Joaquín Villalón Díez

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Joaquín Villalón

El Asesino Señorito

  • Clasificación: Asesino
  • Características: Descuartizamiento - Transexualidad
  • Número de víctimas: 3
  • Periodo de actividad: 1981 / 1992
  • Fecha de detención: 28 de octubre de 1992
  • Fecha de nacimiento: 10 de diciembre de 1955
  • Perfil de las víctimas: Paquita Gracia Coca, de 25 años / Darío José Indalecio Castagnaro Rodríguez, de 37 / Juan Manuel Martínez Sierra, de 29
  • Método de matar: Estrangulación / Fuego / Ahogamiento
  • Localización: Varias, Andorra, España
  • Estado: Condenado a 17 años de prisión el 27 de julio de 1984. Condenado a 60 años de prisión el 3 de febrero de 1995. Puesto en libertad el 10 de diciembre de 2013
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Joaquín Villalón Díez

Última actualización: 7 de febrero de 2016

Joaquín Villalón Díez (apodado «El asesino señorito») es un asesino español, condenado por el asesinato de dos transexuales en Madrid en 1992.

Antecedentes

Villalón conoció a Francisca, a la que convirtió en su amante, aunque ésta desconocía que estuviera casado. Francisca quedó embarazada, y el 22 de julio de 1981, durante una discusión, Villalón la estranguló, abandonando su cadáver en el monte tras descuartizarlo. El cadáver fue encontrado por unos niños.

Villalón fue condenado a 17 años de prisión.

Carrera criminal

El 27 de septiembre de 1992, los bomberos de Madrid, alertados por los vecinos, entran en el piso de Carmen, una transexual que nació con el nombre de José C.R., a la que encuentran en el baño, con una cadena atada al tórax, inconsciente, y envuelta en llamas (cuyo foco se encuentra en las piernas), que le provocan síndrome de inhalación y quemaduras en un 20% del cuerpo. Fallece el 23 de enero de 1993. En su vivienda faltaban algunos objetos como un vídeo.

Dos semanas después, Joanna, otra transexual cuyo nombre de nacimiento fue Juan Manuel M.S., es encontrada en su vivienda, al parecer sufrió una terrible paliza y fue ahogada en la bañera. De su vivienda faltaban múltiples objetos como el televisor, un vídeo, cartillas de ahorro…

Detención y sentencia

La policía comprobó las cuentas bancarias de las víctimas, y las grabaciones de seguridad de los bancos en las fechas posteriores al fallecimiento de las víctimas en las que hubo movimiento, lo que permitió montar un operativo de seguimiento y detener a Villalón en el momento de usar uno de los cajeros. Cuando cometió los dos asesinatos, Villalón se encontraba cumpliendo en régimen abierto la condena impuesta por la muerte de Francisca.

Villalón fue condenado por la Audiencia Provincial de Madrid por un delito de asesinato y otro de robo con homicidio, entre otros delitos, a un total de 58 años y 10 meses de prisión y a indemnizar con 5 millones de pesetas a la familia de cada una de las víctimas.

En la actualidad, Joaquín Villalón continúa cumpliendo las condenas impuestas por asesinato y robo con homicidio de las dos transexuales en el Centro Penitenciario de Segovia.

Pseudo asesino en serie

Según la doctrina mayoritaria, Villalón no puede ser considerado un asesino en serie, ya que no cometió tres secuencias delictivas independientes. Su primer asesinato, el de Francisca, no puede considerarse como una secuencia más, ya que rompe con el perfil y el modus operandi, este hecho es el detonante, pero no se computa como secuencia criminal a la hora de la calificación como asesino en serie.

Sin embargo, y tal como indicaron los médicos que lo evaluaron durante el juicio, es muy posible que Villalón continuara matando, en cuyo caso sí que se le hubiera terminado aplicando la etiqueta de asesino en serie.


Española asesinada y descuartizada con una sierra mecánica, en Andorra

Abc.es

4 de agosto de 1981

Una joven española domiciliada en la localidad andorrana de Las Escaldas, en donde trabajaba como cajera de un supermercado, fue asesinada y descuartizada con una sierra mecánica agrícola a finales de la semana pasada. Sin embargo, su cadáver no apareció hasta dos días después dentro de cinco sacos de arpillera que el asesino había arrojado al cauce del arroyo de Os, cerca de Bixesarri.

Según los datos recogidos por la Policía del Principado, los móviles apuntan hacia un crimen pasional y se ha acusado del mismo a otro súbdito español residente en Andorra La Vieja, capital del pequeño país pirenaico.

El sospechoso detenido es Joaquín Villalón Díez, de veinticinco años, quien desde hace varios meses era considerado como el novio de la joven asesinada, Paquita Gracia Coca, de la misma edad de Joaquín y natural de la Seo de Urgel.

Los jóvenes habían anunciado su próxima boda para primeros de este mes de agosto, aunque, en realidad, Joaquín Villalón estaba casado en España y es padre de dos hijos. Además, según informes llegados a esta capital, estaba reclamado por la Policía española por un delito común.

Con su hermana

Las relaciones de la pareja no dejaban entrever nada anormal y por ello a nadie le extrañó el anuncio de la boda. Sin embargo, la Policía del Principado ha descubierto un dato más en torno a este suceso que hace todavía más creíble la sospecha de que sea Joaquín Villalón el autor de este horrendo crimen.

A pesar de que Paquita vivía con su hermana en la localidad de Las [Les] Escaldes, era propietaria de un pequeño apartamento comprado con sus ahorros. Pero esta vivienda fue vendida por su «novio», quien, para hacerse pasar por el titular de la misma, había falsificado diversos documentos relativos a las escrituras de la propiedad.

Todos estos datos han decidido la detención de Joaquín Villalón. Esta se produjo el domingo por la mañana, horas después de la aparición del cadáver de Paquita Gracia. Sin embargo, fuentes oficiales se han negado a confirmar si el sospechoso será puesto en fecha próxima a disposición de la autoridad judicial. «Por el momento, manifestaron, estamos procediendo al interrogatorio del sospechoso que, de momento, es solo eso: sospechoso».

Falta la autopsia

El estado del cadáver de la infortunada joven, del que ya hemos dicho que apareció repartido en cinco sacos, no ha permitido establecer de qué manera encontró la muerte. Será preciso aguardar a la realización de la autopsia, aunque no se descarta que haya podido ser golpeada con un objeto contundente.

En la reconstrucción de los hechos la Policía ha establecido que Paquita Gracia fue muerta en algún lugar apartado y que su asesino trasladó el cadáver hasta algún taller donde lo descuartizó con la ayuda de una sierra mecánica.

En el caso de que se compruebe la culpabilidad de Joaquín Villalón, el móvil sería una discusión entre los dos jóvenes al descubrir la mujer la situación civil del que iba a ser su marido o, incluso, la venta fraudulenta de su apartamento.

Pero, de momento, faltan algunos datos capitales en la investigación. ¿Dónde ocurrió el crimen?, ¿cual fue el arma homicida?, ¿en qué lugar descuartizó el cadáver su asesino?


Un recluso en régimen abierto, acusado de matar a un travestido para robarle sus ahorros

Begoña Aguirre – Elpais.com

30 de octubre de 1992

Juan Manuel Martínez Sierra, un travestido de 29 años conocido como Joanna, apareció muerto el 21 de octubre en su casa de Lavapiés. Al principio, la policía pensó en un suicidio. Pero la autopsia desveló que se trataba de un asesinato. No había sospechosos, pero sí un indicio: alguien utilizaba la tarjeta del cajero automático y la chequera de la víctima. Esta pista llevó el miércoles a la detención de Joaquín Villalón Díez, de 37 años, que cumple condena, en régimen abierto, por haber descuartizado a su novia hace 11 años.

El presunto homicida, natural de Mérida (Badajoz), fue arrestado en un cajero automático de la plaza de Celenque, en el distrito de Centro. Se disponía a sacar una nueva suma de la cuenta de ahorros que el travestido asesinado tenía abierta en Cajamadrid. Ya se había gastado más de dos millones de pesetas de los tres que la víctima tenía en el saldo de su cuenta.

Villalón se ha reconocido culpable del robo de la tarjeta, pero no del crimen. También asegura que era cliente habitual de la víctima, pero el grupo de travestidos que hacía la calle con Joanna en Recoletos y la Castellana explicó a la policía que nunca habían visto a ese hombre con su compañera.

La muerte de Martínez Sierra se produjo el 9 de octubre, pero el cadáver fue descubierto 12 días después, cuando varios compañeros del travestido, alarmados por su prolongada ausencia del ambiente nocturno, acudieron a su domicilio, en el número 42 de la calle de Buenavista. Allí se encontraron el cuerpo de su amigo, en avanzado estado de descomposición, arrodillado y con la cabeza sumergida en la bañera. Vestía un chándal.

Posible asfixia

En un primer momento, la policía pensó en un suicidio porque el cadáver, muy deteriorado por el paso de los días, no mostraba señales de violencia. Además, el apartamento estaba más ordenado de lo habitual y no había rastro de sangre ni de huellas dactilares. Sin embargo, alguien había sustraído la tarjeta del cajero automático y el talonario de cheques de la víctima. También faltaban un televisor, un vídeo y varias cintas.

La hipótesis del suicidio se derrumbó con la autopsia, que descubrió un traumatismo craneal leve y una pequeña erosión en la espalda del cadáver. Por el momento, los agentes desconocen cómo se produjo el crimen, pero sospechan, que la muerte fue por asfixia, ya que los golpes que la víctima recibió eran demasiado leves para originar su fallecimiento.

Los vecinos de Martínez Sierra no oyeron ni vieron nada. Algunos habitantes de esta abigarrada corrala se extrañaron de que Juana -como le conocían- llevara días sin aparecer por la casa. Tampoco sonaba el teléfono. Pero el gato seguía en el apartamento y no parecía alterado. Además, el travestido, considerado «un buen vecino, amable y educado, y que nunca creaba problemas», solía ausentarse a menudo.

Una vez descartado el suicidio, los agentes policiales sólo tenían una pista: alguien sacaba dinero de la cuenta bancaria del finado. Las operaciones se efectuaban a diario, en cajeros de la zona centro y con la misma periodicidad a las 10.30 y a las 12.30. Se montó un dispositivo de vigilancia en una veintena de cajeros. Y fue, precisamente en uno de ellos donde se produjo el arresto.

El detenido estaba cumpliendo condena por el asesinato de su novia, Francisca Gracia Coca, hace 11 años en Andorra. Villalón fue declarado culpable de estrangular y descuartizar a su amante, con la que trabajaba de dependiente en un supermercado del Principado. El cadáver, troceado e introducido en cinco bolsas de plástico, apareció el 4 de agosto de 1981 en el cauce del río Bixerrais. Entonces explicó que la malograda mujer «se inmiscuía mucho» en su vida.

Una novia en Arganzuela

Pasó nueve años internado en las prisiones de Badajoz y de Alcalá de Henares por este crimen. Fue en Alcalá donde, hace año y medio, obtuvo el régimen penitenciario abierto y se le trasladó a la cárcel de Yeserías.

En julio alquiló un apartamento en el número 20-22 de la calle de la Arquitectura, en Arganzuela. Allí convivía con su actual novia, siempre que se lo permitía el régimen abierto. Ella desconocía las actividades y el verdadero pasado de su pareja, según asegura la policía.


La policía achaca un apuñalamiento a un preso detenido por asesinato

Elpais.com

2 de noviembre de 1992

La policía culpa también de un apuñalamiento al recluso en régimen abierto Joaquín Villalón Díez -condenado por un asesinato cometido en 1981-, que fue detenido el pasado miércoles en Madrid como presunto autor de la muerte de un travestido. Ahora se le achaca la agresión con arma blanca que dejó malherido a otro travestido, ocurrida hace dos meses.

La Jefatura Superior de Policía señala que entre los efectos incautados a Villalón tras su detención se encontró una cinta de vídeo que le había sido sustraída el pasado mes de septiembre al argentino Roberto Carlos Ruyval, un travestido de 37 años que se hacía llamar Carmen.

Ruyval fue encontrado con una puñalada en el cuello en un apartamento del paseo de La Habana. El equipo de bomberos que había acudido a apagar un incendio lo encontró atado con cadenas y en estado grave por la herida de arma blanca y las quemaduras que sufrió en las piernas. Carmen tuvo que ser operado en la residencia sanitaria La Paz.

Tras la detención de Villalón, la policía continuó las pesquisas para establecer su presunta implicación en otras agresiones a travestidos. Joaquín Villalón, de 37 años, fue detenido la semana pasada cuando retiraba de un cajero automático fondos del travestido Juan Manuel Martínez Sierra, de 29 años, más conocido como Joanna. El cadáver de Martínez Sierra fue hallado el pasado día 21 de octubre, después de que sus amigos se extrañaran de que no acudiese a ejercer la prostitución a la Castellana.

Régimen abierto

Joaquín Villalón cumple en la actualidad una condena por haber estrangulado y descuartizado en julio de 1981 a su novia, Francisca García Oca, de 25 años. Hace un año y medio, Villalón, que, según la policía, mantenía habitualmente relaciones sexuales con travestidos, fue clasificado en tercer grado penitenciario y trasladado en régimen abierto a la cárcel de Yeserías, adonde acudía sólo a dormir. También podía disfrutar de permisos de fin de semana y de vacaciones.


Los jueces condenan a 58 años de cárcel al hombre que mató brutalmente a dos transexuales

Lucía Enguita Mayo – Elpais.com

10 de febrero de 1995

El hombre de los dos rostros, Joaquín Villalón, ha sido condenado a un total de 58 años de prisión por matar a dos transexuales, Darío José I., apodado Carmen, y Juan Manuel M., Joanna, en 1992. El fallo de la Sección Tercera de la Audiencia de Madrid le declara culpable, de asesinato en el primero de los casos y de robo con homicidio, robo con fuerza y estafa en el segundo. La sentencia señala la obligación de indemnizar a la familia de cada víctima con cinco millones de pesetas. Villalón, de 39 años, ya cumplió otra condena hace 11 años por descuartizar a su compañera.

Joaquín Villalón había culpado a su otro yo de los crímenes, y su abogado, Marcos García Montes, advirtió que tenía doble personalidad -asesino a la par que, seductor- en el juicio celebrado la semana pasada.

El fallo, emitido ayer, contempla la atenuante llamada analógica, que no implica trastorno mental transitorio, pero sí una personalidad anómala. Dicha circunstancia supone la rebaja a su grado mínimo de cada una de las distintas penas que el tribunal dicta para Villalón.

La sentencia también indica que debe recibir tratamiento psiquiátrico.

El tribunal califica como asesinato la muerte de Carmen, delito por el cual le condena a 28 años y 10 meses de prisión. Este crimen ocurrió el 27 de septiembre de 1992, en el apartamento del paseo de La Habana que Carmen utilizaba para prestar servicios sexuales a sus clientes.

A partir de una discusión entre ambos el condenado roció con un aerosol al transexual, le ciñó unas cadenas al cuello y, ya en el suelo, cubrió las piernas con telas y las prendió fuego. Darío José, Carmen, moría dos semanas después en el hospital, tras haberle sido amputadas sus piernas. Este asesinato, según la sentencia, tiene el agravante de que se realizó en el domicilio de la víctima.

En el caso de Joanna, la sentencia condena a Villalón por cuatro delitos distintos cometidos contra la misma persona: 26 años y ocho meses por robo con homicidio, cuatro meses de arresto mayor por hurto, con el agravante de alevosía; dos años de prisión menor por robo continuado con fuerza; dos años por falsedad en documento.

A los dos primeros delitos enumerados se les añade la circunstancia agravante de morada, es decir, de haber sucedido en el domicilio de la víctima.

Intercambios sexuales

Este crimen sucedió pocos días después del anterior, también en la vivienda que Joanna utilizaba para intercambios sexuales, situada en Lavapiés.

La sentencia prueba que Joaquín Villalón golpeó con fuerza a Juan Manuel, Joanna, después de haber discutido. El golpe dejó inconsciente al transexual, y en, este estado, el homicida se lo llevó al cuarto de baño y le introdujo la cabeza en la bañera, llena de agua. Después le robó las tarjetas de crédito, con las que obtuvo más de dos millones de pesetas.

La sentencia obliga al acusado a devolver el dinero robado. Los delitos de estafa y falsedad en documento mercantil se deben a la utilización de estas tarjetas y también de cheques.

La Audiencia Provincial de Madrid establece en el fallo que Joaquín Villalobos reciba tratamiento psiquiátrico. Dos médicos forenses tendrán que dictaminar si estos cuidados se realizarán en un centro psiquiátrico o en prisión.

En cualquier caso, una vez finalizado el tratamiento, deberá cumplir las penas. El actual Código Civil establece un máximo de prisión de 30 años, aunque la condena supere este periodo.

Indefensión

La acusación de Villalón ha sido encargada por la Asociación de Transexuales de España, Transexualia. Una abogada de la acusación estimó ayer positivamente la sentencia, «teniendo en cuenta la gravedad de los hechos y la indefensión de estas personas, que tienen muy difícil vivir en la forma que han elegido, por lo cual en ocasiones tienen que prostituirse».

La misma fuente indicó que la acusación no recurrirá la sentencia, si bien no están de acuerdo con la atenuante analógica: «No compartimos que, [el acusado] esté enfermo».

Mientras, García Montes, el defensor de Villalón, estaba ausente de su despacho cuando ayer por la tarde El País intentó conocer si recurrirá.


Villalón: «Había algo en mi interior»

Hoy.es

17 de noviembre de 1999

La última sesión del IV Seminario Internacional sobre «Biología y Sociología de la Violencia» contó con el impactante testimonio de Joaquin Villalón, diagnosticado clínicamente ya como psicópata, e interno en la prisión de Segovia por el asesinato de una mujer y dos travestis, delitos que le supusieron una condena de 60 años de cárcel.

En la entrevista, grabada en vídeo y proyectada ante el auditorio, Joaquín Villalón Díez reclama un tratamiento para su afección, postura poco frecuente entre los psicópatas.

Según dice esta persona con trastorno del comportamiento, cuando cortó en pedazos con un serrucho el cuerpo de Francisca -amiga de su mujer con la que se fugó de casa y a la que dejó embarazada- y, después, cuando encadenó y mató a los dos travestis, «había algo en mi interior» que le empujaba al crimen.

Sin embargo, el director del Centro Reina Sofía contra la Violencia, José Sanmartín, subrayó de la entrevista que Joaquín «deshumanizaba» a su compañera al recordar que tuvo que deshacerse de «eso», el cuerpo mutilado de la mujer.

El caso de este hombre saltó a las páginas de sucesos en 1992, cuando fue detenido a finales de octubre en Madrid, tras utilizar las tarjetas de crédito del travesti Manuel M.S., «Joana», de 29 años, encontrado en estado de putrefacción en su domicilio.

Entre las pertenencias de Joaquín fue hallado un vídeo de otro travesti que murió días antes, el argentino Roberto C.R., de 37 años, «Carmen», al que encadenó, prendió fuego en los pechos, tras introducirlo en una bañera, donde, además le asestó una cuchillada en el cuello, en un piso del Paseo de la Habana.

En el momento de cometer ambos crímenes, Villalón disfrutaba de régimen abierto en la entonces prisión de Yeserías, donde sólo iba a dormir, para cumplir condena por el descuartizamiento de su compañera.


Joaquín Villalón Díez, «un cliente Cartier»

Larazon.es

6 de agosto del 2009

Es un delincuente sexual egodistónico, que no se acepta a sí mismo, con un alto grado de sadismo, narcisismo y fetichismo. Su primer asesinato como transexual lo comete en la persona de otro hombre travestido, Carmen, que en realidad se llamaba Darío José y subía amigos a casa.

Joaquín conectó con él en los ambientes de prostitución que frecuentaba y lo encontró ideal para practicar su ejercicio más excitante: transformarse en mujer. Justamente cuando estaba en plena faena, fue víctima del macabro humor de su víctima que dejó entrar en el piso a una adolescente que pudo contemplar estupefacta como aquel hombre como un castillo se había convertido en una reina de la noche.

Joaquín se enfadó muchísimo y echó fuera a la chica. En seguida se quito la ropa femenina y se enfundó su traje elegante, de corbata cara y zapatos como espejos. Era lo que los pájaros de la noche llaman «un cliente Cartier», siempre bien vestido, provisto de un paquete de dinero, con suaves formas y cuidadas maneras. Acostumbrado a las mejores cosas de la vida, como las que vende la lujosa marca francesa.

En ese papel viril reprochó a Carmen su indiscreción y la mojó el rostro con un spray anti-atracos. El transexual se ahogaba con la mucosa irritada, los ojos llorosos y la piel enrojecida. Durante unos instantes perdió el sentido y se sintió incapaz de defenderse. Villalón aprovechó el momento para atarle el torso con una cadena y arrastrarlo hasta el cuarto de baño.

Allí le cubrió las piernas con telas y otros efectos inflamables a los que prendió fuego. Carmen comenzó a abrasarse mientras continuaba su desmayo, en su casa del paseo de la Habana, de la que empezaban a salir enormes llamas rojas. El agresor aprovechó para huir tras robarle un vídeo. Era el 27 de septiembre de 1992 y falleció sin recuperarse el 23 de enero de 1993.

Joaquín Villalón había conocido otros compañeros de juegos. Uno, llamado Joanna, le recibió en su casa apenas unos días después de prenderle fuego a Carmen. En el transcurso de su encuentro, lo golpeó en la cara hasta dejarlo inconsciente y luego lo trasladó a la bañera, donde metió su cuerpo sumergido en el agua, y lo estranguló.

Él no lo confiesa, pero es probable que como otros sádicos extrajera de esto placer sexual. Villalón presionó a Joanna para sacarle el número de la tarjeta antes de matarlo. Y luego le robó una televisión, un vídeo y la tarjeta del banco. Sabía que tenía tres millones en ahorros y trató de sacarlos hasta que fue detenido.


«El señorito» extremeño sale de la cárcel esta semana

Mateo Balín – Hoy.es

19 de noviembre de 2013

El emeritense Joaquín Villalón Díez, asesino de transexuales en 1992, es considerado uno de los más peligrosos asesinos por su cuadro psíquico de alto riesgo.

«Podrán salir etarras, asesinos en serie y violadores, pero de todos el perfil psicológico de Joaquín Villalón Díez es el que más pavor y escalofríos me produce». Las palabras son de un alto cargo de la judicatura conocedor de los informes mentales del reo, que esta semana saldrá del centro penitenciario de Segovia a consecuencia de la anulación de la doctrina Parot y con la que tenía previsto salir en libertad en 2023.

Sin la atención mediática del «violador del portal» o el del «ascensor» o del mismo asesino de Villarrobledo, beneficiados también por la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, Joaquín Villalón Díez se prepara para salir a la calle libre de ataduras tras 21 años entre rejas, donde ha convivido con un cuadro mental de alto riesgo según los tres peritos psiquiátricos que le vieron en su juicio.

Entonces concluyeron que el conocido como «el asesino señorito», por la impecable percha con la que esparció su terror sanguinario entre el colecivo [colectivo] transexual de Madrid en otoño de 1992, sufría «un transtorno psicopático de la personalidad con posibles rasgos esquizoides y paranoides, que retratan su frialdad, desadaptación, paroxismo, insinceridad, falta de afectividad, egoísmo, megalomanía…»

A lo que se suma un trastorno de sexualidad que se concreta en el denominado «transvestismo fetichista», reseñaban entonces los especialistas. Es decir, esa fijación racional de los transexuales para conseguir por cualquier medio su fin, que no era otro que matarles para luego robar sus pertenencias.

En suma, «estamos ante un psicópata de libro con un afán desmedido por el dinero», concluía la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de febrero de 1995, que no consideró este cuadro como total eximente porque Villalón Díez «conservaba pese a todo el juicio y la capacidad crítica pese a tener alguna merma cognitiva». No obstante, el fallo aconsejaba darle un tratamiento en prisión «a fin de evitar acciones similares».

Fue ese afán del «señorito» por los transexuales y el dinero el que sembró el miedo en Madrid entre septiembre y octubre de 1992. Salía España de la celebración de dos grandes eventos mundiales, los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo de Sevilla, cuando los telediarios llevaron a las casas de toda España la figura de un hombre trajeado, cara amable y peinado con raya a un lado. Un tipo de complexión media, nacido en Mérida en 1955, casado y residente en el barrio de Arganzuela de Madrid. Al que bautizaron como «el asesino señorito».

Historial sangriento

Pero antes de llegar al asesinato y homicidio de los transexuales «Carmen» y «Joana», el próximo beneficiado por la anulación de la doctrina Parot comenzó su periplo criminal en 1981, en un escalofriante suceso que retrata a la perfección su mente perturbada.

Con solo 25 años, Villalón asesinó, descuartizó y abandonó en un monte a su amante, Paquita García, a la que había ocultado que estaba casado y que tenía dos hijos, y a la que había prometido matrimonio después de que ésta se quedara embarazada.

Los restos de Paquita fueron encontrados por unos niños que jugaban en el monte repartidos en cinco bolsas. La investigación determinó, como recoge la edición de ABC del 4 de agosto de 1981, que Joaquín había matado por estrangulamiento a su amante en el transcurso de una discusión y que posteriormente había trasladado su cadáver hasta un taller donde la descuartizó con una sierra mecánica.

En la noche del 27 de septiembre de 1992, en un permiso carcelario tras cumplir diez de los 17 años de su condena, Villalón se disfrazó de «asesino señorito» para visitar la casa de José Indalecio C. R., conocida como «Carmen», rociarle con un espray, dejarle inconsciente, atarle una cadena al tórax y prenderle fuego. Murió cuatro meses después por las graves quemaduras causadas.

«El asesino señorito»

Joaquín Villalón Díez, de 36 años, un preso que disfrutaba de régimen abierto en la cárcel de Yeserías fue detenido como supuesto autor del crimen de un travestí, cuyo cadáver apareció el pasado día 21, en su propio domicilio.

La investigación en torno a una tarjeta de crédito permitió esclarecer el asesinato de Juan Manuel Martínez Sierra, de 29 años, que ejercía habitualmente la prostitución en la zona centro de Madrid.

El sospechoso del crimen, que iba todas las noches a pernoctar a la prisión, cumplía condena desde 1981 por estrangular y descuartizar a una mujer con la que mantenía relaciones sentimentales.

La Policía detectó la desaparición de diversas tarjetas de crédito y talonarios de la víctima. El móvil del robo parecía claro y sólo restaba centrar las investigaciones en torno al movimiento de las tarjetas.

Los investigadores detectaron que alguien operaba con las tarjetas de crédito y los talones de la víctima. El presunto autor del crimen fue detenido en un cajero automático.


Joaquín Villalón, el «asesino señorito», saldrá de prisión esta tarde

Libertaddigital.com

10 de diciembre de 2013

El preso Joaquín Villalón Díez, conocido como el «asesino señorito» por su elegante indumentaria, abandonará esta tarde el centro penitenciario de Segovia tras la derogación de la «doctrina Parot», según han informado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM).

Villalón, que fue condenado en febrero de 1995 a 59 años y 4 meses de prisión por matar a dos transexuales, saldrá en las próximas horas después de 21 años en la cárcel, en virtud de una decisión de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Madrid.

En un auto, al que este martes ha tenido acceso Efe, la Audiencia madrileña justifica la puesta en libertad del «asesino señorito» en aplicación de la resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) del pasado 21 de octubre que derogó la retroactividad doctrina Parot.

Su salida de prisión estaba prevista para el 15 de mayo de 2011 hasta que se le aplicó la doctrina Parot, que extendía su estancia en prisión hasta su licenciamiento definitivo el 3 de febrero de 2033.

Nacido en 1955 en Extremadura y en el seno de una familia con pocos recursos, Joaquín Villalón Díez había asesinado en 1981 a su mujer, que estaba embarazada; después, en 1992 mató a los dos travestis (a cuya condena es a la que se le aplicó la doctrina Parot). Tras acabar con la vida de su esposa, la descuartizó con un serrucho y esparció los restos por un monte.

Sobre este suceso, Villalón, en unas declaraciones grabadas desde la cárcel de Segovia para ser emitidas ante un grupo de especialistas en un Seminario Internacional sobre Psicópatas y Asesinos en Serie en 1999, llegó a afirmar que descuartizó a su mujer porque «habían pasado tres días y no sabía qué hacer con el cuerpo». Fue algo, aseguró, «que te saca de los límites de ser persona».

Encarcelado por este delito al que fue condenado a 17 años de prisión, consiguió en 1992 el tercer grado penitenciario tras cumplir 10 años. Salió en libertad y asesinó en ese mismo año a los travestis. Al primero lo encadenó y lo cubrió con papeles y lo quemó, y al segundo lo golpeó casi hasta la muerte y lo ahogó en la bañera.


Joaquín Villalón Díez, un cliente de lujo

Francisco Pérez Abellán – El hombre lobo y otras bestias

A veces, el asesino siente la necesidad de vestirse de mujer, de transformarse. Este es un travesti del crimen que se excita según se pone las braguitas, las medias, el sujetador con el relleno, el vestido y la peluca. Es un delincuente sexual egodistónico, que no se acepta a sí mismo, con un alto grado de sadismo, narcisismo y fetichismo.

Su primer asesinato como transexual lo comete en la persona de otro hombre travestido, Carmen, que en realidad se llamaba Darío José y subía amigos a casa. Joaquín conectó con él en los ambientes de prostitución que frecuentaba y lo encontró ideal para practicar su ejercicio más excitante: transformarse en mujer.

Justamente cuando estaba en plena faena, fue víctima del macabro humor de su víctima que dejó entrar en el piso a una adolescente que pudo contemplar estupefacta cómo aquel hombre como un castillo se había convertido en la reina de la noche.

Joaquín se enfadó muchísimo y echó fuera a la chica. En seguida se quitó la ropa femenina y se enfundó su traje elegante, de corbata cara y zapatos como espejos. Era lo que los pájaros de la madrugada llaman «un cliente cartier». Siempre bien vestido, provisto de un paquete de dinero, con suaves formas y cuidadas maneras. Acostumbrado a las mejores cosas de la vida, como las que vende la lujosa marca francesa.

En ese papel viril reprochó a Carmen su indiscreción y le mojó el rostro con un spray antiatracos. El transexual se ahogaba con la mucosa irritada, los ojos llorosos y la piel enrojecida. Durante unos instantes perdió el sentido y se sintió incapaz de defenderse.

Joaquín Villalón aprovechó aquello para atarle el torso con una cadena y arrastrarlo hasta el cuarto de baño. Allí le cubrió las piernas con telas y otros elementos inflamables a los que prendió fuego. Carmen comenzó a abrasarse mientras continuaba su desmayo, en su casa del paseo de la Habana, de la que empezaban a salir enormes llamas rojas.

El agresor aprovechó para huir tras robarle un aparato de vídeo. Era el 27 de septiembre de 1992 y falleció sin recuperarse de las quemaduras el 23 de enero de 1993.

Joaquín Villalón había conocido otros compañeros de juegos. Uno, llamado Joanna, le recibió en su casa apenas unos días después de prenderle fuego a Carmen. En el transcurso de su encuentro, lo golpeó en la cara hasta dejarlo inconsciente y luego lo trasladó a la bañera, donde metió su cuerpo sumergido en el agua, y lo estranguló.

Él no lo confiesa, pero es probable que como otros sádicos extrajera de esto placer sexual. Villalón presionó a Joanna para sacarle el número secreto de su cuenta antes de matarle. Y luego le robó una televisión, un vídeo y la tarjeta del banco. Sabía que tenía tres millones en ahorros y trató de apoderarse de ellos hasta que fue detenido.

El peor vicio

Este psicópata combina un trastorno antisocial de la personalidad y una debilidad aberrante por los juegos de sexo. Ya en 1984 fue condenado por la Audiencia Nacional a diecisiete años por el asesinato, con descuartizamiento, de su entonces compañera sentimental, Francisca, lo que hizo en Andorra el 22 de julio de 1981. La Policía sospechó de lo limpio que dejó el piso con lo desordenada que era Joanna, y en seguida tuvo la pista: el asesino seguía sacando dinero del cajero con la tarjeta del muerto. Lo atraparon allí mismo.

Documentos

SENTENCIA Nº 56 – AUDIENCIA PROVINCIAL DE MADRID (1995)

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