Joseph Vacher

El Destripador Francés

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Características: Violador - Necrofilia - Evisceración - Mutilación
  • Número de víctimas: 11
  • Periodo de actividad: 1894 - 1897
  • Fecha de detención: 4 de agosto de 1897
  • Fecha de nacimiento: 16 de noviembre de 1869
  • Perfil de las víctimas: Una mujer, cinco chicas adolescentes y cinco chicos adolescentes
  • Método de matar: Estrangulación - Arma blanca
  • Localización: Varios lugares, Francia
  • Estado: Ejecutado en la guillotina el 31 de diciembre de 1898
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Joseph Vacher

Última actualización: 9 de abril de 2015

Conocido como “El Destripador Francés”, Joseph era una persona poco grata. Sufría de parálisis parcial en el lado derecho de la cara por una herida en la cabeza que se autoinfringió cuando tenía 25 años.

Aparentemente, después de ser despreciado por una mujer, la disparó tres veces e intentó, con poco éxito, volarse su propia cabeza. Un poco después, el inadaptado asesino afirmó que su horrible condición física tuvo mucho que ver en su carrera asesina. Sólo sentía calmarse cuando violaba y torturaba.

En 1893 fue arrestado por disparar a otra mujer y se le envió a un asilo donde, después de repetidos intentos de escaparse, se le declaró “curado” de su violenta “manía persecutoria” y puesto en libertad.

Un mes después de recobrar la libertad, el 1 de Abril de 1894, Vacher comenzó a vagar por la campiña francesa buscando a mujeres y niños para matarlos brutalmente.

En un singular frenesí Joseph estranguló, apuñaló y sacó las tripas a 11 víctimas, en un periodo de tres años y medio.

Le gustaba también mutilarles los órganos sexuales y violarlos tanto con vida como muertos.

En agosto de 1897 fue arrestado por indecencia pública en las afueras de Touron. Mientras estaba en la cárcel la policía se dio cuenta de que se parecía mucho a las descripciones que tenían del “Desgarrador de Francia”, y establecieron muchas conexiones entre él y algunos de sus crímenes.

Finalmente, Joseph confesó por escrito sin orden ni concierto, describiendo cada uno de los detalles de sus crímenes. A pesar de que confesó únicamente 11 asesinatos, las autoridades sospechan que fueron 14. En su juicio él se quejaba de su mal estado porque había contraído la rabia por un mordisco de un perro con 8 años. A pesar de ello, la corte le encontró culpable de asesinato y le guillotinó el 31 de Diciembre de 1989.


Joseph Vacher

Colin Wilson y Patricia Pitman

Asesino francés cuyos crímenes fueron similares, en muchos aspectos, a los de Jack «el destripador». «Actuó» en la región sudeste del país, especialmente en los alrededores de Belley, entre 1894 y 1897.

Nacido en 1869, tuvo siempre un carácter excéntrico, pero no comenzó a mostrar inclinaciones violentas hasta 1890, fecha en que se alistó en el ejército. En una ocasión, al enterarse de que no le había sido concedido el grado de cabo que esperaba, se cortó la garganta con una cuchilla de afeitar. (Ante tal muestra de celo militar le fue otorgado inmediatamente el ascenso.)

Pronto el cabo Joseph Vacher adquirió una extraña obsesión: solía mirar ensimismado las gargantas de sus compañeros mientras murmuraba algunas palabras relativas a «la sangre que mana». Por tal motivo fue recluido rápidamente en la enfermería.

Mientras disfrutaba de un permiso de convalecencia conoció a una tal mademoiselle Louise B. en Baume-des-Dames, la cual le trató con mayor condescendencia que lo habían hecho otras mujeres (Vacher no era precisamente un Adonis y tenía marcadas tendencias homosexuales); en una ocasión, llevado de los celos, disparó sobre ella tres veces (causándole únicamente algunas heridas) y a continuación sobre sí mismo. Como consecuencia, perdió el ojo derecho y la mitad de su rostro quedó parcialmente paralizado.

El tribunal ordenó su reclusión en el asilo mental de Saint-Ylle (donde sus ataques de rabia asombraron hasta a los reclusos más furiosos); en 1893 fue trasladado al asilo de Saint-Robert, de donde salió «curado» el 1 de abril de 1894.

Desde entonces vagabundeó por los caminos llevando una gran bolsa en la que guardaba una colección de mapas, un paraguas, un bastón (que llevaba grabada la siguiente inscripción: «Nuestra Señora de Lourdes: quien hace bien encuentra el bien»), un acordeón, un par de tijeras… y un juego de cuchillos.

Seis semanas más tarde una empleada de una fábrica, Eugenie Delhomme, de 21 años, fue acuchillada, destripada y violada en un camino solitario de las cercanías de Vienne; fue la primera de las catorce personas que murieron a manos del «destripador del sudeste».

La mayor parte de las víctimas fueron campesinos de ambos sexos; todas fueron mutiladas y violadas después de la muerte; algunos cuerpos presentaron incluso señales de dientes. Varios testigos dijeron haber visto en la región un vagabundo tuerto, de barba negra y con una gran cicatriz en la cara; la policía relacionó pronto esta descripción con la identidad del antiguo recluso.

El 4 de agosto de 1897, Vacher llevó a cabo su último intento de asesinato; hallándose en el bosque de Pelleries vio a una mujer recogiendo pifias y se dispuso a atacarla, pero, para su desgracia, no sólo su presunta víctima tenía proporciones amazónicas, sino también una voz impresionante; a sus gritos acudieron su marido y sus hijos, que trabajaban en los alrededores, y entre la robusta familia y otros campesinos amigos arrastraron al asaltante hasta la taberna del pueblo más cercano, donde esperó la llegada de la policía tocando melancólicos aires en su acordeón.

Fue acusado del crimen en Tournon al mismo tiempo que lo era Víctor Portalier de la muerte de un pastor. Surgió una gran controversia en torno al estado mental del acusado; el mismo Joseph Vacher mantenía que su locura provenía de la mordedura de un perro rabioso. El jurado le declaró culpable del crimen y el día 31 de diciembre de 1897 era ejecutado.


Joseph Vacher

R. E. L. Masters / Eduard Lea

Dejando aparte las obras de texto, Vacher el Destripador ha caído en el olvido, aunque sus víctimas fueron mas numerosas que las de Jack. Es seguro que cometió once asesinatos, aunque podría tal vez duplicarse el número.

Ya de muchachito, Vacher fue una promesa precoz de lo que sería más adelante su existencia. Se divertía torturando y matando animales, atrayéndole todo lo que fuese crueldad y destrucción. En el colegio, también desplegó gran precocidad sexual, impulsando a sus condiscípulos a la masturbación mutua, y unos años más tarde, iras haber ingresado en un monasterio, no tardó en ser arrojado del mismo al intentar sodomizar a un fraile.

En el Ejército francés, Joseph Vacher aterrorizó a sus compañeros de armas, amenazando sus vidas, cayendo en unos furores increíbles, y a veces dando señales inequívocas de rabia homicida. Licenciado, no tardó en violar a una jovencita, pero se libró de la cárcel. Poco después, hirió gravemente a una muchacha que se negó a casarse con él, cosa que le ultrajó profundamente.

En 1894, debido a su mala reputación en el hogar, Vacher dio comienzo a un vagabundeo en el transcurso del cual cometió once (o más) asesinatos, de las variedades más espantosas e implacables:

El 20 de marzo de 1894 inició su carrera estrangulando a una joven de veintiún años, cercenándole la garganta, horadando su abdomen, extirpando pedazos de carne de sus pechos para, finalmente, terminar violando el cadáver.

El 20 de noviembre de 1894, asesinó y mutiló a una niña de trece años.

El 12 de mayo de 1895, asesinó y mutiló a otra joven de diecisiete.

El 24 de agosto de 1895, estranguló y abusó sexualmente del cadáver de una viuda de cincuenta y ocho años.

Unos días más tarde, mató a una chica de dieciséis años y le abrió el abdomen, extrayéndole las entrañas.

El 31 de agosto de 1895 -cometió tres crímenes en un intervalo de sólo ocho días-, estranguló, mutiló y sodomizó a un pastor de diecisiete años.

El 20 de setiembre de 1895, asesinó a un chico de quince años, al que arrancó los genitales.

El 10 de setiembre de 1896, tras un fracaso en violar a una niña de once años unos meses antes, Vacher mató a una joven prometida de diecinueve años, violando el cadáver.

El 1 de octubre del mismo año, asesinó a una pastorcita de catorce años, extirpándole los genitales y llevándoselos consigo.

El 27 de mayo de 1897, mató a un muchacho de catorce años, sodomizando los restos y luego arrojándolos a un pozo.

Y el 18 de junio de 1897, mató a un pastor de trece años, abusando también del cadáver.

Esto finalizó la carrera conocida de asesinatos, violaciones y perversiones de Vacher, con excepción de un intento de violación abortado que cometió después de su último crimen. Por algún motivo desconocido, Vacher escapó al castigo por este asalto, pero el mismo sirvió para despertar las sospechas que eventualmente condujeron a su detención.

Arrestado un par de meses más tarde, en agosto de 1897, Joseph Vacher se vio enfrentado con la prueba que le relacionaba con el asesinato, cometido el 31 de agosto de 1895, de un pastor de diecisiete años en Portalier. Entonces, se vio obligado por la Policía a confesar no sólo éste, sino sus otros crímenes.

Atribuyó sus actos a un «impulso irresistible» y a la «insania temporal», y otras aberraciones mentales. Sostuvo firmemente que sería un extravío de la justicia castigarlo puesto que estaba loco y, por tanto, no era responsable de lo que había hecho.

Bueno será observar que cuando esta clase de criminales son acusados de un crimen, confiesan todos los demás, llegando a inventarlos cuando no existen. Esto no es en realidad un «derrumbamiento» en el sentido de que el criminal proporciona las pruebas impulsado por el remordimiento. Por el contrario, probablemente realiza esta confesión como un ataque sádico contra la Policía, esperando repugnarles mostrándose arrogante y cínico, relatando una larga lista de ofensas con todos los detalles más escabrosos. Naturalmente, esto podría considerarse también un «derrumbamiento». aunque enmascarado. El intento de violación abortado de Joseph Vacher que condujo a su arresto y a su castigo final indica que tal pudo ser su caso. No es raro que un criminal, antes diestro y cuidadoso, empiece a «actuar sin cautela», como buscando -por intención inconsciente- su captura y castigo.

A pesar de las protestas de Joseph Vacher sobre su incompetencia mental, apoyadas por sus recuerdos de infancia y el hecho de ser un antiguo paciente esquizofrénico, dos célebres y expertos psiquiatras que lo examinaron, le declararon mentalmente competente y en plena conciencia de la gravedad de sus crímenes. Según tales expertos, no existían circunstancias atenuantes. Era un hombre sádico, antisocial, peligroso, de baja inteligencia pero completamente capaz de comprender y abarcar las consecuencias de su conducta. (El proceso de Vacher estuvo señalado por un suceso que intriga y repele a muchos ciudadanos: la presencia en el tribunal de un gran número de mujeres, algunas de la alta sociedad, que estaban atraídas por el asesino.)

Esto suele ocurrir muy a menudo. A las mujeres les encanta contemplar notables asesinos, especialmente criminales sexuales, y les escriben cartas de amor, las más pornográficas en extremo, asistiendo a los procesos de sus amantes, cuando éstos son de índole erótica.

Algunos criminales son atractivos, pero esto no explica el fenómeno. Vacher no era un tipo a quien las mujeres mirasen dos veces -a no ser con repugnancia-, ni estuvo acusado de erotismo en sus crímenes. Philipp Lindsay (El origen del asesinato) lo describe de tez pálida, con manchas amarillas. Cabello alborotado hasta las mejillas, negro y espeso. Tenía un labio leporino, lo cual era culpa de un defecto verbal. Y, además, como resultado de un disparo en una tentativa de suicidio, el ojo derecho estaba dañado y le supuraba, mientras que tenía medio paralizada la parte derecha de la cara, a consecuencia del corte de un nervio.

Joseph Vacher no era, en efecto, un galán de cine. Sin embargo, las mujeres se peleaban por conseguir una mirada suya. Él las contemplaba con lujuria y ellas le enviaban miradas ardientes. En el proceso, todos los esfuerzos del juez por excluir a las mujeres de la sala fracasaron, ya que ellas se negaron a salir aun después de haber ordenado el juez a los alguaciles que las echasen.

No es necesario citar ejemplos semejantes de hoy día, ya que regularmente los periódicos nos hablan de ellos. Por desgracia, no sabemos hasta qué extensión y proporción, estas mujeres actuarían sobre sus deseos si pudiese el asesino aproximárseles, estando solas.

En vista de esta declaración clínica, el tribunal, sin ninguna repugnancia, sentenció a Joseph Vacher el Destripador a la pena de muerte.

R. E. L. MASTERS / Eduard LEA – “Sexualidad criminal en la historia” – Ediciones Picazo – Barcelona, 1970


Joseph Vacher

Wikipedia

Joseph Vacher (n. Beaufort, Isère, Francia, 16 de noviembre de 1869 – † Bourg-en-Bresse, Ain, 31 de diciembre de 1898) fue un asesino en serie francés al que se le hizo acusaciones por el asesinato de un mínimo de 11 personas.

A veces se le ha llamado “El Destripador de Francia” o “El Destripador del Sureste”, debido a su comparación con, el más famoso, Jack el destripador de Londres hacia 1888. Sus señas de identidad eran su cara cicatrizada y un sencillo sombrero blanco de piel de conejo.

Infancia y Juventud

Nació en el pueblo francés Beaufort, provenía de una familia de granjeros y como era la tradición cursó sus estudios en una Estricta Escuela Católica. De niño tal fue su vinculación al campo que acostumbraba torturar animales, las cosas empeoraban en la Adolescencia, gustaba de golpear a jóvenes campesinas con las que solía tener relaciones sexuales. Sobrepasó los límites cuando en 1889 a la edad de 19 años, se le arrestó por intentar violar a un niño.

Uniéndose al ejército, Joseph Vacher escapó del hambre y las necesidades de su familia ya que era el menor de 15 hermanos, en la milicia experimentó depresiones que le condujeron a su primer intento de suicidio, tras cortarse la garganta sin éxito.

En 1893 aún en el ejército, se enamoró de una joven sirvienta pero cada vez que trataba de conquistarla ella le rechazaba. Cuando Joseph culminó su servicio militar le propuso matrimonio, pero la joven se burló de él, Vacher reaccionó de forma violenta y le disparó cuatro veces, luego se disparó dos veces en la cabeza. La chica terminó gravemente herida mientras que Joseph a consecuencia de los disparos una de las balas se alojó en su cráneo cerca de la oreja por lo que sus músculos del lado derecho se paralizaron al igual que su ojo. Acabó mentalmente inestable y fue ingresado en una institución psiquiátrica.

A los pocos días, Vacher se escapó pero fue recapturado cuando apareció el cadáver de un joven de 17 años con múltiples puñaladas y el abdomen abierto, se declaró culpable y lo reingresaron en el psiquiátrico. Todo fue en vano aunque los tratamientos médicos no mejoraban su condición, los doctores lo declararon completamente sano y así fue liberado en 1894.

Los Crímenes

Después de su liberación, Joseph dedicó los siguientes 4 años a una vida de vagabundo recorriendo de pueblo en pueblo el sur de Francia, sobrevivía a base de las limosnas que pedía por tocar su acordeón y cortas jornadas de trabajo en granjas clandestinas.

Durante este tiempo Joseph Vacher asesinó brutalmente a 6 mujeres y 5 adolescentes, su perversión era tal que practicaba necrofilia y vampirismo con los cadáveres, luego procedía a mutilarles salvajemente los órganos sexuales aunque en algunos casos los seccionaba con precisión para llevar a cabo el canibalismo o les arrancaba los ojos. Acechaba cuando sus víctimas estaban solas, para atacarlas con su cuchillo, muchos de ellos pastores que cuidaban ovejas en los campos.

Captura, Juicio y Sentencia

En 1897, Vacher atacó a una joven mientras recolectaba piñas en un campo de Ardèche, ella se resistió y luchó contra él. Los gritos de auxilio alertaron al esposo e hijo de la mujer, juntos sometieron a Vacher quienes lo entregaron a la Policía.

A pesar de todo, la Policía tenía pocas evidencias sobre los asesinatos como para condenarlo, por ello, solo recibió 3 meses de prisión por su agresión. No paso mucho tiempo para que el asesino confesará, varios médicos lo examinaron a fondo, el diagnóstico Joseph Vacher estaba legalmente cuerdo y apto para enfrentar juicio.

En el transcurso del juicio, Vacher se comportó de forma extraña con la esperanza de mostrar signos de demencia como aquella vez que se dirigió a la corte sin permiso gritando frases religiosas como:

“¡Gloria a Jesús! ¡Larga vida para Juana de Arco!”.

Incluso sin razón aparente escribió una carta al juez declarando demencia tras haber sido mordido por un perro rabioso cuando él tenía 8 años, por esto creía que su sangre había quedado permanentemente envenenada.

Finalmente, Joseph Vacher fue sentenciado a Muerte el 28 de Octubre 1898, la multitud aplaudió ante el veredicto. El 31 de diciembre de 1898, fue conducido al cadalso, los guardias tuvieron que llevarlo a empujones ya que se negaba a avanzar, la multitud aplaudió nuevamente cuando la cabeza del acusado fue cercenada por la guillotina y rodó por el suelo.

El Legado

Tras el caso de Joseph Vacher, en Francia se crearon Las Brigadas Móviles de la Policía, que más tarde se llamarían Las Brigadas del Tigre y el Fichaje a los vagabundos desde 1912.

 


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