John Edward Robinson

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John Edward Robinson

El Asesino de Internet

  • Clasificación: Asesino en serie
  • Número de víctimas: 8 +
  • Periodo de actividad: 1984 - 2000
  • Fecha de detención: 2 de junio de 2000
  • Fecha de nacimiento: 27 de diciembre de 1943
  • Perfil de las víctimas: Paula Godfrey, de 19 años / Lisa Stasi, 19 / Catherine Clampitt, 27 / Sheila Dale Faith, 45, y su hija Debbie Lynn Faith, 15 / Izabela Lewicka, 21 / Beverly Bonner, 49 / Suzette Trouten, 28
  • Método de matar: Golpes en la cabeza
  • Localización: Varias, Estados Unidos (Kansas), Estados Unidos (Missouri)
  • Estado: Condenado a pena de muerte en Kansas el 21 de enero de 2003
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John Edward Robinson – El sadomasoquista asesino de Internet

David Usborne – Elpais.com

9 de junio de 2000

Detenido en EE.UU. un sospechoso de asesinar a nueve mujeres con las que se citó a través de la Red.

Una destartalada colonia de remolques en el Misuri rural, en el corazón de Estados Unidos, se ha convertido en el centro de una investigación sobre siniestros asesinatos en serie en la que está implicado un hombre de 56 años que, al parecer, usaba las páginas de un chat [conversación] de Internet para atraer a sus víctimas a sesiones de sexo sadomasoquista en moteles de carretera.

Los fiscales del Estado declararon el pasado martes que estaban preparándose para presentar cargos de asesinato múltiple contra John Edward Robinson; éste fue detenido el sábado pasado acusado de agresión sexual, pero poco después la policía encontró los cuerpos en descomposición de al menos nueve mujeres en terrenos pertenecientes a Robinson. Todos los cadáveres estaban metidos en barriles. El bebé de una de las víctimas se encuentra desparecido [desaparecido].

Si le declaran culpable en el juicio, Robinson podría ser uno de los peores asesinos en serie de la historia de Estados Unidos y uno de los primeros que ha utilizado el ciberespacio para tender la trampa a sus presas. Se sabe que, cuando buscaba a mujeres interesadas por las relaciones sexuales sadomasoquistas en la red, Robinson empleaba el nombre de «negrero».

La detención de Robinson se produjo como consecuencia de las denuncias presentadas por dos mujeres de que las había tratado brutalmente después de que aceptaran jugar a ser sus esclavas sexuales en habitaciones de motel. Al parecer, las había obligado a ir más allá de lo que pensaban y había insistido, contra su voluntad, en fotografiarlas.

Una de las dos mujeres, una psicóloga de Tejas, dijo también a la policía que Robinson, un hombre calvo y con gafas cuya esposa es la encargada de la colonia de remolques, le había robado objetos por valor de 700 dólares (unas 130.000 pesetas): látigos, bates de madera, fustas y otros instrumentos propios del sadomasoquismo.

La policía hizo el primero de sus macabros descubrimientos, el pasado sábado por la noche, en un terreno propiedad de Robinson en La Cygne, Misuri, próximo a la frontera con Kansas. Los agentes vieron dos barriles ocultos en el límite del terreno y descubrieron que cada uno contenía el cuerpo de una mujer. Los primeros exámenes indicaban que su fallecimiento se debió a golpes en la cabeza.

El lunes, los investigadores localizaron otros tres barriles de acero de 200 litros de capacidad en una nave de almacenaje alquilada por Robinson en unas instalaciones llamadas Stor-Mor For Less (guarde más por menos) en Raymore, Misuri, a 45 kilómetros de distancia. Cada uno de ellos contenía también restos femeninos. La policía señaló que habían muerto mucho antes y que tal vez llevaban años descomponiéndose en los barriles.

Una de las dos primeras mujeres halladas fue identificada el martes por la noche como Suzette Trouten, de 28 años, procedente de Detroit, Michigan. Suzette Trouten había abandonado el área de Detroit a principios de marzo. «Dijo que se iba a hacer una entrevista de trabajo», declaró a los periodistas una prima suya, Lee Shukait. «Se registró en un motel y desapareció».

Las autoridades creen que respondió a una invitación para reunirse con Robinson, que, en persona, utilizaba también el nombre de James Turner. Cuando la policía detuvo a Robinson el sábado pasado, por la denuncia de agresión sexual, llevaba ya tres meses investigando el caso de Trouten. Dentro de sus indagaciones, los agentes han intentado reunir una lista de todas las mujeres con las que Robinson entabló contacto a través de páginas de Internet relacionadas con el sexo.

Si se demuestra que Robinson mató a las nueve mujeres, es prácticamente seguro que la acusación pedirá para él la pena de muerte. «Esta investigación empezó siendo un caso de persona desaparecida. Pero ahora ha adquirido vida propia», comentó el fiscal del distrito, Paul Morrison.


John Robinson

Matase.wordpress.com

John Edward Robinson nació el 27 de diciembre de 1943 en Cicero (Illinois). Era un chico aficionado a la filosofía de los Boy Scouts, y llegó a actuar delante de la reina Isabel II en una actuación en Londres. Tenía una actitud de ayuda a sus prójimos. Al menos, de joven.

En su adolescencia se matriculó en un seminario, en el Quigley de Chicago, para convertirse en sacerdote. Sin embargo, y contrariamente a su actitud anterior, allí se reveló como un estudiante pésimo, a parte de tener serios problemas para seguir la disciplina del centro.

Sólo estuvo un año porque «ya no le gustaba» según sus propias palabras, aunque lo cierto es que no lo admitieron dados los problemas que había causado el año precedente. Aún así siguió colaborando con asociaciones benéficas, y llegó a ser nombrado «Hombre del Año» por una asociación de Kansas City, aunque ese premio era la primera vez que se entregaba, lo que da pie a sospechar que lo crearon para él. Porque si alguna obsesión tenía, era la de convertirse en alguien muy importante. Sus allegados lo definían como un ser «muy agradable y muy carismático».

A pesar de todo esto, la policía lo conocía como ladrón y estafador, cargos por los que en 1987 estuvo en la cárcel. Le condenaron a cinco años, aunque sólo cumplió cuatro por buen comportamiento. Cuando salió, lo reclamaron en Missouri por cargos similares y también fue sentenciado a la cárcel, aunque empezó a quejarse de dolores en el pecho y lo dejaron en libertad condicional gracias a los informes médicos.

En el año 1984, una joven de 18 años llamada Paula Godfrey se marchó de su casa para ir a trabajar a una de las muchas empresas ficticias que John decía tener. Poco después de que se marchase, sus padres denunciaron la desaparición de la joven. Poco después recibieron una carta la que la joven decía que quería partir de cero y que no quería saber nada de su familia. En la misma carta aparecía una firma que se comprobó que era de la joven, con lo que se descartó el secuestro y se archivó el caso dado que la joven era mayor de edad y tenía derecho a ir a donde quisiese.

En el año 1985 una joven madre soltera, Lisa Stasi, conoció a un hombre llamado John Osborne (era John Robinson empelando uno de sus múltiples alias) en un refugio para desamparados. El hombre le ofreció su ayuda, que consistía en un apartamento para ella, formación laboral, un sueldo mientras no encontrase trabajo e incluso guardería para su pequeña de cuatro meses de edad. Ella accedió y con la excusa de matricularla en un centro de formación, le hizo firmar unos cuantos papeles en blanco. No se volvió a saber de ella.

A los pocos días, John contactó con su hermano para preguntarle si quería adoptar a una niña. le dijo que la madre de la criatura se había suicidado poco antes en un hotel, y que gracias a sus contactos con la Caridad podía conseguir que la adoptase; tan sólo tendría que pagar las tasas legales. El bebé era Tiffany Stasi, y los papeles que le llevó a su hermano eran falsificados; el dinero de las «tasas» fue directamente a la cuenta de John.

En 1992, volvieron a sorprenderle con una falsificación, con lo que fue condenado a otro año de cárcel. En 1993, poco antes de salir en libertad, engatusó a Beberly Bonner (la bibliotecaria del centro) y ésta se divorció de su marido en cuanto John salió de la cárcel. Cuando se hizo con el control de la pensión y de los ingresos de Beberly, la mató, aunque siguió cobrando su pensión durante años.

En 1994 conoció en un chat a Sheila Faith, una mujer con una hija de 15 años que estaba en silla de ruedas y que necesitaba bastante atención médica. Él se comprometió a darles toda la ayuda que pudiese, y finalmente madre e hija se mudaron a Kansas junto a su benefactor. No se supo nada más de ellas hasta que sus cuerpos aparecieron en barriles en un almacén en Missouri.

En 1999 conoció vía Internet a una joven de 21 años, Izabella Lewicka, a quien ofreció un trabajo y una relación sadomasoquista. Ella aceptó, y se fue a vivir a Kansas con John. Al poco de su llegada, John compró un anillo de compromiso y llegó a pagar los papeles para la boda, aunque ésta jamás se produjo. Izabella envió correos electrónicos a sus familiares y amigos contándoles que se iba a casar.

Un par de meses más tarde envió otro diciendo que se iba de viaje y no se volvió a saber nada de ella. Nada hasta que se encontró su cadáver en un barril en una granja en La Cygne, en Kansas. Dicha granja era de John Edward Robinson. También se encontraron restos de otro cuerpo al lado, el de Catherina Clampitt, que había desaparecido en el año 1987.

John fue arrestado y acabó confesando los siete crímenes. Fue juzgado en Kansas en 2002 y condenado a muerte. También fue juzgado en Missouri, aunque allí lo condenaron a cadena perpetua. En el año 2005, la Corte Suprema de Kansas dictaminó que la pena de muerte era anticonstitucional, con lo que el castigo para John se conmutó por cadena perpetua. Sin embargo, en el año 2006 el Tribunal Supremo de EE.UU. anuló la sentencia de Kansas, con lo que John está esperando a que le administren la inyección letal.

Se sospecha así mismo que John podría estar detrás de varias desapariciones más, aunque hasta el momento no se han encontrado pruebas.


John Edward Robinson – «El Asesino de Internet»

Usátegui – Elobservadordelmundo.com

25 de octubre de 2012

John Edward Robinson. Alias «El asesino de Internet». El primer asesino en serie por Internet. Nace el 27 de diciembre de 1943 en Cicero (Illinois), cometiendo sus asesinatos en Kansas City (Kansas) y en Raymore (Missouri), todos entre 1985 y 2000. El número de víctimas estimado es de 8 confesados, pero se supone entre 20 o más, todas mujeres jóvenes. John Edward Robinson se puede enmarcar dentro de los [asesinos] organizados, cazador, trampero, hedonista orientado a la lujuria, torturador, violador, sádico, embaucador, estafador.

Modus Operandi: Antes del desarrollo de Internet, Robinson se presentaba como un filántropo que quería ayudar a mujeres jóvenes y pobres. Sin embargo, desde 1993, con el avance de los chat, John Edward Robinson entraba en contacto con sus víctimas por este medio, ofreciendo relaciones sexuales sadomasoquistas a mujeres que asumieran el papel de «esclavas» o «sumisas» en esas relaciones. Además también ofrecía trabajo. Esto hacía que muchas mujeres se interesaran por sus ofertas. Una vez que se conocían personalmente, la llevaba a algún motel de carretera donde tras violarlas y torturarlas como parte de la relación sado, las golpeaba en la cabeza con un objeto contundente, las mataba y después las trasladaba a su finca de La Cygne (Kansas) o a naves de almacenamiento en Missouri, donde introducía los cadáveres en bidones de productos químicos para que se descompusieran y no dejaran huella.

Detención y condena: Detenido el 2 de junio de 2000 por la denuncia de dos mujeres que le acusaron de agresiones y robo, la policía registró su finca y naves encontrando los bidones con los cadáveres de las mujeres desaparecidas.

Informe final: John Edward Robinson está en el corredor de la muerte del Centro Penitenciario de El Dorado de Kansas y está apelando su condena.

John Edward Robinson – «El Asesino de Internet»

Que Internet es una herramienta extraordinaria es sabido por todo el mundo, pero que también representa un potencial peligro sobre todo para los más jóvenes, si no se toman las debidas precauciones, es algo que muchas veces olvidamos ante atractivas ofertas o tentadoras proposiciones… y esto es lo que aprovechaba John Edward Robinson, desde que descubrió lo fácil y seductor que podría resultar la «herramienta» Internet corriendo el mínimo riesgo.

Por tal motivo, Edward Robinson tiene el «dudoso» honor de haberse convertido en el primer asesino en serie por Internet, por lo que se le pasó a conocer con el sobrenombre de «El Asesino de Internet», del que vamos a desarrollar toda una historia increíble, como casi todas las que se refieren a psicópatas.

Infancia y juventud

John Edward Robinson nació el 27 de diciembre de 1943 en Cícero (Illinois). Es el tercero de cinco hijos de un padre alcohólico y una madre muy estricta. En 1957, con 14 años, se convirtió en un Eagle Scout, dentro de la organización de los Boy Scouts, y tenía una actitud de ayuda a sus prójimos.

Pero ese mismo año de 1957, y pensando siempre en ayudar al prójimo, se matriculó en el Seminario Preparatorio Quigley, en Chicago, ya que quería ser sacerdote para seguir con lo que él entendía debía de hacer, ayudar a los más desfavorecidos. Pero curiosamente, si su etapa anterior como estudiante había sido fructífera, allí se reveló como un estudiante pésimo, además de tener serios problemas para seguir la disciplina del centro. Sólo estuvo un año porque «ya no le gustaba» según sus propias palabras. Quiso hacer ver que se había marchado voluntariamente cuando la realidad es que fue expulsado del Seminario, dados los problemas que había causado el año precedente.

En 1961, con 18 años, se matriculó en el Morton Junior College de Cícero para convertirse en un médico técnico de rayos X, pero nuevamente se cansó y también lo dejó después de 2 años.

La inestabilidad comenzaba a hacer mella en Edward Robinson, lo que le llevó, en 1964, y con tan sólo 21 años, a casarse en Kansas City, donde se había trasladado recientemente.

Primer delito

Y si la inestabilidad se comenzó a reflejar cuando sin mayor reflexión John Edward Robinson de [se] casó, ahora lo ponía de manifiesto con su primer delito; delito por el que fue detenido en Kansas City en 1969, bajo la acusación de malversación y apropiación indebida de 33.000 dólares, de la Clínica donde trabajaba como técnico de Rayos X, trabajo que obtuvo falsificando sus títulos y credenciales. Y así es como fue condenado por primera vez a 3 años de prisión, pero dado que fue su primer delito, pasó ese tiempo en libertad condicional, sin ingresar en prisión.

Siguientes quebrantamientos de la ley

Pero la caja de los truenos había sido abierta, y en 1970, John Edward Robinson, que ya no podía estar controlado, violó la libertad condicional, al irse a Chicago, sin decírselo a su Agente de la Condicional y sin que éste le diera permiso. El motivo del viaje fue la obtención de un contrato de trabajo como vendedor de seguros en la Compañía RB Jones Company.

Tal y como comentaba anteriormente, la caja de los truenos ya estaba abierta, y los inicios se hicieron costumbre, llegando al año 1971 que fue arrestado de nuevo por malversación de fondos de la Compañía de Seguros, y se le ordenó regresar a Kansas City, donde se le alargó su tiempo de libertad condicional.

En 1975 se le amplió de nuevo su estatus de libertad condicional, después de un arresto, esta vez bajo la acusación de fraude de valores y fraude postal en conexión con una falsa «consulta médica», empresa que se había formado en Kansas City.

Vida social

Al tiempo que incurría en estas ilegalidades, cara a su comunidad, John Edward Robinson se mostraba como una persona agradable, buen padre de familia e integrado en su entorno social. Así ocupó cargos como el de Jefe de Tropa de Boy Scouts, para llevar a los niños de la vecindad de excursión, entrenador de béisbol de su barrio y catequista de la Escuela Parroquial de los Domingos. Su medio de vida conocido era la compra-venta de casas rodantes y tenía un buen nivel de vida.

En 1977 ingresó en una organización de caridad local, formando parte de su Junta Directiva, haciendo que el Director de la Organización escribiera cartas al Alcalde y a otros líderes comunitarios, alabando las cualidades y generosidad de John Edward Robinson, el cual terminó por ser nombrado «Hombre del Año» de Kansas City. Sus allegados lo definían como un ser «muy agradable y muy carismático».

En 1979, John Edward Robinson, terminó su periodo de libertad condicional, pero la libertad le duró poco, ya que en 1980, siguiendo con la mala costumbre de falsificaciones, fue detenido de nuevo bajo varios cargos de malversación de fondos y falsificación de cheques, lo que le llevó a cumplir 60 días de prisión en 1982.

Tras su liberación, John Edward Robinson formó una falsa empresa de cultivos hidropónicos, mediante la cual estafa a un amigo que vivía en otro Estado, la cantidad de 25.000 dólares, dándose la circunstancia que este amigo necesitaba el dinero para tratar a su esposa de una enfermedad terminal. Dicha entrega de dinero a Edward Robinson, fue hecha a un «amigo» y ante la circunstancia delicada en que se encontraba su mujer, por lo cual la inversión la hizo para obtener un rápido retorno del capital y de los intereses, hecho que nunca ocurrió.

La inestabilidad que hasta el momento se centraba principalmente en malversación de fondos, pasa a otra etapa más delicada. Estamos en 1982, y da comienza [comienzo] una loca conducta sexual, basada en hacer proposiciones a sus vecinas casadas, lo que le lleva a pelearse con un vecino esposo de una de sus seducidas.

No satisfecho con los incidentes que ha tenido con los propios vecinos, se une a una secta secreta de prácticas sadomasoquistas llamada «Consejo Internacional de Maestros», en la que al poco tiempo de haber entrado ocupa el puesto de «Maestro Dominador», y cuyas funciones incluían atraer a las reuniones a chicas jóvenes para ser esclavizadas, mediante la tortura y la violación, por los miembros de la secta.

Nuevas condenas por estafa

Ahora combina la conducta desordenada sexual con el robo, la malversación y la estafa, que es como la policía conocía a John Edward Robinson, cargos por los que en 1987 volvió a ingresar en la cárcel. Ahora es condenado a cinco años, aunque sólo cumple cuatro por buen comportamiento. Cuando salió, lo reclamaron en Missouri por cargos similares y también fue sentenciado a la cárcel, aunque empezó a quejarse de dolores en el pecho y lo dejaron en libertad condicional gracias a los informes médicos.

Los asesinatos

Si los informes médicos habían sido benévolos, su mente seguía efervescente en cuanto a la violencia que generaba. Así, en 1984, John Edward Robinson puso en marcha otras dos empresas ficticias, X-Plus y X-2, con objetivos muy claros: fraudes y estafas, actividades delictivas que eran su principal fuente de ingresos, si bien lo complementaba con otro objetivo, entrar en contacto con chicas para su secta sadomasoquista.

Así es cómo John Edward Robinson contactó con Paula Godfrey, de 19 años, supuestamente para trabajar como representante de las citadas empresas ficticias. Paula se marchó de la casa de sus padres para trabajar con John Edward Robinson. Sin embargo, de la joven Paula nunca más se supo nada; desapareció sin dejar rastro. Esto dio lugar a que sus padres denunciaran su desaparición a la Policía, indicando el destino que les había dicho se dirigía, el interrogatorio a Robinson no condujo a ninguna conclusión, ya que negó tener conocimiento del paradero de Paula.

Al poco tiempo, los padres recibieron una carta en la que la joven decía que quería partir de cero y que no quería saber nada de su familia. En la misma carta aparecía una firma que se comprobó que era de la joven, con lo que se descartó el secuestro y se archivó el caso dado que la joven era mayor de edad.

En 1985 una joven madre soltera, Lisa Stasi, conoció a un hombre llamado John Osborne (era John Robinson empleando uno de sus múltiples alias) en un refugio para desamparados. El hombre le ofreció su ayuda, que consistía en un apartamento para ella, formación laboral, un sueldo mientras no encontrase trabajo e incluso guardería para su hija Tiffany, de cuatro meses de edad. Ella accedió y con la excusa de matricularla en un centro de formación, le hizo firmar unos cuantos papeles en blanco. No se volvió a saber de ella.

A los pocos días, John Edward Robinson contactó con su hermano Dony [y] su cuñada Helen, los cuales no habían podido adoptar un bebé por los cauces legales, para preguntarles si querían adoptar a una niña. Les dijo que la madre de la criatura se había suicidado poco antes en un hotel, y que gracias a sus contactos con la Caridad podía conseguir que la adoptasen; tan sólo tendría que pagar las tasas legales. El bebé era Tiffany Stasi, y los papeles que le llevó a su hermano y cuñada, eran falsificados; el dinero de las «tasas», que ascendió a 5.500 dólares, fue directamente a la cuenta de John.

En 1987 Catalina Clampitt, de 27 años, dejó a su hijo con sus padres en Wichita Falls, Texas, y se mudó a Kansas City para encontrar un empleo. Fue contratada por John Edward Robinson, quien al parecer le prometió un largo viaje y un guardarropa nuevo. Ella desapareció en junio de 1987.

Nueva condena y oportunidad para contactar con otra víctima

Pero entre su carrera de asesinatos, para él no estaba completa si no ejercía lo que tanto conocía: la falsificación. Así que llegamos a 1992, volviendo a sorprenderle con una falsificación, con lo que fue condenado, una vez más, a otro año de cárcel.

En 1993, poco antes de salir en libertad, sedujo a Beberly Bonner (la bibliotecaria del centro penitenciario) provocando el divorcio de esta con su marido en cuanto John Edward Robinson salió de la cárcel. Cuando consiguió el control de la pensión y de los ingresos de Beberly, la mató, aunque al no informar de la muerte de Beberly, por otro lado normal, siguió cobrando su pensión durante años.

Primera víctima por Internet

Entonces descubrió Internet, y en 1994 conoció en un chat a Sheila Faith, de 45 años, una mujer con una hija, Debbie, de 15 años, que estaba en silla de ruedas, por tener espina bífida, y que necesitaba bastante atención médica.

John Edward Robinson se comprometió a darles toda la ayuda que pudiese, convenciéndolas, a madre e hija, para que se mudaran de su domicilio en Fullerton, California, a Kansas City junto a su benefactor. Ese fue el punto final de dos vidas, ya que no se supo nada más de ellas hasta que sus cuerpos aparecieron en barriles llenos de ácido en un almacén en Missouri. Durante 7 años Robinson cobró los cheques de la pensión de Sheila y su hija Debbie.

Más víctimas por Internet

John Edward Robinson había encontrado un coto de caza ilimitado en Internet, y en particular en los chat online de contactos, en los que se estaba haciendo conocido con el nick de «Slave Master», y se ofrecía para mantener relaciones sadomasoquistas con mujeres que representaran el papel de «esclavas» o «sumisas» en las relaciones sexuales. Además acompañaba sus proposiciones con ofertas de trabajo, ya que se describía como un rico empresario que se hacía cargo de todas las necesidades de sus futuras empleadas.

Así fue como en 1999 conoció vía Internet a una joven inmigrante polaca de 21 años, Izabella Lewicka, que vivía en Indiana, a quien ofreció un trabajo y una relación sadomasoquista. Ella aceptó, y se fue a vivir a Kansas City con John. Al poco de su llegada, John compró un anillo de compromiso y llegó a pagar los papeles para la boda, aunque ésta jamás se produjo.

Izabella envió correos electrónicos a sus familiares y amigos contándoles que se iba a casar. Un par de meses más tarde envió otro diciendo que se iba de viaje y no se volvió a saber nada de ella. Edward Robinson le dijo a un diseñador de webs que él empleaba, que a Izabella Lewicka la había sorprendido la policía fumando marihuana y que la habían deportado a Polonia.

El rastro de Izabella Lewicka había desaparecido hasta que se encontró su cadáver en un barril en una granja en La Cygne, en Kansas. Dicha granja era de John Edward Robinson. También se encontraron restos de otro cuerpo al lado, el de Catherina Clampitt, que había desaparecido en el año 1987.

Su siguiente víctima fue una enfermera, Suzette Trouten, que vivía en Míchigan, y a la cual la invitó a irse a vivir con él a Kansas City, y que así podrían viajar juntos por el mundo. La enfermera aceptó y a finales del verano de 1999, Suzette Trouten llegó a Kansas.

Pero a un individuo tan escrupuloso como parecía John, se le escapó algo. La madre de Suzette Trouten recibió varias cartas de su hija, supuestamente desde el extranjero, aunque con dos detalles que la alarmaron: todos los matasellos eran de Kansas y que las cartas tenían una ausencia total de faltas de ortografía, algo impropio de su hija.

Para disipar las sospechas de la madre de Suzette Trouten, John Edward Robinson le escribió una carta en la que le decía que durante un viaje, su hija se había fugado con un amigo, habiéndole, además, robado el dinero a él, pero que como le tenía mucho cariño no lo había denunciado a la policía para que no tuviera problemas con la Justicia. Así disuadía también a la madre de denunciar la desaparición de su hija.

Detención

Al igual que muchos otros asesinos en serie, John Edward Robinson se fue haciendo cada vez más descuidado en el tiempo e hizo un trabajo progresivamente más pobre al cubrir sus huellas. En 1999 había atraído la atención de las autoridades de Kansas y Missouri, ya que su nombre aparecía cada vez más en investigaciones de personas desaparecidas.

Finalmente Robinson fue detenido el 2 de junio de 2000 en su finca cerca de La Cygne, a unos 80 km al sur de Kansas City (Kansas), después de que dos mujeres presentasen sendas denuncias de agresión sexual en su contra y además una de ellas lo acusó de robarle sus juguetes sexuales.

El cargo de robo, en particular, por fin dio a los investigadores la ocasión que ellos necesitan para obtener órdenes de registro. En la granja un grupo de investigadores encontró los cuerpos en descomposición de dos mujeres, identificados posteriormente como Izabela Lewicka y Trouten Suzette [Suzette Trouten], en dos bidones de productos químicos.

Asimismo, en el estado de Missouri, otros miembros del grupo de investigación, buscando en un centro de almacenamiento en Raymore (Missouri), donde Robinson alquiló dos naves, encontró tres bidones similares que contenían los cadáveres identificados posteriormente como Beverly Bonner y Sheila Faith y su hija Debbie.

Las cinco mujeres fueron asesinadas de la misma manera, por uno o varios golpes en la cabeza con un martillo o un instrumento romo.

Juicio y condena

Robinson fue juzgado en Kansas en 2002 y condenado a muerte. También fue juzgado en Missouri, aunque allí lo condenaron a cadena perpetua.

En el año 2005, la Corte Suprema de Kansas dictaminó que la pena de muerte era anticonstitucional, con lo que el castigo para John se conmutó por cadena perpetua.

Sin embargo, en el año 2006 el Tribunal Supremo de EEUU anuló la sentencia de Kansas, con lo que John está esperando a que le administren la inyección letal en el corredor de la muerte de la Prisión Correccional de «El Dorado» en Kansas City.

Posibilidad de más víctimas

Dado que John Edward Robinson nunca ha colaborado con la Policía y que tan sólo, por evitar la pena de muerte ha confesado haber asesinado a ocho mujeres, pese a que la investigación ha conseguido pruebas sobre al menos diez, es muy posible que el número total de víctimas producidas por el Asesino de Internet no pueda conocerse, salvo que él confiese el resto de sus crímenes, pero como la Policía ha declarado «no decir el lugar e identidad de más víctimas, es el único elemento de control que John Edward Robinson para poder negociar la conmutación de su pena de muerte por otra de cadena perpetua… y aún así es difícil que se libre de la inyección letal».

Por otra parte, en 2006 el cuerpo de una mujer joven fue encontrado en un barril en una zona rural de Iowa, donde Robinson habría tenido un socio de negocios. La identidad de la víctima, cuyos restos, según los forenses, podría haber estado en el bidón durante 20 años o más y la posible participación de Robinson, siguen siendo preguntas sin respuesta.

Y ésta es la historia de otro psicópata de los muchos que andan por las calles de cualquier ciudad y con los que en cualquier momento nos podemos cruzar.

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