Juan Carmelo Santana Álamo

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Juan Carmelo Santana
  • Clasificación: Asesino
  • Características: Mató a martillazos a sus caseros británicos «sin motivo»
  • Número de víctimas: 2
  • Periodo de actividad: 11 de julio de 2006
  • Fecha de nacimiento: 1967
  • Perfil de las víctimas: Brian Johnson, de 60 años, y su esposa Tina Jane Johnson, de 58
  • Método de matar: Golpes con un martillo
  • Localización: Fuerteventura, Las Palmas, España
  • Estado: Condenado a 39 años de prisión el 12 de abril de 2009
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Juan Carmelo Santana – El acusado de matar a sus caseros a martillazos dice que consumió setas alucinógenas

Soitu.es

30 de marzo de 2009

El grancanario Juan Carmelo Santana, de 42 años, al que un tribunal popular juzga en la Audiencia de Las Palmas por matar a martillazos a sus caseros británicos en julio de 2006, dijo hoy que antes de consumar el doble crimen consumió cocaína, vino, cerveza y unas setas alucinógenas.

Así lo manifestó el acusado, quien explicó ante el tribunal del jurado, el fiscal y el abogado que ejerce la acusación particular en nombre de San Johnson, el único hijo del matrimonio fallecido, formado por Brian Johnson, de 60 años, y Tina Jane Johnson, de 58 años, que el 11 de julio de 2006, cuando sucedieron los hechos, se encontraba sumido en un estado de depresión porque estaba reciente el segundo aniversario de la muerte de su mujer, que había fallecido por problemas relacionados con el consumo de alcohol.

Juan Carmelo Santana admitió los hechos de los que le acusa el Ministerio Fiscal, que pide para él una pena de 46 años de prisión por dos delitos de asesinato y una indemnización de 240.000 euros el hijo del matrimonio fallecido, que la acusación particular, «por la brutalidad de los hechos», eleva a 50 años de prisión por los mismos delitos y a una indemnización de 300.000 euros.

Así, el acusado manifestó ante el tribunal, presidido por la magistrada Pilar Parejo, que, sin que mediara discusión alguna, el 11 de julio de 2006, cuando su casera, Tina Jane Jonhson, acudió al apartamento que tenía alquilado y pagaba a medias con su hijo, Yeray Denis, en El Cotillo, en el municipio de La Oliva, al norte de Fuerteventura, a cobrarle las tres últimas mensualidades, -de 600 euros cada una más 50 euros más de gastos de agua y luz-, que adeudaba, ésta le dijo algo sobre el siguiente mes de agosto que no entendió muy bien.

«Fue una conversación de dos minutos, no se lo que ocurrió ni lo que me dijo, me bloqueé y me fui a por ella», afirmó hoy Juan Carmelo, quien admitió así el puñetazo que dio a su casera, que quedó tirada en el suelo, lo que éste, aprovechó para «colocarse sobre ella y, estando en un plano superior», según relata el fiscal en sus conclusiones provisionales, coger un martillo y comenzar a golpearla en la cabeza «en repetidas ocasiones, con una violencia desmedida y con la intención de acabar con la vida».

Minutos después, Brian Johnson que había ido a cobrar otros alquileres a apartamentos cercanos, tocó en la vivienda que ocupaba Juan Carmelo Santana, quien dijo hoy que abrió la puerta a «una sombra» que ni siquiera sabía quién era, para lo que se cambió previamente «de izquierda a derecha» el martillo con el que había golpeado a Tina, y que en la misma entrada de la vivienda, y sin mediar palabra con él, le golpeó y cayó al suelo.

En repetidas ocasiones, el acusado aludió a su estado de ansiedad por el recuerdo de la muerte de su mujer alcohólica, con la que había compartido 17 años de matrimonio, y al refugio que buscaba en esa época en el alcohol, drogas como cocaína, MDA o ácido líquido y dijo que también consumía unas setas alucinógenas que le habían regalado para tratar de evadirse de otros problemas, como la falta de trabajo.

Explicó que llevaba unas tres semanas sin trabajar «en la obra» por falta de actividad, aunque aseguró que ofreció a Tina 1.000 euros para regularizar la deuda contraída en los tres últimos meses.

Tras matar a sus caseros, un matrimonio británico afincado hacía años en Fuerteventura, donde trabajaban cobrando alquileres en distintos apartamentos de La Oliva, el acusado cubrió sus cabezas con dos bolsas «para que no siguieran sangrando», cubrió sus cuerpos con mantas, los escondió debajo de su cama y limpió el apartamento porque no quería que su hijo viera nada cuando volviera a casa.

Luego fue a llevar al trabajo a su amigo Luis, con quien se tomó unas cervezas y a quien no contó lo que había hecho, como tampoco reveló, «por encontrarse bastante cargado y nervioso», dijo, a su hijo, con quien cenó la noche del 11 de julio y en la que también compartió unos vinos con otros amigos en su apartamento, donde todavía guardaba bajo su cama los cadáveres de Tina y Brian.

De allí, todos se fueron al apartamento de unos amigos y, de regreso a casa, sobre las 06.00 horas del 12 de julio de 2006, Juan Carmelo comprobó que su hijo dormía y aprovechó la soledad de la madrugada para bajar los cadáveres hasta la calle, meterlos en el maletero de un Fiat Cincuencento de una amiga y llevarlos hasta el Malpaís de Mascona, una zona inhóspita de El Cotillo que suelen frecuentar cazadores, donde los depositó tras un muro y los tapó con piedras. Fue el perro de uno de esos cazadores el que halló los cuerpos de Tina y Brian el 15 de julio de 2006.

La defensa del acusado, ejercida por Gonzalo Miranda, quien en su escrito provisional solicitó su libre absolución, negó hoy que Juan Carmelo Santana haya tenido intención de matar, destacó que estaba de drogas y de setas alucinógenas procedentes de Centroamérica hasta la coronilla el día de los hechos y consideró que «la brutalidad de la agresión en sí misma no eleva el homicidio a asesinato, en caso de que sea culpable de matar, porque no es responsable de lo que hizo».

El abogado afirmó, en cualquier caso, que «puede haber un homicidio con ciertas atenuantes» y pidió al tribunal popular que tenga «mucho sentido común» a la hora de juzgar a su patrocinado.


El acusado del doble asesinato de El Cotillo reconoce que mató a sus caseros a martillazos sin motivo

M. Reyes – Laprovincia.es

1 de abril de 2009

Admitió que mató a martillazos a sus caseros, incluso relató cómo embaló los cuerpos en plásticos, los ocultó debajo de su cama y se deshizo de ellos al día siguiente. Sin embargo, Juan Carmelo Santana Álamo, grancanario de 42 años, desconoce por qué cometió el doble asesinato. «Acabé con la vida de dos personas estupendas sin ningún tipo de justificación», declaró ayer el acusado ante el jurado popular que ha comenzado a enjuiciarlo en la Audiencia de Las Palmas.

Los hechos ocurrieron el 11 de junio de 2006 en El Cotillo (Fuerteventura), concretamente en la casa donde Juan Carmelo Santana vivía de alquiler con su hijo. Precisamente fue el pago de tres mensualidades atrasadas lo que aquella mañana desencadenó el doble crimen, aunque el procesado aseguró que no existía tal deuda y que tampoco hubo ninguna discusión por el dinero. «Me dijo que tenía que dejar la casa en agosto y me fui a por ella, pero no sé exactamente lo que pasó porque se me cruzaron los cables», respondió ante las preguntas del fiscal Tomás Hernández de Paiz.

El acusado aclaró que primero mató de un martillazo en la cabeza a Tina Jane Johnson, de 58 años. Luego hizo lo mismo con su marido, Brian Johnson, de 60 años, que llegó poco después a la casa donde se encontraba su mujer. «Abrí la puerta con la mano izquierda porque el martillo lo tenía escondido en la derecha, pero no sé cuántas veces le di», agregó.

Hasta el médico forense que realizó la autopsia tuvo dificultades para concretar el número de martillazos. «Sufrió tantos golpes que no se pueden contabilizar, pero seguro que fueron más de diez», explicó al tiempo que destacaba la gravedad de las heridas. «La causa de la muerte fue la destrucción del cerebro y muchas de las lesiones fueron innecesarias», agregó el médico.

El forense también sostuvo que la muerte de la mujer no fue inmediata, incluso afirmó que «podría haber vivido si hubiera recibido asistencia médica». Como mínimo estuvo 15 minutos viva tras recibir el martillazo, aunque el fallecimiento «pudo prolongarse durante horas».

El acusado envolvió luego las cabezas con plásticos «para que dejaran de sangrar», se fue de fiesta y aprovechó la madrugada del día siguiente para sacar los cuerpos de la casa y taparlos con piedras en un malpaís cercano. El fiscal pide 46 años de cárcel.


39 años de cárcel por matar a sus caseros en Fuerteventura

Elmundo.es

13 de abril de 2009

La Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado a 39 años de prisión por dos delitos de asesinato a Juan Carmelo Santana, de 42 años, quien mató a martillazos a sus caseros británicos en julio de 2006 en la isla de Fuerteventura.

Tras el veredicto del jurado popular, que consideró al reo culpable de los dos asesinatos, la magistrada presidente del tribunal impone al acusado una pena de 17 años por la muerte de Tina Jane Johnson, de 58, y otra de 22 años por la de su marido Brian Johnson, de 60 años, por apreciarse ensañamiento en esta muerte.

La Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado también al acusado al pago de una indemnización de 300.000 euros al hijo de los fallecidos, Sam Keith Johnson.

El crimen ocurrió el 11 de julio de 2006 en El Cotillo, en el municipio majorero de La Oliva, después de que Tina Jane Jonhson y su marido acudieran al apartamento que tenía alquilado el acusado, y que pagaba a medias con su hijo Yeray Denis, a cobrarle las tres últimas mensualidades que adeudaba.

Cuatro días después

Según declaró probado el jurado, Juan Carmelo Santana primero mató a la casera y luego a su marido cuando, poco después del primer crimen, llamó también a su puerta. Después de esconder los cadáveres en casa, los enterró de madrugada en un paraje inhóspito de la isla, donde fueron hallados cuatro días después, el 15 de julio.

La sentencia detalla que el crimen de la mujer se produjo cuando Tina le dijo a Juan Carmelo «que se fuera buscando otra casa», a lo que el inquilino reaccionó golpeándola con la mano y derribándola al suelo, lo que aprovechó para coger un martillo y, con la intención de acabar con su vida, golpearla en la cabeza, «provocándole un hematoma intracraneal que necesitó de horas» para causar su fallecimiento.

Cuando llamó el marido de Tina, Brian David, Juan Carmelo se dirigió a la puerta con el martillo en la mano y nada más entrar en el domicilio, «de forma inmediata» y «sin mediar palabra» comenzó a propinarle «con una violencia desmedida una serie continua de golpes, un mínimo de diez veces, en la cabeza que le ocasionaron la muerte».

El acusado cubrió con dos bolsas las cabezas y parte del tórax de los dos británicos, las fijó al cuello con cinta de embalar y luego cubrió los cuerpos con mantas que volvió a unir a los cuerpos con cintas de embalaje.

Tras conservar los cadáveres en su domicilio «durante un tiempo desconocido», se deshizo de ellos en un lugar conocido como Malpaís de Mascona, de El Cotillo-La Oliva, donde los cubrió con un montón de piedras.

No supo por qué lo hizo

La sentencia señala que el ánimo de matar del acusado se desprende tanto del arma empleada, un martillo, como de la zona a la que dirigió los golpes, la cabeza, además de que él mismo admitió los hechos, aunque dijo que no sabe por qué lo hizo.

Para calificar los hechos de asesinato, el jurado apreció la circunstancia de alevosía en las dos muertes por la forma de actuar el acusado, quien no dio a sus víctimas opción de defensa alguna.

Así, el ataque a Tina fue «totalmente sorpresivo, sin posibilidad de defensa», pues una vez que cayó al suelo tras el primer golpe ya no se pudo defender «al estar en un plano de inferioridad y además tener un brazo escayolado», según el fallo judicial.

En cuanto a su marido, la sentencia refiere que el propio condenado reconoció en el juicio que cuando Brian llamó a la puerta, escondió el martillo, abrió y sin mediar palabra empezó a golpearle repetidas veces.

Además, en este asesinato se ha apreciado la agravante de ensañamiento porque los continuos golpes que le dio en la cabeza «aumentó deliberada e inhumanamente el sufrimiento de Brian, causándole unos padecimientos que no eran necesarios para causarle la muerte».

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