Jacqueline Moore

Atrás Nueva búsqueda
Jacqueline Moore

La Viuda Negra

  • Clasificación: Asesina
  • Características: Parricida
  • Número de víctimas: 1
  • Periodo de actividad: 10 de octubre de 2002
  • Fecha de detención: 17 de mayo de 2004
  • Fecha de nacimiento: 1958
  • Perfil de las víctimas: Su marido, Brian Raymond Moore
  • Método de matar: Asfixia con una almohada
  • Localización: Tallante, Cartagena, Murcia, España
  • Estado: Condenada a 10 años de prisión por asesinato y a 3 meses por profanación de cadáver el 21 de mayo de 2007
Leer más

Jacqueline Moore – La Viuda Negra se ahorca en su propia telaraña

R. Fernández / C. García – La Verdad

9 de abril de 2006

El fiscal reclama 20 años de cárcel para una británica acusada de asesinar a su marido, descuartizarlo y reducir sus restos a cenizas en una barbacoa.

Como la araña de la que tomó prestado su nombre de guerra, Jacqueline Moore -quien se presenta a sí misma por el alias Viuda Negra- siempre obedeció los impulsos de su propia naturaleza.

Como la negra y bella criatura de letal mordedura con la que se identifica, esta vecina de Tallante (Cartagena) asesinó supuestamente a su compañero, lo enterró, exhumó más tarde su cadáver, lo descuartizó y lo redujo a cenizas en una pequeña barbacoa, y todo ello con tan aparentes frialdad y ausencia de remordimientos que no dudó en presumir de ello, en cuantas veces tuvo ocasión, ante cualquiera que se interesase por su estado civil. «Soy viuda; una viuda negra», decía. Con la misma tranquilidad lo comentaba con la que un arácnido devora a una presa.

Fue la aparente ostentación que hacía de su supuesta condición criminal, de su presunta cualidad de implacable depredadora, la que en los primeros días del año 2004 puso a un periodista británico, Roger Insall, tras la pista de esta supuesta parricida, cuya confesión consiguió grabar de forma encubierta.

La historia fue publicada el 21 de marzo en el diario inglés The People y ello desencadenó una operación internacional en la que intervino la Policía de Essex (Reino Unido), la Fiscalía de la Corona Británica, la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Murcia y un juzgado de Cartagena, que finalizó con la detención de la presunta parricida y de su hijo George y su posterior encarcelamiento. Ambos siguen hoy en prisión, a la espera de un juicio que se celebrará antes de fin de año.

Dos años después de haberse iniciado la instrucción judicial, el sumario -al que ha tenido acceso este periódico- ya está concluido y el fiscal acaba de presentar su escrito de acusación. Pese al estilo aséptico y casi burocrático que suele caracterizar las calificaciones del Ministerio Público, los hechos ahí relatados despiertan un escalofrío, aun en el ser menos sensible.

Señala el acusador público que en fecha no concretada de finales del año 2002, pero que estaría en torno al 10 de octubre, y hacia el mediodía, se inició una fuerte discusión entre la ahora acusada, Jacqueline Moore y su esposo, Raymond Moore, quien había llegado considerablemente bebido a la casa familiar que ambos poseían en el polvoriento paraje de Granadillo, en Tallante (Cartagena).

Marido y mujer acabaron pasando de las palabras a los hechos y eso hizo que, entre bofetón y bofetón, Jacqueline diese aviso a su hijo George, de 18 años -fruto de una relación anterior con otro hombre-, y le instara a acudir a la vivienda rápidamente, aduciendo que había sido golpeada por Raymond.

Botas con puntera de acero

Cuando entró en la modesta casa de planta baja, atravesando la no menos modesta puerta de tablas pintada de amarillo, el ánimo de George no era conciliador. Siempre según el relato del acusador público, el chico observó a su padrastro con las facultades muy mermadas por la ingestión de alcohol, se calzó unas botas con la puntera reforzada por chapas de metal, regalo de un amigo, «y con el ánimo de causarle la muerte», comenzó a asestarle patadas en la cabeza, en las costillas y en el bajo vientre, hasta que éste se desplomó semiinconsciente en el suelo.

Indefenso como un pequeño insecto atrapado en una telaraña, Raymond quizás ni siquiera pudo ya observar la decidida aproximación que iniciaba la Viuda Negra, quien aferraba en sus manos un pesado almohadón.

La mujer, que hasta ese instante se había limitado a jalear a su hijo y a acompañar cada una de sus patadas con insultos propios de hooligan, colocó supuestamente el cojín sobre el rostro de su esposo y sentó encima sus posaderas. Cuando se levantó hacía un buen rato que el pecho del hombre había quedado tan quieto e inservible como el fuelle agujereado de la fragua de un herrero.

Jacqueline, la Viuda Negra, le había asesinado, supuestamente, «ante la impasible presencia del hijo, quien era perfecto conocedor de que ello le determinaría la muerte, pues el hombre era incapaz de defenderse», según el relato del fiscal.

Una pierna y un calcetín

Madre e hijo no corrieron a dar cuenta del crimen a las autoridades. Cogieron por los brazos y las piernas el cuerpo inerte y lo trasladaron a una zona del patio exterior, donde lo cubrieron con una lona y un puñado de piedras.

Fue tres semanas después, aparentemente después de que un perro se dejase ver por la casa arrastrando un trozo de pierna y un calcetín raído, cuando la mujer se decidió a acabar con cualquier rastro de su marido. Desenterró el cuerpo putrefacto y, con la relativa experiencia que le otorgaba su antigua condición de enfermera, lo fue descuartizando y carbonizando metódicamente en un oxidado bidón metálico reconvertido en barbacoa.

Profanación de cadáveres

El Ministerio Público considera ahora que Jacqueline Moore y su hijo George son responsables por igual de un delito de asesinato, por lo que reclama sendas penas de 20 años de cárcel, y además imputa a la mujer un delito de profanación de cadáveres, por el cual reclama otros cinco meses de prisión.

La vista oral, que se celebrará previsiblemente a lo largo de este año, permitirá conocer en profundidad los detalles de uno de los sucesos más truculentos de los últimos años, así como la personalidad de una mujer que presuntamente fue capaz de descuartizar con sus manos el hediondo cadáver de su esposo.

Con tal minuciosidad habría realizado ese trabajo, que los trozos más grandes hallados por los investigadores aparecieron en la malla de un cedazo: apenas un puñado de amarillentos dientes. Unos dientes con los que George sonreiría sin duda de buena gana al observar a su esposa sentada en el banquillo. Atrapada en su propia telaraña.


Jacqueline Moore cambia su declaración y afirma que fue su hijo el que quemó y descuartizó a su marido

La Verdad

7 de mayo de 2007

La viuda negra afirmó que su marido era alcohólico y se bebía a diario en su casa de la diputación cartagenera de Tallante 24 tercios de cerveza, ocho litros de vino y una o dos botellas de whisky o vodka

Jacqueline Moore, británica de 49 años que con el apodo de Viuda Negra relató en Internet la muerte de su marido y su posterior descuartizamiento e incineración en un bidón de su casa en Cartagena, cambió hoy su declaración para culpar a su hijo George Ross del asesinato de su padrastro, Brian Moore.

La mujer ha sido la primera en declarar a instancias del ministerio fiscal en el juicio con jurado que se inició esta mañana en la sección quinta de la Audiencia Provincial de Murcia, con sede en Cartagena, que se prevé que dure toda la semana.

Jacqueline Moore afirmó que su marido era alcohólico y se bebía a diario en su casa de la diputación cartagenera de Tallante «24 tercios de cerveza, ocho litros de vino y una o dos botellas de whisky o vodka», y subrayó que fue objeto de malos tratos por parte de su esposo en muchas ocasiones, incluido el día en el que murió.

La acusada explicó que un día de octubre de 2002 su marido la despertó pidiéndole alcohol y empezó a golpearla sin cesar en los brazos, el pecho y las piernas, y añadió que acertó a llamar a su hijo con el teléfono móvil para pedirle ayuda y que le buscase un lugar seguro donde esconderse.

Jacqueline contó después que su hijo llegó a la casa desde su trabajo con unas botas con refuerzo metálico y se enzarzó en una pelea con su padrastro, en la que éste perdió el conocimiento.

En sus primeras declaraciones, cuando fue detenida en mayo de 2004, había asegurado que su esposo seguía con vida después de que George Ross se hubiera marchado de la casa, y que había sido ella la que lo asfixió con una almohada.

Sin embargo, hoy dijo que le pidió a su hijo que se fuera y que comprobó que Brian Moore estaba muerto.

Según sus propias palabras, la mujer arrastró después el cuerpo, cogiéndolo por las axilas, hasta el patio de la casa, donde lo tapó hasta que pasaron unos días, cuando lo descuartizó y quemó en un bidón en el patio.

La familia de Brian Moore denunció su desaparición, pocos meses después de ocurridos estos hechos, a la policía británica, que pidió ayuda a la española, aunque pasaron dos años hasta que se produjo la detención de madre e hijo, después de que Jacqueline confesase el crimen en Internet y de que el asunto fuese denunciado por un periodista inglés.

El fiscal, Pablo Romero, pidió 20 años de prisión para ambos acusados por un presunto delito de asesinato, mientras que los abogados defensores de la mujer, María Dolores Coquillat, y del hijo, Francisco Valdés, piden la absolución y argumentan cuestiones como el maltrato que ambos sufrían por parte de Brian Moore o la enajenación mental transitoria de George Ross.

En los próximos días pasarán por la sala varios testigos, los guardias civiles que instruyeron el caso y diversos peritos y técnicos.

El fiscal reconoció que en la instrucción la guardia civil encontró restos de huesos en el patio de la vivienda, pero su estado no ha permitido cotejar el ADN con la familia del fallecido en el Reino Unido.

Casi una veintena de medios de comunicación, ninguno de ellos británico, siguen la sesión e intentan captar imágenes como la de Jacqueline secándose las lágrimas de los ojos poco antes de declarar o la de su hijo con la mirada perdida y cabizbajo mientras el fiscal hacía preguntas a su madre.


La Viuda Negra dice que quemó a su marido en una barbacoa y apiló sus cenizas «porque era su deseo»

José Alberto González – La Verdad

8 de mayo de 2007

La inglesa acusada de descuartizar a su marido en Tallante niega el crimen y afirma que murió por accidente, al caerse cuando iba borracho.

Afirma que no lo mató ni lo descuartizó. Pero no se le revolvió el estómago para enterrarlo en el jardín de casa, desenterrarlo más de un año después, prenderle fuego y apilar sus cenizas «como si fueran una montaña». Jaqueline Moore, la viuda negra inglesa, se declaró ayer inocente en el juicio que empezó en la Audiencia Provincial de Cartagena contra ella y su hijo, George Ross, por el presunto asesinato de su marido, Raymond Moore [Ray], en octubre del 2002.

Según relató la Viuda Negra (así se apodaba ella misma en un chat de Internet donde confesó a un periodista británico el crimen que ahora niega), su marido murió de un golpe fortuito que se dio en la cabeza «porque iba borracho».

«Vino a por vodka, le dije que no había y me dio una paliza. Llamé a mi hijo para que me llevara a un lugar a salvo. Al salir, vi cómo Raymond estaba tirado en el suelo, como en un sofá, y cómo mi hijo le daba dos puñetazos y dos patadas. Pero Raymond ya estaba muerto. Mi hijo golpeó ya a un cuerpo muerto», dijo la mujer, de 49 años.

La inglesa, detenida en mayo del 2004 tras una investigación en la que participó la Policía del condado inglés de Essex, la Corona Británica y agentes de Cartagena, añadió: «A los cuatro días, enterré el cadáver en el jardín a no más de un metro. Le eché abono de las plantas por encima. Lo desenterré en la Navidad del 2003. Lo quemé en un bidón y amontoné las cenizas como si fueran una montaña, para cumplir su deseo de eternidad. Pero no lo descuarticé», concluyó Jacqueline, quien acusó a la Policía de forzarla a mentir.

La mujer explicó que se casó con Ray en 1996 y se vinieron a España en febrero del 2000, después de que a él le despidieron de una empresa de construcción y reparación de chimeneas industriales por alcohólico. En el 2002, según Jacqueline, él bebía a diario 24 tercios, 8 litros de vino y una o dos botellas de whisky o vodka.

«Sí. Me alegré de que mi hijo le diera una paliza. Yo no le jaleé; sólo insulté a mi marido: «¿Vicioso, cabrón, prueba un poco de tu medicina!», confesó Jaqueline, quien apuntó que su Ray estaba indefenso y no hizo ningún gesto de defenderse y rechazó que ella le asfixiara con una almohada.

«La adrenalina ayuda»

El fiscal, Pablo Romero, pidió para madre e hijo 20 años de cárcel por asesinato y otros cinco meses más de prisión para ella por profanación de cadáveres -«sólo desenterró el cadáver porque le molestaba el olor de la putrefacción», apuntó-. Romero admitió que el estado de calcinación de los huesos hallados en la vivienda ha impedido cotejar con ADN de familiares si pertenecen a Ray.

La abogado de la mujer, María del Mar Coquillat, reclamó que, en todo caso, se condene a Jacqueline por homicidio imprudente, «por no prestar el auxilio necesario a su marido». El letrado Francisco Valdés Albístur solicitó que George sea absuelto, porque sufría los malos tratos de la víctima y sólo quiso defender a su madre, con quien vive desde que, con sólo unos meses de vida, su padre biológico les abandonó.

El juicio sigue hoy. Pero la Viuda Negra ya ha dejado su sello macabro. ¿Cómo pudo arrastrar el cuerpo de su propio marido por el jardín, excavar el hoyo y enterrarlo con una sola mano?: «La adrenalina ayuda mucho», explicó.


El hijo de la Viuda Negra golpeó a su padrastro, «pero no sé cómo murió»

La Verdad

9 de mayo de 2007

Admite que golpeó a su padrastro con fuerza, pero no recuerda cómo murió. Así lo admitió en su declaración George Ross, ayer, en la segunda jornada del juicio que se celebra en Cartagena para determinar si él, de 23 años, y su madre, Jacqueline Moore, la Viuda Negra, de 48, asesinaron al marido de ella, Brian Raymond Moore, en una casa de campo de la diputación cartagenera de Tallante en octubre de 2002.

George aseguró que soportaba amenazas y agresiones de su padrastro. Aun así, dijo que no le odiaba: «Sólo le tenía miedo».

Sobre su supuesta participación en la muerte de su padrastro, admitió que el día del suceso recibió dos llamadas telefónicas de su madre, que estaba siendo agredida por Raymond. «Llegué a la casa, mi madre lloraba y tenía una mano hinchada y morada», explicó. El muchacho pegó a Raymond varios puñetazos y patadas con unas botas con puntera reforzada de albañil. «Después de los golpes me quedé en estado de shock. No recuerdo nada», añadió.

El muchacho declaró, en dos ocasiones anteriores a la de ayer, que había dejado malherido a Raymond, momento que aprovechó su madre para asfixiarlo con una almohada.


Los expertos aseguran que los huesos hallados en la vivienda de la Viuda Negra son humanos

Elconfidencial.com

10 de mayo de 2007

Funcionarios del Instituto Nacional de Antropología de Madrid aseguraron este jueves que de los 400 fragmentos óseos hallados en el patio de la vivienda de la británica Jacqueline Moore, la «Viuda Negra», que descuartizó y quemó a su esposo, había al menos diez fragmentos sobre los que no tienen dudas que son humanos.

El médico experto en Antropología Forense José Luis Prieto explicó mediante vídeo-conferencia a los miembros de la sección quinta de la Audiencia Provincial de Cartagena, en la cuarta jornada del juicio por asesinato contra la «Viuda Negra» y su hijo George Ross, que de manera aleatoria escogieron varios huesos más e hicieron un estudio histiológico que determinó que eran de «origen humano».

José Luis Prieto explicó, a preguntas del fiscal Pablo Romero, que en este caso no se excluyen animales con un patrón similar al humano como monos, chimpancés o gorilas, pero en ningún caso «cerdos».

Precisamente, momentos antes, expertos del Instituto Nacional de Toxicología de Madrid como Antonio Alonso y Gonzalo Martín, también utilizando el sistema de vídeo conferencia, y a pregunta del abogado de la presunta parricida Francisco Valdés, explicaron que el estado de calcinación de los fragmentos óseos impidió que se pudieran realizar análisis de ADN, y que sólo con dos fragmentos obtuvieron una secuencia de ADN que corresponde a la del «cerdo».

La «Viuda Negra» y su hijo George Ross están acusados de un presunto delito de asesinato de Brian Raymond Moore hace cinco años, aunque no fueron detenidos hasta dos años después de que ocurrieran los hechos, lo que ha dificultado que se pudieran encontrar pruebas como sangre en objetos hallados en la casa familiar de Tallante (Cartagena) como las hachas o una sierra eléctrica.

Jacqueline Moore y su hijo han afirmado durante el juicio que fueron víctimas de malos tratos por parte del fallecido y que en una discusión familiar este hombre, que bebía grandes cantidades de alcohol, se cayó al suelo y se dio un golpe mortal en la cabeza.

Ambos han negado la versión inicial de los hechos que indica que el hijo golpeó al padrastro con unas botas de refuerzo metálico, lo dejó inconsciente en el suelo de la casa y su mujer lo asfixió con una almohada, para, posteriormente, descuartizar su cuerpo y quemarlo.

La sección quinta de la Audiencia Provincial de Cartagena seguirá la semana que viene tomando declaración a otros testigos como el periodista británico que destapó este caso.


El jurado declara a la Viuda negra culpable de matar y quemar a su marido en Tallante

José Alberto González – La Verdad

17 de mayo de 2007

En su veredicto, el tribunal popular consideró probado que Jacqueline Moore causó la muerte a su segundo esposo en su casa de campo de Cartagena asfixiándole con una almohada.

Sin importarle su mano derecha, que llevaba envuelta en una venda y que minutos antes le había obligado a pedir un ibuprofeno para calmar el dolor, Jacqueline Moore, la Viuda Negra, se echó anoche las manos a la cara y reventó a llorar. «Culpable de asesinato, culpable de profanación de cadáveres», acababa de declararla el jurado popular, que poco después le dio motivos para mostrarle una sonrisa a su hijo, George Ross, exculpado del delito de homicidio.

Era el final del juicio por el crimen de Tallante, por el asesinato del británico Raymond Moore, en octubre de 2002, por parte de su mujer, y la Viuda Negra y su hijo pasaron del llanto a la sonrisa. Tres años después, ella seguirá en la cárcel de Sangonera; él saldrá libre con cargos.

En su veredicto, el tribunal popular consideró probado que Jacqueline Moore causó la muerte a su segundo esposo en su casa de campo de Cartagena asfixiándole con una almohada, que después enterró el cadáver en el jardín de la vivienda y que tiempo después lo desenterró y lo incineró en un bidón usado como barbacoa. El jurado resolvió que lo hizo con las atenuantes de «dilación indebida y arrebato».

El hijo, libre con cargos

El fiscal solicitó para Jacqueline, inglesa de 48 años, una pena de 14 años y 11 meses de prisión por asesinato y 4 meses por profanar el cadáver. Respecto a George Ross, el jurado lo declaró autor de una falta de lesiones, por dar una paliza a su padre antes de la muerte, pero dijo que no entró en la casa con ánimo de quitarle la vida. El fiscal pide 3 años y 6 meses de prisión, por la agravente de alevosía. El juez dictará para George, de 23 años, libertad provisional.

«Esto es muy injusto para mí y las mujeres que, como yo he sufrido, sufren cada día el maltrato de sus maridos. ¿Perdí el control? Puede ser. Pero no le asfixié con una almohada. El jurado se ha fijado en los periódicos, no en la verdad», se desahogó Jacqueline. Tras pedir un cigarrillo, George confesó: «Por fin podremos descansar».


Un jurado condena a 10 años a Jacqueline Moore, la Viuda Negra de Cartagena

Elmundo.es

22 de mayo de 2007

Cambió su declaración para culpar a su hijo del asesinato de su padrastro.

Un tribunal jurado de Cartagena ha condenado a Jacqueline Moore, conocida como la Viuda Negra, a 10 años de prisión por el delito del asesinato de su marido, Brian Moore, y a tres meses de prisión por el de profanación del cadáver de éste, informa el Tribunal Superior de Justicia de Murcia.

Presidido por el magistrado José Manuel Nicolás Manzanares, el tribunal jurado absuelve en la misma sentencia al hijastro del fallecido, George Ross, al declarar extinguida, por prescripción, la responsabilidad por la falta de lesiones de la que se considera autor.

Jacqueline Moore, británica de 49 años, relató en Internet la muerte de su marido, su posterior descuartizamiento y su incineración en un bidón de su casa, situada en la localidad cartagenera de Tallante. La acusada había cambiado su declaración en la vista oral para culpar a su hijo del asesinato de su padrastro.

La sentencia considera probado que el matrimonio, «en el que ya no existía afecto marital», mantuvo en octubre de 2002 una «fuerte discusión» después de que el marido hubiera agredido a la esposa, quien avisó a su hijo para que acudiera al domicilio conyugal en su ayuda.

El hijo, continúa el tribunal, encontró a Jaqueline «visiblemente lastimada», y con sus botas provistas de puntera metálica propinó a su padrastro golpes y patadas que hicieron caer a éste en un estado de semiinconsciencia.

Jacqueline, «con ánimo de causar la muerte por asfixia» a Brian, cogió una almohada, la colocó sobre la cabeza de su marido y se sentó encima hasta que lo mató, en presencia del hijo.

El cadáver del fallecido fue trasladado a un patio exterior de la casa y ocultado bajo una lona sujeta con varias piedras de granito. Tres meses después, Jacqueline introdujo los restos de Brian en un bidón metálico y les prendió fuego para hacerlos desaparecer.

El tribunal jurado condena a Jacqueline a indemnizar con 100.000 euros a la madre de Brian y con 50.000 euros al hermano del fallecido, sus herederos, y al pago de las dos terceras partes de las costas procesales.

Uso de cookies.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

ACEPTAR