Keith Hunter Jesperson

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Keith Hunter Jesperson

El Asesino de la Carita Feliz

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Violador - Camionero
  • Número de víctimas: 8 +
  • Periodo de actividad: 1990 - 1995
  • Fecha de detención: 30 de marzo de 1995
  • Fecha de nacimiento: 6 de abril de 1955
  • Perfil de las víctimas: Mujeres
  • Método de matar: Estrangulación
  • Localización: Varios, Estados Unidos (California), Estados Unidos (Florida), Estados Unidos (Nebraska), Estados Unidos (Oregón), Estados Unidos (Washington), Estados Unidos (Wyoming)
  • Estado: Condenado a cadena perpetua en Oregón el 3 de junio de 1998
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Keith Hunter Jesperson – El asesino de la cara feliz

Arturo Varas – Escalofrio.com

Keith Hunter Jesperson nació el 6 de abril de 1955 en Chilliwack, British Columbia, Canadá. Sus padres fueron Leslie y Gladys Jesperson, tenía dos hermanos mayores y dos hermanas menores. La infancia de Keith fue violenta y problemática, su padre era un hombre dominante y alcohólico que lo trataba como sin cariño y solía golpearlo. Sus hermanos solían llamarlo «Igor» o «Ig» por su enorme tamaño. Los niños de la escuela también lo molestaban por esto, por lo que era un niño tímido y retraído.

Una vez su padre lo castigó usando descargas eléctricas por su mal comportamiento, en otras ocasiones lo golpeaba y humillaba en público.

Jesperson era un niño solitario, y su instinto asesino afloró rápidamente. Desde los cinco años comenzó a torturar y matar animales, porque disfrutaba observando cómo morían. Le gustaba golpearlos o estrangularlos hasta la muerte.

De niño solía meterse en problemas constantemente, cuando tenía 10 años, intentó matar a tres niños que lo molestaban. Al primero lo golpeó hasta que su padre los separó, al segundo lo intentó ahogar en un lago llegando a perder el conocimiento. Su último intento fue cuando estaba en una piscina pública, donde casi ahoga a un niño tras sumergir su cabeza en el agua, lo hubiera logrado si el salvavidas no lo hubiese visto y detenido a tiempo.

Formando una familia

Jesperson se graduó del colegio en 1973, pero no asistió a la universidad porque su padre le dijo que no era lo suficientemente inteligente. Por lo que comenzó a trabajar consiguiendo un empleo como conductor de camiones, en 1975 mantuvo una larga relación con Rose Hucke y posteriormente la pareja se casó y tuvieron tres hijos, dos niñas y un niño. En ese tiempo él conducía un camión para mantener a su familia.

Sin embargo con el tiempo Rose empezó a sospechar que Keith la engañaba, la tensión en la pareja aumentó con el tiempo y tras 14 años de matrimonio ella se cansó de sus infidelidades y se fue de la casa con sus hijos mientras Jesperson se encontraba de viaje trabajando. Rose fue a vivir con sus padres en Spokane, Washington y Keith solamente veía a su familia cuando decidía visitarles, en 1990 se divorciaron oficialmente. Su familia nunca supo que era un asesino en serie hasta que fue detenido varios años después, la madre tuvo que dar la mala noticia a sus hijos.

Soltero nuevamente y a sus 35 años, con una altura de dos metros y casi 120 kilogramos de peso, Jesperson deseaba convertirse en miembro de la Policía Montada de Canadá, pero una herida que sufrió durante el entrenamiento le arrebató su sueño. Pronto Keith volvió a conducir camiones en Cheney, Washington. Ese trabajo le daba la oportunidad de matar sin ser descubierto.

Homicidios de la cara feliz

El 23 de enero de 1990, cerca de Portland, Oregon, Keith conoció a Taunja Bennet, de 23 años, en un bar y posteriormente la invitó a la casa que tenía alquilada. Mientras intimaban, Jesperson comenzó a discutir y después de golpearla en repetidas ocasiones la estranguló hasta la muerte.

Para tener una coartada salió nuevamente a beber y se aseguró de conversar con varias personas antes de deshacerse de las pertenencias de Taunja en un baño, donde dejó una nota con una cara feliz.

Sin embargo Keith quedó muy sorprendido cuando Laverne Pavlinac confesó falsamente haber matado a Bennett junto con su novio.

Según su testimonio posterior su falsa incriminación voluntaria se debió a que quería salir de la tortuosa relación que mantenía con su novio. Su novio tuvo que reconocer el asesinato condicionado por su abogado para escapar de la pena de muerte.

Este evento molestó a Jesperson debido a que no recibió el reconocimiento de su crimen, por este motivo pintó una cara feliz en la pared de un baño donde escribió su confesión anónima del asesinato. Cuando esto no funcionó, comenzó a escribir cartas a los medios y a fiscales.

El 12 de abril de 1990, Daun Richert, una madre joven que [estaba] junto con su hijo de 4 meses, fue la siguiente víctima [de] Jesperson cuando los obligó a subir a su coche en las inmediaciones de un centro comercial en Mt. Shasta, California. Keith los secuestró tres horas, durante ese tiempo Jesperson abusó de ella físicamente tras golpearla, pero logró escapar con su hijo ya que Keith no pudo romperle el cuello. La mujer logró llegar a la estación de Policía de Mt. Shasta, poco tiempo después Jesperson fue arrestado en Corning, California. Tras ser interrogado fue dejado en libertad por falta de evidencias, sin embargo el fiscal del condado de Siskiyou presentó cargos por abuso sexual, cuando Keith no se presentó en la corte fue arrestado en Iowa, pero el condado de Siskiyou no pudo extraditarlo a California dentro del periodo de tiempo establecido y por ello fue exonerado de sus cargos.

Un año después Keith volvió a matar cuando el 30 de agosto de 1992 se encontró el cuerpo de una mujer a la que violó y estranguló. El cadáver fue hallado en Blythe, California. En su confesión Jesperson dijo que la desconocida mujer se llamaba Claudia.

En septiembre se descubrió el cuerpo de Cynthia Lyn Rose, 32, en Turlock, California, Jesperson la golpeó, violó y estranguló diciendo que era una prostituta que se metió a su camión e intentó robarlo mientras el dormía.

Su cuarta víctima fue otra prostituta, Laurie Ann Pentland, 26, de Salem, Oregon, su cuerpo fue encontrado en noviembre de 1992. De acuerdo con Keith ella intentó cobrarle doble tarifa tras haber tenido sexo. Cuando se negó a pagar, ella lo amenazó con llamar a la policía, razón suficiente para que Keith la estrangulara.

Después de seis meses apareció su quinta víctima en Santa Nella, California, una mujer desconocida, la policía pensó que se trataba de una sobredosis.

En 1994, la policía encontró otra mujer desconocida en Crestview, Florida; Jesperson dijo que se llamaba Susanne.

En enero de 1995, Jesperson aceptó llevar a Angela Surbrize, 21, desde Spokane, Washington hasta Indiana. Tras una semana de viaje, ella comenzó a presionar para que la llevase más rápido y ver a su novio, la respuesta de Keith fue violarla y estrangularla, después de esto ató el cadáver a la parte inferior de su camión y la arrastró por la cara, de esta manera borraría su rostro y huellas. El cuerpo de Angela fue encontrado meses después y los únicos detalles fueron revelados por Jesperson.

Dos meses después Keith decidió que su novia de siempre; Julia Ann Winningham, 41, solo estaba interesada en él por su dinero. El 10 de marzo de 1995, en Washougal, Washington, Jesperson la estranguló, convirtiéndola en la única víctima relacionada a él y posteriormente la policía lo descubrió. La mayoría de las víctimas de Keith eran prostitutas o autoestopistas sin conexión, sin embargo su último asesinato, a su propia novia, permitió su captura. A pesar de que Jesperson afirmó haber matado más de 160 personas, sólo ocho fueron confirmadas en los cinco años que merodeo los caminos como asesino.

El 30 de marzo de 1995, Keith fue arrestado por el homicidio de Winningham, una semana antes había sido interrogado por la policía. Jesperson temiendo su arresto intentó suicidarse dos veces.

El asesino es detenido

Una vez bajo la custodia policial, Jesperson reveló todos los detalles de sus asesinatos, también se llevó el crédito de otros homicidios, de los que poco después se retractó. Días antes de su arresto, Keith escribió una carta a su hermano, en la cual confesaba haber matado a ocho personas en cinco años. Esta información permitió a la policía reabrir casos ya cerrados, algunas víctimas coincidieron con la confesión de Jesperson.

En un punto álgido de su confesión, Jesperson aseguró haber matado a 160 personas, pero sólo ocho mujeres pudieron ser confirmadas. Los asesinatos se cometieron en California, Florida, Nebraska, Oregon, Washington y Wyoming.

Tras su juicio, Keith está en la penitenciaria estatal de Oregon en Salem, con tres cadenas perpetuas consecutivas. En septiembre de 2009, fue extraditado a California para ser enjuiciado con nuevos cargos.


Confesiones de la hija del asesino en serie de la carita feliz

BBC.com

1 de agosto de 2014

Melissa Moore era apenas una adolescente cuando se enteró de que su padre era el «asesino de la carita feliz», un hombre que entre 1990 y 1995 mató a ocho mujeres en Estados Unidos.

Keith Hunter Jesperson recibió el apodo del «asesino de la carita feliz», porque se burlaba de la policía con cartas anónimas en las que confesaba sus crímenes y firmaba con el símbolo de una carita sonriente.

Cuando finalmente fue capturado por la policía, Jesperson aseguró haber matado a decenas de mujeres, aunque sólo se le pudo comprobar los asesinatos de ocho, crímenes por los cuales fue sentenciado a tres cadenas perpetuas.

Melissa empezó a enterarse de la historia de su padre cuando su madre reunió a los hermanos en el sótano de la casa de su abuela, donde malvivían a causa del divorcio, para contarles que el padre estaba preso por asesinato.

Entonces escribió un libro El silencio destrozado, sobre el horror de descubrir lo que su progenitor había hecho y su sentimiento de culpa por asociación.

Recuerdos de infancia

«Me fui al sótano a llorar e imaginarme todos los escenarios posibles», contó a la BBC. «Lo primero que recordé fue cuando vivíamos en una granja en el estado de Washington y yo era una niña».

«Recuerdo unos hermosos gatitos que saqué del sótano para jugar, pero mi papá me los quitó y empezó a torturarlos, colgándolos de un cordel para ropa», dice. «Sonreía, como si disfrutara atormentándolos, mientras yo gritaba pidiéndole que los bajara, pero cuanto más gritaba, más parecía él disfrutar».

Sin embargo, Jesperson no era realmente violento con su esposa ni con sus hijos.

«Era normal, encantador, sociable, educado con las mujeres, las hacía sentirse protegidas», relata. «Parecía cualquier vecino común y corriente».

¿Doble personalidad?

Al principio, Melissa no podía hacer encajar estas dos percepciones de su padre y empezó a pensar que eran dos personas diferentes.

«Cuando lo arrestaron yo no quería admitirlo, estaba en negación», reflexiona. «Recuerdo que cuando regresaba de viajes largos era muy amable y cariñoso, parecía tan bueno».

Pasaron años para que aceptara la realidad: «Yo creía que él amaba a su familia, pero cuando crecí me di cuenta que todo era una ilusión, una fachada, que realmente no sentía remordimientos ni amor. Es duro decirlo, porque yo sí sentía amor y empatía por él».

Melissa le escribió una carta a su padre en la que le preguntaba por los asesinatos, a la que él respondió: «No quiero que el mundo me juzgue, yo era un buen papá, mi única falla fueron mis ocho errores de juicio».

«¡Estaba hablando de asesinatos y refiriéndose a ellos como errores!», expresa contrariada. «Yo solía decir que era un buen padre, pero un buen padre no tortura animales frente a sus hijos ni asesina ni viola a mujeres».

Jesperson les decía a sus hijos que su apellido era muy importante, que no permitieran que fuera denigrado. «Resulta extraño, con la desgracia que nos ha acarreado», se queja. «Cuando lo fui a visitar a la cárcel, su primer consejo fue que me cambiara de apellido».

Eso la convenció de su culpabilidad.

Ideas extrañas

«Yo intuía que en mi papá había algo oculto bajo la superficie, que empezó a desarrollarse tras el divorcio, en 1990», rememora. «Pero cuando era chica no podía articularlo; la mejor forma de describirlo es que empecé a sentir ansiedad y miedo cuando estaba con él».

Melissa recuerda que más adelante, durante unas vacaciones familiares, su padre expresaría ideas extrañas como «sé cómo matar a alguien impunemente».

Le decía que se pondría sus zapatos de ciclista, porque no dejaban huella. Ella, que tenía 13 años, pensaba que eso era «espeluznante», pero su joven mente lo procesaba como si fuera ficción.

«Lo asumía como si estuviera contándome en primera persona una escena de una película», agrega.

Después de aquellas vacaciones, la madre de Melissa no la dejó volver a salir de vacaciones con él.

Mientras escribía su libro, tuvo una conversación con su abuelo, quien le contó que fue a visitar al padre en la cárcel, donde lo sorprendió al confiarle que sí le había pasado por la mente matar a sus hijos.

«No se hizo justicia»

También recuerda el rechazo inicial a la noticia cuando estaba en la escuela: «Los padres de mis amigas se aterrorizaron de que pudieran haber estado expuestas al contacto con un asesino en serie, así que mantuvieron a sus hijas lejos de mí».

«Sentí mucha vergüenza y que algo andaba mal conmigo, que quizás tenía eso en mi ADN», confiesa. «No soy una psicópata, pero me preguntaba cómo mi padre o cualquier persona se puede convertir en un asesino en serie».

Una gran prueba para ella fue tener que contarle a su novio Sam, ahora su esposo.

«No quería yo también ser condenada a cadena perpetua, no era justo», dice. «Tuve que decirle que estaba preso por varios asesinatos. Sam fue comprensivo, afortunadamente no me dejó».

Jesperson pasará el resto de su vida en la cárcel, pero Melissa no cree que sea una sentencia apropiada.

«Esas ocho mujeres eran madres, eran hijas, y nunca se les hizo justicia. Creo que mi padre merece la pena de muerte por lo que hizo».

«Tal vez la gente no comprenda esto, pero saber que mi padre me habría podido matar me dio libertad, me permitió despedirme de él y responder la pregunta de cómo encajar a las dos personas que veía en él», expresa.

Melissa ya no tiene contacto con su padre: «¿Qué clase de relación podría tener con él, si no es capaz de sentir empatía ni compasión o de ser honesto?».


Keith Hunter Jesperson

Wikipedia

Keith Hunter Jesperson (nacido el 6 de abril de 1955) es un asesino en serie canadiense conocido como el «Asesino del Rostro Feliz» por las caras sonrientes que dibujaba en sus cartas a los medios y fiscales. Tuvo una infancia violenta y turbulenta en virtud de un padre dominante y alcohólico. Su familia lo marginaba y los otros niños se burlaban de él por su gran tamaño a una edad joven. Jesperson era un niño solitario que mostraba una tendencia de torturar y asesinar animales.

A pesar de meterse siempre en problemas en su juventud, incluyendo dos intentos de asesinar a niños, Jesperson se graduó de la secundaria, obtuvo un trabajo como camionero, se casó, y tuvo tres hijos.

En 1990, después de 15 años de matrimonio, Jesperson se divorció y su sueño de entrar a la Policía Montada de Canadá se le vino abajo por una lesión. Fue en ese año cuando Jesperson comenzó a asesinar.

Jesperson es conocido por matar a ocho mujeres en el curso de cinco años. La estrangulación era su método preferido, el mismo método que solía usar para matar a animales cuando era niño.

A Jesperson le enojaba no llamar la atención, y dibujó un rostro sonriente en la pared de un baño donde escribió una confesión anónima del asesinato, a cientos de kilómetros de distancia de la escena del crimen. Cuando eso no obtuvo respuesta, comenzó a escribir cartas a los medios y a los fiscales.

Muchas de sus víctimas eran prostitutas y personas sin conexión con él; sin embargo, su última víctima fue su novia de mucho tiempo. Esa conexión fue lo que lo llevó a su detención. Mientras Jesperson había confirmado haber matado a más de 160 personas, solo ocho asesinatos fueron confirmados.

Primeros años

Jesperson nació el 6 de abril de 1955 de Leslie (Les) y Gladys Jesperson en Chilliwack, Columbia Británica, Canadá, el hijo del medio de dos hermanos y dos hermanas. Su padre era un alcohólico dominante y Jesperson ha dicho que su abuelo paternal también era violento. Les Jesperson negó ser un padre abusivo; sin embargo, mientras investigaba para su libro sobre Jesperson, el autor Jack Olsen confirmó el abuso con otros miembros de la familia.

En sus años de juventud, a Jesperson se le prestó menos atención que a sus hermanos y fue tratado de forma diferente por el resto de su familia. Después de mudarse a Selah, Washington, Jesperson tuvo problemas para hacer amigos debido a su gran tamaño. Sus hermanos no lo ayudaban, en su lugar le pusieron el sobrenombre «Igor» o «Ig», un nombre que se quedó a lo largo de sus años de secundaria.

Debido a esto, era un niño tímido, que jugaba solo. A menudo se metía en problemas por comportarse mal, a veces violentamente, y era severamente castigado por su padre. Esto incluía palizas (a veces con un cinto enfrente de otros) y, en un caso, recibió una descarga eléctrica.

En una edad muy temprana -de tan solo cinco años- Jesperson capturaba y torturaba animales. Disfrutaba observando a los animales matarse entre sí como también el sentimiento de asesinarlos. Esto continuó mientras se hacía mayor. Capturaba pájaros, gatos y perros callejeros en el parque de caravanas donde vivía con su familia. Golpeaba a los animales severamente y luego los estrangulaba hasta matarlos, algo de lo que su padre estaba orgulloso, según él. En los años que siguieron, Jesperson dijo que a menudo pensó sobre cómo sería hacer lo mismo pero a los humanos.

Ese deseo se manifestó en dos intentos de asesinato. El primero ocurrió cuando Jesperson tenía cerca de 10 años. Tenía un amigo llamado Martin, y los dos se metían en problemas a menudo. Jesperson dijo que lo castigaron muchas veces por cosas que Martin había hecho y culpaba a Jesperson. Esto llevó a que Jesperson atacara a Martin, golpeándolo violentamente hasta que su padre los separó. Luego afirmó que su intención era asesinar al chico.

Aproximadamente un año después, Jesperson estaba nadando en un lago cuando otro chico lo mantuvo bajo agua hasta que se desmayó. Un tiempo después, en una piscina de la escuela, Jesperson intentó ahogar al niño, sosteniendo su cabeza bajo el agua hasta que un socorrista los separó.

Jesperson afirma que perdió su virginidad en la secundaria, a los 14 años, durante un acto de violación. Se graduó en 1973, pero no asistió a la universidad porque su padre no creía que él pudiera estudiar. Aunque no era exitoso con las chicas en la secundaria, nunca fue a un baile o a su graduación, tuvo una relación después de la secundaria. En 1975, cuando Jesperson tenía 20 años, se casó con Rose Hucke, y la pareja tuvo tres hijos (dos hembras y un varón). Jesperson trabajó como conductor de camiones para mantener a su familia.

Varios años más tarde, Hucke comenzó a sospechar que Jesperson tenía aventuras. Creció la tensión en el matrimonio y, después de 14 años, Hucke decidió que había tenido suficiente. Mientras Jesperson estaba de viaje de trabajo conduciendo camiones, ella empacó sus pertenencias y las de sus hijos y se fue a vivir con sus padres en Spokane, Washington. La hija mayor, Melissa, tenía 10 años de edad. Jesperson continuó pasando tiempo con sus hijos cuando estaba en la ciudad. La pareja se divorció en 1990.

A los 35 años, Jesperson comenzó a trabajar para ser un Policía Montado Canadiense, pero sufrió una herida que acabó con su sueño. Luego buscó trabajo de nuevo como conductor de camiones después de ubicarse en Cheney, Washington. Jesperson pronto se dio cuenta de que su trabajo le daba la oportunidad de asesinar sin que sospecharan de él.

Crímenes

Su primera víctima conocida fue Taunja Bennett, el 23 de enero de 1990, cerca de Portland, Oregón. Él se presentó a Bennett en un bar y luego la invitó a la casa que alquilaba. Los dos empezaron a relacionarse íntimamente pero luego comenzó una discusión y él terminó golpeándola brutalmente y luego estragulándola hasta la muerte. Estableció una coartada al volver al bar a tomar algo, conversar con otras personas, y luego regresó para recuperar el cuerpo de Bennet y deshacerse de ella y sus pertenencias. El cadáver fue encontrado unos días después, pero la Policía no consiguió sospechosos ni pistas.

El jueves 12 de abril de 1990, en el estacionamiento de un centro comercial en Mt. Shasta, California, Jesperson fue abordado por una mujer intoxicada con un bebé. La mujer y el niño terminaron en el auto de Jesperson donde comenzó una conversación. Ella se presentó como Jean y el niño como su hijo de seis meses. Jesperson le dijo su nombre completo e información sobre donde trabajaba y adónde iba.

La conversación pronto se hizo sexual y condujeron a un lugar remoto. Durante un acto de sexo oral (mientras el bebé estaba en el asiento trasero), Jesperson intentó romper el cuello de la mujer. Al no conseguirlo y no queriendo asesinar al niño, Jesperson llevó a la mujer y al niño de vuelta al parking del centro comercial.

Jesperson fue arrestado a punta de pistola en Corning, California, poco después; los detalles personales que había revelado a la mujer llevaron a la Policía hasta él. Fue interrogado y afirmó que el cuello torcido de ella fue un accidente dado el espacio reducido del auto. Fue puesto en libertad.

A pesar de eso se presentó un cargo contra él por asalto sexual. Cuando falló en aparecer en el juicio, se emitió una orden de arresto. Fue detenido en Iowa, en una estación de control de peso de camiones, después que buscaran su nombre en el Centro Nacional de Información de Crímenes, encontrando la orden de arresto pendiente de California. Sin embargo, la orden de arresto del Condado de Shasta era demasido débil, así que la orden fue reducida a un delito menor. Después de eso, «el costo de la extradición no valía la pena», y fue finalmente exonerado de todos los cargos.

Fue un año y medio después de su primer asesinato cuando Jesperson mató de nuevo. El 30 de agosto de 1992, el cuerpo de una mujer que violó y estranguló fue encontrado cerca de Blyrthe, California.

Un mes después, en Turlock, California, el cuerpo de Cynthia Lyn Rose fue descubierto. Él afirma que ella era una prostituta que entró a su camión en una parada de camiones mientras él dormía.

Su cuarta víctima fue otra prostituta, Laurie Ann Pentland de Salem, Oregón. Su cuerpo fue encontrado en noviembre de ese año. De acuerdo a Jesperson, ella intentó cobrarle el doble de lo que habían pactado. Cuando se negó a pagarla lo que pedía, ella amenazó con llamar a la policía, y él la estranguló.

Seis meses después, en julio de 1993, Jesperson estranguló a una «mujer de la calle» en Santa Nella, California. La causa de la muerte fue considerada como una sobredosis.

Más de un año después, en septiembre de 1994, otro cuerpo fue encontrado en Crestview, Florida. Jesperson afirma que su nombre era Susanne.

En enero de 1995, Jesperson acordó llevar a una mujer joven, Angela Surbrize, de Spokane, Washington, a Indiana en su camión. Después de dos días de viaje, Jesperson la violó y estranguló. Luego la ató a su camión y la arrastró boca abajo.

Dos meses después de asesinar a Surbrize, Jesperson decidió que su novia de mucho tiempo, Julie Ann Winningham estaba sólo interesada en él por dinero. El 10 de marzo de 1995, en Washougal, Washington, Jesperson la estranguló. Ella fue la única víctima que estaba vinculada a él, lo que llevó a la policía a seguirlo.

Jesperson fue detenido el 30 de marzo de 1995 por el asesinato de Winningham. Había sido interrogado por la policía una semana antes, pero no tenían motivos para arrestarlo después de que se acogiera a su derecho a no declarar.

En los días siguientes, Jesperson se dió cuenta que iba a ser detenido en breve, por lo que decidió entregarse, en un intento de conseguir beneficios en su posterior condena.

Durante su detención, Jesperson comenzó a revelar detalles de sus asesinatos, atribuyéndose muchos otros, la mayoría de los cuales luego se retractó. También, unos días después de su arresto, escribió una carta a su hermano. En ella confesó haber asesinado ocho personas en el curso de cinco años. Esto llevó a las agencias de policía en varios estados a lo largo del país en reabrir antiguos casos, muchos de los cuales eran posibles víctimas de Jesperson.

Aunque Jesperson afirmó que había matado a 160 víctimas, sólo ocho mujeres asesinadas en California, Florida, Nebraska, Oregon, Washington y Wyoming han sido confirmadas. Está sirviendo tres cadenas perpetuas consecutivas en la Penitenciaría del Estado de Oregón en Salem. En septiembre de 2009, fue acusado de asesinato en el Condado de Riverside, California, y fue extraditado a California para enfrentar los cargos en diciembre.

Laverne Pavlinac

A principios de la investigación del asesinato de Taunja Bennett, Laverne Pavlinac leyó los informes de las noticias sobre la muerte de Taunja Bennett y vio una oportunidad para forzar el fin de una relación con un novio abusivo, John Sosnovske. Arregló una reunión con los detectives y dio una confesión falsa, utilizando los detalles que había leído en los informes para dar una historia detallada de como Sosnovske la obligó a ayudarlo a violar, asesinar, y ocultar el cuerpo de Bennett. Pavlinac y Sosnovske fueron condenados del asesinato en febrero de 1991.

Para evitar la posibilidad de entrentar una pena de muerte, Sosnovske se declaró culpable. Fue sentenciado a cadena perpetua, mientras que Pavlinac fue sentenciada a 10 años. Pronto admitió habérselo inventado todo, pero sus reclamos fueron ignorados.

El 27 de noviembre de 1995, más de cinco años después de haber sido condenados, Pavlinac y Sosnovske fueron liberados de prisión. Jesperson y su abogado ofrecieron su confesión con una evidencia convincente de su culpabilidad. Él les dio a los policías la ubicación de la cartera de la víctima. La cartera no se había encontrado, y su ubicación fue considerada información que sólo el asesino conocería.

«El Asesino del Rostro Feliz»

En las semanas posteriores al asesinato de Taunja Bennet, como toda la atención se dirigía a Pavlinac y Sosnovske, Jesperson escribió una confesión en una pared de un baño en una parada de camiones y la firmó con un rostro sonriente. Cuando eso no creó la atención que él deseaba, escribió cartas a los medios y los departamentos de policía confesando sus asesinatos, comenzando con una carta de seis páginas a The Oregonian en la que revelaba detalles de sus asesinatos.

La hija de Jesperson

En noviembre de 2008, la hija de Jesperson, Melissa G. Moore, apareció en El Show del Dr. Phil para hablar sobre su padre. También estuvo en The Oprah Winfrey Show el 17 de septiembre de 2009, y en un especial el 20 de agosto de 2010. En 2009, Melissa publicó un libro titulado, Shattered Silence: The Untold story of a Serial Killer’s Daughter.

Moore vivió con su padre hasta el divorcio de sus padres en 1990. Moore notó a su padre diferente cuando ella estaba en la escuela primaria. Su casa estaba rodeada de un huerto de manzanas, y su padre asesinaba gatos callejeros que vagaban cerca. Un día ella observó horrorizada, mientras él colgaba gatitos callejeros en un tendedero de su familia. Ella huyó a avisar a su madre, y cuando regresaron, los gatos estaban en el suelo muertos. Él había observado y se había reído mientras los gatitos intentaban escapar, luego los asesinó.

Ylenia Carrisi

En 2015, se investiga la posibilidad de que Keith Hunter Jesperson asesinara en 1996 en una gasolinera de Florida a Ylenia Carrisi, hija de Albano Carrisi y Romina Power. Se han solicitado las pruebas de ADN a sus padres al comprobar que el cadáver encontrado coincide con la fecha de la desaparición, similitudes físicas, y en que el presunto asesino confesó haber matado a una chica llamada Suzanne (como Ylenia se hacia llamar durante su viaje por los EE.UU).

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