Judias Anna Buenoano

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La Viuda Negra

  • Clasificación: Asesina en serie
  • Características: Intereses económicos
  • Número de víctimas: 3
  • Periodo de actividad: 1971 - 1980
  • Fecha de detención: 11 de enero de 1984
  • Fecha de nacimiento: 4 de abril de 1943
  • Perfil de las víctimas: James Goodyear (su marido) / Bobby Joe Morris (su novio) / Michael Goodyear (su hijo, de 19 años)
  • Método de matar: Veneno (arsénico) - Ahogamiento
  • Localización: Varias, Estados Unidos (Colorado), Estados Unidos (Florida)
  • Estado: Ejecutada en la silla eléctrica en Florida el 30 de marzo de 1998
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Judi Buenoano

Thewomanwhokill.blogspot.com.es

Judi Buenoano fue la primera mujer en ser ejecutada en Florida desde 1848.

Judi se casó con James Goodyear en 1962, y dio a luz a su primer hijo, James Jr., cuatro años después. La pareja adoptó un segundo hijo, Michael, en 1967, y tuvo una hija, Kimberly, ese mismo año. La familia Goodyear se instaló en Orlando, Florida.

James padre se fue a Vietnam a servir a la patria. Tres meses después de volver al hogar, sufrió una misteriosa enfermedad, falleciendo el 15 de septiembre de 1971. Como buena esposa que era, Judi recuperó los 90.000 dólares del seguro y después se fue a vivir con su nuevo novio, Bobby Joe Morris. Judi, sus hijos y Bobby Joe se trasladaron a Colorado. En cuanto acabaron de instalarse, Boby Joe se enfermó y falleció. Después de recoger el cheque del seguro de defunción, Judi cambió su apellido de Goodyear a Buenoano y se fue a vivir a Pensacola, Florida.

El hijo adoptivo de Judi, Michael, se alistó en el ejército en 1979. No tardó en caer enfermo y se le diagnosticó un envenenamiento con arsénico. La enfermedad había afectado sus miembros por lo que se le tuvo que poner unos pesados aparatos ortopédicos de metal, dándole el alta del hospital militar y dejándolo al cuidado de su madre.

En mayo de 1980, Judi se llevó a Michael a montar en canoa. La canoa se volcó y Michael se ahogó. Judi recuperó 20.000 dólares por la póliza del seguro militar de su hijo.

Después de la muerte de Michael, Judi se empezó a relacionar con John Gentry. Ambos aseguraron la vida del otro por 500.000 dólares. En junio de 1983, John puso en marcha su vehículo e hizo explotar una bomba, que le hirió de gravedad. Esta vez, las autoridades indagaron el pasado de Judi.

Judi fue acusada de intento de asesinato de John Gentry y del asesinato de su hijo, Michael. Los cadáveres de Boby Joe Morris y James Goodyear fueron exhumados y se descubrió que estaban llenos de arsénico.

El 30 de marzo de 1998, Judi Buenoano fue ejecutada en Florida.


Ejecutaron a la «viuda negra» en la silla eléctrica en Florida

Lanacion.com.ar

31 de marzo de 1998

Una mujer, acusada del asesinato de su esposo, de su hijo parapléjico y de intento de homicidio contra un novio, fue electrocutada ayer a la mañana en la prisión de Starke, al norte de Florida.

Judy Buenoano, una abuela de 54 años, conocida como «la viuda negra» por matar a su pareja, se transformó en la primera mujer electrocutada en los Estados Unidos desde hace 41 años. También fue la primera ejecutada en Florida después de 150 años, cuando en 1848 una esclava negra llamada Celia fue ahorcada acusada de haber asesinado a su amo.

La pena capital fue restablecida en los Estados Unidos en 1976. Es la tercera ejecución de una mujer desde entonces, pero las dos anteriores fueron por inyección letal.

La «viuda negra» desechó una oportunidad de hacer una declaración final antes de su ejecución, y durante el proceso de preparación -cuando el condenado es colocado en la silla eléctrica- mantuvo los ojos cerrados, dijo Gene Morris, vocero del Departamento de Prisiones de Florida.

La ejecución de ayer se transformó en la muerte número 237 en la silla eléctrica de Florida, construida por reclusos en 1923 y cínicamente apodada «Old Sparky» (Vieja Chispita).

Nada que decir

Un tribunal de Apelaciones y la Corte Suprema de los Estados Unidos se negaron el domingo a considerar su caso. El gobernador de Florida, Lawton Chiles, estando ya Buenoano sentada en la silla eléctrica, dio luz verde a la ejecución.

Cuando le preguntaron si quería decir algo antes de morir, Buenoano contestó «No, señor», y cerró los ojos antes de que le pusieran una capucha.

Tras la primera descarga de 2000 voltios y 14 amperes durante 38 segundos, las 20 personas testigos de la ejecución detrás de una ventana de vidrio vieron salir humo de su pierna derecha, donde le habían colocado un electrodo.

Un segundo electrodo le había sido colocado en su cabeza, totalmente afeitada para evitar que se prendiera fuego el pelo.

El puesto de verdugo en Florida tiene connotaciones vocacionales más que económicas. Se trata de individuos que tienen alguna otra ocupación y que son llamados únicamente para las ejecuciones, recibiendo en esos casos una paga de 150 dólares en efectivo, libre de impuestos. Su identidad es un secreto absoluto.

Buenoano pasó trece años en el «corredor de la muerte» de la prisión de Starke, una bucólica y pequeña localidad del norte de Florida, a unos 550 km de Miami, mientras se resolvían las diferentes apelaciones.

La «viuda negra», como se la bautizó popularmente, fue sentenciada a muerte en 1985 por haber asesinado con veneno a su esposo, un veterano de Vietnam, en 1971, para cobrar un seguro de 85.000 dólares.

Y también fue encontrada culpable de haber echado por la borda de una canoa en un lago a su hijo paralítico de 19 años, del que también cobró un seguro de 125.000 dólares. El hecho ocurrió en 1980.

Tres años más tarde intentó asesinar a su novio, John Gentry mediante el procedimiento del coche-bomba. Antes le había dado píldoras de vitaminas, con arsénico, que lo enfermaron.

Silla suspendida

La ejecución de Buenoano, que tradujo malamente al español su apellido real (Goodyear), sufrió postergaciones luego de que la silla eléctrica de Florida estuvo inactiva durante un año, desde marzo de 1997.

En aquella ocasión «Old Sparky» tuvo problemas de funcionamiento durante la ejecución del inmigrante cubano Pedro Medina, que había llegado a los Estados Unidos en el éxodo del Mariel de 1980, condenado por el asesinato de una maestra vecina suya.

Llamaradas de 30 centímetros y humo salieron de la cabeza de Medina. Testigos relataron que el condenado sobrevivió casi un minuto antes de morir.

El incidente provocó la suspensión de las ejecuciones. Mientras, en los tribunales, expertos legales, médicos y electricistas debatían el funcionamiento de la silla y si constituía un castigo cruel y extraordinario.

Sin embargo, la vigencia de la pena de muerte en Florida nunca estuvo en juego, ya que goza del respaldo de la mayoría de la población y legisladores del Estado, y el debate solamente podría haber provocado el cambio de sistema de ejecución por el de inyección letal.

La Corte Suprema autorizó este mes la puesta en funcionamiento de nuevo de la silla eléctrica y desde el lunes 23 de marzo ya fueron ejecutadas tres personas. Casi 400 reclusos aguardan aún en los «corredores de la muerte» de Florida.

Vigilia de protesta

Un grupo de personas que se oponen a la pena capital había realizado esta madrugada, frente a la prisión de Starke, una vigilia en protesta por la ejecución de Buenoano.

En su última entrevista televisada, Buenoano, que se hizo muy religiosa en prisión, había reiterado que estaba lista para morir y entregar su vida por Cristo. Insistió que no era culpable de la muerte de su hijo, «juro que fue un accidente», y pidió ser recordada como una buena madre y abuela.

La semana última se ejecutó a dos presos y hoy la silla eléctrica volverá funcionar para Daniel Remeta, por haber asesinado a un empleado de un supermercado.

«La asesina más fría que he conocido»

Desde 1976, año en que se reinstauró la pena de muerte en los Estados Unidos, fueron ejecutadas tres mujeres, entre ellas Buenoano.

Las otras dos mujeres ejecutadas, ambas por inyección letal, fueron Velma Barfield, en 1984, y Karla Faye Tucker, el mes último.

Al contrario de las peticiones de clemencia por Tucker, incluida una del papa Juan Pablo II, no hubo ninguna campaña para impedir la ejecución de Buenoano.

Al igual que Tucker, Buenoano se convirtió al cristianismo y contaba con muchos evangelistas entre sus amigos. En prisión, enseñaba la Biblia a otras reclusas.

«Judy era como una madre para mí», dijo Diedre Hunt, ex condenada a muerte que ahora espera un nuevo juicio.

«Tal vez Judy haya cambiado, pero fue la asesina más fría que he conocido», señaló Ted Chamberlin, el detective que investigó su pasado y halló los cadáveres de las víctimas.

La última vez que se ejecutó en la silla eléctrica en los Estados Unidos a una mujer fue el 11 de octubre de 1957, cuando Rhonda Belle Martin murió por asesinar a su madre, a tres hijas y a dos esposos con veneno para ratas.


Judy Buenoano

Operamundi-magazine.com

Si una mujer asesina es capaz de engañar a todos los que la rodean, puede matar varias veces antes de ser detenida. Y, en el caso de Judy Buenoano, ésta fue capturada merced a su desmedida ambición. Buenoano fue condenada a la pena capital por el asesinato de su primer esposo, James Goodyear. Lo envenenó con arsénico. Pero Goodyear no fue la única víctima. Previo a que fuera capturada, también asesinó a uno de sus novios, a su propio hijo e intentó matar a un prometido. Toda esa gente confió en ella, creyó en ella y ella los retribuyó con la muerte.

«Judy personificaba la maldad», señala el agente especial Robert Cousson del Buró de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, quien, con ayuda del detective Ted Chamberlain del Departamento de Policía de Pensacola, hizo público el lado oscuro de Judy Buenoano.

Nacida en un pueblo pequeño de Texas en 1943, la saga violenta de Buenoano se reveló desde que era una adolescente. A los 18 años dio a luz a un hijo ilegítimo, Michael. Un año después de este alumbramiento se casó con un oficial de la fuerza aérea estadounidense llamado James Goodyear, quien adoptó formalmente a Michael y con el que ella tuvo dos niños más: James Jr. y Kimberly. La familia se asentó en Orlando, Florida.

Sin embargo, Judy aspiraba a un estilo mejor de vida y a más dinero del que Goodyear podía proveerle. Mientras éste estuvo de servicio en Vietnam, la mujer comenzó a salir con el empresario Bobby Joe Morris, de Brewton, Alabama.

Cuando Goodyear regresó de Vietnam, Buenoano había fraguado su plan. El detective Ted Chamberlain explica: «Judy había probado lo que era tener dinero y poder. Si envenenaba a Goodyear ella obtendría los beneficios militares y de su póliza de seguros, valuada en 70 mil dólares.»

James Goodyear falleció el 15 de septiembre de 1971 de una falla renal tras una larga enfermedad. Bobby Joe Morris murió siete años después; tras de un padecimiento de varios años se desplomó sobre la mesa en que cenaba. Judy recolectó 120 mil dólares del seguro de vida del magnate.

Después de cada muerte, Judy «invertía» a su manera el producto de los seguros de vida «en carros lujosos, cruceros y en vestidos caros», señala Sharon McGee, coautora, con Chris Anderson, de un libro sobre Buenoano titulado Bodies of Evidence.

En noviembre de 1979, Michael, hijo de Judy, sufría una enfermedad que lo debilitaba. Era incapaz de retener el alimento en su sistema y progresivamente se paralizaba. Doctores del ejército pronto descubrieron que la «enfermedad» de Michael era causada por envenenamiento por arsénico. Judy dijo a las autoridades que su hijo debió ser afectado cuando trabajó para el ejército en una planta purificadora de agua. Cuadrapléjico a los 19 años, Michael requería de pesadas varillas ortopédicas en brazos y piernas y fue confinado a una silla de ruedas por el resto de su vida, la cual, como pronto quedaría demostrado, no sería muy larga.

En junio de 1980, mientras hacía un viaje en lancha en compañía de su madre y su hermano James Jr., Michael se ahogó, cuando, según testimonio de Judy, la lancha se volteó. Incapaz de nadar y arrastrado por las pesadas varillas, Michael se sumergió hasta el fondo del río. Como beneficiaria de Michael, Judy cobró los 125 mil dólares a que ascendía el seguro de vida de su hijo.

«Creí que era muy sofisticada y femenina. No del tipo de las mujeres que aparecen en las portadas de las revistas sino con muy buen gusto», dijo John Gentry, quien conoció a Judy Buenoano en 1980. El 25 de junio de 1983, a insistencia de su prometida, Gentry dejó una fiesta para ir a comprar una botella de champagne para celebrar que Judy estaba embarazada. Gentry nunca llegaría a la tienda de licores. En el momento en que puso en marcha su auto éste explotó.

El agente especial Cousson y el detective Chamberlain investigaban el caso. Cuando pocos días después de la explosión que casi lo mata Gentry fue interrogado, el afectado dijo a Chamberlain que aquella era la segunda ocasión en seis meses que tuvo que ser hospitalizado. La primera vez, «estaba muy cansado todo el tiempo. No tenía energía. Tuve que hospitalizarme».

Durante su primera visita al hospital, Gentry mejoró. Él atribuía ese mejoramiento a que no tomaba las «vitaminas C especiales» que su prometida le daba periódicamente. Judy decía que las vitaminas eran necesarias para los fumadores. Cuando Gentry confesó que había dejado de tomar las vitaminas, Judy y él tuvieron una discusión fuerte. No obstante, el hombre se deshizo de casi todas las pastillas; guardó dos para un examen ulterior.

El detective Chamberlain guardó las «vitaminas» durante la entrevista con Genry [Gentry], al tiempo que preguntó a éste sobre su seguro de vida. Los prometidos habían adquirido seguros de vida individuales por 50 mil dólares, nombrando cada uno beneficiario al otro. Pero lo que desconocía Gentry era que su póliza había ascendido a 500 mil dólares con el consentimiento de Judy.

Dos semanas después de la explosión del auto, Gentry obtuvo los resultados del examen de las vitaminas; contenían paraformaldehído, un veneno de clasificación III, el cual era menos potente que el arsénico pero muy difícil de rastrear en un cuerpo embalsamado.

Judy Buenoano recibió 12 años por intentar asesinar a John Gentry. El detective Chamberlain también la arrestó por los homicidios de su hijo Michael y de su esposo James Goodyear. Fue sentenciada en 1985 a la pena de muerte. Al momento de su arresto, según dijo Chamberlain, «Judy ni siquiera parpadeó. Creo que se quedó fría.»

El 30 de marzo de 1998, Judy Buenoano, considerada por las autoridades policiacas como una de las asesinas de más sangre fría en la historia criminal de Florida, fue ejecutada en la silla eléctrica de la prisión estatal de Starke, Florida, y se convirtió en la primera mujer en recibir la pena de muerte en ese estado desde la época de la esclavitud y la tercera en cumplir su cita con el verdugo desde que la Suprema Corte de Justicia reinstaló en 1976 la pena capital en Estados Unidos. El gobernador del estado de Florida, Lawton Chiles, estando ya Buenoano sentada en la silla eléctrica, dio luz verde a la ejecución al considerar que no existía razón alguna para retrasarla. Un tribunal de apelaciones y el Tribunal Supremo de Estados Unidos se negaron, el domingo 29 de marzo, a considerar su caso, quedando así agotados todos los recursos de apelación.

Buenoano, quien pasó 13 años en el pabellón de la muerte, fue declarada muerta a las 7:13 de la mañana. En su última entrevista televisada, Judy Buenoano, quien, al igual que Velma Barfield y Karla Faye Tucker -las otras dos mujeres ejecutadas desde 1976- decía ser cristiana evangélica, había reiterado que estaba preparada para morir y entregar su vida por Cristo. Insistió en que no era culpable de la muerte de su hijo y que quería ser recordada como una madre y una abuela buena.


Judy Buenoano

Wikipedia

Judias «Judy» Buenoano nacida con el nombre de Judias Welty (4 de abril de 1943 – 30 de marzo de 1998) y también conocida por los apellidos de sus maridos como Judias Goodyear, o Judias Morris, fue una asesina convicta que fue ejecutada por el asesinato de su marido James Goodyear ocurrido en 1971. Ella también fue condenada por el asesinato de su hijo Michael Buenoano ocurrido en 1980, y del intento de asesinato de su novio John Gentry ocurrido en 1983. También se reconoce que ha sido responsable de la muerte de su novio Bobby Joe Morris en Colorado en 1978; sin embargo, hasta ese momento las autoridades no habían hecho la conexión entre Morris y Buenoano, que ya había sido condenada a muerte en el estado de Florida.

Crímenes

El 21 de enero de 1962, Judias se casó con James Goodyear (1934 – 1971), un sargento de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. El 15 de septiembre de 1971 Goodyear falleció a causa de una misteriosa enfermedad, según los fiscales, ella fue motivada por el dinero del seguro cuando envenenó a Goodyear con dosis letales de arsénico. Sin embargo, su muerte se creía inicialmente que se debió a causas naturales.

En 1973, se mudó con Bobby Joe Morris (1939 – 1978); en enero de 1978, sucumbió; en los análisis que se hicieron tiempo después de ser descubierta, mostraron que los tejidos de Morris mostraban intoxicación aguda por arsénico. Más tarde ese año, ella cambió legalmente su apellido y el de sus hijos a «Buenoano» (apellido corrompido al español de las palabras «good year» de «buen año») en un aparente homenaje a su marido fallecido Goodyear.

El hijo adoptivo de Buenoano, Michael Buenoano de 19 años (1961 – 1980), cayó gravemente enfermo en 1979, sus síntomas, incluyeron paraplejía; la autopsia tiempo después indicó que había sido víctima de una grave intoxicación por arsénico, lo que provocó su discapacidad. En 1980, Buenoano junto con Michael se subieron a una canoa en un lago; aparentemente la canoa volcó intencionalmente por Bueanoano, y Michael, incapacitado con sus brazos y piernas por la pérdida de sus funciones musculares a causa del envenenamiento por arsénico murió ahogado.

En 1983, Buenoano estaba comprometida con John Gentry. Gentry fue gravemente herido cuando su automóvil explotó por una bomba que detonó cuando puso su vehículo en marcha. Mientras se recuperaba de sus heridas, la policía comenzó a encontrar varias discrepancias en los antecedentes de Buenoano; ella había inventado un falso embarazo, también investigaciones posteriores revelaron que, en noviembre de 1982, Judy había comenzado diciéndole a sus amigos que Gentry sufría de una enfermedad terminal. Al enterarse de esto, Gentry proporcionó a la policía las «píldoras de vitaminas», que Buenoano había estado dándole; en estas se encontró que contenían arsénico y formaldehído. Esto llevó a las exhumaciones de su hijo Michael Buenoano, de James Goodyear, y Bobby Joe Morris, y al descubrimiento de que cada uno de ellos habían sido víctimas de envenenamiento por arsénico.

Condena y ejecución

En 1984, Buenoano fue condenada por el asesinato de su hijo Michael y el intento de asesinato de John Gentry. En 1985 fue condenada por el asesinato de James Goodyear. Ella recibió una sentencia de 12 años de cárcel para el caso de Gentry, recibió cadena perpetua por el caso de Michael Buenoano, y una sentencia de muerte para el caso de James Goodyear. Además fue declarada culpable de múltiples cargos de robo en mayor cuantía (por fraude de seguros), y se cree que ha cometido múltiples actos de incendio premeditado (una vez más, a los efectos del fraude de seguros).

Aunque siempre proclamó su inocencia, ella estuvo en el Departamento de Correcciones de la Florida y en la institución Correccional de Broward, antes de ser ejecutada en la silla eléctrica en la Prisión Estatal de Florida el lunes 30 de marzo de 1998, tras haber permanecido 13 años en el corredor de la muerte. Para su última comida ella había escogido una comida saludable de brócoli, espárragos, fresas y té caliente y no quiso dejar unas últimas palabras; fue ejecutada tan solo a unos 5 días antes de su cumpleaños 55.

Buenoano también había estado implicada en un asesinato de 1974 en Alabama. Ella también era sospechosa en la muerte en 1980 de su novio Gerald Dossett. Después de su arresto, el cuerpo de Dossett fue exhumado y los análisis detectaron signos de envenenamiento por arsénico. No se presentaron cargos en ese caso. Buenoano fue la primera mujer en ser ejecutada en Florida desde 1848 (cuando una esclava llamada Celia fue ahorcada por matar a su amo), y era sólo la tercera mujer en ser ejecutada en Estados Unidos desde la reinstauración de la pena capital en 1976. A nivel nacional, ella fue la primera mujer ejecutada en la silla eléctrica desde 1957, cuando Rhonda Belle Martin fue electrocutada en Alabama.

 


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