Jonathan Moya González

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El crimen de Abrucena

  • Clasificación: Asesino
  • Características: Secuestro - Infanticidio
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 25 de diciembre de 2012
  • Fecha de detención: 27 de diciembre de 2012
  • Fecha de nacimiento: 24 de octubre de 1987
  • Perfil de las víctimas: Míriam Cuerda, de 16 meses
  • Método de matar: Golpes con un objeto contundente y plano - Asfixia con papel film
  • Localización: Almería, España
  • Estado: Condenado a 23 años y 7 meses de prisión por detención ilegal y asesinato el 30 de noviembre de 2015
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Una semana sin su bebé

Raquel Pérez – ABC.es

27 de diciembre de 2012

El secuestro de un bebé de 16 meses en la comarca almeriense de Nacimiento cumplirá a las 17.30 horas de hoy una semana, si antes los agentes de la Guardia Civil no dan con el paradero del autor del rapto, Jonathan Moya González, de 25 años y natural de Abrucena.

El rastro se pierde en la carretera A-1075, que enlaza Alboloduy con la A-92. El presunto secuestrador junto con la menor y la madre de ésta viajaban a bordo de un vehículo camino de un cortijo de un amigo de éste. El joven las había recogido el día anterior en la estación de tren de Guadix.

Procedían del municipio onubense de La Palma del Condado, donde el sospechoso había estado conviviendo con ella un mes. Tenían la intención de pasar unos días con Jonathan, al que la mujer conoció unos meses atrás por Internet y que se hacía llamar Juan. Pasaron la noche en una vivienda de la zona. No era la primera vez que la pareja mantenía un encuentro esporádico, la última vez en una casa rural de Guadix.

Cuando se desplazaban al citado cortijo, Jonathan, fingiendo que se había quedado sin batería en el coche, pidió a su conocida que se bajara del vehículo y que empujara para intentar arrancarlo. Una vez fuera del turismo, el sospechoso arrancó y se marchó del lugar con la pequeña.

Una pareja de ancianos que estaban cogiendo aceitunas en una finca próxima fue quien socorrió a esta mujer y la condujeron a la Venta del Pino, en el municipio de Gérgal, desde donde telefoneó a la Guardia Civil. Encarnación Ayala y su marido escucharon los gritos de auxilio. «Llevaba muy poca ropa y nos dijo que le habían robado a su hija y que a ella le habían hecho de todo», indicaron. Además de telefonear a la Benemérita, la chica contactó con su madre.

La joven además de denunciar el secuestro de su hija, relató a los agentes que había sido violada. Los investigadores le mostraron fotografías de los delincuentes habituales y fue entonces cuando se percató de que había sido engañada por este individuo, que cuenta con antecedentes por pequeños hurtos y que, al parecer, habría ingresado en alguna ocasión en prisión.

Fuentes consultadas indicaron que todo apunta a que Jonathan se encuentra escondido en alguna vivienda rural, aunque el perímetro de búsqueda se ha ampliado hasta la capital, y que estaría contando con la ayuda de alguna persona. Además, advirtieron de que este individuo podría portar un arma de fuego sin licencia.


Detenido el presunto secuestrador de una bebé de 16 meses en Almería

Agencia EFE – ABC.es

27 de diciembre de 2012

La Guardia Civil está procediendo al registro de la finca de Fiñana (Almería) donde ha sido detenido en la tarde de este jueves el presunto raptor de la bebé de 16 meses hija de su compañera sentimental en busca de indicios que permitan dar con el paradero de la menor, según ha indicado a Europa Press el alcalde del municipio, Rafael Montes.

Montes ha precisado que Jonathan Moya González, de 25 años, ha sido localizado pasadas las 16,20 horas cuando se encontraba «muy cerca» del cortijo donde residen sus padres, situado en la pedanía conocida como Camino Real, que discurre entre Fiñana y el término municipal de Abrucena, aunque el operativo no ha encontrado a la bebé.

Al hilo de esto, ha señalado que el presunto secuestrador, con antecedentes por delitos contra el patrimonio, ha sido trasladado hasta dependencias de la Comandancia de Almería, donde va a ser sometido a interrogatorio por los agentes de la Policía Judicial encargados de la investigación iniciada hace una semana.

Montes ha destacado que la zona ya había sido batida por los efectivos que integran el operativo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, lo que, a su juicio, demuestra que el joven «es un experto conocedor de la zona». El dispositivo, con medio aéreos y terrestres, se ha centrado en registrar propiedades de allegados de Jonathan Moya González, así como cortijos, apriscos de ganado, refugios de cazadores y parajes escarpados y de difícil acceso.

Terceras personas

Fuentes de la investigación han trasladado a Europa Press que la Guardia Civil baraja la posibilidad de que Jonathan Moya González hubiese podido entregar a la niña a una tercera persona antes de ser detenido. Por el momento no han trascendido datos sobre dónde se encuentra la bebé de 16 meses, que se desplazó con su madre desde su municipio natal de La Palma del Condado (Huelva) hasta la localidad granadina de Guadix, donde fueron recogidas en un vehículo por el detenido, según han indicado fuentes del caso, que han indicado que la detención ha sido en el propio término municipal de Fiñana.

Efectivos de la Sección de Rescate e Intervención en Montaña (Sereim) de la Guardia Civil, con sede en Granada, se incorporaban este jueves al operativo, con medio aéreos y terrestres, así como más de un centenar de agentes, activado hace una semana en la Comarca de Nacimiento y que, en las últimas horas, había estrechado el cerco sobre el presunto secuestrador.

Registros

Así, la búsqueda se había intensificado con varias pasadas por parajes comprendidos entre los términos municipales de Abla, Alboloduy, Fiñana y Gérgal, para hallar cualquier pista que permitiese ubicar espacialmente a Jonathan Moya González y se han peinando cortijadas abandonadas, apriscos de ganado, refugios para los cazadores y zonas escarpadas de las estribaciones de Sierra Nevada, así como propiedades de sus allegados en la comarca.

La madre de la bebé, natural del municipio de Palma del Condado (Huelva), interpuso la denuncia por el presunto secuestro a las 20,00 horas del pasado día 20 tras acudir a pedir ayuda en una venta del municipio fiñanero. Según han indicado a Europa Press fuentes del caso, relató a los agentes que su pareja sentimental, a la que identificó como Juan M.G., se había llevado todas sus pertenencias y a su hija de 16 meses tras mantener una «fuerte» discusión.

Los hechos se habrían producido en un cortijo ubicado en un paraje rural entre Alboloduy, Nacimiento y Fiñana, Tras la interposición de la denuncia, se activó de inmediato el operativo de búsqueda que ha trabajado de manera «ininterrumpida» y en el que han participado «todas las unidades disponibles en la zona», entre ellas la Unidad de Seguridad Ciudadana, la Unidad de Helicópteros y los perros del Servicio Cinológico. Además, la Guardia Civil activó controles al tráfico rodado en todos los accesos y salidas de la zona comprendida entre los municipios de Abla, Fiñana, Gérgal y Alboloduy.


Hallado en una charca el cadáver del bebé desaparecido tras confesar el secuestrador

Marta Soler – Elpais.com

28 de diciembre de 2012

Los peores presagios se han cumplido. El bebé desaparecido hace ocho días en una zona rural de Almería tras haber sido secuestrado por un amigo de la madre ha sido hallado muerta esta noche en una charca de agua cercana al cortijo de Fiñana en el que esta misma tarde fue detenido el presunto raptor, Jonathan Moya González. Este acabó confesando el crimen tras horas de interrogatorio, en las que indicó el lugar en el que se encontraba la niña, de 16 meses. Allí la Guardia Civil ha encontrado el cadáver de la menor.

Las fuentes del instituto armado consultadas no han podido precisar de momento la causa de la muerte. Estas fuentes aseguran que la muerte no fue accidental, sino que el detenido dio muerte a la niña y la arrojó a la charca, donde fue localizada finalmente por los submarinistas de la Guardia Civil (GEAS).

La Guardia Civil de Almería había detenido en la tarde de este jueves en una vivienda de Fiñana, en la comarca de Nacimiento, a Jonathan Moya González, el supuesto secuestrador de la niña de poco más de un año a la que se buscaba desde el pasado día 20, fecha en la que su madre denunció la desaparición.

También ha sido detenida una segunda persona del entorno del primer arrestado por prestarle algún tipo de ayuda, según fuentes de la investigación. El primer detenido se encontraba en un cortijo. El ahora confeso autor del crimen tiene 25 años y es natural de Abrucena. Le constan varios antecedentes policiales y salió de la prisión de El Acebuche, de Almería, el pasado mes de julio por un delito de estafa.

El detenido se encontraba solo en el momento de la detención en el cortijo de sus abuelos paternos, aislado del núcleo urbano de Fiñana, y que ya había sido registrado en días anteriores por efectivos de la Guardia Civil sin que hasta el momento se hubieran encontrado pruebas de la presencia del joven ni de la niña, de 16 meses. Este jueves sí pudieron ver sobre una mesa cartones de leche y pañales de bebé. Este dato llevó a pensar que la menor podría encontrarse con vida.

En un primer momento, el supuesto raptor aseguró haber entregado al bebé a una segunda persona, quien habría estado ayudando a Jonathan durante estos ocho días de secuestro, y sobre esa línea se trabaja actualmente. Posteriormente se derrumbó y acabó confesando el lugar donde estaba el cadáver. El detenido fue trasladado a la Comandancia de la Guardia Civil de Almería donde prestó declaración durante la tarde. El juez de menores ha decretado el secreto de sumario.

La desaparición del bebé se produjo el día 20 por la tarde en el término municipal de Gérgal. El detenido, la madre y la niña viajaban en coche por una carretera comarcal a unos 30 kilómetros del lugar en el que se produjo la detención. El joven fingió un fallo en el motor y pidió a la madre que bajara del turismo para empujar. Aprovechó el momento y se dio a la fuga con la menor, tal y como relató la mujer a los vecinos que le asistieron y le condujeron hacia un restaurante desde el que telefoneó a la Guardia Civil para denunciar el suceso.

La madre de la víctima es de La Palma del Condado (Huelva) y conoció a Jonathan Moya a través de una página de contactos de internet. Ambos se habían visto en un par de ocasiones en Huelva, según familiares de la mujer, que actualmente se encuentra junto a su madre en una casa de acogida en Almería a la espera de la evolución de la investigación sobre el paradero de su hija. Era la primera vez que ella se trasladaba a Almería para pasar unos días con el detenido, con quien parece ser que había iniciado una relación sentimental.

El detenido es natural de Abrucena y conoce bien la zona, que ha sido peinada por los agentes de la Guardia Civil desde hace ocho días.


Los primeros datos de la autopsia revelan que el bebé murió de un golpe en la cabeza

Miguel Cabrera – Elmundo.es

28 de diciembre de 2012

Los primeros datos de la autopsia al cuerpo de la pequeña Míriam, de 16 meses, encontrada en una balsa de riego en la comarca almeriense de Nacimiento, apuntan a que habría sido golpeada en la cabeza y que estas heridas podrían haberle causado la muerte, según fuentes de la investigación.

Tejidos de la pequeña han sido enviados al Instituto de Toxicología de Sevilla para determinar el momento exacto de la muerte, aunque el secuestrador de la pequeña y presunto homicida, Jonathan Moya, de 25 años, habría confesado que se produjo durante las primeras horas del secuestro, el pasado 20 de diciembre.

El cadáver del bebé fue hallado por agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil sobre las 22 horas del jueves, después de que su secuestrador se derrumbara y reconociera que la niña había muerto y revelara el lugar donde la había arrojado. El cuerpo se encontraba en el interior de una bolsa con piedras en el fondo de una balsa de riego de seis metros de profundidad, a apenas 500 metros del cortijo donde fue detenido Moya.

Aunque el secuestrador en principio trató de engañar a los agentes que le interrogaron, asegurando que había entregado a la niña a otra persona, finalmente se vino abajo en la Comandancia de la Guardia Civil de Almería y confesó su horrendo crimen, por lo que agentes de la Benemérita se trasladaron al lugar y hallaron el cuerpo.

Se espera que el cadáver de la pequeña sea trasladado este sábado hasta La Palma del Condado, la localidad onubense donde vive su madre, Gema María Cuerda, y su familia. La progenitora también viajará junto a su madre a Huelva desde Almería, donde se encuentran en una casa de acogida.

Jonathan Moya González, un delincuente habitual con numerosos antecedentes por robo y estafa, secuestró a Mirian la tarde del 20 de diciembre, tras mantener una discusión con su madre, con quien mantenía una relación tras conocerse a través de internet. Después de pasar unos días juntos en un cortijo de la comarca, el individuo dejó abandonada en un camino rural a la mujer y se dio a la fuga en su coche junto a la pequeña.

La madre denunció el secuestro a la Guardia Civil, que ha realizado desde entonces una intensa búsqueda por pueblos de la comarca, como Fiñana y Abrucena, donde finalmente encontró la tarde de ayer, en un cortijo de la familia paterna, al secuestrador. Apenas horas después, era hallado el cadáver de la niña.

La Guardia Civil ha detenido también a un amigo del secuestrador que podría haberle ayudado durante estos días. Los investigadores pretenden ahora hacer una reconstrucción de los hechos junto al detenido antes de ser puesto a disposición judicial el próximo domingo.


La tía de la bebé asesinada en Almería: «Jonathan se cameló muy bien a todos»

Agencia EFE – ABC.es

29 de diciembre de 2012

Leticia Reyes, hermana de la madre de la bebé de 16 meses asesinada en Almería, ha asegurado hoy que el autor confeso del crimen, Jonathan Moya González, de 25 años, entró en la familia con la apariencia de «una bella persona» y «se cameló muy bien a todos».

Reyes ha indicado a Efe que el acusado llegó a la familia como «ángel caído del cielo» y a todos les resultó «una persona bella, que entró agradable a los ojos y que se cameló muy bien a todos».

Asimismo, ha destacado de su carácter que «dice a la gente lo que quiere escuchar», conclusiones éstas, ha señalado, a las que ha llegado posteriormente, porque «en el momento que lo conocí era una persona muy normal y muy educada».

Una persona, ha añadido, que «no sólo agradó, sino que ilusionó a una familia, como la nuestra, que pasa necesidades, y no sé con qué intenciones».

«¿Por qué lo ha hecho?»

Reyes ha precisado que la familia «tenía la esperanza» de que este joven «devolviera a la pequeña, que se arrepintiera, pero no ha sido así y lo peor es la incertidumbre, el no saber el móvil o por qué lo ha hecho».

Con respecto al estado en el que se encuentra la madre de la pequeña ha indicado que está «muy mal», que «no se lo cree aún» porque «ella tenía esperanzas de que la estuviese cuidando» y «nadie quería esperarse este fatal desenlace».

La madre está «anímicamente destrozada», ha indicado Reyes, que ha apuntado que su sobrina era «la niña pequeña» de su hermana, por la que luchaba.

El sepelio tendrá lugar este sábado a las 10:00 horas en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de la localidad onubense de La Palma del Condado (Huelva), donde residía la pequeña con su madre y su abuela. El ayuntamiento se hará cargo de los gastos del enterramiento, después de que la Diputación de Almería haya corrido con los del traslado del cuerpo y de los de la madre y la abuela de la menor.


«La madre de Gema presumía de yerno; Jonathan le prometió reparar su casa»

Manuel Altozano / Lucía Vallellano – Elpais.com

29 de diciembre de 2012

En medio de una cosecha escasa tras un año inusualmente seco, entre vara y vara al olivo para agacharse después a recoger las aceitunas, unos gritos desgarrados en medio de la soledad del monte interrumpieron el trabajo de Miguel, el de la Cuestecilla, como lo conocen en el pueblo, pasadas las cuatro de la tarde del 20 de diciembre. Desde lo alto de la colina de su finca, abajo, junto a la carretera, Miguel y su esposa, agricultores de Alboloduy (Almería), vieron a una mujer desesperada, desorientada, descompuesta. Que intercalaba los alaridos con el llanto. Que apenas acertaba a decir: «Mi hija, mi hija, ¿dónde está mi hija? Se la ha llevado…».

El infierno de Gema Cuesta, vecina de La Palma del Condado (Huelva) de 32 años, acababa de empezar. Apenas le habían arrebatado a Míriam, su niña de 16 meses. Jonathan Moya, un joven de 25 años en cuyo coche viajaba y con quien mantenía una relación, se la había llevado tras simular una avería y pedirle que se bajara a empujar.

Ocho días después, el pasado jueves, Míriam apareció muerta en el fondo de una balsa de riego de Abrucena, un pueblo a las faldas de la cara norte de Sierra Nevada, a 27 kilómetros al noreste de ese lugar. A escasos dos kilómetros de Torre de Marfil, el cortijo de la familia de Jonathan, su secuestrador confeso, donde este fue detenido.

Ante los alaridos de Gema, Miguel y su esposa corrieron monte abajo, hacia la carretera que bordea su finca, la A-451, que une la autovía A-92 con su pueblo. La encontraron junto al arcén. «Tenía el susto en la cara y todo el pelo alborotado», recuerda Miguel. «Nos dijo que el chico la había dejado tirada y se había llevado a la niña y todo su dinero, y que había estado varias horas vagando por el campo».

Cuando logró tranquilizarse un poco, Gema les contó cómo había llegado hasta allí. Cómo había viajado en tren desde Huelva hasta Guadix (Granada) para reunirse con Jonathan con el objetivo de pasar unos días en lo que él dibujó como un sitio idílico. Un precioso cortijo con caballos en medio del monte.

Pero la realidad fue otra. «Ella se quejaba de que en el tiempo que pasaron juntos no pararon de discutir y que su bebé apenas había comido», afirma la esposa de Miguel junto al cerco de su terreno. «Dijo que Jonathan la había maltratado y que, antes de que se la llevara, ya estaba muy preocupada por su hija». Tras socorrerla, Miguel montó a Gema en su coche y la llevó a la Venta del Pino, un restaurante de carretera cercano. Desde allí, por teléfono, Gema denunció el secuestro.

Hasta ese momento, la madre de Míriam apenas había advertido que estaba en manos de un embaucador profesional. Un artista de los trucos capaz de hacerse pasar por policía para robar coches de lujo, lo que lo llevó a la cárcel el pasado junio. Alguien, que, según los conocidos, parecía creerse sus propias mentiras. Tras conocerla por internet, Jonathan viajó a La Palma para pasar unos días con ella. Así empezó el engaño.

«Él decía que era rejoneador y se dedicaba a los negocios taurinos», explica una amiga íntima de la familia que prefiere no dar su nombre. Asumía con tal convicción el bulo que logró convencer a toda la familia en cuya vivienda se había instalado. «Su suegra [la madre de Gema] presumía de yerno», continúa la amiga. «Iba diciendo por ahí que Jonathan organizaba corridas benéficas». «Él parecía entregado con la familia. Les decía que les iba a arreglar la casa e incluso llegó a hablar con un perito para pedir presupuesto», prosigue. «Cualquiera puede cometer una locura así. Te crees que estás enamorada y haces cualquier cosa».

Vestida de negro y el dolor en la mirada tras acudir al entierro de su niña, Gema prefiere no pronunciarse. «No voy a hablar con nadie, en estos momentos solo quiero pensar en mi hija», afirma a las puertas de su casa. «Lo siento, no tengo ánimo para nada», añade la madre de Míriam que permanece a oscuras, con el televisor encendido. «Está sufriendo mucho porque lo que le ha ocurrido no está pagado ni con la cárcel», apunta un vecino.

Es ahí, en la cárcel, donde Jonathan se encuentra ya. La juez de guardia de Almería decretó ayer su prisión y la de su supuesto cómplice, Raúl Ríos. La autopsia reveló que, antes de ser arrojada a la balsa, Míriam recibió un fuerte golpe en la cabeza. Su secuestrador asegura que no la mató, que se le murió. Ahora la justicia tendrá que dirimir si es verdad o si no es más que un nuevo truco.


Prisión para el autor confeso de la muerte de Míriam y su encubridor

Manuel Altozano – Elpais.com

29 de diciembre de 2012

El juez ha decretado hoy prisión para Jonathan Moya González, el autor confeso de la muerte de la bebé de 16 meses secuestrada el pasado día 20 y cuyo cuerpo fue hallado sin vida en una balsa de riego en Abrucena (Almería), y Raúl R .F., presunto encubridor, tras pasar a disposición judicial a primera hora de la mañana, han informado fuentes del caso.

Ambos han declarado ante el juez del Juzgado de Instrucción número 2 de Almería, encargado del caso y el que ha decretado el secreto sobre las actuaciones en el mismo. Jonathan Moya González, el presunto asesino de Míriam, había asegurado el pasado jueves a la Guardia Civil que intentó hacerla desaparecer después de que la niña se le muriera. Sin embargo, la autopsia preliminar, realizada en la mañana de este viernes en el Instituto de Medicina Legal de Almería, indica que la muerte del bebé fue mucho más violenta. Tras examinar el cadáver, los forenses descubrieron que tenía un fuerte golpe en la cabeza y que esa lesión se produjo antes de que la niña fuera lanzada a la charca donde la encontraron.

Cientos de personas han dado esta mañana su último adiós a Míriam. A las diez de la mañana llegaba a la iglesia parroquial de San Juan Bautista el coche fúnebre con los restos mortales de la niña procedentes del tanatorio de Bollullos Par del Condado (Huelva), donde se encontraban desde que hacia las dos de la madrugada llegaran de Almería, informa Efe.

Junto al féretro estaban su madre, Gema María Cuerda, y su abuela materna, Concha Rodríguez, dos mujeres que están recibiendo ayuda psicológica para afrontar lo sucedido y que llegaron a La Palma en la tarde de ayer procedentes del Centro de Atención Inmediata (CAI) de la Diputación de Almería, donde han estado acogidas durante esta semana.

También han estado presentes los alcaldes de La Palma, Juan Carlos Lagares, y de Fiñana (Almería), Rafael Montes, quien ha querido viajar hasta Huelva y acompañar a la familia para expresarle el pésame de todos los pueblos de la comarca almeriense en la que se han desarrollado los acontecimientos. La consternación del pueblo se ha hecho evidente a lo largo de la eucaristía oficiada por el párroco, Francisco Jesús Martín, en la que las lágrimas y los comentarios de dolor, repulsa y justicia se han sucedido.

Durante la homilía, Martín ha indicado que no se entiende «que se pueda llegar a cometer un atentado de tal magnitud, no tiene lógica un acto de violencia tan agresiva de quitar la vida alguien y menos en este caso, a un inocente».

Asimismo, ha dicho que actos como este ponen de manifiesto que el hombre, en el devenir de la vida, «es capaz de lo mejor y de lo peor» y ha deseado que «la muerte de Míriam sea palabra viva en contra de toda realidad que oprima la vida del ser humano y atente contra su dignidad».

Al término de la eucaristía, cientos de vecinos se han acercado a la familia de la pequeña para trasladarle personalmente su pésame. Sobre las 11.10 salió de la parroquia el féretro de la pequeña, que ha sido trasladado hasta el cementerio municipal Nuestra Señora de La Soledad de La Palma para ser enterrado.


Jonathan Moya, un «liante» del montón en la cárcel de El Acebuche

Miguel Cabrera – Elmundo.es

2 de enero de 2013

Jonathan Moya González, el presunto asesino de la pequeña Míriam -hija de Gema María Cuerda, su pareja- a quien arrojó a una balsa de riego lastrada con piedras, era considerado en la cárcel de El Acebuche como «un simple liante, del montón, intrascendente, que había pasado totalmente desapercibido en su vida entre rejas hasta ahora», como han revelado a este medio fuentes penitenciarias.

Porque ahora, con el horrible crimen de un bebé a sus espaldas, todo ha cambiado, y tras permanecer desde el pasado sábado en el módulo de ingresos de la prisión almeriense, Moya, de 25 años, ha sido trasladado a un módulo de protección especial, aunque no permanece aislado, al igual que sucede con su amigo y también detenido como supuesto encubridor Raúl R.F.

Jonathan Moya ingresó por penúltima vez en El Acebuche el 14 de junio de 2012, acusado de 12 delitos de apropiación indebida, estafa, falsedad documental y usurpación de función pública, por robos de coches y motos de alta gama de los que se apoderaba haciéndose pasar por policía, y que después intentaba vender por internet.

Permaneció en prisión por estos hechos hasta el 27 de julio, cuando consiguió salir en libertad condicional. «Lógicamente, un estafador de poca monta como era él no encontraba en la cárcel el tipo de personas a las que podía engañar, por lo que nunca se hizo notar, ni para bien ni para mal, en su vida en prisión», explica personal que le atendió entonces.

Como se ha conocido tras su crimen, el joven logró embaucar a Gema María Cuerda, quien fue su pareja durante un breve periodo, y a toda su familia en la Palma del Condado (Huelva). Así, se habría hecho pasar por ganadero y rejoneador y habría prometido a sus familiares ayuda para salir adelante en la difícil situación por la que atravesaban.

Gema tenía, además del bebé al que arrojó a la balsa, otros tres hijos, y accedió a viajar hasta la comarca almeriense de Nacimiento para pasar unos días junto a su nueva pareja, a la que había conocido a través de internet. Sin embargo, la tarde del 20 de diciembre, tras una fuerte discusión, el individuo la dejó abandonada en un camino y se dio a la fuga en coche junto a Míriam, a quien su madre ya no volvería a ver nunca con vida.

Tras siete días de intensa búsqueda, fue detenido por la Guardia Civil en el cortijo de sus padres, en Abrucena, y horas después reconocía que había tirado al bebé a la balsa, después de que muriera.

Jonathan, sin embargo, ya no engañaba a nadie en su tierra, pues era conocido en Abrucena y Fiñana no sólo como un delincuente habitual, sino también por sus intentos de engañar a todo hijo de vecino, fundamentalmente vendiendo coches y motos robados.

Sin indicios de comportamientos violentos

Tras pasar estos días en el módulo de ingresos, la situación de los dos detenidos ha sido analizada por psicólogos y otro personal especialista en la prisión, tras lo que se ha acordado su ingreso en un módulo de protección especial, debido fundamentalmente a la repercusión social del caso, puesto que no existen indicios de que puedan producirse comportamientos violentos contra ellos entre el resto de presos, según fuentes penitenciarias.

Estas medidas de protección son relativamente sencillas, puesto que se limitan a impedirles participar en las actividades organizadas en el centro y a no permitirles abandonar su módulo, es decir, limitar las actividades en común con otros internos.

Además, a Jonathan Moya se le ha aplicado el protocolo contra suicidios, por lo que nunca está totalmente solo y comparte celda con un preso «de acompañamiento» que está preparado y adiestrado para actuar en caso de que intente quitarse la vida. Se trata de un interno de especial confianza por parte de los responsables de la prisión.


Uno de los imputados por la muerte de la bebé se libró de la cárcel en septiembre

Europa Press – Elmundo.es

9 de enero de 2013

El Juzgado de lo Penal número 4 de Almería acordó suspender en septiembre el ingreso en prisión de Raúl R.F., uno de los imputados por el crimen de la niña onubense de 16 meses, a la espera de que el Tribunal Constitucional (TC) resolviese sobre la admisión o inadmisión a trámite del recurso de amparo que presentó contra la sentencia firme, dictada en octubre de 2010, que le condenaba a dos años y tres meses de prisión por maltratar a su novia, menor de edad.

Así lo ha indicado en un comunicado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que ha precisado que el auto dictado por la jueza Marta Inés Sierra, quien ordenó el inicio de los trámites para la ejecución en noviembre de 2011, es un resolución «habitual» cuando las penas no superan los tres años de cárcel.

El Alto Tribunal andaluz ha remarcado, en esta línea, que el TC inadmitió a trámite el recurso de amparo de Raúl R.F. a «finales del pasado mes de noviembre» y el traslado de la decisión no llegó al Juzgado de lo Penal número 4 hasta «mediados de diciembre de 2012».

Cabe recordar que la bebé fue secuestrada el día 20 de ese mismo mes de diciembre por Jonathan Moya y que su cuerpo sin vida fue recuperado del interior de una balsa de riego el día 28.

Según la cronología remitida por el TSJA, la Fiscalía Provincial pidió en enero de 2012 los antecedentes penales de Raúl R.F. y, en marzo, «una vez recabados los antecedentes», informó negativamente a una posible suspensión o sustitución de las penas que se le impusieron como autor de delitos de violencia física y psíquica habitual en el ámbito de la mujer y de lesiones. «Es mismo mes, el condenado presentó el recurso de amparo», apuntilla.

La titular del Juzgado de lo Penal número 4 dictó en agosto un nuevo auto en el que, en la misma línea que el Ministerio Público, denegaba la suspensión y sustitución de la pena y en aras de continuar la ejecución para su ingreso en prisión solicitó informe al TC para que comunicase cuál era el estado del recurso, que finalmente resolvió en noviembre.

Según la sentencia, Raúl R.F. sometió a su novia, de tan solo 15 años de edad, durante un año y medio de relación entre 2008 y 2009 a «frecuentes» agresiones físicas y verbales en las que le propinó «puñetazos en la barriga y bofetadas», al tiempo que se dirigía a ella en términos vejatorios y con insultos. Además, controlaba «su forma de vestir y la relación con sus amigas».

Prisión comunicada y sin fianza

A Raúl R.F., en prisión provisional comunicada y sin fianza por el asesinato de la bebé Míriam desde el pasado día 29, le consta además otra condena en firme previa por agredir de «forma brutal» a un joven en el interior de una discoteca de la capital almeriense de madrugada. En este caso, el Juzgado de lo Penal número 1 le condenó en 2010 a la pena de seis meses de cárcel y al pago de 4.000 euros a la víctima por las lesiones causadas.

El segundo de los imputados por el crimen de la bebé Míriam fue detenido horas después de que se produjese el arresto del principal imputado por su rapto y muerte, su amigo Jonathan Moya, de 25 años, a quien también le constan antecedentes y tiene una causa pendiente con la Justicia.

Así, ingresó por orden del Juzgado de Instrucción número 5 de Almería en el centro penitenciario provincial de El Acebuche después de ser detenido por la Policía Nacional en la capital, acusado de doce delitos de estafa que cometió, al parecer, haciéndose pasar por agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado aunque no consta cuando se dictó su puesta en libertad condicional

La niña de 16 meses, que permaneció en paradero desconocido durante ocho días tras ser raptada por el que entonces era el compañero sentimental de su madre, fue encontrada sin vida el pasado día 28 en una balsa de riego ubicada junto a una vía de servicio de la A-92 y a apenas 500 metros del cortijo familiar donde fue arrestado Jonathan Moya.

Falleció de un «golpe en la cabeza»

Según los datos del informe preliminar de la autopsia realizada por los forenses del Instituto de Medicina Legal (IML), la bebé falleció de, al menos, un «golpe en la cabeza» en un periodo comprendido de «dos a cinco» atrás desde del hallazgo del cadáver, por lo que se remitieron muestras de tejido hasta el Instituto de Toxicología de Sevilla para determinar el momento exacto en el que se produjo la muerte.

Jonathan Moya González indicó a los agentes de la Policía Judicial en el transcurso del interrogatorio tras su detención dónde se encontraba la menor aunque no facilitó datos sobre cómo y cuándo se produjo su muerte.

La madre de la bebé interpuso en Gérgal la denuncia por el presunto secuestro a las 20,00 horas del 20 de diciembre y relató a los agentes que su pareja sentimental, a la que señaló como Jonathan Moya, se había llevado «todas sus pertenencias» y a su hija de 16 meses tras mantener una «fuerte» discusión. Se activó entonces un amplio operativo, integrado más de un centenar de agentes con apoyo de medios aéreos y terrestres de la Guardia Civil, para intentar dar con el paradero de la menor.


El presunto asesino de la bebé tiene cuatro juicios pendientes

Europa Press – Elmundo.es

10 de enero de 2013

El imputado por el secuestro y muerte de la niña onubense de 16 meses, Jonathan Moya González, está pendiente de ser enjuiciado en cuatro procedimientos por delitos de estafa por los que se enfrenta a penas que suman nueve años y seis meses de prisión, y estuvo en el centro penitenciario de El Acebuche, en Almería, condenado en firme por otro delito de estafa aunque fue puesto en libertad el pasado 27 de julio tras cumplir la pena.

Según han informado fuentes judiciales, ha sido condenado entre 2008 y 2010 en cuatro ocasiones a penas que, en total, ascienden a dos años de cárcel, en su mayoría por planear y ejecutar operaciones fraudulentas de compraventa de vehículos y turismos siempre con el mismo modus operandi.

Su última detención, en junio y por la que el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria acordó revocar la libertad condicional que se le había concedido y decretó ingreso en prisión, ha derivado en un procedimiento judicial, aún sin señalar, en el que el fiscal va a solicitar tres años de cárcel por, presuntamente, apropiarse de una moto y no pagar la cuantía de 4.200 euros pactado con el vendedor

El auto de apertura de juicio oral por esta causa se le notificó una vez ingresó en el centro penitenciario de El Acebuche el pasado día 30 por presuntos delitos de detención ilegal y asesinato debido a que sobre él pesaba una orden de localización de paradero al constar en el juzgado instructor que Moya González residía en Salamanca.

Las mismas fuentes han precisado que la última de la sentencia firme, en la que se le impusieron seis meses de cárcel por estafa y multa de diez meses por se remonta a diciembre de 2010. En este caso, se acordó la suspensión condicional de la pena aunque esta fue revocada en segunda instancia. Tres meses antes, había sido condenado a seis meses por otra estafa.

Los otros dos fallos se dictaron entre 2008 y 2009. En concreto, se le condenó por primera vez a 42 días de trabajo en beneficio de la comunidad por delito de hurto de uso de vehículo y conducción sin permiso. Ya en 2009, se le impuso la pena de un año de cárcel por una estafa aunque obtuvo los beneficios de la suspensión condicional de la pena el día 10 de junio por tiempo de dos años.

Según las mismas fuentes, Jonathan Moya, de 25 años, debía haber sido enjuiciado en marzo de 2012 aunque la vista oral, en la que se enfrentaba a dos años y seis meses de prisión por apropiarse presuntamente del turismo de una pareja a la que prometió pagar 10.000 euros en un acuerdo verbal de compraventa, fue suspendida y está pendiente de un nuevo señalamiento por parte del juzgado de lo Penal en el que ha recaído.

El imputado por el rapto y la muerte de la bebé, actualmente en régimen de prisión comunicada y sin fianza por orden del Juzgado de Instrucción número 2 de Almería, que mantiene decretado el secreto de sumario sobre las diligencias, debe afrontar, asimismo, dos juicios en el mes de febrero por sendos delitos de estafa.

En el primero, previsto para el día 18, la Fiscalía Provincial va a solicitar 18 meses de cárcel por adquirir supuestamente de manera fraudulenta un vehículo de alta gama de segunda mano y venderlo por 5.000 euros a una tercera persona en mayo de 2008. El Ministerio Público interesa, asimismo, que indemnice al comprador del vehículo con 5.000 euros en el escrito de acusación.

El día 25 se enfrenta a otra pena de dos años y seis meses de cárcel por otra presunta estafa en la compra de un vehículo con el mismo modus operandi. En este caso, se sentará en el banquillo con un segundo acusado, para el que el fiscal interesa un año de prisión. El Ministerio Público sostiene en su escrito de calificación que ambos engañaron presuntamente al vendedor de un vehículo, del que se apropiaron después de formalizar una compraventa por 4.000 euros cuya transferencia no abonaron.


Un año de prisión por estafa para el acusado del rapto y muerte del bebé en Almería

Agencia EFE – Elmundo.es

22 de febrero de 2013

Jonathan Moya González, en prisión desde diciembre acusado del rapto y asesinato de una niña onubense de dieciséis meses en Almería, ha sido condenado a un año de prisión por cometer estafa en la compraventa de un vehículo en mayo de 2008.

La sentencia del Juzgado de lo Penal número 1 de Almería ha reducido la pena de 18 meses interesada por el Ministerio Público al aplicar la atenuante de dilaciones indebidas, y condena además a Moya González a indemnizar con 2.900 y 5.000 euros a E.S. y J.J.R.F., víctimas de la estafa.

El fallo del magistrado Luis Miguel Columna considera probado que, el 7 de mayo de 2008, el acusado contactó con E.S., un hombre que había puesto a la venta un BMW de su propiedad, cuya compra acordó Moya González a cambio de 9.000 euros.

A pesar de firmar el contrato de venta, el procesado no llegó a ingresarle la cuantía pactada, y ese mismo día le ofreció el vehículo a J.J.R.F., quien le entregó 5.000 euros por el coche que no recibió.

Durante la vista oral celebrada en el Juzgado de lo Penal número 1 de Almería, Moya González responsabilizó a su hermano Iván, en paradero desconocido y que no acudió a declarar como testigo, de haber negociado la compraventa, aunque los afectados señalaron directamente al acusado como la persona que les engañó.

El primero de cuatro juicios

Éste es el primero de los cuatro juicios por apropiación indebida y estafa que tiene pendientes Moya González, quien se encuentra en prisión desde finales de diciembre acusado de un delito de asesinato y otro de detención ilegal por el rapto y muerte de una bebé de dieciséis meses.

En los otros tres juicios, dos de los cuales están ya señalados para el 25 de febrero y el 3 de abril, el Fiscal tiene previsto solicitar penas que suman otros ocho años de prisión por hechos similares a los juzgados ahora.

Jonathan Moya González fue detenido el pasado 27 de diciembre en un cortijo de su familia en Abrucena (Almería), acusado del rapto de una niña de dieciséis meses, una semana después de la desaparición de la menor.

La madre de la pequeña, natural de La Palma del Condado (Huelva), había iniciado hacía un tiempo una relación con Jonathan y se había trasladado a Almería para pasar unos días, cuando se produjo el secuestro.

El joven confesó ante los agentes la muerte de la niña, lo que permitió la localización del cadáver en una balsa de agua cerca de una vía de servicio de la A-92, en la misma comarca en la que se produjo el secuestro, así como la detención de un amigo suyo, Raúl R.F., quien podría haber encubierto el crimen.

El Juzgado de Instrucción número 2 de Almería mantiene el secreto de sumario sobre el caso, aunque fuentes de la investigación informaron de que la autopsia preliminar reveló que la pequeña murió con casi total probabilidad de un fuerte golpe en la cabeza, y en cualquier caso no ahogada, unos días después del secuestro.


El presunto asesino del bebé de Huelva, condenado a 2 años y 2 meses de prisión por otra estafa

Miguel Cabrera – Elmundo.es

27 de febrero de 2013

Jonathan Moya González, el presunto asesino de una niña de 16 meses el pasado diciembre en Almería, ha sido condenado a otros dos años y dos meses de prisión por un nuevo delito de estafa, al idear una estrategia, valiéndose de un conocido que padece una enfermedad mental, para apoderarse ilegalmente de un coche y no pagar por él a su propietario los 3.000 euros que habían acordado.

Moya ya fue condenado la semana pasada por el mismo juzgado a una pena de un año de prisión por otra estafa similar, aunque en aquella ocasión el magistrado Luis Miguel Columna aplicó la atenuante de dilación indebida debido a la alta carga de trabajo por la operación Poniente del juzgado que instruyó la causa, y rebajó en seis meses la petición de la Fiscalía.

En esta ocasión, en cambio, el juez le condena a dos años y dos meses por un delito de estafa con el agravante de reincidencia, y le obliga a pagar las costas procesales.

La sentencia considera probado que Jonathan Moya González, de 25 años, aprovechándose de la enfermedad mental de Manuel. G., un conocido suyo, contactó telefónicamente con Óscar L.C. para comprarle un vehículo, que pondría a nombre de Manuel, para lo que concertaron una cita en Almería.

Allí formalizaron el contrato de venta del vehículo, en el que se hizo constar como comprador a Manuel. Jonathan Moya manifestó al vendedor que ya había hecho a su favor la transferencia bancaria por importe de 3.000 euros, como habían acordado, si bien tardaría unos tres días en la operación entre bancos.

Por ello, Oscar le entregó el vehículo, aunque nunca recibió el importe de dicha transferencia. Posteriormente intentó ponerse en contacto con los acusados sin conseguirlo, comprobando que había sido engañado. No obstante, el vehículo fue recuperado seis meses después y entregado a su propietario.

El juez absuelve a Manuel G. al considerar que no tuvo responsabilidad alguna en la estafa, ya que el propio Jonathan siempre señaló que el hecho de que pusieran el coche a su nombre no suponía que fuese para él, y que Manuel no conocía las pretensiones que tenía.

De hecho el juez considera a Manuel, para quien el fiscal pedía una pena de un año de cárcel, como «una víctima más de la estrategia que siguió Jonathan para apoderarse del vehículo sin pagarlo y sin que su nombre no apareciera por ninguna parte, como así fue».

Además, a todo ello se une que el vehículo se lo llevó Jonathan y dispuso del mismo hasta que le fue intervenido.

El juez desestima el argumento de la defensa, que alegó que se trató de un contrato de compraventa plazos, algo que, según la sentencia, «no es creíble por el simple hecho de que no es lógico hablar de compraventa a plazos cuando no se suscribe contrato alguno en este sentido».

Jonathan Moya, que deberá enfrentarse en los próximos meses a otros dos juicios por presuntos delitos de estafa y de apropiación indebida por el que se piden penas que suman más de seis años de cárcel, está en prisión incondicional desde el 29 de diciembre, imputado por el rapto y asesinato de una niña de 16 meses, hija de su compañera sentimental, a la que mantuvo secuestrada durante una semana y a quien, presuntamente, dio muerte.

Tras su detención, el 27 de diciembre, confesó que la niña había muerto y reveló a la Guardia Civil que su cuerpo se encontraba en una balsa de riego, donde fue encontrado.


El imputado por matar a un bebé se declara inocente e implica a la madre

Europa Press – Elmundo.es

9 de abril de 2013

Jonathan Moya, principal imputado por el secuestro y muerte el pasado mes de diciembre de la niña onubense de 16 meses Míriam, ha declarado este martes ante el juez instructor «no tener nada que ver» con el crimen. Además, ha asegurado que la madre de la pequeña «conocía en todo momento dónde estaba su hija y tenía conocimiento de muchas cosas de este asunto», en alusión a un presunta plan para vender a la pequeña.

Así lo ha indicado en declaraciones a los periodistas su abogado, José Ramón Cantalejo, quien ha revelado que Moya González, de 25 años, ha acusado «claramente» del crimen a otras dos personas sin relación con la causa hasta el momento y que, según ha remarcado, «tendrían relación con el mundo de la prostitución ya que, al parecer, la madre había estado dedicada a estos menesteres».

«Ha desmontado totalmente todo lo que se había dicho hasta ahora y ha exculpado, además, a su amigo de toda la vida Raúl R.F.», ha apuntillado.

Cantalejo, quien ha hecho estas revelaciones durante un receso de la declaración ambos imputados por el crimen, que comenzó pasadas las 10,00 horas ante el Juzgado de Instrucción número 2, ha dicho que su defendido «niega absolutamente» su implicación en los hechos.

«Afirma -ha indicado- que ni siquiera estaba delante cuando la niña falleció, que se la llevaron otras personas bastante peligrosas a las que no había denunciado hasta ahora por miedo y presiones».

El letrado ha trasladado, en esta línea, que el informe preliminar de la autopsia realizada al cuerpo sin vida de Míriam, que fue hallado en el interior de una balsa de riego en el municipio de Fiñana, señala que, además «de un golpe en la cabeza», había indicios de «tracción mecánica en el cuello».

«Estaríamos hablando de asfixia también, lo que complica tremendamente las cosas», ha precisado Cantalejo, quien ha afirmado que las actuaciones practicadas descartan que tanto la madre como la pequeña sufrieran una agresión sexual.


Un informe halla ADN «no identificado» en la ropa del bebé muerto en Almería

Europa Press – Elmundo.es

15 de abril de 2013

Un informe elaborado por el Instituto de Toxicología de Sevilla ha revelado la presencia de restos de ADN que corresponden a una persona «no identificada» en la ropa que vestía la niña onubense de 16 meses Míriam cuando su cuerpo fue hallado sin vida en una balsa de riego de Fiñana (Almería) a finales de diciembre pasado.

El análisis de la muestra biológicas remitidas por los forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) descarta, asimismo, que Raúl R.F., quien se encuentra en prisión provisional por encubrir presuntamente el crimen, estuviese «en contacto» con la pequeña.

Así lo ha indicado en declaraciones a Europa Press la letrada que ejerce la defensa de Raúl R.F., quien ha indicado que ha elevado este lunes un escrito al Juzgado de Instrucción número 2 en el que pide que se cotejen las muestras desconocidas con el ADN, entre otros, de la madre de la pequeña, Gema Cuerda.

Cabe recordar que al principal imputado por el secuestro y muerte de Míriam, Jonathan Moya -quien en el momento de los hechos mantenía una relación con la madre de la pequeña-, se le han extraído muestras de ADN en hasta tres ocasiones a lo largo de la investigación.

En el citado informe se precisa, en concreto, que hay dos contribuciones biológicas en la ropa de la bebé y que una de ellas pertenece de manera indubitada a Moya González, de 25 años.

A la vista del informe, que obra en poder del juzgado instructor y de las partes desde el viernes, Tarifa ha indicado que el escrito presentado al magistrado Jesús Miguel Hernández solicita que se tomen muestras de ADN a «todas las personas que aparecen en el atestado que elaboró la Guardia Civil y a las que se haya tomado declaración» a lo largo de las pesquisas policiales y judiciales.

Así, se interesa el cotejo de los restos biológicos de origen «desconocido» con el ADN de, entre otros, la madre de la víctima, así como los padres de Jonathan Moya, su ex mujer, su tía paterna, C.M.J., a quien el juez imputó el pasado jueves por presunto encubrimiento, y un empleado de la finca en la que fue detenido. La Guardia Civil también le tomó declaración a la novia de Raúl R.F.

La niña de 16 meses, natural del municipio de Palma del Condado (Huelva), permaneció en paradero desconocido durante ocho días tras ser secuestrada presuntamente por Moya González si bien él siempre ha sostenido ante el juez que no fue un secuestro, «que la madre conocía en todo momento dónde estaba su hija y que se la llevaron terceras personas».


La madre de la bebé muerta en Almería niega su implicación

Elmundo.es

16 de abril de 2013

La madre de la bebé de dieciséis meses que murió en Almería tras ser secuestrada ha ratificado «íntegramente» su declaración inicial ante el juez y ha negado las acusaciones del principal imputado, Jonathan Moya González, que dijo que ella tenía «conocimiento de muchas cosas de este asunto».

El abogado de la madre, Antonio Revuelta, ha dicho que «con un relato de hechos tan extenso y con tantísimos detalles», es difícil hallar una declaración con tantas coincidencias entre la que prestó en la Guardia Civil en su momento y la de hoy, independientemente de «pequeños detalles» que no recuerda.

Sobre Moya, que también había implicado en el caso a personas relacionadas con el mundo de la prostitución, el letrado ha dicho que «en las actuaciones no hay ni un solo dato que indique eso», si bien ha añadido que el Juzgado de Instrucción número 2 de Almería en colaboración con la Guardia Civil, va a hacer las «averiguaciones correspondientes».

Ha añadido que la madre se ha prestado «de forma inmediata y rotunda» a una toma de muestras para cotejarlas con el perfil genético desconocido hallado en la ropa del bebé. A su juicio, al haberse obtenido las muestras de un pijama de la pequeña, que la traza coincidiera con la de su madre sería «absolutamente normal». «Sería lo más lógico», ha añadido.

Por su parte, los abogados de Jonathan Moya y Raúl R.F., su presunto cómplice, José Ramón Cantalejo y Juana Tarifa, han apuntado a «contradicciones» en la declaración de la madre y esperan que las pruebas de los restos biológicos del coche del acusado, del lugar en el que fue detenido y la autopsia puedan determinar qué ocurrió.

Este martes ha declarado también la tía del principal imputado, Consolación M.J., acusada de presunto encubrimiento, que únicamente ha respondido a las preguntas del juez, el fiscal y su letrado, Miguel Ángel Torres, para «negar completamente los hechos» y asegurar que todo se debe a «algún tipo de resentimiento o de venganza» por parte de su sobrino.

Jonathan Moya fue detenido el pasado 27 de diciembre en un cortijo de su familia en Abrucena (Almería), donde trataba de ocultarse, una semana después del rapto de la menor. La madre de la pequeña, natural de La Palma del Condado (Huelva), mantenía una relación con él y se había trasladado a Almería para pasar unos días, cuando se produjo el secuestro.


Condenado por estafa el acusado de la muerte de la niña de 16 meses Míriam

Europa Press – Elpais.com

6 de febrero de 2014

Jonathan Moya, el joven de 26 años imputado por el secuestro y muerte de la niña onubense de 16 meses Míriam en diciembre de 2012, ha aceptado este jueves penas que suman tres años de cárcel por delitos de apropiación indebida, estafa y falsedad en documento oficial en la vista oral celebrada en el Juzgado de lo Penal número 5 de Almería.

El acuerdo de conformidad se ha alcanzado después de que el fiscal haya resuelto modificar su escrito de acusación inicial en el que interesaba una condena total de cuatro años y nueve meses de prisión, más el pago de una multa de 1.640 euros que finalmente se ha quedado en la cuantía de 360 euros.

Así lo ha indicado a Europa Press la abogada que ejerce en este caso la defensa, Fuensanta Rodríguez, quien ha explicado que el Ministerio Público ha aceptado rebajar de tres a dos años de cárcel la pena solicitada por estafa continuada ya que, al ser un delito contra el patrimonio, «no es necesario imponer penas en su mitad superior».

A esto hay que sumar, según ha precisado Rodríguez Villar, que todos los perjudicados han recuperado sus vehículos y, por tanto, Moya González no debe hacer frente a responsabilidad civil. «Se le va a condenar por la mínima jurídicamente posible teniendo en cuenta que es reincidente», según ha subrayado.

En el caso de la pena de multa, ha asegurado que la reducción se debe a que consta en autos que está en prisión y que esa situación «se va a prolongar durante mucho tiempo», por lo que no va a poder «acceder al mercado laboral que le permita hacer frente a una cuantía superior».

Moya González ha reconocido que, en 2012, haciéndose pasar por agente de la Policía Nacional se ofreció como intermediario a un vecino de La Cañada, en Almería, para la compraventa de su motocicleta de gran cilindrada aunque se marchó con ella y le cambio la placa de matrícula.

También habría admitido que, haciéndose también pasar por policía nacional, estafó a un hombre residente en Aguadulce y a una mujer, vecina de Fiñana, con la compraventa de una moto y de un vehículo todoterreno.

Antecedentes

Moya González, apodado el Trolas, cuenta con diversos antecedentes penales por distintos casos de compraventas fraudulentas de vehículos, siempre con el mismo modo de actuar. En la mayor parte de estas causas, cuyos juicios se celebraron tras su detención por la muerte de la bebé onubense, mostró conformidad con las condenas una vez alcanzado un pacto con el fiscal.

Precisamente el Ministerio Público ha solicitado al instructor del rapto y muerte Míriam que el procedimiento por los delitos de asesinato y de detención ilegal se tramite de acuerdo a la Ley del Jurado y ha interesado que se abra pieza separada por el supuesto delito de violación a la madre de la menor contra el principal imputado en la causa, Jonathan Moya.

Cabe recordar que las diligencias previas incluyen la investigación de una supuesta agresión sexual que la madre de la bebé, Gema Cuerda, denunció ante el puesto de la Guardia Civil de Gérgal (Almería) cuando comunicó que Moya González se había llevado «todas sus pertenencias» y a su hija de 16 meses tras mantener una «fuerte» discusión.

Crimen de Míriam

Las últimas actuaciones incorporadas a la causa incluyen dos informes elaborados por la Guardia Civil. El primero recoge como conclusión principal que Raúl R.F., imputado por presunto delito de encubrimiento, «era conocedor de sus intenciones de separar a la menor y a su madre en contra de la voluntad de ésta» y que podía, asimismo, «conocer el paradero de ambos» una vez fue secuestrada el 20 de diciembre de 2012. Esto contradice la versión que Moya González dio para exculpar a su amigo.

El segundo informe desmiente, tras unas intensas gestiones en diversas provincias andaluzas y en Extremadura, la existencia de las dos personas a las que Moya González implicó en los hechos y concluye que «puede considerarse sin ningún género de dudas que mintió» en sede judicial durante su ultima declaración en abril de 2013.

También se han incorporado recientemente a la causa, en la que también esta imputada una tía de Moya González por presunto encubrimiento, informes biológicos sobre las muestras recogidas en los que se afirma que «los alelos extras de procedencia desconocida que fueron detectados en las perneras de los leotardos de la menor no coinciden con las características genéticas que definen a C.M.J. -tía de Jonathan Moya– y a Gema Cuerda», madre de la niña.

Esos mismos informes confirman la presencia de ADN de Moya González en los films de plástico que envolvía el cuerpo de la niña cuando fue encontrado tras ocho días en paradero desconocido el 28 de diciembre en el interior de una balsa de riego a una distancia de apenas unos 500 metros del cortijo familiar donde fue arrestado el principal implicado en los hechos.

Según los datos que trascendieron del informe preliminar de la autopsia, la bebé, natural de Palma del Condado (Huelva), habría muerto por un «traumatismo craneoencefálico y asfixia mecánica» entre tres y cinco días antes de que fuese hallada sin vida.


El juez concluye la instrucción del crimen de la bebé Míriam

Europa Press – Ideal.es

3 de octubre de 2014

El juez ha concluido la instrucción del crimen de la bebé de 16 meses natural de Palma del Condado (Huelva) Míriam y ha dado trasladado a las partes para que se pronuncien sobre la apertura de juicio oral y formulen en su caso acusación contra Jonathan Moya, señalado como presunto autor material del rapto y muerte, y Raúl R.F., para el que el fiscal solicitó en mayo el sobreseimiento al considerar que no había indicios de su participación en los hechos aunque la acusación particular si la ha mantenido hasta ahora.

La providencia del Juzgado de Instrucción 2 de Almería da por incorporados al procedimiento, que se tramita por la Ley del Jurado, los dos últimos informes practicados a petición del letrado de Moya González y pide al fiscal y a la acusación particular ejercida por la madre de la bebé, Gema Cuerda, que califiquen los hechos, según han informado fuentes jurídicas.

En esa misma resolución, notificada el día 25 y paso previo a la apertura de juicio oral, fase en que formularán sus escritos las defensas, se daba a las partes cinco días para alegar lo que estimasen oportuno de cara a esa apertura de juicio, aunque, según las mismas fuentes, ninguna lo ha hecho.

El juez instructor concluyó en un auto dictado el pasado mayo en el que ordenaba tramitar la causa como tribunal de jurado que existían indicios «verosímiles» de la participación de Moya, de 26 años, «en la sustracción contra la voluntad de su madre» de la bebé, cuyo cuerpo sin vida apareció con signos de violencia siete días después del rapto, ocurrido el 20 de diciembre de 2012, en una balsa de riego próxima al Cortijo Torre de Márfil, en Fiñana y le proceso por presuntos delitos de detención ilegal y asesinato.

También señaló indicios de su participación «en una agresión sexual» hacia Gema Cuerda en un paraje del término municipal de Nacimiento, hechos que, en la actualidad, se tramitan como sumario en una causa aparte. Cabe recordar que así lo denunció ante el puesto de la Guardia Civil de Gérgal (Almería) la madre de la pequeña, quien comunicó además que Moya González se había llevado «todas sus pertenencias» y a su hija de 16 meses tras tener una «fuerte» discusión.

Los dos últimos informes aportados a la causa como consecuencia de las diligencias de prueba solicitadas por el abogado del principal imputado apuntan, por un lado, a que Jonathan Moya «no tenía alteradas su facultades» cuando sucedieron los hechos y, por tanto, tenía «indemnes» su capacidad de conocer y de actuar, y por otro, ahondan en la conclusión sobre cómo se produjo la muerte de la bebé y descartan que, tal y como sostiene él, se produjese por una de manera «accidental».

Así, el perfil psicológico realizado por los peritos del Instituto de Medicina Legal de Almería (IML) concluye que no se puede hablar de trastorno de la personalidad, aunque refiere «algunos rasgos de personalidad acentuados, como son la impulsividad y la tendencia a conductas antisociales».

Mientras, el IML en su informe ampliatorio de autopsia concreta un poco más a la ahora de acotar el momento del fallecimiento de la menor, que fija en el día 24, e incide en que las lesiones que presentaba no sería compatible con la versión de una «caída fortuita» debido a «los múltiples focos de contusión» y la «impronta de dedos en el tórax».

Golpes «repetidos» en la cabeza porque «lloraba»

El citado informe achacó el traumatismo craneoencefálico que sufrió la bebé al «choque repetido de la cabeza de la niña» sobre una «superficie plana» en una «actitud violenta» cuyo «desencadenante pudo ser la frustración que el agresor pudiera experimentar mientras lloraba el bebé».

Concluyó, asimismo, que la «asfixia mecánica» que sufrió se produjo «por oclusión» de las fosas nasales y de la boca «mediante el film de plástico que le rodeaba completamente la cabeza y el cuerpo» cuando fue encontrada el 27 de diciembre de 2012 en la balsa de riego.

Por su parte, Moya González aseguró en su última comparecencia en sede judicial que supuestamente se «cayó» con la pequeña «corriendo por un monte» e insistió en el móvil que ya esbozó ante el juez al principio de investigación y que pasaría por una presunta «venta» de la menor.

Distintas versiones y terceras personas descartadas

A lo largo de la investigación judicial, el instructor de la causa, el magistrado Jesús Miguel Hernández, ha ordenado, asimismo, la práctica de varias diligencias de prueba encaminadas a esclarecer las distintas versiones, hasta tres, ofrecidas por el principal imputado.

Así, la Guardia Civil elaboró hasta dos informes. En el último, descartó la participación en el crimen de una segunda persona tras llegar a entrevistarse con un vecino de la comarca a quien, en su última comparecencia ante el juez instructor, Moya González señaló con «nombres y apellidos». En el primero, concluía que una versión anterior, en la que hablaba de «varias personas», era «falsa completamente» tras unas intensas gestiones en diversas provincias andaluzas y en Extremadura para intentar localizarlas.

Gema Cuerda siempre ha calificado como un «absoluto disparate» y «una mentira» la versión ofrecida por quien fuera su pareja y ha afirmado «no conocer de nada» a las personas a las que ha ido señalando bien como «colaboradores» bien como autor material del crimen. Su letrado, además, ha hecho alusión a los antecedentes penales de Moya González, con antecedentes penales por delitos de robo de vehículos sin intimidación, delitos contra el patrimonio, falsedad documental y usurpación de identidad de un cargo público, en concreto, un guardia civil, para cuestionar su «credibilidad».

Sobreseimiento fiscal para el otro imputado

El caso del segundo imputado, Raúl R.F., el fiscal pidió en mayo el sobreseimiento de la causa al considerar que no hay indicios que lleven a considerar que era conocedor de los hechos o que participó en ellos. Su detención, cabe recordar, vino motivada por la declaración que en la Comandancia de la Guardia Civil prestó Moya González, quien lo señaló aunque, posteriormente, se desdijo para exculparlo.

El Ministerio Público no ve, así, carga probatoria en los ‘wasap’ que obran en la causa y cuyo análisis llevó en una fase inicial a los investigadores a apuntar que «era conocedor de sus intenciones de separar a la menor y a su madre en contra de la voluntad de ésta» y que podía, asimismo, «conocer el paradero de ambos» una vez fue secuestrada el 20 de diciembre de 2012.

La acusación particular sí ha mantenido la acusación contra él hasta este momento de la tramitación de la causa al estimar «demasiado prematuro» el sobreseimiento solicitado para él.


Raúl Ríos: «Yo no sabía nada, Jonathan me dijo en la cárcel que la niña se le cayó de la mesa»

Javier Pajarón – La Voz de Almería

2 de noviembre de 2014

En una entrevista exclusiva concedida a LA VOZ Raúl Ríos desmiente la participación en el secuestro y revela la conversación mantenida con Jonathan Moya durante su coincidencia en El Acebuche tras el crimen.

¿Participó en la muerte de la niña Míriam Cuerda, de 16 meses?

No, de ninguna manera. No sabía nada. Ese día estuve con un guardia civil amigo mío, ayudándole en una compraventa de coches en Mojácar. Él se presentó en la Comandancia de la Guardia Civil de Almería para aclarar que estuvimos juntos.

¿Conocía los planes de Jonathan Moya?

No. Yo sabía que Gema era su pareja y que tenía una niña pequeña. Me dijo que iba a recogerlas y poco más. Me contó que luego vendría el padre de la niña para quedársela una semana y que los dos, Gema y Jonathan, se iban a quedar en Granada unos días, como algo normal, como unas vacaciones.

¿Nunca le dijo que quería llevarse a la niña?

Para nada. Sólo me contó que tenía una relación de pareja normal y que iban a alquilar una casa en la parte de Granada, donde buscaba una casa para quedarse. Que iban a hacer una barbacoa y que iban a matar un cordero… Él sólo quería que yo fuera con él porque tenía fallos con el coche y quería que lo acercara. Nada más.

¿Conocía a la madre de la menor asesinada, a Gema Cuerda?

¿A la madre? No, no la conocía. Nunca he hablado con ella.

¿Tenía relación con Jonathan Moya?

Yo tenía relación con su hermano mayor. Como Jonathan siempre estuvo viviendo fuera desde la separación de sus padres, lo he visto apenas una vez al año.

Después de los arrestos ambos coincidieron en El Acebuche, durante unas semanas. ¿Cómo justificó la muerte de la bebé (el cadáver apareció en una bolsa de deporte con piedras en el fondo de una balsa)? ¿Qué le dijo del crimen?

Su primera versión fue que el padre de la niña se la llevó y que él nunca le hizo nada. Luego, en otra ocasión, me dio una versión distinta. Me dijo que la familia de ella lo sabía y que todo estaba en su teléfono. Me dijo que habían querido darle un susto a Gema, pensado con la abuela, porque la Junta de Andalucía le había quitado a otros hijos y, como de esta niña no se hacía cargo, la dejaba descuidada, querían darle un susto.

¿Le reconoció que había matada a la pequeña?

En la última versión Jonathan se puso a llorar y me dijo que no sabía qué hacer, que la niña se le cayó de una mesa cuando estaba cambiándole los pañales y que intentó darle un masaje cardiaco, pero no respondía.

Usted está en este proceso, en buena medida por las palabras de Jonathan Moya. Si no tenían demasiado contacto, ¿por qué le mencionó?

Él me ha dicho que no me mencionó y que la Guardia Civil le estaba apretando para que dijese que yo le había ayudado. Pero yo no sabía absolutamente nada.

En el informe policial aparecen conversaciones de WhatsApp de los días 19 y 20 de diciembre, antes y después del secuestro. En ellas Moya le habla de que ya tiene «el paquete» y que no sabía qué hacer con él. ¿Cómo explica esto?

Jonathan Moya me dijo que tenía que hacerle un trabajo al padre de la niña, que tenía que llevarle un paquete de droga. Es a lo que se refiere en los mensajes del día 19. Su coche no funcionaba y buscaba otro. A mí me parecía que nada tenía sentido y no le hice caso. No tenía ni pies ni cabeza. Además, ya conocíamos las historias, es muy fantasioso, se montaba sus películas.

Pero el día 20, justo después del rapto de Míriam Cuerda, también le manda mensajes.

Los mensajes están mezclados, cambiados de lugar y la conversación no tiene nada que ver. La trascripción no está bien hecha y las cosas están cambiadas de sitio, están movidas y faltan cosas. También hay cosas que no he dicho. Por eso pido que analicen mi teléfono móvil para demostrar que los mensajes están alterados. Que un perito mire los mensajes, que están ahí. Es tan fácil como analizar el teléfono móvil para darse cuenta de que no sabía nada.

¿Nunca le preguntó qué hacer con la menor?

El día 19 me dijo que había cogido el paquete, que estaba con el padre de la niña y el coche le había dejado tirado por la batería. Y el día 20 me escribió que «si me encierran ven a verme» y yo le pregunté «qué has hecho». Ya no me contestó más. Eso no aparece en las transcripciones.

¿Ha tenido contacto con Jonathan Moya al margen de las semanas en las que coincidió en la cárcel de Almería?

Sólo en ese momento.

Moya le escribió una carta pidiéndole perdón. ¿Le guarda rencor? ¿Qué siente?

Tengo mucha rabia. Me han destrozado la vida entre todos. Ahora estoy en Almería y estoy con ansiedad. No me siento a gusto, no me gusta ver a gente. No me gusta que la gente me reconozca y pueda decirme. Han manchado mi nombre y quiero limpiarlo. No ha hecho nada.


El juez desimputa a Raúl Ríos como el encubridor del crimen de la niña Míriam

María José Uroz – Diario de Almería

19 de febrero de 2015

Raúl Ríos, el joven acusado de encubrir el crimen de la pequeña Miriam de 16 meses en Abrucena, fue ayer desimputado por el juez que instruye la causa. El Juzgado de Instrucción número 2 de Almería ha dictado el sobreseimiento de las actuaciones contra el amigo del principal acusado del asesinato al estimar que «no hay motivos para poder acusarle como responsable o colaborador del rapto y crimen de la pequeña ni indicio alguno» de su participación en el plan preconcebido por el ahora único procesado por el asesinato de la bebé.

El auto, que aún no es firme y previsiblemente será recurrido por la acusación particular que ejerce la madre de la niña y la defensa de Jonathan Moya, ha llegado nueve meses después de que también el fiscal también retirara la acusación contra el joven al estimar que no había ninguna prueba para acusarlo de semejantes hechos. Fue tras la última vista oral en la Ciudad de la Justicia en la que Moya y Ríos estuvieron cara a cara frente al magistrado, el fiscal y las partes.

El abogado de Raúl Ríos, Carlos Ferre del bufete Lealtadis, asegura que el auto es una prueba más de la inocencia de su defendido, el cual ha estado acusado de participar en un crimen únicamente por un informe de la Guardia Civil, que obra en la causa, sobre unos mensajes de teléfono móvil entre Moya y Ríos, «que nada tienen que ver con los hechos y que además, según la hora de las conversaciones, son anteriores incluso al rapto de la menor», como asegura el letrado y ahora recoge el juez en su auto. La defensa indica que «no había ningún indicio para pensar en que tenían un plan preconcebido para raptar a la niña».

El auto, que fue notificado ayer, hace referencia a que el cruce inicial de mensajes de texto a través de la aplicación WhatsApp entre Raúl y Jonathan se «produjeron cuando la menor aún estaba en compañía de su madre y de Jonathan, y antes de que éste se la llevara».

El juez da la razón al letrado Ferre, que desde el principio ha cuestionado la carga probatoria de los wasap «porque no están transcritos en su totalidad» e insiste en que su patrocinado solo sabía que Jonathan tenía una relación con una chica en Huelva, así como que mantuvo el último contacto con él en la mañana del día 20 de diciembre.

Además, insiste el abogado, «de estos mensajes no se desprende que ni fuera conocedor de la actuación o pretensiones de su amigo», al tiempo que añade que «no hay prueba científica como huellas o ADN que señale su intervención en los hechos o siquiera su presencia en el lugar en el que se cometió el crimen».

La desimputación fue comunicada ayer a la defensa de Raúl Ríos, quien ya por la tarde se puso en contacto con el joven, aún en prisión por otra causa distinta, para darle la buena noticia. Aún así, como avanzó a Diario de Almería el letrado, va a mantener su insistencia en el juzgado al que ha solicitado hasta en tres ocasiones la entrega de las tarjetas de móvil de uno y otro interlocutor «para que los peritos puedan efectuar un estudios de los mensajes intercambiados y se pueda hacer una transcripción completa de ellos, sin corte alguno».

Tanto el abogado como la madre del joven aseguran que «ahora es cuando se está empezando a hacer justicia», porque si Raúl Ríos ha sido algo es «una víctima más de Jonathan Moya, que ha sido quien lo ha querido involucrar en un delito muy grave en el que no ha tenido nada que ver».

Es significativo, como asegura el abogado de Lealtadis, que el auto de sobreseimiento del juez sobre la acusación de Ríos en uno de los crímenes más mediáticos de los últimos años en la provincia de Almería, por la sensibilidad que conlleva que la víctima sea una menor de 16 meses, llegue antes del juicio. «Muy claro lo ha tenido que ver el juez para dictar el auto», indica Carlos Ferre, quien como profesional de la abogacía entiende que la defensa del principal acusado del crimen encienda el ventilador y quiera acogerse a todas las estrategias posibles.

Cabe recordar que el letrado de Jonathan Moya en su último escrito ha acusado a Raúl Ríos de ser el autor material de la muerte de la bebé, una versión que Ferre tilda de «descabellada», puesto que «carece de apoyo probatorio alguno». Además, según destaca, «la nueva versión roza la parodia, más aún cuando ya en varias ocasiones Jonathan Moya ha declarado que su amigo no tuvo nada que ver e incluso envió una carta pidiendo perdón por el daño que le había hecho involucrándolo».

La madre del joven, que recibió la noticia a primera hora de la mañana, aseguró a Diario de Almería que está «muy contenta pero también rabiosa porque mi hijo nunca tenía que haber sido imputado, porque él no participó en el crimen». Asegura que va a llegar «hasta donde haga falta para demostrar que la transcripción de los mensajes ha sido manipulada», por lo que insiste en que «esa prueba es falsa».

Como avanzó este periódico, la madre insiste en que «hay mensajes cambiados de horario y en las transcripciones se pueden ver perfectamente los huecos, lo que le hace pensar que se han quitado y puesto conversaciones».

La Fiscalía va a solicitar penas que suman 26 años de prisión para Jonathan Moya y la acusación particular 29 años.


Acuerdan enjuiciar al presunto asesino de la bebé Míriam por agresión sexual a su madre

Europa Press – Ideal.es

9 de septiembre de 2015

La Audiencia Provincial de Almería ha acordado enjuiciar a Jonathan Moya, presunto asesino de la bebé de Palma del Condado (Huelva) Míríam, acusado de agredir sexualmente a la madre de la pequeña, Gema Cuerda, la misma noche en la que supuestamente la secuestró.

El auto de apertura de juicio oral, del día 7 de septiembre, da por concluido el sumario y da traslado al Ministerio Fiscal, acusación particular y defensa para que formulen escritos de calificación, según han informado a Europa Press fuentes jurídicas.

Este procedimiento deriva de la causa principal por presuntos delitos de detención ilegal y asesinato de la menor que deberá dirimir un jurado popular a partir del 16 de noviembre y por el que Moya González, de 28 años, se enfrenta a una petición por parte del Ministerio Fiscal de 26 años de prisión, que la acusación particular eleva a 29 años de cárcel.

El juez instructor dio por concluida la investigación con el procesamiento de Jonathan Moya en un auto de 13 de mayo y elevó la causa a la Audiencia Provincial. La Sección Tercera dio inicio al trámite de instrucción y designó como ponente al magistrado Jesús Martínez Abad.

El auto de procesamiento señala a Moya González como supuesto responsable de un delito de agresión sexual de los artículos 178 y 179 del Código Penal y le impone una fianza civil de 12.000 euros para asegurar las posibles responsabilidades pecuniarias que se pudieran establecer tras el acto de juicio. Posteriormente se declaró la insolvencia del acusado.

Según recoge, en un relato fáctico que coincide en lo esencial con el que hace el fiscal en la causa principal por el rapto y muerte de la bebé Míriam, Moya González habría «conseguido convencer» a Gema Cuerda, gracias a la confianza ganada y a que habían mantenido una relación sentimental, para que viniese a Almería desde su residencia, en el municipio de Palma del Condado (Huelva).

Así, la víctima y su hija se desplazaron en tren hasta la provincia y arribaron a la estación de Guadix (Granada) en la noche del 20 de diciembre de 2012. Una vez allí, el procesado las recogió en un vehículo «en que comenzaron a desplazarse por lugares no conocidos de la Comarca de Fiñana, Alboloduy y Nacimiento, sin llegar a encontrar albergue en el que pernoctar esa noche».

El auto apunta que Jonathan Moya «dio excusas de no encontrar ni disponer» de las llaves del cortijo en el que le había dicho a Gema Cuerda que «permanecerían unos días» y que, en un momento dado, «la obligó a mantener relaciones sexuales contra su voluntad».

El instructor remarca en su conclusión que la víctima «accedió a las mismas, cohibida por la presencia de la menor y temor a que él le hiciera algo» y que, a continuación, la habría «dejado abandonada, llevándose contra la voluntad de la madre, a la niña», quien fue hallada muerta ocho días después en el interior de una bolsa, arrojada a una balsa de riego.

En una diligencia de ordenación, de 17 de junio, la Audiencia acordó, antes de dar inicio al trámite de instrucción a las partes, reclamar al Juzgado de Instrucción 2 de Almería testimonio del cotejo de la transcripción de las declaraciones que prestaron tanto el procesado como la víctima en el marco del procedimiento que se sigue por la Ley del Jurado, así como el duplicado de las grabaciones para completar el sumario.

Gema Cuerda está asistida jurídicamente en este caso por la letrada Ana María Castaño, adscrita Servicio de Información Jurídica, Asistencia Legal y Atención Psicológica del IAM que ofrece desde el año 2002 asesoramiento, información y asistencia jurídica y psicológica especializada y gratuita a todas las mujeres que hayan sufrido agresiones sexuales.

Causa principal por asesinato y detención ilegal

La Fiscalía va a solicitar penas que suman 26 años de prisión, que la acusación particular eleva a 29 años, para Moya, quien presuntamente golpeó a la pequeña Míriam con «gran fuerza y en repetidas ocasiones» con un objeto contundente en la cabeza para «hacerla callar porque lloraba» y a quien envolvió cuando «estaba todavía con vida» en film transparente, provocando su muerte por asfixia.

El procesado, quien tiene varias condenas en firme por delitos contra el patrimonio, introdujo supuestamente a continuación el cuerpo sin vida de la pequeña en una bolsa de viaje, «junto a su ropita y 15 piedras», para después «arrojarla a una balsa de riego tras anudarle por fuera un bloque de cemento de grandes dimensiones» con el que se «aseguraba» de esta forma de que el cadáver «no saldría a flote», según indica el auto.

El escrito de acusación recoge que Moya González tuvo retenida a la pequeña con vida desde el 20 al 24 de diciembre de 2012 en el interior del cortijo familiar donde se «escondió» tras raptarla y abandonar a su madre, con quien había mantenido una relación sentimental, «en un paraje deshabitado» de Fiñana (Almería) y que lo hizo pese a «los intentos reiterados de los agentes de la autoridad y los desesperados de la familia de la niña para que la entregase».


Arranca el juicio por el secuestro y la muerte de un bebé de 16 meses

Miguel Cabrera – Elmundo.es

16 de noviembre de 2015

Jonathan Moya, único acusado por el secuestro y la muerte de la niña de 16 meses Míriam Cuerda en diciembre de 2012 en Almería, ha negado este lunes, durante la primera sesión de la vista oral con jurado en la Audiencia Provincial que él la matara, e incriminó a su amigo Raúl Ríos, regresando así, en parte, a su primera declaración ante la Guardia Civil del día siguiente a su detención. Después cambió varias veces sus declaraciones y llegó a incriminar a otras personas, algo de lo que se ha desdicho en el juicio.

Moya, quien entró en la sala con el rostro cubierto por un pasamontañas, llegó a mostrarse ante el tribunal como una víctima de Ríos -ya desimputado al no haberse encontrado indicios de su participación en los hechos-, quien según dijo fue el autor material del crimen, al envolver a la niña en plástico cuando aún respiraba y de arrojarla a continuación a una balsa de riego cercana al cortijo familiar de Fiñana donde él la había retenido durante cinco días, desde que la secuestró, el 20 de diciembre, hasta el 25, cuando murió.

«He podido estafar a Dios y a su madre pero esto no. Yo no maté a la niña y nunca tuve la intención de hacerle ningún daño», declaró Jonathan Moya, conocido en Fiñana como el Trolas, quien durante todo el juicio permaneció esposado, puesto que la Policía dijo no poder garantizar la seguridad en la sala en caso de que se le quitaran las esposas, como pidió su abogado de oficio.

Jonathan Moya sí reconoció que tenía la intención de apropiarse de la niña «para dar un susto» a su madre, Gema Cuerda, con la que había tenido una relación tras conocerse por internet y a quien invitó a pasar unos días a Almería antes de la Navidad.

Según explicó, pretendía dar una lección a Gema por el trato que recibió de ella en una visita a su casa de Huelva en días anteriores, donde estuvo dos semanas conviviendo con la familia. «En su casa se portó muy mal conmigo, tenía muchos cambios de humor y nos peleamos varias veces, entre otras cosas porque me había ocultado que trabajaba en un club de alterne», dijo.

Jonathan Moya se había presentado ante Gema y su familia como Juan, un rejoneador en Almería propietario de varias fincas, algo totalmente falso, como reconoció ayer. «Mentí para ganarme su confianza», mantuvo.

El acusado se ajustó parcialmente a su primera declaración, aunque también volvió a entrar en algunas contradicciones y añadidos que, en todo caso, perjudicaban a su «amigo». Así, por ejemplo, aseguró que Raúl Ríos le dijo el día 25, cuando murió la niña, que la Guardia Civil le había interrogado el día anterior y que había llegado a ser maltratado, algo que según Ríos sucedió realmente, pero tras la detención de ambos, el 28 de diciembre. Los dos amigos hablaron de todo ello, pero después, cuando ambos estaban en prisión y compartían los paseos en el patio.

La Fiscalía pide 26 años de prisión

Moya, para quien la Fiscalía pide 26 años de prisión por retención ilegal y asesinato, volvió a asegurar que tras secuestrar a la pequeña la dirigió a un cortijo de su padre en Fiñana, donde la retuvo hasta el 25 de diciembre.

Ese día, aseguró, la pequeña se le cayó al suelo «por la parte izquierda» cuando le cambiaba los pañales y se golpeó la cabeza. Él asegura que le echó agua en el cuello y la nuca, e incluso que le dio «masajes en la barriga hasta que se quedó dormida».

Es decir, nada parecido al escrito del fiscal, que mantiene que golpeó a la pequeña con un objeto contundente en la cabeza y con fuerza para que dejara de llorar, que luego la envolvió con plástico, aún con vida, hasta que murió asfixiada. A continuación, la habría arrojado en el interior de una bolsa de deporte con piedras y un bloque de cemento a una balsa de riego.

El fiscal trató de demostrar las contradicciones del acusado al señalar que, según la autopsia y las fotos que mostró en la sala -que Moya no quiso mirar-, la pequeña presentaba golpes en todas las partes de la cabeza, no solo en el lado izquierdo.

Jonathan Moya negó todo ello y dijo que había actuado siempre presionado por su amigo, que fue, según sus palabras, quien decidió matarla y arrojarla a la balsa, aunque eso sí, con su ayuda. Incluso le acusa de idear un plan para estafar 50.000 euros a un tercero haciéndole creer que le venderían a la pequeña. «Yo soy responsable porque me llevé a la niña, pero no la maté». Insistió.

En esta línea, afirma que tras golpearse la menor quiso llevarla a un centro de salud y entregarse a la Guardia Civil pero que su amigo le «obligó» a no hacerlo, porque de esta forma también le incriminaría a él.

Moya afirmó que en esos momentos estaba paralizado y en shock por todo lo sucedido, por lo que habría actuado siempre a merced de Raúl Ríos, quien declarará hoy martes como testigo, después de que el juez, como pedía la Fiscalía desde hacía meses, decidiera este año sobreseer las actuaciones que se seguían contra él, al entender que, en contra de lo que dice Moya, no hay ninguna prueba de que participara en los hechos, de que siquiera estuviera al tanto de los planes del secuestro de la niña, ni de que tuviera contacto con su amigo después de que se la llevara.

Esta mañana también declarará como testigo Gema Cuerda, a quien Moya describió como una madre despreocupada por su hija y de muy mal carácter. Tanto Moya como su abogado resaltaron que nunca ha sido condenado antes por un delito violento, algo que sí ha sucedido por multitud de estafas, muchas de ellas relacionadas con la venta de vehículos.


El amigo de Jonathan Moya dice que sus acusaciones sobre la muerte de Míriam son «mentira»

Europa Press – Ideal.es

17 de noviembre de 2015

Raúl R.F., el joven al que el presunto raptor y asesino de la bebé de 16 meses de Palma del Condado (Huelva), Jonathan Moya, incriminó durante su declaración ante el jurado popular, ha negado este martes de forma tajante que «organizase» con «un tal Pepe» la venta de la niña por «50.000 euros a repartir»; que acudiese al cortijo de Abrucena (Almería) donde estaba retenida la menor «y la encontrase con un golpe en la cabeza», así como que la «envolviese en plástico para luego arrojar la bolsa de deporte» con el cadáver «a una balsa de riego» en Abrucena el 25 de diciembre de 2012.

«Le repito que todo es mentira, mentira y a mí me ha engañado», ha asegurado a preguntas del fiscal durante su testifical en la vista oral que se está celebrando en la Audiencia Provincial de Almería, durante la que ha circunscrito su relación con Moya González a la de «conocidos» y ha rechazado conocer, ni siquiera en fotografías, a la madre de la bebé, Gema Cuerda, y a la propia menor fallecida.

Raúl R.F. ha concluido su declaración dirigiéndose a Jonathan Moya con un sonoro insulto que se le ha podido leer en los labios. Este, por su parte, a su vez, no ha cesado de mirarle fijamente durante el interrogatorio.

Además, ha señalado que los mensajes a través de la aplicación ‘Whatsapp’ que intercambió con el único procesado por los hechos se referían a un supuesto alijo de hachís que tenía que transportar Jonathan Moya.

«El día 19 de diciembre, que es la primera vez que escucho hablar de Gema, me dijo que estaba con una chica, que llevaba un par de meses, que tenía una hija y tal. Me dijo que el exmarido de esta chica, padre de la niña, le había ofrecido muchas veces trabajo para llevar droga y que tenía el coche roto, que necesitaba un coche para llevar la droga. Luego me dijo que tenía que ir a Granada y que le prestara el coche y yo le dije que no», ha trasladado en referencia a una conversación con él en la tarde-noche de ese día en la nave del tío de Moya González, en Huércal de Almería, y de la que, según ha dicho, cogió «plástico y cuerdas».

Cabe recordar que la primera declaración de Jonathan Moya ante la Guardia Civil, en la que incriminaba a su «amigo», y un intercambio de mensajes de ‘Whatsapp’ mantuvieron su imputación durante buena parte de la instrucción aunque posteriormente el juez decretó el archivo de la causa seguida contra él por presunto encubrimiento al no hallar indicios suficientes de su participación.

Al respecto, Raúl R.F. ha afirmado a preguntas de la defensa que «no hacían referencia ni a la madre ni a la niña» sino que «Jonathan me estaba hablando de droga, que ya estaba con el tío del alijo y que le había dado la mitad de dinero» aunque a interpelación del fiscal sí ha reconocido que le dijo «que ya las había recogido» en alusión a Gema y Míriam.

«Yo tengo este tema denunciado porque en el informe de la Guardia Civil no están puestas como realmente son. Las cambiaron, manipularon. Hubo una conversación pero no es así en su totalidad. Jonathan me estaba hablando de otra cosa y ahí parece que los mensajes se refieren a la madre y a la niña», ha indicado.

Para aclarar las dudas sembradas por la defensa sobre si tuvo contacto con Raúl el día 25 de diciembre de 2012, bien físico bien telefónico, ha dicho que Moya González pudo saber que él había estado declarando en la Guardia Civil porque se lo había contado de forma previa a la «exmujer y el hermano» y ha negado que le dijera que había un agente «especialmente duro». «Está claro que uno de los dos se lo dijo y a mí la Guardia Civil no me trató mal hasta que me detienen días después».

Ha reiterado, además, que ese día de Navidad salió por la mañana de trabajar de una discoteca, «fui a desayunar con un compañero a la Plaza de Toros y luego llegue a casa. Estuve durmiendo y luego vino mi novia. Estuvimos toda la tarde en casa juntos, nos llamó una pareja amiga para cenar, pero no fuimos y al final mi novia se marchó a las 01,20 horas y me quedé solo hasta el día 26. Nunca fui al cortijo de Fiñana», ha apuntillado.

Por último, ha asegurado que, al coincidir en prisión, Moya González le habría dicho para explicar que le incriminase que la Guardia Civil «le había pegado y le había hecho firmar una declaración».

La novia dice que estuvo con ella

En esta jornada también ha prestado declaración en calidad de testigo su novia, con la que aún mantiene relación, y ella ha indicado que conoció a Jonathan «de dos veces de tomar café» y ha asegurado que el día 25 de diciembre de 2012 estuvo con él «toda la tarde y que se quedó a dormir», lo que ha entrado en contradicción con lo asegurado por su pareja y lo que dijo ante la Guardia Civil cuando compareció.

«Es imposible. Mi novio no estuvo en Fiñana», ha dicho para respaldar, a continuación, la versión del alijo. «Nunca me comentó nada de la niña pero dijo que Jonathan le había propuesto un negocio con un paquete de droga, que le había dicho que no. Me lo comentó por lo alto y no me habló de dinero», ha concluido.

La Audiencia Provincial ha acogido este martes la segunda sesión de la vista oral que se sigue contra Jonathan Moya, quien se enfrenta a una petición fiscal de 26 años de cárcel como presunto autor de delitos de asesinato con alevosia y detención ilegal. La acusación particular la eleva a 29 años de prisión.

La Fiscalía considera que presuntamente golpeó a la menor días después de secuestrarla con «gran fuerza y en repetidas ocasiones» con un objeto contundente en la cabeza para «hacerla callar porque lloraba» y que la envolvió cuando «estaba todavía con vida» en film transparente, provocando su muerte por asfixia.

El procesado, quien tiene varias condenas en firme por delitos contra el patrimonio, introdujo supuestamente a continuación el cuerpo sin vida de Míriam en una bolsa de viaje, «junto a su ropita y 15 piedras», para después «arrojarla a una balsa de riego tras anudarle por fuera un bloque de cemento de grandes dimensiones» con el que se «aseguraba» de esta forma de que el cadáver «no saldría a flote», según indica el escrito.

Recoge que Moya González tuvo retenida a la pequeña con vida desde el 20 al 24 de diciembre de 2012 en el interior del cortijo familiar donde se «escondió» tras raptarla y abandonar a su madre, con quien había mantenido una relación sentimental, «en un paraje deshabitado» de Fiñana (Almería) y que lo hizo pese a «los intentos reiterados de los agentes de la autoridad y los desesperados de la familia de la niña para que la entregase».


Los forenses dicen que la muerte de la bebé Míriam fue «homicida, no accidental» por golpes y asfixia

Europa Press – Ideal.es

19 de noviembre de 2015

Los peritos-forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) de Almería han asegurado este jueves que la muerte de la bebé de 16 meses de Palma del Condado (Huelva) Míriam en diciembre de 2012 «no fue accidental» sino que fue «homicida» y han subrayado que «sólo las lesiones del cráneo», que provocaron una hemorragia cerebral que le llevaron a un «estado comatoso» responden a «golpes repetidos contra una superficie plana en periodos distintos y con sujeción por el tórax».

«Esas lesiones sólo se podían haber producido si hubiese rebotado seis o siete veces contra el suelo. No es de una única caída sino que responde a la mecánica de golpe contra una superficie plana, sacudida, golpe, sacudida», ha señalado la forense que realizó la autopsia al cadáver de la pequeña, lo que no es compatible con la versión del único procesado por el crimen, Jonathan Moya, quien aseguró en la primera sesión del juicio con jurado popular que la niña se le cayó «accidentalmente de un mesa cuando le cambiaba el pañal».

La facultativa ha trasladado a preguntas del fiscal que, a consecuencia de las lesiones en la cabeza, en total presentaba 29, la niña entró en «estado comatoso» y ha afirmado que si hubiera sido trasladada a un centro sanitario en la «fase inicial» hubiera tenido «un 10 por ciento de posibilidades de intervención quirúrgica» aunque, de «sobrevivir», le hubieran quedado «secuelas graves».

A continuación, ha añadido que el film transparente en el que fue liada, «con muchas vueltas», «la terminó de rematar» por «asfixia mecánica». «Fue un doble mecanismo, un abanico de lesiones grande en la cabeza por golpes y síndrome de sacudida, y la asfixia provocada por tener totalmente ocluidas las vías respiratorias tras envolverla en el plástico», ha explicado.

A preguntas de la defensa, quien ha apuntado que algunas de las lesiones contabilizadas en el cuerpo sin vida de la pequeña podrían haberse producido durante el traslado a la balsa de riego donde fue encontrada, la forense ha remarcado que todas ellas «son vitales» , a lo que ha apuntillado: «La hemorragia cerebral es imposible que se produjese tras la muerte y, además, el cuerpo estaba relativamente protegido por la capa plástica».

En su pericial, durante la cuarta sesión de la vista oral en la que el procesado enfrenta 26 años de cárcel por presuntos delitos de detención ilegal y asesinato con alevosía, la forense ha destacado también la «impresión de huellas digitales» en el rostro de la bebé y la «rotura del frenillo que une la encía y el labio», lo que ha achacado a la «presión con mucha fuerza sobre la boca de la niña con la mano y el restriegue contra los dientes para que dejase de llorar».

«Persona normal con facultades normales»

Sobre la imputabilidad de Moya González, el forense que elaboró el informe psicológico ha apuntado que no se observó en él «ningún trastorno mental ni antecedentes de ello» y han concluido que se trata «de una persona normal con sus facultades normales».

A preguntas de la defensa, quien ha interpelado sobre si su patrocinado tendría «perfil de asesino», ha precisado que no se detectaron «trastornos mental ni psicológico», sólo «rasgos de cierta impulsividad y baja tolerancia a la frustración».

En esta jornada, que da paso a la práctica de la prueba documental y el trámite de informes para este viernes, también han declarados los agentes de la Guardia Civil que realizaron la inspección técnico-ocular de los dos escenarios principales, el cortijo y la balsa de riego, los GEAS que rescataron la bolsa de deporte con el cadáver de la bebé, y los técnicos que analizaron los restos de ADN y las huellas dactilares.

Los buzos han señalado que encontraron la citada bolsa a «nueve metros» del borde, en el fondo, y con marcas de «arrastre a partir de un metro y medio» que indicarían que «resbaló por la pendiente de 45 grados debido al limo». También han afirmado que tenía «un peso considerable», que se extrajo con una «polea» y que hubiera sido «complicado que una sola persona pudiera lanzarla un metro y medio teniendo en cuenta que llevaba atado un bloque de hormigón».

El ADN descarta al amigo al que incrimina

Los técnicos que analizaron en ADN han confirmado que descartaron la presencia de perfil genético de la menor o su madre en el vehículo de Raúl R.F., a quien ha incriminado en repetidas ocasiones el único acusado, y del propio Raúl «tanto en las tazas y vasos» usados hallados en el cortijo, en la ropa que portaba la bebé, en el film transparente y en una gasa con la que se realizó un limpiado facial a la pequeña durante la autopsia.

Han ratificado el hallazgo indubitado del perfil genético de Jonathan Moya y el de la bebé Míriam en los vasos y tazas, «mezcla» en las servilletas y toallitas «con gotas de sangre» y en la gasa de limpiado facial, así como «más pobres aunque repetidos» resultados con respecto al film, en el que «no se puede descartar a Moya aunque sí a Raúl R.F.»

Por último, han referido restos de origen desconocido en la «ropita» que vestía la menor y en «una de las servilletas con restos de sangre». En cuanto a las huellas, la Guardia Civil ha definido como «persistente» la presencia de las del único procesado.


Jonathan Moya: «Pido perdón a Gema y a su familia, pero no soy un asesino»

Javier Pajarón – La Voz de Almería

21 de noviembre de 2015

Jonathan Moya González, de 28 años de edad, tomó asiento en el centro de la sala de vistas de la Audiencia de Almería en la última sesión del juicio por el crimen de Míriam Cuerda y, en un intento final por convencer a los miembros del jurado popular, lanzó un mensaje de arrepentimiento a medias. Sólo a medias. «Pido perdón a Gema y a toda su familia, pero yo no soy un asesino».

Moya resume en pocas palabras la estrategia de su defensa, representada por el conocido penalista José Ramón Cantalejo. Admite el secuestro de la menor onubense de 16 meses el 20 de diciembre de 2012 y acepta, incluso, una condena por homicidio, pero niega un plan premeditado para acabar con la vida de la pequeña.

Además, señala a Raúl Ríos como ideólogo de una supuesta venta de la menor a traficantes de personas y como autor material de la muerte porque, dice, envolvió a la niña con plástico de cocina y la arrojó a la balsa de riego de Abrucena.

Ríos fue detenido por la Guardia Civil, pero el juez de instructor decidió archivar las actuaciones en su contra. En el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Almería durante la última semana ni siquiera se ha sentado en el banquillo. La acusación particular, ejercida por el letrado Julián Cazorla, asegura que «no hay pruebas en su contra» y el fiscal no se opuso al sobreseimiento.

Por tanto, el jurado popular tendrá que decidir si cree la versión de Jonathan Moya y, de forma indirecta admite la participación de una segunda persona en el crimen, o, por el contrario, estiman los argumentos del fiscal y la acusación particular y dictan un veredicto de culpabilidad en el asesinato contra el joven fiñanero.

¿Cuántos años?

Moya se juega una condena de casi tres décadas. Julián Cazorla pide 29 años de cárcel por delitos de detención ilegal y asesinato, mientras el fiscal rebaja su solicitud a 26 años, así como el pago de una indemnización para Gema Cuerda de 300.000 euros.

Esta cantidad, en caso de condena, será una mera formalidad, casi simbólica, porque el acusado carece de recursos. De hecho, José Ramón Cantalejo ejerce la defensa en calidad de abogado de oficio y la ex pareja del acusado aseguró durante el juicio que Moya carecía de recursos y «no tenía dónde quedarse».

El magistrado Luis Durbán citó a las partes el próximo lunes en la Audiencia Provincial de Almería para redactar el objeto de veredicto, esto es, el cuestionario que tendrán que contestar los miembros del jurado popular.

Éstos podrán resolver el documento previsiblemente a partir del mediodía del lunes y el veredicto, si no hay contratiempos, podría conocerse finalmente el martes. Tres años después, el esclarecimiento del crimen de Míriam Cuerda se juega entre los muros del Palacio de Justicia de Almería. Moya espera. Gema Cuerda espera.


El jurado declara culpable a Jonathan Moya del rapto y el asesinato del bebé

Agencia EFE – Elmundo.es

24 de noviembre de 2015

Un jurado popular ha declarado culpable por unanimidad a Jonathan Moya del rapto y asesinato de la bebé de 16 meses de Palma del Condado (Huelva), Míriam Cuerda, hallada en una balsa de Fiñana (Almería) en diciembre de 2012.

En su veredicto, hecho público en la Audiencia Provincial de Almería, el jurado considera probado por unanimidad que Moya golpeó «con fuerza en reiteradas ocasiones con un objeto contundente y plano» en la cabeza a la bebé, lo que le provocó un traumatismo craneoencefálico con policontusiones.

Mantienen que «lejos de auxiliar» a la niña, posteriormente la envolvió «con papel film transparente para asfixiarla», aprovechando que la menor no podía defenderse.

En cuanto al delito de detención ilegal, el jurado sostiene que Moya actuó siguiendo «un plan preconcebido» por el cual privó de libertad a la menor «intencionadamente y en contra de la voluntad de la madre», Gema María Cuerda.

La madre viajó con la menor desde la localidad onubense hasta la estación de tren de Guadix (Granada), en diciembre de 2012, donde Moya, con el que había mantenido una relación y la convenció para volver a verse con la excusa de regalarle un vestido para bautizar a la niña, las recogió en su coche.

En este sentido, mantienen que Moya condujo posteriormente por vías secundarias para desorientar a Gema, «engañándola para que bajase del coche» antes de llevarse a la niña el día 20 de diciembre, ya en la provincia de Almería.

Asimismo consideran probado que el encausado previamente manifestó al hermano de Gema María que ésta debía tener «cuidado», porque alguien «podría llevarse a su hija, vender sus órganos y dejarla en una cuneta».

Han recordado que durante la celebración del juicio el acusado reconoció que se llevó a la niña «para darle un susto a Gema» y que aseguró haber hablado con un tercero, manifestando que iba a llevarse a la menor «con fines económicos».

En su decisión, el jurado ha tenido en cuenta el informe aportado por el forense, así como el hallazgo de huellas de Moya en el papel film en el que fue envuelta la niña antes de ser arrojada a la balsa en la que fue hallado su cadáver, dentro de una bolsa llena de piedras.

Las huellas de Moya también aparecieron en tazas y vasos del cortijo donde la retuvo durante cinco días, tras su rapto, así como en la ropa de la bebé, y además se encontró su ADN en el cadáver de Míriam una vez realizada la autopsia.

El Ministerio Fiscal mantiene su petición inicial de 26 años de prisión para Moya por los delitos de detención ilegal y asesinato, mientras que la acusación particular solicita 29 años por estos mismos delitos, al considerar que concurre la agravante de alevosía en el de detención ilegal.

Por su parte, el abogado defensor de Moya ha interesado las penas mínimas contempladas por la ley por estos delitos, un total de 20 años, argumentando que si se tiene en cuenta «su falta de antecedentes violentos, su edad… serían suficientes años para que pueda reintegrarse en la sociedad arrepentido».


Las mentiras de «Juan el rejoneador»

Cruz Morcillo – ABC.es

29 de noviembre de 2015

A Míriam Cuerda le iban a regalar un traje de bautizo confeccionado a medida. A su abuela Concha le hacía mucha ilusión la ceremonia entre tantos sinsabores que acarreaba. La niña tenía ya 16 meses. El último medio novio de su madre había convencido a las mujeres de la casa para que el bebé y la mamá viajaran desde Huelva a Almería donde la modista le tomaría las medidas. Luego los tres regresarían a La Palma del Condado y, como una gran familia, pasarían juntos la Navidad.

Pero Míriam no vivió para celebrar nada. El día 25 de diciembre de 2012 murió asesinada a golpes en un cortijo de la localidad almeriense de Fiñana a manos de ese desconocido medio novio de su madre, que había secuestrado a la criatura cinco días antes. Jonathan Moya González, «Juan el rejoneador», había logrado colarse en sus vidas con una de las identidades inventadas que iba urdiendo a su paso para estafar a quien se le cruzara.

El 27 por la noche, tras una semana en la que la Guardia Civil removió Almería y las provincias limítrofes, los buzos hallaron el cuerpecito de la niña en el fondo de una balsa de riego, lastrado con piedras y hormigón, metido en la bolsa de viaje de su madre.

El antiguo estafador confesó al ser detenido horas antes que la había arrojado allí, a medio kilómetro del cortijo familiar en el que se había escondido e implicó a su amigo Raúl R. F. Moya está en prisión desde entonces. El martes, un Jurado le consideró culpable del rapto y asesinato de la cría. Se enfrenta a una pena de entre 26 y 29 años.

Contó que él y Raúl iban a vender a la niña por 50.000 euros; en otra declaración dijo que quería dar un «susto» a la madre. «Entabla una relación sentimental con la misma conforme a un plan preconcebido de rapto de su hija menor», dijeron los investigadores.


Condenado a 23 años por el rapto y asesinato de la bebé onubense Míriam

Miguel Cabrera – Elmundo.es

30 de noviembre de 2015

La Audiencia Provincial de Almería ha condenado a 23 años y siete meses de prisión a Jonathan Moya, de 28 años, por la detención ilegal y el asesinato en diciembre de 2012 de la niña de 16 meses Míriam, hija de una mujer con la que mantenía una relación.

El tribunal presidido por Luis Durbán ha rebajado en dos años y tres meses la pena solicitada por la Fiscalía, que reclamaba la máxima posible para estos delitos -26 en total-, si bien la sentencia se ha ajustado a los márgenes superiores de los previstos en el Código Penal, teniendo en cuenta las características especiales del crimen y la actitud cruel y alevosa del asesino frente a un bebé que no podía defenderse.

La Audiencia también ha condenado a Moya a indemnizar a la madre de la pequeña, Gema Cuerda, con 300.000 euros, y le prohíbe acercarse a ella a menos de 500 metros durante un periodo de 43 años.

La sentencia relata como hechos probados por el tribunal del jurado -que emitió un veredicto de culpabilidad contra Moya- que el 20 de diciembre de 2012 el acusado dejó abandonada en un paraje deshabitado en las proximidades de la localidad de Nacimiento (Almería) a Gema María Cuerda llevándose contra la voluntad de ésta a su hija, Míriam, de 16 meses de edad.

Posteriormente retuvo a la menor hasta al menos las últimas horas del día 24 de diciembre de 2012 en un cortijo familiar de Fiñana, y que realizó estos hechos siguiendo un plan preconcebido y con la intención de privar de libertad a la menor.

Entre las últimas horas del día 24 y las primeras del 25 de diciembre de 2012 el acusado golpeó con fuerza en reiteradas ocasiones la cabeza de la menor con un objeto contundente y plano, dejándola gravemente herida e inconsciente. Estando todavía con vida, el acusado la envolvió en plástico transparente, tapándole la boca y la nariz, lo que provocó que no pudiera respirar.

La menor falleció entre las últimas horas del día 24 y las primeras del 25 de diciembre de 2012 como consecuencia del traumatismo craneoencefálico y de la asfixia. «El acusado realizó estos hechos con la intención de quitar la vida a la menor y aprovechando que no podía defenderse debido a su corta edad, circunstancia que facilitó la ejecución y aseguró el resultado», concluye.

El magistrado justifica en su sentencia los motivos por los que aplica las penas en su margen más elevado respecto a las previsiones del Código Penal para los delitos de detención ilegal y asesinato.

Respecto al asesinato, penado con prisión de 15 a 20 años, tanto la Fiscalía como la acusación particular interesaron el máximo legal, mientras que la defensa instó la aplicación del mínimo. El juez estima adecuado imponer la pena en su mitad superior, concretándola en 18 años, en primer lugar por «las particularidades del mecanismo agresivo, que fue doble, mediante el golpeo repetido y violento de la cabeza de la menor contra una superficie plana y el posterior taponamiento de los orificios respiratorios con film del plástico. La acción revela un ánimo incuestionable de matar, lo que incide en el dolo y en la culpabilidad, justificando el aumento del reproche».

En segundo lugar señala el «incuestionable sufrimiento no sólo de la niña sino también de sus familiares más cercanos al verse privados de ella; y por último lo justifica en «la conducta del acusado posterior a los hechos, ocultando el cadáver en una bolsa que sumergió con piedras en una balsa de riego, que entronca con el elemento de la punibilidad, complicando la recuperación del cadáver y la investigación de los hechos y, por ende, elevando aún más el sufrimiento de los familiares».

En cuanto al delito de detención ilegal, el tribunal estima adecuado y proporcionado imponer la pena en su mitad superior, concretándola en 5 años y 7 meses de prisión. Para ello se basa en hasta seis razones, como la «la frialdad de ánimo, la reflexión y la persistencia en la resolución criminal con que el acusado cometió los hechos, evidenciada por el dato -valorado como probado por el Jurado- de que actuó siguiendo un plan preconcebido. Es una circunstancia que intensifica el dolo y, con él, la culpabilidad».

También se refiere a «las características del lugar elegido para la privación de libertad, un paraje deshabitado donde se conjuraba el riesgo de defensa. Al mismo tiempo, provocó que la madre de la menor se viera obligada a caminar durante horas por terrenos para ella desconocidos hasta que localizó a otras personas y pudo denunciar el hecho, lo que agrava la acción».

Otros motivos para aplicar una pena elevada fueron la duración de la privación de libertad, que superó los cuatro días; las pésimas condiciones higiénicas y de alimentación en que la menor estuvo durante ese período en el cortijo, carente incluso de cuarto de baño; la corta edad de la pequeña, y por último, la actitud obstaculizadora del acusado en la fase de instrucción, al ofrecer sucesivas versiones de los hechos que hubieron de ser comprobadas mediante investigaciones suplementarias, con el consiguiente retraso en la tramitación, según se desprende de lo manifestado por los expresados agentes de la Guardia Civil.

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