La muerte de Thelma Todd

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Thelma Todd

Hot Toddy

  • Clasificación: Crimen sin resolver
  • Características: El misterio que rodeó a la muerte de esta actriz continúa hasta el día de hoy
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 16 de diciembre de 1935
  • Fecha de nacimiento: 29 de julio de 1905
  • Perfil de las víctimas: La actriz Thelma Todd
  • Método de matar: Envenenamiento (monóxido de carbono)
  • Localización: Los Ángeles, Estados Unidos (California)
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Thelma Todd – Una muerte en extrañas circunstancias

Ultima actualización 23 de julio de 2015

Actriz de reparto poco conocida antes de su fallecimiento, no saltó a la fama por sus apariciones en El halcón maltés (Roy Del Ruth, 1931) o Plumas de caballo (Norman Z. McLeod, 1932), sino por las extrañas e indefinidas causas de su muerte: inhalación prolongada de monóxido de carbono.

En todas las hipótesis lanzadas al respecto, siempre se alude a las infidelidades de la actriz como principal motor argumental. La encontraron cadáver un 16 de diciembre de 1935 en su garaje.


La muerte de Thelma Todd

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El cuerpo de la actriz Thelma Todd fue encontrado en su descapotable el 17 de diciembre de 1953. Su muerte fue atribuida al gas de monóxido de carbono del motor de su automóvil, estacionado en un garaje.

Pruebas posteriores indicaron que la muerte podría no haber sido accidental. Disipando la teoría del suicidio, por ejemplo, pequeñas cantidades de sangre fueron encontradas en la boca de Todd, así como en el interior y exterior de su coche.

Su nivel de alcohol en la sangre en el momento de su muerte era de .13 y se encontró la impresión de una mano no identificada en la puerta del vehículo.

Varios testigos manifestaron al jurado que Todd sufría depresión y a veces mencionaba la posibilidad de suicidarse, algo que contribuyó a cerrar el caso atribuyendo la muerte a un suicidio. No obstante, el misterio que rodeó a la muerte de esta actriz continúa hasta el día de hoy.


Thelma Todd, una muerte en extrañas circunstancias

Ultima actualización 23 de julio de 2015

Con una ligera mancha de sangre en los labios, la actriz Thelma Todd yacía sobre el volante de su automóvil, un Lincoln descapotable. La causa de la muerte fue el envenenamiento por monóxido de carbono. ¿Accidente, suicidio o asesinato?

La belleza muerta – Una rubia empalagosa

Mae Whitehead, la doncella personal de la estrella de la pantalla Thelma Todd, solía conducirla todas las mañanas desde su hogar en Pacific Palisades, en la costa que une Santa Mónica con Malibú, hasta los estudios Hal Roach, en Culver City. El 16 de diciembre de 1935 la actriz debía rodar algunas escenas para la película de Laurel y Hardy, The Bohemian Girl.

Normalmente Whitehead aparcaba su coche a la puerta del garaje de Todd, en lo más alto de Pasetano Road; entonces sacaba el coche de la estrella y lo conducía hasta abajo por el sinuoso sendero que se dirigía al apartamento de la actriz, situado junto a la playa. Lo hacía para evitarle trepar por los doscientos setenta y un escalones de cemento que unían la casa de la actriz con el garaje.

Thelma Todd, conocida como «la rubia empalagosa», vivía encima de un restaurante-club distinguido y caro que llevaba su nombre, cuya propiedad compartía con el famoso director Roland West, que vivía también encima del café, en un apartamento contiguo.

A pesar del fresco aire matutino, el sol californiano brillaba con fuerza cuando Whitehead llegó al garaje. Al abrir la pesada puerta que, como de costumbre, estaba cerrada sin llave, el sol se reflejó en los faros del Lincoln descapotable marrón oscuro.

La doncella se quedó atónita al ver a Todd, aparentemente dormida, desplomada sobre el volante del automóvil. La sorpresa se convirtió en horror y espanto cuando comprobó que no estaba dormida. La rápida carrera de Thelma Todd en Hollywood llegó a su fin a los veintinueve años.

La vida de la actriz estuvo ciertamente llena de vino y rosas. Era una figura familiar en las noches de Hollywood y en las reuniones nocturnas. Le gustaban los licores fuertes y los coches rápidos, y a menudo, las dos cosas a la vez. Aficiones que la condujeron a un accidente de extrema gravedad que estuvo a punto de costarle la vida en enero de 1933.

El matrimonio con el agente Pasquale «Pat» DiCicco no le sirvió para serenarse. La boda se celebró en Arizona un día del mes de julio de 1932, y el divorcio se produjo algo menos de dos años después.

Entre uno y otro acontecimiento mantuvo algunas breves aventuras; los hombres iban y venían y las bebidas continuaban corriendo. Su acompañante habitual era Roland West.

Entró en la vida de Thelma en 1930, cuando hizo con ella la película El pirata, donde interpretaba un papel dramático con el nombre de Alyson Lloyd. El drama no se representaba solamente en la pantalla. Se embarcaron en una tormentosa aventura de amor y se convirtieron en socios cuando abrieron el café pensando en los inseguros ingresos de su profesión.

Su instalación doméstica era muy complicada. Los apartamentos situados encima del negocio se comunicaban por puertas correderas, aunque Roland West, por respeto a su esposa, la actriz Jewel Carmen, nunca admitió haber mantenido relaciones amorosas con la atractiva Thelma.

Whitehead volvió a su coche y se dirigió al café, donde despertó a Roland West para que volviera con ella al garaje.

Cuando West tocó el rostro de Todd éste ya estaba frío. De la boca salía un hilillo de sangre que él enjugó con un pañuelo, y después llamó a su cuñado Rudolph Schafer, el administrador del negocio. Este y su hermana, la desdeñada esposa del director, vivían en la villa de la cumbre, junto al garaje. Schafer telefoneó a la policía

No aparecían señales de violencia. La víctima estaba completamente vestida, luciendo el conjunto que la doncella recordaba haberle visto puesto cuando, el sábado por la noche, salió a una fiesta.

El contacto del coche estaba encendido y el depósito lleno de gasolina, pero la batería se había agotado completamente. Era obvio que la actriz había muerto intoxicada por el monóxido de carbono. Todo indicaba que la causa fue un accidente, un suicidio o, como empezaron a insinuar insistentemente los periódicos, un asesinato.

La autopsia fijaba el momento de la muerte a primeras horas de la mañana del domingo 15 de diciembre. Fue muy fácil reconstruir sus últimos movimientos. El sábado por la noche asistió a una fiesta que su amigo Stanley Lupino organizó en el club Trocadero para presentar a su hija Ida a todo Hollywood.

Otro invitado, Sid Grauman, telefoneó a Roland West a eso de las 2,30 de la madrugada para decirle que Thelma volvería al cabo de una hora. Sin embargo, ella remoloneó por el club un rato más hasta que el chófer, Ernest Peters, la dejó en su apartamento poco antes de las cuatro de la mañana.

El pequeño bolso de noche apareció en el asiento del acompañante; no contenía las llaves del edificio principal, sino las de su apartamento, al que se accedía por una escalera exterior. Generalmente, Peters la acompañaba hasta la entrada, pero aquella noche ella se lo impidió.

El interés del jurado se cifraba en lo ocurrido posteriormente. Según la versión de West, decidió irse a dormir tras recibir la llamada de Grauman. No se dio cuenta de que ella no llevaba las llaves consigo y corrió el cerrojo del apartamento de la actriz, ya que en la zona de Palisade los robos eran bastante frecuentes.

A las 3,30 le despertaron los ladridos del perro y se figuró que Thelma había vuelto. Declaró no sentirse preocupado al despertarse por la noche y no encontrarla, ya que era una mujer que no seguía un horario ordenado. La muerta tenía un carácter impulsivo; y él se imaginó que habría dormido en Hollywood en casa de su madre, cosa que solía hacer con mucha frecuencia.

Afirmó que no la oyó llamar a la puerta a causa del ruido que hacían las olas rompiendo en la playa.

Esta declaración se contradecía con la de los vecinos, que aseguraban haber oído una violenta discusión entre un hombre y una mujer en la madrugada del domingo, y ruido de golpes, probablemente dados sobre la puerta, que mostraba huellas de haber sido recientemente pateada.

La hipótesis de la policía era que Thelma Todd, al encontrarse en la calle, golpeó la puerta y gritó en vano; entonces subió los escalones hasta llegar al garaje y puso el contacto del coche para no pasar frío. Como había bebido, se quedó dormida sin advertir el peligro.

El gran jurado estuvo de acuerdo con la versión de la policía y emitió un veredicto de muerte accidental.

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Roland West

Roland West nació en 1887. Empezó la carrera de actor, aunque su escasa estatura -medía aproximadamente 1,50- le impidió representar papeles de protagonista.

En 1912 dirigió su primera película, Almas perdidas, producida por Joseph Schenck, agente artístico para una cadena teatral. La película resultó un éxito y ambos hombres se dedicaron a la industria cinematográfica. Mientras Schenck amasaba una gran fortuna, West se interesó por el aspecto artístico del cine y se forjó una sólida reputación como director innovador y agresivo, introduciendo técnicas nuevas e imaginativas en películas como El golpe y El pirata, un tipo de filmes siniestros que constituyeron lo que posteriormente se llamó cine negro.

El pirata fue la última película de West, ya que cuando murió Todd, llevaba cinco años sin dirigir ninguna otra.

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Primeros pasos – La belleza de la ciudad

Sus comienzos fueron remilgados y correctos. Su padre era concejal y ella estudiaba Magisterio. Pero la belleza y el talento de Thelma Todd le hicieron obtener fama y fortuna.

Thelma Todd nació en 1906 en el seno de una familia honorable y acaudalada de Lawrence, Massachusetts. Su padre era un respetado comerciante local, y el cargo de concejal le convirtió en un personaje importante de la localidad.

Thelma creció en un ambiente de bienestar y seguridad. A los quince años su belleza, esplendorosa y natural, ya había provocado bendiciones y maldiciones.

Según se rumoreaba, perdió su primer trabajo en un almacén porque atraía a hordas de jóvenes. El problema era que no iban a comprar, sino a estar, de modo que el propietario decidió despedirla.

Mientras realizaba estudios secundarios, comenzó a ganar dinero extra pasando modelos y continuó con ello después de ingresar en la Escuela Normal Hood.

De nuevo su belleza le hizo cambiar de objetivos. Había ganado el título de «Miss Lawrence» con facilidad y llegó a triunfar como «Miss Massachusetts». En seguida se convirtió en una celebridad local.

El director del teatro de la ciudad, Napoleon DeMara, una prestigiosa personalidad en su ambiente, adivinó el potencial latente en la joven y envió una fotografía a Jesse Lasky, de los estudios Paramount.

Esta fotografía marcó el destino de Thelma. En vez de quedarse en una joven maestra de escuela local, se convirtió en una estrella. Lasky le ofreció una plaza en la Escuela de Artes Astoria, de Nueva York, y ella abandonó los estudios de maestra.

Obtuvo el título de la escuela y se trasladó a la ciudad de Hollywood. Una nueva Thelma floreció fuera del ambiente de su ciudad natal.

Demostró un talento natural para la comedia y resultaba una actriz dramática bastante convincente.

Fuera de la escena era extraordinariamente graciosa, una característica que le granjeó las simpatías de Stan Laurel, así como de los aficionados al cine.

También era más atractiva aún al margen de la pantalla.

Entre 1926 y 1935 trabajó en ciento siete películas, muchas de ellas comedias cortas, aunque también apareció en gran número de largometrajes con cómicos de la categoría de Laurel y Hardy, Buster Keaton y Joe E. Brown entre otros, y en papeles dramáticos con Gary Cooper y Humphrey Bogart.

También compartió reparto con ZaSu Pitts, y más tarde con Patsy Kelly en una serie de comedias.

Quizá realizó sus más famosas interpretaciones con lo hermanos Marx en Horse Feathers y Monkey Business. Las trece primeras películas de Thelma Todd fueron mudas, pero, al contrario de muchas actrices de su tiempo, pasó al cine hablado sin dificultad. Gozaba de un voz profunda y agradable, que trató de mejorar recibiendo clases de dicción.

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Los magnates del cine

A consecuencia del escándalo público, los directivos de los estudios de Hollywood se convirtieron en guardianes de la moral de sus estrellas con objeto de proteger las grandes sumas de dinero que generaba la incipiente industria cinematográfica.

En tiempos de la Primera Guerra Mundial el enorme éxito del cinematógrafo enriqueció rápidamente a los «padres fundadores» de Hollywood. Hombres como Adolph Zukor, Sam Goldwyn, William Fox, Carl Laemmle o Louis B. Mayer llegaron a ser todopoderosos en aquella pequeña comunidad.

Los propietarios de los primeros estudios eran self made men, pertenecientes en general a la primera o segunda generación de los inmigrantes de mente bucanera. Cuando en los años veinte el escandaloso comportamiento por parte de sus extraordinariamente bien pagadas estrellas amenazó con destruir su obra, los magnates de la industria cinematográfica se reunieron para proteger sus «máquinas» de hacer dinero.

Formaban un cuerpo reglamentado, la Sociedad Americana de Productores y Distribuidores de Films, y nombraron director general a Will Hays, con un sueldo de cien mil dólares anuales.

El principal propósito de la asociación era asegurarse de que las películas de Hollywood fueran un espejo de virtudes. Los contratos de las estrellas incluían unas «cláusulas morales» y esto proporcionaba a los estudios la facultad de rescindir los de aquellos que aparecieran implicados en algún escándalo.

Si alguien se apartaba gravemente de las reglas, inmediatamente se quedaba sin empleo, puesto que los dirigentes invocaban la cláusula moral.

Esto les sucedió a ciento diecisiete personas cuyas vidas privadas se hicieron públicas tras el nombramiento de Hays, y muy pocos volvieron a conseguir trabajo.

Los magnates del cine encontraron sus mejores aliados en los periódicos y revistas locales y nacionales, que se ocupaban del comadreo del ambiente cinematográfico e imprimían todo aquello que pudiera alimentarlo. Los estudios montaron grandes departamentos de publicidad, que no sólo se encargaban de subrayar las historias aleccionadoras, sino que suprimían las que mostraban aspectos perjudiciales para ellos.

También se podía manipular a la prensa con otros fines. King Vidor llegó a suponer que la amplia atención dirigida sobre Mary Miles Minter y Mabel Normand a raíz de la muerte de William Taylor se debió a la iniciativa de los estudios que «inventaban» las noticias.

Descubrió que, a pesar de la imagen de gran seductor que el estudio había fabricado para Taylor, no se le pudo implicar en ningún escándalo relacionado con las estrellas femeninas con las que trabajó.

Llegó a la conclusión de que la Paramount y Keystone echaron carnaza a la prensa para sabotear la carrera de las dos mujeres y así rescindir sus contratos, después de comprobar los malos resultados obtenidos: el de Minter, a causa de su pérdida de popularidad, y el de Normand porque se trataba de una mujer voluble que exigía demasiada independencia.

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Will Hays

Hays fue elegido como perro guardián de la industria cinematográfica precisamente porque carecía de relación alguna con ella.

En primer lugar, y sobre todo, Hays era un antiguo presbiteriano y además masón. Los cínicos directivos de los estudios lo consideraban el hombre apropiado para convencer a los irritados habitantes del Oeste Medio de que las cosas se iban a solucionar.

Político de carrera, Hays nunca consiguió borrar el estigma de haber formado parte del equipo del presidente Warren Harding, cuya administración fue una de las más corruptas de la historia de los Estados Unidos. El mismo Will Hays fue denunciado en dos ocasiones por aceptar sobornos, pero siempre consiguió evitar el proceso.

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La verdad – ¿Homicidio involuntario o asesinato?

La policía se enfrentaba con la tarea de encontrar los cabos de la complicada madeja de la vida de Todd. Pero la verdad surgió treinta años después, a pesar pistas falsas y de las coartadas amañadas que rodearon el caso.

Los periódicos locales fueron los responsables de la puesta en circulación de gran cantidad de rumores sobre el caso de Thelma Todd, como ocurrió con William Desmond Taylor. Aumentaron el misterio añadiendo datos erróneos sobre los resultados de la investigación. Un periódico de Los Angeles, por ejemplo, aseguraba que el juez fijó la hora de la muerte a las cinco de la tarde del domingo en lugar de las cinco de la mañana.

Informaron también de que la actriz no llevaba puestos los zapatos de seda, de modo que no pudo haber subido todos aquellos escalones. Sin embargo, el capitán Bruce Clark, el primer policía que vio el cuerpo, declaró que estaban «completamente desgarrados».

Ernest Peters afirmó durante la investigación que en el trayecto hasta Pacific Palisades ella guardó silencio, aunque la prensa contó que en su declaración el chófer dijo que ella comentó su temor a ser asesinada por los gánsteres y que la estaban siguiendo.

El abogado de Thelma apoyó la teoría publicada por la prensa, según la cual Lucky Luciano, el jefe de una banda de mafiosos, mandó asesinar a la estrella porque ésta se negaba a secundar el proyecto del clan de abrir un casino en el tercer piso del edificio del café, aunque no había pruebas de ello.

También se tergiversaron los informes médicos y se informó erróneamente de que la víctima tenía un diente roto y magulladuras en la garganta, como si se la hubieran aplastado con una botella.

Se dijo que el rostro y las ropas de la muerta estaban cubiertos de sangre y no se mencionaba el garaje. De hecho, no había más que unas gotas que se correspondían con las lesiones que el monóxido de carbono causó en la mucosa. Aunque todo esto quedaba explicado en la autopsia, los cazadores de noticias lo ignoraron en busca de pistas más escandalosas.

Finalmente fue la prensa, y no la policía, quien encontró a varias personas que juraron haber visto a Thelma Todd el domingo 15 de diciembre después de la hora fijada por el juez.

Dos vendedores de árboles de Navidad la vieron con un «extranjero moreno» el domingo por la noche, pero afirmaron que dos pistoleros que iban en un coche les dijeron que no hablaran de ello.

La mujer de West, Jewel Carmen, declaró haber visto a la actriz conduciendo su inconfundible descapotable, acompañada por un hombre moreno de aspecto misterioso en la misma noche.

Dos comerciantes juraron que había hablado por teléfono en la cabina de sus establecimientos el domingo por la mañana.

Lo más extraordinario de todo fue que la señora Wallace Ford, que estaba organizando una fiesta para aquel mismo domingo, aseguraba que Todd la había telefoneado aquella tarde para confirmar su asistencia. Le comentó que estuvo levantada toda la noche y le preguntó si podía ir acompañada por un amigo.

Hubo bastantes especulaciones sobre si se trataría del nuevo amante de San Francisco del que Thelma habló con Ida Lupino en la fiesta del Trocadero.

Sin embargo, el jurado insistió en su veredicto de muerte accidental, y aquel veredicto quedó como la última palabra sobre el caso.

En la primavera de 1987, dos escritores, Kathleen Mader y Marvin Wolf, que habían estudiado el caso en un libro titulado Ángeles caídos (en Gran Bretaña, Crimen en Los Angeles), decidieron profundizar algo más y se entrevistaron con los principales supervivientes del asunto.

Hal Roach, que fue el jefe de Todd durante la mayor parte de su carrera, estaba dispuesto a hablar y les dijo que Roland West confesó ante la policía, pero no le detuvieron.

Según Roach, West furioso porque ella no había vuelto a las dos de la mañana, como él le pidió, echó el cerrojo deliberadamente. La actriz despidió al chófer al llegar porque no deseaba que fuera testigo de la discusión que se avecinaba.

Cuando comprobó que la puerta estaba cerrada, discutió a través de ella con West -altercado que escucharon los vecinos- a propósito de su asistencia a la fiesta. Ella decía que podía asistir a las fiestas que quisiera, que estaba invitada a otra al día siguiente y que se iba en aquel momento. Diciendo aquello, subió las escaleras hasta llegar al garaje, se metió en el coche y puso el contacto.

West la siguió escaleras arriba, cerró la puerta tras ella y, para demostrar que era el dueño de la situación, echó la llave.

Cuando volvió a abrir, el domingo por la mañana, Todd estaba muerta.

Según esta versión, la muerte no fue un asesinato, sino un homicidio involuntario, de modo que el famoso director, que disponía de los mejores abogados del mundo, no fue acusado de ella.

En el caso contrario se hubiera desencadenado un nuevo escándalo, ya que la relación adulterina de West y Todd ya había trascendido. Y así como las desgracias de Arbuckle disimularon el pasado de William Taylor, del mismo modo el juicio del director Busby Berkeley por homicidio involuntario, iniciado el día de la aparición del cadáver del garaje, desvió la atención sobre las razones que se ocultaban tras la muerte de Thelma Todd.

Roland West, afortunadamente para él, tenía amigos situados en altos cargos. Joseph Schenk, ejecutivo de la 20th Century Fox, que se había encargado de contratar a Fatty Arbuckle para Hollywood, era un experto en el tema de los escándalos. La relación entre ambos llegó a ser tan estrecha como para que West ayudara a Schenck en una complicada trama que implicaba ciertas transacciones fraudulentas con objeto de evadir impuestos.

Si West hubiera sido acusado de asesinato, probablemente se decidiría a dar información sobre aquellos temas con objeto de llegar a un trato. Schenck habló con sus amigos en el despacho del sheriff y ellos decidieron evitar la confesión.

West conservó su libertad, pero no volvió a dirigir películas. Murió en 1951, y antes repitió la confesión a su viejo amigo Chester Morris, el hombre que encabezó el reparto de El Pirata con Thelma Todd.

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Las Follies de Berkeley

Busby Berkeley imaginó gran número de los extraordinarios musicales de la Wamer Brothers, como La calle 42 y Niños de pecho, a lo largo de los años treinta. En 1935 puso su ingenio y sus dotes como coreógrafo con un resultado deslumbrante en su primera película, Los buscadores de oro de 1935.

Sin embargo, a finales de año estaba en la ruina. Berkeley se emborrachó en una fiesta y condujo su coche a contramano por la autopista de la Costa del Pacífico, no lejos del café del Paso de Thelma Todd, provocando un accidente en el que murieron tres personas. Berkeley fue acusado de asesinato en segundo grado.

Como Arbuckle, tuvo que presentarse ante los tribunales en tres ocasiones por desavenencias del jurado. Al contrario que aquél, continuó trabajando; solía ir directamente del tribunal a los estudios, donde permanecía toda la noche. Por fin quedó en libertad, ya que su abogado convenció al jurado de que la causa del accidente había sido el reventón de un neumático. Berkeley dirigió varias películas más en Hollywood.

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Conclusiones

Joseph Schenck, el hombre que hizo los tratos con Roland West, fue acusado de evasión de impuestos en 1941 y sentenciado a cuatro meses de prisión y multa de 432.060 dólares. Al salir, dedicó la mayor parte del tiempo a obras de caridad. Murió en 1961 a la edad de ochenta y cuatro años.

A pesar del enorme interés que despertaban los hechos reales como argumento de película, las vidas y muertes de William Desmond Taylor y Thelma Todd nunca fueron llevadas a la pantalla en Hollywood.


Thelma Todd

Wikipedia

Thelma Todd (29 de julio de 1905 – 16 de diciembre de 1935), fue una popular actriz de fines de 1920 y comienzos de 1930. Apareció en más de 40 películas entre 1926 y 1935, aunque es más conocida por sus papeles en numerosos cortometrajes y películas en el estudio de Hal Roach, entre ellas varias de El Gordo y El Flaco como Another Fine Mess, The Devil’s Brother (aka Fra Diavolo), y Chickens Come Home. También apareció en las películas Monkey Business y Horse Feathers de los hermanos Marx.

Sus comienzos

Thelma Todd nació en Lawrence, Massachusetts y fue una estudiante brillante y destacada que siempre obtenía buenos resultados académicos y tenía la intención de ser maestra de escuela. De todos modos, ya por sus años de adolescencia, comenzó a participar en concursos de belleza y ganó el de «Miss Massachusetts» en el año 1925. Mientras representaba como reina de la belleza a su estado, fue descubierta por un cazatalentos de Hollywood y de esta manera comenzó su carrera en el mundo del cine.

Su carrera cinematográfica

Al principio Thelma aparecía en pequeños papeles haciendo uso de su espectacular belleza y obteniendo así una pequeña oportunidad para poder actuar. Todd tuvo la ocasión de ampliar sus papeles después de conocer al productor Hal Roach, quien le hizo firmar un contrato para aparecer en películas con algunas de las estrellas de la comedia como Harry Langdon, Charley Chase, y Laurel & Hardy. En 1931 recibió sus propia serie, uniéndose a ZaSu Pitts en las comedias. Este fue un intento de Roach de crear una versión femenina de El gordo y el flaco. Cuando Zasu Pitts dejó a Roach en el año 1933, fue remplazada por Patsy Kelly.

El papel que Thelma Todd a menudo representaba consistía en una muchacha trabajadora que atravesaba toda clase de problemas e intentaba siempre mantener la elegancia y el encanto a pesar de las absurdas payasadas de su compañera. A comienzos de los años 30, Thelma abrió un Café en Pacific Palisades llamado Todd’s Sidewalk Cafe, atrayendo a una diversa clientela desde estrellas de Hollywood hasta turistas.

Thelma Todd era reconocida como una excelente actriz cómica, y Roach la prestaba a otros estudios de cine para actuar junto a Wheeler & Woolsey, Buster Keaton, Joe E. Brown y Los hermanos Marx. También actuó con mucho éxito en dramas como The Maltese Falcon (la versión original de 1931). Durante su carrera, Thelma apareció en más de 130 películas y de vez en cuando se la promocionó bajo el alias de «The Ice Cream Blonde».

The Bohemian Girl fue su última película ya que falleció en extrañas circunstancias antes de poder completar todas sus escenas. El productor Roach eliminó todas las partes que incluyeran diálogos de Thelma y limitó su aparición a un número musical.


La extraña muerte de Thelma Todd

Victor Guerrero – Plumasdecaballo.blogspot.com

Thelma Todd apareció muerta en el garaje de su casa de California, la mañana del 16 de diciembre de 1935. Tenía 30 años. Sus pulmones estaban llenos de monóxido de carbono. Si fue un descuido, un suicidio o un asesinato, es algo que aún no sabemos. Pero antes, pongámonos en antecedentes.

«Hot Toddy» había nacido el 29 de julio de 1905 en Lawrence, Massachusetts. Era una chica hermosa y sensual, había ganado varios concursos de belleza y era muy conocida en el mundo del cine, donde había trabajado con Spencer Tracy, los hermanos Marx, el Gordo y el Flaco, Gary Cooper y Buster Keaton. Generalmente aguantaba los chistes de sus distintos compañeros de reparto y encandilaba al público masculino con sus curvas de vértigo.

La vida personal de Thelma era turbulenta. Pasaba el tiempo de fiesta en fiesta y tenía tantos accidentes con su coche que la Paramount le asignó un chofer. En 1932 se casó con el playboy Pat DiCicco, pero el matrimonio apenas duró dos años.

Thelma buscó consuelo en el alcohol, las drogas y la compañía del director Roland West. Fue él quien la ayudó a abrir un bar de carretera llamado Thelma Todd’s Sidewalk Cafe. Por aquel entonces la actriz inició un romance con uno de los hombres más peligrosos de la época, el gangster Charles «Lucky» Luciano, que la persuadió para que convirtiera el Café en una sala de juegos clandestina. Thelma contestó con una frase que bien pudo ser su sentencia: «¡Por encima de mi cadáver!»

El 15 de diciembre de 1935, «Hot Toddy» dio una fiesta en el Café a la que asistieron DiCicco y West; no así Luciano. La actriz desapareció bien entrada la noche y no se supo nada más hasta que la hallaron muerta bajo el volante de su Packard Convertible. ¿Venganza de Luciano? ¿Ajuste de cuentas de su amante? ¿Muerte accidental, como resolvió la autopsia? Cualquier hipótesis podría ser válida.

Me hace gracia la que defiende Simon Louvish en su libro Monkey Business, según la cual Thelma Todd, borracha como una cuba, habría mordido el pene de West mientras le hacía una felación; éste habría montado en cólera y la habría abandonado en el garaje con el motor del Packard en marcha. Thelma Todd se habría quedado dormida y el monóxido habría hecho el resto.

Lo irónico del caso es que en Pistoleros de agua dulce (1931) Groucho le dice: «Es usted una mujer que ha tenido muy mala suerte». Y tras un plano de los pechos de Thelma, añade: «Bueno, podemos limpiar y tensar sus frenos, pero tendrá que quedarse en el garaje toda la noche». Menuda premonición.


La extraña muerte de Thelma Todd

Comanlegymarcoatiliopolygraphcompanys.blogspot.com

El cuerpo lleno de golpes de Thelma Todd fue encontrado la mañana del 16 de diciembre de 1935 en su garaje, dentro del Lincoln Phaeton propiedad de la actriz. El garaje formaba parte del complejo que constituía el «Thelma Todds Sidewalk Café» un pub-restaurante de su propiedad muy popular entre los actores de la época, situado en la avenida de la Pacific Coast, en Los Ángeles.

«Hot Toddy» (como la llamaban sus amigos) era una joven actriz de 30 años que había participado en casi 100 películas, la mayoría de ellas en papeles secundarios. Hoy en día, aparte de por su trágico final, se la recuerda principalmente por su trabajo en una de las mejores películas de la primera etapa de los hermanos Marx, Pistoleros de agua dulce.

Thelma Todd era considerada una buena chica, profesional y de bastante buen trato, pero lo que está claro es que tenía un imán para lo que a malas compañías se refiere. Estuvo casada con un personaje bastante indeseable llamado Pat DiCicco, un playboy que le daba palizas sin parar y que abusaba de ella en todos los aspectos. Por entonces Thelma Todd ya tenía la nada recomendable costumbre de mezclar considerables cantidades de alcohol («herencia» de su matrimonio con DiCicco), con anfetaminas y otro tipo de pastillas para adelgazar, ya que tenía problemas para mantenerse en su peso.

En 1934 se divorció y empezó una relación clandestina con el director Roland West, con el que se asoció para montar su negocio, el «T.T. Sidewalk Café». Roland estaba casado, pero ambos decidieron fijar su residencia común en el piso superior del complejo. Siguiendo la corriente a la moralidad de la época, ocupaban habitaciones separadas, aunque muy pocos sabían que éstas estaban intercomunicadas por una puerta común.

Poco después, Toddy conoció al infame gánster Lucky Luciano, con el que se dice que inició un tormentoso romance, pese a no haber existido testigos que lo hayan confirmado claramente desde entonces…

Lucky Luciano es el protagonista indiscutible de la teoría más atractiva y verosímil sobre la causa real de la muerte de Thelma Todd. Según parece, este, atraído por la popularidad del restaurante, empezó a obsesionarse con la idea de montar una zona clandestina de apuestas y juego en el local, idea que la actriz vetó desde un primer momento. Incluso, existe la leyenda de que en cierta ocasión, durante una de sus numerosas discusiones en público, Thelma, refiriéndose al plan de Luciano le gritó: «¡por encima de mi cadáver!», a lo que el famoso criminal respondió con sarcasmo «eso se puede arreglar».

Lo cierto, es que el 16 de diciembre de 1935 Thelma Todd fue encontrada muerta por su ama de llaves en el garaje de su casa, en la parte superior del restaurante. La noche anterior había acudido a una fiesta celebrada en su honor en el restaurante «Trocadero», donde cenó con su amiga la actriz Ida Lupino, hija del anfitrión de la fiesta Stanley Lupino. Allí coincidió con su ex marido, DiCicco, con el que se enfadó airadamente tras verlo aparecer del brazo de otra mujer, ya que, según se dijo, este iba a compartir mesa con ella esa noche.

Pero pese a la desagradable situación, los amigos de Thelma que se hallaban presentes esa noche aseguraron que la actriz estaba de muy buen humor y que no contemplaban en absoluto la posibilidad de que estuviera pensando en suicidarse.

Los primeros archivos de la policía señalaron su muerte como suicidio accidental por envenenamiento con el monóxido de carbono desprendido por el coche. Pero estas afirmaciones llevan a las siguientes incógnitas, que hacen imposible e inverosímil cualquiera de las dos posibilidades:

¿Si Thelma Todd cometió suicidio poniendo su coche en marcha y encerrándose en su garaje, o si simplemente fue un accidente, al quedarse, por ejemplo, dormida, en tal situación, por qué fue encontrada con la nariz rota, con sangre alrededor de su boca, y con incontables moratones en su cuerpo?

¿Si todavía había dudas con respecto a la causa de su muerte, por qué su cuerpo fue incinerado tras realizarle la (inconcluyente) primera autopsia, borrando de golpe cualquier posibilidad de averiguar algún día lo que había pasado en realidad?

Otra posibilidad que se barajó fue que Roland West, molesto con la actriz por sus continuas salidas, la hubiera encerrado en el garaje, causando accidentalmente su muerte, aunque esto no sería explicación alguna para los golpes que recibió Thelma Todd antes de morir. Sin embargo, curiosamente, no hace mucho salió a la luz que supuestamente Roland West confesó ser el culpable de la muerte de la actriz poco antes de morir, algo que, por otra parte, no puede ser probado.

El certificado oficial de defunción manifiesta que un envenenamiento accidental fue la causa de su muerte. Las autoridades declararon estar conformes con el veredicto final.

Lo único que está claro es que la muerte de Thelma Todd permanecerá para siempre como uno de los casos más turbios y misteriosos de la parte más sombría de la leyenda de Hollywood.

 


VÍDEO: THELMA TODD (INGLÉS)


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