era claro que se trataba de la misma persona y que estaba tras un asesino en serie.

Para diciembre de 2012, siguiendo el rastro del celular del joven asesinado en Barranca, el hombre de la Sijin instaló un retén cerca de Santa Marta y arrestó a Ramírez, quien tenía el teléfono móvil que lo inculpaba.

Al allanar el cuarto donde estaba viviendo, se encontraron las cédulas de otras víctimas que guardaba como ‘trofeos’. La Fiscalía le imputó los delitos de homicidio agravado tortura y hurto calificado y agravado. Ramírez aceptó los cargos y fue recluido en la cárcel Modelo de Bucaramanga.


A 34 años y seis meses condenan a Luis Gregorio Ramírez Maestre

Vanguardia.com

10 de agosto de 2013

El Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado con funciones de conocimiento, condenó a 34 años y seis meses, en fallo de primera instancia, a Luis Gregorio Ramírez Maestre, de 32 años, por el asesinato del mototaxista John Jairo Amador de 19 años, ocurrido el 20 de mayo del año pasado en el Puerto Petrolero.

La decisión se conoció ayer a las 4:00 de la tarde, tras la audiencia de lectura de fallo que se cumplió en el Centro de Servicios Judiciales de Bucaramanga.

Dentro del fallo el juez absolvió a Ramírez Maestre del delito de tortura, bajo el argumento de que, si bien el procesado actuó con sevicia, no se tipificó dicha conducta.

Por tal razón, la sentencia fue sustentada en los delitos de homicidio agravado y hurto calificado y agravado, por los cuales lo condenaron a una pena de 57 años y seis meses.

No obstante, como durante el proceso Ramírez Maestre aceptó los cargos que la Fiscalía le imputó, obtuvo una rebaja del 40% de la condena, es decir, la pena total quedó en 34 años y seis meses.

El fallo fue apelado por la Fiscalía Segunda Especializada de Bucaramanga, entidad que manifestó su descontento con el hecho de que Ramírez Maestre fue absuelto por el delito de tortura.

En el mismo sentido, el abogado defensor de la familia de la víctima presentó su apelación.

Del otro lado, el abogado de Ramírez Maestre también apeló el fallo pues a su entender la sentencia contra su defendido es muy alta.

Las partes tienen un plazo de cinco días para presentar por escrito la apelación a que tienen derecho.

Giro inesperado

Dentro de la lectura de fallo, el juez de conocimiento le ordenó a la Fiscalía la implementación de un plan de trabajo para establecer si Ramírez Maestre actuó en complicidad con otras personas u organizaciones delictivas.

Esta decisión podría darle un giro inesperado a la investigación, en la cual empiezan a tejerse nuevas hipótesis.

Una de ellas, es que detrás de estos crímenes podría estar una banda que pretendía intimidar al sector del mototaxismo en Barrancabermeja y Valledupar.

“Luis Gregorio Ramírez Maestre no actuó solo. Tengo conocimiento de que tiene una red que reposa en Barrancabermeja, esa red se va a desarticular… No puedo decir cuál es la red, porque mi vida corre peligro. Tengo conocimiento de por qué las víctimas eran mototaxistas, pero no lo puedo decir, es una red muy grande, una organización que maneja mucha plata”, indicó una de las personas presentes en la audiencia cuya identidad se reserva por seguridad.

Los crímenes

Duván Marín Jaimes desapareció el 3 de febrero. Cuatro días después las autoridades encontraron su cadáver en un paraje de la vereda Tenerife.

Luis Alfredo Castañeda Rodríguez desapareció y fue encontrado muerto por las autoridades el 19 de marzo del mismo año en el sector de Cuatro Bocas.

John Jairo Amador de la Rosa salió de su casa en horas de la mañana y no regresó. Dos días después fue hallado su cuerpo sin vida en la vereda Tenerife.

Gilberto Barragán Payares no regresó a su hogar el 6 de mayo de 2012. A los pocos días residentes del sector vieron su cadáver en la vereda Tenerife.

Ese día fue hallado en la vereda Tenerife un cuerpo sin vida. Se trató de un joven con las manos y los pies amarrados, al igual que los crímenes anteriores.


La macabra ruta del «Monstruo de Tenerife»

Julián I. Espinosa Rojas – ElTiempo.com

16 de abril de 2013

Detalles del caso de un hombre vinculado a unas 20 muertes de ‘mototaxistas’, en 4 departamentos.

El ‘Monstruo de Tenerife’ coleccionaba las cédulas de sus muertos. Las tenía ocultas, quizás como trofeos, en su casa en Santa Marta, ciudad en la que fue detenido por efectivos de la Policía Nacional el 12 diciembre del 2012. Al revisar cada uno de los nombres, las autoridades no tardaron en darse cuenta de que coincidían con las identidades de una veintena de ‘mototaxistas’ que habían aparecido torturados y asesinados de la misma manera en el último año y medio en cuatro departamentos.

Para ese momento, los investigadores tenían indicios de que Luis Gregorio Ramírez Maestre -señalado por la Policía como el ‘Monstruo de Tenerife’- estaría relacionado con el asesinato de John Jairo Amador de la Rosa, ocurrido el 20 de mayo del 2012, en Tenerife, zona rural de Barrancabermeja (Santander).

Según el escrito de imputación de cargos presentado por la Fiscalía, Ramírez usó el celular de su víctima. Las llamadas fueron rastreadas en Puerto Berrío (Antioquia) y varias poblaciones cercanas, horas después de su desaparición. Esta pista le permitió a las autoridades entender que el agresor tomó la troncal del Magdalena Medio y se movilizó a Medellín, tras cometer el crimen. Al parecer, para vender la motocicleta. Semanas más tarde, el vehículo fue hallado en un parqueadero de la ciudad.

Las cédulas y objetos de sus víctimas que encontraron en Santa Marta abrieron varias líneas de investigación que, según la Policía, apuntan a un nuevo caso de asesino en serie que, incluso, ha tenido asesoramiento de autoridades estadounidenses para armar el rompecabezas, cuyas piezas están en Santander, Cesar, Córdoba y Magdalena.

La ruta de la muerte

Ramírez Maestre, de 32 años y oriundo de Valledupar, está recluido en la cárcel de máxima seguridad Palogordo, en Girón (Santander). Ante un juez de control de garantías aceptó que torturó y mató a Amador, en Tenerife.

A la víctima, de 19 años, la conoció en las calles del Puerto Petrolero. Era un joven recién graduado del colegio, que se dedicó al ‘mototaxismo’ mientras concretaba sus planes de ingresar a la universidad. Solo llevaba dos meses con su motocicleta. Le pagó para que lo transportara por la ciudad, pero en el camino lo atacó y asesinó.

Como este, solo en Tenerife, se registraron otros cuatro casos idénticos en febrero, marzo, mayo y septiembre del 2012. Todas las víctimas respondían a un mismo patrón criminal: hombres jóvenes, delgados, de estatura media y dedicados al ‘mototaxismo’. En la ciudad, autoridades policiales ya hablaban de un “psicópata suelto”. El temor entre la población creció.

EL TIEMPO.COM, que conoció el expediente, pudo establecer que la Seccional de Investigación Criminal de la Policía del Magdalena Medio tiene fuertes indicios de que Ramírez llegó a Barrancabermeja desde mediados del 2011. Durante ese periodo se reportó la primera víctima en la zona. Luego se conocieron ocho casos similares en Valledupar y otros más en Córdoba y Magdalena. Lo que significaría, según la investigación, que el hombre habría regresado a Santa Marta, donde reside con sus tres hijos, dejando víctimas por su paso hacia la Costa.

Una de las víctimas en Valledupar fue Ricardo Alfonso Jácome Carpio. Su cuerpo fue hallado por un campesino que arreaba su ganado entre la espesa vegetación de la vereda La Vega. Estaba atado a un árbol y en alto grado de descomposición. Los familiares no lo pudieron reconocer, por lo que se utilizaron pruebas forenses para confirmar su identidad y para determinar la manera como murió que, tal como se evidencia en la veintena de casos, es la misma: asfixia mecánica, provocada por una cuerda amarrada al cuello.

Así operaba

De acuerdo con las investigaciones, Maestre contactaba a las víctimas en las calles de las ciudades a las que visitaba. Contrataba por horas el servicio de ‘mototaxismo’. Tras ganarse la confianza de sus víctimas, les pedía que los transportara a zonas despobladas y allí, al parecer, sometía al conductor con golpes en la cabeza. Horas después, las víctimas aparecían atadas, en alejados sectores. Sin sus documentos, ni motocicletas. Las torturas podían tardar minutos o días.

Uno de los investigadores de la Sijín que asumió el caso le dijo a ELTIEMPO.COM que el hombre, al parecer, no actuaba solo. Hipótesis apunta a que un grupo de personas lo acompañaban o, al menos, conocían de sus actuaciones criminales. También habló de contactos con redes dedicadas al mercado negro automotor. Evidencia de esto sería el hallazgo de una de las motos en Medellín, donde, al parecer, habría estado en venta entre combos de la capital antioqueña para acciones criminales. No obstante, esta hipótesis aún está en una etapa de indagación.

La justicia colombiana tampoco ha podido determinar el porqué de su actuar criminal. Aunque la Fiscalía sostiene que el agresor buscaba hurtar motocicletas, los investigadores creen que hay algo más allá y se podría establecer una conducta psicópata. La Fiscalía aún evalúa dicha hipótesis.

Lo que ha sorprendido a familiares de las víctimas es que la justicia ya había tenido en sus manos al criminal, y a pesar de las sospechas, lo dejó en libertad. EL TIEMPO.COM pudo establecer que Ramírez Maestre fue capturado dos veces, en 2010 y 2011, por conducir motocicletas robadas, pertenecientes a personas que fueron halladas muertas en iguales circunstancias. La flagrancia solo fue por poseer un elemento robado, argumentaron las autoridades en ese entonces. Por eso, no se le vinculó con procesos por homicidio.

Tan pronto fue dejado en libertad, continuó su ruta de muerte entre la troncal que del Magdalena Medio comunica con la Costa.

En próximas semanas, el proceso será remitido a una fiscalía especializada en Bucaramanga. Allí se articularán todos los casos, en los que las cédulas y las macabras coincidencias se han convertido en la prueba reina contra Ramírez Maestre. ELTIEMPO.COM intentó contactar en varias oportunidades con el procesado, pero no fue posible.

Los investigadores tienen fuertes indicios que relacionan al llamado ‘Monstruo de Tenerife’ con otros asesinatos, no reportados, desde el 2010, en varias poblaciones de la costa Atlántica, un capítulo que se abriría en cuestión de días. Mientras eso ocurre, familiares de las 19 víctimas vinculadas al detenido, piden a las autoridades que sea juzgado pronto por los crímenes.

También, hablan con firmeza sobre el anhelo de volver a tener en sus manos los objetos personales de sus familiares. Piden de regreso cada cédula y cada billetera, coleccionadas por el ‘Monstruo de Tenerife’, y que hoy reposan en la Fiscalía como pruebas en custodia. La espera, así como el dolor en cada familia, se mantiene.

 


VÍDEO: NOTICIA DE LA CONDENA DE LUIS GREGORIO MARTÍNEZ MAESTRE


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